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Crisis en Siria. Recolonización: El rostro del nuevo multilateralismo

Crisis en Siria. Recolonización: El rostro del nuevo multilateralismo

 

Por Juan Francisco Coloane 

La metodología para derrocar regímenes antagónicos a la Alianza Transatlántica y que se está aplicando en Siria frente a una pasiva comunidad internacional, es el rostro ominoso de un nuevo multilateralismo representado por la ONU.

Libia fue un antecesor en el uso de esta metodología de armar rebeldes y despachar gobiernos. Sin embargo, allí, por la intervención directa de la OTAN, por la forma en que terminaron con Gadafi, y por cómo se reconstruye la nación es probable que los incitadores al derrocamiento salgan a la larga perdedores y desprestigiados.
Con Siria se ha evitado repetir el espectáculo de Libia, aunque al final ha sido peor. Porque aún sin OTAN, la Alianza ha armado a guerrilleros desde hace un año para combatir un ejército poderoso como el sirio con los resultados conocidos.
Siria experimenta hoy la mayor destrucción de infraestructura y un número de muertos y desplazados comparable con los enfrentamientos en El Líbano de décadas pasadas. Un destacado periodista chileno, señalaba que con el criterio aplicado por la Alianza Transatlántica en Siria, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en su esfuerzo por acabar con Pinochet podría haber recibido el mismo apoyo que reciben los rebeldes en Siria.
La crisis en Siria ha sido provocada por un sistema de guerrillas financiado por al menos tres miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y con derecho permanente a veto como EEUU, Francia y el Reino Unido. Es el escenario adecuado para observar cómo la Alianza Transatlántica expande su poderío e influencia sin que ningún otro poder u alianza se le ponga al frente. El Consejo de Seguridad deja hacer y en esto tanto Rusia como China que podrían haberlo evitado hace un año, han hecho prevalecer sus intereses superiores a los de la estabilidad de la región.
El diseño mayor de la nueva metodología para derrocar regímenes antagónicos a la Alianza Transatlántica estaba planteado al despuntar el nuevo mileno después de la guerra en los Balcanes. Habían transcurrido 10 años sin la EX URSS y en los centros de estudios de esta alianza había un predicamento primordial de que se había perdido toda una década en posicionarse en zonas estratégicas que son consideradas claves para la seguridad occidental.
Es así que se formula el plan de democratizar el mundo árabe y los países del entorno del golfo pérsico incluyendo el medio oriente y el Norte de África. Hay un dossier disponible en ARGENPRESS de notas escritas por este mismo autor con antecedentes más precisos de cómo se origina el plan de desmontar gobiernos contrarios a la expansión de la alianza occidental.
El plan surge con el rostro del multilateralismo en función de que Paz y Desarrollo son concomitantes y al mismo tiempo encausan Democracia. Todos conceptos vertidos en medio de enormes tensiones por la ambición desmedida por controlar la zona y además, por las ambigüedades que desata el único sistema disponible, el capitalismo que genera desigualdades, injusticias y violencia. En virtud de esos conceptos era esencial terminar con gobiernos o regímenes que antagonizaban o escapaban al control de los propagadores del capitalismo con rostro humano que se amparaban detrás del multilateralismo.
Durante el período de Kofi Annan como Secretario General, se incuban las políticas de intervencionismo para derrocar regímenes antagónicos a esta idea global, con el expediente de la intervención humanitaria y la protección a los DDHH. Desde que asumió Ban Ki Moon, su nuevo secretario general, comienzan las primaveras árabes, un eufemismo para encubrir las operaciones de la OTAN y la Alianza Transatlántica destinadas a derrocar gobiernos fuera de su órbita de control.
La recuperación del multilateralismo tan desvencijado por las ambiciones planetarias de las potencias occidentales podría recuperarse con la formación de nuevas alianzas, sin embargo las posibilidades son escasas porque todas las naciones están condicionadas principalmente por la coerción que ejerce el mercado internacional y las condicionantes financieras. El país que se atreva a un tipo de autonomía puede quedar a la deriva de un mercado agresivo y dictatorial.
Quizás no sea el momento ni la dimensión exacta del problema para medir la fuerza mediadora y de contención del BRIC, sigla adoptada en una asociación todavía muy nominal de Brasil, Rusia, India y China. Aún considerando la corta trayectoria y una cohesión en desarrollo, en la empresa de reducir la gravitación aplastante de la Alianza Transatlántica, al BRIC se le abre con la crisis en Siria la primera oportunidad de mostrar el verdadero sentido de su asociación.
Sin embargo existe un espacio limitado para la autonomía política. Está ejemplo de India que en un momento parecía liberarse de la presión estadounidense y ahora es un tibio opositor a la intervención militar en Siria e Irán. Al igual que China, India ha optado por asegurar sus intereses en el circuito más inmediato, léase Pakistán, Afganistán. China a su vez privilegia recuperar Taiwán a su territorio y que el último escenario deseado sería la unidad de las dos Coreas en la frontera Norte donde además acecha Japón.
Es el realismo duro en política. El slogan es simple: “O te integras o perecerás”. Es así que tenemos a integrados o disidentes, que van quedando pocos. Si se acaba el gobierno de Basher el- Assad, sería el último sobreviviente del antiguo nacionalismo árabe antagónico a la Alianza Transatlántica. Es impresionante la cantidad de cómplices en esta jugada maestra de la Alianza Occidental. Es de esperar que el próximo candidato de esta cruda versión del poderío colonial aplicado en su realismo más puro y duro no sea la República Islámica de Irán.

 

Fuente: Argenpress

La política exterior de los Estados Unidos hacia Medio Oriente y África Subsahariana (2013-2017)

La política exterior de los Estados Unidos hacia Medio Oriente y África Subsahariana (2013-2017)

 

Por Leyde E. Rodríguez Hernández 

¿Cuál sería la proyección de política exterior de una administración estadounidense, sea demócrata o republicana, hacia el Medio Oriente y el África Subsahariana en el periodo 2013-2017?.

La política exterior de los Estados Unidos, para el periodo 2013-2017, deberá tomar en consideración los acelerados cambios económicos globales, los cuales están ejerciendo rápidas transformaciones en el actual sistema internacional.
Las guerras y las revoluciones han sido a través de la historia de las relaciones internacionales elementos constitutivos o forjadores del moderno sistema de estados, pero hoy la economía adquiere especial relevancia estableciendo nuevas configuraciones de poder con el ascenso de las denominadas potencias emergentes en distintos continentes. En el Medio Oriente y África Subsahariana, la política exterior de los Estados Unidos encuentra ya los incrementos del poderío de Irán y Sudáfrica, para citar solo dos ejemplos de estados y economías que alcanzan mayores protagonismos e influencia política en sus respectivas regiones de actuación.
El eventual triunfo del candidato republicano Mitt Romney significaría darle una nueva oportunidad a los conformadores de política exterior que fracasaron durante la administración de George W. Bush.
Mitt Romney impregnaría mayor radicalismo ideológico a las proyecciones de la política exterior a tono con la tradición política de los Estados Unidos. Lo que constituye algo muy típico de las administraciones republicanas. El candidato Romney, como todos los de su clase, es un convencido del excepcionalismo estadounidense no sólo por las dimensiones militares y económicas que resaltan el poderío de su país, sino por los supuestos valores democráticos y de derechos humanos que promueve en el escenario internacional. Este enfoque ubica a Romney dentro de una tendencia ideológica idealista neoconservadora al estilo del académico estadounidense Robert Kagan, inspirador, en las últimas décadas, de la idea de la Liga de las Democracias en reemplazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Ante los desafíos energéticos del siglo XXI, los Estados Unidos se encuentran entre las principales potencias mundiales que, para el mantenimiento de su desarrollo industrial, necesita obtener los recursos naturales ya escasos y que, en el caso del petróleo y el gas, se ubican en abundancia en los países del Medio Oriente y el África Subsahariana. Contar con garantías de acceso a estos recursos energéticos, se hace apremiante para los Estados Unidos porque su Producto Interno Bruto (PIB) muestra síntomas de decadencia, reflejándose en la pérdida de su liderazgo productivo mundial, un proceso que podría observarse en toda su magnitud, según estimados, en los años 2016-2017, cuando China probablemente asuma el rango de primera economía global.
Medio Oriente
La victoria del candidato Mitt Romney en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos impregnaría un carácter más agresivo a los enfoques ideológicos y al uso de los instrumentos de política exterior hacia el Medio Oriente. Lo que se traduciría en una mayor voluntad de desplegar una estrategia guerrerista en la región en sintonía con la derecha evangélica y mormona de su partido, así como con los sectores neoconservadores vinculados al capital militar-industrial que representaría.
En esa dirección cobrarían fuerza las siguientes orientaciones ofensivas:
* Intensificación de las acciones militares contra Siria, incluyendo la posibilidad de una operación unilateral, para lograr el derrocamiento del presidente Bashar al-Asad.
* Una vez derrotado el gobierno de Siria, cobraría fuerza la obcecación de derrotar violentamente el gobierno de Irán con la participación activa de Israel.
* La protección militarista de la seguridad de Israel y Arabia Saudita; y la identificación plena del gobierno estadounidense con los sectores militaristas de esos países.
Lo anterior pudiera verse facilitado por el escenario de desestabilización que vislumbra la posibilidad de guerra civil religiosa entre sunitas y chiítas en seis puntos ultrasensibles: Yemen (ocurrió la defenestración del dictador Alí Abdalá, sustituido por el vicepresidente, de acuerdo con el plan qatarí-saudita con bendición de los Estados Unidos/OTAN), Líbano (al borde de la protobalcanización), Siria (la nueva fractura tectónica geopolítica regional y global), Irak (balcanizada de facto en tres provincias etnoreligiosas), Bahréin (intervención militar de las seis petromonarquías sunitas encabezadas por Arabia Saudita para someter la revuelta de la mayoría poblacional chiíta aliada a Irán), y Arabia Saudita, país de mayoría apabullante sunita, que en su región oriental, donde se encuentran sus mayores reservas de petróleo, está en manos de su minoría chiíta.
No existe región alguna del mundo árabe que escape a la perniciosa confrontación entre sunitas y chiítas, lo cual, en última instancia, favorece la estrategia balcanizadora de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Israel.
En ese contexto, los palestinos se verán seriamente afectados, pues Romney considera las fronteras de 1967 como “indefendibles”. No es de esperar, bajo una administración Romney, un cambio que comprenda una solución justa y equilibrada del conflicto entre Israel y Palestina.
Por otra parte, las organizaciones Hamas y Hezbollah seguirán siendo catalogadas como una amenaza a los intereses de seguridad estadounidenses en la región, lo que serviría de pretexto para actuar militarmente contra las fuerzas que se oponen a la estrategia de dominación de los Estados Unidos en el Medio Oriente.
Las últimas administraciones de los Estados Unidos centraron su política exterior en la llamada guerra contra el “fundamentalismo islámico o el terrorismo”. Estas concepciones parecen mantenerse unidas a otros pronunciamientos discursivos como la “libertad, democracia y dignidad”, por lo que servirían de argumentación a los sectores interesados en provocar una guerra contra Irán, en un espíritu de cruzada o “guerra santa”. Siendo así, Romney también tendría el aval ideológico de numerosas iglesias evangélicas y mormonas que sostienen la creencia de que la política exterior de los Estados Unidos debe desempeñarse siempre desde una posición de fuerza.
Desde esta perspectiva, Romney prometió que aumentará la presión sobre Irán mediante sanciones económicas y diplomáticas, mientras que no descarta la opción de una acción militar. La campaña electoral por la presidencia dejó entrever que Romney estaría más dispuesto que Obama a emprender una acción militar contra el programa nuclear de Irán con la excusa de impedir que el país persa adquiera armas nucleares. Esto pudiera marcar una diferencia de matices entre ambos candidatos, aunque ya Obama colocó severas sanciones a las exportaciones de petróleo de Irán.
Todo indica que Romney daría continuidad a las políticas de Obama contra Irán, Iraq, Siria y Afganistán, pero acentuaría el uso de la fuerza militar y el trabajo sucio de influencia política en el Medio Oriente. El repliegue de Iraq seguirá el calendario establecido por el ex presidente George W. Bush; y en cuanto a Afganistán, Obama reconoció que, para fines de 2014, habría riesgos en la retirada de las fuerzas estadounidenses y aliadas en ese país.
Los aliados estratégicos de los Estados Unidos en la región: Israel y Arabia Saudita, exigirán una actuación más belicosa de Washington contra Irán y Siria, así como cualquier otro eventual aliado de estas naciones en la zona.
Independientemente de quien sea el presidente de los Estados Unidos, la política exterior de este país no podría ignorar los esfuerzos de Irán para expandir su influencia política, económica, militar y religiosa en el Oriente Medio; e incluso más allá de esta región mediante la conformación de aliados en los marcos de la cooperación económica y militar anti-hegemónica.
Uno de los resultados de la guerra de los Estados Unidos contra Iraq es el ascenso de Irán como la potencia militar preeminente en el Golfo Pérsico, pero cualquier administración estadounidense intentará limitar la capacidad de influencia regional de Teherán, para impedir a tiempo un cambio fundamental de la política de los países vecinos a su favor. En ese sentido, los Estados Unidos trabajarán para garantizar plenamente los intereses de Israel y Arabia Saudita, mientras Turquía será apoyada para contener la propagación de la influencia iraní en el norte de Iraq mediante el fortalecimiento de sus instrumentos militares y de los servicios de inteligencia.
¿Podría Romney desencadenar intervenciones militares directas con el empleo del ejército de los Estados Unidos, como anteriores administraciones republicanas o daría continuidad al tipo de operación ejecutada en Libia con la implicación directa de sus aliados franceses y británicos?
 
La ausencia de propuestas novedosas, hace pensar que Romney posee una visión limitada sobre cuál debería ser la política exterior de los Estados Unidos, y que estará propenso, más que Obama, a utilizar los instrumentos militares en el escenario internacional, particularmente en el Medio Oriente, porque el interés geoestratégico de los Estados Unidos, según apuntan diferentes analistas, es completar su proyecto Nabucco: un gasoducto para el transporte del gas natural a través de Europa, el cual parte de Asia Central y de los alrededores del Mar Negro, pasa por Turquía –donde se sitúa la infraestructura de almacenamiento- recorriendo distintos países de Europa del Este y Occidental. Esta sería una forma de diversificación de las actuales rutas de suministro en Europa, dependientes de Rusia.
Los Estados Unidos pretendían incorporar el gas iraní a su plan, y a su vez, el gas proveniente del Mediterráneo oriental: Siria, Líbano e Israel; pero, en julio de 2011, Irán firmó varios acuerdos para el transporte de su gas a través de Iraq y de Siria. Por consiguiente, Siria se convirtió así en el principal centro de almacenamiento y producción, vinculado, además, con las reservas del Líbano. Este acuerdo resultó un fuerte tropiezo para los creadores del proyecto de Nabucco, pues el nuevo escenario geográfico, estratégico y energético que se abre con la alianza entre Irán, Iraq, Siria y el Líbano atrasaría mucho más ese plan.
El proyecto Nabucco estaba diseñado para comenzar la extracción de gas en el 2014 y en un inicio transportaría a los países de la Unión Europea 31 mil millones de metros cúbicos de gas natural procedente del Medio Oriente, de ahí la alianza de los Estados Unidos con la OTAN y la Unión Europea, y la importancia estratégica de eliminar o transformar la situación política interna de Irán y Siria.
Ahora se entiende por qué el objetivo final de los Estados Unidos y Arabia Saudita sería la de interrumpir cualquier alianza siria-iraní tratando de derrotar, en primer lugar, el gobierno del presidente Bashar al Assad. Sin embargo, sin una intervención militar extranjera directa, el régimen sirio es poco probable que se derrumbe. Al Assad seguirá luchando para tratar de acabar con el descontento interno y desbaratar las acciones terroristas dirigidas desde algunos de los pequeños estados del Golfo Pérsico (Qatar, Kuwait, Bahrein, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Yemen), todos sometidos a la política estadounidense de enfrentamiento a Siria con la complicidad de la Liga Árabe.
Los Estados Unidos se mantendrán vigilantes ante la evolución política en Egipto con un gobierno islamista que, con sus problemas económicos internos, podría socavar su capacidad como aliado incondicional, lo que podría aumentar las tensiones de Egipto con Israel en torno a las cuestiones de seguridad en la península del Sinaí.
La estrategia estadounidense en el Norte de África estará dirigida a mantener el control sobre Libia, porque facilita el acceso a los recursos naturales y la presencia militar en toda la región, fortaleciendo el control sobre Egipto y el monitoreo de la evolución política interna en Argelia.
Con Romny en la presidencia de los Estados Unidos, habría un desempeño todavía más protagónico del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense--Israelí (AIPAC), institución del poderoso lobby judío en los Estados Unidos, que con un presupuesto de 60 millones de dólares anuales se dedica a sufragar y sobornar instancias gubernamentales, órganos de prensa y políticos en la Administración y el Senado, para que asuman posiciones favorables a Israel, en las vinculaciones e influencias de la política estadounidense hacia el Medio Oriente.
África Subsahariana
Dada la diversidad del continente africano, y en especial los problemas de enormes proporciones económicas, sociales y políticos de 53 países y más de 1000 millones de personas, siempre ha sido un reto para los Estados Unidos diseñar y poner en práctica una política coherente con respecto a África Subsahariana.
Tradicionalmente los Estados Unidos han tenido dificultades en la definición de los intereses estratégicos en el continente africano, en particular después de la “guerra fría”, y por la histórica debilidad económica de la mayoría de los países. Sin embargo, también persiste la tendencia existente, en los últimos años, a otorgarle una mayor atención al África Subsahariana por las motivaciones estratégicas hacia los factores económicos y comerciales que sobresalen.
La política exterior estadounidense mostrará, en su discurso, mayor preocupación por la seguridad alimentaria de Etiopía, Tanzania, Kenia, Somalia, así como por la sequía que afecta a la región del Sahel. Es probable que los Estados Unidos intervengan en conflictos por el agua entre países africanos con el argumento de mantener la estabilidad en una región donde Washington observa, en las próximas décadas, un potencial mercado para sus productos.
Por ese motivo, estaría presente la intención estadounidense de favorecer la creación de una clase media africana, para enfrentar los problemas derivados de los efectos de la pobreza y el hambre, continuando con las condicionadas ayudas que ascendieron, en el 2012, a unos 1100 millones de dólares. Potenciar el sector privado, como ha sido uno de los objetivos de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD), está unido a las prioridades de favorecer las inversiones estadounidenses en la agricultura y la educación.
Cuando observamos el impacto de las tendencias negativas del crecimiento demográfico en la generación de desempleo y emigración; y que la enfermedad del SIDA será el problema mayor en el África Subsahariana, reduciendo la esperanza de vida de la población, habría que preguntarse: ¿Apostará un gobierno de los Estados Unidos por un nuevo período de estabilidad y paz en esta región?
Sin embargo, más evidente sería el rol creciente de África Subsahariana en los mercados de energía, proporcionando el 25 % de las importaciones del petróleo de los Estados Unidos, por lo que deberá mantenerse la estrategia de expansión de la presencia y penetración militar de los Estados Unidos en la región, aunque se encubra en la llamada lucha contra el terrorismo.
A partir de 2013 podría intensificarse la estrategia de contención contra los insurgentes somalíes, tanto contra el grupo de Al Shabaab transnacionalista y su rival nacionalista, el Emirato Islámico de Somalia. Esta estrategia contará con la Misión Africana en Somalia (AMISOM), que incluyen las fuerzas de paz de Uganda, Burundi y Yibuti, y las fuerzas adicionales de Sierra Leona. Las tropas de Kenia continuarán fortaleciendo el cordón a lo largo de la frontera de Kenia con el sur de Somalia. Las fuerzas etíopes fortalecerán un cordón a lo largo de la frontera de Etiopía con el centro de Somalia, también tratando de proteger el territorio e interceptar a los rebeldes islámicos.
Los Estados Unidos estarán en el centro coordinador de todas estas acciones militares con los países africanos; y, por otra parte, continuarán las acciones encubiertas en el territorio de Somalia. Las fuerzas estadounidenses de operaciones especiales y los vehículos aéreos no tripulados recogerán y compartirán información de inteligencia con el gobierno somalí y sus aliados, para la defensa y control de sus intereses. Además, las fuerzas militares de los Estados Unidos, en el África Oriental y el Cuerno de África, seguirán siendo preparadas para aniquilar la resistencia de los rebeldes somalíes o cualquier otro que se interponga a los planes intervencionistas de la superpotencia.
La partición de Sudán en dos estados, las intervenciones armadas de la OTAN amparadas por la ONU en Libia, en el 2011, y los recientes golpes de estado en Malí, en marzo de 2012, que produjo la proclamación por parte de un movimiento político del pueblo tuareg en la secesión de la región de Azawad, y en Guinea Bissau, en abril de 2012, evidencian la posibilidad de una creciente inestabilidad asociada a intereses foráneos que se proponen implantar nuevos mecanismos de control y apropiación de los cada vez más codiciados recursos naturales del empobrecido continente. La política exterior estadounidense participará, junto a otras potencias imperialistas, en este rompecabezas de intereses estratégicos.
Por todo lo anterior, tiene alta probabilidad que los Estados Unidos expandan sus operaciones secretas de inteligencia colocando pequeñas bases militares aéreas en el África Subsahariana con Fuerzas de Operaciones Especiales propias y una amplia participación de contratistas militares privados y de tropas africanas. Los aviones espías de los Estados Unidos “desarmados” patrullarán cientos de millas al norte, hacia Malí, Mauritania y el Sahara, donde supuestamente buscarían combatientes de Al Qaeda en el Maghreb Islámico. Este programa tomará importancia adicional por las consecuencias turbulentas del mencionado golpe de Estado en Malí.
Para los Estados Unidos, por razones económicas y comerciales, será muy importante la estabilidad en Nigeria, Angola y Sudáfrica, tres importantes mercados y abastecedores de hidrocarburos, como son los casos de Nigeria y Angola.
En el caso de Sudáfrica, potencia emergente integrante del Grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), los estrategas estadounidenses prestarán especial seguimiento a las elecciones de 2014, en las que el presidente sudafricano, Jacob Zuma, tratará de asegurar un segundo mandato como presidente del Congreso Nacional Africano (ANC, siglas en inglés) cargo que efectivamente lo convertiría en el candidato del partido para las elecciones presidenciales de Sudáfrica.
La política exterior estadounidense tendrá muy en cuenta la labor de concertación política en el seno del grupo de las naciones más industrializadas (G-8), para continuar integrando los principales mercados del África Subsahariana en la economía capitalista global.
Esa estrategia supondría resultados favorables a los intereses financieros y económicos del G-8 liderado por los Estados Unidos, sin que abandonen la óptica de que sean los países africanos los que se hagan responsables de sus problemas más críticos en materia de política económica, sistemas democráticos, gobernabilidad y seguridad; lo que deben lograr impulsados por las iniciativas que ellos mismos sean capaces de adoptar en los marcos de la Unión Africana.
Ponencia presentada en el Seminario sobre la política exterior de los Estados Unidos. Centro de Estudios sobre los Estados Unidos de la Universidad de La Habana, Cuba, 29 de junio de 2012.

Fuente: Aregenpress

 

Las confesiones del "mocito" del jefe de la DINA

Por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

 

A Víctor Díaz Lopez

Desde la película “El Mocito” él comenzó a ser conocido en el país y seguramente también en el extranjero, hasta en sus detalles más íntimos de hombre solo y de origen campesino.

 

Recientemente, el libro del periodista Javier Rebolledo “La danza de los cuervos” ha seguido aportando aún mayores elementos de las circunstancias que posibilitaron el encuentro de un joven adolescente pobre y sin ninguna educación, con la intimidad del militar que Pinochet escogería para encabezar las tareas sucias de torturar y exterminar militantes de partidos de izquierda: un cruel y ambicioso coronel de ejército de nombre Manuel Contreras Sepúlveda.

 

En estos nuevos rebotes de esta historia, una entrevista televisiva ha colocado a Jorgelino respondiendo todo tipo de preguntas sobre esa delgada línea existente entre ser víctima y victimario, tensión que continuamente se plantea en este hombre que de mocito se convierte en agente, que aprende el uso de armas y técnicas de defensa personal sin abandonar, al parecer, nunca las bandejas, la cocina y el trapero.

 

Hoy, él ya es Jorgelino Vergara, trabajador en lo que sea y sobreviviente de su propia y particular historia. Quizás, ya es muy tarde para que pierda la vida en algún imprevisto accidente que algunos de sus ex colegas de la DINA-CNI pudieran desearle cada vez, que su rostro aparece en esa película, en entrevistas o simplemente en la portada de un libro que comienza muy tempranamente a agotar ediciones.

 

Los pactos de silencio de los militares y civiles violadores de DD.HH en la DINA y en la CNI no han tenido fisuras frecuentes. Ello explica que transcurridos 22 años del fin de la dictadura y casi 40 del golpe militar, sean menos de 70 los violadores cumpliendo condenas y que la gran mayoría de los restos de los detenidos desaparecidos continúen aún inubicables. El 2007 Jorgelino, buscando demostrar que él no era el asesino del dirigente del PC Víctor Díaz, posibilitó el procesamiento de 120 agentes por el ministro Víctor Montiglio, ya fallecido. Fue el mismo Jorgelino quien reveló la existencia de un cuartel de exterminio, hasta entonces aun secreto, ubicado en Simón Bolívar 8800, en la comuna de La Reina capitalina. Ese fue su arrepentimiento más contundente y porque no también su venganza.

 

Sorprende leerlo, sorprende escucharlo, sorprende verlo. Con pocas expresiones en su rostro, sin titubear en sus respuestas, demostrando una memoria para nombres y situaciones absolutamente inusual, casi como si requiriese desahogar todo lo vivido y contárselo a este país de múltiples formas. Todo para recordarle a dirigentes políticos, a empresarios, a personeros de ese pasado reciente, a la señora Krebs que no hay contexto, ni antecedentes, que “ayude a explicar” los gritos de la militante comunista Reinalda Pereira que con un embarazo de cinco meses pedía morir a sus torturadores en ese fatídico cuartel. Ni los experimentos con gas sarín en dos ciudadanos peruanos secuestrados, ni la muerte a golpes del profesor Fernando Ortiz, o por asfixia y golpes del martirizado Víctor Díaz.

 

Hasta el momento, muchos aún prefieren no reaccionar. Mientras, el ministro vocero del Poder Judicial Hugo Dolmestch con la tranquilidad que lo caracteriza manifiesta sentirse impactado ante las declaraciones de Jorgelino, y reitera dos cosas muy significativas, sobre todo originadas en su investidura: que Chile requiere más y más verdad y que los procesos de investigación en derechos humanos no tienen fecha de término, porque siguen produciéndose de muy diversa forma nuevos e impredecibles antecedentes.

 

Jorgelino Vergara no recibe pensión y tampoco tiene protegida su integridad física. Al parecer debe procurarse el pan y vivir el tiempo que le quede inventando cada día. Ya sabe leer y completó su cuarto medio. Ya no es el jovencito iletrado que tuvo sus primeras muestras de cariño en la casa de Manuel Contreras, el mismo coronel que jubiló como general, tiene visitas regulares varias veces por semana y recibe su sueldo todos los meses junto con la liquidación de la Caja de la Defensa Nacional. Si es cierto, es muy posible que él muera en las cómodas dependencias donde cumple condenas, las que ya suman más de 270 años. Jorgelino y Manuel no se han visto hace décadas, sus suertes y destinos siguen muy distintos caminos y sus responsabilidades también.

 

De la memoria de Jorgelino aparece otro dato significativo que ciertamente nos ayuda a completar el cuadro. El acaudalado empresario Ricardo Claro Valdés, fallecido hace algunos años en medio de sentimientos de pesar extendidos en el ámbito político, social y empresarial nacional, es revelado por el sencillo Jorgelino como financista de la DINA, como caja pagadora, como un buen amigo, casi como si se tratase de un benefactor de las monjitas de la caridad.

 

Y entonces, uno imagina a todo el resto de poderosos que nunca limpiaron sangre ni cargaron a un “empaquetado” -denominación para un detenido desaparecido-; que tampoco pusieron electricidad en la tortura o borraron huellas dactilares con sopletes, pero si hicieron sus fortunas al amparo de los 17 años de dictadura. Algunos fueron agradecidos, aunque con reserva como el señor Claro. Otros, simplemente olvidaron que el modelo económico y las reformas estructurales aun vigentes pudieron ser porque hombres como el “Mamo” Contreras se empeñaron en exterminar resistentes y sembrando el terror.

 

Jorgelino al nombrar a Ricardo Claro le pone rostro y dirección a la acumulación originaria en diversos sectores de la actual economía nacional. Sus declaraciones son incómodas para muchos, por ello prefieren ignorarlas y seguramente les intranquiliza que los chilenos y chilenas las vean por televisión, o las lean en un libro. En suma, nuevamente y justo en estos momentos de cuestionamientos crecientes al modelo económico, reflota la mala conciencia y lo espurio de su origen, casi como una molesta pesadilla.

 

Jorgelino Vergara nos recuerda a un campesino llamado Jorge del Carmen Valenzuela Torres, analfabeto y alcohólico que cometió el asesinato múltiple de su conviviente y sus cinco hijos, en una localidad de San Carlos llamada Nahueltoro hace más de 50 años atrás. Luego, cuando ya era persona la justicia de mediados de los sesenta le quitó la vida fusilándolo. Para entonces, Jorge del Carmen ya había aprendido a hacer guitarras, leer, escribir y relacionarse socialmente e incluso estaba arrepentido. Más tarde, en 1969 su historia sería llevada al cine por un primerizo Miguel Littín en “El Chacal de Nahueltoro”.

 

Jorgelino es el adolescente huérfano, el menor de doce hermanos de una familia de campesinos pobres, el apenas letrado que encontró en un cuartel del horror lo más cercano a un hogar y familia. El que pasó pascuas y años nuevos confraternizando con hombres que debían morir en semanas o meses. El mismo que se hizo invisible para todos los importantes, que en esos espacios cumplían con su deber militar de “erradicar el cáncer marxista” porque sólo eso posibilitaría engrandecer los negocios y las fortunas de mecenas como Ricardo Claro, Ponce Lerou, El Mercurio y tantos otros.

 

En momentos en que desde diversas direcciones de la derecha se intenta tensionar el como hacer memoria, cuando se cumplirán 40 años del golpe militar, a Chile le hace bien mirarse al espejo de Jorgelino, con sus verdades y sus inconmovibles silencios. Porque el fin del lucro en la educación tampoco está tan distante de lo que cuenta Jorgelino. Ese negocio de lucro y privatización de la educación, también tiene relación con esos crímenes, que todavía algunos defienden y otros prefieren aún seguir ignorando, aunque Jorgelino se los recuerde con incómodos detalles.

 

A fin de cuentas Jorgelino Vergara y Manuel Contreras fueron mocitos de Ricardo Claro y toda esta es la historia reciente que sigue explicando el Chile actual, pesadilla en la que aún vivimos y de la que nos urge despertar.

16-07-2012 Las Jornadas del 2- 3 de julio de 1986 y la guerra psicológica: ¡Ahí vienen!

Por José Antonio Palma

Días atrás, tímidamente, algunos sectores de Izquierda recordaron las Jornadas de Protesta Nacional [JPN] del 2 y 3 de julio de 1986. Para muchos, esas jornadas correspondieron a la última gran intentona para derrocar a la Dictadura Militar que asolaba al país. La oposición evidenciaba fisuras desde el año anterior, marcando el punto más álgido de confluencia entre los opositores al Gobierno en 1985, que será recordado por la Asamblea de la Civilidad que no prosperará en el tiempo.

El “año decisivo”, como se conocía a 1986, era el año en que “caería Pinochet”. La oposición consideraba que las condiciones de ingobernabilidad, de radicalización de la protesta social y del aislamiento político internacional, conjugaban el escenario perfecto para que la cúpula militar tuviera que dirimir debido al clima insostenible que se iba a generar por las movilizaciones populares.

Para muchos de mis colegas, profesores universitarios y cientistas sociales, estas líneas que me propongo a relatar a continuación, escapan de la rigurosidad del historiador. Por tanto, y aclaro, que este breve escrito no pretende posicionarme desde mi labor disciplinar, por la subjetividad y la carga emocional que significa el tema. Recurro a la memoria, una memoria popular y familiar para reconstruir hechos acaecidos, a una Historia que escasamente está en las páginas asépticas de la historiografía oficial. Historia que la academia se ha desentendido, no ha prestado atención o que simplemente muy pocos se han enterado. Para ser “rigurosos” y no sufrir la defenestración de mis colegas o el llamado de atención de un profesor, es preciso indicar que sobre esta Historia durante años he intentado recoger otros antecedentes, pero muy poco he encontrado.**

Testimonios de vecinos y de padres de amigos acojo en mi memoria desde pequeño y que perduran hasta hoy en día. Esa disputa por la memoria, como señala la historiadora María Angélica Illanes, más latente que nunca, es más cruda de lo que las humanidades se imagina. Para nadie es un misterio que a medida que pasa el tiempo la memoria se esfuma, se difumina entre variados hechos o diluye por la capacidad selectiva subjetiva de las personas por recordar algunos sucesos y olvidar otros. Los criterios son múltiples, pero por el momento no vienen al caso profundizar, pero si es necesario considerar.

‘Felipe’, vecino mío, que en esos años bordeaba los 20 años, sintetiza esos días como las “más bellas jornadas de combate del pueblo”, en las cuales fue “un orgulloso protagonista”. El partido lo había enviado a la población Santa Laura para realizar acoso antirrepresivo a la Comisaría del lugar. En el marco de los ensayos preinsurrecionales que serían la antesala para desatar la ingobernabilidad.

‘Soledad’ tiene claros recuerdos de esos días, debido que su hermana se encontraba embarazada, y ella contrariando a su familia, acata la orden de su organización y se instala con una célula en la intersección de Los Morros con Lo Martínez, realizando labores de acopio de material para las barricadas.

Mi padre recuerda esos días, al señalar que según lo que se decía era “el ahora o nunca”. Él, si bien nunca fue militante partidario ni tuvo participación política en el periodo, rememora esos días cuando yo era un bebe con un poco más de un año, mientras las protestas arreciaban las noches de mi población.

Mi población, la 30 de Mayo, nunca se destacó por su combatividad o por ser históricamente un bolsón de resistencia. Al contrario, por la información oral que he recabado en los alrededores tenía la estampa de “amarilla”, e incluso, derechamente ser propinochet. Si bien esta columna no tiene como objetivo realizar una defensa de ella, es necesario aclarar algunos antecedentes para explicar esta etiqueta, como por ejemplo que gran parte de las familias originarias de la población tienen su origen en el ‘Campamento Fe y Esperanza’ y que luego de años de espera por una solución habitacional, fue durante fines de los 70’ que el Estado entregó las casas que actualmente dan origen al barrio. Más aún, las redes clientelares que se tejieron desde la comuna por los funcionarios civiles y militares impuestos por Pinochet, que obtuvieron utilidades personales, se consolidaron durante los 80’. Y por último, señalar que gran parte de las deudas contraídas por los pobladores fueron condonadas en el contexto del Plebiscito del Si y el No en el año 88’.

En aquellos años la comuna El Bosque no existía, era parte de La Cisterna, comuna que junto con otras de la zona sur, se caracterizaba por la combatividad durante las JPN. En las cercanías de mi casa se sitúan históricas poblaciones, por su origen de lucha y de combatividad, tanto por ser tomas de terreno como por su resistencia a la dictadura en los 80’. Santa ElenaCardenal FresnoEl SauceEl Almendro (la 19) y la 14 de enero, son algunas de ellas. Algunas de sus calles, como Los Morros, Lo Martínez, Observatorio, San Francisco, eran intransitables durante esos días de lucha.

Pero uno de los aspectos que quiero resaltar, a partir de estos comentarios y recuerdos con los cuales crecí, es un cuestionamiento que desde hace unos días me embarga. Una interrogante sobre esas familias, que a pesar de ese ambiente de efervescencia social, no tomaron parte de manera activa en las protestas. Ese sector mayoritario e inmensamente superior que más allá de mostrar su descontento con la Dictadura –en el ámbito privado,- no ir a trabajar o no enviar a sus hijos al colegio, no fue protagonista de los mecanismos de lucha franca y abierta. ¿Será que existía un importante sector popular que no comprendía o no tenía “conciencia” de la coyuntura que vivenciaba? ¿Sucedía que algunas personas no estaban de acuerdo con la estrategia insurreccional para derrocar a Pinochet? Entonces, ellos, políticamente tendrían certeza de las fuerzas políticas intervinientes y de la “correlación de fuerzas en la lucha de clases” y preferían no posicionarse en una propuesta inviable. ¿Son sencillamente amarillos, reformistas en el sentido soberbio? O, desde un polo gnoseológico comprensivo, ¿Se puede considerar que ellos fueron engañados por las artimañas desmovilizadoras de la socioaldemocracia y del Departamento de Estado usamericano?

Las marcas de la represión en los sujetos pueden ser físicas o sicológicas, eso está claro. La Dictadura no sólo se sostuvo por la fuerza, o mejor dicho, por el monopolio de las armas que significa los militares, también desplegó otras formas de violencia que no necesariamente tienen que ver con la violencia armada.

Variadas y horribles formas de represión se hicieron sentir, por sobre todo, contra los más humildes, incontables datos y relatos han quedado de ello. Los pobres fuimos victimas de una “guerra imaginada” por los militares. La guerra psicológica fue una de las formas predilectas de la Dictadura para humillar, amedrentar y mantener a raya a los pobladores. Ejemplo clásico de ello, fue una estrategia de guerra psicológica conocida como ¡ahí vienen!, enfocado en la zona sur de Santiago, decenas de poblaciones ubicadas entre Santa Rosa y Gran Avenida, lo que hoy corresponde a El Bosque, La Pintana, San Ramón, La Cisterna, y San Bernardo; vivían con el alma en un hilo debido a que agentes del Estado circularon el rumor de que cada población iba a ser atacada por su población vecina. Por esta situación nuestros padres, abuelos y vecinos se desvelaban armados con lo que tuvieran a mano, en las esquinas haciendo rondas, a la luz de una fogata y muy atento a cualquier movimiento extraño. Sin duda el miedo a que nuestros hogares iban a ser destruidos, robados, quemados, y de que nuestros padres iban a ser asesinados y nuestras madres violadas, eran susurros de agentes represivos al oído de los pobres para desarticular las protestas que se gestaban en su seno.

Mi padre rememora como esos días, junto con vecinos, hacía guardia y se mantenía en estado de alerta ante la amenaza. Situado en la esquina del pasaje con palos y fierros, le llegaban rumores que ¡ahí venían’, “que ya estaban en la población vecina”, “que los de la Santa Elena venían con palos y hachas para saquear las casa”.

En esos mismos días, en la Santa Elena, padres de amigos me indican que les decían que la gente de El Sauce se aproximaba para robar. La paranoia rondaba por todos lados, la inseguridad y el miedo se generalizaban, pero en concreto, nadie sabía quién venía.

Lo mismo sucedía en otras poblaciones, en El Sauce se decía que la gente de la Guatemala y de la Santa Elena se dirigía hacia allá, que ya estaban saqueando locales comerciales y que proseguirían con los hogares. Lo mismo se rumoreaba en la 4 de Septiembre sobre la Santa Laura –y viceversa-, como en El Esfuerzo sobre La Valparaíso.

La acción en una guerra de dividir no es nueva, incluso legitima, pero en una “guerra inventada”, contra un enemigo invisible y un pueblo desarmado, no es otra cosa que cobardía. Al dividirnos con nuestros vecinos se neutralizaba el germen de solidaridad y apoyo mutuo que se podía forjar entre los explotados.

Mis hermanas, si bien no recuerdan con precisión las fechas, rememoran como durante noches nuestro padre “realizaba rondas con vecinos” y nuestra madre “tenía preparado el bolso por cualquier cosa”, y ellas, en vilo, con sueño y cansadas, en el living de la casa, vestidas, cuidaban y me mantenían en un chal en el sillón, a la espera de alguna señal, para huir en caso que fuese necesario.

Seguramente el miedo y la inseguridad de los padres fueron transmitidos a los niños, como mis hermanas, que poco y nada comprendían lo que pasaba.

Así, mientras ‘Felipe’ y ‘Soledad’ se aprestaban para jugarse la vida la noche que “nos conduciría al socialismo”, muchas familias aterradas y perturbadas por el rumor del ¡ahí vienen!, se preocupaban de proteger los pocos bienes que poseían y la vida de sus seres queridos, de las “hordas” que asechaban las poblaciones y que supuestamente eran pobladores de barrios vecinos.

Evidentemente no puedo reducir la pasividad o desmovilización generalizada por el despliegue de una táctica sicológica, pero claramente, fue uno de los muchos mecanismos que se utilizó para inhibir la acción colectiva de los pobladores. El miedo paraliza y deja secuelas, así como una tortura o la prisión. ¿Quién dice que esas estrategias corrosivas de las relaciones horizontales populares no continúan gestándose? ¿Quién dice que esas estrategias de control social no se despliegan en la actualidad a través de los medios de comunicación masivos? Superar esa desconfianza en elotro es quizás el paso previo para cualquier intento de generar un espacio de sociabilidad que pueda proyectarse concretamente en el tiempo.

Al parecer, esas dificultades con que nos encontramos diariamente permiten señalar con juicio que no somos herederos de una Dictadura. Ese siniestro régimen es más real y concreto de lo que se cree. Vivenciamos en la cotidianidad al régimen militar, sufriendo y resistiendo en nuestros cuerpos, hogares y poblaciones.

 

José Antonio Palma. Replica LumpenCrew. Magister (c) en Historia.

*Los nombres de los testimonios fueron modificados.

** Un texto que entrega importantes testimonios de estos hechos es el libro “ Tortura en poblaciones del Gran Santiago (1973-1990) ” de la Corporación José Domingo Cañas. 2005.

 

Paraguay: La verdad sobre la tenencia de la tierra

Por Javier Rodríguez (PL)

Hace pocas semanas los sucesos de Curuguaty, una población del este paraguayo,estremecieron al país por su gravedad y repercusiones.

Un total de seis agentes policíacos y 11 campesinos murieron en un enfrentamientodurante el desalojo de familias rurales que ocupaban algunas parcelas de un latifundio demiles de hectáreas en manos de un antiguo senador de la República y militante delderechista Partido Colorado.

Más de 45 campesinos, algunos ellos heridos, permanecen prófugos a la hora de escribirestas líneas y otros 14 se encuentran encarcelados por presunta participación en eltiroteo.

El sangriento hecho fue aprovechado por los opositores al gobierno de Fernando Lugo,electo presidene de la República en el 2008, para arremeter contra el mandatario,acusarlo de responsabilidad en las muertes, desatar una crisis política de grandesproporciones y usar la mayoría congresional para destituirlo de su cargo, mediante unexpedito juicio político que causó la ruptura de la institucionalidad democrática.

Como la motivación, en realidad, era de orden político, los autores de esa acción,muchos de ellos acusados por las organizaciones sociales y campesinas de contuberniocon los barones de la tierra, y otros defensores de sus propios latifundios, no tuvieronen cuenta los esfuerzos sin resultados del gobierno por realizar el intento de unamodesta reforma agraria.

Poco después, el nuevo gobierno enfrentó otro incidente de alta magnitud con la pérdidade la paciencia por más de cinco mil familias campesinas que, durante más de un año,viven en carpas al costado de otro enorme latifundio de casi 35 mil hectáreas, en el áreade Ñacunday, en poder de un brasileño nacionalizado paraguayo.

Los campesinos, conmocionados incluso por la muerte de tres de sus niños por lasterribles condiciones de vida allí existentes, amenazaron con ocupar parte de las tierrasdel "brasiguayo", como se les llama allí a los de esa doble nacionalidad, y recibieron laamenaza por parte del Ministerio del Interior de actuar con toda rudeza si se atrevían aello.

Un aspecto interesante de estos dos casos, similares a otros muchos en el territorionacional, es que, durante el gobierno de Lugo, su asesor jurídico, Fernando Camacho,en funciones de interventor del Instituto de la Tierra, había realizado las mediciones delos mencionados latifundios y comparándolas con los títulos de propiedad descubrió lasirregularidades en la compra de parte de las propiedades, por supuesto con bendicionesde jueces y fiscales acusados de corruptos por los campesinos.

Pasaron apenas algunos días y con el temor de nuevas y grandes tragedias, FedericoFranco, el presidente designado por el Congreso tras la destitución de Lugo, anunció pormedio de la prensa a los labriegos de Curuguaty que el ex senador-terrateniente habíaaceptado ceder una parte de las tierras para colocar en ellas a las desvalidas familias.

Apenas pasaron 24 horas y uno de los hijos del latifundista convocó a la prensa paradesmentir al propio Franco: no habrá cesión alguna de siquiera un pedazo de lapropiedad adquirida irregularmente.

En realidad, los hechos relatados por formar parte de la más reciente realidad en lahistoria del campo paraguayo, apenas son un botón de muestra de lo que, durantemuchas décadas, ha sido una dura verdad para quienes sufren, luchan y hasta muerenpor lograr unas pocas hectáreas de tierra para trabajarla, sostener a sus familias ymejorar algo su calidad de vida.

Algunos datos oficiales sobre la tenencia de la tierra y la pobreza en Paraguay propicianel poder entenderlo todo mejor.

El uno por ciento de los propietarios rurales concentra en su poder nada menos que el77 por ciento de las mejores tierras del país y los restantes agricultores disponenapenas del uno por ciento de los terrenos con posibilidades de producción.

No poseen tierra propia 129 mil familias, las cuales constituyen el 29,7 por ciento de lapoblación rural y otras 300 mil están sin un pedazo de terreno o lo tienen en cantidadinsuficiente.

El resultado de esta injusticia, reflejada en toda la población, es que casi el 40 por cientodel sector rural vive en situación de pobreza y de pobreza extrema y se padece un nivelde desnutrición en el 15 por ciento de la población.

Estas estadísticas, aunque necesitadas de una actualización que apunta a un peorpanorama, sirven por lo menos para tener una idea de la tragedia que vive la poblaciónrural.

Ahora bien, otros antecedentes también muestran las razones de que se haya llegado aestos extremos de continuas ocupaciones de tierras por parte de desesperadas familiascampesinas.

Hay que partir de la base de que el 42 por ciento de los paraguayos viven en las zonasrurales, algo bastante lógico por la gran cantidad de terrenos improductivos y el hechode que la nación cuenta con poco más de seis millones de habitantes.

El desorden campea en lo relativo a la tenencia de la tierra por la falta de un catastro quepudiera ayudar a un control razonable y la corrupción de gobiernos y de los poderesJudicial y Legislativo.

Las informaciones disponibles hablan de otorgamiento y venta de tierras a extranjerostras el fin de la guerra con Uruguay, culminada en 1870, así como de la distribuciónfraudulenta de 11 millones de hectáreas por el dictador Alfredo Stroessner (1954-1989)a amigos, militares, socios de negocios sucios y hasta amantes.

Todo esto, se señala, ayudó a sentar bases para la agricultura de exportación a granescala como se practica hoy y a la posesión por políticos y otros favorecidos de millonesde hectáreas de las denominadas tierras mal habidas.

Por supuesto, la exclusión social de las comunidades campesinas e indígenas esaltamente preocupante y su bajo nivel de vida progresa gracias a la mecanización, laagricultura extensiva dedicada a la exportación y la existencia de más de 26 millones dehectáreas dedicadas a la ganadería, actividad preferida por los latifundistas.

La expulsión de campesinos de sus tierras y hasta la utilización de todo tipo de violenciacontra ellos, incluyendo los crímenes ejecutados por bandas armadas privadas al serviciode los geófagos, conforman todo este triste panorama rural en Paraguay.

La investigadora Mirta Barreto escribió que sólo en el gobierno del presidente Lugo ellaescuchó hablar de acciones dirigidas a intentar una reforma agraria.

Sin embargo, la posición irreductible de quienes controlan la tierra y la siempre solícitaayuda de muchos fiscales y jueces evitaron avanzar en las medidas para aliviar la realsituación vivida en el campo paraguayo.
^Por 

Colombia: La bofetada de las FARC a Santos en Toribío

 

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson 

 

 

Montañas de Colombia / julio 2012 /. Durante más de una semana las FARC han mostrado literalmente que es un ejército irregular capaz de enfrentarse en sus áreas de control al ejército y a la fuerza aérea oficial.

Eran las 19:00 horas del miércoles 11 de julio. Los canales de televisión Caracol y RCN abrieron como noticia de “ÚLTIMO MINUTO”, el derribamiento de un avión Supertucano *, moderna aeronave utilizada en el combate contrainsurgente.

La presentadora de Caracol estaba consternada cuando presentó los titulares que decían que la guerrilla había derribado uno de esos 25 aviones vendidos por Lula al régimen de Álvaro Uribe Vélez, cuyo ministro de defensa era Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia.

Foto: Guerrilleros de las FARC.

El alrededor nuestro era oscuridad. Solo se escuchaba la voz metálica de la periodista de Caracol, los grillos, las ranas y los pájaros de la selva húmeda colombiana. Pero de repente se escuchó las expresiones de muchos guerrilleros sentados al lado nuestro, mirando las noticias esa noche. No podían contener su alegría por los reportes del accionar de sus compañeros en otra parte del país, Toribio, municipio del departamento del Cauca en el sur occidente colombiano.

- Durante más de una semana nuestras fuerzas han combatido al enemigo que no puede con nosotros, dice un guerrillero en la multitud de compañeros. Sus ojos brillan cuando se reflejan con un rayo de luz de la luna que entra en la densa selva.

La presentadora entrega el otro desastre militar: “un helicóptero fue impactado e incendiado por guerrilleros de las FARC en El Mango y los pilotos llevados por la guerrilla”. Caracol muestra un video aficionado con el helicóptero en llamas.

- Los pilotos tienen que explicar a la guerrilla qué andaban haciendo allá en un infierno de guerra con bombardeos, combates y enfrentamientos. Muchas veces el ejército utiliza los supuestos “privados” para hacer inteligencia y así los involucran en la guerra, agrega otro vecino guerrillero, sentado en el aula del campamento insurgente.


Como si la pesadilla de esa noche fuera poco para los generales, la presentadora tira una tercera golpiza mediática a la moral castrense:

“En medio de los hostigamientos de las FARC a la fuerza pública, las FARC mantienen retenes a solo un kilómetro de distancia del casco urbano donde el presidente Santos instalaba un consejo de seguridad”, protegido por más de tres mil soldados.

Y la pantalla del televisor muestra cómo los guerrilleros revisan y chequean los documentos de las personas y vehículos que transitan a solo 15 minutos del casco urbano de Toribío. Caracol llega al lugar y conversa en forma más tranquila con los guerrilleros que relatan el porqué del retén y explican que su misión es contener el avance de las fuerzas militares.

En Toribío, Juan Manuel Santos, también pálido como la presentadora de Caracol, casi tartamudea y casi ruega a las FARC: ¡“desmovilícense, desmovilícense”!, repite, ¡“rehagan sus vidas como sus compañeros que ahora gozan de la vida, eehhh”!

No convence absolutamente a nadie en nuestro alrededor.

Dice el comandante del campamento donde permanecemos, que desde hace 15 días la favorabilidad de Santos en las encuestas está cayendo en picada y seguirá así por la incontrolable y complicada situación del país”.

Foto: Hasta "Lucho", el loro, acompaña a la lucha.

Habla Santos ante los periodistas y dice que va a invitar a los líderes indígenas para que lleguen a un acuerdo con el gobierno y el Estado. Posando de atractivo, Santos ofrece entregarles medio billón de pesos para mejoramiento del alcantarillado, otros servicios públicos, ofertas y promesas que el pueblo colombiano ha escuchado toda la vida y conocen el verdadero valor y contenido de esa política falaz.

Pero los indígenas no quieren sentarse en la misma mesa con Santos y solo entregan un documento con sus exigencias, siendo la principal, la salida de las fuerzas militares de la jurisdicción de Toribío.

Caracol gira la cámara a la estación de policía de dos pisos. Para protegerse los agentes han levantado trincheras y el televidente se pregunta ¿a quién protege la policía contrainsurgente en Toribío, si ellos mismos se esconden detrás esas bolsas rellenas de arena? para protegerse de las FARC, que tienen rodeado ese municipio.

Foto: Indígenas tapan trincheras de Ejército en cerro de las Torres. / Autor: Ivan Noguera - EL TIEMPO

Sale Santos a la calle y es abucheado por la población. El día anterior, mujeres indígenas han derribado esas fortificaciones, exigiendo el retiro de la fuerza pública. Las mismas mujeres y toda la población rechazan la visita de Santos quien responde que no va a “desmilitarizar un solo milímetro de la ciudad porque hace parte del territorio nacional”. En esa frase reconoce que el Estado ha militarizado la región.

Caracol intenta salvar en algo la deteriorada imagen de Santos, un presidente rechazado por la comunidad en masa, afirmando que “los indígenas quieren que la guerrilla también, salga de su territorio”.

Lo que Caracol oculta es el hecho de que la guerrilla es móvil y varios de sus frentes han nacido en el territorio, como parte de la lucha campesina e indígena por la tierra y el territorio codiciado por las trasnacionales. Es más, en esta región el Estado quiere ocupar los territorios para entregarlos a las mineras, ya que estos contienen grandes reservas de oro y otros minerales en la cordillera.

Los guerrilleros, y muchos de ellos indígenas en nuestro alrededor que ven y escuchan los comentarios de Caracol agregan que “la guerrilla en el Cauca está constituida en su mayoría por indígenas. ¿Cómo seria posible levantar retenes un kilómetro del casco urbano sino fuera por la base social que tenemos en Toribío y en el Cauca en general?

Foto: Una guerrillera indígena de las FARC-EP, una de miles.

La violación del Derecho Internacional Humanitario, DIH, es flagrante en Toribío. La policía militarizada utiliza la población civil como escudo, colocando una estación de policía en medio del casco urbano cuando el DIH dice claramente que todas las estaciones de policía y guarniciones militares en un país con conflicto armado, tienen que ser instaladas en las afueras de la población para evitar que los civiles sean blancos en los enfrentamientos.

A eso agregamos los hostigamientos permanentes del ejército y la aviación que, para impedir los avances de la guerrilla, bombardea indiscriminadamente aldeas y caseríos.

En 2005 otro presidente colombiano, Álvaro Uribe, fue abofeteado en Toribío cuando las FARC derribó un helicóptero Black Hawk. Movilizó batallones para dar con la guerrilla, batallones que solo pudieron avanzar unos metros por día, pese a que venían con tanques, aviones y helicópteros.

El 11 de julio de 2012 los mismos guerrilleros volvieron a dar la bofetada de nuevo a otro presidente, esta vez a Juan Manuel Santos que varias veces ha declarado el fin de la guerrilla de las FARC. Y ahora estamos quizás en el comienzo de una nueva etapa de la guerra que cada día se parece más a la guerra de Vietnam, una era en la que al parecer la aviación ya no podrá hacer de las suyas tan fácilmente.
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¿Las FARC tienen cohetes antiaéreos ?

Fue en el municipio de Suárez, también del departamento de Cauca, donde la guerrilla, según video [http://youtu.be/z0yFsDy9ynA] que circula en internet, estrenó sus propios mísiles antiaéreos, Made in FARC. Estos artefactos que tienen alcance de varios kilómetros han sido desde entonces objeto de análisis y estudios de los generales, sobre todo de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, pero también por parte del Pentágono.

No son mísiles con mucha precisión, pero, como dice una fuente de las FARC, “estamos todo el tiempo perfeccionando y mejorando el arma para que cumpla su meta; derribar a los aviones y helicópteros de la fuerza aérea.”

En la noche anterior se mostró en el campamento el videohttp://youtu.be/PeWTxn83BZI que hizo el periodista francés Romeo Langlois. Éste había salido una madrugada desde la base militar de Larandia, bajo el control del Comando Sur del ejército de los Estados Unidos, para hacer un reportaje sobre el tema de los cultivos de hoja de coca, junto con un comando de unos treinta soldados y oficiales de las fuerzas especiales del ejército. Pero su aventura terminó en un desastre táctico cuando la unidad militar se enfrentó con guerrilleros del 15º Frente de las FARC en el caserío de San Isidro, departamento de Caquetá.

El video es muy interesante desde el punto de vista militar, porque muestra un supuesto “Comando Jungla”, muy especializado, pero que en el desenvolvimiento de su maniobra luce poco profesional.

Ineficacia militar

La otra observación del video es que después del primer tiro, el capitán que habló en forma marcial ante el periodista francés a la salida de la expedición, muy asustado pedía por radio a su coronel apoyo con aviones y helicópteros. Su ineficacia militar fue evidente y su lenguaje grosero y vulgar. Cosas totalmente prohibidas en comunicaciones militares.

Mientras tanto, los guerrilleros avanzaron lentamente cercando al Comando Jungla. Eran objetivos militares invisibles a las ráfagas de los helicópteros.

Cayó muerto el sargento que protegía al reportero francés, seguido por el capitán y dos soldados más. Langlois se dio cuenta que él también podría morir si no se pasaba al otro lado con su brazo herido.

Y así fue. Detrás de Langlois, en otro sector, cayeron muertos en combate otros 15 soldados y más de diez quedaron heridos por el fuego insurgente. La guerrilla respetó la rendición de Langlois y le prestó los primeros auxilios por su herida.

La diferencia guerrillero-soldado

Si la guerrilla posee ahora mísiles antiaéreos, se estaría configurando un factor de desmoralización para las tropas de infantería, que como lo demuestra el video de Langlois, mucho dependen del apoyo aéreo para sus operaciones.

Es exactamente igual como en la guerra de Vietnam en donde la aviación estadounidense lanzaba “alfombras” de bombas con sus aviones B-52 para garantizar el desembarco de sus tropas. Cuando el desequilibrio militar que imponía el dominio del aire fue neutralizado por la cohetería vietnamita, los invasores yanquis se vieron obligados a abandonar el país de Ho Chi Minh.

El sargento que protegía a Langlois confesó en medio de las balas que su familia no estaba de acuerdo que arriesgara su vida por una guerra que no era suya.

Y ahí esta la diferencia entre guerrilleros de todas las edades y soldados a sueldo. Unos saben por qué exponen el pecho y la vida por una causa, por un ideal, mientras los otros lo hacen porque en Colombia el pueblo es víctima del sistema capitalista. Éste condena a millones de seres humanos a la miseria por falta de puestos dignos de trabajo.

Dick Emanuelsson

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Los aviones Supertucan de Brasil de ´Lula´

Lo paradójico en ese tema de los 25 aviones Supertucan es que fue el socialista Ignacio ´Lula´ da Silva, ex presidente de Brasil, que dio el permiso para venderlos al país con el conflicto armado y social más antiguo del continente americano. El costo era 240 millones de dólares que sigue pagando el pueblo colombiano a través de diversas formas de impuestos.

Las bombas de estos aviones brasileños acabaron con las vidas de revolucionarios como Raúl Reyes, Jorge Briceño (el Mono Jojoy) y centenares de guerrilleros víctimas por las bombas de estos aviones. Para los brasileños traficantes de la guerra, los billetes manchados de sangre no hieden.

Notas:
Parte de guerra FARC-EP 28 de septiembre de 2011 Suarez, Cauca
http://youtu.be/z0yFsDy9ynA

 

Fuente:(ANNCOL, especial para ARGENPRESS.info)

El sitio de Piñera contra el pueblo chileno

El sitio de Piñera contra el pueblo chileno

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

Hoy estoy en Chile de paso y retorno a la Argentina en unas horas. Aprovecho los últimos momentos para acariciar a los míos y dar un paseo por las arterias centrales de Santiago. Hoy también hay protesta nacional contra el mal gobierno, contra la vida empeorada, la injusticia y su multiplicación imparable. Es 11 de julio antes del mediodía. Hace rato que la armadura del Estado, sus carros blindados, las fuerzas especiales de la policía permanecen apostados en casi todas las esquinas donde se sucederán las manifestaciones.

 

¿Por qué el 11 de julio? El ex Presidente Salvador Allende, el último estadista del país de Violeta Parra, hace 41 años nacionalizó el cobre, ingreso y sostén histórico del Chile, luego del desastre del salitre. El territorio extendido donde nací es una explanada estrecha, flanqueada por la cordillera andina y el Pacífico, una zona movedizaza, atormentada por placas submarinas. Mi pueblo es trabajador sin horario, vecino y poblador empobrecido, asalariado que alcanza el fin de mes a cuotas asesinas, usura, préstamo infinito.

 

Parece que Chile estuviera aislado del resto América Latina. Pero la verdad es que sus relaciones sociales, la manera en que se desenvuelven las formas más salvajes del capital en los tiempos de su mundialización, no lo distinguen de la mayoría continental, salvo porque el programa antipopular del liberalismo a ultranza tuvo su bautismo a sangre y fuego hacia fines de los 70’ de la centuria pasada. Con un fusil puesto en la cabeza rota de mi pueblo, Chile se convirtió en el laboratorio perfecto para imponer la ortodoxia y perversión experimental de la Escuela de Chicago. De la Unidad Popular, las formaciones nucleares de poder popular, la alta oficialidad militar tutelada por el imperialismo norteamericano fue y es la herramienta  de una revolución capitalista jamás vista en la historia de ese modo de producción. Los acontecimientos  son bien conocidos por quienes se interesan en explicarse la privatización absoluta, la bancarrota de cualquier gesto industrialista; por qué tanta concentración económica, tanta desigualdad de horror, tanto despojo, tanta explotación y expoliación; por qué todo se ha vuelto mercancía, porque el sistema financiero proveniente de los polos más poderosos del planeta es el que organiza el orden de las cosas; por qué la dependencia profunda y antigua como maldición.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy, día de protesta que no nostalgia, sino que actualiza la demanda soberana de recuperar el cobre, el litio, los bosques mancillados; el mar, el agua, los campos, las costas, los puertos, los ríos fabulosos, la banca, los derechos sociales, los servicios básicos. Una movilización contra la discriminación insultante y la bala contra los mapuche y las mujeres y los migrantes y los trabajadores y los pobres, los más morenos, las minorías sexuales, los viejos y los jóvenes.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy. La represión encarcelará a centenares o más a lo largo del país. Le romperá las costillas y la boca enérgica al pueblo. Porque los únicos que emplean ‘todas las formas de lucha’ en Chile son los administradores del Estado de los que mandan provisoriamente a costa y en contra de los intereses de las grandes mayorías. Los más jóvenes, los adolescentes, los casi niños, serán el objetivo primero. Para que se atemoricen de una vez, como si la rebeldía y el movimiento objetivo de las contradicciones del propio capitalismo se extinguieran con la pólvora del escarnio de sus funcionarios armados. El mal gobierno castiga mientras más luchadores se agregan al descontento corrosivo como petróleo.

 

Yo sé lo que ocurrirá hoy. Cuando llegue a la Argentina, también en pie de combate social, sabré cómo habrá terminado la jornada. Que ningún proyectil criminal se entierre en la piel rebelde de mi pueblo. Otro escribirá con superior visión lo que pasará este 11 de julio. Simplemente estoy emputecido. Mi hora de lucha está hoy en Argentina. A poco de salir de Chile me llevo en la pupila un Santiago sitiado por Sebastián Piñera y los intereses antisociales que representa. Y en la cabeza del corazón, la convicción de que terminó la siesta para la minoría en el poder.

 

Julio 11 de 2012 

El neo-progresismo chileno y su crisis de identidad

Por Juan Francisco Coloane 

La implantación de un mercado internacional intenso y agresivo, ha demostrado en las últimas tres décadas que en las naciones comenzaron a aparecer estados contraídos o atrapados por determinantes supranacionales y con sociedades sin respuestas ciudadanas. El rol de intermediación del Estado por gestar sociedades más igualitarias quedó subsumido en la avalancha mercantil global con las limitaciones a que fue expuesto a partir del ajuste estructural en la década de 1980.

Lo que está en juego es la destrucción del Estado como noción y como operación de administrar la relación entre Economía y Sociedad dentro de un país y de administrar las relaciones entre países. Así como las brechas inconmensurables entre las economías dañan la integración, los desequilibrios marcados entre los estados terminan por alterar el orden internacional.

La realidad es la de un espacio de la política con un escaso margen de maniobra para reformas profundas debido a la enorme gravitación que ejerce el mercado internacional y el poder corporativo donde los países son sus principales cómplices y cuya población – con derechos ciudadanos amenazados o con múltiples restricciones - forman parte de esa complicidad.

La academia ha cumplido su rol de actor acrítico al formar parte integral de ese mercado. El sistema político ni hablar. Es parte central del sistema mercantil que despedaza tejidos sociales. Ambos sectores se han resistido a anticipar o al menos reconocer la posibilidad del derrumbe del estado liberal y su complicidad se revela al descartar cualquier visión que contribuyera mínimamente a la inestabilidad política. La prioridad consistía en aquietar las aguas políticas para la consolidación del mercado internacional.

Es así que Chile debe ser unos de los países de América Latina en donde la palabra socialismo, como idea de construcción de nación, menos adhesión genera en los sectores políticos que han dominado la escena en las últimas cuatro décadas. En este contexto se ha desatado una ola de deconstrucción de la idea socialista en donde el neo-progresismo chileno de destaca por su crisis de identidad. El término socialismo en Chile quedó incrustado en el ámbito de la derrota política por dos traspiés de enorme trascendencia como fueron el golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende en 1973 y el desmembramiento del “mundo socialista” en 1991.

Hasta el momento, un análisis mayor y profundo desde el propio sector no se ha elaborado y esta tarea pendiente debe ser uno de los factores principales por el cual la idea de socialismo no se restituye con la debida legitimidad. De allí que comienza a surgir un neo progresismo que en Chile ha adquirido a veces ribetes de liberalismo con visos de izquierda – léase más estado regulador y riqueza más repartida- para poder sobrevivir políticamente.

Ha sido mucho más cómodo examinar la experiencia de los llamados socialismos reales con el foco puesto en la ausencia de libertades públicas. Como contrapartida, se le asignan excesivos rasgos de libertad y democracia a la sociedad capitalista a partir de lógicas kantianas basadas en la individualidad como categoría social que, igualmente sufre de un determinismo absolutista. Cuando se habla de la libertad y la civilización occidental desde la perspectiva de indagar en la existencia humana, debajo de ese paisaje y hedonismo filosófico se sumían las peores aberraciones y violaciones a la existencia humana como eran el colonialismo y la esclavitud.

En este plano, en el intento de completar el análisis la gran disputa respecto a qué es más libre, si el socialismo o el capitalismo, la cantera de materiales no está lo suficientemente abierta en los ámbitos político y académico, en donde se alaba la libertad pública del capitalismo y se privilegia denostar al socialismo por no haber resuelto el tema de las restricciones.

En esa línea de pensamiento, desde que se regresó a la democracia a medias, en Chile persiste la creencia que no habrá nunca más un golpe de estado. Por ejemplo, como el que impidió que Zelaya en Honduras y Lugo en Paraguay terminaran su mandato.

Hay una opinión generalizada entre los políticos más sistémicos en Chile de que la democracia chilena está asegurada precisamente por las restricciones impuestas a la política. Por ejemplo, con las ataduras del régimen electoral binominal que privilegia la dominación de dos grandes coaliciones. Las encuestas de opinión más difundidas (CERC; ADIMARK; CEP) exhiben un vacío institucional –particularmente desconfianza en los partidos políticos e instituciones del estado. Al mismo tiempo estas descripciones no contribuyen a explicar la estabilidad política que es en todo caso aparente y frágil.

Esta situación institucional es peculiar, porque las FFAA todavía no recuperan el prestigio y la popularidad del período anterior a la dictadura militar. Por el lado del gran empresariado, el chileno que responde en las encuestas no le asigna mayor responsabilidad a ese sector en el desplome de la democracia en 1973 y en la implantación del modelo económico actual durante la dictadura.

Una “víctima” de este largo proceso de no tener una plena democracia han sido las ideas de izquierda y el progresismo que se han tratado de acomodar en una línea discursiva parapetada en lo que se podría llamar neo-progresismo o post progresismo. En síntesis se trata de no dañar en forma profunda las claves de ambos modelos, el económico y el político.