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T r i b u n a c h i l e n a

Un proceso judicial en curso ha señalado el nombre de los verdugos: Víctor Jara: matar a un riuseñor

Un proceso judicial en curso ha señalado el nombre de los verdugos: Víctor Jara: matar a un riuseñor

Por Álvaro Cuadra



 

En un libro reciente Mario Amorós, Sombras sobre Isla Negra, nos refiere la reacción de Neruda ante la muerte de Víctor Jara, triste presagio de la suya propia en la Clínica Santa María en oscuras circunstancias. Desde su lecho de enfermo, en la habitación, Pablo le increpa a Matilde: “Están matando gente, entregan cadáveres despedazados. La morgue está llena de muertos, la gente está afuera por cientos, reclamando cadáveres. ¿Usted no sabía lo que le pasó a Víctor Jara?, es uno de los despedazados, le destrozaron sus manos… ¿Usted no sabía esto? ¡Oh dios mío! Si esto es como matar un ruiseñor, y dicen que él cantaba y cantaba y que esto los enardecía” 

En aquellos tristes días de septiembre de 1973, Víctor Jara fue llevado desde la Universidad Técnica del Estado al Estadio Chile, un centro de detención de ciudadanos; allí fue sometido a vejámenes durante varios días y, finalmente acribillado. Hoy, un proceso judicial en curso ha señalado el nombre de los verdugos: Pedro Barrientos Núñez, Hugo Sánchez Marmonti y entre los cómplices Edwin Dimter, alias “El Príncipe” Hoy sabemos que en todo el territorio nacional, aquel día y los que siguieron, muchos hombres de armas se convirtieron de uniformados al servicio de su patria en asesinos y criminales.

El cuerpo de Víctor Jara fue tirado cerca del cementerio con 44 impactos de bala y evidencias claras de tortura. Fue sepultado en silencio y soledad por su viuda, Joan Turner, como única testigo de la infamia, al tiempo que Chile entero se sumía en una oscura noche de terror dictatorial que duraría varios años. Mientras muchos chilenos enterraban a sus muertos, muchos uniformados, con la abierta complicidad de civiles de derecha, ebrios de sangre, recorrían amenazantes las mudas calles de nuestras ciudades y poblados.

A casi cuatro décadas de aquella tragedia, los chilenos hemos podido conocer, aunque sea muy parcialmente, las dimensiones más tenebrosas de lo acontecido. Bien sabemos que muchos de los culpables, tanto uniformados como sus cómplices civiles, siguen impunes en el Chile de hoy. Lo que no sabían los verdugos de entonces es que al matar un ruiseñor, su canto se multiplica al infinito en un “para siempre” y sus ecos resuenan una y otra vez en el mundo entero, tal y como cantara Víctor Jara: “Ahí donde llega todo / y donde todo comienza / canto que ha sido valiente /siempre será canción nueva”.

- Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=2367&sec=2&aut=451

2013: Un abrazo directo al porvenir

2013: Un abrazo directo al porvenir

 “Claro es que no tengo en las manos
el derecho a morirme
ni siquiera en las abandonadas tardes de los domingos.”

Roque Dalton

 

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

Como es de público conocimiento, el 21 de diciembre de 2012 no se acabó el mundo sino que comenzó el ciclo final del capitalismo. Asunto de los hombres de maíz, problema cardinal de la humanidad.

 

El modo de producción basado en la explotación de trabajo asalariado, la apropiación privada de la riqueza y la exclusión de los muchos por una minoría -que bien podría habitar alguno de los fiordos desarticulados del sur de Chile, un barrio cercado de los países centrales, o una luna diminuta del cosmos-, y  sus históricas contradicciones internas, ya resulta insoportable hasta para un buen número de villanos. Como ese mismo puñado que concentra como nunca lo que pertenece al conjunto de la sociedad y, pobrecitos, no lo convence la realidad, el dolor de tantos ni nuestras nobles razones, el 2013, una vez más,   tendremos que organizarnos creativa y disciplinadamente para precipitar su caída a la prehistoria de nunca jamás.

 

Como la mayoría sobrevivimos al día o  morimos por minuto a causa de las crisis cada vez más profundas y sin retorno del capitalismo en su fase madura, esclerotizada y que asesina niños por hambre y munición, y ya no tiene nada más que ofrecer salvo superiores infortunios, patologías sociales y existenciales sin remedio, e irreparable destrucción planetaria, no nos va quedando otra cosa que reunirnos, destronar el miedo y la incertidumbre, hinchar los pulmones e intensificar la indignación. Silenciando nuestras distancias doctrinarias, escrúpulos fomentados por el enemigo y rencillas bíblicas.

 

Si bien los rebeldes, de acuerdo a las cifras de la historia oficial, hemos sido y estado siempre en la crónica de la lucha de clases, pero insuficientemente como para diluir las sociedades de clase, no va quedando más alternativa que imaginar con los pies en la tierra las tácticas particulares, locales y nacionales capaces de subordinarnos a la estrategia de la emancipación integral (no uniforme, lamentablemente no al mismo tiempo, no bajo la misma fórmula).  Cada pueblo con sus peculiaridades y todos los pueblos contra el enemigo común: los imperialismos de los Estados corporativos.

 

El 2013 (y no es fatalidad ni predicción malsana, falsa conciencia o puro deseo), ya contiene un variopinto acumulado de experiencias y prácticas transformadoras de los desheredados. Que ya el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia, la tecnología, el saber humano están en su punto para alimentar, abrigar, cultivar, educar y sanar a la totalidad sin necesidad de los pocos especuladores que organizan la miseria –la insufrible y la llevadera con 15 días de vacaciones al año-. Que por todos los medios a nuestro alcance podemos confundir al egoísmo, desbaratarlo colectivamente, apuntarlo con el dedo en la calle e ir arrojándolo al tacho de la basura histórica. Que no importa de dónde vengas sino a dónde vas. Que sabemos bien qué no hacer para esquivar horrores andados y ahí mismo encontrar las pistas de lo que sí sabremos qué hacer.  Que quien se equivoque o lastime a un igual pida disculpas y enmiende con el ejemplo. Que aunque sea con necesaria rabia, bronca, emputecimiento, los de abajo somos primeramente un corazón, un puente, una cabeza que busca a los compañerxs, un complejo de contradicciones que sólo quiere vivir en paz. Que los niños y los viejos primero.

 

No es delirio ni alcohol ni cóctel medicamentoso. El 2013 se viene duro y fuerte, doloroso y transformador. Se viene armado con trabajadores y empobrecidos, mujeres, indígenas, juventud rebelde, palestinos unidos a como dé lugar, cristianos que ponen el pecho del que caminó sobre el mar, gente con dudas, guerrilleros y secretarios de acta de junta vecinal, presidentes y parlamentarios que no pierden la memoria ni canjean compromisos por acomodo o posibilismo; chinos haciendo huelgas, huelgas fabricando vocación de poder, poder popular tejido a punta de asamblea y combate, territorios liberados, redes sociales al servicio de la praxis y la organización blindada. Campesinos, viejos luminosos que ya se pusieron al día o jamás dejaron de alumbrar, niños azules. Canciones de antes y canciones del futuro. Modos combinados y la justicia como condición de la libertad. El patriarcado en bancarrota y la Banca rota. Reunión, alianza, fuerza social que despeja ecuaciones y las cosas de orden cambia.

 

El 2013, a interpretación contemporánea de los anuncios de los hombres de maíz, significa el principio del fin del capitalismo. Cuando sea 1° de enero, no importa dónde estés ni por qué ni con quién. Abraza directo al porvenir.        

 

 

El nuevo ciclo abierto por el movimiento estudiantil

El nuevo ciclo abierto por el movimiento estudiantil

Por Jean Batou

(SolidaritéS)


[Los pasados días 11 y 12 de diciembre la revista suiza SolidaritéS invitó a dos animadores del movimiento estudiantil chileno, Sebastián Farfán Salinas y Roberto Vargas a explicar el particular "Mayo 68" de Chile que ha supuesto el año 2011. Jean Batou resume sus aportaciones].

En 2011, los y las estudiantes chilenos impresionaron al mundo. Desde entonces, su movimiento se ha extendido a Quebec y Colombia. Del sur al norte de las Américas, la mercantilización de la educación ha sido objeto de una protesta de masas y esas movilizaciones de la juventud han recibido una muy amplia adhesión popular.

Relanzamiento de la protesta social

Ciertamente, el gran movimiento chileno de 2011 no ha logrado hacer retroceder al gobierno conservador de Sebastián Piñera. El objetivo de una enseñanza pública y gratuita para todas y todos no ha sido alcanzado. Como mucho, las autoridades han propuesto subvencionar a los bancos para que reduzcan las tasas de interés de los préstamos concedidos a los y las estudiantes. Sin embargo, las formidables movilizaciones de 2011 han logrado deslegitimar las políticas neoliberales y dar crédito a los movimientos sociales que se enfrentan a ellas: en defensa de los servicios públicos, del medio ambiente, del pueblo mapuche, etc. Varios sondeos han mostrado que el pueblo chileno no tiene ya confianza en sus políticos, ni en los de derechas ni en los de izquierdas, y cree cada vez más en sus propias capacidades de acción colectiva.

Para nuestros interlocutores, el movimiento de 2011 ha abierto un nuevo ciclo social y político. La transición pactada –de la dictadura de Pinochet a una democracia controlada– había visto a los partidos demócrata cristiano y socialista ocupar el poder ejecutivo de 1990 a 2010. La vuelta a la democracia –por imperfecta que fuera– no puso en cuestión las políticas de privatización impuestas por las autoridades militares. Muy al contrario, el nuevo poder prosiguió y profundizó la gestión neoliberal del país durante veinte años. Sin embargo, en 2010, la victoria electoral de los conservadores coincidió con la irrupción de la crisis, cuando los efectos acumulados de las políticas antisociales realizadas durante casi 40 años tienen al país hundido en la postración. Es la razón por la cual el movimiento de la juventud ha marcado un punto de cambio de la coyuntura social y política.

Defender la democracia y el bien común

La nueva generación se ha hecho intérprete de un malestar generalizado, suscitando por primera vez la puesta en cuestión del modelo económico de la transición, gestionado con la misma aplicación tanto por la Concertación (centro-izquierda), que espera volver al poder en el otoño de 2013, como por la derecha. Y mientras el Partido Comunista apuesta por una nueva candidatura de Michelle Bachelet (Partido Socialista) a las presidenciales de noviembre de 2013, para poner en pie una “Concertación bis”, “más a la izquierda”, en el seno de la cual podría quizá ocupar puestos ministeriales, la nueva izquierda antiliberal contempla la presentación de una alternativa política, apoyada en el movimiento social.

Esta nieva izquierda consta esencialmente de tres corrientes: un sector influenciado por la autonomía italiana, que se niega a construir un polo político separado del movimiento social, una convergencia marxista, candidata a la formación de un nuevo partido anticapitalista, y un polo socialdemócrata de izquierdas, que busca una alternativa a la Concertación. Para la próxima primavera sabremos si logran formar un frente común sobre un programa de ruptura con el neoliberalismo –salud y educación gratuitas para todos, nacionalización de los recursos naturales, en particular del cobre, protección del medio ambiente, asamblea constituyente para una verdadera democracia, etc.– y apoyar una candidatura única para las presidenciales.

Una nueva izquierda anticapitalista

El ala marxista de esta convergencia antiliberal defiende la necesidad de crear un partido anticapitalista unificado, basado en una nueva generación militante, que rompa con la tradición de dispersión de la extrema izquierda, alimentada por varios decenios de derrotas. Esta nueva generación se encuentra hoy en reagrupamientos como la Unión Nacional Estudiantil (UNE), que reagrupa a la izquierda radical del movimiento estudiantil a nivel nacional, en experiencias como la de las universidades populares (en particular Valparaíso), así como en otros focos de movilizaciones políticas y sociales en los últimos años.

Los defensores de este proyecto pretenden reunir al conjunto de las fuerzas disponibles para crear un partido político capaz de defender una alternativa anticapitalista creíble a escala nacional y de ligarse a otros movimientos del mismo tipo a nivel internacional. Contemplan este objetivo como un proceso. No hay que ir demasiado rápidamente, a riesgo de fracasar como ha mostrado la experiencia reciente del partido Igualdad, pero tampoco demasiado lentamente, pues se puede dejar pasar una oportunidad. Un asunto que hay que seguir de cerca....

Universidades populares

El movimiento de las universidades populares tiene una larga historia en América Latina, donde nació a finales de la Primera Guerra Mundial, como consecuencia de una sucesión de levantamientos estudiantiles (en Argentina, Perú, Chile, México, Colombia, Cuba, Paraguay, Bolivia, etc.). Gozó de la participación activa de los principales pensadores marxistas de la época, como Julio Antonio Mella en Cuba o José Carlos Mariátegui en Perú.

Hoy, en Valparaíso, su principal centro en Chile, la Universidad Popular se inscribe en esta tradición esforzándose en ofrecer a los y las militantes asociativos y sindicales una formación ideológica que les de los medios intelectuales para contribuir más eficazmente al desarrollo de sus luchas.

 

www.europe-solidaire.org/spip.php?article27332

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

 

 

Chile, en el centro de la crisis

Chile, en el centro de la crisis

Por Paul Walder

 

 

La educación “de mercado” se ha convertido en el mejor exponente del deterioro del modelo neoliberal. Los indignados estudiantes que salieron a las calles en 2006 para regresar recargados en las movilizaciones de 2011, finalizan este año con la mirada puesta en los tribunales de justicia, en la desvergüenza gubernamental y en la alcantarilla de la corrupción. Mientras, algunos ministros callan, otros esconden la cabeza y algunos, incluso, amenazan y los estudiantes, junto a una parte de la ciudadanía, observan casi incrédulos cómo la realidad supera a las más sórdidas y extremas sospechas sobre la obsesión por el lucro y los alcances del capitalismo del siglo XXI. La educación universitaria basada en el libre mercado no solo abraza con ciego deleite el lucro, sino que utiliza todas las técnicas y estrategias legales e ilegales para conseguirlo. Las presunciones y certezas, que ya tienen a rectores y funcionarios públicos en la cárcel, se han extendido a las mismas autoridades gubernamentales.

Este fin de año los estudiantes no han necesitado salir a la calle para remecer el sistema educacional. Carcomido por su corrupción, parece caerse a pedazos, en especial por los oscuros vínculos entre los negocios y la política. Qué otra cosa puede pensarse de la relación entre el renunciado ministro de Justicia, Teodoro Ribera, que fue rector de la Universidad Autónoma, y el ex presidente de la Comisión Nacional de Acreditación, Luis Eugenio Díaz, actualmente detenido por cohecho, soborno y lavado de activos junto a los ex rectores de las universidades del Mar y Pedro de Valdivia.

Ribera tampoco ha sido el único ministro cuestionado. Hacia la segunda semana de diciembre, la Confech envió una carta al ministro de Educación, Harald Beyer, para alertarlo sobre su falta de responsabilidad al no haber fiscalizado este desastre. En la carta los estudiantes buscan también presionar a la oposición para que impulse una acusación constitucional contra Beyer por negligencia, pero también debiera hacerse por hipocresía y mentira. Beyer, un neoliberal de tomo y lomo que viene del Centro de Estudios Públicos, organismo financiado por la oligarquía empresarial, un día niega sistemáticamente el lucro y el día siguiente defiende la educación privada. Ante la evidente corrupción, en lo que es además de una irresponsabilidad una desvergüenza, se ha limitado a decir que son casos aislados. No podía decir otra cosa: discutir con un neoliberal es como hacerlo con un fundamentalista religioso.

Dos ministros cuestionados, varios altos funcionarios ya en la cárcel y otros en la mira judicial, no deben dejar tolerar a la sociedad civil la prepotente liviandad del discurso ministerial y gubernamental. No solo Ribera debió renunciar, y aunque sumen muchos los funcionarios encarcelados y universidades multadas y cerradas, la crisis actual no se limita a la corrupción educacional. La crisis ya tiene características de sistémica, extendida en escasos dos años por numerosas otras áreas de la economía de mercado. A la catástrofe educacional hay que sumarle la energética, sanitaria y regional, en los casos de Punta Alcalde y Agrosuper, ambas en la región de Atacama. Si vamos un poco más atrás, recordaremos Aysén, la pesca artesanal, Punta Arenas, Calama, la Araucanía...

 

POSTURAS IRRECONCILIABLES

 

El actual escenario socio-económico es una nueva expresión de la lucha de clases, un fenómeno anunciado por diversos estudiosos desde finales del siglo pasado en la medida que las presiones sobre los gobiernos desde las elites empresariales, por un lado, y la ciudadanía por el otro, se harán intolerables. Las contradicciones han alcanzado un grado máximo, que queda de manifiesto a través del choque entre los intereses de las elites corporativas y la defensa que ejercen los pobladores de sus formas de vida aun no contaminadas por el mercado. El caso de Freirina es paradigmático, pero no es único ni el más extremo. Esta misma situación es la que se repite y reproduce desde Aysén, Huasco, Ventanas a los vecinos de La Reina, en Santiago, que protestan contra los intereses inmobiliarios y financieros expresados en la ampliación de la circunvalación Américo Vespucio y la expropiación de sus viviendas.

La reacción del gobierno no sorprende. Su postura está claramente alineada con los grandes grupos financieros e industriales. Desde la ministra Evelyn Matthei al de Justicia y Hacienda, pasando por el de Educación, repiten en diversos tonos la misma consigna que el país ha venido escuchando desde hace ya más de veinte años: el sector privado es el motor de la economía, el que genera empleo y riqueza. Cuando la ministra del Trabajo apoyó abiertamente la continuidad de la operación de la planta de cerdos Agrosuper en Freirina, levantando el argumento de los puestos de trabajo, hizo el mismo discurso empresarial que sus pares ministros de éste y anteriores gobiernos. Porque no podemos olvidar cuando otro ministro del Trabajo, el socialista Ricardo Solari, fue a engullirse una Big Mac para “defender”, dijo, a los trabajadores de MacDonald’s, o hace unas semanas el acuerdo que suscribieron los senadores democratacristianos con empresarios pesqueros para aprobar la Ley Longueira. Hoy, diez años más tarde, el lobby empresarial es tan evidente como entonces.

Los empresarios no necesitan hacer barricadas, organizar marchas ni tirar piedras contra las fuerzas especiales. La presión ellos la realizan a través de El Mercurio , en los salones de Casapiedra y en la misma Moneda. Un comunicado redactado por la Sofofa durante la crisis de Agrosuper en Freirina confirma esta estrategia inicial: “La institución muestra su preocupación por el alto nivel de dificultad que, por diversas razones, están enfrentando proyectos relevantes con un alto impacto para el desarrollo del país, dada su contribución al crecimiento de la economía, a los niveles de empleo y a la competitividad de las empresas”.

Lo que sucede con la generación de energía es una buena muestra de estas presiones. Tras la impugnación de las centrales Castilla e Hidroaysén por los tribunales de justicia, que accedieron a las demandas de la sociedad civil, el empresariado puso en marcha el clásico guión: editoriales y reportajes alarmistas en los diarios del duopolio, campañas publicitarias del terror en la televisión, más una oscura presión sobre los gobernantes. La aprobación entre gallos y medianoche de la central Punta Alcalde, en Huasco, por un ordenado consejo de ministros, es la mejor expresión de cómo mueven los hilos los poderes fácticos.

En estas dos décadas el modelo neoliberal se ha consolidado pero también deteriorado. Hoy se ha estrellado de frente con sus propias contradicciones y con la sociedad civil. No solo con una ciudadanía que protesta de manera espontánea y circunstancial, sino cada vez en mayor grado con una sociedad consciente y en creciente organización, como queda claro en el caso de los estudiantes o de los grupos medioambientales. En primer lugar están las contradicciones internas del modelo capitalista neoliberal, que tras conseguir la total desregulación aplana a la competencia más débil, rebaja salarios, externaliza, precariza el trabajo y destruye el medioambiente, entre otros efectos. En segundo término, aun cuando no último, está la conciencia social ante este fenómeno, su organización y amplio rechazo.

Estas contradicciones, que en Chile se han manifestado con fuerza hace muy pocos años, tenderán a crecer. Porque a diferencia con otras épocas en el desarrollo del capitalismo, entre las que podemos citar el desarrollismo o keynesianismo durante el siglo XX, esta vez el capitalismo no tiene nada que entregar ni a trabajadores ni consumidores. Esta vez no hay una participación conjunta, por desequilibrada que hubiera sido, en los “beneficios del progreso”. Esta vez, y las personas lo comprueban diariamente, la repartición de estos beneficios está totalmente desbalanceada. En dos décadas, Chile ha expandido varias veces su producto (que llegará este año a unos 270 mil millones de dólares) pero también ha pasado a ser uno de los países más desiguales del mundo. Mientras Agrosuper exporta casi toda su producción, deja en Freirina el hedor del excremento de un millón de cerdos. Ahí está la esencia del espíritu del libre mercado.

 

EL VIEJO CUENTO DEL DESARROLLO Y CONSUMO MASIVO

 

El gobierno y la clase empresarial se jactan de las bajas tasas de desempleo y los altos niveles de consumo, que tiene, entre algunos de sus efectos, al alza el valor de las viviendas. Se trata de un proceso similar al que han seguido algunas economías desarrolladas, las que hoy están en el centro del huracán financiero, entre las que los casos más conocidos son Estados Unidos y España. Ambas crisis financieras derivaron de una expansión desatada del consumo y de los precios del sector inmobiliario. Cuando hace poco visitó Chile la directora del FMI, la francesa Christine Lagarde, junto con elogiar el modelo chileno tan afín al canon FMI, dejó deslizar algunas advertencias, las que desde hace ya varios meses incomodan a economistas independientes de todo espectro. Chile, tal como esas naciones que han enfrentado el desastre financiero del consumismo a destajo, también alimenta su economía con créditos. A diferencia de las décadas anteriores, cuando el motor de la economía estaba en las exportaciones, hoy está empujada por el consumo interno. ¿De dónde viene ese dinero? La respuesta parece ser que del aire, de los préstamos del sector financiero.

El gobierno, que enfrenta una crisis social y política de crecientes proporciones, se ha aferrado a la economía como si fuera un salvavidas. Tras la exhibición de los datos de crecimiento del producto, que este año aumentará un 5,5 por ciento, de una mínima tasa de desempleo y de expansión del consumo por sobre el producto, ha puesto nuevamente a la economía, tal como lo hicieron los gobiernos de la Concertación, como destino social. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ha comenzado a jugar un papel que linda con la sordera, al prometer, en medio de las múltiples protestas, que Chile será un país desarrollado antes del final de esta década. ¿A quién le interesa el crecimiento económico si una autopista destruirá su casa, si un mall lleva a la quiebra al comercio de barrio, si una termoeléctrica contaminará el aire de su comuna? Este es el costo que paga la sociedad para que un grupo de oligarcas sea cada día más rico.

Las promesas del desarrollo neoliberal, que calaron hondo hace diez o veinte años en una sociedad despolitizada y hechizada por la globalización y el consumo de masas, hoy ya no tiene asidero. Los chilenos, pese a la retórica seudo científica de los economistas de mercado, han perdido gran parte de su candidez en los supuestos beneficios del libre mercado. Los altos niveles de desigualdad en la distribución de la riqueza son hoy evidentes. Según los indicadores económicos, Chile tiene un ingreso per cápita de unos 18 mil dólares (ocho millones 460 mil pesos) anuales. ¿Quién se ha quedado con los millones que corresponderían a un niño mapuche o de La Pintana?

La misión de Felipe Larraín en la cartera de Hacienda es mantener el statu quo de la economía de mercado, anunciar el inminente ingreso al edén del mundo desarrollado y minimizar cualquier obstáculo, por grande que sea. Es así como a inicios de diciembre, durante la cuenta pública de Hacienda, dijo, una vez más, que la economía chilena está blindada ante el escenario externo, que todos los indicadores están por encima de lo previsto y rechazó de manera tajante la idea de una burbuja inmobiliaria. Se trata, dijo, de “incrementos de precios en algunas comunas y lugares que están bastante delimitados y eso, por supuesto que se tiene que mirar con atención, pero una burbuja inmobiliaria es otra cosa”.

Lo dice el gobierno, pero no una institución más confiable en materia económica como es el Banco Central. En una entrevista a El Mercurio , el presidente de esta entidad, Rodrigo Vergara, dijo que le preocupa que “desde hace un tiempo vemos un dinamismo de precios bastante superior a los patrones históricos en ciertas comunas, el que se ha ido generalizando en el tiempo”. En la misma entrevista, agregó que nosotros “advertimos sobre el riesgo de esta dinámica de precios que pueda eventualmente transformarse en precios por arriba de los fundamentales, y que ante un cambio en las condiciones en el día de mañana pueda producir una fuerte volatilidad de precios”.

El riesgo es el mismo que llevó a la catástrofe española. Vergara lo dice. El verdadero peligro “es que esta alza en los precios esté acompañada de un endeudamiento importante y, por lo tanto, que se produzca un shock de caída de precios que ponga en riesgo la estabilidad financiera”. Cuando se pincha la burbuja se detona la peor pesadilla capitalista. Caen los precios, el mercado pierde presión, hay quiebras, desempleo, cae el consumo y hay dificultad de pagar los créditos. Los bienes adquiridos valen ahora mucho menos que la deuda hipotecaria.

Nadie habla de burbuja hasta que esta se pincha. Todos, desde las constructoras, las inmobiliarias, los bancos hasta el gobierno están interesados y comprometidos con el mantenimientos de esa burbuja, cuyo crecimiento es incesante. Hoy, los altos niveles de consumo y los flujos de dinero que permiten mantener la inversión y la alta demanda por empleo generan otro fenómeno, que es el calentamiento de la economía. La burbuja inmobiliaria tiene como consecuencia una economía que parece estar en sus límites, con riesgos altos en la inflación de los precios y en un déficit cada vez mayor en la cuenta corriente, que son los flujos de capital que entran y salen.

El capitalismo necesita mantener este proceso para generar ganancias. Un ritmo que hace circular el capital entre los trabajadores y consumidores para, finalmente, llegar amplificado donde corresponde, que son las grandes corporaciones. Esta tendencia, que busca mantener una alta tasa de ganancia, no considera ni su moderación ni su freno. Su final es una escandalosa explosión.

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 773, 21 de diciembre, 2012

 

www.puntofinal.cl

 

Ley de Medios en Argentina: ¿Y qué fue de las radios comunitarias, alternativas y populares?

Ley de Medios en Argentina: ¿Y qué fue de las radios comunitarias, alternativas y populares?

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

Cuando las leyes de hierro de la lucha de clases hacen temblar el precario equilibrio del capitalismo argentino en más de 40 ciudades a través del estallido social  de los des-integrados y la juventud pobre, los que mandan intentan explicar con demagogia y teorías conspirativas lo más obvio.

Joven, moreno, provinciano y repobre; muchacha y muchacho sin porvenir. Desempleado, desertor escolar. La cólera de no tener lo que surten las vitrinas y supermercados. La mercancía esquiva o  imposible. Excluido, fuera del mercado, descontado por contexto, gente sobrante, y desde la periferia al centro. Los discursos y los recursos derrumbados y una alternativa política transformadora que nadie sabe por qué aún no cuaja.

Primero está el movimiento real, la disconformidad puesta en acción colectiva desordenadamente, la confusión. ¿Cuántos muertos, cuántos malheridos, cuántos presos? ¿Qué castigo merece la miseria rebelada? ¿Cómo se recompone el relato deshecho, la sintonía nada fina y obscena de la represión contra los nadie, la crisis de representatividad del sistema de partidos políticos, las instituciones corruptas, la especulación y el despojo, la administración del hambre, la expoliación donde existe el trabajo, el trabajo en negro y precarizado, los efectos de la crisis ofreciendo sus dentelladas predecibles y predichas (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=159828&titular=argentina:-%BFy-qu%E9-se-yo?-)?  Un Cristo rodeado de pastores indignados y sin Reyes Magos nace en Argentina. Un Cristo de pueblada. Demasiado parecido al original.

Pero no hay lucha ni despertar sin ideas ni representación simbólica. Aunque los grandes medios criminalicen a los mal comidos, las radios comunitarias (o el holding de los que no tienen nada que perder), juegan su carrera, hablan desde abajo, dicen con dientes faltantes y  gramática con piso de tierra. Como cuando apura la verdad.

La siguiente entrevista a Inés Farina y Mariano Randazzo, miembros del Colectivo Radio Sur (www.radiosur.org.ar), se realizó antes de los acontecimientos que sacuden a Argentina en fechas navideñas. Tiene que ver con el rol de las emisoras populares y su sentido. Con una ley de medios que no se aplica. Con el combate político de acuerdo a los intereses de clases en pugna, pero ahora a escala de visión de mundo, de práctica discursiva. Vigencia pura y dura.  

 

-¿Cuál es el derrotero de la ley de medios?

Inés Farina: “La ley de medios tiene una  historia mucho más larga que el cumplimiento de tres años que lleva su sanción, o los cuatro que se está debatiendo.  Muchas radios comunitarias nacieron a comienzos de los 80’,  cuando comenzaron los gobiernos civiles, en condiciones totalmente clandestinas y en medio de una legislación que no permitía su existencia o no las consideraba. Entonces fueron perseguidas e imposibilitadas de salir al aire.”

 

-¿Y hoy?

IF: “No es la realidad exacta de ahora, incluso más allá de la ley de medios nueva que todavía no se aplica. En todo caso, en la actualidad hay algunas emisoras que si tocan intereses muy poderosos, como los de la megaminería en Andalgalá, son interferidas por las corporaciones, amenazadas, amedrentadas o clausuradas. El Estado lo permite, eso sí. Ahora bien, en general, las radios comunitarias sobrevivimos como podemos en un manto de ilegalidad mansa. Carecemos de licencia y ocupamos el éter. Si hubiera una persecución concreta, no podríamos emitir.”

 

21 PUNTOS: “POR AHORA NO PASA NADA”

 

-En Chile hay muchas emisoras que sufren una permanente persecución y, me imagino, que en otros países de Nuestramérica debe ocurrir lo mismo…

IF: “Las radios mapuche son un ejemplo de ello.  En Argentina, a mediados de los 90’ se originó la Coalición por los 21 puntos, formada por radios comunitarias y académicos universitarios ligados a los medios de comunicación.”

 

-¿Qué hace la Coalición?

IF: “Conviene 21 puntos sobre los cuales, supuestamente, descansa la nueva ley de medios o Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.”

 

-¿Y qué plantean?

IF: “Lo más sustantivo es el tema de los tres tercios que proponía la Coalición por la Difusión Democrática. En sencillo: de 99 licencias radiales –para no entrar en el ámbito televisivo-, 33 emisoras serían para las emisoras sin fines de lucro (que los 21 puntos llamaba literalmente “comunitarias”), 33 para privadas, y 33 para el Estado. Hoy la ley dice que hay un 33 % reservado para los medios sin fines de lucro, donde las comunitarias entramos, pero no hasta completar ese porcentaje.”

 

-¿Y cuál es la diferencia?

IF: “Que todas las radios comunitarias son sin fines de lucro, pero no todas las emisoras sin fines de lucro son comunitarias. Por ejemplo, las emisoras de ONG’s, sindicatos, etc. Ellas no son comunitarias.”

 

-¿Qué define a una emisora comunitaria o popular?

IF: “El proyecto político en general que está sustantivado en querer organizar a un sector de la sociedad, potenciar su desarrollo y formas propias. Una ONG o un sindicato pueden no tener fines de lucro, pero se estructuran con las jerarquías de una radio tipo pyme o comercial. Nosotros decimos que no es que tengan que dejar de existir, pero no tienen que ver con las comunitarias, alternativas y populares.”

 

-¿Qué otro aspecto no cumple la nueva ley en relación a los 21 puntos originales?

 IF: “Lo que compete a la distribución de la pauta de publicidad oficial no se legisla ni se menciona. Ahora bien, la ley del gobierno mete al Estado, los gobiernos provinciales, las universidades, etc., y todo el espectro restante queda para las comerciales con fines de lucro.”

 

-¿Cómo evalúas la ley?

IF: “Eleva el piso del debate al reconocer a las radios comunitarias alternativas y populares en el caso de que sea implementada, claro. Por ahora no pasa nada. De hecho, ese 33 % que debería garantizar, no lo está haciendo en ninguna parte del país. Si se llega a aplicar, nos permitiría estar en otras condiciones. Nos encontramos en una situación ‘de tránsito’.”

 

LOS AMIGOS QUE PERDÍ

 

-¿Cuáles son los núcleos de la ley real y no de la ideal?

IF: “Uno es la mentada ‘desmonopolización’, que en verdad es la desinversión de los multimedios, porque no existen monopolios sino multimedios muy concentrados. Ese era el publicitado 7D, casi fin de mundo, que terminó siendo un vulgar 7 de diciembre como cualquier otro. Sin embargo nosotros valoramos la discusión sobre la concentración de la propiedad. Porque uno siempre lo hace respecto de la soja, de la industria de la comida, de la explotación minera, de la riqueza, cuando en materia mediática esa concentración es aún más compleja.”

 

-¿Por qué?

IF: “Porque los medios construyen consenso, sentido común e ideas de acuerdo a sus respectivos intereses y a lo que más vende.”

 

-En un momento la ley de medios se redujo a la lucha maniquea del gobierno contra el grupo Clarín…

IF: “Tanto así que cuando quisimos incorporar la problemática de los medios comunitarios a la discusión pública, nos dijeron que lo primero antes de todo era que los multimedios se adecuaran a la ley, ‘que después vemos lo otro’. Y ya han pasado tres años desde la promulgación de la ley. Además, la ley actual existe no sólo por la convención de los 21 puntos y la lucha de los medios comunitarios, sino también por el llamado ‘conflicto del campo’.”

 

-¿Cómo?

IF: “Durante el gobierno de Néstor Kirchner, Clarín fue su aliado, se colaboraron mutuamente. El conflicto del campo (medidas impositivas al gran capital agrario por parte del gobierno donde Clarín tomó partido por el campo) significó una ruptura del amorío de Clarín con los Kirchner. Entonces Cristina Fernández tomó los 21 puntos con el fin de provocar la desinversión de Clarín y de parte de sus licencias. Porque no es que el gobierno nacional ahora, inocentemente, descubriera qué intereses representa ese multimedio y que cuenta con 250 licencias de más. Clarín ya estaba infringiendo la ley mediática anterior a la actual. La pasada permitía hasta 24 licencias, y la en curso, hasta 10. Esta fue una de las causas, sino la más relevante, del debate de la nueva ley. En fin, la puja gobierno-Clarín se judicializó con final incierto.”

 

-¿Cuál es el procedimiento en orden a la propiedad que fija la ley nueva?

IF: “El artículo 45 pone un tope a la cantidad de licencias multimediáticas. Es decir, obliga a vender las licencias de más. En el famoso 7D los grandes grupos tenían que ajustarse a la legislación, presentándose ante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), señalando la cantidad de licencias excedentes y la lista de los posibles compradores, cambios de nombre y de testaferros –todo vale-. Esto es, un trámite prácticamente formal nada más.”

 

MARIANO RANDAZZO: “VOCACIÓN DE UNIDAD POPULAR”

 

-¿Qué hay sobre el debate de los conceptos que giran en torno a las radios comunitaria, libres, alternativas y populares?

Mariano Randazzo: “Nosotros definimos la comunicación y la libertad de expresión como un derecho humano más. Por tanto, entendemos que la comunicación no es una mercancía. Y del lado opuesto se encuentran los que conciben a la comunicación como una empresa lucrativa y que ven los monopolios o industrias periodísticas del sistema como parte de un holding donde se concesiona un aeropuerto o un canal de televisión, sin distinción.”

 

-Existen radios comunitarias cuyo su nacimiento es expresión de una fuerza social popular…

MR: “En el caso de Radio Sur, el Movimiento Territorial de Liberación (MTL) tiene una responsabilidad enorme en propiciar que esta emisora exista. Sin embargo, aquí estamos frente a una concepción política donde la radio no es un instrumento u ‘órgano oficial’ de tal o cual organización. Funcionamos bajo la dinámica de propulsar la experiencia  unitaria del campo popular.”

 

-La crítica es clara…

MR: “De nada sirve que cada una de las agrupaciones fragmentadas del pueblo cuenten con una emisora en particular para poner allí sólo a sus dirigentes y sus enfoques exclusivos. Nos interesa que el medio popular y alternativo manifieste el debate de todo el campo popular y en síntesis construya una vocación de unidad, en nuestro caso, ligada a un proyecto de comunicación. Radio Sur está vinculada al MTL desde su fundación, pero no por ello expresa todo lo que el MTL opina. Es más amplia y aporta a través de una pluralidad de voces una perspectiva de clase.”

 

-La unidad ausente en el movimiento real…

MR: “La unidad es lo más importante. Incluso aquellos acuerdos unitarios temporarios del campo popular.”

 

365D

 

-¿De qué se trata la Campaña 365D que están impulsando?

MR: “El nombre nació a propósito de bullado 7D que terminó judicializado y donde el gobierno había apostado a la desinversión de los grandes grupos mediales, y en particular de Clarín. Desde los medios alternativos y populares, sobre todo de FM La Tribu y Radio Sur,  se nos ocurrió la idea de establecer una campaña donde exigimos que se cumpla la ley de medios no sólo en la desinversión de los multimedios –que compartimos-, sino que también se cumplan los derechos consagrados en esa ley a los medios comunitarios. 365D nace porque no sólo luchamos por un día, sino por todos los días del año.”

 

-¿Qué elementos reivindican básicamente?

MR: “El cumplimiento del plan técnico sobre el 33 % del espectro para las emisoras sin fines de lucro, para que luego se pueda llamar a concurso y se otorguen las licencias.”

 

-¿Cuál es la dimensión de las radios comunitarias en Argentina?

MR: “Hay alrededor de 500 de nuestro tipo y el 90 % son ilegales. Eran ilegales antes porque no existía una ley de radiodifusión salvo la de la dictadura, y se mantienen ilegales hasta hoy, ya a tres años de la ley de medios de la democracia.

365D es ni más ni menos que un grito de alerta y posicionamiento de nuestros medios que, tanto luchan contra los grandes monopolios, como por el buen porvenir de nuestros medios.”

 

-Si llega a cumplirse la ley, ¿cuál es el procedimiento para que se legalice una emisora comunitaria?

MR: “Lo primero es la importancia de legalizar una situación que existe de hecho. Por otro lado, la legislación propone una serie de financiamientos para equipos donde interviene el Estado. Por ejemplo, en esta campaña está la Red Nacional de Medios que integran nuestros compañeros aliados en el campo popular.  Ellos han hecho una experiencia en la creación de transmisores. Para nuestras radios resulta muy oneroso acceder a determinado nivel de tecnología y estos compañeros con su conocimiento ya han diseñado caseramente más de cien transmisores. Entonces pedimos mesas de diálogo entre el organismo estatal que tiene que ver con las tecnologías y las experiencias de la Red para homologar los equipos y profesionalizarlos.”

 

-¿Y la pauta oficial?

MR: “Ese es uno de los temas más esquivos y negados por arriba. La pauta oficial es un derecho constitucional que tenemos aquellos que ejercemos la comunicación, donde parte de la publicidad estatal tiene que ir a nuestros medios. En la realidad, esa pauta se otorga con discrecionalidad. La mayoría de las radios del sistema tienen su cuota garantizada, incluso aquellas que pertenecen al grupo Clarín, mientras que para nosotros está negada absolutamente. No le estamos pidiendo al Estado que nos dé lo que ya hemos construido hace tiempo.  Lo que ocurre es que toda ley y su aplicación al interior de la democracia burguesa dependen de la vocación política del gobierno de turno. Entonces, en concreto, la ley no deja de ser más que una legislación de gobierno y no de Estado. Es decir, si tú estás cerca de las políticas del gobierno puedes acceder a determinados beneficios, y de lo contrario, no. Este es uno de los déficit centrales de la ley. Como ocurre en todos los ámbitos del quehacer nacional.”

 

-Tú tienes la cualidad de haberte desempeñado en emisoras del Estado, comerciales y comunitarias, ¿cuáles son las diferencias sustantivas más allá de las obvias?

MR: “Como profesional de la comunicación, estar en una radio alternativa y comunitaria me ofrece la posibilidad de ser libre en la elección de contenidos y su tratamiento. Cuando trabajo en un medio del Estado o privado, en general trabajo para ideas de otros y de acuerdo a una estructura piramidal donde estás al servicio de una conductora o conductor que cobra 20, 30 o 40 veces tu salario y es quien decide los contenidos. Los medios libres operan bajo otra concepción comunicacional. Ahora bien, en los medios hegemónicos existe la tendencia a contar a nuestro pueblo qué pasa y por qué pasa. En los comunitarios le agregamos el cómo se soluciona eso que pasa, porque estamos convincentemente involucrados en proyectos de cambio. Es decir, consideramos que es preciso derrotar el actual sistema y crear una sociedad nueva. El pueblo conoce mejor que nadie sus problemas y nosotros tenemos la responsabilidad periodística de construir colectivamente la solución.”

 

-¿Qué futuro adviertes para la materialización de la ley de medios en las condiciones que la has planteado?

MR: “La situación está muy empantanada. Yo quisiera ser más optimista, pero me cuesta. Hay muchas cosas que se están cumpliendo, como la entrega de licencias a algunas comunidades indígenas, y se ha avanzado estatalmente en espacios educativos. Sin embargo, los medios comunitarios debemos unirnos firmemente para hacer oír nuestra voz. La aplicación de la ley no puede depender de tal o cual gobierno, de tal o cual funcionario a cargo, sino de nuestras propias fuerzas desplegadas en la calle.”   

 

 

Ministro chileno en ojo del huracán por caso de corrupción

Ministro chileno en ojo del huracán por caso de corrupción

Por Enrique Ahumada 

Una serie de sospechas de corrupción en el sistema de certificación de la Educación Superior en Chile puso en el ojo del huracán político al ministro de Justicia, Teodoro Ribera, co-propietario de la Universidad Autónoma, sujeta a una investigación.

La Justicia chilena investiga los sobornos que habría recibido el ex presidente del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), Luis Eugenio Díaz, para certificar a algunas universidades privadas.

Por el caso fueron enviados a prisión mientras están en curso las investigaciones, dos rectores de centros de estudios, con eventuales ramificaciones que alcanzarían al titular de Justicia, ex rector la Universidad Autónoma y del Instituto Profesional Incacea, propiedad de su familia.

Ribera habría pagado a Díaz por servicios a Gendarmería, la unidad destinada a la vigilancia y administración de la cárceles, que pertenece al Ministerio de Justicia.

Los informes conocidos hasta ahora indican que durante su período a cargo de la Universidad Autónoma, Ribera recibió un correo en que Díaz le pedía un cupo y una beca en la casa de estudios para un familiar cuando se efectuaba el trámite de la acreditación.

El sistema de acreditación surgió en Chile para tratar de certificar las Universidades en medio de un sistema altamente desregulado que ha recibido amplias críticas por centrarse en el mercado.

La acreditación permite a los centros de estudios recibir fondos públicos y a sus alumnos créditos y becas del Estado.

Ribera se defendió al declarar que "en mi cargo de rector de la Universidad Autónoma recibía muchas peticiones de gente del mundo político de distintos colores. Los correos de Díaz los recibí, los respondí cordialmente, pero no accedí a las peticiones que él me hizo".

Díaz es acusado de recibir pagos por parte de algunas universidades privadas para apoyar su proceso de acreditación. Están sujetas a juicio los casos de las universidades del Mar y Pedro de Valdivia.

Al mismo tiempo están sujetas a una investigación las universidades Bernardo O‘Higgins, Uniacc, Sek, Andrés Bello y ahora la Autónoma.

En 2011, cuando Ribera ejercía como ministro, él mismo sugirió a Díaz para desarrollar una asesoría por un programa de modernización de la malla curricular de la Escuela de Gendarmería.

Ante estas acusaciones, el ministro se defendió al señalar que "indudablemente si hubiésemos sabido esto, no lo hubiéramos hecho. El señor Díaz fue elegido no por su razón política, que no es la del gobierno, fue elegido por su perfil académico y su gran dedicación a los Derechos Humanos", justificó.

El caso de las acreditaciones también es investigado por la Cámara de los Diputados con el objetivo de determinar las responsabilidades políticas en el caso, donde la oposición señala con el dedo al ministro de Educación, Harald Beyer.

Sobre la comisión investigadora de los diputados, Ribera dijo que "yo como ministro de Justicia estoy dispuesto a venir tan pronto como se me cite a la comisión porque creo es muy importante esclarecer los hechos profundamente de todos los que ahí participaron. A mí me citan y vengo corriendo inmediatamente".

Pero la oposición política ya levantó la voz contra el ministro Ribera. El senador Jorge Pizarro, pidió al presidente Sebastián Piñera que le solicite la renuncia.

"Es fundamental que el gobierno entregue una muy buena explicación, porque una autoridad de gobierno no puede aparecer contratando o sugiriendo la contratación de un señor que está involucrado en actos de corrupción", argumentó Pizarro.

Consideró "lo natural y lógico" que Ribera "dé un paso al costado" en estas circunstancias.

Según Pizarro, se trata de un caso "doblemente grave, porque aparece una autoridad en medio de la crisis que está viviendo la educación universitaria involucrado, sugiriendo el empleo de un señor que está siendo procesado por hechos-directamente- de corrupción".

A su vez, los dirigentes del movimiento estudiantil, que durante dos años han llevado a cabo protestas pidiendo el cambio de todo el modelo educativo chileno, han expresado sus críticas al gobierno por este tema.

Los nuevos voceros del movimiento, Andrés Fielbaum y Diego Vela, solicitaron el miércoles a la Contraloría General de la República (máximo órgano fiscalizador del Estado) que investigue los vínculos del ministro Ribera con la Inmobiliaria Gaudi.

Gaudi fue creada por Teodoro Ribera Beneit, padre del titular de Justicia y accionista de la Universidad Autónoma.

"Según su propia declaración de intereses, (Ribera) sigue siendo accionista de la Inmobiliaria Gaudí, que le arrienda terrenos a la Universidad Autónoma, que -como es de público conocimiento- es el mecanismo más usual que se ocupa para el ilegal lucro en las universidades", expresó Fielbaum.

La ley chilena impide que las Universidades tengan propósitos de lucro, por lo que se ha acusado de usar el mecanismo de arriendo de instalaciones a inmobiliarias, pertenecientes a los mismos dueños de los centros de estudios, para desviar fondos y lucrar.

Los dirigentes también acudieron hoy jueves al Ministerio de Educación, para dejar una carta al ministro Beyer con el fin de que se haga responsable de esta crisis en el sistema de acreditación.

El caso es visto por los estudiantes como un reflejo más de la crisis que vive la educación chilena, centrada en el mercado y no como un bien público.

Por ahora, con los procesos judiciales en marcha y la comisión de los diputados iniciando su trabajo, el tema queda en manos de las autoridades y el gobierno chileno trata de seguir adelante con el anuncio de una reforma al sistema de acreditación universitario.

 

Fuente:Xinhua 

Venezuela sin Chávez

Venezuela sin Chávez

Por Marcelo Colussi 
 

 

 

 

Plantearse cómo sería, por ejemplo Estados Unidos sin Barack Obama, o Alemania sin Angela Merkel; o si se quiere, extremando las cosas, cómo serían Bourkina Fasso o Turkmenistán sin sus actuales mandatarios (que seguramente los lectores de este opúsculo ni sabremos quiénes son), ya nos da una pista: lo más probable es que cualquiera de estos países, ricos y poderosos o pobres y olvidados, no sufrirán ninguna alteración con los jefes de Estado que sucederán a los actuales. No es lo mismo en el caso del país caribeño. Venezuela sin Chávez puede implicar cualquier escenario: guerra civil, guerra interna en las filas del PSUV, retroceso en las conquistas populares, quizá avance y profundización en el proceso socialista. Pero de lo que podemos estar seguros es que, sin Chávez, las cosas no van a continuar sin cambios.

Lo que viene sucediendo en la República Bolivariana de Venezuela desde hace casi una década y media no admite parangón; el proceso en marcha –una transformación de las relaciones político-sociales que, sin ser una revolución al estilo de los socialismos conocidos, permite un nivel de vida sustancialmente mejorado para las grandes mayorías populares–, sin que entremos a evaluarlo aquí en relación a otras experiencias socialistas conocidas, todo ello se liga indisolublemente a la figura de Hugo Chávez.

Sin la menor duda, la figura de Chávez es ya un ícono de fines del siglo XX e inicios del XXI. Fue él quien, luego de los terribles años en que se implementaron los planes de capitalismo salvaje eufemísticamente llamados “neoliberalismo” o “globalización neoliberal”, volvió a poner en agenda un actitud de protesta, desaparecida para entonces en cualquier gobernante. Fue él quien, a su muy particular modo, trajo nuevamente a escena las ideas de socialismo. Fue él quien, con sus políticas redistributivas, volvió a dar protagonismo a los sectores populares de su país natal, contribuyendo así, directa o indirectamente, a un resurgir del campo popular latinoamericano. Negar o subestimar su papel en todas estas nuevas dinámicas es imposible.

Es por todo ello, por su protagonismo, por su discurso contestatario e irreverente contra el imperialismo, por su apelación al socialismo, a un nuevo socialismo que tomara distancia de los errores del socialismo burocrático y centralista de muchas de las experiencias del siglo pasado, pero socialismo al fin –término que había sido anatematizado por el discurso oficial dominante–, es por todo esto, por haber contribuido a devolver las esperanzas en transformaciones sociales y desempolvar ideales que se suponían terminados, que su peso específico no es similar al de ninguno de los presidentes que mencionáramos más arriba. Si desaparece el primer mandatorio de Bourkina Fasso o de Estados Unidos, sin dudas nada de base va a cambiar, ni a lo interno de sus respectivos países, ni en la arena internacional. La desaparición de Chávez como figura central de la política venezolana por supuesto que va a traer cambios. En su país y, seguramente, también en la región (¿seguirán el proceso de paz las FARC en Colombia, por ejemplo? ¿Qué harán ahora los países del ALBA?)

¿Por qué tantos son los cambios que se avizoran entonces? El protagonismo de Hugo Chávez en el proceso en curso en Venezuela es total. Lejos está de ser un autócrata, un dictador, como la prensa de la derecha quiere presentarlo maliciosamente; pero sin dudas su presencia es omnímoda. “No puedes ser el alcalde de Venezuela”, fueron palabras de sana advertencia que le diera en alguna ocasión Fidel Castro; definitivamente, no se equivocaba. La vida política del país petrolero comenzó a depender cada vez más de la figura absoluta del comandante. Sin dudas, eso le confería una autoridad moral increíble, pero abría dudas que el proceso nunca se encargó de despejar: ¿puede una revolución asentarse enteramente en las espaldas de una sola persona? ¡Absolutamente no! Eso es un peligro, una terrible bomba de tiempo que, tarde o temprano, tiene que estallar.

Y lamentablemente parece que ahora está llegando ese momento. Ojalá el comandante Chávez supere este amargo trance de su enfermedad, que se reponga y que siga al frente de la Revolución Bolivariana. Vayan mis más profundos deseos en ese sentido. Pero al mismo tiempo de este acompañamiento moral, entiendo que es imprescindible abrirnos una genuina y profunda autocrítica en el campo de la izquierda. ¿Podemos seguir callados ante los mismos errores de siempre? ¿No es necesario plantearse los procesos de transformación social aprendiendo de las faltas cometidas anteriormente?

Quizá Chávez regrese pronto al ejercicio de su cargo de presidente. Lamentablemente, las cosas no parecen apuntar en esa dirección. Por lo pronto, ya ha nombrado “sucesor”. El solo hecho de esa designación debería abrirnos una pregunta: ¿sucesor? Pero, ¿no suena a monarquía eso? En Corea del Norte sucedió lo mismo, y por eso justamente, desde la izquierda, criticamos este tipo de cosas: ¿y el poder popular, el poder de las bases?

Puede entenderse la designación de Nicolás Maduro como un intento de aglutinar las fuerzas tras una persona nombrada por el líder a quien, por simple respeto, todos los sectores afines deberán apoyar. Podríamos entenderlo como estratégico quizá (beneficio de la duda, para ser bondadosos). Sin entrar en el análisis de los pormenores de los juegos de poder posibles a lo interno de las filas chavistas, esto mismo de un “sucesor” ya debería prender las alarmas: ¿se trata de recomposiciones palaciegas, de ver quién cuenta con más cuotas de poder, si Nicolás Maduro o Diosdado Cabello, de ver qué papel juegan las Fuerzas Armadas? ¿Y dónde está entonces la construcción de lo que se suponía debe ser la savia de una revolución socialista: el poder popular, desde abajo?

Hay quien dice, quizá desde un pronunciado optimismo, que ahora se abren las puertas para la verdadera profundización de la revolución socialista. Otros, por el contrario, avizoran un desmoronamiento del proceso como castillo de naipes. La derecha, por supuesto, se ha de estar restregando las manos, muy feliz, esperando la caída estrepitosa del “régimen”. Como sea, lo que se avecina no augura sino luchas, más sacrificios para el campo popular, probablemente situaciones de alta conflictividad.

Me sumo a las fuerzas que apoyan el pronto restablecimiento de Chávez y, en el peor de los casos, una continuidad del proceso sin su figura dentro de los marcos de la actual democracia, en paz, sin reaccionar a las provocaciones que vendrán de la oposición. Pero no dejo de mencionar que no podemos seguir repitiendo el mismo esquema de culto a la personalidad que puede llegar a resultar nefasto, aunque aparentemente pueda verse como una garantía de avance.

Quizá la angustia que en las filas del proceso bolivariano pueda estar provocando el probable alejamiento del líder dejan al desnudo las debilidades de un proceso que tenía mucho de montaje: una revolución genuina, aunque llene masivamente plazas con adeptos uniformados de rojo, no puede depender de un solo personaje. ¿Será cierto que, sin Chávez, se abren las posibilidades para comenzar a construir el socialismo?.

 

Fuente: Argenpress

Chavismo retoma Carabobo, Táchira, Zulia y Monagas, pero no pudo retomar Miranda y Lara

PRESIDENTA DEL CONSEJO NACIONAL ELECTORAL (CNE), TIBISAY LUCENA

 

16 de diciembre, 2012.- 16/12/12.-La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, ofrece el primer boletín oficial de las elecciones regionales celebradas este domingo para elegir al gobernador correspondiente a los 23 estados del territorio nacional.

El PSUV logró retomar el reñido estado Zulia, al igual que el estado Carabobo.

El PSUV ganó igualmente en Mérida, Anzoátegui, Aragua, Guarico, Portuguesa, Vargas y Mérida.

La oposición logró la victoria en el reñido estado Miranda y Lara.

Los resultados son:

Anzoátegui: Aristóbulo Istúriz 53.97%

Apure: Ramón Carrizales 59.83%

Aragua: Tareck El Aissami 52.72%

Barinas: Adan Chávez 54.69%

Carabobo: Francisco Ameliach 53.49%

Cojedes: Érika Farías 59.27%

Delta Amacuro: Lizeta Hernández 71.27%

Falcón: Estela Lugo 48.28%

Guárico: Ramón Rodríguez Chacín 70.41 %

Lara: (AD) Henry Falcón 54.35%

Mérida: Alexis Ramírez 47.56%

Miranda: (PJ) Henrique Capriles Radonski 50.35%

Monagas: Yelitze Santaella 52.59%

Portuguesa: Wilmer Castro Soteldo 50.96%


Sucre: Luis Acuña 55.77%

Táchira: José Gregorio Vielma Mora

Trujillo: Henry Rangel Silva 79.4%
Vargas: Jorge Luis García Carneiro 69.05%
Yaracuy: Julio León Heredia 57.8%
Zulia: Francisco Arias Cárdenas 50.99%

Nueva Esparta: 52.44%

Bolívar: Francisco Rangel Gómez 45.41%

Fuente: Aporrea.org