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T r i b u n a c h i l e n a

40 años después (1976-2016)

40 años después (1976-2016)

 



Cuando me preguntan sobre el orden económico social del presente no hay más remedio que hacer historia, especialmente desde el Golpe de Estado de 1976.

El fenómeno visible tiene que ver con las torturas, los asesinatos, las desapariciones, las detenciones, los exilios. Todo ello remite al dolor, físico y mental, de afectados directos, familiares, amigos, compañeros de militancia y destino en la vida. Un poco menos se visibiliza la desorganización social y política buscada por los ejecutores materiales e ideológicos del golpe, lo que supone indagar en las motivaciones del ejercicio del terrorismo de Estado.

Lo esencial de la iniciativa política de las clases dominantes hacia 1976 apuntaba a reestructurar el orden económico, social y político de funcionamiento del capitalismo en Argentina, como parte de un proceso similar en la región. En 1973 en Chile y en Uruguay, luego en 1976 en Argentina y otros procesos similares en la región darán inicio al ensayo de restauración liberal del orden social en el ámbito mundial, más conocido como neoliberalismo. Un ensayo que buscará generalizarse luego con la restauración conservadora liderada por Thatcher y Reagan en los 90´ y que se extenderá con renovada fuerza a la ruptura de la bipolaridad entre 1989 y 1991.

De la defensiva capitalista a la ofensiva

El diagnóstico apuntaba a cerrar el ciclo defensivo de las políticas keynesianas instrumentadas en el capitalismo a la salida de la crisis del 30 del siglo pasado y generalizadas, más allá de matices, luego de la segunda guerra mundial. El carácter defensivo devenía de la fuerte iniciativa y organización de sectores subalternos que en Europa podían imitar el ejemplo soviético de construir el socialismo. En EEUU se necesitaba superar la crisis del 30, surgida desde Wall Street, por lo que el “new deal” (nuevo acuerdo), con su planificación y diferente papel del Estado favoreció la construcción de la nueva hegemonía estadounidense en el sistema mundial, creando las condiciones de la bipolaridad.

La crisis de los 70´ había dado la vos de alarma de los límites del desarrollo capitalista bajo la orientación kerynesiana y el gasto estatal pasó a ser el objeto de la crítica de las clases dominantes. Había que abandonar las políticas defensivas, porque ya afectaba a la rentabilidad de las empresas dominantes. Bajo esas condiciones se hace fuerte la restauración del liberalismo, bajo la denominación “neoliberalismo”, y las matizadas interpretaciones de cómo salir de la crisis de los 70. Es en esas condiciones que la corriente neoliberal de pensamiento acude como sostén teórico y formuladores y ejecutores de la política económica de los regímenes terroristas en el cono sur. Con matices, la escuela de Chicago difunde sus pensamientos para una política de transformación reaccionaria del orden capitalista.

En las condiciones de la Argentina y otros países de la región, se impuso el proceso de desarme del orden capitalista bajo el formato anterior. Si las décadas previas fueron las de la industrialización sustitutiva de importaciones, con aliento al mercado interno y la construcción de un amplio proletariado, especialmente industrial y por ende una burguesía también extendida en la producción agraria, industrial y de servicios, la reversión económica suponía la desarticulación social y política de ese entramado social. Por eso el golpe, las prohibiciones, el amedrentamiento y la manipulación de la opinión pública y el sentido común instalado.

La política neoliberal anticipada en el último tramo del gobierno constitucional (por ejemplo: el “rodrigazo” en julio de 1975) se consolidó en 1976 con el Plan Martínez de Hoz, expresión del sector más concentrado de la economía local, cuyos efectos se sienten aún con los cambios institucionales, estructurales, acecidos desde entonces y muy especialmente en los años 90´ del siglo pasado. Es la base material para pensar la liberalización en curso y la inserción subordinada en nuevos tratados de libre comercio que sellan la presencia de Barack Obama en esta Argentina gobernada por Macri.

¿Qué cambió desde 1975/76?

Las relaciones laborales mutaron sustancialmente, con flexibilización, precariedad, tercerización, subempleo, desempleo y su correlato en desorganización y de-sindicalización. En materia de Estado se promovió un fuerte cambio de función, con privatizaciones, desregulaciones y aliento a la mercantilización de derechos sociales, tales como la educación y la salud, entre otros. La inserción internacional subordinada fue la forma de relacionar a la Argentina con el mundo, con tratados de libre comercio y la extensión de tratados bilaterales en defensa de las inversiones, tanto como la generalización de la prórroga de jurisdicción soberana, que hoy se sufre con la sentencia Griesa.

Instrumentos económicos privilegiados que llegan hasta nuestros días fueron la ley de entidades financieras y una política monetaria y financiera de subordinación a la lógica del sistema mundial liderado por los organismos internacionales. También el régimen de inversiones externas que nos somete a la decisión transnacional sobre el modelo productivo y de desarrollo, con soja y transnacionales de la alimentación y la biotecnología; con inversiones mineras para mega minería a cielo abierto con explotación de bienes comunes y contaminación. Es la industria de armaduría para la exportación y los servicios privatizados y altamente concentrados. Es el mecanismo del endeudamiento externo en ciclos sucesivos adoptados por los gobiernos constitucionales en una continuidad con el pecado original de la dictadura genocida.

Las clases dominantes en la Argentina reorganizaron la cotidianeidad del desarrollo capitalista desde el terrorismo de Estado y ya bajo formas constitucionales de gobierno se someten y profundizan la institucionalidad heredada. Por eso continúa la prórroga de jurisdicción soberana, en los acuerdos por nueva deuda, en los contratos con China y con Chevron. Por lo mismo se afianzan las tendencias aperturistas y condicionadas de los instrumentos del libre comercio y la subordinación a los organismos multilaterales. Ese es el sentido de las relaciones internacionales que se fomentan en el presente, con reuniones y presencias de jefes de Estado de Italia, Francia, Inglaterra, la Unión Europea, el Foro Económico Mundial, y claro, con EEUU.

No alcanza con la crítica o la prédica de un relato que evidencia las motivaciones del golpe genocida del 76, si en simultáneo no se construyen las bases materiales y subjetivas para una lucha anti capitalista.

Macri y su micro-relato sobre el Golpe de Videla

Macri y su micro-relato sobre el Golpe de Videla

 

Público.es



En el 40 aniversario del golpe de Estado cívico-militar que encabezó Videla en 1976, el presidente Macri ha puesto en marcha lo que a todas luces parece ser –como afirma sugerentemente el investigador argentino Alejandro Grimson– una nueva interpretación de la violencia habida en Argentina en los setenta.

En las últimas cuatro décadas fueron varios los relatos oficiales que intentaron encuadrar aquellos sucesos, dependiendo de quién ocupaba el Estado.

Como suele ocurrir, esas distintas versiones no coinciden ni en las denominaciones, ni en los períodos, ni en las cuantificaciones, porque al interpretar en verdad construyen el hecho que quieren explicar. Por tanto, un limitado y vago núcleo básico es común a todas ellas: “la violencia de los setenta”.

La dictadura (1976-1983) tenía un relato pero dio pocas explicaciones. Dijo que en el marco de la Guerra Fría había habido una guerra irregular contra el enemigo comunista internacional, responsable de haberla desatado. El pueblo argentino —seguía esta versión— había encomendado a las Fuerzas Armadas, reserva moral de la argentinidad, librar ese combate para liberar al país de las ideologías extranjerizantes que amenazaban su modo de vida cristiano. Como en toda guerra había habido “excesos”. Las violaciones a los derechos humanos habían sido por tanto consecuencias no queridas y excepcionales, propias de la irregularidad del combate al que el enemigo nos había arrastrado, concluía esta versión. El único error que reconocieron las fuerzas armadas fue no haber sabido ganar la “guerra cultural”, al dejar a los “subversivos” hacerse con las banderas de los derechos humanos a fin de deslegitimar la victoria militar. El colofón práctico de esta versión fue la ley de autoamnistía que la dictadura promulgó al final de su gobierno.

El primer gobierno de la transición democrática argentina, encabezado por Raúl Alfonsín (1983-1989), abolió esa autoamnistía y puso en marcha los juicios a las cúpulas militares de la dictadura y a las dirigencias de los partidos armados (Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo). Ello ejemplificaba su interpretación: lo que había sucedido era que dos aparatos enloquecidos habían chocado utilizando a la sociedad civil como campo de maniobras. Esta explicación tendía a desresponsabilizar a la sociedad civil, evitándole tanto el rol de cómplice como el de partícipe en aquella lucha. Este relato, conocido como “la teoría de los dos demonios”, no era ajeno a algunos de los principales organismos de derechos humanos. Su propósito –como no podía ser de otro modo– era político, no historiográfico: recoger el apoyo de la sociedad, en una coyuntura de extrema debilidad política como la de la transición, para a través del conocimiento de la verdad de la represión ilegal, establecer un “Nunca Más” cultural y político que cerrara la etapa de los golpes militares en Argentina.

El gobierno neoliberal del peronista Menem (1989-1999) indultó a las cúpulas militares y de las organizaciones armadas condenadas durante el gobierno de Alfonsín, así como a los militares (“carapintadas”) que se habían sublevado contra el primer gobierno posdictatorial. Fue también expresión de una nueva interpretación de “la violencia de los setenta”, centrada menos en sus causas que en “la necesidad de pasar página” en nombre de la “reconciliación de los argentinos”. Fiel a su estilo, Menem no se esforzó en construir una argumentación extensa, sino que enarboló una supuesta necesidad de refundar el país, en medio de la crisis de “gobernabilidad” heredada de Alfonsín.

Los gobiernos de los Kirchner (2003-2015) relanzaron la política estatal de derechos humanos tras el retroceso de las leyes de punto final y obediencia debida promulgadas por el Congreso ante la presión militar en la época de Alfonsín, y del indulto presidencial de Menem. Este relanzamiento trajo una nueva interpretación de “la violencia de los setenta”. Su clave fue la crítica de “la teoría de los dos demonios”, pues se entendía que equiparaba la responsabilidad del terrorismo de Estado y la de la insurgencia de los partidos armados. Para esta versión, esta equiparación resultaba inadmisible ética y políticamente, e ineficaz para identificar el problema principal: el terrorismo de Estado. Otro rasgo clave fue enfatizar el carácter cívico -militar de la dictadura. Para algunos dirigentes y organismos de derechos humanos, esta nueva interpretación K tendía a incurrir en dos errores: por un lado, hacía aparecer a todas las víctimas del terrorismo de Estado como militantes políticos, lo cual abonaba sin querer la interpretación militar de la “guerra irregular” y, por otro, reivindicaba los medios y fines de la lucha armada y no sólo la condición de víctimas del terrorismo estatal de los perseguidos, desaparecidos y asesinados por la dictadura.

La versión Macri de los setenta se compone de poco texto y mucha escenificación. Por una parte, el presidente explicó aquellos sucesos en el día del 40 aniversario del golpe con un tuit: “nunca más a la división entre los argentinos”. Por otra parte, decidió, en una fecha tan señalada, invitar al presidente de Estados Unidos a visitar Argentina y a participar en un homenaje a la memoria de los desparecidos. Estados Unidos –no hace falta decirlo– edificó la teoría de la Seguridad Nacional que sirvió de sostén ideológico y político a los cruentos golpes de Estado de los setenta en América Latina. La presencia del presidente Obama en el homenaje a las víctimas del golpe en el Parque de la Memoria, situado junto al Río de la Plata, adonde los vuelos de la muerte arrojaban los cuerpos de los detenidos en los campos de concentración de la dictadura, apenas disimuló el intento macrista de resignificar ese lugar de memoria, toda vez que expulsaba del mismo a los organismos de derechos humanos, y a su reconciliación de los últimos años con la política estatal. Allí Macri no fue mucho más locuaz que en su tuit: en su breve discurso, básicamente atribuyó el golpe de 1976 a “la desunión y división de los argentinos”.

Si la “teoría de los dos demonios” tendía a absolver a la ciudadanía, la de Macri tiende a involucrar indiscriminadamente a toda la sociedad y, por lo mismo, a desresponsabilizar correlativamente a las fuerzas cívico-militares que decidieron interrumpir la institucionalidad democrática e instaurar un régimen de terror estatal. Entre éstos se debe contar naturalmente al Estado norteamericano.

En el micro-relato macrista, toda la sociedad participaba de una “desunión” cuya consecuencia fue, ya no la represión ilegal del terrorismo de Estado, sino algo que no se nombra en su discurso. Quizás aquí está la clave: la novedad de la interpretación de Macri es su ausencia de toda explicitación, ya no sólo de contenido –como afirma con razón Grimson, en tanto no se habla de terrorismo estatal ni desapariciones sistemáticas– sino de una mínima densidad argumental que se corresponda con la gravedad y seriedad del problema. Su mayor liviandad y autorreferencialidad radica en esa soltura para convertir el tema en materia de márquetin político. En este sentido, es la continuación de su vacío “podemos vivir mejor” de la campaña electoral y de su primer gesto como presidente: reconvertir el histórico balcón de la Plaza de Mayo en salón de baile de una fiesta adolescente.

En la campaña electoral, Macri acusó al gobierno de Cristina Kirchner de “desunir” y “dividir” a los argentinos. La recuperación de estos términos a la hora de hablar del golpe de 1976 genera por tanto un efecto de comparación entre un gobierno democrático que hizo de los derechos humanos una de sus banderas y la dictadura que se caracterizó por poner en marcha un plan de desaparición sistemática, tal como probó el Juicio a las Juntas en 1985. Por otra parte ¿alguien se imagina a un político alemán atribuyendo al nazismo la “desunión” de los alemanes?

Lo que está en juego es la vitalidad política de la sociedad argentina. Todas las versiones previas de “la violencia de los setenta” –salvo no casualmente la de Menem–, más allá de sus diferencias que alimentaron precisamente esa vitalidad, se tomaron en serio el tema, argumentaron, construyeron un relato que tenía cierta lógica interna, más allá de la opinión que nos merezca su contenido y los efectos políticos del mismo. Ese debate le dio majestad a la cuestión.

La de Macri es en cambio la versión de quien parece decir “aquí no ha pasado nada demasiado grave” o, peor, “ustedes ya saben a qué me refiero”. Pero como el sentido desborda las palabras, se encuentra antes y después de ellas, para querer aparecer quitándole hierro a la cuestión, la versión Macri no puede evitar volver gravemente a la interpretación de la dictadura, reactualizando la noción de “guerra civil”, en tanto involucra sin distinción alguna a toda la sociedad, pero esta vez de modo implícito, soterrado, sobreentendido. Es decir, hurtando el debate.

Hay una extraña combinación en este discurso entre lo escueto de su contenido, el desinterés de su flaqueza y la verborragia muda de sus supuestos e implicaciones. Esta combinación representa el peor desdén hacia el sufrimiento de las víctimas en particular y de la ciudadanía en general, así como la altivez propia del enunciador que se sitúa más allá del bien y del mal, y se siente relevado de cualquier compromiso con las luchas que le han permitido acceder a la primera magistratura que hoy ostenta. Esas luchas fueron las que construyeron históricamente la democracia argentina actual, cuya piedra angular son –contra todo micro-relato– los derechos humanos y el hermosamente estremecedor “¡Nunca Más!”.

Javier Franzé, Universidad Complutense de Madrid

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/16262/macri-y-su-micro-relato-sobre-el-golpe-de-videla/

El Buitre: el multimillonario Paul Singer, partidario de Rubio, gana millones con la deuda de Argentina

El Buitre: el multimillonario Paul Singer, partidario de Rubio, gana millones con la deuda de Argentina

 

Democracy Now!



Argentina ha llegado a un acuerdo de pago con los fondos de cobertura estadounidenses que hace 14 años buscan obtener beneficios con la deuda externa del país. Después de la crisis financiera argentina, dichos fondos de cobertura compraron la deuda a precios muy bajos, para luego exigir que se les devuelva el monto total. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se había negado a pagar en esas condiciones, llamando a estas empresas "fondos buitres". Pero bajo el nuevo gobierno de derecha del presidente Mauricio Macri, Argentina ha acordado el pago de 4.650 millones de dólares para cuatro fondos de cobertura, entre los que se encuentra Elliott Management, dirigido por el multimillonario Paul Singer. Con este acuerdo, los fondos de cobertura estarían obteniendo de Argentina aproximadamente el 75% de lo que demandaban, que es varias veces más que lo que efectivamente pagaron por la deuda. Concretamente, la empresa de Singer consiguió un pago de 2.400 millones de dólares; suma que supera entre 10 y 15 veces su inversión original. Tratamos el tema con el periodista Greg Palast. Su más reciente artículo se titula: "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina." (El multimillonario amigo de Rubio cobra el rescate de Argentina).

TRANSCRIPCIÓN Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

JUAN GONZÁLEZ: Argentina ha llegado a un acuerdo de pago con los fondos de alto riesgo de Estados Unidos que desde hace 14 años tratan de beneficiarse de la crisis económica del país. Después de la crisis financiera argentina, dichos fondos de alto riesgo compraron la deuda a precios muy bajos, para luego exigir que se les devolviera el monto total. La expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se negó a pagarles a esas empresas, calificándolos de fondos buitres. Pero bajo el nuevo presidente de derecha, Mauricio Macri, Argentina ha acordado pagar 4.650 millones de dólares a cuatro fondos de alto riesgo, entre ellos Elliott Management, dirigido por el multimillonario Paul Singer. Con este acuerdo, los fondos de alto riesgo estarían obteniendo de Argentina aproximadamente el 75% de lo que demandaban, que es varias veces más de lo que en realidad pagaron por la deuda. Concretamente, el fondo de Singer consiguió un pago de 2.400 millones de dólares, suma que es entre 10 y 15 veces mayor a su inversión original.

AMY GOODMAN: Paul Singer se ha desempeñado como recaudador de fondos para el Partido Republicano desde hace mucho tiempo, y ha apoyado a Marco Rubio, el candidato favorito de la clase dirigente del Partido Republicano en este ciclo electoral.

Para hablar más sobre esto nos vamos hasta Los Ángeles, donde nos acompaña el periodista Greg Palast, miembro de la Fundación Puffin para el periodismo de investigación. Su último artículo se titula: "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina" (El multimillonario simpatizante de Rubio cobra el rescate de Argentina).

Greg Palast, explique.

GREG PALAST: Lo que pasó es que Paul "El Buitre" Singer, a quien he estado siguiendo por alrededor de nueve años para la BBC y para Democracy Now!... este tipo es conocido como "El Buitre" no sólo en Argentina, también le llaman así sus amigos en la industria bancaria. Él se apropió de las antiguas deudas de naciones moribundas, de empresas moribundas, incluso de personas moribundas, y cuando hay una hambruna o una guerra, por ejemplo, en Argentina, cuando el país se fue a la quiebra durante la dictadura militar, él compró bonos viejos por 50 millones de dólares, y los acaba de vender de nuevo al gobierno de Argentina, un gobierno que él ayudó a situar en el poder, por dos millones y medio de dólares. Y él logró esto por medio de lo que el gobierno argentino y el Tesoro de Estados Unidos llaman extorsión. Él dice: "Si no me pagas, te voy a impedir pedir dinero prestado. Voy a ahogar a tu nación hasta la muerte". Incluso incautó un buque de la armada argentina en alta mar. Es básicamente un corsario o un pirata.

Y lo importante acerca de lo que va a ocurrir en estas elecciones presidenciales es que la razón por la que él influyó en las elecciones de Argentina fue para conseguir a un presidente títere que le escribiera un cheque, con el que conseguiría un beneficio del 10.000 %. Él está tratando de conseguir lo mismo en Estados Unidos. Paul "El Buitre" Singer es el principal donante del Partido Republicano, no los hermanos Koch, dicho sea de paso. Paul Singer es el principal donante de American Crossroads, el comité de acción política dirigido por Karl Rove, que, básicamente, es un grupo destinado a gestionar una operación a escala industrial para suprimir el derecho al voto en base al origen racial.

Entonces, ¿por qué está involucrado en las elecciones de Estados Unidos? Porque durante su ataque contra Argentina, la secretaria de Estado, en colaboración con el presidente, envió a sus abogados a una corte federal de EE.UU. y dijo: "No obliguen a Argentina a pagarle la deuda a este tipo". Ella trató de detener la extorsión contra Argentina, y el presidente y el Departamento de Justicia de EE.UU. la apoyaron. Y ella incluso dijo, o sus abogados dijeron, que ese modelo de negocio de Paul Singer es una amenaza para todo el orden financiero mundial. En realidad, este tipo es como una especie de terrorista financiero. Y Hillary Clinton lo acusa de serlo. Por cierto, Bernie Sanders ha tomado una posición similar muy dura contra estos buitres financieros.

Así que Paul Singer... este problema de Argentina no sólo está a 18.000 kilómetros de distancia, Amy y Juan. Va a volver a casa para, literalmente, echar raíces, porque él tiene que asegurarse que ni Hillary ni Bernie ganen la presidencia y lo saque del negocio. La acción de Hillary probablemente le costó 500 o 1.000 millones de dólares. Y él quiere sangre. Y él quiere a su hombre en la Casa Blanca, lo que significa cualquiera menos Bernie o Hillary.

JUAN GONZÁLEZ: Pero, Greg, ¿Por qué apoyó a Marco Rubio? Porque, obviamente, Donald Trump es un candidato al que siempre le han gustado las bancarrotas. Pero, ¿por qué está apoyando a Rubio?

GREG PALAST: Rubio trabajo para él. Francamente, Rubio hizo algo poco ético que horrorizó a mucha gente. Hizo contactos directos con el Departamento de Estado en nombre de su principal donante. Paul "El Buitre" Singer es el número uno de los donantes de Marco Rubio. Y Rubio no paró de molestar al Departamento de Estado para respaldar a su donante buitre en contra de nuestro aliado, Argentina. Esto está totalmente fuera de lugar, incluso en un país donde el dinero habla. Este dinero estaba gritando.

Y el otro asunto es que, por ejemplo, Rubio estaba tratando de ayudar a Puerto Rico al permitir que Puerto Rico tuviera derecho a declararse en quiebra, como cualquier otro estado estadounidense, y, de repente, otro amigo y financiero buitre de Singer que se llama Herenstein, llevó a cabo un gran evento para recaudar fondos para Rubio. Rubio dio un giro a su posición sobre Puerto Rico y dijo: "No, ellos no deben de tener ningún derecho. Deberían de despedir a maestros y bomberos y policías, y recortar las pensiones", en lugar de recortar los pagos a los buitres como Singer y Herenstein y sus donantes. Literalmente cambio de posición sólo unos días después de haber recibido financiación de estos hombres. Así que Rubio demostró que es un títere perfecto.

Ahora bien, han entiendo la situación, no creo que a estas alturas esperen que Rubio logre su meta. Eso no ocurría ni en sus mejores sueños. Pero, ya sabe, están felices con Trump, porque en realidad es un miembro del club. Y en este momento están contentos con que gane cualquier republicano, debido principalmente a que los dos candidatos del Partido Demócrata no sólo han dicho que no van a hacer lo que Singer quiera, sino que en realidad lo que harían sería sacarlo del negocio. Y eso él no lo va a tolerar. Por eso está apoyando a Karl Rove y a American Crossroads, porque no importa quién esté ahí, él tiene que asegurarse que... si se cuentan todos los votos y si se cuentan los votos de los puertorriqueños en Estados Unidos, y si se cuentan los votos de los progresistas y los votos de la minorías, ellos no pueden ganar, así que tiene que ingeniarse otras formas de hacerlo. Singer no sólo está respaldando a Rubio. Está apoyando a toda la maquinaria de supresión del derecho al voto que está siendo manejada por el Partido Republicano. No estoy siendo parcial. Ya sabe, soy un periodista de investigación.

AMY GOODMAN: Tenemos cinco segundos, Greg.

GREG PALAST: Yo he estado siguiendo a este tipo desde hace años por todo el mundo.

AMY GOODMAN: Greg, quiero agradecerle mucho que haya conectado con nosotros desde Los Ángeles. Greg Palast es periodista y miembro de la Fundación Puffin para el periodismo de investigación. Vamos a enlazar en nuestra página web su último artículo, "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina" (El multimillonario simpatizante de Rubio cobra el rescate de Argentina).

Traducido por Linda Artola. Editado por Igor Moreno y Democracy Now! en Español.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2016/3/11/the_vulture_how_billionaire_rubio_backer

Dura carta de Fidel: “No necesitamos que el Imperio nos regale nada”

Dura carta de Fidel: “No necesitamos que el Imperio nos regale nada”

No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intriganteinescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!...”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

 Fidel Castro Ruz

 Marzo 27 de 2016

  10 y 25 p.m.

Abuelas de Plaza de Mayo en repudio a la visita de Obama

¿No habrá golpe?

 



Cinco días después de la gran movilización que la derecha había impulsado en las grandes ciudades de Brasil para exigir el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, el encarcelamiento del ex presidente Lula y la ilegalización del PT (por corrupción), la izquierda lograba movilizar a centenares de miles de personas en todo el país –aunque en menor número que la derecha- con el objetivo expreso de intentar frenar la trama golpista. El lema central y compartido era nítido: “Não vai ter golpe” (No habrá golpe)

Claves de la movilización. Las manifestaciones del viernes 18 de marzo proyectaron la imagen del ‘otro Brasil’, no solo en su sentido ideológico (izquierda Vs. derecha) sino también en términos de clase, etnia, imaginario político, estética, etc. La Avenida Paulista de la principal urbe del país, Sao Paulo, de nuevo se convertía en un escaparate privilegiado para identificar las claves fundamentales de la respuesta social antigolpista.

En primera instancia, cabe destacar el perfil sociológico de los y las participantes, mucho más heterogéneo en términos clasistas y étnicos en comparación con la manifestación del domingo conducida por la derecha. En la Paulista se encontraron sectores de la clase media progresista blanca con las clases populares de la periferia, siendo estos últimos, eso sí, ampliamente mayoritarios. El porcentaje de población negra, mulata y mestiza, fue a su vez muy superior a lo visto el fin de semana anterior en el mismo escenario.

El contenido de la movilización era obviamente antagónico y reactivo al del domingo 13: frente al golpismo respuesta democrática. La mayoría de la izquierda (excepto sectores minoritarios de orientación troskista, etc.) asumió que en este momento la contradicción política fundamental se expresa en la urgente postura activa a favor o en contra del golpe. Esto posibilitó una confluencia coyuntural de izquierda y progresista, a pesar de las severas críticas que diversos partidos y movimientos han hecho a la política económica del gobierno del PT.

De cualquier manera, aunque el lema central era “no habrá golpe”, la importante presencia de militantes del PT, de sus juventudes y del sindicato mayoritario y próximo al Partido de los Trabajadores, la CUT, se tradujo en un fuerte apoyo a Dilma y a Lula. Paralelamente, la denuncia a los poderes fácticos golpistas más declarados, tanto patronales (FIESP) como mediáticos (red O Globo), se manifestó también con gran intensidad.

En cuanto a la estética, la tonalidad ‘vermelha’ (roja) fue predominante aunque acompañada de los colores de la bandera brasileña (amarillo y verde). La directriz previa a la manifestación había sido clara: “no podemos dejar que la derecha monopolice nuestra bandera ni el patriotismo”, como agudamente apuntó en la movilización el actual alcalde de Sao Paulo, el petista Fernando Haddad.

El momento más álgido de la movilización fue la aparición simbólica de Lula al final del acto. La pasión que despertó con su presencia y su discurso dejó meridianamente claro, que a pesar de los pesares, el ex obrero metalúrgico que llego a ser presidente durante 8 años, mantiene todavía un vínculo emocional con las clases populares muy intenso, que lo sigue posicionando como el líder carismático indiscutible del campo popular, a pesar de las contradicciones evidentes de su práctica política durante su mandato.

Del discurso encendido de Lula en la paulista se pueden extraer dos conclusiones. En primer lugar, su capacidad para inyectar moral a las bases y su disposición a ocupar una posición de liderazgo claro en la contraofensiva antigolpista. En segundo lugar, su apuesta por la vía de la conciliación política y de clases, seña de identidad del lulismo y de la corriente mayoritaria del PT desde hace bastantes años, como señalan diversos investigadores brasileños, como el historiador, Lincoln Secco y el intelectual y miembro de la corriente ‘articulación de izquierdas’ del PT, Valter Pomar.

En conclusión, se puede afirmar que las manifestaciones antigolpistas lograron en gran medida agrupar tácticamente a diversos sectores de izquierda y democráticos y subir la moral política de las bases más organizadas. Sin embargo, en un contexto de acción-reacción vertiginoso el golpismo “golpeó” rápidamente apenas media hora después del fin de la movilización, cuando el juez ultra Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal (STF) suspendió el reciente nombramiento de Lula como ministro de la Casa Civil (primer ministro de facto). El objetivo era claro: poner de nuevo en manos del juez de Curitiba Sergio Moro, héroe actual de la extrema derecha, al ex presidente, imputado por corrupción y con muchas opciones de ser encarcelado preventivamente si Moro continúa llevando el caso.

Entramado golpista. Como se observa, sectores del Poder Judicial son agentes estratégicos del proceso de golpe pero no lo únicos, de un entramado golpista con muchas ramificaciones. En ese entramado, hoy día público y confeso, está asumiendo un protagonismo creciente el latifundio mediático (corporación O Globo, Folha de Sao Paulo, revista Veja…), actor central en la creación de un discurso y un sentimiento golpista cada vez más descarnado. La imagen que proyectan los kioskos a diario, mostrando portadas de alto contenido golpista, son un factor muy funcional en la construcción de un nuevo ‘sentido común’ favorable al derrocamiento del gobierno.

Otro agente cada vez más implicado en la trama golpista es la gran patronal y concretamente la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP). Resulta muy simbólico que su sede en la Avenida Paulista se haya convertido en el lugar frente al que están acampados hace varios días, un grupo de ultras que exigen urgentemente el golpe. Y supone un descaro absoluto que les hayan brindado alimentación o que en la movilización del día 13 apoyaran con infraestructura y con electricidad a uno de los escenarios pro-golpe.

Algunos analistas autóctonos señalan que resulta paradójico e incluso sangrante que a pesar de que el gobierno aplicó en el último año parte de la agenda de la FIESP (exenciones fiscales, reducción de la factura eléctrica), ésta ahora se suma entusiastamente a su derrocamiento. La historia, nuevamente, demuestra por enésima vez que la oligarquía es insaciable. “Não vai ter golpe?”.

“Merkel ha negociado de espaldas a la UE la expulsión de refugiados a Turquía”

 

Los catedráticos Sami Naïr y Javier de Lucas critican el “pacto de la vergüenza” entre la Unión Europea y Erdogan



Un día después de suscribirse el acuerdo entre La Unión Europea y Turquía para la expulsión de personas refugiadas que se hallen en Grecia y a las que se considere “irregulares”, se registraron cuatro muertos en el Mar Egeo, en dos de los casos niñas pequeñas. En sólo un día arribaron 1.700 personas a las islas griegas de Chios y Lesbos. Actualmente se hallan en el país heleno cerca de 50.000 personas inmigrantes y refugiadas. Por otro lado, el pasado fin de semana 300 inmigrantes trataron de cruzar sin éxito la valla de Melilla y ayer otras 30 personas inmigrantes, de Guinea Conakry, Guinea Bissau y Burkina Fasso lograron llegar a Ceuta. “La tragedia la tenemos en casa”, sostiene el politólogo, sociólogo y catedrático de la Sorbonne, Sami Naïr, en un acto organizado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia. La cuestión clave reside en la reacción ciudadana, que se debate actualmente entre la solidaridad con los refugiados y lo que el filósofo germano Jürgen Habermas llamaba el “chovinismo de la prosperidad”, es decir, arreglar primero los problemas en casa y después ya se verá en qué se le puede ayudar al prójimo.

La situación de incertidumbre en la que vive la Unión Europea se aprecia por ejemplo en el “volantazo” de la presidenta del Gobierno alemán Ángela Merkel, quien en una primera fase de la llamada “crisis de los refugiados” se planteó que las políticas restrictivas y las expulsiones masivas violaban los principios que cimentaban el país. Sin embargo, el catedrático de Ciencias Políticas, especialista en movimientos migratorios y eurodiputado hasta 2004, Sami Naïr, destaca que actualmente Merkel ha negociado a espaldas de la Unión Europea un “acuerdo vergonzoso” con Turquía. Al final, el sentimiento de solidaridad no ha podido resistir los intereses electorales, y los movimientos xenófobos –que en algunos estados como Sajonia-Anhalt alcanzaron el 24% de los votos en las últimas elecciones- han logrado que se imprima un giro a la posición inicial. “Es una victoria enorme de lo peor de nosotros”, opina Sami Naïr. “La Unión Europea está pisoteando desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde junio de 2015, sus valores fundamentales”.

Uno de los pequeños portillos de esperanza es que el mismo día de la rúbrica del pacto entre la Unión Europea y Turquía, ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados) condenó el acuerdo porque suponía una violación palmaria de los derechos fundamentales. Se vulneraba por ejemplo la Convención de Ginebra de 1951 (sobre el Estatuto de los Refugiados), que obliga a tramitar la demanda de asilo de las personas que lo soliciten en el territorio de llegada. Se contravienen también las directivas europeas que obligan a garantizar las condiciones para que los peticionarios puedan quedarse en un país mientras se tramita la solicitud de asilo. Después de la Segunda Guerra Mundial se aprobó la Convención de 1951, a la que se han acogido desde entonces millones de personas. Ya en el contexto de la “guerra fría”, se adoptó respecto a países como Hungría o Polonia, en un sentido que “incentivaba” a los opositores al comunismo. Después se descubrió, en el caso húngaro, que muchas de las personas que abandonaron el país eran realmente inmigrantes “económicos”, que aprovechaban las posibilidades que ofrecía el derecho internacional para acceder al asilo.

Sin embargo, afirma Sami Naïr, no se han aplicado del mismo modo estas convenciones internacionales a los ciudadanos sirios, afganos e iraquíes cuando además, buena parte de la crisis actual tiene su origen en la guerra de Iraq y los bombardeos desplegados por Estados Unidos y Gran Bretaña. Después de esta “intervención” militar, cuatro millones de personas salieron de Iraq. Siria acogió a dos millones de ciudadanos iraquíes en sus fronteras. Líbano acoge a 1,7 millones de personas refugiadas y Túnez, con diez millones de habitantes y escasos medios, acogió a un millón de refugiados libios tras los ataques al país norteafricano. “España, sólo a 18”. Pero con independencia de las cifras y los esfuerzos de cada país, el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, insiste Sami Naïr, también vulnera los Acuerdos de Schengen en materia de fronteras y en concreto el apartado sobre repatriación de personas en situación “irregular”. “La expatriación tiene que responder a reglas tasadas, no a un determinado pacto suscrito con Turquía, esto es algo surrealista y una aberración del espíritu que inspira la norma”. El acuerdo establece asimismo que por cada persona refugiada (“irregular”) que resulte deportada desde Grecia al territorio turco, se permitirá la entrada de otro refugiado -de manera “legal” y con visado- desde Turquía a la Unión Europea, procedimiento conocido como el “uno por uno”.

En los acuerdos se incluyen algunos mecanismos más propios del burdo “regateo”. Con el fin de que Turquía acepte el pacto, la Unión Europea abre la puerta a la libertad de circulación de ciudadanos turcos por Europa. La crítica de las organizaciones humanitarias apunta a una mezcla espuria, de aspectos radicalmente distintos, ya que poco tienen en común los refugiados sirios con la ampliación del libre tránsito de los turcos. También se ha incrementado el dinero que Turquía había pedido inicialmente, de los 3.000 millones de euros que empezó a recibir en octubre, a los 6.000 millones finalmente acordados. “No sabemos quién pagará estas cantidades que Merkel ha pactado con Erdogan sin contar con los europeos”. Otra de las razones de fondo por las que la Unión Europea ha suscrito este pacto, explica Sami Naïr, es que no cuenta con una política común, de hecho, en los últimos cinco años se ha producido una notoria “renacionalización” de las iniciativas en materia migratoria. “En los años 90 todavía pensábamos que era posible una política unitaria, pero hoy no, sólo hay que mirar el modo en que actúan países como Hungría o Austria”.

Cuando se hila fino, aparecen flecos que escapan al común de los mortales, sometidos al bombardeo de cifras e imágenes inconexas. Una de las circunstancias de las que poco se habla es que Turquía sólo ha firmado una parte de la convención sobre refugiados y asilo de 1951, por tanto, este país puede aplicar la cláusula “geográfica” por la cual los derechos de asilo y refugio se les puede aplicar a ciudadanos europeos, pero quedar eximidos otros como los sirios, eritreos y afganos. Y ello sin violar la legalidad internacional. “No me puedo imaginar que los juristas europeos, y sobre todo los alemanes, no conozcan esta cláusula”, apunta el sociólogo, doctor honoris causa por la Universitat de València e intelectual que alumbró el concepto de “co-desarrollo”. Tampoco se entiende por qué no se apunta directamente a las mafias, uno de los blancos predilectos en los discursos gubernamentales, cuando INTERPOL y las policías nacionales conocen perfectamente cómo éstas organizan las rutas de los refugiados e incluso las tarifas: 4.000 euros para llegar a Austria o 6.000 euros por entrar en territorio italiano. Seguramente los motivos del arreglo final no deben de andar muy lejos de las elecciones que esperan a Merkel en 2017, ni de los problemas internos de Erdogan.

En el acto celebrado en la Universitat de Valencia han participado asimismo la vicepresidenta del Gobierno Valenciano, Mónica Oltra, y el catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos, Javier de Lucas. A juicio del catedrático, la política más efectiva de apoyo a las personas refugiadas consistiría en intervenir directamente sobre las causas que motivan los grandes desplazamientos. Pero los países del Norte son los que venden las armas que destrozan Siria o son cómplices en la financiación del Estado Islámico, que vende el crudo a los países de Europa y la OCDE. Tampoco se ha hecho nada durante cinco años en la guerra de Siria, y después, ¿qué ocurre cuando las personas refugiadas llegan a las fronteras de la Unión Europea? Si el estado español tuviera que acoger la misma proporción de refugiados sobre la población total (un 25%) que Líbano, la cifra se elevaría a diez millones, cuando actualmente la batalla que se libra en España es por superar las 18 personas refugiadas. Además, “estamos burlando y desobedeciendo nuestras propias leyes”, señala el autor de “Mediterráneo: el naufragio de Europa”, en concreto, tres directivas europeas específicas además de la Convención de Ginebra y el Protocolo de Nueva York.

A pesar de que los medios dediquen titulares, destacados y despieces a la “crisis” de los refugiados, puede que la crisis resida actualmente en cómo está configurado el sistema de protección. Porque hay hechos poco cuestionables, como la existencia de refugiados ambientales, que el marco jurídico actual no reconoce. Por otro lado la tragedia que viven las personas refugiadas ha llevado a que en algunos casos se hable con desprecio de los “inmigrantes económicos”, como si estas personas que viven en estado de necesidad carecieran de derechos. Recuerda Javier de Lucas la existencia de un instrumento de protección específico para los migrantes económicos –la Convención aprobada en 1990 por Naciones Unidas- que ningún estado miembro de la UE ha querido ratificar a pesar de las llamadas del Parlamento Europeo. “Por más eficaces que pretendan ser los sistemas de deportación, continuarán llegando refugiados y con mayores riesgos para sus vidas que en la actualidad”, concluye Javier de Lucas.

De la derrota del ALCA a la lucha contra el TTP

De la derrota del ALCA a la lucha contra el TTP

por Alberto Arroyo Picard

Alberto Arroyo Picard
Alberto Arroyo Picard

Derrotamos el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), impedimos que la Organización Mundial de Comercio (OMC) se profundizara, pero la guerra sigue. Hoy enfrentamos nuevas amenazas, una nueva oleada de mega tratados de libre comercio (TLCs).  El Tratado Transpacífico (TTP) incluye, por lo pronto, sólo 5 países de las Américas: Canadá, Estados Unidos, México, Perú y Chile. Sin embargo, si logra su ratificación en los Congresos y tiene éxito la estrategia geopolítica de la que forma parte, afectará al mundo entero. El capital global aprendió de sus derrotas, ha ido recuperándose y hoy, fortalecido, toma de nuevo la iniciativa global. Como veremos este tratado pretende avanzar a nivel global en su empeño de crear una constitución mundial de los derechos del capital y reponerse de la derrota del ALCA y el estancamiento de la OMC.

 

¿Por qué un tratado que sólo incluye a 12 países tiene el potencial de incidir sobre el mundo entero?

 

La estrategia del capital global impulsada, especialmente por Estados Unidos, es romper el sistema institucional y formal de negociaciones comerciales (la OMC) y sustituirlo por negociaciones bilaterales o plurilaterales basadas en una gran asimetría de poder. La OMC promueve el libre comercio al que nos oponemos, pero al menos es un espacio institucional en el que cada país tiene un voto y ello ha permitido actuar a las alianzas de países del Sur global para impedir que la OMC amplíe su mandato y los países desarrollados impongan acuerdos. De hecho las negociaciones en la OMC están estancadas.

 

En un informe para los Senadores de Estados Unidos[1], se reconoce que la OMC no logra avanzar y que el TTP pudiera ser una forma de liberalizar el comercio y la inversión mundial. Plantean que no se logra avanzar en la OMC debido a que en ella participan también los que no se convencen de dejar todo a la ley del mercado, es decir a la ley del más fuerte.  Por ello al TTP solo se invita a fanáticos de libre comercio y así se puede “lograr el TLC más ambicioso que jamás se ha soñado”.  La zona del TTP representa cerca del 40% de la economía mundial y si a ello le agregamos el Tratado Estados Unidos-Europa, la enorme mayoría de la economía global estaría regida por la lógica del libre comercio.  Ante esta situación, los países que se han resistido a firmar acuerdos de libre comercio se verán aislados y obligados a adherirse (sin siquiera negociar, solo sumarse a lo negociado por los fanáticos del libre comercio).  En palabras de Obama, el TTP logrará que nosotros impongamos las reglas del comercio y no China.

 

¿Por qué si solo 3 países de América Latina están actualmente en el TTP todos debemos luchar por evitar su ratificación legislativa?

 

En primer lugar porque aún antes de que entre en vigor, ya la lista de países que plantean adherirse TTP crece todos los días.

 

En segundo lugar porque para América Latina, el TTP representa un avance de la estrategia seguida en Estados Unidos ante la derrota del ALCA[2].  Al no poder lograr el ALCA, buscó los mismos objetivos por la vía de negociaciones bilaterales o regionales y ello dio por resultado una América polarizada.  Todos los que tienen costa hacia el Pacífico: Norte América, Centro América, Chile, Perú y Colombia, tienen TLC con Estados Unidos (y también con Europa)[3]. Con ello fue consolidando su zona de influencia y aislando y ejerciendo presión sobre la zona en resistencia a este modelo agrupada en Mercosur y los países del ALBA[4].

 

Desgraciadamente, ello ha ido dándole algunos frutos. Ecuador firma y busca ratificar un TLC con Europa y ha congelado los procesos de denuncia de sus acuerdos de inversión (TBI); Brasil inicia un proceso de negociación y firma de Acuerdos de Protección de Inversiones (APRIs) y muestra de nuevo posturas ambiguas sobre si se sentará a la mesa para negociar como Mercosur un TLC con Europa[5].  La caída de los precios de las materias primas y especialmente del petróleo acaba con el período de bonanza vivido en casi toda América Latina y crea mejores condiciones para que fructifiquen las presiones para aceptar el modelo de libre comercio y los intentos de desestabilización impulsados por Estados Unidos en los países que se resisten a su hegemonía[6].

 

América Latina es hoy distinta a los memorables momentos de la derrota del ALCA en que se rompió el dominio casi total de Estados Unidos sobre “su traspatio” al otro lado del Río Bravo y algunos países avanzan en proyectos de recuperar soberanía y buscar caminos propios fuera del llamado Consenso de Washington.  América Latina se polarizó entre la resistencia y el avance del modelo del libre comercio; a la vez, dejó de ser zona bajo dominio casi único de Estados Unidos para convertirse en una zona en disputa entre Estados Unidos, Europa y recientemente China.  No se puede negar que la estrategia multiforme del capital global ha ido ganando terreno. El polo de gobiernos que resisten o resistían al modelo del libre comercio y en general los movimientos sociales no están, por decir lo menos, en su mejor momento. En este nuevo contexto, debemos enfrentar la nueva oleada de mega TLCs como el de Europa-Estados Unidos, Europa-Canadá, el tratado sobre servicios (TISA) y el TTP.

 

¿Cuáles son las principales novedades del TTP?

 

  1. Avanza en la liberalización de los servicios, incluidos aquellos vinculados a los derechos humanos.
  2. Bajo el disfraz de reglas de propiedad intelectual y comerciales, se esconde el interés de ejercer control político social en el uso de internet. Contiene medidas de remoción de contenidos en internet bajo pretexto de protecciones a los derechos de autor, contiene prohibiciones a usuarios finales de modificar código informático o productos tecnológicos para sus fines y necesidades bajo penas de sanciones penales. Además, el TTP permitiría a empresas proveedoras de telecomunicaciones el poder fragmentar internet creando segmentos asequibles sólo para algunos, se vulnera la protección a los datos personales de los usuarios y da pie a distintas afectaciones a la privacidad de las comunicaciones.
  3. Acrecenta el monopolio sobre medicinas mediante la ampliación de los años de dominio de las patentes y los datos de prueba. Esto pone en riesgo y amenaza la vida de millones de desposeídos por el encarecimiento de medicamentos y equipos médicos e impide el desarrollo autónomo del abasto de medicinas y dispositivos.
  4. Es un atentado flagrante a los Derechos de los Pueblos reconocidos por el Protocolo Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), pues pretende legalizar el despojo, el patentado, y la mercantilización de la biodiversidad y bio-culturalidad, los conocimientos y saberes y los derechos consuetudinarios de los pueblos originarios, ya que obliga a los gobiernos a suscribir convenios de rapiña y lucro (como la Convención Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales de 1991, UPOV-91) en beneficio de las empresas transnacionales y hace referencia a otros mecanismos de despojo como el Protocolo de Nagoya.
  5. Hace aún más amplio lo que entiende por inversiones, por lo que profundiza y extiende los derechos de los inversionistas y refuerza los mecanismos para hacerlos cumplir mediante demandas en tribunales internacionales de arbitraje. Además el sujeto obligado a hacer cumplir estos derechos abusivos de los inversionistas no es solo el gobierno nacional, sino todos los niveles de gobierno (estados, provincias, municipios)[7].
  6. Perfecciona los mecanismos y disciplinas a los que deben someterse los Estados y con ello limita, aún más que otros TLCs su capacidad de impulsar una política o proyecto económico soberano.
  7. Limita la capacidad de legislar, ya que esta facultad soberana la somete a “que no contravenga” lo pactado en el tratado.

 

Lo han firmado los ejecutivos de los 12 países, pero no ha sido ratificado por ningún parlamento. Es posible derrotarlo como ya derrotamos el ALCA.

 

La afirmación de que es posible derrotarlo no es solo voluntarista, hay oportunidades reales para logarlo a condición de que reconstruyamos formas de articulación nacional e internacional y sepamos aprovechar las debilidades y obstáculos que el capital global tiene para lograr sus objetivos.

 

  1. Hoy contamos con 22 años de efectos negativos de estos TLCs, ya no existe el pensamiento casi único al que nos enfrentamos al inicio de la lucha contra el ALCA.
  2.  Organismos internacionales que antes eran promotores del libre comercio e inversión hoy son críticos (UNCTAD[8], CEPAL[9]), incluso hay crecientes voces oficiales en el sistema internacional de derechos humanos que afirman que estos tratados son violatorios del derecho internacional al poner los derechos comerciales por encima de los derechos humanos[10].
  3. Según el propio TTP, para entrar en vigor tiene que ser ratificado por al menos 6 países que juntos representen el 85% del PIB integrado de los 12 países que lo negociaron. Ello no es posible si no lo hacen tanto Estados Unidos, como Japón y en ambos países la oposición, tanto social como parlamentaria, hace pensar que es perfectamente posible que no se logre su ratificación[11].

 

Es cierto que los gobiernos aliados de los movimientos sociales en la derrota el ALCA están en problemas; tampoco los movimientos sociales tenemos la unidad y fortaleza que tuvimos entonces. Pero no es hora de llorar por los retrocesos, sino de profundizar los proyectos alternativos y re-articularnos para derrotar el TTP, el TISA y toda la nueva ola de TLCs que pretenden imponernos. El  Encuentro Internacional de Organizaciones Sociales en Oposición al Tratado de Asociación Trans-Pacífica, realizado en la Ciudad de México del 27 al 29 de enero de 2016, fue un paso importante en esta articulación y para acordar un plan de acción.[12]

 

Alberto Arroyo Picard es investigador de UAM y RMALC.

 

Artículo publicado en la edición de marzo 2016 (No. 511) de la revista América Latina en Movimiento: "América Latina en la coyuntura mundial"

 


[1] Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos. Informe del 5 septiembre de 2012. Traducción no oficial realizada por RMALC. Véase en http://www.fas.org/sgp/crs/row/R42694.pdf

[2] Para América Lantina, el TTP es una jugada para avanzar en varios terrenos y escenarios: 1) Consolidación del dominio de Estados Unidos sobre los países latinoamericanos ya totalmente subordinados en el modelo de Libre Comercio;  2) Consolidar el cerco y la presión sobre los focos de resistencia en el sur del continente; 3) Avanzar frente a Europa y China en su influencia en la región.  Hay que tener presente, que más allá de la competencia entre ponencias por los recursos y mercado de América Latina, en realidad el avanzar en crear una constitución mundial de los derechos del capital es un proyecto del capital global independientemente de su base en un país o potencia.

[3] Ecuador, que tiene costa  en el Pacífico, no tiene un TLC con Estados Unidos pero ya firmó con Europa.

[4] La estrategia frente a los que se resisten a firmar TLC es multiforme y se complementa intentando golpes de Estado (Venezuela, Honduras y Paraguay) y recientemente con elementos del llamado poder suave: realizan fuertes inversiones y créditos y, en el plano político, apoyan a las oligarquías internas para forzar cambios “democráticos” desde adentro.

[5] Brasil no tenía ningún TLC, ni TBI vigente. Hoy ya ha formado 4. Los TBI que Brasil ha negociado son distintos que los clásicos tratados de protección e inversiones, pero siguen estando muy lejos de lo que han propuesto las redes internacionales de organizaciones sociales. El análisis del TBI de Brasil con México puede verse en Arroyo Alberto “Acuerdos de Cooperación y Facilitación de Inversiones Brasileños frente a las alternativas surgidas de las redes y organizaciones sociales internacionales” publicado en Revista internacional electrónica Alternativ@s, por RMALC el 9 de diciembre de 2015. Véase http://www.rmalc.org/wp content/uploads/2015/12/alternativas99.pdf. Publicado también en Portugués en Libro editado por EQUIT y REBRIP. Río de Janeiro, Brasil 2015.

[6] Sin embargo, hay que evitar simplificaciones. Las crisis políticas que viven algunos de los países con gobiernos progresistas o de izquierda no son iguales. En cada país tienen factores diversos. No se puede negar la intervención externa, pero también hay factores internos y es urgente un serio proceso de autocrítica.  No podemos meter en el mismo saco la oposición oligárquica alentada desde el exterior con las luchas de sectores de izquierda que impulsan profundizar los cambios y que no se les puede descalificar diciendo que le están haciendo el juego a la derecha.

[7] “Los derechos de los inversionistas en el Tratado Transpacífico” en la revista electrónica Alternativ@s número 102, páginas 11 y 12 en http://www.rmalc.org/category/boletin-alternativas/   También en http://www.alainet.org/es/articulo/175235

[8] UNCTAD (2013) “Towards a new generation of International Investment Policies: UNCTAD´s Fresh Approach to Multilateral Investment Policy Making”, IIA Issue Notes, n° 5 (United Nations: New York and Geneva). UNCTAD (2014) “Reform of the IIA regime: four paths of action and a way forward”, IIA Issue Notes, n°3 (United Nations: New York and Geneva).

[9] Informes sobre IED en América latina de 2012 y 2013.

[10] El Informe de julio de 2015 del Experto Independiente de la ONU sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo afirma que tratados como el TTP son incompatibles con el orden público internacional y puede considerarse contrario a las disposiciones de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados y nulos en tanto que contrarios a las buenas costumbres.

[11] Véase una breve reseña de la oposición al TTP y sobre todo las fuentes citadas en “Panorama de la oposición al TTP en Revista Electrónica Alternativ@s número 102, páginas 7 a 10 en: http://www.rmalc.org/wp-content/uploads/2016/02/alternativas102.pdf  También en http://www.alainet.org/es/articulo/175235.

[12] Declaraciones encuentro internacional de organizaciones sociales en oposición al Tratado de Asociación Transpacífica http://www.rmalc.org/wp-content/uploads/2016/02/FINAL-PARA-CIRCULAR-Declaracion-de-los-movimientos-sociales.pdf o También en  http://www.alainet.org/es/articulo/175236

 

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: América Latina en la coyuntura mundial 03/03/2016

http://www.alainet.org/es/articulo/175946

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