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T r i b u n a c h i l e n a

Ilan Pappé habla sobre apartheid, ideología, Chomsky y las contradicciones del “sionismo liberal”

 

Mondoweiss



Khalil Bendib (KB): Ilan, su libro más reciente, escrito con Noam Chomsky y titulado: "Sobre Palestina", ofrece un interesante contraste entre las viejas y las nuevas perspectivas de la izquierda sobre la cuestión de Palestina, entre el pensamiento de dos generaciones sobre esta cuestión. Uno de los contrastes más marcados es la cuestión fundamental de la llamada solución de dos estados: gran parte de la izquierda liberal –siguiendo los pasos de la venerada ‘eminencia gris’ de la izquierda estadounidense, Noam Chomsky– básicamente abandona el principio ético de la igualdad de derechos para todos en nombre del pragmatismo. Usted habla de una vieja conversación versus una nueva conversación, y de un cambio de paradigma. Háblenos un poco más sobre esto.

Ilan Pappé (IP): La idea surgió porque cada vez que viajo fuera de Palestina y hablo con la gente, las personas tienen dudas acerca de estas ideas de dos estados, un estado, y me dicen: "Usted sabe que es el pueblo mismo el que tiene que decidir. No es nuestro papel fuera de Palestina o fuera del contexto palestino o israelí, dar consejos a las personas sobre cuál solución es correcta o equivocada”. Y yo por lo general respondo –y esa es la cuestión que planteo en el libro– que no es sólo cuestión de si uno apoya una u otra solución; el aspecto más importante de esto es: ¿entiendes las implicaciones que tiene el paradigma de la solución de dos estados? Porque de lo contrario uno se enreda en preguntas: ¿Es eso posible? ¿Es viable un solo estado? Y para mí eso no es lo que está en discusión, todavía. El debate principal es qué se esconde detrás de la idea de la solución de dos estados. Lo que está detrás de la solución de dos estados es este concepto: si el movimiento nacional judío y el movimiento nacional palestino llegaron más o menos al mismo tiempo al mismo lugar, y no fueron capaces de resolver la cuestión de a quién pertenece la tierra, y no fueron capaces de reconciliarse, lo que se necesitaba era una suerte de hermano mayor –en la forma de Estados Unidos y Gran Bretaña– que ayudara a estas dos partes a reconciliarse sobre la base de un enfoque yanqui de tipo empresarial, donde se divide la tierra, se divide la responsabilidad, y etc. Y esa es una manera muy equivocada de leer toda la historia de Palestina desde la llegada del movimiento sionista a finales del siglo XIX hasta la actualidad.

Esto no es un conflicto entre dos movimientos nacionales que luchan por el mismo pedazo de tierra. Se trata de la lucha entre un movimiento colonialista de asentamiento que llegó a fines del siglo XIX a Palestina y todavía intenta hoy colonizarla haciéndose de la mayor parte de la tierra con la menor cantidad de población nativa posible. Y la lucha de la población nativa es una lucha anticolonialista. Hay que ir a cualquiera de los estudios de caso históricos de un movimiento anticolonialista luchando contra una potencia colonialista y preguntarse: ¿en algún momento la idea de dividir la tierra entre el colonizador y el colonizado se presentó como solución razonable? Sobre todo para las personas que eran de izquierda o se consideraban a sí mismas como miembros conscientes de la sociedad. Y la respuesta es un rotundo no; por supuesto que nadie admitiría la división de Argelia entre los colonos franceses y los nativos argelinos. E incluso en lugares en los que hubo colonialismo de asentamientos, es decir, en los que la población blanca en cierto modo no tenía adónde ir, como en Sudáfrica: si una persona progresista sugiriera hoy que había que dividir el territorio de Sudáfrica entre la población blanca y la población africana, sería considerada demente en el mejor de los casos, y en el peor, hipócrita y fascista. Esta lógica, que es tan clara para mucha gente en cualquier otro lugar del mundo, de alguna manera no funciona en el caso de Palestina. Y por eso es tan importante para mí explicar que parte del problema es lo que yo llamo la vieja ortodoxia, el viejo lenguaje que utilizamos, incluso las personas progresistas que apoyan al pueblo palestino. El discurso de los dos estados en realidad es un lenguaje que no describe adecuadamente la realidad sobre el terreno en Palestina.

KB: Un problema fundamental que usted plantea es que, a diferencia de la lucha sudafricana, donde los opositores al apartheid no tenían ningún reparo en oponerse a la ideología de apartheid, una gran parte del movimiento de solidaridad con Palestina no se atreve a denunciar la naturaleza del sionismo. Y cuando eso ocurre se lo considera o se lo llama antisemitismo. Comente más por qué esa es una falla fundamental del movimiento.

IP: Sí, sin duda. Éste es un ejemplo importante. Está conectado con otro término –tal vez vamos a volver sobre esto en la charla–, y es que en vez de hablar de la solución de un estado, yo sugiero hablar del cambio de régimen.

KB: Sí, sí. Hemos hablado de eso.

IP: Los dos están conectados en el sentido de que cuando se analiza la situación en Palestina, cuando nos preguntamos por qué la población palestina fue expulsada masivamente en 1948, por qué a las y los palestinos en Israel se les puso bajo régimen militar entre 1948 y 1967, por qué ese régimen militar fue trasladado desde Israel a Cisjordania y la Franja de Gaza ocupadas en 1967, por qué los beduinos en el sur de Israel y las poblaciones palestinas en el norte de Israel, al igual que los que viven en Jerusalén, están sometidas a una política de expropiación de la tierra y de estricto control en los lugares donde viven, y por supuesto la pregunta: por qué Israel se niega a permitir que los refugiados regresen, e impone un sitio tan inhumano a Gaza; cuando nos hacemos todas estas preguntas y buscamos la respuesta, sabemos ahora –mejor de lo que sabíamos antes– que la razón de todo esto es ideológica: es la ideología sionista.

Todas estas políticas son tácticas que tratan de conservar la tierra de Palestina como parte de Israel sin considerar demográficamente a las y los palestinos como parte de los ciudadanos y ciudadanas de esa tierra. Y esta idea de segregar los derechos de las personas nos es familiar. Ahora bien, eso es una ideología; no es una respuesta táctica a un problema, ni es sólo una política. Ni siquiera es una estrategia. Es la visión sionista, compartida por todos los partidos sionistas. Y es el principal y casi el único obstáculo para la paz y la reconciliación en Israel y Palestina. No abordarlo, y sólo hacer frente a las políticas israelíes aquí o allá, sería similar a abordar ciertas políticas de Sudáfrica durante el apogeo del Apartheid sin tocar en absoluto al apartheid. Y esto, por supuesto, se complica aún más. No sólo los políticos y los medios de comunicación y el mundo académico se niegan a reconocer que la razón principal de la inhumanidad que campea en Palestina desde el siglo pasado es la ideología sionista; no sólo lo ignoran, sino que acusan a cualquiera que no lo haga de ser antisemita. Como si quienes condenaban al apartheid como ideología durante el apogeo de ese régimen nefasto hubieran sido acusados de ser anti-cristianos. Como te habrás dado cuenta en el libro, estoy aún más perplejo porque amplios sectores en el mundo occidental que por fin entienden esto, están siendo condenados por antisemitas por sus propias élites políticas; a pesar de que, por cierto, muchas de esas personas son judías.

KB: Bueno, entonces son “judíos que se odian a sí mismos”. [risas]. Así que no se puede escapar del estigma.

IP: No. De hecho, es un fenómeno que si uno lo mira con ojos fríos, es una locura. Es realmente una locura que, por ejemplo, cuando activistas judíos progresistas de Estados Unidos –que estuvieron en la vanguardia de la lucha por los derechos civiles en la década de 1960, que iniciaron el movimiento de solidaridad contra el apartheid en Sudáfrica, que se opusieron al imperialismo en Vietnam, en Chile, en otros lugares– aplican el paradigma universal de los derechos humanos a Israel, se les acuse de ser judíos que se odian a sí mismos; esto demuestra que se trata de algo anormal. Y eso sólo se puede hacer mediante la intimidación, el lobby, la presión y probablemente una buena dosis de islamofobia. De lo contrario, es muy difícil explicar lógicamente por qué esta manera tan humana y normal de analizar la situación es tratada así.

KB: En su libro, "Sobre Palestina", en coautoría con Noam Chomsky, usted habla del término "ortodoxia de la paz", al que considera como una tendencia más racista que pragmática. Usted llega a decir que entre los defensores de la solución de dos estados "el diccionario de la ortodoxia de la paz surgió de la creencia casi religiosa en la solución de dos estados. Y eso viene directamente de una versión temporal de ‘1984’ de Orwell”.

IP: Sí. Es una neolengua. Quiero decir, aquí estoy usando a Orwell en su referencia a la neolengua, ese tipo de lenguaje que no sólo nos impide llamar al pan, pan, sino que designa exactamente lo contrario. Por lo general, una realidad cruel se describe como algo benévolo en la neolengua de Orwell. Y creo que lo mismo pasa con ciertos términos que para mí son sagrados: "paz", "justicia", "reconciliación" son tres de las palabras más sagradas en nuestro vocabulario como seres humanos. Ellas realmente representan la forma más alta del anhelo humano de vivir en paz unos con otros, de vivir en una sociedad mejor. Ahora, utilizar estas palabras con el fin de encubrir un proceso que en los hechos logra exactamente lo contrario –en lugar de la reconciliación, siembra más división, animosidad y odio; en lugar de paz, crea la guerra; y en lugar de justicia, mantiene un sistema de apartheid–; usar estas palabras como un escudo protector para describir una realidad que es exactamente lo contrario de lo que significan, eso para mí es incluso peor que el racismo. Es una especie de pesadilla orwelliana que tengo cuando la gente empieza a usar las palabras de esa manera.

Creo que lo que pasó –y yo trato de describirlo en la introducción al libro– es que la idea de los dos estados comenzó como una estratagema israelí sionista después de 1967 para conciliar un problema muy simple: habían expulsado a millones de palestinas y palestinos en 1948, pero debido a su apetito territorial, querían tomar las partes de Palestina que no habían ocupado en 1948 (Cisjordania y la Franja de Gaza); pero con el territorio llegó otro millón y medio de población palestina (hoy en día tres millones). Para conciliar el hecho de que ahora tienen la totalidad de la tierra, pero enfrentan lo que para el movimiento sionista es una pesadilla demográfica, uno de los medios que han utilizado es el proceso de paz. El proceso de paz fue utilizado por los israelíes como una especie de mensaje para decirle al mundo: "Como pueden ver, ahora le estamos negando a los palestinos en los territorios ocupados todos los derechos humanos y civiles fundamentales. Como pueden ver, estamos expropiándoles sus tierras, estamos construyendo asentamientos judíos en ellas, estamos expulsándoles masivamente y encarcelándoles incluso por atreverse a izar la bandera palestina. Pero todo esto es temporal, por supuesto; cuando llegue la paz, se eliminarán todas estas medidas". Por supuesto, se puede entender por qué las personas de izquierda en Occidente sucumbieron a esta explicación después de cinco o de 10 años de ocupación. Todavía se puede entender por qué podrían seguir teniendo esperanza de que los israelíes fueran sinceros, o de que el mundo tiene el poder de obligar a Israel a serlo. Pero después de casi 50 años, aferrarse a esta idea –que es una estratagema israelí para profundizar la colonización de las zonas que ocuparon en 1967 y para eliminar cualquier posibilidad de negociar las zonas que ocuparon en 1948, o el retorno de las y los refugiados– es ser realmente muy rígido y dogmático en la percepción de la realidad. Se podría haber esperado que las voces críticas de las izquierdas estadounidense y europea estuvieran un poco más alertas a la clase de trampa que Israel muy hábilmente les ha puesto.

KB: Usted dice que la limpieza étnica está en el ADN mismo del Estado judío, que el cambio no puede venir desde dentro y que tendrá que venir, como en Sudáfrica, desde el exterior. De ahí la necesidad de un movimiento mundial para obligar a Israel, o para forzar un cambio de régimen en Israel, como usted decía. Díganos más sobre esta idea del cambio de régimen (que en Estados Unidos tiene una connotación más bien negativa) [risas].

IP: Por supuesto. Lo vinculo a otra forma en que el lenguaje correcto es falseado por la gente. Creo que cuando las masas salieron a manifestar en Egipto y en Túnez, en el mundo árabe y en otras partes, y exigían que cayera el régimen, la mayoría de nosotros se identificó con ellas. Pensamos que era un movimiento masivo no violento de personas que le decían a sus gobiernos: ustedes no son democráticos, son autoritarios; queremos que su régimen cambie. Pero el único cambio de régimen que funcionó, como sabemos, fue el que fue derrocado por la fuerza aérea y el poder estadounidense junto con sus aliados en Irak y Afganistán. Y las consecuencias terribles de esto se pueden ver hoy en día. Por otro lado, hemos visto la caída de regímenes autoritarios en América Latina y Europa del Este. El cambio de régimen no siempre fue un ataque sangriento de fuerzas extranjeras contra la voluntad del pueblo. Así, cambio de régimen por sí mismo no es un término negativo. Depende de qué régimen se cambia y cómo se lo cambia.

Y acabo de decir que esto es ahora un discurso legítimo entre los estrategas en EE.UU., entre los que diseñan las políticas; y ellos dicen –aunque yo, como tú, tengo muchas dudas sobre su sinceridad– que les gustaría ver a los regímenes no democráticos volverse democráticos. Dejando de lado el cinismo en ciertos casos, es sorprendente que, de nuevo como en el caso de la ideología, cuando alguien plantea esa posibilidad acerca de Israel, inmediatamente lo acusan de que quiere ver la destrucción del pueblo judío. Pero es mucho peor que eso. Soy consciente de la correlación de fuerzas; incluso con la mayor ayuda exterior, cambiar la realidad en Israel no sería un proyecto fácil. No sería fácil convencer a los millones que viven allí –hoy ya en la tercera generación– de que renuncien a los privilegios, al poder que tienen. Por supuesto, la presión internacional puede ayudar a lograrlo. Pero aún más que eso, tenemos que darnos cuenta de que generar la presión internacional desde el exterior, como cualquier palestino te dirá, es un proceso muy largo y lento. Y mientras esperamos que la presión exterior se materialice, el ritmo de destrucción sobre el terreno se ha acelerado. Estamos frente al peligro de que, aun cuando tengamos éxito en reclutar esa presión internacional eficaz, quedará muy poco que salvar en la práctica. Y debido a eso, creo que también es importante tener metas realistas para el movimiento que lucha desde dentro.

Hemos creado un movimiento por un solo Estado, al que llamamos TODS (The One Democratic State) en toda la Palestina histórica, incluyendo Ramala, Yaffa, Haifa. Creemos firmemente – palestinos/as y judíos/as–que debemos lograr también pequeños avances hacia un cambio de régimen. Si no podemos obligar al gobierno a cambiar sus leyes de apartheid, sus políticas de limpieza étnica o de genocidio en Gaza, debemos tratar de crear enclaves que muestren que existe una forma alternativa de vivir, que vamos a seguir resistiendo estas políticas como un movimiento masivo. No es sólo la presión exterior lo que va a funcionar. Creo que es muy importante establecer una meta realista, y que sea viable, para las personas que luchan en la base. Si tú escuchas a la Autoridad Palestina, la única meta por la que las y los palestinos deberían luchar es por un bantustán en Ramala. Esto no despierta la imaginación de nadie, como se puede ver. Ni aterroriza a los israelíes; por el contrario, están muy contentos con semejante objetivo final de la lucha palestina. No ofrece nada a las y los judíos progresistas que comprenden que viven en una sociedad colonialista pero que sigue siendo su tierra natal, y querrían vivir en una sociedad más justa. Así que creo que el cambio de régimen aquí no es algo para esperar sólo del exterior. Es algo que se quiere hacer también desde adentro, aun si sólo se puede avanzar muy lentamente, paso a paso. Eso une a la gente, le da un objetivo claro, y la aleja de los falsos paradigmas de la paz, como la solución de dos estados.

KB: Usted acaba de mencionar el término apartheid y el paralelo entre Sudáfrica y Palestina, que de hecho es tan novedoso como inspirador para el futuro. Pero Chomsky, en este libro "Sobre Palestina" le responde que las cosas no son tan simples y que en Sudáfrica un par de cosas eran diferentes: el asentamiento de los colonos no buscaba, como en Palestina, reemplazar a la población nativa; y en Sudáfrica la intervención militar cubana en los años Ochenta contribuyó a la derrota del apartheid, incluso militarmente, mientras que el equivalente no se da en Palestina. ¿Qué responde a estas dos críticas de Chomsky?

IP: Tiene razón, y hay muchas otras diferencias entre los dos estudios de caso. Pero creo que Chomsky y yo diferimos en una línea tenue –y creo que fue el difunto Edward Said quien definió mucho mejor de lo que yo podría hacerlo esa línea tenue que hay entre un análisis académico y el análisis de un activista. Desde un punto de vista académico, hay muchos aspectos de la realidad de Sudáfrica que son diferentes de la de Palestina; podría mencionar la falta de cualquier equivalente al lobby judío en el caso de Sudáfrica; puedo mencionar también el Holocausto como un elemento decisivo en la historia de Palestina, y no hay nada equivalente a eso en el caso de Sudáfrica. Y por supuesto, hay diferencias entre la forma en que el régimen de apartheid se manifestó en Sudáfrica y la forma en que el paradigma o la estructura de la limpieza étnica funciona en Israel. Pero éstas son minucias que en realidad no socavan la comparación fundamental, que es la más importante.

Hay tres cuestiones aquí que creo que sólo se pueden entender si uno ve su papel no sólo como erudito que compara dos estudios de caso, sino como un activista que quiere inspirarse en una lucha exitosa y trasladar ese éxito a una lucha que hasta ahora no lo ha tenido. Los tres puntos son los siguientes: A) La imagen internacional de la Sudáfrica del apartheid y la imagen internacional de Israel. En muchos aspectos, lo que Israel está haciendo es mucho peor que lo que hizo Sudáfrica. Esto ha sido reconocido por líderes sudafricanos y por muchas personas de conciencia en todo el mundo. Así que ¿por qué no recibimos el mismo tipo de condena internacional, siendo Israel un Estado delincuente, como en el caso de Sudáfrica? Y una de las razones por las que no podemos hacerlo, es porque todavía no hemos hecho lo suficiente para lograrlo. No es imposible: el movimiento BDS ha demostrado en su corta historia, con sus increíbles logros hasta el momento, que podemos hacerlo; definitivamente podemos hacerlo. B) La inspiración que la generación más joven de activistas, especialmente en Occidente, recibió de la lucha a favor del Congreso Nacional Africano, del movimiento anti-apartheid; eso es muy importante. Y la Semana del Apartheid Israelí (IAW) ha transformado las universidades norteamericanas y europeas en espacios donde los voceros oficiales israelíes no son bienvenidos. Y esto no se podría haber hecho si nos hubiéramos atenido a un tipo de comparación meramente académica entre la Sudáfrica del apartheid e Israel. Esto sólo se puede hacer cuando la gente entiende que la misma energía que enfureció a las personas decentes en Occidente acerca de las realidades de Sudáfrica puede enfurecer hoy a la gente sobre la situación de Palestina. Y no hubo ninguna necesidad de inventar la rueda, a pesar de que muchos estudiosos hayan demostrado que el apartheid en Israel es un poco diferente del apartheid en Sudáfrica. C) En tercer lugar –y para mí el punto más importante–, algo que tiene que ver con los apellidos y los nombres de pila. El apellido familiar es "racismo". El apartheid sudafricano era una sociedad racista. Israel es una sociedad racista. Sí, tienen diferentes nombres, pero pertenecen a la misma familia. Y esa familia es un paria, al menos oficialmente, en todo el mundo, excepto en un caso. Y no se puede poner de relieve este excepcionalismo sin mostrar el último caso de excepcionalismo que fue desafiado con éxito.

Y creo que por eso es tan importante no atenerse siempre a los datos minuciosos, a la comparación erudita, estricta de categorías y subcategorías, y permitirse a veces dejarse llevar por la energía que proviene de las activistas. Esa energía a veces se da cuenta intuitivamente, no de forma académica, de lo que es y lo que no es comparable; de lo que es fuente de inspiración y lo que no lo es. Por eso estoy editando un libro –que espero que salga muy pronto; la elaboración llevó mucho tiempo por varias razones técnicas– que compara a Sudáfrica con Israel. Soy el editor de esa recopilación.

Se trata de una colección de artículos editados por Publicaciones Zed en Londres. Y allí los estudiosos muestran las diferencias de una forma mucho más detallada de la que Noam describe en el libro. Sin embargo, lo que creo que es común a todos estos estudiosos es la comprensión de que hacer un estudio comparativo con Sudáfrica les abrió los ojos sobre las posibilidades en Palestina, cambió la forma de abordar la realidad de Palestina. De hecho, es el modelo sudafricano, o el estudio de caso, lo que nos permitió deshacernos de la solución de dos estados, no sólo como una solución imposible, sino también muy peligrosa. Y no creo que se podría haber desarrollado esta perspectiva sin entender cómo funcionó el movimiento colonialista en Sudáfrica.

KB: De nuevo, en oposición al ‘pragmatismo’ de Chomsky, usted coloca no sólo el derecho al retorno de las y los refugiados en el centro de una eventual solución a la cuestión palestina, sino también la reparación por lo que les pasó durante los últimos sesenta y pico de años. Explíquenos por qué esto no es sólo un sueño utópico, y cómo estas dos condiciones esenciales son fundamentales para una verdadera solución de futuro en Palestina-Israel.

IP: Sí, en efecto. Creo que mi punto de partida sobre el derecho al retorno es muy diferente del de quienes lo valoran pragmáticamente. Es decir, si es factible, o incluso la cuestión –que de todos modos es discutible– de si Israel tiene la capacidad de absorber tal cantidad de gente, en caso de que todos los refugiados y refugiadas quisieran volver. Creo que esa no es la cuestión ahora, y no es la razón por la que estamos planteando el tema. El derecho al retorno es un síntoma de la naturaleza racista del régimen sionista en Israel. Ese es el problema principal. La objeción de Israel al retorno se deriva del mismo razonamiento ideológico que hay detrás de la política de judaización en Galilea, la destrucción de aldeas beduinas en el Naqab (Negev) en el sur de Israel, la bantustanización de Cisjordania y la guetización de Gaza . Se deriva de la misma razón: los sionistas, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, siempre han querido tener la mayor cantidad posible de tierra con el menor número posible de población árabes. Y por lo tanto, cuando uno apoya el derecho al retorno, no sólo está reconociendo un derecho individual que fue reconocido por la comunidad internacional en la Resolución 194 del 11 de diciembre de 1948; no sólo está adhiriendo a todas las convenciones internacionales sobre el derecho de las y los refugiados a regresar; lo que es más importante, uno está echazando que sea legal, moral y políticamente aceptable la idea de que la población indígena no tienen derecho a vivir en su propia tierra. Y creo que ese es el tema principal. Ahora, por supuesto –y otra vez voy a la diferencia entre el trabajo académico y la perspectiva activista– los académicos le dirán, y con razón, que si usted hace un análisis antropológico de la población palestina que está en los campamentos de refugiados, entre los palestinos que viven en el exilio, e incluso en lugares que ellos mismos eligieron, encontrará interpretaciones absolutamente diferentes de cómo ven la aplicación del derecho al retorno. Claro. Las personas tienen diferentes puntos de vista si, por ejemplo, ahora están refugiadas por segunda vez en el Líbano, después de salir del campo de Yarmuk destruido, o si viven…

KB : En Siria, sí.

IP: Sí. Tendrán una perspectiva diferente. Pero ese no es el punto. El punto sobre el derecho al retorno no es en este momento su viabilidad, sino ¿qué es lo que indica? Y tenemos un ejemplo horrible de eso, que, por supuesto, los medios de comunicación occidentales han ignorado totalmente, y creo que a propósito. No recuerdo si lo he mencionado en el libro, pero yo lo mencioné recientemente en un artículo. El único país vecino de Siria que no recibió a un solo refugiado, el único país, es Israel. Todos los otros vecinos de Siria, con todos sus problemas internos, con toda su pobreza, con todos los aspectos más negativos de sus regímenes, no rechazaron a las y los refugiados de Siria, y les dieron refugio. El único país que no lo hizo fue el vecino más rico de Siria. Ni siquiera tendió la mano desde un punto de vista humanitario –olvidémonos de la política– para decirle a la gente que vive en Yarmouk: "Sabemos que sus hermanos y hermanas que viven en Galilea (y no estoy usando el término metafóricamente: sus hermanos y hermanas, sus sobrinas y sus primos reales) están esperándoles para recibirles, para darles una solución temporal al infierno en el que están viviendo". Lo único que Israel está haciendo es recibir en sus hospitales a algunos de los combatientes islámicos más fanáticos; los cura y los envía de nuevo para que continúen la guerra en Siria. Esto te muestra lo que significa el derecho al retorno. Y de un cuarto de millón de personas desplazadas internas palestinas, Israel se niega a permitirle a una sola de ellas regresar a sus aldeas demolidas. Y todo tiene el mismo origen. Así que si usted utiliza razones pragmáticas para explicar por qué el derecho al retorno es una utopía y no es factible, usted está diciendo que oponerse al racismo sionista es una utopía y no es realista. Bueno, si ese es su punto de vista, allá usted. Yo considero que luchar contra el racismo es la misión más realista, menos utópica, que he asumido en toda mi vida adulta.

KB: Así que para usted es tanto una cuestión de principios, de valores universales, así como la base fundamental de algo que en realidad podría funcionar en el futuro.

IP: Absolutamente. Usted sabe, hay investigaciones famosas de Salman Abu Sitta, quien mostró que la mayoría de la población refugiada podría asentarse en sus lugares de origen sin quitar a una sola de las personas judías que viven allí. Y hay mecanismos para reasentar a personas retornadas, se ha hecho antes. Y para curar las heridas, no sólo en Palestina, sino también en el resto del mundo árabe, habrá que ponerle fin al problema de las y los refugiados palestinos. La única manera es reconocer el derecho individual de cada una de ellas, ya sean muchas o pocas las que decidan regresar. Si usted empieza a hablar del problema de la implementación en un país que gustosamente recibió a un millón de judíos y judías de Rusia sin ningún problema de infraestructura, entonces está cayendo en la trampa de eludir la pregunta: ¿Por qué Israel rechaza el derecho al retorno?, y no si el derecho al retorno es factible. Yo creo que, por supuesto, es posible y es factible. La paz es posible, la reconciliación es posible. Lo hemos visto en Sudáfrica. Lo que es muy difícil es convencer a la gente que tiene todos los recursos naturales en sus manos, todos los privilegios, toda la tierra, que tiene que redistribuir esos activos para que todos puedan vivir en una relativa paz con justicia.

KB: Usted mencionó también, volviendo al paralelismo entre Palestina y Sudáfrica, a sabiendas de que tantas personas de buena voluntad, progresistas, que lucharon contra el racismo, están decepcionadas por el resultado del post-apartheid en Sudáfrica en el presente, donde las personas son tan infelices –si no más en muchos aspectos, al menos económicamente. Por eso usted indica en este libro "Sobre Palestina" que un sistema económico más justo e igualitario debe ser parte de la solución en Palestina. Esto también puede sonar utópico hoy, porque estamos inmersos en este sistema económico neoliberal increíblemente fundamentalista, pero que tampoco puede durar para siempre. Usted señala que eso es parte de la solución, que más allá de la igualdad de derechos para todos, también se necesitará un sistema más igualitario.

IP: Exactamente. Déjame decirlo de esta manera: hay dos cuestiones que uno tiene que decir sobre el apartheid económico en Sudáfrica, que continúa. Por un lado, no se debería subestimar el éxito de haber eliminado el apartheid político. No es la misma Sudáfrica. Como dije en mi última gira en Sudáfrica a las personas que me cuestionaron sobre eso: "Bueno, ustedes tomaron el tren para poner fin al apartheid político, y llegaron a la estación final. Ahora tienen que subirse al tren para poner fin al apartheid económico. Esto no significa que el viaje ha terminado”. Les dije: "Nosotros en Palestina seguimos buscando la estación para empezar el viaje hacia el fin del apartheid político". Por lo tanto, desde nuestra perspectiva, las cosas han cambiado en Sudáfrica, pero estamos plenamente conscientes de todo lo que falta hacer. La segunda cuestión es que, por supuesto, usted puede aprender de eso. Y tenemos un ejemplo con la Autoridad Palestina, en la forma en que la ayuda internacional neoliberal llega a Cisjordania: cientos de millones que ayudan –involuntariamente en la mayoría de los casos, se podría decir– a sostener el control israelí de Cisjordania. No cambian de ninguna manera significativa la realidad sobre el terreno, aun cuando algunos donantes hayan querido usar ese dinero para buenos propósitos. Y eso significa que, cuando hablamos de lo que yo he llamado el cambio de régimen, y buscamos la pequeña estación en el camino hacia el gran éxito, a veces, por ejemplo, trabajar por la justicia social no es menos importante que trabajar por la justicia en general. Cuanto más se integren plenamente ambas dimensiones en la lucha, más realista será. Éste es un buen ejemplo: no creo que se pueda realmente construir una realidad diferente en Palestina sin redistribuir la tierra.

Porque el sionismo fue construido fundamentalmente mediante la expropiación de tierras. Si hoy hay 12 millones de personas entre el río Jordán y el Mediterráneo, y la mitad de ellas son palestinas y la otra mitad son judías, éstas tienen más o menos el 85% de la tierra. Ahora, si alguna vez hay buena voluntad o incluso una campaña internacional exitosa, esa no es la base para construir algo nuevo. Por lo tanto, eso tiene que ser integrado en la nueva conversación, en el proyecto educativo que algunos estamos tratando de impulsar en Israel y Palestina, y también en el debate internacional sobre el tema. Pero, ya sabes, la solución de los dos estados se adapta tan bien al paradigma neoliberal, que afirma que está utilizando una medida muy sensible llamada partición entre dos bandos en conflicto, cuando en realidad le está dando a una de las partes el 80% de la tierra y a la otra el 20%; y lo vende como un trato justo. Eso es exactamente el neoliberalismo: la idea de que la correlación de fuerzas determina qué significa la igualdad. En realidad, es la desigualdad en esencia. Pero, de nuevo, este nuevo discurso sobre el neoliberalismo es muy, muy importante.

Es posible que yo sea un poco más optimista que tú en esto porque soy historiador, y creo que algo se quebró en el sistema capitalista en 2008. Y todas las soluciones cosméticas que parecen estar funcionando para que todo el mundo mire las pantallas verdes en lugar de mirar la pantalla roja, y Wall Street y todas las demás medidas del crecimiento económico... Creo que eso es una fachada. La realidad es que 2008 le mostró a las personas que no han leído a Marx, que no han sido educadas como socialistas, el lado siniestro del sistema. Fue muy interesante ver cómo Naomi Klein cambió de una agenda totalmente enfocada en la ecología hacia una agenda que conecta el capitalismo al desastre ecológico. Creo que todas estas cosas indican que estamos en el comienzo de un proceso que realmente preocupa a la gente, incluso en Occidente. No sé si va a tener éxito con todas las distracciones, la más importante de ellas, la islamofobia. Como si estuvieran más ocupadas con el terrorismo que con su seguridad social. Pero esto no se va a sostener fácilmente. Yo sé que los poderes fácticos son omnipotentes en muchos sentidos. Pero creo que en la era de la información les está resultando más difícil seguir engañando, desinformando y distrayendo a la gente de las realidades concretas. Creo que sería genial que pudiéramos integrar la cuestión de Palestina a la discusión sobre la justicia social en Estados Unidos, en América Latina. Estamos empezando a hacerlo, y no es de extrañar. Tú puedes ir a Noruega y encontrarte a las mujeres que protestan por los salarios en una fábrica textil, agitando la bandera palestina. Si les preguntas: "¿Por qué la bandera palestina?", te dirán: "Porque para nosotras es un símbolo de la justicia social".

KB: Sí, y vistiendo la kuffiyah, es cierto. [risas]

IP: Sí. Y lo ves en otros lugares.

KB: En este libro con Chomsky, "Sobre Palestina", así como en el anterior, usted habla del importante concepto de la producción de conocimiento como una herramienta fundamental para perpetuar el statu quo y continuar la limpieza étnica de Palestina. Esto también es controversial, porque incluso fuera de Israel esa producción de conocimiento, cuando se trata del tema Palestina, está controlada en gran medida por las fuerzas pro-Israel. ¿Por qué es un tabú? Chomsky, en particular, se niega a tomarlo en cuenta; le resta importancia dramáticamente. El origen de este sesgo es algo que nunca entra en la discusión. Y él dice que es simplemente el imperialismo en acción, la sed de petróleo, etc. Una gran parte de izquierda norteamericana y de la izquierda europea siguen a Chomsky en esa dirección. ¿En verdad es tan irrelevante como se lo presenta el hecho de que ‘la gente del libro’ está a cargo de la producción de conocimiento, incluso fuera de Israel? No exclusivamente, pero tienen un gran poder en la industria editorial, en los medios de comunicación, en Hollywood, etc. ¿No es eso parte de lo que enfrentamos?

IP: Creo que es un análisis muy estático. Creo que la producción de conocimiento es un proceso dinámico. Si tomas una imagen fija de ella, entonces sí es una buena descripción. Pero si tratas de filmarlo, es un movimiento, lento por supuesto; se trata de un movimiento tectónico, no es un terremoto. Quiero decir, es un lento movimiento de bloques, si quieres, pero está sucediendo. Se entiende esto cuando se compara el tipo de cosas que se escribían, se enseñaban y se estudiaban sobre Palestina hasta la década de 1980 con nuestros días. Hay un cambio fundamental en la forma en que se produce conocimiento sobre Palestina. Es cierto que, como en el caso de los medios de comunicación, el sector académico convencional es tímido, a veces islamófobo, y por lo tanto los cambios no han llegado a un nivel importante de la producción de conocimiento. Esto también está conectado con el capitalismo y el neoliberalismo. Quiero decir, las universidades hoy en día trabajan con el supuesto de que pueden, al igual que los grandes bancos, determinar qué publicación es importante y cuál no lo es. Por lo tanto, el poder, el capital y el conocimiento están conectados de una manera que sirve a los israelíes más que a los palestinos. Bueno, en realidad no le sirve a ningún sector desfavorecido de la sociedad. Pero si sólo miras eso, lo sacas del contexto de la revolución en la producción de conocimiento que hemos tenido a través de internet, por ejemplo; y de la creciente sospecha, incluso entre los mismos académicos, sobre la forma en que se produce el conocimiento y sobre la jerarquía en la producción de conocimiento. De nuevo, entiendo que esos son cambios, aunque muy lentos.

A la gente le gustaría tal vez ver resultados más rápidos, tangibles. No tiene paciencia para mirar las cosas desde una perspectiva más histórica. Pero yo soy historiador y puedo ver el cambio; puedo ver la transformación. Creo que Noam, por ejemplo, en cierto modo soslaya la decisión [de boicot académico a Israel] adoptada por la Asociación de Estudios Americanos, la Asociación de Lingüística, la próxima decisión de la Asociación de Estudios de Medio Oriente. Él no cree que sean muy importantes. Yo creo que son altamente significativas. Estamos empezando a arañar los bordes de los centros de poder. Sí, aún no son los centros mismos del poder, pero estamos muy, muy cerca. Para agregar algo más: en Israel mismo, como se ha visto en las últimas elecciones, el otro resultado inevitable del sionismo se revela ante nuestros ojos. Es una consecuencia terrible para las y los palestinos; pero por otro lado nos dimos cuenta de que el sionismo es una trampa horrible también para las y los judíos en Israel. El tipo de políticas que se elaboran, la clase de ideología que sale de lo que es Israel hoy, no permite ni siquiera a los judíos que eran sionistas liberales permanecer indiferentes. Ellos ahora están tratando de buscar la forma de decirnos: "No, no. No nos identifiquen con eso". Incluso sin hacer nada, Israel está acelerando el ritmo por el cual se convertirá en un estado paria. Esto tendrá un efecto también en la producción de conocimiento. Pero creo que no debemos subestimar lo que ha sucedido en la década de 1980. Hoy es imposible en ningún lugar serio vender el relato sionista como una narrativa seria. Quienes la aceptan como una narrativa seria admiten casi abiertamente que lo hacen ya sea porque reciben dinero o porque le tienen miedo a alguien. Muy pocas personas dirán que es porque esa narrativa refleja lo que realmente piensan sobre la realidad.

KB: Usted mencionó anteriormente en nuestra discusión lo que llama el lobby judío, que nosotros solemos llamar el lobby israelí, para no incluir a toda la comunidad judía; porque la gente es muy sensible al respecto. Y en realidad, si nos fijamos en cómo funciona en Estados Unidos, no es sólo el Comité de Asuntos Públicos EE.UU.-Israel (AIPAC), ni siquiera es sólo la comunidad judía organizada, que es muy de derecha y tiende a ser más de derecha que el conjunto de la comunidad: es también una cantidad de personas que sienten algo por Israel, que simpatizan y ayudan de cualquier forma que puedan; ya sea si trabajan en los medios de comunicación, o donde quiera que estén, y aportan mucho dinero. Así que es todo un esfuerzo de grupo, aun si representan sólo al 30% o 40% de la comunidad, pero son muy poderosos, nos guste o no. Es un hecho que Chomsky se niega firmemente a reconocer. De joven era un ferviente sionista; él lo reconoce, admite incluso que estuvo en un kibutz por un par de años, si no recuerdo mal, en la década de 1950. Afirma que no está a favor de un Estado judío en Palestina y hace un buen trabajo, critica a Israel en aspectos fundamentales, lo que es bueno; pero por otro lado, cuando se trata del BDS, es muy ambivalente. Ciertamente, cuando se trata del boicot académico, está en contra. Cuando se trata de la solución de dos estados, está fervientemente a favor, a pesar de que afirma no estarlo. Básicamente refleja esa idea paternalista del ‘hombre blanco’ de que los palestinos no saben lo que es bueno para ellos, de que él sabe mejor que los propios palestinos. ¿Cómo se explica este tipo de actitud viniendo de un individuo tan brillante, que por otro lado es muy progresista, incluso radical, en tantos otros asuntos?

IP: Sí, creo que son algunas de las razones por las que decidimos tener esta conversación en el libro. Porque yo lo admiro, él fue en muchos aspectos una guía moral, una guía ideológica, no sólo para mí, sino para mi generación. Y sí, hubo una decepción debido a algunas de sus posiciones sobre Palestina. Pensé que el libro al menos ayudaría a aclarar algunas de ellas, y que era importante entender su posición. Creo que hay dos aspectos en conflicto aquí. Uno de ellos es una preocupación genuina por el poder del imperialismo estadounidense. Él realmente cree que nosotros podríamos estar mirando la cola del perro en lugar del perro si le damos tanto crédito al poder del lobby israelí y nos olvidamos del objetivo básico del capitalismo estadounidense. Quiero decir, él te explicará que el 5% de la humanidad posee el 25% o más de los recursos naturales, y etcétera; esas estadísticas impresionantes sobre cómo Estados Unidos necesita, en muchos sentidos, controlar el mundo económica y ecológicamente para mantener su estilo de vida. Es por eso que quiere poner el tema en un contexto más amplio. En eso me puedo identificar. Donde creo que hay un problema es en lo que mencionabas; a pesar de que él no es un caso típico de lo que llamamos PEP: Progresista Excepto sobre Palestina. Creo que, como muchos de su generación que pasaron por un período sionista en sus vidas, y experimentaron un poco de ansiedad como judíos, casi de manera subconsciente, tienen miedo de dejar de lado el sionismo. Puedo entenderlo también porque él no vivió aquí durante estos últimos 67 años. No vio la enfermedad, y cómo funciona realmente. Más que verla, leyó sobre ella; y esperaba que hubiera una mejor versión de ella. Si recuerdas, en el libro él habla de la necesidad de ver las variantes del sionismo; y yo no veo que haya variantes del sionismo desde el punto de vista de la población nativa. Por lo tanto, creo que tienes razón. Es algo que se nota en muchos otros intelectuales europeos: en cualquier otro tema te puedes identificar por completo con ellos, pero tarde o temprano esta excepcionalidad de Israel se desliza, a veces oculta, a veces muy clara, a veces de una manera ambivalente. Y se cubre con comentarios generales, como cuando Noam dice: "Básicamente estoy en contra de los estados en su conjunto". Porque, no sé, no soy psicólogo; pero habiendo hecho el proceso yo mismo, sé de lo que hay que liberarse. Y n o es fácil.

KB: Hay mucho miedo. La gente en general todavía es temerosa de lo que le sucedió en el pasado a una gran cantidad de comunidades judías.

IP: Exactamente. Yo lo llamo ‘la compañía de seguros’.

KB: [risas] Exactamente. Por eso es difícil…

IP: Tal vez Israel sigue siendo una compañía de seguros, pero tu agente de seguros es un lunático. Yo te diría: búscate otro agente de seguros.

¿Cómo puede alguien vender a Israel como un seguro? Pero sí, creo que tienes razón. Creo que, en el fondo, hay miedo. A veces pienso que el hecho de que desde una edad muy temprana viví con los palestinos –conozco el idioma, lo hablo, compartí tantas cosas con amigos íntimos– me curó de ese miedo. Es probable que uno tenga que pasar por la experiencia. Así que soy un gran creyente en el sistema educativo que estamos construyendo aquí, debajo del radar del sistema educativo israelí. Desde el nivel de jardín de infantes, creo realmente que es algo que tiene el potencial de rehumanizar a las y los palestinos a los ojos de la próxima generación de judíos, y también de hacer frente a estos temores básicos.

KB: Usted menciona en el libro que ese temor está combinado o agravado con un racismo real, y es difícil decir dónde termina uno y empieza el otro. En el imaginario israelí y pro-israelí, una gran parte del miedo es auto construido. "Este es el árabe loco del otro lado, ¿realmente puedo confiar en los árabes?"

IP: Y es producto del adoctrinamiento y la manipulación que ha estado trabajando durante 100 años, capa sobre capa. Quiero decir, la gente aquí está expuesta a esa intoxicación desde la cuna hasta la tumba; es una verdadera sobredosis. Creo que los judíos estadounidenses también estuvieron muy expuestos a eso. Tal vez a veces es difícil limpiar completamente el cuerpo de esta intoxicación, de este veneno.

KB: Finalmente, muchas gracias por dedicarnos tanto tiempo, Ilan. La última pregunta es: ¿cuándo saldrán a la venta estos libros? Estamos deseando que salga el próximo de cada uno de estos libros brillantes que usted ha estado produciendo, y que hemos estado siguiendo.

IP: Van a salir muy pronto. Tiene que haber un cierto lapso entre los libros; es una de las razones para retrasar algunos de los libros. Esperamos el próximo año ver dos libros de los que estoy muy satisfecho. Uno de ellos será la comparación entre Israel y Sudáfrica; y el otro –realmente, lo estuve escribiendo durante 20 años; verás cuando el libro salga por qué tardé tanto tiempo– trata de explicar la historia de la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza como parte del contexto general de la limpieza étnica. No era tanto una cuestión de acumular nuevas evidencias, aunque una parte importante del libro expone las decisiones israelíes entre 1963 y 1968, un período muy importante. Fue realmente encontrar la manera más persuasiva –que me parecía realmente importante para el público en general– de explicar por qué todo el mundo fue engañado y llevado de la nariz con toda esta charla sobre el proceso de paz y la solución de dos estados. Cómo todo eso fue realmente una parte integral de lo que hablamos, una pantalla destinada a encubrir la limpieza étnica continuada de Palestina.

KB: Estos libros que tanto admiramos y son tan importantes para dar a conocer la verdad histórica y difundirla, ¿cómo son recibidos, no por el público en general, sino por la izquierda? Por gente como la de The Nation, Amy Goodman, Democracy Now, etc.?

IP: Es una excelente pregunta. Es muy interesante que menciones a Democracy Now o The Nation. En esos lugares hay personas que estiran la palabra sionismo como una goma elástica, hasta el punto de que si algún día la sueltan, no quiero estar allí para que me dé en la nariz. Realmente han logrado mantenerse fieles a una idea sionista básica y sin embargo ser muy, muy liberales y de mente abierta. Creo que lo que yo estoy haciendo es demasiado para ellas. Yo les pincho el globo y les digo: "Chicos, lo siento, no es posible". Y yo sé que realmente tienen buena intención. De alguna manera creen que podría existir un Estado judío que fuera a la vez liberal y democrático. Y que las y los palestinos estarían contentos con eso. [Risas]

Y hacen malabarismos con las palabras y las ideas. Hacen cuadrados con círculos, es increíble. Y son buenas personas; realmente las aprecio. No lo digo cínicamente: las conozco muy bien, de verdad; a algunas las conozco personalmente. Pero creo que ya es hora de que entiendan que el cambio es doloroso. Tienen que hacer lo que yo hice, y no es agradable. Te lo digo, no es agradable salir de la tribu. Salir del cálido abrazo de la ideología. No es una sensación agradable.

KB: No es divertido.

IP: No, ¡no es en absoluto divertido!

KB: Pero la buena noticia –estoy seguro de que ya lo sabe– es que cada vez más y más personas, la nueva generación sobre todo, aprenden realmente de sus libros. Y de hecho lo citan abiertamente, y dicen: "Sí, he leído el libro".

IP: Voy a contarte un secreto que es realmente increíble para mí. Todos los nuevos embajadores y cónsules generales que vienen a Israel me dicen que sus predecesores les recomiendan leer mis libros, pero que tengan mucho cuidado de no mencionar las ideas que planteo en ellos. Esa es una buena señal. Creo que ellos saben que allí hay algo que les cuenta la verdad.

KB: Usted ha despertado a esta nueva generación. Yo estaba hablando con Lia Tarachansky el otro día, la cineasta israelí. Me dijo que ella fue influenciada por sus libros. Porque nos encantó su película.

IP: Oh, es una muy buena película.

KB: Y yo pensaba: “Hey, esto huele a mi amigo Ilan Pappé”. Y viene ella y, sin que yo le pregunte nada, me dice: “Yo leí a Ilan Pappé, realmente me abrió los ojos". ¡Bien por usted! Hay más jóvenes, como Max Blumenthal y otros, que ahora se están atreviendo a salir a la palestra.

IP: Absolutamente. Ellos son el futuro, sin duda. Son muy claros, muy francos y directos. Sus conceptos son muy estructurados. Así que creo que eso llegará también. Tal vez un día The Nation será lo suficientemente audaz para publicar un artículo mío.

Publicado en Mondoweiss. Traducción: María Landi.

¿Qué significa la victoria de Jeremy Corbyn?

 

The Independent



Las ironías de la historia nunca dejan de sorprendernos. Miremos por donde miremos, Jeremy Corbyn es el líder más izquierdista en toda la historia del Partido Laborista. Tiene claro que quienes actúan mal en el extranjero no pueden actuar bien en casa. Es el antiimperialista más firme del Parlamento. Basta compararlo con sus predecesores para verificar estas afirmaciones. El socialismo de Keir Hardi/1 fracasó en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. Clement Attlee/2 fue un gran reformador a nivel nacional, pero en el exterior su gobierno aprobó el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki. Harold Wilson/3 redistribuyó la riqueza, pero apoyó a EE UU en Vietnam; Micahel Foot/4, como líder de la oposición, fue un rabioso defensor de la guerra de Margaret Thatcher para recuperar las Malvinas.

Los gemelos thatcheristas Blair/Brown/5-6 acordaron compartir el poder creando para ello dos fracciones con hambre de poder pero sin diferencias políticas entre ellas, salvo que Tony Blair ansiaba el dinero tanto como el poder. Él nos metió en las guerras de la antigua Yugoslavia y de Irak, mientras que Gordon Brown, ajeno a la vulnerabilidad del capitalismo financiarizado, gastó miles de millones de las y los contribuyentes para rescatar bancos (después de pagar a los depositantes) que hubiera sido mejor dejar que la palmaran. Ambos burocratizaron el Partido Laborista castrando la conferencia del partido, reduciéndola a una mala versión de la de los demócratas estadounidenses. Un show total, sin contenido alguno. Barrieron los distritos de la derecha del laborismo para seleccionar sus futuros candidatos parlamentarios. Era la única forma de transformar a una gran parte del Grupo Parlamentario Laborista (Parliamentary Labour Party, PLP) en un grupo de chicos y chicas de despacho sobrepromocionados junto a un carro de arribistas.

Tres de ellos formaban parte de la lista habitual para suceder a otro de su misma especie, Ed Miliband/7. Lo que resulta irónico es que la reforma del sistema electoral impuesta por Miliband fue diseñada para apaciguar a los blairistas y a sus compinches mediáticos eliminando lo que quedada del poder sindical en el partido y abriéndolo al exterior con la vana esperanza de que los votantes más afines garantizarían el dominio de la política extrema del centro [política de derechas].

Estaban tan confiados que unos pocos blairistas ofrecieron a Corbyn el necesario apoyo parlamentario para presentarse como candidato simbólico de la izquierda, como una muestra de la generosidad y compromiso con la diversidad del partido. ¿Quién hubiera imaginado que les saldría el tiro por la culata de forma tan impresionante? Seguro que Corbyn no. Y otros tampoco. The Guardian salió a favor de Yvette Cooper, sus columnistas blairistas denunciaron al dinosaurio de Islington, olvidando que para la gente más joven los dinosaurios constituyen una especie desaparecida pero muy querida y el Dalily Mirror apoyó a Andy Burnham.

Nadie que conozca, vea u oiga a Corbyn puede dudar de su autenticidad. En los últimos 40 años he compartido numerosas iniciativas con él. En las cuestiones clave se ha mantenido firme. Precisamente, lo que llamó la atención a la juventud, lo que transformó la campaña en un movimiento social fue lo mismo que aisló a las camarillas políticas y a los medios de comunicación tradicionales. Corbyn era ignorante, retórico y también de izquierda: quería revertir las privatizaciones de los ferrocarriles y de los servicios públicos, etc. Muchos de los que se inscribieron para votar por él lo hicieron por eso y para romper con el tedio, la falta de imaginación y falta de visión del Nuevo Laborismo.

Corbyn subestimó los cambios en Escocia pero, de hecho, éstos le ayudaron en su campaña. El grupo parlamentario del Partido Nacional Escocés que quería deshacerse del redundante y caro Trident/8; el electrizante primer discurso de un joven de 20 años, Mhairi Black, sobre los tories… Todo esto ayudó a la campaña de Corbyn. Si fue posible en Escocia, ¿por qué no en Inglaterra?

Mientras los miembros del Partido Laborista eligen al líder más izquierdista, la abrumadora mayoría del grupo parlamentario laborista está en las garras asesinas de la derecha. Cualquiera que escuche el discurso de Sadiq Khan tras haber sido elegido como candidato laborista para la alcaldía de Londres verá la diferencia con la campaña de Corbyn. Los clichés de Khan eran un recordatorio de lo aislado que se encontrará Corbyn en el seno del grupo parlamentario. Corbyn llamará al partido a unirse tras él, pero no podrá obviar el hecho de que la mayoría del grupo parlamentario se opone a su política. Supongo que tratarán de agotarlo y obligarle a un compromiso tras otro para desacreditarlo (no olvidemos a Alexis Tsipras en Grecia), pero dudo que lo consigan.

Corbyn tiene claros los temas clave en los que no es posible el compromiso. Ha trabajado sobre ellos desde hace bastante tiempo. Su identificación con la agenda verde no es un secreto y ahora el único parlamentario del partido verde tiene un sólido apoyo en el nuevo líder del Partido Laborista. Recuperar el transporte público de manos de los especuladores es otro de esos puntos; como lo son el de una vivienda barata para la gente joven y de la tercera edad, que le ayudará a reconstruir las comunidades, y un régimen fiscal sólido que revierta décadas de privilegios otorgados a los ricos, que va a desatar una feroz ofensiva por parte de la City londinense y sus políticos y medios de comunicación acólitos, pero que resulta absolutamente necesaria.

Desde finales de los años setenta, la redistribución de la riqueza a favor de los ricos y de los muy ricos ha aumentado más rápidamente en Gran Bretaña que en cualquier otro país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). Corbyn no está interesado en el poder para beneficio propio o para acumular riqueza personal.

Sin duda, Corbyn restaurará la democracia en el seno del partido. Es la única manera de que los partidarios del laborismo en el país estén debidamente representados en el parlamento. Nada de esto es fácil y por eso sigue siendo fundamental un movimiento de largo alcance, un nuevo modelo de ejército de campaña fuera del Parlamento. Es la única manera de asegurar que se cumpla la agenda Corbyn. Nada de esto va a suceder de la noche a la mañana y los partidarios tienen que ser pacientes y no gritar desde la barrera.

Algunos parlamentarios laboristas van a desertar. Después de todo, apoyaron felizmente la austeridad. Pero, pase lo que pase, para la auto-censura de la BBC ya no será posible mantener fuera de la pantalla los puntos de vista expuestos por el nuevo líder laborista. Aunque temporalmente, los muertos vivientes han sido vencidos. La política inglesa ha vuelto a la vida.

Notas:

1/ James Keir Hardie (15/08/1856 – 26/09/1915), uno de los primeros fundadores del Independent Labour Party y de los primeros electos por este partido en el Parlamento del Reino Unido. Militó a favor de la autodeterminación de la India y contra la segregación racial en África del Sur. Convencido pacifista, se opuso a la Primera Guerra Mundial y trabajó por organizar la oposición a la misma al mismo tiempo que apoyaba a los objetores de conciencia, lo que le valió numerosas críticas, incluso en su propio partido (Wikipedia)

2/ Clement Richard Attlee (3/01/1883-8/10/1967), líder del Partido Laborista entre 1935 y 1955 y Primer ministro del Reino Unido entre 1945 y 1951. Durante su mandato sentó las bases para el establecimiento del Estado del bienestar en su país creando, entre otras, la asistencia sanitaria universal y gratuita en Reino Unido. Está considerado como uno de los mejores primeros ministros del Reino Unido, y como uno de los más populares (Wikipedia)

3/ James Harold Wilson, Baron Wilson de Rievaulx, (11/03/1916 – 24/05/1995) fue un políticodel Partido Laborista Británico y Primer Ministro del Reino Unido en dos ocasiones. Wilson es considerado por muchos como uno de los políticos más intelectuales del siglo XX (Wikipedia).

4/ Michael Mackintosh Foot (23/07/1913 – 3/03/2010) miembro del Partido Laborista y escritor, fue miembro del Parlamento en dos ocasiones (19145/1955 y 190/1992) y líder del partido laborista de 1976 a 1983 (Wikipedia).

5/ Tony Blair fue primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007. También fue líder del Partido Laborista entre 1994 y 2007 (Wikipedia).

6/ Gordon Brown miembro del Partido Laborista. Fue primer ministro del Reino Unido entre 2007 y 2010 (Wikipedia).

7/ Ed Miliband fue líder del Partido Laborista desde el 25 de septiembre de 2010 hasta su dimisión el 8 de mayo de 2015 después de su derrota en las elecciones generales del Reino Unido de 2015 (Wikipedia).

8/ Una de las bases de misiles nucleares submarinos británicas (misiles Trident) se encuentra en Escocia y el Partido Nacionalista Escocés (SNP) se opone a la misma (ndt).

Fuente: http://www.independent.co.uk/voices/jeremy-corbyns-victory-means-labours-living-dead-have-been-vanquished—and-english-politics-has-come-to-life-again-10498373.html?origin=internalSearch

Traducción: VIENTO SUR

Los patriotas del diputado Urrutia

Los patriotas del diputado Urrutia

El diputado de la UDI, Ignacio Urrutia, un bravucón con fuero parlamentario, ha manifestado, con ocasión de la aprobación de un bono de carácter reparatorio para las víctimas de prisión política y tortura, que “los verdaderos patriotas están [presos] en Punta Peuco”. Es decir: Para el diputado Urrutia son verdaderos patriotas aquellos criminales que cumplen condena por delitos de lesa humanidad. Opinión que también han manifestado su par Jorge Ulloa y una cáfila de cómplices civiles de la tiranía militar.

 

 

Para ellos, patriotismo es haber adiestrado perros para violar seres humanos, haber torturado personas indefensas y desarmadas, haber asesinado y hecho desaparecer compatriotas. Uno de sus mayores ejemplos de patriotismo es el bombardeo a La Moneda el 11 de septiembre de 1973, cuando cientos de soldados armados con aviones, tanques y artillería pesada “combatieron” contra Salvador Allende y algunos miembros de su guardia. El presidente sólo estaba armado de un fusil.   

 

En cualquier país del mundo que se considere democrático no se permitiría hacer alarde de la delincuencia y acciones genocidas, pretendiendo otorgarle categoría de héroes a criminales procesados y condenados por dichos hechos. Menos que lo hagan autoridades de un poder del Estado. En el mismo tema, el comandante en jefe del ejército, general Humberto Oviedo, semanas antes, declaró ante la comisión de defensa de la cámara de diputados, en un lenguaje lleno de subterfugios –y con arrogancia implícita incluida- que dejaran de presionar al ejército pues ellos sabían lo que tenían que hacer. Discurso que, en el fondo, buscaba justificar la exhibición de fotos de violadores de los derechos humanos en dependencias del ejército, como es el caso del ex director de la DINA, recientemente fallecido, general (r) Manuel Contreras, que purgaba condenas por más de quinientos años. La derecha pinochetista, representada por la UDI y personajes como el diputado Urrutia, junto a la alta oficialidad de las fuerzas armadas, no cejan en su discurso histórico distorsionado y lleno de impunidad, siendo su principal medio de comunicación el diario El Mercurio y su cadena.   

 

Pero: ¿Por qué sucede esto en Chile? ¿Por qué en nuestro país se da de manera tan concreta el adagio popular: “El ladrón detrás del juez”? ¿Por qué no existe una condena del 100 % de la ciudadanía contra tales farsas? Las respuestas podrían ser muchas, manipulación de la opinión pública, manipulación de la historia, infiltración del imaginario cultural de los chilenos, el patrioterismo inoculado por décadas en la conciencia social, etcétera, pero existe una razón que está por sobre todas: La traición de la Concertación al programa de gobierno con que fue electo Patricio Aylwin, manifestada en el contubernio, a cambio de prebendas económicas, de los principales dirigentes de los partidos de la Concertación, con la derecha pinochetista y económica. Las pruebas sobran. Las causas judiciales también. En todo caso, hay algo que está claro, los patriotas del diputado Urrutia no podrían golpear hoy al pueblo como lo hicieron en 1973, pues la resistencia sería distinta. Nadie se entregaría sin defender su libertad contra las hordas militares con toda la fuerza de un pueblo dispuesto a vivir decentemente. Eso el diputado Urrutia y sus acólitos deberían tenerlo presente. La guitarra hoy la tocarían miles de miles en todas las calles del país.

 

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http://alavquen.blogspot.com

El golpe de Estado elimino mas de 180 leyes que dignificaban a los trabajadores de Chile

El golpe de Estado elimino mas de 180 leyes que dignificaban a los trabajadores de Chile

COMITE DE INICIATIVA POR LA UNIDAD SINDICAL

INVITACIÓN A LA PRENSA

Santiago, 10 de Septiembre de 2015

Estimados Medios de Comunicación.

Este 11 de septiembre se conmemora un año mas del golpe de Estado, que elimino mas de 180 leyes que dignificaban a los trabajadores de Chile.

El CIUS, conmemora esta fecha, y hoy comenzó las actividades con una vigilia de 24 horas en el Ministerio del Trabajo, ubicado en Huérfanos con Teatinos, actividad en donde hoy pasaran la noche un grupo de dirigentes manifestando el rechazo por las reformas laborales.

Mañana a las 10:30 horas los invitamos a una conferencia de prensa en el Frontis del Ministerio, en donde entregaremos nuestra posición a 42 años del Golpe de Estado que destruyo los derechos de los trabajadores. Posteriormente se realizara una marcha hasta Morande 80 en donde entregaremos nuestro homenaje a la Memora de Allende.

Los invitamos a cubrir esta actividad y difundirla .

COMISION COMUNICACIONES, DIFUSION Y PROPAGANDA CIUS

UNIR A LA CLASE TRABAJADORA

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11.09.1973: El Ejército excluyó al médico de la Brigada de Homicidios que debía peritar el cadáver de Allende

11.09.1973: El Ejército excluyó al médico de la Brigada de Homicidios que debía peritar el cadáver de Allende

La muerte del presidente Salvador Allende Gossens, acaecida durante el golpe de Estado que las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile ejecutaron contra él y el gobierno de la Unidad Popular el 11 de septiembre de 1973, fue objeto entonces de la investigación de un Tribunal de la Justicia militar [i] y, recientemente, un Tribunal de la Justicia ordinaria ha instruido un sumario [ii] para corroborar sus resultados y conclusiones [iii].

Julio Navarro Labra, comisario en situación de retiro (r) de la Policía de Investigaciones (PDI), declaró [iv] al juez Mario Carroza Espinosa,  Instructor del recién citado sumario, lo siguiente:

  1. Que aquel once de septiembre él era el Oficial (detective 1º) de Turno a cargo del Servicio de Guardia de la Brigada de Homicidios (BH) y que entonces recibió la orden de preparar un equipo del mismo para concurrir a un “sitio de suceso” en el Ministerio de Defensa, donde un general se habría suicidado.
  2. Que él y el inspector Pedro Espinoza Valdés, debidamente autorizado para acompañarle, fueron transportados en un blindado del Ejército hasta allí, donde los generales Herman Brady Roche y Sergio Arellano Stark “les esperaban.
  3. Que el general Arellano no solo le indicó que “el muerto es el ciudadano Salvador Allende a quien lo mató un GAP [v]”, sino que también le advirtió que la investigación que le ordenaba sobre su muerte “debía ser estrictamente legal”, y que entonces él le argumentó que para que lo fuera se necesitaba “la presencia de un médico juramentado ante el Tribunal, para realizar las pericias correspondientes”, pero que el citado general le replicó que “el médico lo pone el Ejército”.
  4. Que ante aquella réplica, él le reiteró la necesidad de que el médico de la BH concurriera también a aquel sitio y que entonces el general Arellano le consultó “qué se podía hacer” (como alternativa a la exclusión del médico de la BH). Él le respondió que el inspector Espinoza y él mismo realizarían el examen del cadáver de Allende, lo cual fue aceptado por aquel General.
  5. Que el inspector Espinoza y él fueron transportados en el mismo blindado del Ejército desde el Ministerio de Defensa hasta La Moneda, donde el general Palacios Ruhmann les condujo al sitio en el que se encontraba el cadáver del presidente Allende.
  6. Que ratificaba la investigación sobre la muerte de Allende que allí llevó a cabo, consignada en el correspondiente parte policial [vi] que había entregado en su declaración previa ante la PDI, incluyendo el examen del cadáver de Allende que el inspector Espinoza y él mismo realizaron durante dicha investigación.

El comisario Navarro deja claro en su declaración judicial que la exclusión del médico de la BH que debía concurrir al sitio donde se encontraba el cadáver de Allende fue impuesta por el general Arellano, pero él entonces no la consignó en el correspondiente parte policial (ver nota vi). En el mismo llama la atención que el médico de la BH que estaba de turno ni siquiera figure en la relación del personal del Equipo del Servicio de Guardia de aquel día.

Y 38 años después, siendo Comisario (r) de la PDI, ha omitido la identidad de aquel médico en su declaración ante el juez Carroza, quien tampoco se la ha preguntado (ver nota iv). El médico Alfonso Chelén Araya [vii] ha subsanado esta grotesca omisión recién denunciada, al confirmar, por escrito, al autor de este artículo, que era el médico de turno de la BH el día en que Allende murió, y que entonces recibió la orden de acompañar al inspector Espinoza a La Moneda, pero que cuando se disponía a cumplirla, recibió la contraorden (¿de quién? No lo sabemos, pues el Dr. Chelén tampoco especifica en su correo quien le dio la contraorden)  de no hacerlo [viii];

Septiembre Allendista: 11 de septiembre, 42 años del asesinato de la democracia

Septiembre Allendista: 11 de septiembre, 42 años del asesinato de la democracia

Para los jóvenes fue una época de rebeldías, y epicidad, de sentimientos compartidos con una fuerte ética de la solidaridad humana y de desprendimientos personales. Había que construir una primavera de las esperanzas y la creatividad transformadora. También del pelo largo, minifaldas, las alpargatas, flacuras, barbas o patilla, boinas del Che y bototos para las marchas o para el trabajo voluntario.

 

Echar a andar; darle dignidad y protagonismo al pueblo, los pobres y niños serian vacunados, no solo cobre seria el sueldo de Chile, también la alegría del sonsonete “el pueblo unido jamás será vencido”, que son nuestras principales exportaciones a los pueblos del mundo.

 

La actual modificación del mapa político fue producto de las movilizaciones que anhelaban transformaciones sociales, fue lucha concreta y activa por la sobrevivencia del mundo popular ante la violencia y marginalidad social impuesta por la tiranía.

 

Rebeldías en plazas, calles, carreteras son fuerza social capaz de cambiar la actual correlación de fuerzas a favor del movimiento social. Que el parlamento no continúe siendo un mercado burocrático y desprestigiado, de negocios impuros donde se burlan las leyes sin violarlas, para violarlas sin castigo. No sigamos teniendo gobiernos sin pueblo que han construido incertidumbres, abstencionismo e ingobernabilidad.

 

Entender que la lucha mapuche, no es solo tierra en conflicto, es también territorio en conflicto. La necesidad de una acumulación amplia de fuerzas diversas, sumar todo lo sumable. El entendimiento, incorporando las tradiciones y prácticas emancipatorias e históricas. Congeniar inteligencias e imaginación y aunar voluntades. Entender que en actual sujeto popular es heterogéneo y orgánicamente tenemos que desfragmentarnos.

 

Una de nuestras metas a perseguir es la Asamblea Constituyente; la actual es un botín de guerra del pinochetismo contra un pueblo desarmado. Unir la izquierda social enraizada en las tradiciones populares convirtiéndola en un territorio común, no queremos ciudadanos que mendigan, anhelamos ciudadanos que conquista futuro, en pos de una democracia participativa y protagónica.

 

La revolución industrial ha dado paso a la revolución electrónica informativa. Lo social prioriza visiones localistas, a visiones nacionales. Se entiende que la unidad nos hace fuertes, debemos convencer en lugar de imponer. Luchar contra el exceso de olvido. Que la verdad sobreviva, Y en lo histórico: “…agrupémonos todos…” “contra el presente vergonzante…”

 

El viernes 11 de septiembre, La Mesa Social y las organizaciones sociales y de derechos humanos de la provincia Cordillera, realizaremos una marcha, desde las 19:15 horas, desde el ex Regimiento que se transformó en 1973 en un lugar de tortura y muerte, ubicado en Balmaceda con Eyzaguirre, que finalizara en el Monolito y Señalética de futuro Memorial de los Derechos Humanos, donde se efectuará una exposición fotográfica y acto de homenaje al Presidente Allende y a asesinados, torturados y perseguidos por la dictadura cívico militar, finalizando con una tradicional Velaton.

 

Al Presidente Allende, en sus 42 natalicio, un luchador social de una consecuencia poco común que nunca transó sus principios, desarrolló su capacidad organizativa y su incansable espíritu de trabajo. No le podemos decir hasta luego, ni adiós, sino; Hasta Siempre Compañero.

 

Ricardo Klapp Santa Cruz

Trabajadores: ¿por qué rechazamos estas reformas laborales?

 



Hemos observado con creciente preocupación, como no se entrega toda la información a los trabajadores. Por tal razón creemos oportuno dejar expuesta la propuesta, la opinión de nuestra organización, fruto de decenas de asambleas y encuentros sindicales.

Consideramos vital que se entregue a los que serán en definitivas los mas afectados, una serie de elementos que se están silenciando.

LO QUE SE DEBE SABER SOBRE LAS REFORMAS LABORALES

POR QUE HA SIDO TAN BAJA LA RESPUESTA DE LOS TRABAJADORES RESPECTO DE LAS REFORMAS LABORALES EN DISCUSIÓN?.

De verdad que cuesta explicarlo, pero sin duda el principal factor es la desinformación. No son muchos los que se han tomado el tiempo para leerlas y relacionarlas con lo que viven día a día los trabajadores. Si así fuera estaríamos en la calle reclamando contra ellas.

Otro elemento que influye es la desesperanza. Y es que cuantas veces han dicho los legisladores que se preocuparían del pueblo y no cumplieron?, nadie les cree. El problema es que estamos dejando de creer también en nosotros mismos, y eso si que es un gran problema.

Por último esta el miedo, al despido, a no tener como pagar las cuentas, a que nos pongan en las listas negras y cueste mucho encontrar trabajo.

 

QUE EXPLICA QUE SEAN TAN MALAS LAS REFORMAS?

Aunque no es la única razón, una de las que más influye es la baja tasa de sindicalización y la dispersión de las organizaciones existentes (o sea pocos organizados y muchos sindicatos).

*40 años después del golpe militar, el promedio de trabajadores organizados es casi igual a 1973. En 1973 había 6502 sindicatos y 934.334 asociados a ellos mientras que el 2013 los sindicatos son 10.634 y los socios 940.222. 

*La fuerza de trabajo en Chile (quienes están en disposición de trabajar) se triplicó en 40 años (a principios de 1973 la f.t. era de 3.077.534 por lo que el % de organizados es de 30,3%, y en 2013 la fuerza de trabajo es de 8.293.581 y los sindicalizados 940.222 por lo que el % de sindicalizados apenas llega al 11,33%

QUE DERECHOS TENIAN LOS TRABAJADORES HASTA 1973, O SOLO CON EL RETORNO A LA DEMOCRACIA EN 1990, SE LES HACE JUSTICIA?

El golpe de estado tuvo como un de sus principales objetivos destruir la legislación laboral que existía, no estaba todo dado pero disfrutábamos de derechos que incluían colación en los lugares de trabajo, locomoción diaria, sala cuna anexas a las empresa, y otras. La dictadura derogó 181 leyes laborales, estas son algunas:

*Los despidos que afectaban a mas de 10 trabajadores solo procedían previa autorización conjunta de los Ministerios del Trabajo y de Economía (art. 86 inciso 3° C. del T. antiguo).

* Descanso en domingo y feriados legales (art. 322 C. del T. antiguo) y las 44 horas semanales, para los empleados del comercio. (art. 32 de la ley 17.365).

* La facultad a las federaciones y confederaciones para celebrar contratos colectivos de trabajo y representar a sus miembros en las instancias de conciliación y arbitraje (art.412 del C. del T.).

* En caso de despido injustificado y de negativa patronal de reincorporación se obligaba al pago mínimo de un mes por año sin tope ni limitación alguna, en cuanto a su monto superior.( art.8° de la ley 16.455 ).

* Los profesores de colegios particulares pagados, tenían derecho a un reajuste anual de sueldo, y un 12% de aumento cada vez que cumplieran tres años de servicios consecutivos a un mismo empleador ( articulo 5° y 6° de la ley 10518).

*También se derogaron leyes como el porcentaje legal, la gratuidad de las actuaciones de los receptores judiciales, la organización de los campesinos.

*Las panaderías no podían trabajar entre las 22 y las 5 horas.

* El artículo 20 de la ley 17.416 prohibía pagar menos del sueldo o salario mínimo a cualquier trabajador, más allá de la jornada de trabajo mensual que cumpliera.

* El feriado no podía ser fraccionado ni se limitaban los días progresivos.

* Los trabajadores a domicilio, personas que realizan trabajos por encargo en sus hogares, el antiguo Código los consideraba regidos por la legislación laboral y gozaban de beneficios de la ley como son el contrato, previsión, salarios mínimos etc.

*Uno de los mayores golpes lo reciben los trabajadores en la previsión social.

No solo dejan de hacer aporte los empresarios sino que el sistema pasa a ser de acumulación individual. Se termina con la mayoría de las cajas de previsión y los beneficios que estas entregaban a sus afiliados. Solo se liberan de esta razzia privatizadora los miembros de las fuerzas armadas. *En el caso de la negociación colectiva se estableció que las empresas negociarían de acuerdo a la inicial de su nombre de fantasía. Fuente: Especial Revista Análisis, El derecho Laboral Arrasado- Julio 1988

PERO DICEN QUE ESTAS REFORMAS AYUDARAN A LOS TRABAJADORES QUE HASTA AHORA NO PODIAN NEGOCIAR NI SINDICALIZARSE. ¿ES ESO CIERTO? Tal afirmación es falsa y para demostrar esto recurriremos a los antecedentes entregados por el Servicio de Impuestos Internos.

“A diciembre de 2014, hay 988.743 empresas con un total de 8.659.897 trabajadores.

*778.470 microempresas donde trabajan 1.087.373 personas. o sea 1,39 trabajador por empresa.

*171.665 empresas son llamadas pequeñas y en ellas trabajan 1.733.185 personas, lo que da un promedio de 10 trabajadores por empresa.

*25.838 son empresas medianas y allí trabajan 1.459.043 personas, con un promedio de 56,46 trabajadores

*Las grandes empresas son 12.770 y cuentan con 4.380.299 trabajadores, promedio 343 trabajadores por empresa.

POR LO TANTO:

*las empresas micro, pequeñas y medianas, representan el 98,7% del total de las empresas en el país y aglutinan a 4.279.601 trabajadores. Es casi imposible que los trabajadores de las micro y pequeñas empresas (cuyo personal suma 2.820.558 y equivale al 32,57% del total de trabajadores) puedan organizarse en sindicatos y negociar colectivamente, ante el promedio de trabajadores que reúnen (se dificulta en grado sumo la posibilidad de que lo hagan en un sindicato interempresas). Si se aumentan los quórum para hacer sindicatos (como piden los empresarios también los trabajadores de medianas empresas tendrán dificultades para organizarse y negociar.

ENTONCES, MEJORAN LAS REFORMAS LA SITUACION DE LOS TRABAJADORES?. En nuestra opinión, NO, pues no dan respuesta a ninguna de las demandas más urgentes de la clase trabajadora.

ESTAS SON ALGUNAS DE LAS REFORMAS YA APROBADAS POR LOS DIPUTADOS

*Se podrá negociar “bancos de horas extras”, que no es otra cosa que mas horas extras, pues no se consideran dentro de las establecidas en el articulo 31 del Código.

*Lo que llaman piso de la negociación, podría ser no válido para el empleador, si demuestra problemas económicos.

*Se establece una jornada máxima diaria de trabajo de 12 horas, considerando horas extras y descansos.

*Se permitirá la suspensión temporal de la huelga por acuerdo de las partes.

*Se crea la figura de los servicios mínimos (también llamados equipos de emergencia), que implica que algunos de los trabajadores que están negociando, aunque sea aprobada la huelga tendrán que quedarse trabajando. Ellos recibirán remuneración.

COMO VE NINGUNA DE LAS PRINCIPALES DEMANDAS DE MUCHOS TRABAJADORES ESTA RESPONDIDA

Nada dicen las reformas y nada ha dicho el Estado sobre: Pago diario de locomoción; Pago diario de colación; gratificación garantizada; Jornada de trabajo continua. 8 hrs. diarias,; Piso para la negociación, incluidos todos los beneficios ganados en negociaciones anteriores; Reajustabilidad periódica de los sueldos; Termino de la declaración y no pago de la AFP y el Seguro de Cesantía; Derecho a sindicalización y negociación colectiva a todos los trabajadores, independiente del numero por empresa; Indemnización por años de servicio sin tope.

LOS TRABAJADORES NO PUEDEN BAJAR LOS BRAZOS

¿QUE ES LO QUE PODEMOS HACER AHORA? *Primero que todo, claridad en los trabajadores. Esta será una mala ley y debemos trabajar para superarla.

COMO HACERLO?

Desarrollando iniciativas que permitan instalar en la conciencia de cada trabajador la idea de que todos tienen derechos y que deben dar la pelea por ellos. El Estado y los patrones tienen la obligación de reconocer a todos los ciudadanos derechos mínimos, ya sean contratados y/o subcontratados en todas las empresas. Lo mismo queda para todos los que trabajan bajo la figura de “honorarios”

TRABAJADORAS Y TRABAJADORES

Es por todo lo anterior y muchos argumentos más (ver www.cgt-chile.cl) que rechazamos las reformas laborales.

POR QUE NO SIRVEN ESTAS REFORMAS LABORALES?

*Porque no son lo que los trabajadores necesitan, considerando que un alto porcentaje de trabajadores (sobre el 30% según lo que aquí explicamos) estará a impedido de negociar colectivamente y constituir sindicatos. *Porque apuntan a legalizar y profundizar la flexibilidad, la adaptabilidad y mantienen vigente la polifuncionalidad.

*Porque no responden a las demandas urgentes, ni consideran las aspiraciones más sentidas e históricas de los trabajadores. *Porque mientras persista éste modelo económico no habrá respeto ni dignidad.

Es por eso que insistimos en decir que estas reformas representan el sentir de quienes están en el poder. Las aprobarán para mantener sin cambios el abuso. Seguirán reformando en la misma dirección mientras nosotros no seamos una fuerza real para demandar lo que de derecho nos pertenece

Por eso hemos hecho parte del CIUS (Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical), porque es momento que los trabajadores construyan sus propios instrumentos dotándolos de independencia y autonomía, que funcionen con sus propios recursos. Instrumentos de trabajadores que asuman que la primera lucha es económica, pero que les asiste la obligación, el deber de pensar un sistema social distinto, un sistema donde no sea el capital el que dicte las pautas.

En el CIUS se ha invitado a los trabajadores y al pueblo a rebelarse contra el sistema y toda la iniquidad del que este es portador. Pero esa rebeldía solo puede concretarse con un pueblo organizado y es esa organización la que tenemos que comenzar a desarrollar en los lugares de trabajo.

Trabajadores:

Se cumplen 42 años desde que se instaló una dictadura que nos quitó 181 derechos, debemos comenzar a levantar la vista y decir basta. No importa si es de a poco, si los temores y las dudas aún nos dan vuelta en la cabeza, no nos desesperemos.

Lo importante es que hagamos el compromiso irrenunciable de que vamos a pelear por lo nuestro, que vamos a honrar la memoria de todos los caídos en dictadura y democracia, que lucharon sin pausas por la dignificación de la clase trabajadora.

DIRECTORIO NACIONAL DE LA CGT

Nuestra Fuerza es la Unidad, Nuestra Meta la Victoria

Crisis Migratoria: Europa cosecha lo que sembró junto a EEUU

Crisis Migratoria: Europa cosecha lo que sembró junto a EEUU

 



La Unión Europea (UE) está pasando por el mayor obstáculo desde que fue creada. Y es que a la progresiva desinstalación calculada del Estado de Bienestar se le está sumando ahora con gran ahínco la crisis migratoria que, al contrario, no la supieron calcular.

Claramente los beneficiados podrían resultar los eurorealistas, ya que la presente crisis en buena parte se debe al papel cómplice y sumiso que ha tenido la UE ante los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

Hoy los europeos deberán preguntarse del por qué de la crisis, y los más apropiados para contestar dicha pregunta podrían ser los eurorealistas.

El discurso eurorealista podría tomar un nuevo impulso dirigido a su principal objetivo: terminar con la Unión Europea, que más que un instrumento para el pueblo europeo se ha convertido en un real instrumento de los intereses de EEUU, al igual que la estructura de la OTAN.

La crisis migratoria debiera ser la oportunidad para que el matrimonio UE-EEUU pueda llegar a su fin; sería inoportuno ignorar que todo esto ha sido consecuencia de una UE sujeta a los intereses de EEUU. Es cosa de repasar la actitud sumisa y colaboradora que ha tenido últimamente la UE frente a EEUU respecto al asunto Ucrania, al tema de las sanciones a Rusia, el TTIP, pero principalmente el papel jugado en la desestabilización en Medio Oriente y el Magreb.

Dicha actitud está derivando a un "tiro por la culata", porque quienes pagan las crisis por lo habitual son los pueblos, y en este caso será el pueblo europeo quien pagará; visibilizando, además, las diferencias entre la Europa del oeste y la Europa del este, por la simple razón de que los países ricos (Europa del oeste) son los que principalmente han dirigido las políticas erradas de la Unión Europea, siendo Alemania la principal responsable.

Los responsables de Europa deberían hacerse cargo de la crisis migratoria y hacer su propio mea culpa, tanto sus dirigentes como los que aplaudieron de buena gana en su momento, por ejemplo, las intervenciones militares en Libia o los que guardaron silencio.

El continente europeo debería hacer memoria y recordar el drama de la migración o los refugiados en la Segunda Guerra Mundial. No hay mucho que analizar para comprender la actual crisis.

Si se colaboró junto con EEUU y la OTAN en la desestabilización de Medio Oriente y el Magreb, lo mínimo que deberían hacer es hacerse responsables y resolver la actual crisis.

Y es de esperar, por lo demás, que no se les ocurra resolver la crisis señalando que el problema le corresponde "a todos" y quieran mandar ciertas "cuotas" a países que no han tenido nada que ver con las decisiones tomadas por grandes potencias. Por ejemplo, mandar ciertas "cuotas" a América Latina. No, el problema lo deben resolver los que provocaron la actual crisis, y, que sepamos, Europa no está en guerra y goza de recursos suficientes para hacerse cargo.