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T r i b u n a c h i l e n a

La crisis y el mundo de hoy

 



La crisis económica no ha cesado aún en Estados Unidos ni mucho menos en la Unión Europea y golpea ahora a Rusia y a China, por no hablar de América Latina y de todos los países dependientes. Los grandes capitales y los gobiernos a su servicio utilizan esta crisis para aplastar las resistencias sociales, imponer a los trabajadores relaciones de fuerza más desfavorables, rebajar sus salarios reales, intentar destruir sus sindicatos, tratar de acabar con toda solidaridad e imponer la cultura egoísta del primero yo y del sálvese quien pueda.

Sobre esa base crecen en Europa, como en los 30, movimientos xenófobos, racistas, fascistizantes como el que gobierna Hungría, que se desarrollan también en los países nórdicos y en el Norte de Italia con la Lega, dan perspectivas de victoria al Frente Nacional y al lepenismo inconfesado de la derecha francesa o se expresan en Grecia con Aurora Dorada. Y en el campo opuesto quienes rechazan el sistema nunca han estado tan aislados, desunidos y confundidos ante lo que no es sólo una crisis clásica sino una crisis de civilización.

Por si faltase algo para demostrar que estamos hundidos en la barbarie, ahí están los desastres climáticos cada vez más graves provocados por la política depredadora capitalista y la terrible tragedia de los cientos de miles de personas obligadas a emigrar en busca de trabajo y de condiciones de vida más humanas y condenadas a arriesgar la vida en los mares o en los desiertos estadounidenses para poder ser explotados en tierras extrañas, sin derechos y con salarios y trabajos inferiores e indignos.

En el siglo pasado, entre las dos guerras mundiales, el capitalismo sorteó las terribles hambrunas en Rusia y China, la inmensa desocupación en Europa central, Estados Unidos y Japón y el estancamiento económico generalizado preparando y realizando una guerra mundial que costó decenas de millones de muertos y de la que sólo se salvaron los territorios de ambas Américas.

Las mismas causas tienen hoy efectos similares y por eso la Historia, grosso modo, parece repetirse pese a las grandes diferencias que existen entre el 1900 y hoy. Ya se acabaron los efectos estabilizadores de la bocanada de oxígeno que le dio al capitalismo mundial el derrumbe inglorioso de la burocracia soviética heredera de Stalin y de su atroz “socialismo real”, ya se acabó el boom resultante de la conquista capitalista del vasto mercado chino.

China, que es la primera potencia comercial mundial y el principal acreedor de Estados Unidos y detentor de sus bonos del Tesoro y sus dólares, necesita mantener al menos un ritmo de crecimiento del 7 por ciento anual para controlar la desocupación y expandir su industria. Sin embargo, debido a la crisis mundial que afecta sus exportaciones, a sus bajísimos salarios que reducen el mercado interno y a la especulación inmobiliaria y financiera similar a la del resto del sistema capitalista, sólo crece un 5-6 por ciento anual, cifra importante pero que representa sólo la mitad del crecimiento anterior. Rusia, por su parte, depende de la producción de gas y de petróleo, cuyos precios son muy bajos y, como China, ha tenido que devaluar su moneda frente al dólar, divisa que se afirma también ante el euro y reina en el mercado financiero desmintiendo de paso a tantos analistas impresionistas. Las devaluaciones rusa y china debilitan además los acuerdos de cooperación de los BRICS en crisis (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y a este grupo mismo.

Es cierto que Rusia y China siguen siendo potencias nucleares pero la primera potencia militar es Estados Unidos que, como en los ochenta frente a la entonces Unión Soviética, juega a fondo la carta de esa superioridad y procura salir de conflictos secundarios (Irán, Afganistán) para concentrarse en encerrar a Beijing en el Mar de China con sus bases militares y múltiples tratados con los gobiernos de la región y en amenazar a Rusia, redoblando la ayuda al gobierno chauvinista y reaccionario ucraniano de Poroshenko.

Este cerco militar refuerza la competencia económica y armamentista que a Rusia y China les resulta mucho más pesada que a Estados Unidos y les obliga a desviar fondos del desarrollo de sus economías e incluso, a modificar sus gastos militares (China, por ejemplo, licenció 300 mil soldados mientras trata de modernizar su equipamiento bélico).

En esta preparación larga de una guerra (que en realidad empezó inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial) están implicados todos los continentes y ninguno quedará al margen. No sólo porque todos los principales adversarios cuentan con arsenales nucleares intercontinentales sino también porque Estados Unidos necesita imperiosamente materias primas de América Latina (petróleo y minerales estratégicos) y China alimentos provenientes de nuestro continente y de África (donde posee enormes plantaciones).

Los trabajadores europeos, en las condiciones actuales, desgraciadamente están fuera de juego por los efectos desmoralizadores de la crisis y por las políticas procapitalistas durante decenios de los partidos socialdemócratas y comunistas (incluyendo a Synapismos en Grecia). Si no quieren ser sólo víctimas de un enfrentamiento planetario que pondría en riesgo la civilización misma y las condiciones ambientales y materiales para ésta, deberán prevenir esa guerra que se prepara recuperando sus sindicatos y conquistas, organizando un frente con los inmigrantes, destruyendo la Unión Europea de los grandes capitales para crear en cambio una Europa federada y socialista.

En América Latina, dependiente cada vez más de Estados Unidos debido a la la crisis capitalista, es urgente sacarse de encima a los gobiernos mercenarios de Estados Unidos como los de México y Colombia y salir del control y la tutela, cada vez más impotente, de aquellos que aplican políticas procapitalistas pretendiendo al mismo tiempo ser “progresistas” e independientes.

Europa ante su niño muerto

 

La Vanguardia

Es justo que quienes fomentan guerra y miseria con imperialismo y un comercio abusivo y desigual, reciban las consecuencias demográficas de sus acciones.

«Una imagen que ha dado la vuelta al mundo y despierta las conciencias», explica Bernard Henry Levy, sobre la foto del cadáver del niño sirio varado en una playa turca. El “popular diario” Bild animando una campaña de acogida de refugiados con ayuda de igualmente populares futbolistas. La Canciller Merkel apelando a la humanidad y a los valores, y reafirmando su “gran liderazgo europeo” en esta cuestión, nos explican editorialistas de renombre. Tres momentos que confirman que en Europa ya no hay ni lugar para la vergüenza. Es la hora de la gran tomadura de pelo.

La estrella mediática parisina, agitador de todas las intervenciones militares del humanitarismo euroatlántico, no relaciona sus prédicas belicistas con el niño muerto huido de Siria. Tampoco lo hizo con las oleadas balcánicas, afganas, libias o iraquíes. Los Estados cuya destrucción y disolución ayudó a justificar en nombre del interés supremo de la geopolítica y economía occidentales, producen éxodos -y terrorismos- claramente identificables. Cuanta más guerra y desolación se siembra en la regiones en crisis, mayor será el flujo hacia Europa. Es una consideración bien banal pero, ¿quién nos la va a recordar estos días? ¿El “popular diario”, quizás?

Bild es el primer diario xenófobo del continente y el de mayor tirada. Su campaña es genuina: la gran operación de imagen del país del “Nein” y del “Grexit”, cuyo nacionalismo post reunificación -inscrito en los tratados europeos, en las reglas del Banco Central Europeo y hasta en la misma moneda única- ha mandado al traste medio siglo de integración europea y de redención por el desastre nazi. El establishment alemán necesitaba, ciertamente, una campaña de imagen y la crisis de los refugiados se la ha dado.

Alemania recibirá este año 800.000 refugiados, según las infladas cifras del gobierno federal, de momento poco más de 200.000 solicitaron asilo en los primeros siete meses del año. Alemania es el “primer receptor europeo” de refugiados, el ejemplo para una Francia acomplejada bajo la sombra de su Frente Nacional. “La hipocresía francesa y el ejemplo alemán”, titula el portal Mediapart.

¿Quién recordará que en territorio alemán se han cometido algunos de los mayores crímenes xenófobos de la posguerra europea-occidental, incluida la mayor trama terrorista de los últimos veinte años (NSU) con manifiestas complicidades en el aparato de seguridad, que es allí donde las residencias para emigrantes arden con mayor frecuencia y donde los pasillos del metro son más peligrosos para los morenos? Un “ejemplo” que pasa por encima del hecho de que la inmensa mayoría de los “emigrantes” en Alemania son europeos de tradición cristiana. Un paseo comparativo por las calles de Berlín y París ofrece una evidencia visual abrumadora a este respecto. Una ciudad con los colores étnicos de Marsella es completamente impensable en Alemania, donde el número de matrimonios mixtos entre alemanes y turcos (la excepción) es insignificante. La frase atribuida a un ayudante de Nicolas Sarkozy de que en la crisis actual, “los alemanes administran un flujo, mientras que nosotros tenemos que administrar un stock, por lo mucho que hemos acogido en las últimas décadas”, responde a una realidad que los propios franceses ignoran, por más que el racismo y la xenofobia sean problemas verdaderamente paneuropeos.

Ciertamente, todo esto no nos lo recordará la Federación de la Industria Alemana (BDI), con sus fantasmagóricas quejas por la falta de mano de obra. Estos sirios educados y de clase media que gritan “¡Germany, Germany!” en la estación de Budapest y que huyen de una guerra que Europa, y Francia en particular, han fomentado, son la solución: el recurso ideal de una estrategia para mantener la política de salarios bajos que arruinó a los pocos socios europeos aún capaces de producir como Francia. Varios millones de ellos ayudarán a mantener las cotizaciones del geriátrico federal cuyos fondos de pensiones se fundieron en el casino bancario, de la misma forma en que ocurrió en España con los cinco millones de extranjeros que entraron en nuestro “mercado laboral” entre 1998 y 2008 para alimentar la caldera de la burbuja.

800.000 extranjeros son de todas formas muchos. Sobre todo vistos en un titular de prensa. Pero los extranjeros no solo entran en Alemania sino que también se van. Cada año a razón de medio millón. En los últimos diez años 5,4 millones de extranjeros han abandonado Alemania, según la estadística federal. La simple realidad es que las cifras del actual flujo que se están haciendo pasar por críticas, son anecdóticas tanto para Alemania como para un conjunto de 500 millones de habitantes como es la Unión Europea.

Vivimos en un mundo integrado y es justo que quienes fomentan guerra y miseria con imperialismo y un comercio abusivo y desigual, reciban las consecuencias demográficas de sus acciones. Lo mismo ocurrirá, con creces, con los futuros emigrantes del calentamiento global, ese desastre en progresión de factura esencialmente occidental. Las estimaciones que la ONU baraja para el futuro en materia de éxodos ambientales convertirán en un chiste lo de ahora, incluido el trágico balance de muertos en el Mediterráneo.

La experiencia demuestra que las barreras y los alambres de espino no sirven para nada. En 1993 Texas levantó su barrera en la frontera con México y el flujo creció. Un año después lo hicieron California y Arizona. Desde entonces la presencia de emigrantes mexicanos en Estados Unidos se ha triplicado. Las barreras no solo no sirven para impedir la entrada de ilegales, sino que impiden la salida de los que quieren regresar a sus países. Con lo que costó entrar, nadie se arriesga a hacer el camino de regreso. Así que lo mejor sería ir pensando en; una política de paz activa, de resolución diplomática de conflictos, de prohibición de la exportación de armas (negocio del que Alemania es líder europeo y la Unión Europea líder mundial), en un orden economico menos injusto y desigual, en de una manera de vivir menos crematística y más sostenible.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2015/09/04/europa-ante-su-nino-muerto-46975/

 

Los países ¿emergentes?

Los países ¿emergentes?

Escrito por José Blanco

Está quedando claro que en el pasado cercano el llamado BRIC resultó una ocurrencia de la superficialidad del análisis de Goldman Sachs (GS), que en un arrebato creyó que el potencial económico de Brasil, Rusia, India y China era tal, que se convertirían en las cuatro economías dominantes hacia 2050. El BRIC asumió acríticamente que sería el grupo que describía GS. Este monstruo financiero que en 2008 dejó de ser un banco de inversión por los gravísimos problemas por los que pasaba, aseguraba también que México y Sudáfrica eran comparables al grupo BRIC, pero no los incluía ahí porque ya formaban parte de la OCDE.

 

 

Brasil está comenzando a zozobrar en una recesión que puede durar dos años o más y la vuelta no será para alcanzar altas tasas de crecimiento. Rusia, siempre un tanto opaca respecto de su estado económico interno, parece cruzar un periodo recesivo, sin dejar de ser una economía singular, con un sector de muy alta tecnología en la industria aeroespacial y en la industria de guerra, pero no es claro el efecto que ha producido en su economía la caída de su ingresos por la exportación de granos, petróleo, gas y oro, en el que alcanza grandes volúmenes, y cuál el impacto que le han causado las imperialistas e infames restricciones económicas de EU y de la UE (aunque Alemania lo hace un tanto a regañadientes).

Brasil hizo una hazaña: 27 millones de personas dejaron de ser pobres y entraron a la clase media en escasos cuatro años, mediante un esfuerzo impresionante de descenso de la desiguadad. El ingreso de 10 por ciento más pobre subió 50 por ciento, mientras el ingreso del 10 por ciento más rico subió 7 por ciento en seis años, entre 2000 y 2006.

Admirabilísimo. Pero una coyuntura internacional favorable no hace verano. La casi una década de altos ingresos por exportaciones no fue suficiente para sentar bases de un crecimiento sostenido de largo plazo.

Sólo a GS se le ocurrió poner en el mismo plano las economías de China, India, Rusia y Brasil. China es una economía sólida, la economía más grande del mundo, y los problemas de corto plazo que enfrenta en este momento hacen cimbrar a la economía internacional.

Después de casi 15 años de expectativas optimistas ha aparecido una nueva realidad: los mercados emergentes pasan serias dificultades (BRIC más otros tercermundistas latinoamericanos y más allá). La superficialidad del neoliberalismo no tiene paralelo: los adictos a esta nueva fe aún viva creían que Brasil, Rusia, Turquía, India, serían los nuevos motores de la economía mundial. Tendrían un crecimiento rápido e indefinido.

Pero, hoy casi todos ellos han disminuido el ritmo de su crecimiento y los inversionistas retiran sus capitales, en parte impulsados por las expectativas de que la Reserva Federal de EU aumente sus tipos de interés en septiembre, o un poco más tarde, y debido a las complicaciones de la coyuntura china. Sus monedas se han devaluado, y la eterna corrupción más sus no escasos problemas políticos abruman el ánimo y el discurso en economías como Brasil y Turquía.

Es claro que nunca hubo datos sólidos que explicaran el crecimiento de los países emergentes. Sus altas tasas de interés se explicaban no por una transformación de su estructura productiva, sino por una acelerada demanda interna impulsada por auges temporales de los precios de los productos básicos y niveles insostenibles de endeudamiento originado en las fuertes entradas de capital externo.

Sí, en los mercados emergentes, como Brasil o Sudáfrica, con diferencias notables entre países, hubo alguna exapansión de las clases medias. Pero sólo una microscópica proporción de la fuerza de trabajo de estas economías labora en empresas de alta tecnología y alta productividad. La mayoría sigue bregando en empresas informales, de baja productividad y bajos ingresos.

A diferencia de esos emergentes, Corea del Sur y Taiwán crecieron gracias a una veloz industrialización; se ha repetido hasta el cansancio: las claves principales para el crecimiento de las economías en desarrollo son la adquisición masiva de habilidades y una educación de alto nivel, apoyada en conocimiento de avanzada, la mejora efectiva de las instituciones democráticas y la gobernanza, así como la transformación estructural que permita la transición desde actividades de baja productividad a las más productivas (lo que es característico de la industrialización), con un abatimiento drástico del enorme obstáculo que representa la desigualdad.

En los emergentes no habrá desarrollo efectivo sobre la base de periodos de auge de los precios de las materias primas, altas exportaciones coyunturales y altos intereses que atraigan al capital externo. Una coyuntura así igualmente se deshace y todo vuelve a su lugar tercermundista.

México se halla quizá un paso adelante de las características señaladas de los emergentes, a pesar de la pesada política neoliberal. No debido a ella. No es un país rural exportador de materias primas. Sino un país manufacturero, exportador de manufacturas. Sus exportaciones manufactureras supera a la suma de las exportaciones manufactureras del resto de América Latina y el Caribe. Pero la industria manufacturera exportadora tiene una tenue relación con el resto de la economía. Sí que podría, con instituciones de gobierno de gran calidad, superar la dualidad del sector manufacturero y crear un sistema educativo de alto nivel, desde el prescolar hasta el posgrado. Pero, es una tarea del Estado. El mercado tendría entonces un camino que seguir.

 

Condenan a 77 agentes de la DINA por secuestro calificado en Operación Colombo

Condenan a 77 agentes de la DINA por secuestro calificado en Operación Colombo

El ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Hernán Crisosto Greisse, condenó a 77 agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por su responsabilidad en el delito de secuestro calificado de Héctor Garay Hermosilla, víctima de la denominada "Operación Colombo".

 

 

En la resolución, el ministro de fuero condenó a penas de 13 años de presidio a: César Manríquez Bravo, Pedro Octavio Espinoza Bravo, Marcelo Luis Moren Brito, Miguel Krassnoff Martchenko y Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, como autores del ilícito perpetrado a partir de 1974.

En tanto, deberán purgar 10 años de presidio, también en calidad de autores, los ex agentes: Gerardo Ernesto Urrich González, Gerardo Ernesto Godoy García, Ricardo Víctor Lawrence Mires, Ciro Ernesto Torré Sáez, Sergio Hernán Castillo González, Manuel Andrés Carevic Cubillos, José Nelson Fuentealba Saldías, Basclay Humberto Zapata Reyes, José Enrique Fuentes Torres, José Mario Friz Esparza, Julio José Hoyos Zegarra, Nelson Alberto Paz Bustamante, Claudio Orlando Orellana de la Pinta, Enrique Tránsito Gutiérrez Rubilar, Gustavo Galvarino Caruman Soto, Hiro Álvarez Vega, José Alfonso Ojeda Obando, Olegario Enrique González Moreno, Orlando Jesús Torrejón Gatica, Rudeslindo Urrutia Jorquera, Alfredo Orlando Moya Tejeda, Carlos Alfonso Sáez Sanhueza, Fernando Enrique Guerra Guajardo, Hernán Patricio Valenzuela Salas, Hugo Rubén Delgado Carrasco, Juan Alfredo Villanueva Alvear, Juan Evaristo Duarte Gallegos, Lautaro Eugenio Díaz Espinoza, Leónidas Emiliano Méndez Moreno, Pedro Ariel Araneda Araneda, Rafael de Jesús Riveros Frost, Víctor Manuel Molina Astete, Máximo Ramón Aliaga Soto, Manuel Rivas Díaz, Juan Ángel Urbina Cáceres, Risiere del Prado Altez España, Raúl Juan Rodríguez Ponte, Hermon Helec Alfaro Mundaca y Hugo del Tránsito Hernández Valle.

Como cómplices del delito de secuestro calificado de Garay Hermosilla, el ministro de fuero condenó de penas de 4 años de presidio a: Luis Eduardo Mora Cerda, José Jaime Mora Diocares, Camilo Torres Negrier, Carlos Justo Bermúdez Méndez, Claudio Enrique Pacheco Fernández, Fernando Adrián Roa Montaña, Gerardo Meza Acuña, Héctor Raúl Valdebenito Araya, Jaime Humberto Paris Ramos, Jorge Laureano Sagardia Monje, José Dorohi Hormazábal Rodríguez, José Manuel Sarmiento Sotelo, José Stalin Muñoz Leal, Juvenal Alfonso Piña Garrido, Luis René Torres Méndez, Manuel Antonio Montre Méndez; Moisés Paulino Campos Figueroa, Nelson Aquiles Ortiz Vignolo, Nelson Eduardo Iturriaga Cortés, Pedro Segundo Bitterlich Jaramillo, Reinaldo Alfonso Concha Orellana, Sergio Hernán Castro Andrade, Víctor Manuel de la Cruz San Martín Jiménez, Gustavo Humberto Apablaza Meneses, Héctor Carlos Díaz Cabezas, Jorge Antonio Lepileo Barrios, Óscar Belarmino la Flor Flores; Rufino Espinoza Espinoza, Héctor Manuel Lira Aravena, Víctor Manuel Álvarez Droguett, Sergio Iván Díaz Lara, Juan Miguel Troncoso Soto y Roberto Hernán Rodríguez Manquel.

Los hechos
En la etapa de investigación, el ministro Crisosto Greisse dio por establecido la siguiente secuencia de hechos:
"Que en horas de la noche del día 8 de julio de 1974, Héctor Marcial Garay Hermosilla, de 19 años, miembro de Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER), fue detenido en los momentos que llegaba a su hogar ubicado en calle Los Aromos 2770-I, de la comuna de Ñuñoa, por agentes pertenecientes a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), quienes lo introdujeron en la parte posterior de una camioneta Chevrolet C-10 gris y lo trasladaron al domicilio de un amigo de la víctima, quien también fue obligado a entrar en la referida camioneta, para ser conducidos en dirección desconocida;
Posteriormente, se pudo establecer, a través de testimonios, el paso de Héctor Marcial Garay Hermosilla por el recinto clandestino de detención denominado "Londres 38", que era custodiado por guardias armados y al cual sólo tenían acceso los agentes de la DINA;
El ofendido Garay Hermosilla durante su estada en el cuartel de Londres 38 permaneció sin contacto con el exterior, vendado y amarrado, siendo continuamente sometido a interrogatorios bajo tortura por agentes de la Dina que operaban en dicho cuartel con el propósito de obtener información relativa a integrantes de su agrupación, para proceder a la detención de los miembros de esa organización;
La última vez que la víctima Garay Hermosilla fue visto por otros detenidos, ocurrió un día no determinado del mes de julio y agosto de 1974, sin que hasta la fecha exista antecedentes sobre su paradero;
El nombre de Héctor Marcial Garay Hermosilla apareció en un listado de 119 personas, publicado en la prensa nacional luego que figurara en una lista publicada en la revista LEA de Argentina, de fecha 15 de julio de 1975, en la que se daba cuenta que Héctor Marcial Garay Hermosilla había muerto en Argentina, junto a otras 59 personas pertenecientes al MIR, a causa de rencillas internas suscitadas entre esos miembros; Las publicaciones que dieron por muerto a la víctima Garay Hermosilla tuvieron su origen en maniobras de desinformación efectuada por agentes de la DINA en el exterior".

Los “nuevos rostros” de la política - MEO, Velazco,...- habrían sido “mojados” por el magnate empresarial Angelini

Los “nuevos rostros” de la política - MEO, Velazco,...- habrían sido “mojados” por el magnate empresarial Angelini

Según el medio digitall Resumen.cl MEO, Velasco, Harboe aparecerían en los libros de compra -y rectificaciones- que el grupo Angelini entregó al SII según detalla la Revista Que Pasa. El semanario agrega que hay más recursos entregados a Harold’s & Johns, empresa ligada a los amigos del ex ministro Rodrigo Peñailillo y además de los $208 millones que Empresas Copec y una de sus más importantes filiales, Celulosa Arauco, entregaron a Asesorías y Negocios, empresa de Giorgio Martelli, el recaudador de la campaña de Bachelet.

Según fuentes del semanario “se trata de cerca de $1.500 millones entre boletas y facturas por servicios que nunca se prestaron y que fueron integradas a la contabilidad de Copec y Arauco, entre 2012 y 2014, y que estarían vinculadas a financiamiento irregular de la política. Por esa razón, el grupo Angelini desembolsó $ 850 millones, considerando las multas, reajustes e intereses.” Estos reembolsos se habrían dado ante la posibilidad de rectificar que dio el Servicio de Impuestos Internos a principio de año y que muchos han denunciado como un “perdonazo”. El mismo mecanismo visto en Penta, SQM, Alsacia y otras empresas se puede observar en las empresas del grupo Angelini: boletas presumiblemente falsas -ideológicamente falsas- por servicios no prestados para rebajar su carga tributaria y así financiar a “políticos”.

MEO sería salpicado por el financiamiento irregular de campañas políticas del grupo Angelini ya que su amigo y jefe de campaña, el periodista Cristián Warner habría recibido 30 millones de pesos a través de Celulosa Arauco. Esto se sumaría a los 362 millones de pesos recibidos de SQM Salar.

Enríquez Ominami ha salido a la palestra en la región pues uno de sus financistas fue Rodrigo Danús, el mismo que ha rehuido de su responsabilidad por el no pago a los trabajadores de la Mina Santa Ana en Curanilahue. Bajo una apariencia “liberal”, se encuentra el rostro de Danús: fue cercano al pinochetismo más recalcitrante en Dictadura, denunciado por Estudiantes de la Universidad de Chile como parte del grupo de choque que no permitía el ingreso de las protestas a la Facultad de Economía -fue sindicado como miembro del grupo de ultra derecha G-51. Este oscuro personaje también fue Seremi de Hacienda de la región de Valparaíso entre los años 86 y 88 y funcionario de ODEPLAN.

La Revista Qué Pasa también indica que Andrés Velasco aparece en la contabilidad. Velasco ya había sido cuestionado en el caso Penta donde por una asesoría/almuerzo cobró 30 millones de pesos al grupo y esta vez aparece vinculado al grupo Angelini: “el libro de compras de Empresas Copec registra pagos a Cristóbal Aninat, uno de los creadores de la Fundación Tierra Firme, precursora de Fuerza Pública, y que abrió sus puertas en marzo de 2012. Él, además, fue jefe político de su comando, hasta que fue reemplazado por Juan José Santa Cruz en febrero de 2013: recibió de Copec $16.500.000, el 20 de julio de 2012. Fue la boleta número 1 por asesorías económicas de su sociedad Cristóbal Aninat y Cía Consultores.” indica la publicación.

A MEO y Velasco, los “nuevos rostros” de la centro izquierda y la centro derecha, se suma el PPD Rodrigo Harboe cuestionado por presumiblemente haber recibido financiamiento irregular a través de la empresa de su ex colaborador Raúl Arrieta. “ya no sólo se investigan los $ 12 millones que la pesquera [CORPESCA] entregó a Asesorías e Inversiones Arrieta Limitada. El nuevo antecedente que alertó a la Fiscalía es que el profesional, además, recibió dineros de Empresas Copec: según el libro de compras de 2013, la empresa de combustibles le entregó a la firma de Arrieta otros $ 20 millones, el 7 de marzo de ese año.”

En los libros de contabilidad también aparecerían la sociedad Harold’s & Johns Business & Law, la empresa ligada a Harold Correa (PPD) y de Alex Matute Johns, ambos amigos del ex Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo “a los $ 90 millones que recibió por parte de Empresas Cruz del Sur, cuando la firma era de propiedad de los Angelini” ahora se agregaría que “el 6 de marzo de 2013, el grupo desembolsó $ 16 millones para la firma de Correa y Matute. Y 19 días después, el 25 de marzo, recibió de la misma firma otros $ 16 millones. Se sospecha que esos dineros habrían sido utilizados para que el equipo de profesionales, liderados por el ex ministro Peñailillo, pavimentara el lanzamiento de la campaña presidencial de Michelle Bachelet.”

Otro que ya había sido salpicado en el caso SQM vuelve a aparecer en la contabilidad del grupo Angelini: es el ex Alcalde de Santiago Pablo Zalaquet, quien a través de la empresa que mantiene con sus hijos -La Manada- recibió, el 7 de enero de 2013, $ 12 millones del grupo Angelini.

Fuente: El Chileno.cl

Anuncian que impulsarán moción parlamentaria para plebiscito y asamblea constituyente

Anuncian que impulsarán moción parlamentaria para plebiscito y asamblea constituyente

presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, Leonardo Soto (PS), informó que, en septiembre, pondrá en tabla la moción que busca dotar a la Presidenta de la República de la potestad para llamar a un plebiscito. El anuncio fue hecho en el marco de la presentación del libro "Propuesta para una Nueva Constitución", donde asistió también el exministro Álvaro Elizalde, el expresidente Ricardo Lagos, y la senadora Isabel Allende, entre otras autoridades.



"Hemos presentado este boletín con el apoyo de casi el 50% de la Cámara de Diputados y, ahora, haremos lo que nos concierne como cuerpo político que es ponerlo en votación. Veremos si la clase política da el ancho para generar una herramienta que, ciertamente, es muy necesaria para el proceso constituyente", señaló el parlamentario.

Leonado Soto, quien ha suscrito públicamente ser partidario de la Asamblea Constituyente, explicó que, pese a haber sido el plebiscito "una facultad muy usada en la dictadura", en democracia está suprimida salvo para casos muy puntuales. "Y en materia constituyente, como en otros temas de alto interés nacional, no existe la posibilidad de abrir un cauce directo de participación hacia la gente", planteó.

De ser aprobada la iniciativa, añadió el diputado, la ciudadanía podría ser convocada a decidir el mecanismo para redactar la Nueva Constitución entre distintas opciones, tras el "primer período" del proceso constituyente de educación cívica y participación anunciado por la Presidenta Michelle Bachelet.

"El tema del mecanismo es, en lo fundamental, un problema político, sobre cómo se construye un camino viable política y socialmente hacia la nueva Constitución. La política ahora tiene la palabra, los partidos y los parlamentarios tienen que hablar, porque nadie puede sustraerse de este debate y decir que no le concierne", concluyó.


Camioneros de Pinochet… raya para la suma

Camioneros de Pinochet… raya para la suma

Representan y son parte del lote de chilenos que se ha adueñado de todo lo que existe en el país. ¿Qué más desea?

El episodio conocido como ‘movilización de camioneros’ efectuada por un grupo de propietarios de empresas de transportes terrestres, cerró su actuación dejando en claro algunas cuestiones que hasta poco antes de la ocurrencia  de ese hecho se discutían como elucubraciones de la prensa independiente. 

 

 

En primer lugar, debe destacarse que la Presidenta brilló por su ausencia durante el proceso de gestación y puesta en marcha del evento “camionero’, cuestión  que a estas alturas de su mandato resulta difícil catalogar como “jugada política”, ya que más bien se olió aromas de incapacidad de manejo suyo en esa pequeña crisis (¿o fue temor?, ¿o se debió a consejos –imposiciones- de su ministro del interior representando al ‘bolicheri$mo’ del PDC y del PPD?).  En el aire aún flota ese el olorcillo a pachulí de entreguismo barato.

Jorge Burgos venía buscando notoriedad pública desde los tiempos en que participaba como panelista en algunos programas de opinión política emitidos por la televisión chilena. Tuvo algunos aciertos menores, pero no logró su objetivo principal… hasta que la DC lo impuso en La Moneda como ministro de defensa. Nada más cercano a la real ideología y pretensiones del susodicho, quien en la época de la dictadura fue un disimulado  admirador de Augusto Pinochet, aunque se cuidó en no emitir juicios que la prensa pudiese publicar. Jaime Ravinet le había marcado el camino, el cómo y el cuándo. Y él fue un excelente alumno.

En los avatares de la tal ‘movilización’ de propietarios de camiones, Burgos jugó a placer el rol que le apetecería tener de manera permanente y oficial: Primer Ministro, derribando el presidencialismo que engalana a la política nacional, y transformándose en una especie –perdóname Alemania- de Konrad Adenauer o de  Helmuth Köhl (aunque su intento, a no dudar, es el de constituirse en émulo de Winston Churchill). 

Sin embargo, en honor a una prudencia necesaria, bueno es aclarar que lo de Burgos no resulta ser cuestión de pretensiones personales sino, más bien, obedece a los efluvios que escapan del alma de su partido democristiano, el cual lleva en su historia la impronta de la Falange franquista, el totalitarismo beato y la huella bíblica de un Sanedrín que pareciese haber tomado todas las  colinas de la tienda de Tomic y de Leighton, avalando la presencia de comerciantes en las puertas del templo.

Otra cuestión que se ha clarificado con este asunto de los camiones viajando en caravana  desde las tierras de Leucotón, Galvarino y Caupolicán hacia Santiago, es la innegable concomitancia de semejanza -en lo económico- a lo mostrado por personajes del duopolio político Alianza-Nueva Mayoría (como Ricardo Lagos Escobar, Sergio Bitar, Gutenberg Martínez, Ignacio Walker y un  largo etcétera ex concertacionista),  asociados a los intereses de la franja predadora neoliberal fundamentalista que ahora, temporalmente, banderean ambiciosos empresarios sureños, cual es el caso de los Egido y los Pérez, epítomes de la avanzada totalitaria de familias que desean apropiarse de tierras ancestrales pertenecientes a una nación que habitaba Chile desde muchas décadas antes que hiciera su irrupción el sanguinario invasor europeo. Tierras que, por lo demás, fueron  oficializadas como propiedad del pueblo mapuche a través de acuerdos firmados y protocolizados por el Estado de Chile ante organismos internacionales.

Pero, si algunos empresarios agrícolas adquirieron ‘legalmente’ las tierras de manos del Estado, ¿qué culpan tienen realmente? En ese aspecto, tal vez poca, pero develada la infracción y descubierta la inmoralidad, deberían devolver tales terrenos a sus dueños legítimos, y el Estado –por cierto- tendría que resarcirles el gasto económico realizado no sólo en la compra de los terrenos sino, además, en las inversiones económicas que pudiesen haber efectuaron en ellos. Nada barato resultaría para el fisco, pero sin duda se trata de algo  justicieramente necesario.

¿Sería una solución efectiva al enrevesado conflicto en la Araucanía? Me atrevo a responder negativamente, pues creo que a muchos de los propietarios de empresas de transportes terrestres (no ya de ‘camiones’, sino de ‘flotas’), les anima un espíritu de totalitarismo eficaz, en cuanto a desear TODO el poder, no sólo una parte del mismo, sino la completa panorámica del poder absoluto. A la antigua… a la manera del colonialismo europeo rampante. A la manera de la UDI. A esos individuos no les satisfaría acuerdo alguno. Quieren todo, sin ambages ni restricciones. Todo. Incluyendo su presente y su futuro, amigo lector.

Si hacemos un rápido recuento, confirmaremos –sin lugar a error- que esos propietarios de medios de transporte terrestre son parte viva del grupo –minoritario pero poderoso- que lleva décadas (quizás siglos) como dueño del país. Son parte del lote privilegiado que ya tiene todo, o casi todo, pues a él le pertenecen la Salud, la Educación, la Constitución, la Banca,  las FFAA, las policías, las iglesias, las tierras, el mar, los bosques, las islas, los glaciares, las aguas, las carreteras, la prensa, los minerales, el Congreso, La Moneda, los tribunales… ¿qué más desea poseer entonces? ¿Las vidas de dieciséis millones de chilenos, y también las vidas y el futuro de quienes son su descendencia?

Los propietarios de camiones –de flotas camioneras sureñas- demostraron ser parte activa del grupúsculo que cree contar con permiso divino para expoliar a  placer a millones de habitantes en esta austral franja de tierra. Por ello actúan en descampado honrando el fracaso de sus representantes aliancistas, en especial el de aquellos energúmenos -ya carcamales- llamados ‘coroneles’ (vástagos del pinochetismo), que burbujean en una sede partidaria ubicada en Santiago, en la comuna de Providencia, en la calle Suecia, y en los alrededores de Punta Peuco y de Casa Piedra.  

Todo lo dicho -junto con el vergonzoso entreguismo del gobierno beneficiando exclusivamente intereses de empresarios y latifundistas-, fue resultado inequívoco de la acción protagonizada por escasas familias propietarias del 90% del transporte terrestre de la zona centro sur chilena, así como prístina y desnuda quedó también a ojos del público la actitud mayordomil efectuada por políticos de la coalición conocida como ‘Nueva Mayoría’. 

En cuanto a la pusilánime actitud adoptada por Michelle Bachelet durante el conflicto, es tema que amerita un artículo distinto…el que seguramente alguien, más pronto que tarde, escribirá, enfatizando en un hecho irrefutable: a través de Jorge Burgos, la DC  -con el apoyo del sector laguista y a nombre de la derecha económica- dio un golpe blanco al interior de La Moneda. Al menos durante este segundo mandato de Bachelet, el presidencialismo ha sido enviado a las cloacas. 

 

Vivir con honor o morir callado

Vivir con honor o morir callado

GENERAL Humberto Oviedo Arriagada.

 

Quizás la mayor deuda de la Concertación -hoy Nueva Mayoría pero la misma de hace 25 años- es haber permitido que el ejército transitara desde la dictadura, de la cual fue el eje y sostén, a la democracia sin asumir sus responsabilidades.
Esta institución no se ha sacudido de un legado oprobioso que según organismos oficiales registra cerca de cuatro mil muertos, entre los cuales hay 307 casos de menores de entre seis meses y 20 años de edad, y 75 casos de infantes detenidos desaparecidos. Estas cifras dan cuenta de una sistemática y vergonzosa política de exterminio.
Con todo, el rol del ejército durante los diecisiete años de dictadura no es una singularidad en nuestra historia.
Estudiosos no se ponen de acuerdo para fijar el número de masacres en las cuales el ejército abrió fuego contra chilenos desarmados, aunque algunos coinciden en que las mayores fueron la matanza de Lo Cañas, en 1891, la del Mitin de la Carne, en 1905, la de la Plaza Colón de Antofagasta, en 1906, la de la Escuela Santa María de Iquique, en 1907, la de San Gregorio en 1921, la de Marusia (Antofagasta), 1925, la de La Coruña de 1925, la de la Población José María Caro en 1962 y El Salvador, en 1966.
Esta relación no considera la llamada “Pacificación de La Araucanía”, la ocupación militar del territorio mapuche a partir de 1865, que arrojó una cantidad indeterminada de muertos y una situación de persecución, racismo, abusos y despojos que se prolonga hasta nuestros días.
En lo que sí hay coincidencia, es que el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 ha sido la más cruel y sangrienta de sus intervenciones, y la que ha tenido mayores repercusiones en la vida del país, al punto que Chile ha pasado a ser considerado el país más desigual del planeta.
Enarbolando un extraño patriotismo, el ejército ha basado su doctrina, dependencia logística, formación de sus oficiales y mandos -y la concepción de la guerra-, en los postulados que emanan de la doctrina de Seguridad Nacional de la escuela militar norteamericana.
La historia ha probado la incursión de Estados Unidos en la creación de las condiciones económicas y políticas para que las FF. AA. arrasaran con todo lo que oliera a Unidad Popular. Hasta nuestro días llegan los ecos soberbios y trágicos del general Javier Palacios Ruhman, al que se le rindieron honores militares en su reciente funeral, luego de tomar por asalto La Moneda después de ser bombardeada por la aviación: “Misión cumplida. Moneda tomada. Presidente muerto”.
Nada ha cambiado. En cuarenta años no ha habido ninguna gestión institucional para buscar verdad, justicia y reparación, generando la más completa impunidad que registra la historia universal. Si hubo ilusos que creyeron que el advenimiento democrático haría lo que se suponía se debía hacer en términos de justicia, en breve debieron rendirse a la trágica realidad de que los crímenes cometidos por los uniformados durante la dictadura no serían siquiera investigados. Peor aún, en breve comenzarían operaciones secretas que intentarían ocultar las trazas de atroces crímenes contra los detenidos y desaparecidos, buscados por sus familiares con una desesperación que no calma el tiempo.
Haciendo gala de sarcasmo y desprecio por las víctimas y sus familiares, Pinochet -ladrón contumaz y asesino sin escrúpulos- dirigió esas operaciones que bautizaría como “retiro de televisores”.
Durante la interminable transición a la democracia estas realidades no han molestado al Poder Ejecutivo. Al contrario, las relaciones recompuestas entre civiles y militares se dieron en un clima de amistad, amnesia e impunidad, que superó las expectativas de los propios militares. Ha sido la fuerza moral de familiares y víctimas lo que ha permitido avanzar penosamente en el esclarecimiento de algunos capítulos de la verdad.
El 2 de julio de 1986, una patrulla del ejército al mando del teniente Pedro Fernández Dittus, detuvo y quemó vivos al joven fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri y a la estudiante Carmen Gloria Quintana. Lo que vino a continuación fue una retahíla de mentiras y falsedades que intentaron, desde los más altos mandos, ocultar lo sucedido. A treinta años de esos penosos sucesos, uno de los conscriptos que tuvo la mala suerte de estar bajo el mando de esos oficiales, reveló lo sucedido y las medidas de encubrimiento y amenazas que tomaron oficiales educados -para deshonra de ésta- en la Escuela Militar Bernardo O’Higgins, padre de la Patria.
Carmen Gloria Quintana, asistida por la razón y el sentido común, plantea la necesidad de refundar el ejército, lo que representa un sentir profundo de nuestra sociedad que aún vincula a esa institución con la obra de Pinochet y el terrorismo de Estado. Para la conciencia de un país que intenta su democratización, no es posible admitir que el aire de la verdad siga sin poder entrar en una estructura militar clasista que insiste en creer que sus enemigos están entre sus compatriotas y, sobre todo, entre los más pobres.
Importantes grupos de la sociedad empujan la idea de una nueva Constitución, pero se omite decir que en cualquier tránsito democrático la refundación de las Fuerzas Armadas debe ser un hecho central. Dicho de otra forma: jamás habrá una sociedad sana y democrática sin Fuerzas Armadas en las mismas condiciones. Seguirá pendiendo sobre las cabezas de los chilenos la amenaza de una institución que se caracteriza por haberse colocado durante casi toda su historia del lado de los poderosos.
Chile requiere de unas Fuerzas Armadas para la defensa de su población y no para operar como brazo armado de los ricos. Chile y su pueblo necesitan y merecen un ejército disponible para su protección y no para masacrarlo cada cierto tiempo, o para esconder en sus filas a torturadores, asesinos y ladrones que no hacen sino torcer su misión.
Recordemos que el ex comandante en jefe Juan Emilio Cheyre, quien pidió perdón y aventuró un “nunca más”, está siendo investigado por la ministra de la Corte de Apelaciones, Patricia González, por la acusación de dos ex presos políticos, Cecilia Marchant y Oscar Olivares, como autor de torturas en el Regimiento Arica de La Serena, donde Cheyre era teniente y miembro del Servicio de Inteligencia Militar. En ese regimiento fueron asesinados 21 personas, 15 de ellas el 16 de octubre de 1973 cuando cruzó por esa ciudad la terrorífica sombra de los helicópteros de la Caravana de la Muerte, dirigida por el genocida general Sergio Arellano Stark.
¿Serán estos los cuadros y mandos que el ejército forma? ¿Se relaciona con el valor militar ejecutar a un civil, desarmado, amarrado, rendido, aterrorizado e inocente?
Si fue la figura de Pinochet la que llevó al ejército a su larga campaña contra el pueblo, es hora que se sacuda de ese oprobio. ¿Qué justifica que aún al interior de la institución se le rindan homenajes? ¿Será por razones accidentales que la biblioteca de la Escuela Militar lleva su nombre?
En los últimos años también se ha sabido de altos oficiales involucrados en actos de corrupción. Y ese mal ejemplo parte con la fortuna de Pinochet, imposible de conocer en toda su magnitud pero calculada por un tribunal en 21 millones de dólares -cifra bastante alejada de la austeridad militar-, cuyo origen son comisiones y coimas. En esa telaraña de negociados e incluso tráfico de drogas, como señalan alguna investigaciones, han sido procesados y condenados seis altos oficiales por malversar fondos públicos para beneficio del dictador.
Y entre otros muchos, está el caso del mayor Mauricio Lazcano Silva, ex jefe del Comando de Bienestar del ejército, quien está siendo procesado por estafar 6 mil millones de pesos, y recibir otros 200 millones en coimas mediante boletas falsas, técnica más propia de políticos que de uniformados.
Y algunos aún recuerdan el caso de los tanques Leopard en el que el director de Famae y su gerente comercial se apropiaron de 600 mil dólares, por lo cual fueron condenados a presidio mayor en su grado medio, multa, inhabilitación absoluta temporal e inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos… pero que fueron beneficiados por la prescripción. Y en el extremo de la gama, hace no mucho fue sorprendido el coronel de Telecomunicaciones, Juan Rojas Osbar, robando en un supermercado Jumbo.
¿Qué parte de la formación militar permite esas conductas?
La presidenta de la República tiene sobre ellas la potestad del mando en tiempos de paz y de guerra. Sin embargo, esa atribución jamás ha sido usada en la dirección que la historia aconseja. Los presidentes de la República a partir de 1990 no han tenido la capacidad para poner las cosas en su lugar y exigir de los mandos la más plena y drástica verdad.
El artículo 104 de la Constitución Política, en su inciso segundo, prescribe: “El presidente de la República, mediante decreto fundado e informando previamente a la Cámara de Diputados y al Senado, podrá llamar a retiro a los comandantes en Jefe del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea y al general director de Carabineros, en su caso, antes de completar su respectivo periodo”.
¿Una disposición inútil? ¿Letra muerta?
En EE.UU. o Venezuela, por ejemplo, el presidente puede destituir al jefe del ejército sin más trámite. Pero aquí, o no se ha querido o no se ha tenido el valor necesario para colocar a las FF.AA. bajo la potestad del poder civil.
Un proceso de democratización como el que exige el país, supone un cambio de paradigma al interior de las Fuerzas Armadas y en especial del ejército. Desterrar la doctrina de Seguridad Nacional y la figura del “enemigo interno”, es el punto de partida. El ejército debe sacudirse del legado pinochetista y de su historia oprobiosa. Las futuras generaciones de oficiales deben ser formadas en el respeto a los derechos humanos y a sus compatriotas, en la tolerancia a todas las ideas y en una doctrina tal que no permita volver las armas -que les confía el Estado- en contra del pueblo.
Mientras el ejército de Chile no se haga cargo de esa reflexión, seguirá siendo una sombra gris que produce miedo a los chilenos.

PF

(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 834, 7 de agosto, 2015)

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