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T r i b u n a c h i l e n a

DEBATE ECONÓMICO. El modelo no funciona.... salvo para algunos

Una familia del tercer quintil que no tiene derecho a subsidios se arruina si tiene la “suerte” de que un hijo logra ingresar a la universidad. Peor aún si cuenta con otro hijo que curse en un establecimiento privado aunque fuese secundario.



Rafael Urriola U.

LOS MINISTERIOS DE Hacienda y de Planificación con frecuencia aluden al impacto distributivo del gasto social en favor de los grupos de menores ingresos. Los subsidios monetarios (programas asistenciales, al consumo de agua potable y cesantía) junto con los de la salud y la educación -en tanto estos servicios se otorgan gratuitamente en los establecimientos públicos- hacen posible que 40% de los hogares más pobres del país vean subir sus ingresos reales al doble de sus entradas monetarias iniciales.

Sin embargo, dichas transferencias sólo permiten que estos ingresos, elevados por el subsidio, alcancen a 200 mil y 280 mil pesos mensuales en los quintiles uno y dos, respectivamente. Por lo demás, según la encuesta Casen de Mideplan, si se hacen los cálculos ajustados, las transferencias a este 40% de la población de menores ingresos alcanzaría a 2 mil 216 millones de dólares, mientras que el quinto quintil (el más rico) recibió sólo 50 millones de dólares de subsidio en el 2003.

Hasta aquí todo parece correcto. No obstante, el Estado otorga diversos subsidios en otras áreas diferentes a la social, como las franquicias o el gasto tributario, según se le denomina en la jerga económica. En la página web del Servicio de Impuestos Internos (SII) se encuentra un estudio correspondiente a 2003 (el mismo que para los gastos sociales examinados más arriba) que indica que el gasto tributario es aquella recaudación que se deja de percibir producto de la aplicación de franquicias o regímenes impositivos especiales para promover un determinado sector, actividad, región o agente de la economía.

El estudio del SII indica que el gasto tributario en 2003 alcanzó a 2 mil 783 millones de dólares. Aunque no es difícil suponer que estas exenciones no favorecen a los más pobres (en realidad, éstos no tienen impuestos que pagar ni eludir porque carecen de propiedades o de ingresos suficientes) se presentan a continuación algunos elementos que permiten concluir que el subsidio a los más ricos es superior al subsidio a los más pobres.

Por ejemplo, las empresas (cuyos propietarios no cabe duda que se encontrarán en el quintil de más ingresos) deducen 869 millones de dólares.

Entre estas deducciones están donaciones a universidades que es sabido que hoy representan un gran negocio; depreciación acelerada, usada por las grandes compañías mineras internacionales que operan en Chile, entre otras. Las personas naturales deducen otros mil 355 millones de dólares.

En este caso, tampoco se trata de gente sin recursos. Por ejemplo, quienes arriendan inmuebles, tienen fondos mutuos o recibieron dividendos por cuentas de ahorro (en Chile ni los más pobres ni la clase media tienen ahorros. Por el contrario, son deudores netos del sistema financiero, de tiendas y usureros). Así también en la lista de franquicias están las rentas empresariales retenidas y los fondos depositados en cuentas de ahorro voluntario en las AFP. Además, existen las exenciones para el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que arrojan un gasto tributario de 559 millones de dólares. En este rubro destaca la reducción que gozan las empresas inmobiliarias.

En definitiva, sería recomendable que el estudio del Servicio de Impuestos Internos precisara en qué quintil exactamente se ubican los beneficiarios de estas exenciones. Pese a ello y sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que, al menos, 75% de las exenciones favorecen a empresas y contribuyentes que pertenecen a un grupo muy reducido de la población.

El Estado distribuye sumas similares por subsidios al 40% más pobre que a los más ricos del quintil de más altos ingresos.

Vinculado con esto, ha surgido, desde varias miradas, un reclamo al modelo vigente. Los trabajadores, cuyos ingresos promedio del hogar oscilan entre 320 mil pesos y 500 mil pesos (tercer y cuarto quintil, respectivamente) parecen estar siendo perjudicados de modo ostensible porque siendo 40% de la población reciben 29% del gasto social y, con alta probabilidad, no se benefician del gasto tributario. Además, son los que pagan la proporción más alta de impuestos en relación con los ingresos, porque en calidad de trabajador dependiente es más difícil eludir este pago.

No obstante, estos individuos se hallan marginados de otras garantías, en especial de las relacionadas con el acceso a una educación adecuada que, como se ha dicho, es decisiva para asegurar el crecimiento del país y reducir las desigualdades entre las personas.

En salud, siempre se ha mencionado que una enfermedad catastrófica (de alto costo) tenía como consecuencia arruinar a las familias, moral y económicamente. Por ello, el Plan AUGE incorporó entre las garantías financieras un tope de pago que no puede superar 20% de los ingresos del asegurado.

Hoy, la paradoja es que el evento catastrófico más importante es la educación. Por ejemplo, una familia del tercer quintil que no tiene derecho a subsidios se arruina si tiene la “suerte” de que un hijo logra el puntaje para ingresar a la universidad. Peor aún si cuenta con otro hijo que curse en un establecimiento privado aunque fuese secundario. Ambos costos de las matrículas alcanzan fácilmente a 100% de los ingresos familiares de este estrato.

Todos estos ejemplos hacen pensar que el modelo debe ser motivo de reflexión porque, a fin de cuentas, 40% de la población más pobre apenas sobrevive; 40% siguiente vive agobiado por deudas y trabas a su progreso; 10% logra una situación cómoda y el resto son los que verdaderamente aprovechan el modelo.

Municipales amenazan con paro

Municipales amenazan con paro

En “estado de alerta nacional” se declararon ayer los empleados públicos municipales. Quieren que el Ejecutivo también otorgue a sus gremios un bono por daño previsional. De otro modo, dicen, el paro va.



La Nación

Las Confederaciones Nacionales de Funcionarios Municipales de Chile (Asemuch), de la Salud Municipalizada (Confusam) y de Educación Municipal (Confemuch), manifestaron ayer su intención de realizar un paro nacional en caso que el Gobierno no haga extensivo a sus afiliados el bono de reparación por daño previsional que otorgó sólo a uno de trece gremios.

Se refieren al acuerdo logrado entre la Asociación de Empleados Fiscales (ANEF) y los Ministerios de Hacienda y Trabajo que les otorgó el mencionado beneficio sólo a los empleados públicos de esta entidad, pese a que las demás organizaciones habían planteado esta demanda hace 4 años. Una situación -que a juicio de los dirigentes-constituye una discriminación prohibida por la Constitución Política”.

La reparación por daño previsional es una demanda histórica de los gremios, luego del traspaso obligado a las AFP que dejó a muchos trabajadores imponiendo por un porcentaje menor a su sueldo.

En el caso de los afiliados a la ANEF, el Gobierno compensaría ese daño previsional a través de bonos especiales de retiro que van desde los 10 a los 20 millones de pesos.

Los dirigentes responsabilizan al Gobierno del problema, señalando que “tanto el ministro de Hacienda como el del Trabajo saben muy bien que -existiendo una política de negociaciones anuales en la que se plantearon estos temas- no puede negociar con un solo gremio, entregando un beneficio que fue demandado para el conjunto del sector”.

Y agregaron que no aceptarán que “una solución como la concordada entre los ministros de Hacienda y Trabajo se restrinja a una sola de las 14 organizaciones que por años han demandado una reparación justa al problema del daño previsional”.

No descartan paro

Junto con denunciar lo que calificaron como “una práctica antisindical grave”, reiteraron su decisión de hacer uso de todas las acciones necesarias para lograr que el Gobierno “repare su error ”.

Entre tales medidas no descartaron la posibilidad de un paro nacional municipal.

Las organizaciones recordaron que el problema del daño previsional fue planteado como una demanda prioritaria durante la administración de Ricardo Lagos, aspirando -en aquel entonces- lograr el retorno al Instituto de Normalización Previsional (INP) “de todos los funcionarios traspasados en el marco del decreto ley 3.500 del año 1980, o en su defecto, una reparación justa que posibilitara una jubilación digna”.

Denuncia ante OIT

También pretenden llevar su denuncia a instancias internacionales, como la Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se realizará entre mayo y junio de 2007.

Según una estimación realizada por el presidente de la Confusam, Esteban Maturana, al extender el bono especial, el universo beneficiado aumentaría a más del doble, con un costo total para el Estado que podría ascender a 150.000 millones de pesos. LN

Gobierno asegura que adhesión a llamado a primer paro en era Transantiago es menor

Gobierno asegura que adhesión a llamado a primer paro en era Transantiago es menor

Seremi reconoció que el llamado a paralización efectuado por la Fenattrans ha provocado escasez de buses en algunas zonas en el primer día de cobro de troncales y alimentadores del nuevo sistema.



lanacion.cl/Agencias

El secretario regional ministerial de Transportes de la Región Metropolitana, Pablo Rodríguez, señaló que el llamado a paro realizado por la Federación Nacional de Trabajadores del Transantiago (Fenattrans) para la jornada de hoy “es menor”.

“Hemos podido constatar, a través de las cámaras de la Unidad de Control de Tránsito, en la calle, con nuestros fiscalizadores y de los medios, que existe normalidad en los servicios y por lo tanto, a nuestro juicio, ha existido una muy menor adhesión a la convocatoria a paro”, dijo el seremi en declaraciones a radio Cooperativa.

Rodríguez no quiso cuantificar el porcentaje de trabajadores que han detenido sus actividades, pero aseguró que todos los servicios están funcionando. Sin embargo, la autoridad reconoció que “tenemos algunos servicios en la zona poniente: 505, 502, 302 y algunos servicios de la zona I que tienen una baja frecuencia, porque, efectivamente, algunos conductores no están trabajando, pero las empresas han solucionado esto a través de la gestión de flota.

“Lo que nosotros hemos visto a la fecha y que hemos podido constatar a través de los informes de Carabineros y de nuestros fiscalizadores es que ha existido algunos lugares y es muy menor”, añadió.

Finalmente, Rodríguez indicó que “queremos felicitar a la conducta de los operarios y choferes que están trabajando. Todos entienden que estamos empujando un carro que nos a llevar a un buen término que es la modernización plena del transporte de la ciudad”.

En el décimo día de funcionamiento del nuevo plan de transporte de la capital, Transantiago los choferes reclaman por las grandes diferencias en los salarios prometidos con los que reciben en la realidad. Además, la firma de contratos de trabajo en blanco y la ausencia de baños y condiciones de higiene en los terminales.

En Alameda con Las Rejas un número importante de usuarios debió esperar más de 45 minutos. Asimismo, los pocos troncales que circulaban pasadas las 06:00 horas iban totalmente llenos.

Una situación similar se vive en el centro de Santiago. En Plaza Italia circulan escasos buses, por lo que la mayoría de los pasajeros ha elegido el Metro para movilizarse.

En tanto, en la Plaza de Puente Alto existe una gran aglomeración en búsqueda de un bus que circule parcialmente vacío. Al menos, la estación terminal de la Linea 4 del Metro ha sido una alternativa para los usuarios.

Recordar que este lunes es el debut del pago en los buses locales (alimentadores), mientras que el cobro en los troncales enfrenta su tercer día (primero en jornada hábil).

¡Viva Chile, mierda!. por Carlos Fuentes (México)

Mi relación con la República de Chile es intensa, entrañable e inevitable. Crecí y estudié en Santiago entre mis once y mis quince años. En el Boletín del Instituto Nacional de Chile publiqué mis primeros escritos. Formé con otros jóvenes de mi generación amistades perdurables. Educado, durante mi niñez, en escuelas de Washington y la ciudad de México, a horcajadas entre el inglés y el castellano, mi pleno ingreso a la lengua española tuvo lugar en Chile y asoció para siempre en mi ánimo la palabra y la política. Chile, en 1940, era el país del Frente Popular, gobernado por radicales, socialistas y comunistas y presidido por un jefe de Estado de inmensa probidad y decisión reformista, comparables a las de Franklin Roosevelt en los EEUU y Lázaro Cárdenas en México: Pedro Aguirre Cerda.

Pero era, asimismo, el país de los más grandes poetas latinoamericanos, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, para sólo mencionar a tres estrellas de una pléyade impresionante.

Mis amigos, mis estudios, mi pasión inseparable por la vida pública y la vida literaria se confirmaron para siempre en Chile. Desde entonces, he seguido con pasión, jubilosa a veces, otras dolorosa, los acontecimientos de esa segunda patria mía, raíz de mi palabra y de mi conciencia.

Conocedor de la larga historia de las instituciones políticas chilenas, ni me sorprendió ni me alarmó el triunfo de la Unidad Popular y de su candidato, el doctor Salvador Allende, en 1970. Desde el siglo XIX, mientras el resto de la América española se debatía, en palabras de Germán Arciniegas, "entre la libertad y el miedo", entre la anarquía y la dictadura, Chile construía instituciones de Estado únicas en Latinoamérica. Mientras México era humillado por Santa Anna y la Argentina ensangrentada por Rosas, un viajero inglés, Basil Hall, podía decir de Chile: "Aunque la situación del campesino no ha cambiado, la élite chilena ha obtenido la independencia política, la libertad y la seguridad de su persona y su propiedad, la participación en el gobierno, la libertad del mercado y la posesión de la libertad civil".
Chile fue la primera república latinoamericana que creó lo que podría llamarse una "democracia para la aristocracia" durante el siglo XIX. El ascenso y el derrumbe de esa clase han sido admirablemente descritos por José Donoso y por Isabel Allende. Las clases dominantes organizaron la sociedad y se otorgaron libertades a sí mismas, pero también convirtieron a Chile en "el asilo contra la opresión", según reza su himno nacional. Sarmiento, Bello, la gran inteligencia latinoamericana del momento, encontró refugio y trabajo en Chile, el país del elitismo democrático.

En nuestro siglo, a la libertad de la élite se sumó la libertad popular ganada en las grandes huelgas obreras y la formación de los partidos políticos modernos a partir de las crisis económicas ligadas a la producción del nitrato y del cobre. El Frente Popular y su presidente democráticamente electo, Aguirre Cerda, implementaron las reformas -seguridad social, escuela, maternidad, salario, empleo- que le dieron a Chile su base democrática continuada, a pesar de la abyección macartista de González Videla, por los presidentes Jorge Alessandri y Eduardo Frei Montalva.

Pensar que Allende y la UP, con reducida mayoría parlamentaria y en un entorno multipartidista, podían establecer una "dictadura comunista" o perpetuarse en el poder, es una hipótesis insostenible. Dentro del marco constitucional chileno, Allende y la UP podían ser derrotados en la siguiente elección y se hubiesen sometido a la voluntad popular adversa, como se sometió el derechista autoritario Carlos Ibáñez del Campo en 1964. La Unidad Popular no contaba -los hechos lo demostraron- con el apoyo armado necesario para establecer la inverosímil dictadura que, en efecto, las fuerzas castrenses de Chile sí establecieron con el pretexto de impedir la dictadura marxista -imposible- en Chile.

La elección de Allende tuvo la desgracia de ocurrir en pleno apogeo de la guerra fría. Las palabras "marxista", "socialista", "comunista" provocaban, como al perro de Pavlov, reflejos condicionados en la CIA, la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

La fatal -para los culpables- publicidad de los archivos de gobierno norteamericanos pasado cierto tiempo, demuestra hasta qué grado el Gobierno de Richard Nixon fue responsable, primero, de una conspiración para impedir que Allende ganase en las elecciones y, una vez instalado en la presidencia, para desestabilizar a su Gobierno. El consejero de seguridad nacional de Nixon, Henry Kissinger, lo anunció con todas sus letras: "No veo por qué hemos de paralizarnos viendo a un país derivar hacia el comunismo debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo". Democracia, R.I.P.

La guerra fría era el pretexto y el espectro que los EEUU habían esgrimido ya contra Guatemala y Cuba antes y que usarían contra Nicaragua después. La intervención contra gobiernos de origen revolucionario -Cuba y Nicaragua- era parte esencial de la guerra fría norteamericana. Esta intervención, inadmisible en todos los casos (México la sufrió repetidamente entre 1911 y 1933) adquiría perfiles de escándalo cuando su propósito era derrocar a gobiernos democráticamente electos: Arbenz en Guatemala, Allende en Chile. En contra de México, Cuba o Nicaragua, los EEUU hacían caso omiso de su propio origen revolucionario en 1776. Pero en contra de Guatemala y Chile ponían en tela de juicio los valores democráticos que decían defender mundialmente. Guatemala y Chile despojaron de toda legitimidad la política de los EEUU en Latinoamérica: en nombre de la democracia, se derrocaba a la democracia para instalar, en su lugar, a dictaduras represivas y totalitarias... para defender a la democracia.

Podríamos, en el mejor de los casos y con exceso de buena voluntad, entender las razones estratégicas de los EEUU en la guerra fría. Pero las razones de los traidores internos -Castillo Armas en Guatemala, Pinochet en Chile- pertenecen al orden de la deslealtad al juramento prestado, en aras de una ambición injustificable. Victoriano Huerta y Carlos Castillo Armas son los traidores prototípicos de esta especie de golpistas militares latinoamericanos. Augusto Pinochet fue más lejos. Su estirpe es la de los macabros personajes shakesperianos, Macbeth o Ricardo III, bañados en sangre, hedonistas de la crueldad, inviolables en la sagrada satisfacción de sus crímenes.

Hay en Pinochet, además, un elemento de repugnante humor negro que ni Hitler ni Stalin se hubiesen permitido. "Cuidado con mi marido, tiene la mano muy dura", dijo la señora Pinochet a raíz del golpe de septiembre de 1973. La mano dura y el cinismo flojo. ¿Por qué mandó enterrar Pinochet a sus víctimas de a dos por cajón de muerto? Para ahorrarle dinero al Estado, contestó el Macbeth chileno. Y son dignas de RicardoIII las palabras grabadas para la posteridad en que Pinochet ordena a uno de sus secuaces mandar al exilio a Allende en un avión sólo para hacerlo volar en pleno vuelo.

Ninguno de los pretextos invocados para justificar la atroz dictadura del general Pinochet se sostienen.

Pinochet no impidió una dictadura marxista en Chile porque el pueblo chileno, democráticamente, le hubiese negado su apoyo a Salvador Allende en las siguientes elecciones si las tradiciones de libertad y pluralismo chilenas hubiesen sido violadas por su Gobierno. Quien violó esas libertades fue Pinochet, nunca Allende.

Pinochet restauró la economía chilena devastada por Allende. Pero Allende no arruinó a Chile: debió sufrir el ataque frontal, la discriminación abierta y la conspiración solapada del Gobierno de Richard Nixon y de sus aliados políticos y económicos en Chile. En todo caso, le tomó quince años a Pinochet volver a alcanzar los niveles de producción del régimen socialista y el eventual éxito de los neoliberales chicos de Chicago tiene que ser medido con dos varas. Una es la creciente desigualdad entre pobres y ricos. En 1982, la economía chilena sufrió un declive del 15%, "el más pronunciado en América Latina durante un año de recesión generalizada en Latinoamérica", nos recuerda Arturo Valenzuela en un libro esencial sobre la dictadura pinochetista, Nación de enemigos, contratado pero inexplicablemente inédito por parte del Fondo de Cultura Económica. La restauración económica de Chile, nos demuestra Valenzuela, no se debió a la pureza del mercado, sino a un acrecentado intervencionismo de Estado: el 70% de los bancos, la deuda externa de veinte mil millones de dólares y la aplicación de las leyes de expropiación empleadas por el propio Allende. Es decir, como en los EEUU de Reagan, la economía capitalista fue salvada por la intervención del Estado. Las razones de Keynes, muchas veces, siguen superando a las de Friedman.

En todo caso, ¿justifica la salud económica de Chile -relativa y en un país pequeño- cuatro mil asesinatos, secuestros, encarcelamientos y torturas de seres inocentes, chilenos y extranjeros? ¿Justifica la macroeconomía la violación masiva de los derechos humanos en Chile? A Mussolini se le elogió porque hizo que los trenes italianos partieran y arribaran puntualmente. A Hitler, porque restauró la economía inflacionaria de Weimar con industrias cuyos tanques y aviones, al cabo, armaron la Segunda Guerra Mundial y cuyos productos químicos produjeron el gas Ciclón B, empleado en las cámaras de gases del universo concentracionario.

Concedámosle al general Pinochet la astucia de su oportunismo final. Se dio cuenta a tiempo de que con el fin de la guerra fría su anticomunismo de ocasión ya no redituaría y los EEUU, como es su costumbre, dejarían caer al tirano incómodo como una papa caliente. ¿Se imaginan ustedes la coexistencia de Bill Clinton y Augusto Pinochet?

Por otra parte, ni siquiera la brutalidad y el terror pinochetistas podían matar la tradición democrática chilena. La huelga del 11 de mayo de 1983 -estudiantes, obreros, amas de casa- lo puso de manifiesto. Pinochet diseñó en ese momento una transición a su medida, asegurándose el control de la legislatura mediante una mayoría pinochetista inamovible en el Senado y, finalmente, un estatus de impunidad personal como senador Pinochet ex oficio.

Hoy, ese diseño maquiavélico y la impunidad que Pinochet erigió para su protección, y que por ello mismo lo delata, ha sido puesta a prueba por el juez español Baltasar Garzón. Todos conocen, día con día, las peripecias de la solicitud de extradición girada por Garzón contra el senador Pinochet, hospitalizado en Londres después de tomar el té con su amiga la señora Thatcher.

Los crímenes de Pinochet suman una lista cruel e innegable. Hoy, como el fantasma de Banquo regresó a los fastos de Macbeth en el castillo de Dunsimane, los fantasmas de Jara, Letelier, Prats, Leighton, Schneider, Violeta Parra y cuatro mil chilenos más regresan a espantar al tirano, pero esta vez con una vanguardia de víctimas españolas, francesas, suizas y norteamericanas que justifican la solicitud de extradición a fin de que Pinochet responda por crímenes concretos contra ciudadanos extranjeros, ya que él mismo se ha eximido de culpabilidad por sus crímenes contra los chilenos. Distingamos y admitamos: buena suerte y admiración para el magistrado chileno Juan Guzmán Tapia, que ha dado entrada a once querellas criminales contra Pinochet en Chile mismo.

Pero la jurisdicción interna de Chile no abarca ni agota las otras jurisdicciones nacionales en defensa de las víctimas extranjeras de Pinochet, ni el concepto mismo de la universalización de la defensa de los derechos humanos.

Los argumentos que defienden a Pinochet carecen de base. La norma del common law inglés que perdona los crímenes cometidos por un jefe de Estado en funciones se remonta a los asesinatos de los principitos por RicardoIII en la Torre de Londres y a la decapitación sumaria de esposas indeseables por EnriqueVIII. La Cámara de los Lores dará su parecer sobre tan extravagante razonamiento. Una eminente miembro de la Cámara, la baronesa Callahan (Margaret Jay), seguramente condenará a Pinochet. Pero quizás lady Thatcher vote en favor de la inmunidad del dictador, olvidándose que felicitó al presidente George Bush cuando el general Manuel Noriega fue secuestrado y encarcelado por crímenes menores a los de Pinochet. Ambos eran gobernantes de facto.

De aceptarse tan excéntrico criterio, Hitler, él sí, electo democráticamente por abrumadora mayoría como canciller del Reich 1933, sería inocente del genocidio perpetrado contra judíos, católicos, comunistas, gitanos, homosexuales y eslavos y hubiese podido pasar sus últimos años, tranquilamente en Paraguay, o, por qué no, tomando el té con lady Thatcher en Londres.

Los secuaces de Hitler, que no eran jefes de Estado (con la flagrante excepción del almirante Karl Doenitz, sucesor de Hitler como canciller), fueron condenados en Nüremberg de acuerdo con criterios novedosos, por no decir heréticos, que ponían en tela de juicio el principio central del orden penal desde los tiempos de Roma: nullum crimen, nulla poena sine previa lege penale. Los jueces de Nüremberg inauguraron una nueva era del derecho penal internacional invocando criterios universales del derecho de gentes que, de ser violados, merecerían un castigo cuya ausencia sería, en sí mismo, un delito.

A partir de Nüremberg, los instrumentos de defensa de los derechos humanos y castigo para quienes los violan, han ido adquiriendo dos dimensiones imprevistas en el derecho penal clásico.

El primero es la universalidad. El segundo es la imprescriptibilidad.

El techo del poder o el amparo del territorio nacional pueden proteger a un criminal político contra la justicia. Pero a lo más que puede aspirar el delincuente es a ser un prisionero en su patria o un prófugo internacional. Muchos militares chilenos y argentinos se acogen a la primera solución. Un Eichmann, un Barbie, acaban por pagar sus culpas, en Israel o en Francia.

En todo caso, hoy está sentado que los crímenes contra la humanidad no prescriben. No dependen de la excepción territorial o de la invocación a la soberanía. No dependen de la creación de tribunales ad-hoc como los diseñados para Ruanda o la antigua Yugoslavia. En ausencia de un tribunal internacional permanente para juzgar delitos contra los derechos humanos, el carácter universal e imprescriptible de los mismos otorga a las instancias judiciales pertinentes de cualquier país el derecho a actuar para juzgar y en su caso, castigar a quienes -jefes de Estado o subordinados- violen la vida y la seguridad de los ciudadanos nacionales que jueces como Baltasar Garzón están obligados a proteger. Nítidamente, el nuevo jefe del Gobierno italiano, el político e intelectual de excepción que es Massimo d'Alema, lo acaba de declarar: corresponde a las magistraturas, no a los gobiernos, juzgar los delitos contra los derechos humanos.

¿Polariza el caso Pinochet a la sociedad chilena? Jorge Edwards nos informa que sólo a los extremos minoritarios de la derecha y la izquierda tradicionales. ¿Pone en jaque la transición democrática que se ha venido realizando en Chile? Si esto es cierto, yo me pregunto cuántos chilenos, como Ariel Dorfman, no prefieren, al fin y al cabo, una polarización democrática, una toma de posiciones pluralista y renovada, sin la carga de culpas tan graves como lo son los crímenes del régimen pinochetista, sin la simulación que impone el perdón de lo imperdonable, y sin las trampas que deforman a la propia transición con el único objeto de proteger al general Pinochet y a los torturadores, asesinos, y secuestradores que formaron su séquito, su guardia de hierro.

Sean cuales sean los traumas a los que el juicio contra Pinochet sujete a Chile, la nación del sur, mi segunda patria, saldrá ganando si se limpia de verdad, no de mentiras, de las atrocidades del pasado y los chilenos vuelven a exclamar, como les gusta hacerlo en momentos de victoria colectiva, ¡Viva Chile, mierda!
Carlos Fuentes es escritor mexicano.
Artículo publicado por el sitio http://www.uv.es/~jalcazar/pinochet.htm

Como si fuera hoy: bígamos por la gracia de Dios

Como si fuera hoy: bígamos por la gracia de Dios

por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)   
sábado 20 de enero de 2007
Como si fuera hoy
Lo anteriormente descrito nos sirve para recorrer un largo período de la historia de Chile: desde la Colonia, la iglesia tenía el privilegio exclusivo de presidir todos los actos de la vida humana – el bautismo, el matrimonio y la unción de los enfermos, entre otros - que se inscribían  en los registros parroquiales; quienes eran protestantes, o simplemente agnósticos, debían contar con la aquiescencia del párroco; en la República, el presidente de la nación heredó, del rey de España, la protección de la iglesia – se llamaba el regalismo o el patronato- . Portales, que  creía más en los curas que en Dios, logró tener a la iglesia, en su mayoría monárquica, dominada ante el miedo a los “pipiolos”.

Chile siempre ha imitado a los países extranjeros al creerse, alternativamente, los ingleses de América del Sur, los germanos, los franceses y hoy, los norteamericanos. Bastaron las barricadas de la revolución burguesa, de 1848, para que aparecieran las primeras críticas liberales al dominio absoluto de la iglesia, cuyos precursores fueron Santiago Arcos, Francisco Bilbao y la Sociedad de la Igualdad.

A fines del gobierno autoritario de Manuel Montt surgió un conflicto anecdótico llamado “la cuestión del sacristán”: un sacristán de apellido Santelices fue exonerado de su cargo por el deán de la Catedral; el arzobispo de entonces, Rafael Valentín Valdivieso,  protegió al funcionario, pero el deán recurrió “de fuerza” a los tribunales de justicia, quienes  dieron la razón al decano de la catedral; indignado Monseñor Valdivieso, solicitó a don Manuel Montt que interviniera en su favor y,  como siempre ocurre con los presidentes, Montt se escudó en la famosa separación de poderes –me parece estar escuchando al profesor Ricardo Lagos – para abstenerse de intervenir. Esta pilatunesca actitud le costó cara al partido pelucón, en el gobierno pues, a partir de ese incidente, en apariencia banal, nació el partido conservador clerical, cuya principal misión fue defender los intereses de la iglesia, amenazados por los partidos laicos.

En el siglo XIX, los diputados tenían que jurar su cargo hincados y con la mano derecha sobre la Biblia; el diputado Juan Agustín Palazuelo se negó a hacerlo lo que le valió la condenación de la iglesia. Posteriormente, en el siglo XX, Luis Emilio Recabarren imitó la actitud de Palazuelo, costándole su sillón, recibido del sufragio popular. Los curas se negaron a realizar exequias religiosas al ex presidente Aníbal Pinto, por considerarlo ateo; el coronel Campino se quiso casar por la iglesia, sacramento negado por el párroco. Muchos hijos de radicales quedaban como ilegítimos al no ser inscritos en los registros parroquiales.

Federico Errázuriz Zañartu consiguió, apoyado por la iglesia, que los conservadores integraran su gobierno. La Moneda bien valía una misa. Abdón Cifuentes, el líder de los conservadores, exigió de Errázuriz la aprobación de la libertad de exámenes para los colegios particulares, que en esos tiempos eran tan mercantilistas como hoy. El historiador Diego Barros Arana era un voltairiano y, según las señoras pechoñas de la época, había hecho un pacto con el diablo: el pobre don Diego olía a azufre, a pesar de conocer de memoria las historias de los santos; don Diego, un verdadero memorión, era el candidato más adecuado por su cultura e ilustración, para ser nombrado rector de la Universidad de Chile, pero Federico Errázuriz entregó la rectoría al segundo de la quina, por presión de los conservadores. El matrimonio entre Errázuriz y los pechoños terminó abruptamente con la expulsión de los conservadores, dando lugar a la alianza liberal radical.

La crisis económica y la guerra del Pacífico, (1879), permitió una corta tregua en esta guerra religiosa que, por lo demás, era bastante superficial, pues conservadores y liberales pertenecían a la misma casta social. Domingo Santamaría aplicó la más violenta intervención electoral, para dejar fuera del Congreso nacional a los conservadores. Con base en el regalismo, a la muerte de monseñor Valentín Valdivieso, el presidente Santamaría quiso nombrar a un sacerdote liberal y tolerante, Francisco de Paula Taforó, que tenía la “traba” de ser hijo “ilegítimo”; el Vaticano, influido por los conservadores, se negó a aceptar la proposición del presidente y envió a Chile un delegado, llamado Celestino Del Frate; esta intervención insolente del Papa indignó al presidente Santamaría, quien confiscó los pasaportes de Del Frate, expulsándolo del país, con destino a Santa Rosa de los Andes, camino a la frontera con Argentina. Se dice que las señoras beatas colocaban sus cuerpos al paso del carruaje de monseñor expulsado. La venganza, por parte del presidente, no tardó en llegar: resucitó las llamadas leyes laicas, es decir, la inhumación de cadáveres, el matrimonio y el registro civil. A su vez, la iglesia prohibió las ceremonias religiosas en los cementerios laicos.

La guerra entre estos dos bandos fue terrible: los “pacos” vigilaban, cual aves de rapiña, las casas de los moribundos católicos  para evitar que fueran enterrados, secretamente, en las iglesias. Las calles de Santiago olían a cadáveres descompuestos y la peste asolaba a la ciudad. Santamaría era el califa y Balmaceda era el emir; como en las Cruzadas, la guerra era entre moros y cristianos. La ley de matrimonio civil fue resistida por los párrocos hasta comienzos del siglo XX; no faltaron los bígamos o trígamos que, para  conseguir los favores de virginales señoritas, se casaban en distintas iglesias, de diferentes localidades. Estos vivos aparecían casados en Valdivia, en Tacna y en Constitución, a la vez, seguros de que los sacerdotes no comunicarían al Estado laico de estas anomalías. Entonces, como puede comprobar el lector, la argucia de Pamela y de Manolo Neira no es muy nueva.

Quien pagó los platos rotos fue el presidente mártir, José Manuel Balmaceda quien, a pesar de su buena voluntad para poner término al conflicto al nombrar al moderado monseñor Mariano Casanova, arzobispo de Santiago, siempre contó con la antipatía de los curas y de las beatas mujeres. En la contrarrevolución de 1891 se aliaron San Miguel y el demonio: los conservadores con los radicales y, como siempre, predominaron los intereses de casta por sobre los credos religiosos.

Ya sólo queda el recuerdo de estas peleas entre el cura don Camilo y el alcalde Pepone – de las famosas series de Fernandel -, ya no existe el combate entre el fanático cura Rafael Azócar y el ateo pope Julio Elizalde; la burlas contra los curas por parte de Juan Serapio Lois indignaban a las beatas señoras. Ya no gritan los estudiantes “mueran los beatos “cagaleche”, ya nadie canta  “qué bueno que murió Garibaldi pum”, ni menos se recuerda “a Dios queremos en nuestras leyes, en las escuelas y en el hogar”, sin embargo, la iglesia nunca se ha acostumbrado a perder el poder: jamás aceptará separarse del Estado y, como decía un arzobispo Crescente Errázuriz, en 1925, “es el Estado el que se separó de la iglesia y no la iglesia del Estado, que siempre le permanecerá fiel”.

En consecuencia, siempre la iglesia se opondrá, públicamente, al divorcio, al aborto terapéutico, a la píldora del día después, en fin, a toda medida que signifique adaptación a los nuevos tiempos. Claro, sería ya demasiado que se opusieran al matrimonio civil, sin embargo, algunos de sus miembros se prestan para beatificar al más criminal de los tiranos de nuestra historia. No en vano la tiranía de Pinochet, al igual  que la de Franco, fue un fascismo católico. No sé hasta cuándo Chilito siga oliendo a casta, a guano, a corrupción y reacción. ¿Cuándo seremos capaces de superar esta democracia tullida, ciega y sorda, para lograr una democracia de verdad participativa y abierta a los cambios?.

Escuela santa maria de iquique:3000 muertos ; La rebelion quedo sofocada.

Escuela santa maria de iquique:3000 muertos ; La rebelion quedo sofocada.

por Luis E. Recabarren S. (La Voz del Obrero, Taltal, Chile)   
sábado 20 de enero de 2007
La Voz del Obrero. Taltal, 11/enero/1908.
La más pura crueldad, el más refinado salvajismo acaban de emplear los guardianes de la sociedad burguesa para dominar y reducir un hermoso movimiento obrero que estallaba en el norte de Chile; en la provincia de Tarapacá, con el objeto de exigir de los capitalistas solamente el cumplimiento de promesas anteriores sobre el mejoramiento de la condición económica en que viven las familias obreras en aquella región del país.

No somos nosotros quienes nos encargamos de ponderar o de engrandecer el crimen burgués, son sus propios autores; es la pluma del mismo individuo (si puede llamarse individuo una bestia sedienta de sangre), que ordenó la masacre, la que relata con toda impudicia, con toda relajación, los detalles de cómo llevó a cabo su cobarde hazaña de hacer funcionar dos ametralladoras sobre el edificio ocupado por la masa principal de los huelguistas y en donde estaba radicado el "comité general de la huelga"

Conste que en Iquique todos los edificios son de madera y material liviano, de modo que las balas de las ametralladoras han hecho peor efecto que en una plaza, pues en el edificio los obreros han sido masacrados a montones.

Con fundamento podemos suponer que el número de muertos, en 30 segundos que funcionaron las ametralladoras, puede ser superior a 500, (ese es el tiempo que confiesan en el parte) ¡cuántos serán los heridos! Cada ametralladora dispara mil balas de 9 milímetros por minuto.

El parte que el general Silva Renard ha pasado a las autoridades superiores sobre su valiente hazaña, publicado íntegro en La Vanguardia de ayer, es la expresión más genuina de la moral burguesa, es la revelación clara, evidente de la falta de inteligencia de las llamadas clases superiores de la sociedad, es el exponente desnudo, es la expresión salvaje, bárbara de los sentimientos y de las costumbres que todavía dominan en el ambiente burgués de Chile.

Los huelguistas no habían cometido ningún acto condenable aún. Estaban en huelga concentrados en varios locales esperando la resolución de los patrones acerca de sus peticiones.

El comité de huelga estaba, en los momentos de la masacre, redactando un memorial para dirigirlo al presidente de la República, en el que exponía la miserable situación en que viven, a causa de la crisis económica creada por la depreciación de la moneda y por el excesivo abuso de los capitalistas ingleses.

Las autoridades, que no pudieron conseguir que los orgullosos capitalistas ingleses aceptaran un medio de arreglo con los huelguistas, resolvieron desalojar a éstos de los locales que ocupaban, sobre todo el de la Escuela Santa María situado en el centro de la ciudad obligándolos a reconcentrarse en el Club Hípico o a regresar a los establecimientos de donde procedían, localizados entre 60 y 120 kilómetros de distancia, para todos los cuales hay vías férreas.

La autoridad, con el criterio cretino que ella siempre juzga estos conflictos, juzgó -así lo dice el parte- un peligro para la sociedad, que estaba poseída de un gran pánico, la presencia de siete mil trabajadores en huelga, reunidos día y noche en un local central. En virtud de esto acordó notificar a los huelguistas el desalojo del local. Estos, que pacíficamente esperaban la solución del conflicto, opinaron que no había motivos para obligarlos a retirarse, y no se retiraron.

Entonces se resolvió la masacre. Los manubrios de las ametralladoras giraron sobre sus ejes. Las bocas de los cañones abocadas sobre el edificio arrojaron un torbellino de balas durante ¡30 segundos! Y, después ¡silencio! La obra burguesa estaba realizada. La augusta majestad de la ley, hecha respetar por el imperio de la fuerza bruta se eleva imponente entre el humo de la pólvora y el vaho de la sangre que poblaba la atmósfera en aquel instante fatídico...

¡Qué hermoso este real exponente de la delicada cultura y civilización burguesas!

El espíritu rebelde de esa masa fue sorprendido, las frentes un momento antes altivas de los trabajadores se inclinaron sobre los pechos, quizás no por abatimiento o cobardía, sino por vergüenza de formar parte de una sociedad que todavía conserva en su seno el espíritu vandálico, agresor, despótico, grosero, infame del salvaje ignorante de las edades primitivas. Los obreros poseídos del terror natural, por la extrema crueldad burguesa empleada contra ellos, ahogados, locos de dolor, se dejaron conducir por entre callejones de soldados armados -hermanos suyos también- adonde los burgueses quisieron.

El parte oficial del asesino Silva Renard dice que después de este bombardeo se desalojó el local y los obreros fueron conducidos al Hipódromo, unos embarcados, en los trenes otros. Pero ese parte no dice lo que seguidamente se hizo después que funcionaron las ametralladoras del “Esmeralda”. Yo creo ver que después de esta hazaña, aprovechando la confusión naturalmente producida, el dolor y la indignación que ha embargado los ánimos, ha ordenado el desalojo del local cargando a la bayoneta y con la caballería dispersando a los que huían.

Nada de esto dice el parte, pero suponemos que la obra se ha completado de esta manera, y los distintos telegramas publicados por los diarios dejan entrever ese procedimiento.

Estos sucesos ocurrían el sábado 21. Según algunas noticias publicadas el domingo 22 los obreros han intentado entrar al centro de la ciudad, asaltar los cuarteles, pero han sido rechazados, y nuevamente victimados, sin resultado alguno provechoso para los huelguistas.

La rebelión quedó sofocada.
Los carros de la basura recogen los cadáveres y los heridos.
Muchos sobrevivientes son arrastrados a la prisión.
La sociedad burguesa canta gloria. Ha triunfado, Reconoce que la petición de los obreros era muy justa, pero debían de esperar sumisamente hasta que a ellos, -los capitalistas-, ¡les plugiera resolver! Los hambrientos debían esperar que los ahítos de festines terminaran sus orgías para recoger los huesos.

El movimiento de Iquique - que todavía nos tiene conmovidos- de una intensidad que quizás aún no está del todo dominada, cuyo epílogo sangriento hemos relatado y comentado, tiene una larga historia, como todas las luchas obreras, y como todas llenas de martirios con un interminable cortejo de dolores.

Es interesante que aprovechemos esta oportunidad para bosquejar rápidamente los antecedentes, condiciones del trabajo y cómo se fomenta la fortuna en las regiones del salitre.

En 1904 y 1905 el salitre se vendía a razón de 6 ó 7 libras esterlinas la tonelada. Los ingleses solamente venden en moneda de oro. Los derechos aduaneros de exportación también los pagan al gobierno de Chile en moneda de oro. Mientras tanto los trabajadores y toda clase de empleados ganan sus sueldos en moneda de papel, cuyo equivalente en oro es demasiado variable como se verá más adelante. En este mismo período cada “un peso chileno” tenía un valor de 32 a 35 centavos oro, como máximum. De modo que cuando un obrero ganaba cinco pesos diarios, ganaba solamente entre $ 1.60 y $ 1.75 oro.
Los almacenes, el agua, el carbón, todos los artículos de consumo y vestuario; los ferrocarriles, teléfonos, correos, etc., todo está sometido al capricho de los capitalistas salitreros. Los empleados del gobierno, civiles y militares, desde el jefe político al portero de una oficina, además del sueldo que les paga el gobierno (que por cierto es miserable para los empleados chicos y generoso para los grandes) reciben un sobresueldo por concepto de gratificación o primas de los capitalistas salitreros, que de esta manera los subyugan.

Es de suponer la humillante condición en que sirven los obreros colocados en ese terreno de inmundicias.

Tantos son los abusos cometidos y que se cometen que de por sí han creado entre las masas obreras una profunda distancia hacia los patrones, que mantienen a los obreros en constante prevención y que les impulsan a sucesivas reclamaciones. Entre las innumerables causas que han obligado a reclamar a los obreros enumeraremos las siguientes:

-Pago en vales, canjeables sólo por mercaderías de la misma casa o por dinero con un 30 por ciento de descuento más o menos.

-Horarios mínimos de 10 horas.
-Capataces y empleados superiores con entrañas de verdugos.
-Engaños en los contratos de trabajo.
-Robo de salarios, al ajuste de cuentas.
-Altos precios de las mercaderías en los almacenes y despotismo de los vendedores.
-Agua de pésima calidad.
-Habitaciones inmundas.
-Peligros evidentes en todas las faenas de esta clase de trabajos. Si es en la extracción del salitre hay peligro al romper las masas de salitre con dinamita. Si es en los cocimientos los grandes fondos estaban destapados en donde los obreros caían en un caldo con más de 100 grados de vapor.
-Abusos en la venta de boletos del ferrocarril restringiendo el libre tránsito de los trabajadores.
-Prohibición de asociarse, de reunirse y de leer periódicos obreros.
Etc. etc.

La constante agitación de los obreros desde unos diez años a esta parte ha hecho desaparecer algunos de esos abusos y aminorar los estragos de otros. La acción de los obreros se ha dirigido por dos caminos: directamente atacando a los capitalistas con la huelga. Directamente hacia el gobierno por medio de sus diputados exigiendo de él el cumplimiento de las leyes que prohíben la circulación de vales o de monedas ilegales y las que prevén los accidentes del trabajo.

Los obreros encaminando sus acciones en esta forma obligaron al gobierno a intervenir favorablemente, y a los capitalistas a ceder a sus justas demandas.

Pero a la vez que se lograba exterminar algunos abusos nacían otros, obra del mismo régimen burgués.

En aquella misma época los obreros hicieron firmar a los capitalistas, a raíz de un conflicto, un compromiso de aumentar los salarios en proporción prudencial cada vez que el valor del billete chileno bajara de 35 centavos oro por cada peso.

En los actuales momentos, y desde hace un año, el peso chileno ha bajado a un valor de 24 y hasta 15 centavos oro, como se mantiene hoy día. Pero el valor del salitre ha subido mucho más. Los ingleses gritan en los mercados que las turbulencias obreras, que las huelgas, que la crisis económica de Chile, que los agiotistas, perjudican la industria salitrera, dañan sus intereses y que por eso se ven obligados a elevar el valor del salitre, que dicho sea de paso, es una sustancia que se vende sin competidores en el mercado mundial.

El salitre que en 1901 se vendía a 6 libras esterlinas la tonelada hoy se vende a 10 libras.

Y mientras esos capitalistas sin entrañas venden hoy casi al doble precio el salitre, en cambio a los obreros y empleados les pagan la mitad del salario que pagaban en 1904.

En dicho año vendiendo el salitre a 6 libras pagaban a 32 ó 35 centavos oro por cada peso chileno a sus obreros y empleados. Hoy vendiendo el salitre, a 10 libras pagan 16 a 20 centavos oro por cada peso chileno. Júzguese la enorme utilidad, la enorme fortuna que habrán acumulado los industriales salitreros durante este par de años que dura la crisis más intensa que han creado, los capitalistas para Chile, y sin embargo, miserables, masacran al pueblo cuando éste les tira en cara sus impudicias.

La cuestión tiene este aspecto: en 1904, un obrero recibía 5 pesos billete al día, hoy también los recibe. Pero la equivalencia en oro es bien distinta de una fecha a otra.

Los industriales combinan todas sus funciones comerciales para obtener el mayor rendimiento. Las flotas de buques que acarrean el salitre a los puertos europeos, llegan a los puertos chilenos llenos de mercaderías, maquinarias, etc. De modo que hacen viajes redondos, completos, sin perder un minuto de tiempo ni desperdiciar un metro de espacio. Estas circunstancias cooperan a la utilidad capitalista, sin tomar én cuenta los fabulosos fraudes aduaneros que se cometen.

En este terreno están colocadas las dos entidades: obreros y capitalistas. Los obreros en una extrema miseria. Los capitalistas en una extrema abundancia que la ven los trabajadores.

Uno de los factores que ha impulsado a la burguesía a proceder tan cruelmente, en la destrucción de este movimiento obrero que pedía justicia, es el gran temor que tienen de ver extenderse una agitación obrera, en estos instantes en que carece de fuerzas armadas suficientes a causa del fracaso de las leyes militares. Emplear la crueldad extrema, infundir el terror en el menor tiempo posible, desbaratar toda organización, que pueda resistir, he ahí el plan de hoy de los burgueses chilenos.

Cañones y metrallas, toda una armada de guerra para dominar una huelga de 10 a 15 mil obreros.

Estas carnicerías humanas cometidas en Iquique han conmovido profundamente toda la organización obrera del país que se apresta a levantarse para protestar contra tan inauditos vejámenes.

Pero el gobierno también en todas partes pretende impedir a los obreros la realización de sus deseos.

En los puertos vecinos a Iquique, en Tocopilla, Taltal y especialmente en Antofagasta, puede decirse que se ha establecido un verdadero estado de sitio, prohibiendo toda reunión en que los obreros pudieran deliberar acerca de la solidaridad que debían prestar a sus desgraciados compañeros de Iquique. En Valparaíso, importante ciudad vecina a la capital, se ha prohibido toda manifestación con relación a los sucesos de Iquique, y el diario obrero de esta ciudad “La Epoca”, ha sido arbitrariamente clausurado por orden del gobierno, siendo que la legislación chilena no permite ningún atentado que amordace la prensa, y el director de la publicación ha sido acusado por publicar y comentar quizás la verdad de los crímenes realizados por la sanguinaria burguesía de Chile.

El pueblo de Chile es de índole altiva. Trabaja mansamente, se deja explotar con resignación, pero es un león cuando se cansa de sufrir, cuando se ve colmado de abusos. En la mayor parte de sus acciones ha empleado la violencia para repeler la barbarie burguesa. El pueblo ha comprendido que los peores instrumentos con que se le destroza son el ejército y el servicio militar y los ha destruido, pero no lo suficiente para evitar que aún se le fusile. Las grandes jornadas en abril 29 de 1888, en octubre 22 y 23 de 1904, en abril y mayo de 1905 y otras en Santiago; las de 1890, de mayo 12 de 1903 las de enero y marzo de 1904 en Tocopilla y agosto de 1906 en Valparaíso; las de 6 y 7 de febrero de 1906 en Antofagasta y otros cien actos enérgicos y violentos en que han actuado los proletarios chilenos juntos con el reciente de Iquique no dejan tras de sí sino charcos de sangre, tumbas prematuras abiertas, huérfanos, viudas, mayores desgracias y un espíritu espantado, idiotizado, adormecido por largo tiempo.

La violencia empleada como respuesta a los ataques de la tropa no ha señalado jamás una victoria obrera. Ni una sola conquista, en las luchas económicas, ha seguido a las irrupciones populares. Al contrario, los capitalistas aprovechando ese anonadamiento que sigue a sucesos luctuosos se han aprovechado cínicamente para salir airosos y vencedores en sus explotaciones vergonzosas del trabajo de los obreros.

Hasta hoy los obreros no han podido seguir un camino más seguro. Son en su mayor parte ignorantes, sin orientaciones científicas sobre la lucha de clases, sin métodos, sin una organización siquiera regular, son muy pocos realmente inteligentes y con una prensa aunque numerosa, pero falta de rumbos precisos en esta clase de luchas. Así se explica que sólo han pensado en la violencia, y cuyo método ensayado ya en repetidas ocasiones y estrellado contra las bayonetas y los cañones, debe señalar un cambio de táctica más inteligente, menos violento, más eficaz, menos bulliciosa; la organización poderosa y perfecta del proletariado en el terreno económico, político y cooperativo para sustituir inteligentemente por estos tres caminos a la actual sociedad.

Lo demás será abatir las energías obreras

Fotos históricas:
Autoridades civiles y militares en Iquique, hacia 1907
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0007288

Escuela Santa María de Iquique, hacia 1907 http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0007284

Grupo de obreros dirigiéndose a la Escuela Santa María de Iquique
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0007289

Huelga en la Plaza Montt 21 de diciembre 1907
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0007285

Tropas del Regimiento Esmeralda comprometidas en la represión de la huelga de Iquique, hacia 1907
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/documento_detalle.asp?id=MC0007287

José Cerpa: Canta al recuerdo de lo sucedido en la Escuela Santa María
http://www.josecerpa.com/pirata/SANTAMARIADELAPAMPA.mp3

Fuente : www.memoriachilena.cl

DD.HH.: JUAN GUZMÁN: EX MILITARES DEBEN RESPONDER POR LO QUE HICIERON EN DICTADURA

Enviado el Lunes, 22 enero a las 15:17:19
El ex juez Juan Guzmán Tapia sostuvo hoy que los ex funcionarios –civiles y militares- del régimen de Augusto Pinochet (1973-90) deben responder por sus acto y que en los casos de de derechos humanos se hará justicia.


El actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central.aseguró que con la muerte de Augusto Pinochet no se cierran los procesos por violaciones a los derechos humanos.

“La gente tiene que tener confianza y darse cuenta de que si bien falleció el principal de los implicados (Pinochet), quedan muchas personas que deberán responder por sus actos y se hará justicia. Aún están con vida muchos ex funcionarios del régimen militar, generales, coroneles y brigadieres que deberán responder por lo que hicieron”, apuntó.

Asimismo, manifestó que no comparte la visión de la UDI en cuanto a la negativa de que el Congreso ratifique el Estatuto de Roma, dado que según dijo, “nuestro país en ningún caso pierde soberanía si se ratifican los acuerdos que brindarían participación en último caso a la Corte Penal Internacional en las causas de derechos humanos en Chile”.

Guzmán que está de visita en la ciudad de Antofagasta, se reunió con los nuevos postulantes a esta carrera en dicha casa de estudios superiores.

El ex magistrado y académico compartió con los jóvenes sus impresiones y entregó consejos a las futuras generaciones de abogados de la UCEN de Antofagasta.

Antofagasta, 22 de enero 2007
Crónica Digital

El Presidente Evo Morales cumple un año de gestión con éxito

El Presidente Evo Morales cumple un año de gestión con éxito

Por: Argenpress.info| 22/01/07

El mandatario boliviano Evo Morales cumple este 22 de enero su primer año de gobierno constitucional, en una gestión que ha caminado por la senda del éxito, con algunos escollos nacionales e internacionales.

El primer gobernante de origen indígena, elegido con 54,8 % del voto popular, ha cumplido -con algunos traspiés- lo prometido en su campaña electoral, y eso le permite mantener la aprobación de más de 60 % de los bolivianos.

La nacionalización de los hidrocarburos el 1 de mayo pasado, y posteriormente la firma de nuevos contratos con las 12 empresas que explotan esos recursos, incluyendo la suscripción con Argentina de un nuevo precio en el valor del gas exportado, contribuyeron a resaltar el cambio profundo que requiere su empobrecido país.

Asimismo, la convocatoria a elecciones para la Asamblea Constituyente en julio y su resultado positivo le pavimentaron el camino a él y a sus partidarios del Movimiento Al Socialismo (MAS) para 'refundar' Bolivia mediante una nueva Constitución.

La consolidación de Morales ha llegado de la mano con la modificación, a fines de noviembre, de la Ley de Reforma Agraria que databa de 1996.

La modificación plantea revertir al Estado las tierras 'ociosas' en manos de latifundistas, y generar una 'revolución agraria' que tienda a repartir tierras a los campesinos e indígenas, con el agregado de mecanizar el campo.

El mejor ingreso al erario por las exportaciones de gas al norte argentino han permitido a Bolivia un cierto 'desahogo' económico, facilitando la implantación del llamado bono 'Juanito Pinto' para casi un millón de alumnos de educación primaria, a fin de que pueden solventar, en parte, sus estudios, alimentos y salud.

Sin embargo, aún tiene que confrontar una fuerte oposición de la derecha y centro derecha, especialmente en la Asamblea Constituyente que aún no termina de cuajar ni iniciar su tarea, que exige la aprobación de los capítulos y artículos de la nueva Carta Magna por dos tercios de los asambleístas.

También figura el enfrentamiento entre mineros asalariados y cooperativistas, en octubre, por la posesión del cerro Pokosani, rico en estaño, en Huanani, departamento suroccidental de Oruro, que dejó 16 muertos y varios cientos de heridos.

Como solución, el gobierno de Morales propuso que los cooperativistas y artesanos pasen a formar las filas de los asalariados a través de la estatal Corporación Minera Boliviana (Comibol), y planteó para este 2007 la nacionalización de la minería.

Otro grave problema, es la exigencia de los pobladores del departamento de Cochabamba (centro) y de la ciudad occidental de El Alto, vecina a La Paz, de que renuncien los prefectos (gobernadores) Manfred Reyes y José Luis Paredes, respectivamente.

En la capital cochabambina, en estas últimas semanas, los incidentes entre partidarios y opositores a Reyes dejaron al menos dos muertos y una veintena de heridos, mientras que el gobierno plantea la figura de la revocatoria de las autoridades prefecturales, incluyendo la del propio jefe de Estado.

En el plano externo, Morales obtuvo un triunfo 'moral' al lograr con Chile un acuerdo de negociación bilateral, en el que La Paz y Santiago se pronuncian por 'evaluar, analizar y buscar un resultado positivo' a la antigua demanda boliviana de recuperar su cualidad marítima, perdida a manos chilenas en la Guerra del Pacífico (1879- 1883).

Destaca también la iniciativa boliviana del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) frente al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que auspicia Estados Unidos, y su adhesión a la propuesta del mandatario venezolano Hugo Chávez de la Alternativa Bolivariana para América.

Bolivia ha suscrito sendos TCP con Cuba y Venezuela, lo que le ha permitido iniciar programas educativos y de salud prácticamente sin costo, y abrir el comercio.

Más de mil médicos cubanos trabajan en territorio boliviano, además de levantar una veintena de centros hospitalarios, otorgando más de tres millones de consultas de medicina general y realizado más de 20 mil intervenciones quirúrgicas, la mayor parte de ellas oculares, a sectores marginados.

Con Estados Unidos, la situación sigue siendo delicada: la mayor confrontación es por el tema de los cultivos de hoja de coca (principal insumo de la cocaína), por la política de Morales de 'coca sí, cocaína no', que se traduce en el deseo de impulsar la industrialización cocalera, contra la iniciativa norteamericana de erradicar los cultivos.

Sin embargo, la situación está en relativa calma a raíz de la aprobación de Washington de prorrogar por seis meses más, hasta junio próximo, la ley estadounidense de Preferencias Arancelarias Andinas y de Lucha Contra las Drogas (Atpdea).

Bolivia, enclaustrado en el centro de América del Sur y siendo el segundo país más pobre del hemisferio, ha logrado una positiva imagen internacional bajo el gobierno de Morales, y está 'casi a punto' de establecer una relación horizontal y de igualdad con sus vecinos del continente.

La 'revolución democrática e indígena' propuesta por Morales requiere de un proceso de aprendizaje en el que el propio gobierno y el pueblo todavía están inmersos.

El primer año de gestión del primer presidente indígena de América será celebrado por movimientos indígenas, organizaciones sociales y residentes bolivianos en diferentes capitales de América Latina y Europa.

En la Plaza de los Héroes de la capital administrativa de Bolivia, La Paz, sede de la celebración, Morales, también propuesto para el Premio Nobel de la Paz 2007, tiene previsto presentar un informe de gestión a los movimientos sociales considerados pilares de la gestión gubernamental.

No obstante, la fiesta se verá algo empañada por la reciente renuncia del ministro de Obras Públicas, Salvador Ric, y por la marcha anunciada para el lunes por la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto, vecina a la urbe paceña, que demanda la renuncia del prefecto Paredes.