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T r i b u n a c h i l e n a

El rechazo de la izquierda chilena y latinoamericana al TPP

 



"Los gobiernos de Chile, Colombia, México y Perú firmaron en abril del 2011 la creación de la Alianza del Pacífico (AP) que, según la Declaración de Lima, trata de “alentar la integración regional, así como un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad” de las economías de sus países y “avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas”. Además, en 2012 se retomaron las negociaciones para firmar un Acuerdo Estratégico Transpacífico de Cooperación Económica, o TPP por sus siglas en inglés, tratado de libre comercio multilateral que involucra a 12 naciones: Estados Unidos de América, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile.

Es en ese mismo sentido que en muchos de nuestros países se vienen desarrollando actividades en torno a la denuncia de otras formas de intromisión a través de los tratados, como puede ser la negociación del TISA (por sus siglas en ingles) que, pese al secretismo en su negociación, hemos podido acceder a informaciones que encienden una luz roja de alerta por los contenidos del mencionado tratado."

"Tanto la AP como el TPP buscan impulsar los Tratados de Libre Comercio (TLC) con los países de la cuenca del Pacífico, que han tenido hasta ahora resultados nefastos para nuestros pueblos. Se trata de una creación de los gobiernos de EUA y de las potencias imperialistas que buscan dividir la integración económica, comercial, política y cultural de los pueblos latinoamericanos y caribeños, expresada en los diferentes procesos propios de Nuestra América. El FSP rechaza estas dos formas de subordinación a las grandes potencias."

El texto citado es parte de la Resolución Final suscrita por dirigentes de más de 100 partidos y movimientos de la izquierda Latinoamérica y el Caribe, integrantes del Foro de Sao Paulo, reunidos en su XXI Encuentro en Ciudad de México el 1 de agosto del 2015. La Resolución reitera un rechazo categórico y fundamentado al Tratado Transpacifico TPP. Aquello sería coherente y no debería llamar la atención si no fuera porque esos contenidos también fueron aprobados por los representantes de los partidos PC, IC y MAS, integrantes de la Nueva Mayoría (1) junto al representante del Partido Socialista de Chile, partido de la Presidenta Bachelet, cuyo gobierno encabezado por su Ministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz, PPD ex militante del Partido Socialista y su negociador Andrés Rebolledo, Director de la Dirección Comercial y militante del Partido Socialista, acordó oficialmente el TPP con los Estados Unidos y los otros gobiernos involucrados.

El acuerdo final fue anunciado en la ciudad de Atlanta y presentado por Estados Unidos como un exitoso acuerdo estratégico el mismo día en que el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry iniciaba su visita a Chile. El anuncio del TPP y la visita de Kerry no fueron coincidencia y demuestran la fuerte y estrecha vinculación geopolítica que une al gobierno de Estados Unidos con la actual administración chilena.

El Acuerdo Transpacifico tiene para los EEUU en su estrategia hacia el Asia Pacífico la misma equivalencia y concepción geopolítica y económica de la fracasada Area de Libre Comercio de las Américas ALCA, proyecto que Estados Unidos intentó imponer en nuestra América. Felizmente para nuestro continente el 2005 en Mar del Plata, Argentina, los principales Presidentes progresistas de la Región, encabezados por Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula da Silva, desecharon el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) mientras que el entonces Presidente de Chile, Ricardo Lagos, militante destacado de los Partidos Socialista y PPD , y cuyo Subsecretario de Relaciones Exteriores era actual canciller de Bachelet Heraldo Muñoz, insistía en el ALCA, intentando salvarlo del firme rechazo de América Latina

Tal como lo señalamos en conjunto organizaciones políticas de Chile, Colombia, México y Perú, "El TPP se ha negociado a espaldas de nuestros pueblos y de las organizaciones populares y ciudadanas. Esta negociación se efectuó en un completo secretismo con cláusulas de confidencialidad que impiden que se conozca sus contenidos esenciales y sus verdaderos alcances e impactos negativos sobre nuestros pueblos, economías, industrias y producciones nacionales, afectando severamente nuestra soberanía económica y debilitando los actuales procesos económicos políticos e institucionales de integración de América Latina y el Caribe. Cada uno de los Capítulos del TPP no solo tendrán consecuencias económicas, productivas y culturales, sino que amarran o subordinan a nuestros países a modelos de “desarrollo” neoliberal transnacionalizado, subordinando, comprometiendo nuestras soberanías y haciendo extremadamente difícil cualquier cambio o decisión soberana que nuestros pueblos asuman en el futuro".(2)

Para nuestra patria el TPP constituye una nueva y mayor amenaza para nuestra soberanía, ya que profundiza la condición dependiente que ha impuesto la cadena de Tratados de Libre Comercio (TLC'S) suscritos por Chile. Ahora no solo tendremos que consultar cualquier cambio que queramos hacer en política económica, sino también en nuestras políticas sociales. Las empresas y corporaciones transnacionales y los Estados extranjeros podrán protestar y perseguir indemnizaciones ante cualquier proyecto de ley que consideren pueda afectar ahora o en el futuro sus intereses.

Atravesamos hoy una crisis institucional, uno de cuyos componentes se manifiesta en un Congreso elegido por un sistema binominal poco representativo, lo que hace aun más negativo el que sea Congreso el actual el que deba rechazar o aprobar un Acuerdo como el TPP cuyo alcance es estratégico y sus contenidos han sido negociados en completo secreto y de espaldas a las y los ciudadanos y movimientos sociales. Son las organizaciones ciudadanas las que deben exigir conocer primero la totalidad de sus contenidos y cláusulas y movilizarse para que el Parlamento rechace el Acuerdo.

Esperamos también que los parlamentarios de los partidos de la Nueva Mayoría miembros del Foro de Sao Paulo (3) que han suscrito sus Resoluciones contrarias al TPP, actúen en consecuencia y coherencia rechazando tan nefasto Acuerdo para nuestra soberanía económica, productiva y comercial, el que se sitúa además en abierta contradicción con la pertenencia de Chile en las instituciones de integración política y económica de nuestra América, como son la ALADI, UNASUR y la CELAC. Tratado que de aprobarse, amenaza con comprometer y hacer aun más difícil todo cambio o modificación estructural que queramos hacer como país soberanamente en el futuro en los ámbitos económicos, productivos y de política exterior, luego de conquistar a través de una Asamblea Constituyente electa nuestro derecho a dotarnos de una nueva Constitución representativa que consagre una democracia económica y social verdaderamente participativa para el Chile del siglo XXI.

 

Notas

 

 

 

 

 

1. En los 2 últimos encuentros anuales del 2014 y 2015 el Foro de Sao Paulo aprobó Resoluciones de expreso rechazo al Tratado Transpacífico TPP. En el XX Encuentro del FSP en La Paz, Bolivia el 02/09/2014 participaron por Chile el PS, PC, MAS, IC (Nueva Mayoría) y PH, MIR, Socialismo Allendista, RD e Igualdad. En el XXI Encuentro del FSP en México del 29 julio al 1 agosto 2015, asistieron por Chile el PS, PC (Nueva Mayoría), RD y el Movimiento del Socialismo Allendista.

 

2. Declaración " NO al Tratado TransPacifico (TPP) por un Comercio justo y la integración de América Latina” del 1 de agosto del 2015 en Ciudad de México suscrita por las siguientes organizaciones de Chile: Movimiento del Socialismo Allendista, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Partido Humanista, Revolución Democrática. Colombia: Partido Alianza Verde, Partido Comunista, Marcha Patriótica, Presentes por el Socialismo, Coordinadora Socialista México: Partido de la Revolución Democrática, Partido del Traba jo. Perú: Partido Socialista, Partido Comunista Patria Roja, Ciudadanos por el Cambio, Partido del Pueblo.

 

(3) Son miembros del Foro de Sao Paulo por Chile los siguientes partidos y Movimientos: Partido Comunista, Partido Socialista, MAS e Izquierda Ciudadana, (Integrantes de la Coalición de gobierno Nueva Mayoría) y el Partido Humanista, MIR, Revolución Democrática y Movimiento del Socialismo Allendista.

Si los bolivianos quieren mar

 

Punto Final



“Si los bolivianos quieren mar, que lo vengan a buscar. Aquí los esperamos”, dijo Jaime Ravinet. Vaya declaraciones groseras y provocadoras en boca de un ex ministro de la Concertación -y también de Piñera, por cierto-. Son algo insólito. Pero, pobre, se habrá acordado con nostalgia de su infancia y se habrá comprado un uniforme de general. Porque es de suponer que no va a mandar a puros pelados a la guerrita que está organizando y que él se quedará en Santiago o Zapallar.

Pero hay una cosa que debería considerar: no tiene que ponerse uniforme de general, sino de almirante. Porque Evo no va a venir por los cerros del norte; es un indio muy astuto, además de buen mozo; no lo podemos negar aunque nos duela, amigos. Porque aquí se ha hablado de los “cholos bolivianos”, pero yo veo que este cholo o indio o lo que sea, es mucho más guapo que la mayoría de los políticos chilenos: un hombre alto, bien plantado, rostro enérgico sin ser agresivo, y nada de guata ni de papada. Y además, joven, en eso también les da cancha, tiro y lado a los políticos chilenos. No voy a dar nombres pero basta con que ustedes miren a su alrededor. Y para qué hablar del vicepresidente de Bolivia, que es un rucio -un güero, como dicen en México- guapísimo, requeteguapísimo, además de inteligente, culto, valiente y muchas cosas más. Es que las mujeres nos fijamos en esas cosas, no importa la edad que tengamos ¿verdad?, igual que los hombres se fijan en ciertas partes de la anatomía femenina, no se hagan los inocentones. Y yo, francamente, si tengo que ver la foto de un presidente o presidenta en los diarios, prefiero ver a uno o una que sea guap@, más que a uno que den ganas de salir arrancando. Y confesaré que las fotos de García Linera o de Evo Morales me ponen de mucho mejor humor que la de un señor Burgos que siempre tiene cara de enojado, por no decir de perro. ¿Alguien lo ha visto riendo o siquiera sonriendo? ¿O será que no tiene dientes? Hay gente así, que de puro miedo al dentista, pierde todos los dientes.

Bueno, volviendo al lío de Bolivia. Evo y sus huestes no van a ser tan ingenuos de venir por los cerros del norte de Tarapacá, claro que no. Como decía el chino Sun Tzu, que se las sabía todas, en la guerra lo más importante es la sorpresa. Entonces los bolivianos van a llegar por mar. Porque fíjense, Chile ha conseguido algo bastante difícil: enemistarse con todos sus vecinos. Ningún argentino se olvida de que ayudamos a Inglaterra en la guerra de las Malvinas, es decir los ayudó Pinochet pero ellos no hacen esas diferencias, desgraciadamente. ¿Y por qué creen ustedes que el Papa fue a Bolivia y no vino a Chile? Más claro echarle agua: un Papa argentino, peronista y montonero (mis amigos ex montoneros dicen que no están seguros, porque trabajaban muy compartimentados), en fin, montonero o no, el Papa apoya a Bolivia sin la menor duda, es decir que Argentina, Roma, el Vaticano y tutti-cuanti apoyan a Bolivia, sobre todo por aquello de Chile/matón de barrio, porque la mala fama se difunde rápido… Y por supuesto, todos sabemos que la flota argentina es bastante mejor que la chilena, ya que ahora se ha descubierto que nuestros milicos, la plata del cobre no la invertían en barcos y armas, sino en cosas más personales.

Entonces, señor Ravinet, vaya a esperarlos a Valparaíso o a San Antonio o a lo mejor a algún puerto que a nadie se le ha ocurrido. ¿Y por qué no a Zapallar, donde usted tiene su casa? A lo mejor por ahí viene la invasión. ¿No les digo que los bolivianos son muy inteligentes y han estudiado a Sun Tzu?

Por otra parte, estoy convencida que mientras más insulten y “choleen” a los bolivianos, peor le va a ir a Chile en la Corte Internacional de Justicia. Parece que nuestro hombre en La Haya no se atrevió a decirle al brillante ministro de Relaciones ni a nuestra presidenta, que muchos de los jueces de la Corte son bastante más morenitos que Evo. Porque sepan ustedes que la mitad de los ministros de esa Corte no son europeos, no son blanquitos sino africanos, chinos, indios y de todas esas razas despreciadas por los muy europeos chilenos, que siguen creyendo aquello de “Talca, París y Londres”. Están tan atrasados de noticias que no saben que ahora deberían decir “Talca, Berlín y Washington”, o a lo mejor en este caso “Cochabamba, Buenos Aires y El Vaticano”.

Si alguna vez Stalin preguntó burlonamente: “¡Ah, el Papa! ¿Cuántas divisiones tiene?”, ahora sabemos que Stalin se equivocó en todo y que a lo mejor el Papa no tiene divisiones armadas, pero las tiene dispersas por el planeta. Tiene montones de fieles que lo siguen y muchísimo dinero y muchos gobiernos amigos. En estos días, el Papa se ha convertido en una gran potencia política. Y por lo demás, no necesita divisiones armadas para convencer al mundo de que hay que darle mar a Bolivia. Porque fíjense bien: ¿conocen a alguna persona no chilena que no sea partidaria de Bolivia en este diferendo? Hagan la prueba, pregunten y verán.

Entonces, cuidado, que si siguen los insultos matonescos al pueblo boliviano, se convertirán en un boomerang contra Chile.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 838, 9 de octubre, 2015

revistapuntofinal@movistar.cl

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Convocatoria: “Políticas económicas alternativas al neoliberalismo”

por Juan Pablo Mateo Tomé (New York, EE.UU.)

CONVOCATORIA

Call for papers número 4

Políticas económicas alternativas al neoliberalismo

Coordinador: Juan Pablo Mateo Tomé (The New School, New York, USA) Contacto: mateoj@newschool.edu

   Desde principios de la década de los ochenta del siglo XX, la economía mundial ha experimentado cambios importantes. En política económica, se ha producido un progresivo giro hacia el neoliberalismo. Asimismo, se constata una intensificación en el proceso de integración (o globalización) del proceso productivo, financiero y comercial del conjunto de economías nacionales. En este contexto, en el cual la dinámica económica de los países esta crecientemente vinculada al conjunto del capitalismo mundial, y ante la existencia de instituciones internacionales que sustenta el orden vigente, sumamente poderosas (FMI, Banco Mundial, Bancos centrales, etc.), pareciera que no hay alternativa al modelo impuesto. En efecto, tal es el mensaje que los medios de comunicación transmiten. Por tanto, en este número se pretende analizar la política económica actual, específicamente las alternativas al modelo neoliberal imperante.  Para ello, planteamos algunos interrogantes:

  • ¿Cuáles son los fundamentos del neoliberalismo, así como las contradicciones con la teoría?
  • ¿Es posible construir un programa económico alternativo?
  • ¿Cuáles serían las ventajas y obstáculos a los que se enfrentaría?
  • ¿En qué medida contamos actualmente con políticas económicas significativamente diferentes del neoliberalismo?

Objetivo: exponer en qué medida estas economías se distancian del programa neoliberal, es decir, explicar los rasgos contrarios al neoliberalismo que cabe considerar como progresistas.

Los textos deberán seguir nuestras normas de estilo y las directrices propias de los artículos académicos en cuanto a rigor, argumentación y citas, pero estarán redactados de una manera que facilite su lectura a los investigadores no especializados en economía.

La extensión máxima será de 8.000 palabras.

Los originales se remitirán a esta dirección:  redaccion@pensamientoalmargen.com

La fecha límite para la entrega de los artículos será: 1 de marzo de 2016.

Pensamiento al margen esta indexada en prestigiosos índices y bases de datos como Latindex, Redib, Hispania, DAIJ o Dulcinea.

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Chile Mejor sin TPP: “Bachelet dice que el tratado es bueno, pero el país ignora a qué se refiere”

Chile Mejor sin TPP: “Bachelet dice que el tratado es bueno, pero el país ignora a qué se refiere”

por El Ciudadano (Chile)

La plataforma integrada por centenares de organizaciones y ciudadanos afirmó que “es una situación absurda que la Presidenta se refiera a los supuestos beneficios de un tratado que nadie conoce. No resiste el menor análisis desde el punto de vista del control ciudadano de las decisiones políticas”.

Como “insólita” calificó la organización ciudadana Chile Mejor Sin TPP la conferencia de prensa realizada por la presidenta Michelle Bachelet, en donde se refirió a los beneficios que, a juicio de su gobierno, tendrá el tratado para el país. En su alocución, la mandataria afirmó que el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica beneficiará especialmente a los sectores agrícolas, agroindustriales y forestales.

El TPP es la última versión de los tratados de libre comercio y obliga a los estados firmantes a cambiar sus leyes para resguardar las inversiones extranjeras. Acceso a recursos naturales, propiedad intelectual, internet y áreas financieras, entre otras, se verán afectadas para beneficio de las grandes corporaciones.

Para la organización el acuerdo “amplía nuestra área de influencia y nos inserta de una manera más plena en una zona prioritaria para la estrategia de desarrollo de Chile, pero a la vez sin haber renunciado a nuestras convicciones”.

Este tratado no viene solo, sino que viene acompañado de sus dos tratados hermanos, el TISA y el T-TIP, que profundizarán la supremacía de las directrices comerciales en desmedro de las soberanías de los pueblos.

A pocos días de firmarse el acuerdo, el portal Wikileaks publicó el capítulo final sobre propiedad intelectual del TPP, que tendrá efectos en internet, medicamentos y editoriales, entre otras áreas. Asimismo, el portal señaló que cientos de representantes de grandes corporaciones tuvieron acceso a las negociaciones, las cuales se mantuvieron bajo secreto ante la sociedad civil.

Una de las voceras de la plataforma Chile Mejor sin TPP, Javiera Espinoza de Fundación Terram, afirmó que “un país serio como se pretende el nuestro debe discutir abiertamente sus grandes decisiones políticas. El secretismo absoluto con que se ha discutido este tratado pone al país en la situación de hacer un acto de fe sobre la bondades a las que alude la presidenta Bachelet, lo que es del todo impropio para un sistema democrático”.

En tanto, Carlos Margotta afirmó que “la información que nosotros tenemos, y que solo se ha conocido por filtraciones de Wikileaks, nos lleva a conclusiones completamente distintas a las de la presidenta Bachelet. Este tratado no viene solo, sino que viene acompañado de sus dos tratados hermanos, el TISA y el T-TIP, que profundizarán la supremacía de las directrices comerciales en desmedro de las soberanías de los pueblos. En ese contexto, no logramos comprender en qué se basa la Presidenta para decir que Chile ampliará su área de influencia. Parece ser todo lo contrario”.

Las organizaciones, tal como lo han hecho varios parlamentarios, exigieron que se dé a conocer íntegramente el texto del tratado. “Solo así podremos discutir seriamente sobre las maravillas del TPP a las que se refiere el Gobierno”.

Al mismo tiempo que la presidenta Bachelet daba la conferencia de prensa, señalando que Chile había defendido sus intereses, Wikileaks filtró el capítulo de Propiedad Intelectual y la conclusión que se puede sacar, a primera vista, es que el acuerdo amplía las restricciones en materia de patentes de datos, patentes de plantas y restricciones digitales.

Finalmente, recordaron que el acuerdo firmado tiene nulo espacio de modificación, lo que transforma su aprobación en un plebiscito donde el país deberá optar por el Sí o por el No.

*Fuente: El Ciudadano

+ INFO: Con el TPP, Chile entregará su soberanía a las multinacionales

Wikileaks denuncia que en negociación del TPP participaron cientos de representantes de grandes corporaciones

Historia de Juan Barros, el terrorífico y degenerado obispo que nombraron en Osorno

Historia de Juan Barros, el terrorífico y degenerado obispo que nombraron en Osorno

por Radio del Mar (Chile)

¿Quién es Juan Barros, el actual Obispo de Osorno? Leo que lo cuenta una de sus víctimas

Juan Carlos Cruz Chellew, se ha convertido en la voz de miles de víctimas de abuso sexual de sacerdotes. Su vida dio un vuelco dramático cuando decidió romper el silencio para contar su verdad, que es similar a la de miles de víctimas de curas pederastas.

Todo empezó cuando su padre murió y buscó refugio espiritual en la Iglesia. Tenía 15 años y llegó a la Acción Católica Juvenil de la parroquia del Sagrado Corazón en el Bosque de la Comuna de Providencia, barrio de la clase alta chilena con el sacerdote Fernando Karadima Fariña, conocido como El Marcial Maciel chileno.

“El Señor te ha traído a mí y yo de ahora en adelante voy a ser tu papá, tu confesor y tu director espiritual”, dijo Karadima a Juan Carlos, mientras veía como el cura abusador de cientos de menores, daba “golpecitos” en los genitales a otros chicos.

El ataque de este depredador aún impune, sucedió de forma inmediata. Mientras se confesaba le dijo: “Pon la cabeza en mi pecho’. Luego lo acarició y añadió: “Saca la lengüita”.

Entrevistado, Juan Carlos Cruz Chellew lo recuerda aún indignado. Ese día inició una larga pesadilla porque se percató que no sólo era el único abusado, sino que había cientos.

El cura Karadima abusaba de niños frente a otros sacerdotes. Había cuatro voyeristassacerdotes a sus órdenes, que después fueron premiados convirtiéndoles en obispos, que presenciaban los abusos: Horacio Valenzuela, obispo de Talca; Juan Barros, obispo castrense; Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, y Tomislav Koljatic, obispo de Linares.

Pero en especial, había uno que directamente era cómplice de los abusos y participaba: Juan Barros, recientemente designado por el Papa Francisco como obispo de Osorno, Chile: “Y ahora nombra obispo a la escoria de la Conferencia Episcopal chilena. Este hombre estaba parado al lado nuestro cuando Karadima nos abusaba. El sacerdote Barros se besaba y se tocaba con Karadima. Es francamente un hecho increíble, como una historia de terror”.

Añade: “Yo veía al padre Fernando Karadima y a Juan Barros besarse y tocarse mutuamente. Generalmente, más de parte del padre Karadima venían los toqueteos en los genitales por encima del pantalón de Juan Barros, al igual que hacía con el hoy también obispo Koljatic. En el caso de Juan Barros, éste jugaba a una especie de celos entre sus más cercanos y se turnaban por sentarse al lado de Karadima, estar solos con él en su cuarto y desplazar a otros. Como yo era bastante menor, veía esto entre horrorizado y a la vez paralizado, ya que yo estaba viviendo mi parte del abuso de Karadima, lo que ya fue comprobado en los juicios canónico y penal”.

En 1987, Juan Carlos decidió abandonar la parroquia y a partir de entonces empezó un proceso psicológico para tomar la decisión hace unos años de denunciar penalmente y por la ley canónica al sacerdote Karadima. Un  hecho que estremeció a la jerarquía católica chilena.

Juan Carlos no puede olvidar los deleznables actos cometidos por el sacerdote Barros, ahora premiado: “Juan Barros se sentaba en la mesa al lado de Karadima y le ponía la cabeza en el hombro para que lo acariciase. Disimuladamente le daba besos. Más difícil y fuerte era cuando estábamos en la habitación de Karadima y Juan Barros, si no se estaba besando con Karadima, veía cuando a alguno de nosotros, los menores, éramos tocados por Karadima y nos hacía darle besos diciéndome: ‘Pon tu boca cerca de la mía y saca tu lengua’. Él sacaba la suya y nos besaba con su lengua. Juan Barros era testigo de todo esto y lo fue incontables veces, no solo conmigo sino con otros también”.

Karadima y Barros hacían juicios a los chicos que abusaban para mantenerlos sometidos psicólogicamente con las llamadas “correcciones fraternas”.  Y los amenazaban con hacer público secretos de confesión. Los chicos abusados eran sentados delante de 10 personas para ser enjuiciados, algo que aterrorizaba a los menores: “Éramos atormentados. Conozco gente que se suicidó, gente que todavía no es capaz de contar los abusos y vive en la angustia. Era un hombre absolutamente monstruoso, impredecible, que nos tenía controlados porque sabía cómo hacernosreaccionar en horror y utilizaba los secretos de confesión para torturarnos”.

Y recuerda: “El 25 de Octubre de 1987, Karadima llamó a una ‘corrección fraterna’ contra mí. Un eufemismo para un verdadero juicio. Participaron Karadima, presidiéndolo, y doce personas más, entre ellos Juan Barros, como testifiqué y quedó constancia y fue comprobado como verdadero en los juicios penal y canónico. Todos sentados alrededor de una mesa y yo en una silla un poco alejado de la mesa, como un tribunal de la inquisición. Karadima me amenazó con contar cosas que solo él sabía bajo secreto de confesión si yo no ‘mejoraba’ y le hacía más caso y obedecía en todo. Yo miraba con desesperación a los que creía eran mis amigos, pero me ignoraban, es más, le echaban más leña al fuego con acusaciones que enfurecían a Karadima, como que yo era amigo de otros sacerdotes que no eran de El Bosque y que me confesaba con ellos, algo que hoy suena ridículo, pero que a mí en ese momento me destrozaban. Una vez terminado ‘el juicio’, Juan Barros y otros se me acercaron para decirme que hiciese caso y que me iría bien”.

Barros no solo presenciaba los abusos sexuales cometidos por Karadima, sino que finalmente faltó a una de las principales normas de la Iglesia: “Violaron el secreto de confesión. Karadima y Barros escribieron una carta al Cardenal y al rector del seminario para que me echasen por homosexual”.

Con dolor, recuerda: “Solamente Karadima sabía, en secreto de confesión, mis angustias con ese tema y los detalles de situaciones de las que yo había sufrido mucho, hecho penitencia y de las que estaba tremendamente arrepentido. Nada tan tremendo, diría alguien hoy, pero en esos días yo me habría suicidado si se llegaba a saber. Juan Barros ‘misteriosamente’ se enteró de esos secretos y además le agregaron de su propia cosecha, lo que plasmó en una carta escrita a mano en tinta negra que le mostró al cardenal Fresno y luego llevaron al Seminario. Algo que sólo Karadima sabía en secreto de confesión y que llegó a Juan Barros, que lo trató de usar para mi destrucción”.

Un día después, Juan Carlos decidió romper el silencio y denunciar al sacerdote Karadima que fue inmediatamente protegido por el actual cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa y Ricardo Ezzati Andrello, obispo de Santiago de Chile y cardenal.

Emocionado añade: “Siento un dolor tan grande porque yo sigo siendo católico, voy a misa todos los domingos, no puedo dejar que me quiten mi fe. Mi relación con Dios es personal. No voy a dejar que estos hombres malos me quiten eso”.

QUEREMOS JUSTICIA

Finalmente, la jerarquía católica chilena intentó destrozarle la vida a Juan Carlos Cruz Chellew.

Como periodista en Chile fue perseguido, hasta que decidió exiliarse en Estados Unidos donde actualmente es un alto ejecutivo de una multinacional que lo apoyo en su lucha contra la impunidad en la Iglesia: “Esto se ha convertido en la lucha de mi vida. En la compañía que trabajo estoy a cargo de 130 países de comunicaciones globales y me apoyan cien por ciento, me dan tiempo a viajar para dar conferencias y presentaciones donde doy testimonio de lo que viví”.

Hace unos días, entregó una carta a monseñor Ivo Scapolo, Nuncio Apostólico de El Vaticano en Chile, para contarle todo esto y  pedirle que reconsiderara el nombramiento de obispo de Osorno al sacerdote Barros, pero la respuesta del nuncio lo dejó helado.

“Respondió con una arrogancia y una prepotencia tremendas. Me llamó su secretaria para decirme que no hablará más de Barros y que no habrá más comunicación. Yo le dije, dígale al Nuncio que me impacta su falta de caridad, él fue nombrado para ocuparse de los que más sufren. Y por Dios que se ha olvidado de su compromiso. Me quedé muy triste”.

Sin embargo, a pesar de la tristeza y la depresión que genera la impunidad y el desprecio de la Iglesia, Juan Carlos sigue: “Siento que por haber sido los primeros que denunciamos este caso tan connotado en Latinoamerica, hemos sido como punta de lanza. Uno tiene que vivir con esto. Mucha gente me escribe para darme las gracias por esto y me cuenta que se quieren suicidar y que no le han contado a sus esposas que fueron abusados por Karadima y otros me cuentan casos terroríficos de abusos sexuales de sacerdotes, entonces yo no me puedo quedar callado y no puedo dejar de luchar por toda esa gente que sufre y esperan que sea su voz. Con toda humildad, estoy orgulloso de hacerlo”.

Al presentar su libro El fin de la inocencia en Santiago de Chile, pidió a sus sobrinos que subieran al estrado y dijo: “Por ellos, por los niños, cuento mi historia para que nunca ellos tengan que vivir lo que estamos viviendo nosotros”.

Ahora que ha llegado a México, cuenta que su intención es hacer un grupo  latinoamericano de víctimas de abusos sexuales de sacerdotes: “Tenemos una historia en común. Esto no tiene nacionalidad.”

Sanjuan Martínez  –  SinEmbargo, México
Tomado de reflexionyliberacion.cl
febrero de 2015

*Fuente: Radio del Mar

El Quinto Poder

por Ana Sofía Pérez-Bustamante (España)

Julian Assange y Daniel Domscheit-Berg crean WikiLeaks, una plataforma que permite filtrar de forma anónima información secreta que pone al descubierto los turbios manejos de la política gubernamental y los crímenes de las grandes empresas. Pero cuando Assange y Berg tienen acceso a numerosos documentos confidenciales que afectan a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, se enfrentarán a una de las cuestiones claves de nuestro tiempo: ¿cuál es el coste de guardar secretos en una sociedad libre y cuál es el coste de revelarlos?. Adaptación de la novela “Inside WikiLeaks: My Time With Julian Assange At The World’s Most Dangerous Website”, sobre Julian Assange, el fundador de Wikileaks.

 

Dale a un hombre una máscara y te contará la verdad”. Es una frase de Oscar Wilde que Julian Assange convirtió en lema de WikiLeaks: garantízale a un hombre impunidad y te revelará sus secretos.

El problema es que estos enunciados prevén bastante bien el comportamiento humano, pero están al margen de la ética: con este principio podemos sacudirnos el yugo de un tirano, pero también nos pueden tiranizar. Y la frase es la misma.

Acabo de ver la película El quinto poder y, digan lo que digan los críticos, me parece apasionante. No entro en que el ritmo de docu-biopic sea lento, en que el personaje de Assange recaiga en un actor que lo convierte en una máscara (a mi juicio, un acierto). La historia, aunque contada desde una perspectiva unilateral (la de Daniel Berg, el socio ninguneado), no tiene desperdicio.

Lo que me interesa es el análisis de cómo un solo individuo es capaz de influir en el Sistema guiado por un principio que también es profundamente ambiguo: «Fiat iustitia pereat mundus» (‘Que se haga justicia, aunque perezca el mundo’).

Simpatizamos siempre con la epopeya de David contra Goliat. Simpatizamos con el principio de no manipular la información, no “editarla”. Pero cuando eso significa, como en el caso de los archivos filtrados por Bradley Manning, poner vidas inocentes (o menos culpables) en peligro, la cosa cambia: daños colaterales.

Entonces se desmorona la ética del principio de no edición, y en ese punto advertimos cuánto seguimos necesitando un periodismo a la antigua usanza: es decir, responsable (la plataforma –analógica o digital- es lo de menos).

Lo que se extrae de El quinto poder es la naturaleza ambigua de los grandes eslóganes, el delicado equilibrio que supone la vida en sociedad, la tenue frontera entre el bien y el mal, la imposibilidad de reducir la ética a una sola consigna abstracta.

No es un mensaje amable ni optimista. Ni blanco ni negro: gris. Porque queremos simpatizar con el héroe de la libertad (Assange), y nos gusta menos su sombra responsable (Berg), que acaba conectando con el Sistema. Con el Mal. Y no estamos eximidos de saberlo, porque la ignorancia del adulto nunca se confundirá con la inocencia del niño.

*Fuente: El Diario de Cadiz

‘El quinto poder’, la película sobre Wikileaks de la que Julian Assange reniega

Chile Presupuesto militar: 5.483 millones de dólares.

Chile Presupuesto militar: 5.483 millones de dólares.

Es la tercera potencia militar de América del Sur. Su equipamiento es fundamentalmente agresivo y potente. No cuenta con una estrategia y equipamiento para catástrofes, problemas ambientales. Gran parte de su estrategia es represiva - contra la llamada "insurgencia interna".

Presupuesto militar: 5.483 millones de dólares.

Puesto en el 'ranking' global: 43

Chile, refuerza activamente su arsenal armamentístico. De este modo, el Gobierno destina un porcentaje significante de su presupuesto militar a la compra de armas en el extranjero.

Miembros activos: 60.560 personas. Reserva: 82.000 personas.

Vehículos blindados de combate: 2.346. Aeronaves: 236. Buques: 69.

Se financia en parte con el 10% del resultado neto de la venta de mineral cuprifero de Chile según una medida constitucional impuesta por el dictador Augusto Pinochet, general del Ejercito de Chile.

Su labor principal en el más reciente terremoto es de vigilancia armada de la población en apoyo a las fuerzas policiales.

Fuente: El chileno.cl

La identidad del progresismo, su agotamiento y los relanzamientos de las izquierdas

La identidad del progresismo, su agotamiento y los relanzamientos de las izquierdas

Las circunstancias que afectan a los gobiernos progresistas en América Latina siguen despertando mucha atención. Algunas reflexiones recientes señalan una crisis, un final o un agotamiento del progresismo, mientras que otros rechazan cualquier debilidad o retroceso (1). Intentando salir del ruido en este debate, se confirma la divergencia entre izquierdas y progresismos, donde éstos últimos muestran una condición propia de un agotamiento antes que un final. Sorpresivamente, unos cuantos defensores de los progresismos en lugar de repotenciarlo confirman esta situación.



El reconocimiento que los progresismos tienen una identidad política en sí misma es evidente desde los dichos y prácticas de esos gobiernos y sus bases de apoyo. Estos usan ese rótulo, lo defienden, e incluso lo usan en sus coordinaciones continentales (como los Encuentros Latinoamericanos Progresistas, ELAP).

Esta distinción del progresismo como un régimen político distintivo, que resulta de una “gran divergencia” con las izquierdas desde las cuales se originaron, ya fue señalada poco tiempo atrás (2). En efecto, las izquierdas de fines de los años noventa, entre otras cosas criticaban las bases conceptuales del desarrollo, se comprometieron a terminar con la corrupción en el estado y la política, defendían la ampliación de los derechos y la justicia, buscaban una radicalización de la democracia con más participación y consultas, y estaban estrechamente vinculadas a diversos movimientos sociales.

Los progresismos actuales, en cambio, abrazan las ideas del desarrollo aunque disputan la apropiación de sus excedentes, parecen haberse rendido ante la corrupción, recortan algunos derechos ciudadanos, insisten en una mirada economicista de la justicia, detuvieron o retrocedieron en los mecanismos de democracia participativa y deliberativa para volcarse hacia el hiperpresidencialismo, y poco a poco se fueron desconectando de muchos movimientos sociales hasta terminar enfrentados con algunos de ellos.

Los progresismos se reconocen a sí mismos como una familia política y establecen claras distinciones con otras posturas. Se presentan como parte de un mismo agrupamiento progresista gobiernos que van desde Nicolás Maduro en Venezuela hasta Tabaré Vázquez en Uruguay. A la vez se consideran distintos, por un lado de los gobiernos conservadores (otro amplio conjunto que incluye a O. Humala en Perú o J.M. Santos en Colombia), y por otro lado, del resto de las izquierdas, a las que varios califican como infantiles, ultra, radicales o trotskistas. Por todo este tipo de razones, las diferencias entre izquierdas y progresismos se han vuelto fáciles de capturar y las organizaciones ciudadanas las usan cada vez más.

Es comprensible que existan muchos entusiastas del progresismo, pero también hay que aceptar que sus ideas y prácticas merecen ser sopesadas críticamente. Si eso se hace con seriedad, está claro que estos progresismos no se han vuelto neoliberales. Calificarlos de esa manera no sólo me parece exagerado, sino que muestra problemas conceptuales en entender el concepto de neoliberalismo.

Pero los progresismos también son diferentes de las posiciones de las izquierdas plurales, independientes y democráticas de las que partieron a finales de los años noventa. Los progresismos rehúyen de las pluralidades y prefieren los pensamientos únicos, no les gusta mucho la independencia ya que reclaman obediencia, y privilegian la delegación democrática hacia el hiperpresidencialismo antes que radicalizarla localmente.

En cuanto a sus ideas sobre el desarrollo, cuando se analiza lo que dicen y hacen los progresismos, si bien hay matices en sus estrategias, todas ellas buscan el crecimiento económico a partir de la exportación de recursos naturales y la atracción de inversiones, apoyan la ampliación del consumo popular y aplican algunas medidas compensatorias con los sectores más pobres. Sus Estados conceden al capital en varios frentes para conseguir estabilidad económica e inserción comercial, mientras que intenta controlarlo en otros, en especial allí donde puede aumentar la captura estatal de excedentes. Supieron aprovechar una coyuntura de altos precios de las materias primas y crisis en las naciones industrializadas para crecer económicamente.

Fin de ciclo o agotamiento

Esas estrategias están enfrentando variados problemas, y que son especialmente evidentes en Venezuela y Brasil. Bajo ese contexto resurgió el debate sobre si esos progresismos están en una crisis terminal o se están agotando. La distinción entre las dos condiciones no es menor, ya que sería muy arriesgado hablar de un final de ciclo. Aún bajo condiciones muy adversas, los agrupamientos políticos progresistas pueden ganar una elección y retener el poder (como sucedió con la reelección de Dilma Rousseff en 2014 en Brasil). Incluso hay progresismos que por ahora tiene buen respaldo y son estables (como el Frente Amplio en Uruguay). 

Pero más allá de si retienen o no los gobiernos, es más claro que se ha debilitado la reflexión teórica que los sostenía, están perdiendo sus capacidades de innovación, de responder a las nuevas circunstancias, y les cuesta mucho mantener alineada a su propia militancia por lo que deben recurrir asiduamente a las adhesiones de sus propios funcionarios o a impresionantes campañas publicitarias. Se le hace más difícil explicar los pactos económicos para sostener sus estrategias de desarrollo (como las concesiones al capital extranjero, las flexibilizaciones sociales y ambientales o los acuerdos con la vieja derecha). Siguen pendientes problemas serios, como la violencia urbana o agudos deterioros ambientales. La conclusión es que no estamos ante una crisis final sino que presenciamos un agotamiento.

Al sumarse los problemas, la conflictividad retoma en varios países, pero ya no se logra apaciguarla fácilmente apelando al encantamiento con ideas y sensibilidades progresistas. A la vez, hay menos opciones para revertirla por medio de compensaciones económicas. El Estado progresista se ve forzado a lidiar con la conflictividad mediante otros instrumentos, como recortando algunos derechos, criminalizando la protesta, e incluso ha llegado a cruzar algunas líneas rojas de la represión (como ha ocurrido recientemente contra movilizaciones indígenas en Ecuador y Bolivia). Son medidas que alejan a esos gobiernos todavía más de la izquierda y los vuelve aún más progresistas.

Las defensas progresistas

Es bajo esta coyuntura que aparecen las recientes defensas a los progresismos. En muchas de ellas los alcances son limitados y se repiten ideas comunes, pero lo que más impacta es que en su propia formulación refuerzan esta percepción de agotamiento. Algunos ejemplos ilustran esta situación.

Como los argumentos escasean, posiblemente las defensas más comunes están en afirmar que cualquier cuestionamiento expresa pensamientos conservadores o sirve a los intereses de la derecha. No se analizan las puntualizaciones de la izquierda, sino que el progresismo inmediatamente la rotula de conservadora. O bien, se afirma que las prédicas de la izquierda son funcionales a las ideas conservadores. Tampoco hay argumentos, sino que se parte de un juicio previo donde cualquier crítica al progresismo siempre serviría a intereses conservadores y por ello debe ser rechazada.

Otras defensas se centran en destacar hechos positivos, como la reducción de la pobreza o el control nacional sobre algunos recursos naturales. Sin duda allí hay avances progresistas, y esas son sus herencias más positivas. Pero parece que no se asume que ese tipo de justificaciones están perdiendo su fuerza, y que las contradicciones actuales de ese tipo de desarrollo son cada vez más claras. La insistencia en reducir la justicia al campo de los instrumentos de compensación económica parece estar chocando son sus límites, y se hace evidente que por ese sendero se vuelve a caer en una mercantilización de la vida social y la Naturaleza, un extremo que las izquierdas rechazan pero los progresismos parecen aceptar bajo ciertas condiciones.

Están los que afirman que los progresismos no pueden ser culpados por los problemas actuales ya que ellos se deben a lo que ocurrió diez o quince años atrás, bajo los gobiernos neoliberales. Por ejemplo, la desindustrialización en Brasil sería culpa de las administraciones Collor o Cardoso, y se evita analizar en detalle las responsabilidades de los dos gobiernos de Lula da Silva o Dilma Rousseff. En la misma línea, otros van todavía mucho más atrás, sosteniendo que contradicciones actuales, como los extractivismos, no se pueden resolver porque venimos haciendo lo mismo durante cinco siglos.

Aquí el agotamiento se expresa como fugas al pasado que desnudan las trabas en asumir un análisis crítico sobre el presente. Siguiendo con el ejemplo de Brasil, hay dificultades para evaluar el papel del progresismo en exacerbar la primarización de las exportaciones, el desmedido apoyo gubernamental a las grandes corporaciones (los llamados “campeones nacionales”, algunos de los cuales ahora se sabe participaban en redes de corrupción con el mundo político), las resistencias a lograr cadenas productivas compartidas con los países vecinos, o las medidas financieras que sobre todo beneficiaron a la banca.

Otras defensas, en cambio, se atrincheran en la dimensión internacional, aunque por momentos se cae en simplificaciones fenomenales. Los progresismos por cierto han tenido momentos estelares, como la derrota del ALCA, y que debemos reconocer. Pero eso no impide analizar problemas actuales, como los roles concedidos a China, las razones que explican la ausencia de políticas regionales comunes en rubros claves como energía o agroalimentos en espacios como UNASUR, o las incapacidades en concretar efectivamente el Banco del Sur o el SUCRE.

Por último, hay defensas progresistas que son bastante sinceras en dejar al desnudo este agotamiento. Como no hay argumentos piden adhesión y obediencia. Esto se puede ver, pongamos por caso, en los cuestionamientos de Emir Sader a los que denomina como mesiánicos escritores de misivas (tal vez en alusión a una carta pública donde varios intelectuales alertábamos sobre el hostigamiento del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, a un puñado de ONGs). Sader dice, con mucha acidez, que los que firman esas cartas públicas son personas sin “ninguna capacidad de influencia en la realidad”, sin “ningún vínculo con la izquierda latinoamericana realmente existente”, y que cuando fueron candidatos partidarios tuvieron “votaciones irrisorias” (3). Su posición es clara: abandona el sitio de un intelectual independiente y crítico, para reclamar disciplina y adhesión partidaria.

Si se apelara a una defensa basada en argumentos y explicaciones, habría que fundamentar qué tiene de izquierda amenazar con cerrar a organizaciones ciudadanas que trabajan en temas de desarrollo o ambiente, o que apoyan a sindicatos o indígenas. O analizar si un gobierno es realmente tan pero tan débil que siente que cuatro pequeñas ONGs lo amenazan. O explicar cuál es la lógica política de entender que una carta pública será cierta o errada según el caudal de votos que pudieron tener algunos de sus firmantes. Uno de los adherentes en defensa de esas ONGs fue Noam Chomsky, de donde habría que preguntarse si lo que ha escrito ese académico debe ser desechado por no haber ganado nunca una elección.

Cuando el único camino que queda para este tipo de defensas es apelar a una incondicional y disciplinada adhesión al gobierno, es evidente que estamos ante un agotamiento conceptual. No se analiza si lo que hace un gobierno está bien o mal, sino que se exige no hacer públicas las críticas.

Relanzando debates en clave de izquierdas

¿Cómo lidiar con esta situación?  Las izquierdas que son plurales e independientes no pueden quedar atrapadas bajo estas circunstancias. El debate de ideas sigue siendo fundamental, el entendimiento de las prácticas y urgencias de los movimientos sociales es indispensable, y el antídoto ante los slogans sigue siendo manejos serios y rigurosos de la información y los análisis. Las voces de las izquierdas son necesarias, aunque sin duda deberán navegar bajo condiciones adversas ya que en muchos casos serán hostigadas desde los progresismos como por la derecha.

Las izquierdas plurales, democráticas e independientes siguen teniendo un papel crítico, tanto para evitar retornos a gobiernos y posturas conservadoras, como para alertar sobre consecuencias negativas de los progresismos actuales. Muchas medidas que están tomando estos gobiernos ante la presente crisis tienen efectos casi contrarios a los supuestos beneficios que dicen sus defensores. Por ejemplo, la adicción progresista a los extractivismos, está dejando economías todavía más dependientes de las materias primas, un viejo sueño de las corporaciones transnacionales que manejan el comercio en esos rubros, y a la vez se traban las exploraciones de alternativas postextractivistas, otro sueño de las empresas mineras y petroleras.

Las izquierdas plurales y democráticas también deben estar atentas a no caer en reflejos conservadores, ni ser partícipes de una restauración neoliberal. El antídoto está en permanecer siempre enfocadas en los compromisos con la justicia social y ambiental. Pero tampoco deberían caer en guerrillas intelectuales donde la diferencia es personificada en enemigos a combatir, o en una lucha para ver quién es más de izquierda.

Muy por el contrario, las izquierdas deben relanzar sus propias miradas críticas, que rescaten los aportes positivos de los progresismos, pero que también sean capaces de entender sus contradicciones y retrocesos. Ellas dejan en claro que los progresismos no son el final del camino, sino una etapa en procesos de cambio que necesitar proseguir. No pueden quedarse calladas, y todos tenemos que escuchar sus reflexiones sobre justicia social y ambiental.

Notas

1. Algunas defensas conocidas son: ¿El final del ciclo (que no hubo)?, Emir Sader, ALAI (Quito), 14 setiembre 2015; Diagnosticadores de la capitulación, Aram Ahoronian, Nodal (Buenos Aires), 15 setiembre 2015; Geopolítica de América latina: entre la esperanza y la restauración del desencanto, Alfredo Serrano M., ALAI (Quito), 15 setiembre 2015. Entre las críticas recientes se pueden señalar a: El fin del relato progresista en América Latina, S. Schavelzon, Animal Político, La Razón, La Paz, 21 junio 2015; Hora de hacer balance del progresismo en América Latina, R. Zibechi, Brecha (Montevideo), agosto 2015; Venezuela: ¿crisis terminal del modelo petrolero rentista?, E. Lander, Aporrea (Caracas), Octubre 2014.

2. Esta distinción fue adelantada, por ejemplo, en Izquierda y progresismo: la gran divergencia, E, Gudynas, ALAI, Quito, 24 diciembre 2013, http://alainet.org/active/70074

3. Os missivistas messiânicos, E. Sader, Carta Maior (S. Paulo), 30 agosto 2015.

* Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES). Este artículo adelanta algunas ideas de un libro en preparación sobre la divergencia entre las izquierdas y los progresismos en América del Sur. Twitter: @EGudynas