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T r i b u n a c h i l e n a

Los secretos del TPP (Tratado firmado por Chile sin conocimiento del Parlamento)

por Sandra Russo (Argentina)

En su discurso del miércoles pasado, Cristina Fernández de Kirchner citó –y avisó que subiría a su Facebook– un artículo firmado por el Nobel Joseph Stiglitz –y por el profesor del Instituto Roosevelt Adam S. Hersh– sobre “la farsa” del TPP. Recomendó leerlo para entender a qué se le llama eufemísticamente “libre comercio”. Hace 10 días, intempestivamente dados los entuertos, las protestas y las presiones no sólo de centrales sindicales sino también de cámaras empresariales tanto de México como de Estados Unidos y Canadá, el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) fue firmado por 11 países costeros del Pacífico: Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam. De la región, los tres países firmantes integran la Alianza del Pacífico. Podría decirse que entre los objetivos geopolíticos más importantes por los que fue creada la Alianza del Pacífico, está la firma del TPP.

A ese bloque proponen tributar, de ganar las elecciones, tanto Mauricio Macri como Sergio Massa. No lo dicen explícitamente porque del TPP no se habla: no se oyó a nadie que les preguntara al respecto, ya que no es una pregunta que la audiencia esté esperando, dado que casi nadie sabe siquiera que existe ese tratado. Esto tampoco es magia: el secreto está planificado.

Si uno sigue atentamente los términos de ese tratado, prácticamente no necesita saber mucho más sobre la falacia de tantas promesas electorales: se trata de una reedición, aunque mucho más furiosa, del ALCA, al que en la Argentina se le dijo que no en 2005, en un gesto soberano coordinado por Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula. A ese rechazo le debemos en la región la primera década en la que el crecimiento económico trajo más equidad y no más desigualdad.

Esa fue la inflexión que permitió que emergiera la Unasur, y que también desató desde entonces sucesivas intentonas golpistas en la modalidad blanda. Aquí sí podría decirse: no es la política, estúpido, es la economía. O mejor: son los negocios. O todavía con más precisión: son las corporaciones.

Stiglitz y Hersh afirman que lo que se presenta como el mayor acuerdo regional de inversión y comercio de la historia “no es lo que aparenta ser”. No es un tratado de libre comercio, como no lo era el ALCA. Es, como explican Stiglitz y Hersh, “la administración del comercio mundial” por parte de las corporaciones transnacionales más poderosas, dispuestas no solo a destruir empleo, derechos laborales y pequeñas industrias, sino también las corporaciones más pequeñas, un fenómeno que expresa la fase loca del capitalismo que nos toca. El salvajismo de los términos del TPP, así como el de los otros dos Tratados similares que Estados Unidos impulsa en Europa (el TTIP) y el resto del mundo (el TISA, que abarca a 52 países), es tal, que en los tres casos se vienen desarrollando negociaciones en secreto, y se propone y compromete a los Estados firmantes a seguir manteniendo ese secreto durante cinco años, es decir, más de lo que dura un mandato presidencial en muchos de ellos. Por eso nadie sabe de qué se trata. Los medios de comunicación hacen su parte en lo que se refiere a desinformación.

En la primera semana de octubre, Wikileaks filtró, sin embargo, algunas de las condiciones que impone el TPP a sus miembros. No sólo son leoninas, hipócritas y neocolonialistas, sino ilegales: lo que pretenden las corporaciones es erigirse en un poder supranacional que pase por encima de las respectivas constituciones y los andamiajes legales de cada país. Es una clara renuncia a la soberanía y, en consecuencia, con el nombre de “libre comercio”, a lo que se renuncia es a la libertad nacional respectiva de manejar la propia economía.

El texto de Stiglitz y Hersh desarrollaba lo que sucederá, por ejemplo, en los países miembros, con las patentes farmacéuticas y con la investigación científica. Precisamente, el Capítulo del Tratado que filtró Wikileaks fue el de Derechos de Propiedad Intelectual. “Considere lo que haría el acuerdo –dice el texto de Stiglitz y Hersh– en cuanto a ampliar los derechos de propiedad intelectual de las grandes compañías farmacéuticas, tal como nos dimos cuenta al leer versiones del texto de negociación que se filtraron al exterior”. Lo que se puso a la firma, en efecto, es la aceptación de exclusividad de patentes farmacéuticas y la imposibilidad de que en cada país continúe, crezca o nazca la investigación científica en ese rubro. Se prohíbe la venta de medicamentos genéricos, para dejarle la cancha libre, en stocks y precios, a los grandes laboratorios.

También se filtró que tanto el TPP como el TISA contienen la cláusula ISDS, que en Europa hizo, por su escandalosa naturaleza sometedora, que el Parlamento Europeo frenara el avance del TTIP. Ahora, corporaciones y buitres operan en muchos medios de comunicación y fundaciones para imponer la idea de que el Parlamento Europeo está lleno de vagos que impiden el progreso de la UE. Lo de siempre. La ISDS es la cláusula de arbitraje privado al que se apela cuando un Estado y una corporación entren en conflicto por expectativas de ganancias defraudadas. La privatización de la justicia. La victoria total de las corporaciones, que podrán reírseles en la cara a los Parlamentos y a las jurisdicciones legales.

Stiglitz y Hersh dan el ejemplo de la antigua Phillip Morris, un antecedente de esta conducta corporativa depredadora: la tabacalera está en juicio mediante uno de esos “arbitrajes” contra Australia y Uruguay, ya que ambos gobiernos exigieron que las cajetillas de cigarrillos llevaran etiquetas de advertencia sobre los efectos del tabaco. Se montaron en ese juicio porque ya tuvieron éxito hace unos años con Canadá: su gobierno se retractó y dejó de exigir la advertencia en los paquetes de cigarrillos.

Desde México, el periodista Alejandro Villamar trabajó sobre otro punto del TPP que los grandes medios olvidaron informar, y que vaya si era una noticia. Hace un par de semanas, decenas de miles de integrantes de sindicatos canadienses, norteamericanos y mexicanos, y también cámaras empresarias de esos tres países, rechazaron públicamente el TPP. Son los vinculados con la industria automotriz.

El 21 de septiembre los ministros de Comercio de los tres países recibieron una carta firmada por el Instituto Estadounidense del Hierro y el Acero (AISI), la Asociación Canadiense de Productores Siderúrgicos (CSPA) y la Cámara Nacional de la industria del Hierro y el Acero (Canacero), con un mensaje claro: “Ha habido reportes de que está en consideración un más bajo contenido de valor regional para automóviles y autopartes en el TPP. Nuestros miembros se oponen fuertemente a ello”.

Por su lado, los grandes sindicatos (la Federación Estadounidense del Trabajo, el Congreso de Organizaciones Industriales, el Congreso del Trabajo de Canadá, y la Unión de Trabajadores de México), se movilizaron en protestas simultáneas y unificaron una propuesta. Uno de sus párrafos dice que, ante la inminente firma del TPP, proponen “una solución al déficit del trabajo decente (de acuerdo con la definición de la OIT) de una manera sostenible, reconstruir nuestras economías mediante el fortalecimiento del mercado interno, aumentando el poder adquisitivo de los trabajadores, y superar las asimetrías entre nuestros países a través de la distribución equitativa del trabajo productivo”. Al que le suene algún término de esta propuesta de trabajadores mexicanos, canadienses y norteamericanos, tiene razón. Lo que piden es otro modelo. Uno que conocemos acá en el sur.

Democracia o corporaciones no es un slogan pasado de moda, sino una aspiración del 1 por ciento más rico de la población mundial, vehiculizado a través de gobiernos eunucos que han perdido la noción vigorosa de la política y también el respeto por sus electorados. Si negocian en secreto, de espaldas a sus pueblos, tratados que una vez firmados les quitarán cualquier posibilidad de soberanía política, independencia económica y justicia social, esa capitulación cierra el círculo vicioso: la política no sirve para nada, y si son todos iguales, que gobiernen los tecnócratas. ¿Cuántas veces tendremos que ver la misma película recoloreada y decorada con palabras que expresan lo contrario de los efectos que producen? ¿Y por qué los grandes medios no explican todo esto? Ya sabemos la respuesta. Lo que llaman “progreso” no es sopa. Es olla popular.

Fuente: Página 12

En Argentina la derecha no ganará

  Escrito por Ismael Llona M

 

Este domingo 25 de octubre se realizarán en Argentina sus elecciones presidenciales para elegir lo que la prensa dominante en Chile ha llamado el sucesor de “la Señora K.”

 

 

La vilipendiada y subestimada “Señora K.”, jefa de Estado en un país que es visto desde aquí como en permanente crisis política y económica, encabeza un movimiento político que no sólo va a competir en estas elecciones sino que está en condiciones de ganarlas por un claro margen de votos.

El apoyo de “la Señora K.” al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, no ha sido “un salvavidas de plomo” sino que, por el contrario, ha reforzado su rol de favorito: pocos discuten que se impondrá por un buen margen este domingo, como lo hizo en las primarias recientes en las que se eliminaron los candidatos de todos los sectores con bajo o bajísimo apoyo electoral.

En las recientes primarias nacionales Daniel Scioli alcanzó una votación de 38,67 por ciento; el candidato de las derechas Mauricio Macri un 30,12, y el candidato peronista disidente Sergio Massa el 20,57.

Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, es peronista, un peronista de centro izquierda, como “la Señora K.”, aparentemente menos “de izquierda” que ella y más abierto a resolver los problemas de Argentina con la banca norteamericana y sus fondos buitres. Tiene 58 años, lleva de candidato a Vicepresidente a Carlos Zanini, estrecho colaborador de la Señora K., y fue Vicepresidente de Néstor Kischner entre 2003 y 2007.

El peronismo argentino es muy amplio y diverso y cubre casi todo el espectro político, desde la derecha a la izquierda y, en los años que van desde 1940, hace más de setenta años, ha acumulado en su interior desde fuerzas fascistas a fuerzas socialdemócratas de izquierda, desde golpistas de extrema derecha, como López Rega, a extremistas de izquierda, como los Montoneros.

Sergio Massa (43 años) es la cabeza actual del peronismo de centroderecha y ha tenido un apoyo electoral de 20 por ciento, lo que es considerable. Sigue las aguas “ideológicas” de Menem pero sin contaminarse, hasta ahora, con la corrupción de que es acusado el ex esposo de nuestra ex Miss Universo. Su persistencia en mantener hasta el final su candidatura puede ser resultante de su aspiración a suceder al hipotético Scioli triunfador y no abrirle camino a una derecha que, encabezada por Macri, podría volcar la Argentina hacia posturas polarizadas y muy alejadas de las de Uruguay y Brasil.

Mauricio Macri, neoliberal, de cuna oligárquica, hijo de un multimillonario de 88 años que apunta al triunfo de Scioli y no de su hijo,  es jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En las primarias recientes alcanzó el 30,12 por ciento. Es una especie de Piñera, con harta plata, más joven, con más energías y con menos competidores en su sector. Ha tenido, bajo su billete, a Boca Juniors, el Colo Colo de Argentina, como Piñera tuvo a Colo Colo de Chile. A diferencia de otras capitales, como Santiago de Chile, Buenos Aires sólo representa el 8% del electorado argentino, lo que no es poco pero no es decisivo.

Todo parece indicar que Macri será derrotado en esta elección y en el balotagge, si lo hay.

Sería una nueva derrota de la derecha en Argentina y una muy mala noticia para la derecha chilena, sus voceros, como El Mercurio, y los analistas empresariales y comunicacionales que siempre han subestimado y mal tratado a la Sra. K.

Dentro de las fuerzas de izquierda a la izquierda de Scioli, nunca relevantes en la política argentina, destaca el Frente de Izquierda, que aspira a una votación del orden del 5 por ciento, y que es encabezado ahora por Nicolás del Caño, de 35 años, diputado nacional por Mendoza.

Los nuevos tratados de libre comercio que impulsa EEUU

Los nuevos tratados de libre comercio que impulsa EEUU

Escrito por Juan Manuel Karg * (Alai Amlatina)

En noviembre, América Latina cumplirá diez años del recordado “No al Alca”, donde los países de la región evitaron la consumación de un gigantesco acuerdo de libre comercio capitaneado por EEUU. En aquel entonces, nuestros países establecieron un principio anticíclico, en uno de los momentos de mayor auge del librecambismo a escala global. Hoy, diez años después, ¿cuáles son los nuevos tratados que impulsa actualmente EEUU? ¿Por qué van en contra de los BRICS, los países emergentes que han motorizado al economía a nivel mundial en los últimos años? ¿Cuál es la disputa abierta, en términos internacionales, entre EEUU y China a partir de esta situación

 

 

1) El Acuerdo Estratégico de Asociación Transpacífico (TPP). Ya firmado, abarca a doce países que componen el 40% del PBI mundial: EEUU, México, Perú, Chile, Japón, Vietnam, Singapur, Brunei, Malasia, Australia y Nueva Zelanda. Como todo acuerdo de libre comercio de estas características, se basa en las asimetrías entre sus miembros, favoreciendo notoriamente a los EEUU, el principal interesado en su concreción -quien igualmente deberá aprobarlo en su Congreso en los próximos meses-.

 

El TPP nace, además, con otra finalidad indisimulable: intentar consolidar un contrapeso al crecimiento de China dentro del bloque asiático, es decir, la propia zona de influencia directa de la nueva potencia económica mundial. Japón, socio privilegiado de EEUU en la zona, es el “Caballo de Troya” para llevar adelante esta estrategia, nacida en Washington ante el veloz despliegue del gigante asiático. Las palabras de Obama en relación al TPP, la misma tarde en que este fue firmado, fueron elocuentes: “No podemos dejar que países como China dicten las reglas de la economía mundial”.

 

2) La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP). Aún en negociaciones, el TTIP es el intento de avanzar en un área de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea (UE). Las negociaciones se dan en momentos donde la periferia del Viejo Continente sufre los embates del desempleo y la desigualdad, producto de un lustro de decrecimiento económico tras el arribo de la crisis iniciada con el desplome de Lehman Brothers en EEUU.

 

Con la condición ineludible del secretismo en las negociaciones -algo que comparte con sus pares TPP y TISA- el TTIP tiene un condimento especial: prevé la creación de un tribunal de arbitraje que funcione apartado del sistema jurídico de cada país, a fin de dar “protección a la inversión extranjera”. Como se ve, un andamiaje creado de cara a las empresas transnacionales, que serán las principales beneficiadas de este verdadero embate a los Estados nacionales.

 

Una reciente movilización multitudinaria en Berlín centro del poder de la UE más allá de Bruselas, demostró que los trabajadores europeos están en alerta ante el avance de las negociaciones del TTIP. Hay en esa foto de 250 mil personas en la calle cierta analogía con lo acontecido en América Latina a inicios del siglo en curso, cuando importantes movilizaciones en Argentina, Brasil y Venezuela contribuyeron a la firmeza que mostraron, respectivamente, Kirchner, Lula y Chávez contra el ALCA.

 

3) El Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA). Negociado en el mayor de los secretos, Wikileaks difundió recientemente algunos de los puntos principales de este acuerdo de servicios a escala mundial. Allí se da cuenta de que el TISA permitirá a las corporaciones financieras exportar todos los datos personales de los consumidores a través de las fronteras, entrando en contradicción con las actuales leyes de protección de datos en vigor, por ejemplo, en la Unión Europa. Otro de los puntos candentes del TISA radica en la pretensión de que las compañías financieras internacionales puedan estar exentas de cumplir las normativas de un país al cual ingresen si sus actividades están permitidas en el país de origen. Esto habilitaría a que, por ejemplo, empresas estadounidenses tengan prerrogativas en otros continentes con la sola vigencia de que Washington haya dado el visto bueno a las mismas.

 

Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea son quienes continúan en las negociaciones de este ”acuerdo” en el ámbito de servicios. Uruguay, que se apartó de las mismas tras la decisión del oficialista Frente Amplio, ratificó la negativa mayoritaria de los países del Mercosur a no participar en estos acuerdos, que imponen condiciones leoninas para nuestros países. Sin embargo, la continuidad de Paraguay -también miembro fundador del bloque- en las negociaciones es un dato para prestar especial atención, a sólo cuatro años del golpe parlamentario a Fernando Lugo (hecho que, en definitiva, posibilitó también este desenlace).

 

Es preciso finalizar este artículo con algunas conclusiones sobre el momento económico internacional abierto en los últimos años. En primer lugar, el trasfondo de todas estas negociaciones es el intento de EEUU de golpear a China en un momento donde la economía oriental, más allá de una merma en las proyecciones, sigue siendo la que mueve al mundo: el 7% de crecimiento previsto por Beijing para los próximos años -a pesar de ser menor al 14% de años atrás- resulta mucho más significativo que el magro 2% por el que se enorgullece EEUU. Por otro lado, también se busca impactar a Rusia, India, Brasil y Sudáfrica, los otros países emergentes, quienes han logrado, junto a los países con gobiernos poneoliberales en la región, una voz creciente en las instancias internacionales, disminuyendo la influencia de EEUU y la UE allí. La decisión de Washington parece tomada: lanzar una ofensiva contra la idea de “nuevo mundo multipolar” a partir de una masiva liberalización comercial que pueda confrontar con la tendencia -a esta hora indudable- de debilitamiento frente a las economías emergentes.

 

En conclusión, EEUU intenta “abrir” para en verdad cerrar, buscando revitalizarse en un momento convulsionado para sus propias aspiraciones, tanto desde el plano geopolítico como desde el geoeconómico. ¿Lo logrará?

 

- Juan Manuel Karges Politólogo UBA / Analista internacional, CABA - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

 

Luksic ofrece US$ 24 millones a Caimanes para ampliar el tranque que la justicia le ordenó demoler

 

 

Sin embargo, tras la euforia comunicacional que vinculó la impunidad de la empresa de Luksic con los favores descubiertos en el Caso Dávalos, el pueblo de Caimanes quedó esperando el cumplimiento de los fallos, cuestión que no ha ocurrido hasta hoy.

 

La apatía de las autoridades y el repentino giro de los abogados que representaban a la comunidad, han dejado a los vecinos en la incertidumbre y a la Minera con el camino despejado para intentar extrañas pero seductoras salidas extrajudiciales.

 

Minera Los Pelambres ofrece a Caimanes hoy medidas de seguridad y agua limpia que fueron ordenadas judicialmente, como si fueran un beneficio que la empresa entrega voluntariamente y que iría acompañado de millonarias regalos en dólares, todo, a cambio del compromiso de la comunidad de renunciar a los juicios vigentes y aceptar que se amplíe el tranque que tenía que demolerse para permitir el libre y natural escurrimiento de las aguas.

 

Uno de los muchos juicios que enfrenta hoy la Minera de Luksic, terminó con un fallo de la Corte Suprema que ordenó devolver el agua en la forma indicada bajo orden de demolición sino se presentaba un plan para la devolución en un plazo no mayor a 30 días. La Minera presentó dicha propuesta en el Tribunal de Los Vilos pero esté lo estimó insuficiente y confirmó la demolición del tranque, a lo que la Minera apeló en La Serena. Mientras se espera esta última posibilidad de apelar, Pelambres logró convencer a los abogados representantes de la comunidad de iniciar conversaciones extrajudiciales.

 

Lo insólito es que además de ofrecer como un beneficio lo que deben cumplir por orden judicial, la Minera pretendería dejar amarrada a la Comunidad de Caimanes durante 10 años a una especie de compromiso de ‘buena convivencia sin acciones legales’ que condiciona la entrega en cuotas de un primer fondo de 10 millones de dólares a la renuncio de los juicios vigentes, para después agregar un segundo fondo ofrecido anoche y que busca seducir a los vecinos para que acepten la ampliación del Tranque.

 

Indignado el líder del Comité de Defensa de Caimanes, Cristián Flores, recibió la noticia del nuevo ofrecimiento de la Minera al pueblo. “En Chile, el señor Luksic no sólo tiene el privilegio de no cumplir un fallo, sino que además, hace todo lo contrario a lo que le ordena la justicia” dice y explica que prácticamente todo el Comité que ha liderado la lucha contra la Minera, está absolutamente en contra de cualquier conversación que pretenda comprar la dignidad y la consciencia de los vecinos de Caimanes.

 

Sin embargo, el pueblo está dividido; un grupo de vecinos ya decepcionados y cansados de que no haya existido eco para ninguno de los fallos judiciales que respaldan su lucha de casi 10 años, se sentaron a conversar con Minera Los Pelambres en una asamblea que es monitoreada por la Fundación Chile Transparente y la Fundación francesa Danielle Miterrand que se encuentra en el pueblo desde hace 3 años.

 

Paralelamente, en otra asamblea se reúnen quienes no quieren este acuerdo y exigen que autoridades nacionales e internacionales, se hagan presentes en esta intrincada historia.

 

Para Esteban Vilchez, el único abogado que no aceptó negociar montos de dinero a cambio de bajar los juicios y ampliar el tranque, lo que ocurre en Caimanes es inaceptable y marcará un precedente jurídico muy reprochable en la historia chilena en el que entonces ya no importa lo que diga la justicia, porque “siempre la empresa infractora tendrá más y más dinero para comprar la consciencia de los afectados que quedan abandonados y agotados esperando fallos que nadie hace cumplir”.

 

“Hemos querido ir a exponer a la otra asamblea por qué no pueden aceptar estas cosas. Pero la verdad es que ni siquiera las convocatorias a dichas reuniones son abiertas, logramos entrar a una de ellas con papeles y documentos, pero los abogados nos echaron”, explica Vilchez.

 

Lo más grave para el abogado es que los vecinos están en un desamparo dramático. “En estos momentos la Minera (que es una empresa privada con varios juicios en su contra y en conflicto con la comunidad) está comenzando un “censo” en el pueblo y así disponer de la distribución de los dineros que ofrecen”, agrega.

 

Para Cristián Flores, dirigente del pueblo, la situación es inaceptable porque dejaron solo a Caimanes sin que se cumplan los fallos y en la total impunidad de Luksic, que ahora cuenta con Chile Transparente como “un palo blanco para hacer creer al país que esto es un proceso válido. Imagínate que Chile Transparente tiene a José Miguel Insulza de director, que fue parte del Gobierno que aprobó el tranque de Pelambres y que en estos días algo así como que el agua no era de todos los chilenos sino del que la compraba. Cagamos, porque los caimininos no tenemos para comprar el agua. Por eso fuimos a la justicia”.

 

Cristián Flores agrega que son “ellos mismos (Chile Transparente) los que están avalando que la Minera haga un Censo hoy en Caimanes para saber quién es quién y cómo repartirán la plata, diciendo que los que no participen en el censo, no tendrán ni siquiera derecho votar en un posible acuerdo. ¿Te das cuenta que la Minera que hemos denunciado, tiene la libertad hasta de hacernos un censo a nosotros? ¿Es lega, es normal? No se. Nadie nos responde ni nos protege. Quizás en las salitreras se hacía esto”, dice.

¿Violencia divina?

 

Mondoweiss

 

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

 

El próximo diciembre, un grupo de intelectuales palestinos unirá sus fuerzas con un número de filósofos de renombre mundial (incluido Slavoj Zizek,) para una conferencia de una semana de duración, en Ramallah, en torno a la obra de Walter Benjamin. Aquellos que deseen leer, aprender y comprender profundamente a Benjamin son bienvenidos a hacerlo desde el lugar al que pertenece Benjamin: al lado de los ocupados que no quieren permanecer en silencio y con los oprimidos que ya no esperan el ángel de la historia, porque saben que el ángel no tiene ningún papel en su salvación.

Al mismo tiempo, este mes de diciembre la Universidad Hebrea de Jerusalén tiene prevista una serie de eventos en honor de Walter Benjamin. Pensar a Benjamín, en el contexto de la ciudad del apartheid, donde sólo los privilegiados no viven bajo la ocupación, y asistir a un seminario en su honor, es vivir en la negación de lo que allí ocurre. (Uncanny)

Mientras tanto, aquí hay algo que escribí acerca de la crítica de Benjamin sobre la violencia en la mente y los acontecimientos del momento.

La cuestión no es si estamos a favor o en contra de la violencia o si debemos fomentarla como una forma de resistencia o condenarla. La nueva violencia necesita ser escuchada para entender lo que nos está diciendo. Walter Benjamin equipara a la violencia del tipo que entra en erupción con ésta y la define como "violencia divina".

Es como los levantamientos en Ferguson, en Marsella, en Baltimore, en Birmingham, en términos de lo que la impulsa, como un espíritu del tiempo subterráneo que fluye a través de las calles de los oprimidos. Pero lo que es diferente entre allí y aquí es que aquí hay un levantamiento, no de una minoría étnica que vive en guetos, sino de los nativos de este país que son aproximadamente la mitad de los habitantes del país.

Durante décadas ha habido violencia aquí -brutal e institucionalizada contra los palestinos-, terror institucional desenfrenado. El objetivo de esta violencia ha sido borrar de nuestras mentes el hecho de que hay palestinos. No sólo es la derecha quien se ha encargado de esta pesadilla, todos hemos colaborado con ella. Desde de los luchadores por la justicia social hasta los ocupantes de las tiendas de campaña en el bulevar Rothschild, desde los nuevos mizrahim (los judíos de países musulmanes) hasta la especialmente repulsiva izquierda sionista blanca, todos ellos han borrado a los palestinos o han escrito que ellos pueden esperar. Todos ellos han celebrado festivales de izquierda o espirituales en el apartheid de Jerusalén, todos nosotros nos hemos comportado como si cinco millones de personas no pertenecieran a nuestro discurso de la justicia.

De repente algunos hombres y mujeres palestinas esgrimieron cuchillos e hicieron estallar la burbuja de la terrible mentira. No hay organización en esta nueva violencia y no hay ninguna justificación moral ni inmoral. Es una consecuencia de la realidad en la que viven. Los judíos que no se vuelven racistas se convierten en Mahatma Gandhi, todos ellos les explican a los palestinos lo terrible que es la violencia, pero se olvidan de mencionar que cuando no son violentos no existen. ¿Cómo es que la gente que les habla de los negros no está hombro a hombro con ellos? ¿Cómo es que la gente que habla para la izquierda se alinea hombro con hombro a los fascistas judíos? ¿Cómo es que no hay ni siquiera un uno por ciento de judíos justos en Sodoma que acompañen la lucha popular palestina por la justicia y la igualdad -no dando consejos, sino simplemente estando allí con nuestros cuerpos- junto a los palestinos?

Como ser humano soberano me opongo a todo tipo de violencia. Esta es la razón por la que he apoyado el BDS. Y nunca voy a colaborar con la violencia, pero creo que con la ayuda de Walter Benjamin puedo decir que la violencia de los judíos de Israel es la violencia institucional que representa la voluntad de Israel por la hegemonía y la opresión mientras que la violencia de los palestinos de Jerusalén y los ciudadanos del Estado es la violencia de las corrientes subterráneas de los oprimidos que busca un lugar para entrar en erupción y para pronunciar una fuerte protesta contra la injusticia y por la justicia.

Fuente: http://mondoweiss.net/2015/10/divine-violence#sthash.WCOnE1Iz.dpuf

La actual intifada es el resultado de la ocupación y de la expansión de la colonización judía La colonización israelí es la raíz de la violencia

La actual intifada es el resultado de la ocupación y de la expansión de la colonización judía La colonización israelí es la raíz de la violencia

 

Al Jazeera

 

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

En medio de lo que se ha llegado a conocer en Israel como la “Intifada de los acuchilladores”, tuvo lugar una escena poco usual en Ramat Gan, donde muchos de los residentes son judíos iraquíes. Una mujer menuda estaba protegiendo a un hombre que yacía en el suelo y era perseguido por una turba, incluidos algunos soldados, que quería lincharlo.

Mientras yacía en el suelo, le pulverizaron gas pimienta a los ojos a quemarropa. Logró murmurar a su ángel guardián: “Soy judío”. Cuando la turba terminó por comprender el mensaje lo dejaron solo.

Lo persiguieron porque casi todos los judíos iraquíes se parecen a los palestinos; de hecho, la mayoría de nosotros, los judíos de Israel, nos parecemos a los palestinos. Los únicos judíos que están “protegidos” son los judíos ortodoxos mizrajíes que se ponen las mismas vestimentas que sus predecesores asquenazís usaban en la Europa del Siglo XVII, dejando de lado su tradicional vestimenta “árabe”.

Gente invisible

Este ataque no fue el único. Otros judíos árabes han sido confundidos con palestinos. Ser considerado árabe en Israel, incluso por la apariencia, significa que eres uno de los invisibles y prescindibles nativos sin derechos.

Una actitud semejante no es única en la historia. Muchas sociedades de asentamientos coloniales adoptaron esta actitud hacia los nativos: Los nativos, para las sociedades de asentamientos coloniales, constituyen un obstáculo que hay que remover junto con las rocas en los campos, los mosquitos en los pantanos y, en el caso del sionismo temprano, junto a los judíos menos adecuados física y culturalmente.

Después del Holocausto, el sionismo ya no se pudo permitir ser tan exigente.

Cuando se analizan los orígenes de la actual intifada, se pueden señalar correctamente la ocupación y la expansión de la colonización judía.

Pero la desesperación que ha producido la actual agitación no es un resultado directo de la colonización de 1967, sino más bien de 100 años de invisibilidad, deshumanización y destrucción potencial del pueblo palestino dondequiera que se encuentre.

Cuán profundamente esta negación de la humanidad de los nativos de Palestina se arraiga en el actual discurso político israelí se pudo ver en los dos discursos principales del primer ministro Benjamín Netanyahu y del líder de la oposición Yitzhak Herzog, pronunciados el martes en la Knéset [Parlamento israelí].

Netanyahu explicó muy bien por qué la desesperación palestina producirá más y más intifadas en el futuro y por qué la deslegitimación internacional de Israel aumentará exponencialmente.

Describió 100 años de colonización como un proyecto digno al que sin causa alguna, fuera de la incitación islámica, se oponía el pueblo nativo de Palestina.

El mensaje a los palestinos era claro. Aceptad vuestra suerte como reclusos invisibles, sin ciudadanía, de la mayor prisión del mundo en Cisjordania y en la Franja de Gaza y como comunidad bajo un severo régimen de apartheid, y entonces todos podremos vivir en paz. Cualquier intento de rechazar esta realidad es terrorismo de la peor clase y se tratará como corresponde.

Dentro de esta narrativa, si el autor del discurso intentaba calmar las preocupaciones del mundo musulmán sobre la suerte de al-Haram al Sharif (el Noble Santuario), logró todo lo contrario. Gran parte de su discurso sobre al-Haram al-Sharif fue una lección de historia sobre por qué el lugar pertenece al pueblo judío.

Y aunque terminó esa parte del discurso con la promesa de no cambiar el statu quo, no se puede decir que la presencia de los dirigentes de un partido que cree fuertemente en la necesidad de construir un tercer templo en el lugar sea particularmente tranquilizante.

 "Nunca juntos"

En su discurso, Herzog, el líder de la oposición liberal sionista, manifestó la deshumanización de los palestinos de una manera diferente. Su pesadilla, subrayó repetidamente, es un país en el cual judíos y palestinos vivirían juntos.

Por ello la separación, la creación de guetos y enclaves, es la mejor solución, incluso si significa reducir un poco el gran Israel. “Estamos aquí y ellos están allá”, repitió el famoso eslogan de Ehud Barak y Shimon Peres a fines de los años 90.

El periodista liberal sionista de Haaretz, Barak Ravid, repitió el horror de los sionistas liberales: Si hay un Estado binacional, los acuchillamientos serán diarios, advirtió. La idea de que un Israel/Palestina liberado sea una democracia para todos nunca ha estado en el programa liberal sionista.

Este deseo de no compartir la vida con cualquier cosa que huela a árabe es una actitud que afecta a diario a cada palestino. Más de un siglo de colonización y nada ha cambiado en la negación total de la humanidad de los palestinos nativos o sobre su derecho a su país.

La actual ola de protestas y ataques individuales fue provocada por la política y las acciones israelíes contra la Mezquita Al-Aqsa. Pero el origen es una atrocidad de un siglo de duración: el creciente "culturicidio" de Palestina.

El mundo occidental se quedó horrorizado por la destrucción de las antiguas joyas culturales por el Estado Islámico (EI-ISIL-Daesh). La destrucción y eliminación por parte de Israel del patrimonio islámico de Palestina fue mucho más amplia y significativa. Apenas una mezquita se mantuvo intacta después de la Nakba y muchas de las restantes fueron convertidas en restaurantes, discotecas y granjas.

Cualquier intento de los palestinos de resucitar su patrimonio teatral y literario es considerado por Israel como una conmemoración de la Nakba y es ilegalizado si es realizado por cualquiera que dependa de subsidios gubernamentales.

Lo que vemos –y seguiremos viendo– en Palestina, es la lucha existencial del pueblo nativo de un país que todavía está bajo amenaza de destrucción.

Ilan Pappe es director del Centro Europeo de Estudios Palestinos en la Universidad de Exeter. Ha publicado 15 libros sobre Oriente Próximo y la cuestión palestina.

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2015/10/israeli-colonisation-root-violence-palestine-151019142927288.html

En "Lo Cortés No quita lo Constituyente" Octavio González,Presidente PH propone FUERZA CIUDADANA.

En "Lo Cortés No quita lo Constituyente" Octavio González,Presidente PH propone FUERZA CIUDADANA.


En el nuevo Programa para Redes TV de "Lo Cortés No quita lo Constituyente" Esteban Silva,conductor del Programa de la Fundación Constituyente XXI,sostiene un diálogo franco y ágil con Octavio González, economista y Presidente del Partido Humanista de Chile.

Al presentar al Presidente del PH, Silva señaló que "Octavio González es en la actualidad el Presidente de un partido político nacional más joven de todos".
Ambos dialogaron sobre las motivaciones valores e ideas que los llevaron a militar y comprometerse con la construcción de colectivos y de otro tipo de política diferente y alternativa a la política tradicional practicada por los partidos y conglomerados del duopolio dominante.
González, asumiendo el enfoque del Programa de ser "cortés sin quitar lo Constituyente" se refirió a los anuncios de la Presidenta Bachelet sobre el proceso constituyente y criticó su renuncia de asumir su compromiso de materializar una nueva Constitución durante su período presidencial.También analizaron las proyecciones que tiene la lucha por una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución en el actual escenario de crisis institucional en relación al itinerario anunciado.
Octavio González confirmó que:"ni él ni ningún dirigente del Partido Humanista fue invitado por el Gobierno a la reunión realizada por Bachelet con los representantes de los partidos de la Derecha y la Nueva Mayoría sobre los anuncios del proceso constituyente en la Moneda".El Partido Humanista no fue invitado "pese a ser un partido legal y de carácter nacional y el más antiguo de los partidos nacidos en plena dictadura y con trayectoria hasta el presente".

 

Durante el Programa Presidente del Partido Humanista presentó la propuesta e iniciativa que impulsan los Humanistas de construir la FUERZA CIUDADANA como una gran confluencia y alternativa de movimientos sociales y ciudadanos con partidos y movimientos de izquierda,humanistas y progresistas.
Fuerza Ciudadana pondrá en el centro la lucha por la Asamblea Constituyente y la más amplia participación social para construir desde las organizaciones sociales y ciudadanas un gran programa transformador para cambiar el eje de la política tradicional y el modelo económico concentrador y abusivo gestando una alternativa de poder y de gobierno de real y profundo cambio.
Señaló que bajo ningún aspecto se debe repetir la experiencia política del 2013 en que los sectores alternativos y de cambio se presentaron dispersos y divididos frente a las fuerzas del duopolio."Es la hora de actuar con generosidad".
Octavio González  sostuvo que la Fuerza Ciudadana debe enfrentar de manera unitaria y amplia las elecciones municipales para lo cual señaló que plantean que el 80% de todas las candidaturas a concejales en cada Comuna sean integradas por dirigentes y dirigentes sociales,representantes de movimientos sociales y organizaciones ciudadanas, insistiendo en que los partidos y movimientos políticos con inscripción que conformen Fuerza Ciudadana se pondrán al servicio de ese proceso,incentivando y asegurando la participación ciudadana para poder elegir con esta alternativa concejales y concejalas en la mayor cantidad de comunas de todo el país.
Señaló que "antes de hablar o de proyectar candidaturas  presidenciales lo que debe primar ahora es la construcción colectiva de una alternativa para con generosidad ir construyendo confianzas y asumiendo desafíos y lograr avanzar y lograr proyectarse como una alternativa nacional que irrumpa para transformar el Chile actual".
Esteban Silva señaló que el diálogo con Octavio González "fue franco, sincero y directo.Sus propuestas son muy importantes en la hora presente,transmiten energías positivas y renuevan la esperanza de que si es posible avanzar con unidad  en la diversidad y con generosidad en la tarea de construir no solo movilización y luchas sino que alternativas reales transformación y de futuro para otro Chile posible"
El Programa será transmitido en redes y en el canal RedTV a partir de la próxima semana.
Lo Cortés no quita lo Constituyente es un Programa de la Fundación Constituyente XXI.
Prensa
Tuiter @ProgLocortes

La tercera intifada y la división de Jerusalén. Dossier

La tercera intifada y la división de Jerusalén. Dossier

Marwan Barghouti

Meir Margalit

Razmy Baroud

Uri Avnery

No habrá paz hasta que termine la ocupación israelí de Palestina

Marwan Barghouti

La escalada no comenzó cuando mataron a dos colonos israelíes. Comenzó hace mucho tiempo y ha continuado durante años. Cada día en que matan, hieren o detienen a los palestinos.

Cada día en que el colonialismo avanza, el sitio de Gaza continúa y la opresión persiste. Mientras muchos quieren hoy que nos sintamos anulados por las consecuencias potenciales de una nueva espiral de violencia, yo pido, como hice en 2002, que nos ocupemos de las causas fundamentales: la negación de la libertad de los palestinos.

Algunos han sugerido que la razón por la que no se consiguió un acuerdo de paz fue por la falta de voluntad del presidente Yaser Arafat o la incapacidad del presidente Mahmud Abás, pero ambos estaban dispuestos a firmar un acuerdo de paz. El problema real es que Israel ha elegido la ocupación sobre la paz y utiliza las negociaciones como una pantalla para que progrese su proyecto colonial. Todos los gobiernos del mundo son conscientes de este hecho, y sin embargo, muchos pretenden que regresar a las recetas fracasadas del pasado puede hacer que se alcance la libertad y la paz.

No puede haber negociaciones sin un compromiso israelí claro para una retirada completa de los territorios palestinos que ocupó en 1967, incluida Jerusalén Este, el fin completo de todas las políticas coloniales, el reconocimiento de los derechos inalienables del pueblo palestino, incluido el derecho de autodeterminación y de retorno, y la liberación de todos los presos palestinos. No podemos coexistir con la ocupación y no nos rendiremos a ella.

Nos pidieron que fuéramos pacientes, y lo fuimos, ofreciendo una oportunidad tras otra de alcanzar un acuerdo de paz. Quizá sea útil recordar al mundo que nuestras privaciones, el exilio y las expulsiones forzadas, y la opresión han durado casi 70 años. Somos el único asunto que perdura en la agenda de la ONU desde su fundación. Nos dijeron que si recurríamos a medios pacíficos y a canales diplomáticos, recibiríamos el apoyo de la comunidad internacional para poner fin a la ocupación. Y sin embargo, la  comunidad internacional ha sido incapaz de aplicar medidas reales, ni de poner en marcha una estructura internacional con la que aplicar el derecho internacional y las resoluciones de la ONU, ni llevar a cabo medidas que hagan posible la rendición de cuentas, incluidos el boicot, el fin de las inversiones y las sanciones, que jugaron un papel básico para que el mundo se deshiciera del régimen del apartheid (en Suráfrica).

Por tanto, en ausencia de una actuación internacional que ponga fin a la ocupación e impunidad israelíes, o que al menos nos sirva de protección, ¿qué se nos pide? ¿Quedarnos quietos y esperar a que la próxima familia palestina sea quemada, o que maten o detengan al próximo niño palestino, o que se construya el próximo asentamiento? Todo el mundo sabe que Jerusalén es la llama que puede inspirar la paz o provocar la guerra. ¿Por qué entonces el mundo no hace nada mientras continúan los ataques israelíes contra palestinos en la ciudad y contra los lugares santos musulmanes y cristianos, en especial  Al-Haram Al-Sharif? Las acciones y los crímenes israelíes no sólo destruyen la solución de los dos estados sobre las fronteras de 1967 y violan el derecho internacional. Amenazan con transformar una solución política viable en una guerra religiosa permanente que socavará la estabilidad en una región que ya experimenta una conmoción sin precedentes.

Ningún pueblo en el mundo puede aceptar convivir con la opresión. Por naturaleza, los seres humanos anhelan la libertad, luchan por la libertad y se sacrifican  por la libertad. Y la libertad del pueblo palestino lleva mucho tiempo sin existir. Durante la primera intifada, el Gobierno israelí lanzó su política de “romper huesos para romper su voluntad”, pero una generación tras otra el pueblo palestino ha demostrado que su voluntad es inquebrantable y que es inútil comprobarlo.

Esta nueva generación palestina no ha esperado a que las conversaciones de reconciliación ofrezcan un acuerdo de unidad política (entre Fatah y Hamás) que los partidos no pudieron conseguir, sino que se ha levantado por encima de divisiones políticas y geográficas. No ha esperado instrucciones para exigir sus derechos y su deber, el de resistirse contra la ocupación. Lo ha hecho sin armas, frente a una de las mayores potencias militares del mundo. Y aun así, seguimos convencidos de que la libertad y dignidad triunfarán y que venceremos. La bandera que izamos en la ONU ondeará algún día y pronto en Jerusalén para anunciar nuestra independencia.

Me uní a la lucha por la  independencia palestina hace 40 años y fui encarcelado por primera vez con 15 años. Eso no me impidió reclamar la paz a partir del derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Pero he visto a Israel, la potencia ocupante, destruir de forma metódica esta posibilidad año tras año. He pasado 20 años de mi vida en cárceles israelíes, incluidos los últimos 13 años, y todo este tiempo me ha convencido de esta verdad inalterable: el último día de ocupación será el primer día de la paz. Aquellos que buscan lo segundo necesitan actuar para que pueda producirse lo primero.

http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/oct/11/israel-occupation-palestinian-territory-peace-diplomacy

 

Jerusalén: una ciudad dividida por la derecha que la quería indivisible

Meir Margalit

Como un deja vu angustiante, como una tormenta que no deja de azotarnos, vuelve a estallar esta nueva ola de violencia. Y nos deja perplejos y avergonzados por la impotencia kafkiana de quien sabe lo que habría que hacer para acabar, de una vez por todas, con esta violencia endémica, pero nadie lo escucha.  Esto era de esperar, en particular en épocas de festividades judías, cuando religiosos derechistas se empecinan en subir a la Explanada de las Mezquitas, exasperando los nervios palestinos, que ya están tensos al máximo sin necesidad de estas provocaciones. Era de esperar, pero, por obra del diablo, estas irrupciones de violencia siempre nos toman por sorpresa, nunca se está lo suficientemente preparado para enfrentarlas.   

Sin embargo, a pesar de esa sensación de haber ya presenciado la misma película, podemos notar algunos rasgos propios de esta revuelta.  Por primera vez en muchos años, se produce un acontecimiento perturbador en el que los jóvenes palestinos de Jerusalén se vuelcan a las calles en forma masiva, espontánea, sin apoyo de ningún movimiento organizado, apedreando todo símbolo israelí que se cruza en su camino, atropellando civiles israelíes y atacando con cuchillos de cocina, hasta llegar a su máxima expresión la semana pasada cuando un niño palestino de 13 años atacó a cuchillazos a otro niño israelí de la misma edad, lo que convirtió automáticamente a cada niño palestino en "terrorista activo" a ojos israelíes. 

Este modelo de rebelión ha dejado a la policía israelí perpleja, ya que este estilo de  ataques son imprevisibles e imposibles de prevenir. Mucho mas fácil para los servicios de seguridad israelí es combatir células terroristas organizadas que enfrentarse a civiles armados con cuchillos caseros  que, en un momento de ira, deciden acuchillar al primer israelí que se cruza en su camino. Esta nueva estrategia popular palestina ha producido un cambio sumamente significativo en el desarrollo del conflicto. Hasta tal punto, que por primera vez en muchos años podemos declarar que la calle palestina en Jerusalén oriental ha logrado un triunfo contundente, aunque no sea más que como un "gol en contra" del gobierno israelí.

La imposición de un estado de sitio en Jerusalén oriental -o lo que Giorgio Agamben denomina "un estado de excepción"-, que incluye la utilización por primera vez desde 1967 de fuerzas militares como refuerzo a la policía local y de bloques de cemento que separan los barrios palestinos de los israelíes, es sin duda alguna uno de los triunfos mas contundentes de los jóvenes rebeldes de Jerusalén oriental. Ello requiere una lectura atenta de los significados simbólicos que representa, ya que a primera vista pasan desapercibidos.

Lo primero que resalta es, por encima de todo, el estado de pánico en que esta sumergida la sociedad israelí, la incapacidad para controlar la situación, y el grado de cinismo con que el gobierno manipula la opinión publica israelí, apoyándose en que nadie conoce la geografía del lugar: da igual cuantas vallas instale la policía en Jerusalén oriental, siempre habrá un hueco por el que unos terroristas dispuestos a todo podrán infiltrarse a la parte occidental de la ciudad. Pero lo mas significativo es que al declarar el “estado de sitio”, el gobierno israelí ha dividido de facto la ciudad de Jerusalén.  

La izquierda israelí aduce desde hace 46 años, sin mayor éxito, que el modelo de ciudad unificada no tiene futuro y es necesario dividirla: ahora lo ha llevado a la práctica la derecha israelí sin mayor remordimiento de conciencia. El despliegue de soldados y bloques de cemento en las rutas que conectan a los barrios palestinos con la parte israeli es sumamente simbólico porque nos remiten a los Territorios Ocupados de Cisjordania. Los transforma en un claro significante de la anulación de distinciones entre Jerusalén y los Territorios Ocupados, o lo que  podría denominarse la "Cisjordanización de Jerusalén".  Nunca Jerusalén oriental ha estado tan cerca de los territorios ocupados y tan lejos de Jerusalén occidental.

Y este "gol en contra" llega a tiempo. Durante los últimos años, y a medida que la situación económica ha ido mejorando, la población adulta de Jerusalén oriental comenzó a acomodarse o a resignarse a la ocupación. A partir de ahora esta percepción colapsa y la gente vuelve a recordar que están bajo una ocupación militar que, por mas beneficios económicos que pueda conllevar, es y será insoportable.  Durante los últimos años, gracias a una política de gestos implementada por el actual alcalde israelí de la ciudad, la ocupación perdió su fachada opresora y su imagen se volvió mas light, hasta tal punto que los últimos sondeos demuestran que mas de la mitad estarían dispuestos a adquirir la ciudadanía israelí.    Este proceso de doblegamiento a la ocupación ha colapsado estruendosamente, ha sido literalmente quebrado por los jóvenes. La dosis de relativa prosperidad que el alcalde Barkat  suministro a sus padres, no les atañe: están en esa edad en la que la dignidad y el orgullo son factores decisivos en la consolidación de su identidad, mucho más importantes que la prosperidad económica que persiguen sus padres. 

La idea de tranquilizar al publico israelí gracias a las barreras no es nueva en nuestra región.  Durante la segunda Intifada, fue Ariel Sharon el primero en promover en 2002 la construcción de la muralla de separación a fin de calmar a la población israelí.  Siguiendo esta lógica escapista, Netanyahu introduce vallas de cemento armado con el mismo objetivo. Construir otra muralla seria demasiado exagerado pero, salvando las diferencias, en ambos casos el resultado es el mismo: Sharon y Netanyahu dividen la ciudad de facto.

Diez años después de construida la muralla de separación, que dejó fuera a extensas partes de la ciudad y a más de 50.000 residentes palestinos, el gobierno actual separa Jerusalén oriental en una serie de enclaves cerrados que, mas que afectar la vida cotidiana, producen un cambio total en la mentalidad palestina respecto a la ocupación.  Netanyahu les ha vuelto a recordar que viven bajo ocupación militar, y ha reavivado de esa manera el ansia palestina de liberación.

La tensión generada por estos disturbios ha corroborado que el modelo de la "Jerusalén unificada" es insostenible, que por debajo de la tierra ruge un volcán. La tenacidad con la que la población joven desafía al sistema israelí es la prueba contundente de que este régimen de ocupación esta destinado a enfrentar periódicamente alzamientos violentos que, a largo plazo, acabaran desmoronándolo. Toda represión es temporal por definición y la actual represión policial esta sembrando las semillas de la próxima rebelión. Los jóvenes palestinos arrestados, cuyo numero ronda los 2.500, llevarán en sus venas por siempre el ansia de revancha. Y el folklore local ya esta fertilizando la próxima generación de jóvenes que aspira imitarlos, porque en el imaginario local esos son los pequeños guerrilleros que, poniendo en jaque a la policía,  salvaron la dignidad nacional.

Todavía es prematuro saber si estamos ante la tercera Intifada. Sea cual fuere el futuro,  el valor intrínsico del levantamiento juvenil  consiste en haber puesto de relieve la patología del sistema municipal de Jerusalén y, más allá de sus logros a corto plazo, los acontecimientos han dejado claro que una estructura de esta índole podría perdurar, pero no tiene derecho a existir. 

Un proverbio hebreo dice que la labor de los santos es realizada por gente común.  No se si será cierto. Pero lo que esta claro es que el objetivo de la izquierda lo está llevando a cabo, a su brutal manera, la derecha.   

www.sinpermiso.info, 17 de octubre 2015