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T r i b u n a c h i l e n a

Chile: Informe y análisis político del ejecutivo provisorio del MPT

Chile: Informe y análisis político del ejecutivo provisorio del MPT

por Ejecutivo Provisorio MPT (Chile)

“Sólo nos queda  una cosa que perder: perder la paciencia”.
D.V.

 

CONTEXTO Y CRISIS
La crisis capitalista en curso, cuya esencia es económica, financiera, alimenticia, energética, medioambiental y militar, cae sobre los hombros de los pueblos y los trabajadores del mundo destruyendo fuerzas productivas, trabajo, materias primas y naturaleza. Según la OIT, a fines de 2009 la cesantía global puede alcanzar la friolera de 250 millones de personas. Sólo en Chile, ya son más de un millón los trabajadores sin empleo, pese a los programas sociales del gobierno y las inyecciones de recursos provenientes del ahorro fiscal acumulado durante el período de bonanza del precio del cobre a las constructoras, colocaciones bancarias, la industria salmonera y la minería.

Lejos de políticas desarrollistas o de la reestructuración de algún tipo de Estado Benefactor, la profundización asimétrica de las  relaciones capital/trabajo en el período -totalmente descompensadas a favor del primero- forman la estrategia  del bloque de Estado para hacer pagar los efectos de la crisis a las grandes mayorías. El fenómeno internacional se expresa en Chile no sólo con el desempleo galopante, sino que a través del empeoramiento general de las condiciones de vida de la población, la intensificación de la explotación y la precarización de las condiciones laborales.

Chile, ya en recesión –su crecimiento hacia el término de 2009 será negativo-, comienza a manifestar un déficit fiscal estructural; las exportaciones en mayo de 2009, en comparación con el mismo mes de 2008, se desplomaron un 30 % en la minería cuprífera (el cobre representa el 55 % total de las exportaciones del país); la pesca industrial un 24 %; 6 % el sector frutícola, y 4 % el sector maderero. A lo anterior se agrega la crisis de la producción salmonera –que con argumentos asociados al riesgo del negocio se le ha negado crédito bancario- , mientras  la industria lechera ha caído un 30 %.

Asimismo, los analistas del poder ya auguran para el país un estado de deflación económica cuando termine el 2009, es decir, un IPC negativo de alrededor de -1,2 %, fenómeno que concretamente se traduce en un exceso de oferta (abarrotamiento de mercancías cuyo valor no se realiza); disminución drástica de la producción; aumento de la cesantía; y caída de los salarios. La deflación en Chile no ha existido desde 1935.

Pero como suele ocurrir en las crisis capitalistas, no todos pierden. Tanto el negocio de la banca, como el de los gigantes del retail o venta al detalle, han aumentado sus utilidades a contrapelo de los demás sectores económicos.

EL IMPERIALISMO
A escala internacional (en la época del denominado capitalismo tardío, caracterizado por la financiarización planetaria de la economía y la preeminencia del capital monopólico financiero, el comercio mundializado a favor de los de los Estados corporativos centrales en una relación de  subordinación respecto de la periferia mundial y sus clases tutelares absolutamente dependientes del capital transnacional), el imperialismo norteamericano sostiene las guerras y ocupaciones militares en el pueblo iraquí, afgano, pronto paquistaní; el apoyo al gobierno de Israel contra el pueblo palestino; y las tensiones con Irán y Corea del Norte. En niveles distintos, pero siempre dentro de la estrategia imperial de mantener su supremacía militar y el dólar  -pese a su debilidad relativa y a la descomunal deuda privada y pública de Estados Unidos que, hasta hoy, ha sido paliada por la economía China-, también ha reactivado la IV Flota y la instalación de bases militares de última generación en varios puntos de América Latina. Al respecto, más allá de las diferencias políticas más o menos matizadas que pudieran esgrimirse desde el socialismo anticapitalista en relación a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros, lo cierto es que la impronta nacional desarrollista de dichas administraciones  contradice en términos macro los intereses imperialistas en la Región y crea condiciones que no hacen desdeñar las posibilidad de que el Pentágono aliente pugnas al interior de las clases dominantes de algunos países latinoamericanos, tendientes a fortalecer el arco enemigo de los pueblos formado por México, Colombia, Perú y Chile. Las guerras comportan la herramienta última y clásica que ha empleado el capitalismo para resolver sus crisis mayores, aniquilar población, conquistar nuevos mercados, aminorar el desempleo y superar la sobreproducción tanto de la industria armamentista como de las demás a la hora de las reconstrucciones post-bélicas.

CHILE
Políticamente en el país, el bloque de Estado que domina, constituido por la Alianza por Chile y la Concertación, continúan ofreciendo la gobernabilidad necesaria para la reproducción de patrón capitalista fundado en el modelo monoexportador de materias primas (cobre, madera, industria pesquera), y plataforma de servicios financieros y empresas hacia una fracción del Continente (industria de la celulosa, Wal-Mart, banca, alimentos). Asimismo, la organización del trabajo está determinada por la subcontratación, la tercerización, el comercio formal e informal, y las pymes proveedoras del gran capital donde se concentra casi un 80 % del empleo. Lo anterior atenta dramáticamente contra las posibilidades de un sindicalismo fuerte y deliberativo. Los factores de alienación dominantes se erigen sobre el control hegemónico de los medios de comunicación de masas (generadores de consenso y de la llamada “opinión pública”), la cooptación, el sobreendeudamiento, la represión y el miedo. Al respecto, empleando brutalmente sus atributos estatales, la Concertación ha elevado objetivamente los niveles de represión policial contra todo asomo de descontento social organizado, criminalizando las luchas de los pueblos y los trabajadores, como ha ocurrido y ocurre con los asalariados de Codelco, los pescadores artesanales, los estudiantes secundarios, los deudores habitacionales, periodistas y los mineros de Tambillos, entre muchos ejemplos que ilustran la ofensiva del capital para cautelar la “paz social” requerida para el buen movimiento de la ganancia y la proyección internacional de una imagen de país “pacífico” con el fin de integrarse a la OCDE y atraer inversionistas.

Si bien puede hablarse de una crisis de representación de la democracia de los que mandan, ello, por sí solo, no significa en caso alguno el fortalecimiento espontáneo de las fuerzas sociales destacadas para producir las transformaciones capaces de jaquear los intereses del capital y la supremacía de la apropiación privada de la producción social de la riqueza. El descontento social proveniente de la mala vida busca todavía salidas no colectivas, y en términos políticos, se hinca en la indolencia y soluciones individuales frente a la dominación de clase.

El agotamiento de sentido de una Concertación de 20 años en el Ejecutivo se ha expresado mediante desprendimientos y reordenamientos por arriba. De acuerdo a los resultados de la encuesta CEP, sumando y restando, es probable que nuevamente la componenda en el gobierno logre la ventaja suficiente en la segunda vuelta electoral presidencial en virtud de la exitosa táctica emprendida por el candidato Marco Enríquez Ominami, y la ampliación de la Concertación hacia la izquierda tradicional liderada por el Partido Comunista a través del pacto parlamentario recientemente firmado. El viejo reformismo obrero, al igual que en muchos países de Europa, en los hechos, quema sus naves en la fórmula de romper la exclusión de su representatividad en el Legislativo, procurando su sobrevivencia legal, por un lado, e incluyéndose en la que han dado por llamar “nueva mayoría”. Esto es, el PC rompe la exclusión respecto de la Concertación para intentar ingresar simbólica y adjetivamente al Parlamento. De esta manera, el gatopardismo concertacionista obtiene una nueva victoria mediante la ilusión de la extensión política al interior de su trama, y suma los votos necesarios para mantenerse un nuevo período en La Moneda. Una vez más la consigna “todos contra la derecha” se agita a través de la burocracia estatal y las expresiones políticas existentes fuera de la Alianza por Chile. En este caso, más nítidamente que antes, el PC se confunde con la fracción del bloque de Estado aparentemente más democrático. Con el PC dentro de la Concertación, la legitimidad, ancho y gobernabilidad de la componenda en el Ejecutivo se fortalece a costa de los intereses históricos de los pueblos y los trabajadores. Sin excepción,  los programas presentados por los distintos candidatos presidenciales apuntan, en el mejor de los casos, a reformas cosméticas que mantienen intocados los intereses centrales de la minoría en el poder, lo cual ilustra concertadamente una derechización de las expresiones políticas “oficiales”.  Queda así un enorme trecho político asociado a la genuina sensibilidad de izquierda en Chile, ahora sin referencias claras y huérfano de continente político.

Al respecto, la incorporación del PC a la Concertación resulta extraordinariamente funcional al articulado en el gobierno, es decir, a los intereses estratégicos de la burguesía y el imperialismo en Chile. La política de la alternancia ilusoria dentro del mismo bloque de Estado se consolida transitoriamente y a la vez, se opacan las posibilidades de la Alianza por Chile de encabezar  el Ejecutivo.

EL MPT
En términos generales, la contradicción esencial del período se expresa mediante la hegemonía de los intereses  del capital transnacional contra las posibilidades de recomposición del complejo de fuerzas sociales llamadas a destruir las relaciones capitalistas de vida. La contradicción capital/trabajo; dictadura de la burguesía versus gobierno de los trabajadores y los pueblos; barbarie versus socialismo anticapitalista, continúan estando a la orden del día mientras no se destruyan las bases nucleares que construyeron ese propio movimiento de relaciones de clase y dominación.

En la coyuntura, el surgimiento del MPT interviene potencialmente para crear las fuerzas sociales organizadas para descomponer la fórmula de la alternancia de los que mandan e imponer la urgencia de la alternativa. Esto quiere decir que, frente a la dinámica de la alternancia por arriba, el MPT está llamado a construir la alternativa desde abajo. El MPT se constituye “desde el pie” y no “desde el tejado”.

El MPT aún no cumple  tres meses de vida. Pero su sola existencia hace trizas en los hechos la fatalidad de la dispersión de los diversos empeños anticapitalistas; atomización tan funcional para la minoría que manda. El MPT no sólo debe multiplicarse territorial y sectorialmente; no sólo debe hacerse uno con el movimiento real de los pueblos y los trabajadores sobre la voluntad de participar-conduciendo; no sólo debe volverse visible en las luchas auténticas y más sentidas del pueblo profundo. Sobre todo, potenciando su convicción de poder y mayorías, debe concentrarse en su incorporación al conjunto de luchas multidimensionales que  enfrenta la voracidad destructiva del capital.

En el actual período de desventaja transitoria de los intereses organizados del pueblo trabajador, el MPT tiene el deber de imponerse el crecimiento incesante entre los polos de pueblo agrupado en miles de expresiones, a lo largo y ancho del país; crecer hacia abajo y hasta los límites dibujados por los principios y plataforma de lucha acordadas. El MPT es el instrumento político mandatado a revelar en la práctica la pirotecnia de la ilusión burguesa y sus estrategias de control, dominio y expoliación, por un lado, y convertirse,  paso a paso, en el referente federado y unido de la izquierda anticapitalista chilena, por otro. Probablemente, las tareas asociadas a dichos objetivos no concurran con la velocidad deseada. Sin embargo, ya podemos decir que contamos con la fuerza mínima, con el motor de arranque que hace tres meses no teníamos para vigorizar, promover y participar-conduciendo los venideros procesos de lucha de clases explícitos gatillados por los efectos de la crisis capitalista en el país.     

¡Unidad, organización y lucha!

Ejecutivo Provisorio
Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores - MPT

 

Presidente de Honduras ratificó consulta popular

Presidente de Honduras ratificó consulta popular

La convocatoria para reformar la Constitución se realizará el domingo. Zelaya dijo que el intento de golpe de Estado "se conjuró".

Agencia Télam

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ratificó que el domingo próximo se realizará una consulta popular para reformar la Constitución que es resistida por la oposición, la iglesia, la justicia y las fuerzas armadas, y aseguró que el intento de golpe de estado "se conjuró".

En un mensaje emitido anoche por cadena de radio y televisión, el mandatario acusó nuevamente a los sectores derechistas que intentaron arrebatar al pueblo hondureño su derecho a opinar y a defender la democracia, y llamó a sus compatriotas a no perder lo conquistado hace 187 años.

Zelaya hizo una breve declaración al término de una sesión del Congreso Nacional (parlamento unicameral) de la que no surgió ninguna propuesta para destituirlo, como se había dicho previamente, aunque sí un reclamo para que reincorpore a un jefe militar relevado durante la crisis, según reprodujo DPA.

Conocida la decisión parlamentaria, el gobernante abandonó la Casa Presidencial, donde se había recluido desde la tarde del miércoles tras enfrentarse a los poderes legislativo y judicial.

Respecto de la consulta, anunció que serán movilizados 14 mil policías para garantizar el orden y pidió a los grupos adversarios que ejerzan su derecho a la democracia pero que no se la nieguen al pueblo, consginó a su vez Prensa Latina.

El presidente repitió su confianza en el apoyo popular, gracias al cual las fuerzas opositoras no han podido lograr su objetivo de sacarlo del gobierno mediante un golpe de estado.

"La consulta popular no se para", había dicho Zelaya horas antes frente a cientos de personas que lo acompañaron hasta la base Hernán Acosta Mejía de la Fuerza Aérea para recuperar el material electoral secuestrado por militares.

Fiscales del Ministerio Público y magistrados del Tribunal Supremo Electoral se habían trasladado a la base con la intención de decomisar el material, lo cual fue frustrado por la movilización popular de apoyo al mandatario.

Defensa. Zelaya defiende el llamado a la ciudadanía a pronunciarse el domingo sobre si está de acuerdo o no con la convocatoria a una Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna.

Si el resultado es favorable, se instalará una cuarta urna en los comicios generales de noviembre de este año, además de las tres que se colocan de manera habitual para elegir al presidente, diputados y autoridades locales.

El presidente constitucional agradeció a sectores populares, indígenas, campesinos, sindicalistas e intelectuales que apoyan la propuesta gubernamental, rechazada por políticos tradicionales, empresarios, la iglesia católica y algunos militares.

Contrarrevolución

Contrarrevolución

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)
Las clases dominantes poseen su manual práctico para realizar la contrarrevolución. Sus cinco componentes son: una base social que es necesario activar, el control de los principales resortes de la economía, el manejo casi monopólico de los medios de comunicación de masas, el apoyo de las fuerzas armadas y el concurso del capitalismo metropolitano más conocido como “comunidad internacional”.

La base social de la contrarrevolución ya no se limita a los exiguos porcentajes de quienes poseen el gran capital. A diferencia de antaño en las sociedades rurales caracterizadas por la polarización extrema entre una pequeñísima oligarquía y el inmenso universo del pueblo, en la actualidad el desarrollo urbano y la modernización permiten el surgimiento de unas capas de pequeña burguesía más o menos amplias. Por ideología e intereses compartidos se convierten en la base social de las fuerzas que se oponen a los gobiernos nacionalistas y populares, y con mayor razón si se intenta desmantelar el capitalismo. A pesar de ser minoritarios resultan suficientes para dar cuerpo a proyectos contrarrevolucionarios; aunque no van más allá del 20% o 30% de la población consiguen arrastrar en sus aventuras a los sectores menos concientes de la población pobre. El debilitamiento sistemático de las fuerzas populares (dispersas, amedrentadas, atemorizadas, divididas) les permite compensar su condición de minorías y ganar elecciones, bloquear gobiernos, precipitar el caos social y culminar con la derrota del gobierno progresista.

Son entonces un colchón muy útil, un apoyo social clave compuesto por pequeños y medianos empresarios, sectores religiosos tradicionalistas, tenderos, profesionales, universitarios (sobre todo de universidades privadas) y un componente mafioso que juega el rol de fuerza de choque para hacer el trabajo sucio del sabotaje, el atentado, el desorden callejero, la difusión de rumores, la asonada, etc. En todas estas actividades es usual encontrar a delincuentes habituales, grupos de ultraderecha, lumpen y sectores socialmente descompuestos.

Por supuesto, el mecanismo principal de la contrarrevolución sigue siendo el control decisivo de la economía nacional. Las elites dominantes controlan lo fundamental de la producción, la comercialización y sobre todo las finanzas. Ello les permite decidir sobre la dinámica productiva y ejercer un sabotaje muy efectivo que se traduce pronto en escasez, desabastecimiento, inflación galopante, evasión de capitales y otros fenómenos que golpean sobre todo a las bases sociales del gobierno progresista. Las políticas neoliberales que debilitan en extremo al Estado tienen como uno de sus ejes asegurar una escasa o nula presencia del gobierno en la economía no solo limitando sus facultades para dirigirla sino privatizando las empresas públicas mediante las cuales el Estado puede jugar un papel clave en la política económica. No es por azar que los gobiernos reformistas del nacionalismo y del populismo se esfuercen con tanta tenacidad en recuperar el control de los recursos naturales del país, nacionalizar las empresas en los sectores estratégicos y reivindicar la dirección de la economía. Sin este mecanismo fundamental se hace patente que tener el gobierno no es lo mismo que tener el poder, que no basta tener razón ni el apoyo claro de las mayorías mientras el control de la riqueza continúe en manos de los grupos dominantes minoritarios.

Una de las formas más efectivas de este poder real es el dominio privado, casi monopólico, de cadenas de televisión, radios, periódicos y revistas, así como el control efectivo del púlpito de variadas iglesias, “tanques de pensamiento”, fundaciones y ONGs multimillonarias que ejercen un papel decisivo en la formación de la opinión pública. Manipulan, mienten, tergiversan y utilizan el conocido sistema nazi de convertir en verdad una mentira a fuerza de repetirla. La creación en los Estados Unidos de una opinión mayoritaria de apoyo a la agresión contra Irak, en base a mentiras y manipulaciones lo demuestra de manera fehaciente. Con ello se desmintió su supuesta objetividad y profesionalidad y se hizo añicos la alegada libertad de prensa y acceso democrático a la información. La razón es obvia: solo con capitales inmensos es posible crear un medio moderno de comunicación (a excepción quizás de páginas en Internet); solo defendiendo los intereses del gran capital es posible mantener esos medios en circulación. Los escasos medios independientes (contados con los dedos de la mano) son la excepción que confirma la regla.

La derecha cuenta también con el apoyo de las fuerzas armadas, por lo general muy conservadoras y afectas por múltiples vínculos a los grupos dominantes. A pesar de estar constituidas mayoritariamente por personas provenientes de los sectores populares la estructura extremadamente jerárquica y la ideología de defensa del orden que les caracteriza así como la formación reaccionaria que reciben (en muchas ocasiones directamente a cargo de misiones extranjeras que les convierten en verdaderas extensiones de las fuerzas armadas imperialistas) explican que solo excepcionalmente se colocan del lado de los sectores populares. Lo usual es que se conviertan en el último recurso de las elites en su empeño de derribo de los gobiernos populares y nacionalistas. Entonces se producen los golpes de Estado con sus consecuencias de cierre total de la democracia formal, represión masiva, políticas altamente impopulares y sobre todo entrega a las empresas transnacionales del control de los mercados y de los recursos naturales.

Por último, la fórmula del golpe de Estado se completa con el apoyo masivo del capitalismo metropolitano. La llamada “comunidad internacional” se moviliza entonces contra el gobierno nacionalista que afecta sus intereses; una movilización que incluye el acoso económico, el masivo ataque a través de los medios de comunicación bajo el control absoluto de las grandes multinacionales, la intervención directa de sus agentes diplomáticos alentando a la oposición y financiando el sabotaje y la activa labor de ONGs y fundaciones sostenidas directamente por los gobiernos metropolitanos y apadrinadas generosamente por poderosos conglomerados económicos. Y cuando todo esto no es suficiente queda el recurso postrero de la invasión en defensa de la “democracia y el libre mercado”. Cuando ocurren los golpes de Estado es seguro que detrás de los golpistas se encuentran las embajadas de la “comunidad internacional”, las famosas “misiones militares” y los agentes extranjeros que coadyuvan, planifican y alientan la empresa subversiva.

Por supuesto, la estrategia golpista no siempre funciona. Si quienes dirigen el proceso de reformas socioeconómicas y defensa de la soberanía nacional organizan adecuadamente sus bases sociales, la contrarrevolución se verá ahogada por la inmensa marea humana de las mayorías. El fortalecimiento de la economía pública y de la función económica del gobierno así como la recuperación de los recursos naturales son armas útiles contra el sabotaje económico de la derecha. El trabajo de información y educación populares, el contacto directo con la población, la labor de formación política y organización de las clases trabajadoras y del pobrerío en general (tan importante en estos países) consigue neutralizar la manipulación mediática (Venezuela, Ecuador y Bolivia son buenos ejemplos de una lucha exitosa contra los medios), si es que antes los hechos mismos no se encargan de echar por tierra la intoxicación de la ciudadanía, como ha ocurrido en Estados Unidos respecto a la guerra de Irak. Las fuerzas armadas, solo excepcionalmente se neutralizan ante un gobierno de progreso pero pueden resultar sensibles al discurso nacionalista –al menos en sus bases y entre cierta oficialidad- de manera que es factible realizar reformas de calado que cambien la correlación militar de fuerzas. Por supuesto, las fuerzas populares pueden organizar sus propias milicias como garantía, pues sin el respaldo de la fuerza hasta la causa más legítima se convierte en fantasía. La amenaza externa también puede derrotarse si internamente las cosas se hacen bien y al mismo tiempo se consigue el apoyo de la población trabajadora de los países metropolitanos.

Chile un eslabón clave de la nueva política de EEUU para la región

Chile un eslabón clave de la nueva política de EEUU para la región

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)
En su encuentro con la prensa del martes 23 después de mediodía, el Presidente Barack Obama menciona a Chile repetidamente en dos aspectos.

Primero, lo destaca como un modelo en cuanto a la forma de enfrentar la recesión económica. En una traducción a la rápida: “Si se mira cómo Chile ha manejado la recesión, que la ha manejado muy bien, en parte porque protegieron el superávit derivado del alto precio del cobre. Esto es una buena lección para EEUU. Cuando teníamos el superávit, lo hicimos disipar”.

Segundo, enfatiza el modelo de relación bilateral con Chile, señalando que no obstante las diferencias en algunos puntos en política exterior que se respetan, los importante es que “EEUU no le dicta a Chile cómo debe velar por sus intereses “.

La conferencia de prensa ocurre en medio de procesos álgidos: el debate de la reforma a la salud en el Congreso, y la revuelta en Irán. También coincidía con la visita de la Presidenta de Chile Michelle Bachelet.

Pocas veces un presidente de una potencia como EEUU, se ha referido a un país como modelo en dos temas macro, como son la economía política y las relaciones internacionales.

Dice Obama: “Ese es el modelo a que aspiramos: el asociarse”. Después agrega: “Esperamos que la Presidenta Bachelet nos entregue sus consejos de manera que podamos expandir el tipo de relación que EEUU tiene con Chile a través de toda Latinoamérica.

Ante una pregunta de cómo funcionaría EEUU frente a otros países con menos democracia, Barack Obama comenzó a responder así: “El punto es que Chile lidera a partir del ejemplo. Ver a Chile como un ejemplo”.

Más allá de la dosis de entusiasmo diplomático que se adopta durante visitas de estado, -como la que llevaba a cabo la presidenta de Chile en Washington al momento de esta conferencia de prensa-, a Barack Obama no se le caracteriza por la ostentación en el elogio y en el comentario. Frecuentemente, dentro de la calidez que proyecta, hay contención y a menudo la prensa de su país le fustiga a veces su parquedad y frialdad. Esta vez se le vio diferente.

Independiente de la evaluación propia, quizás hace muchas décadas que no se escuchaba a un presidente de EEUU señalar con tanta confianza –podríamos decir convicción - y a la vez con pulcritud de lenguaje, un elogio tan rotundo hacia un país, y menos de la región.

Decir modelo siempre es riesgoso o exagerado, y la verdad es que en todas partes se puede palpar injusticia, exclusión, y mal manejo. No hay modelitos como para que el género humano se vanaglorie, incluyendo los atribuidos a nórdicos. Guía u orientación estarían más apropiados creo, pero claro, no le vamos a corregir a un presidente que se destaca por la precisión de sus discursos.

También es tentador transferir el entusiasmo al ingrediente innato de chovinismo ramplón que se acostumbra a tener cuando algún forastero elogia algo bueno del país propio, a lo cual nadie está exento, creo. Pero eso es importante resaltar en este caso, que el tema tal vez no sea solamente Chile y ni siquiera lo que uno pueda opinar sobre lo dicho por Obama respecto a Chile.

Aquí interesa poner atención por qué lo dice y cuando lo dice. Es así que es más importante el tema de cómo Obama comienza a perfilar en EEUU una política exterior que ni se soñaba en la narrativa más optimista de política internacional.

Puede que sea prematuro aventurar juicios con menos de seis meses en el cargo, frente a hechos como dos guerras, Corea del Norte reclamando un derecho nuclear que otros tienen, la revuelta en Irán y la revuelta permanente interna neoconservadora que lo presiona por todos lados. Esto recién comienza.

Pero aún aplicando el más obsesivo realismo, es innegable que en la administración que comanda se desarrolla una tendencia a buscar denominadores comunes en los países para reestructurar una maquinaria de relaciones internacionales precaria y roída.

Chile es como el pretexto para los anuncios, y por cierto es importante, pero lo de Obama son los mensajes breves, concisos y plenos de contenido en cómo restablecer cierto orden mundial para poder hacer las cosas en paz. Igualmente ha sido su mensaje equilibrado respecto a lo de Irán. “No me pidan intervención los que protestan; el régimen debe saber que el mundo observa”.

Existe un credo político que dejó de tener expectativas, entusiasmo, y hacer suposiciones sobre Chile en particular y un continente al cual le han caído los egoísmos y narcisismos más fecundos en cuanto a apoderarse de los espacios políticos para sacar cuentas alegres en algunos casos, y en otros, para el revanchismo destructivo. De allí que escuchando a Barack Obama elogiar a Chile de esa forma, uno volvía a las preguntas de siempre:

¿Tendrá que ser un forastero el que venga a decir lo que está sucediendo, en este caso la parte positiva del asunto, dicha por el Presidente de EEUU? ¿O es que ha sido informado sobre un sólo lado del asunto? Las preguntas quedaban circulando.

No recuerdo en las últimas tres décadas, que un presidente de una potencia como EEUU, haya dicho sobre un país, situado en un confín tan poco gravitante en el tráfico estratégico excepto por la Antártica y la Patagonia, que podía constituirse en modelo por su manejo económico y en el funcionamiento de la relación internacional bilateral con EEUU.

Obama no quiso entregar una disculpa respecto a las dictaduras impulsadas y apoyadas en América Latina por las administraciones anteriores en EEUU. Solo admitió equivocaciones del pasado. Muchos pensarán que es poco, pero es un comienzo. En Chile en amplios sectores todavía no se debaten públicamente las equivocaciones y sucede lo mismo en muchos países.

El elogio llega en un período de inflexión en la campaña presidencial, y cuando más lo necesitaba la alianza de gobierno de la Concertación para estabilizar la curva ascendente en su reencuentro con los objetivos de su ideal político, para muchos desvirtuado.

La pregunta es paradójica. ¿Comenzará a gobernar la verdadera Concertación después de 20 años en el poder?

Foto: Estados unidos - La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, sostuvo una reunión privada con el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Casa Blanca. Washington D.C. / Autor: Presidencia Chile

Crisis y respuesta de los trabajadores

Crisis y respuesta de los trabajadores

por Tito Alvarado (Canadá)

Ponencia a ser presentada en la conferencia “Crisis mundial y sus efectos en el Perú, Alternativa de los trabajadores”, organizada por la CSN, Perú, en Lima, 23 y 24 junio, 2009.

Actualmente vivimos un periodo de crisis, eso pretenden hacernos creer los medios de comunicación del capital. La realidad de nuestras vidas nos dice que todos los días estamos en crisis. Hay un abismo que separa el mundo real vivido por los trabajadores, del mundo “real” que nos presentan los grandes medios de comunicación. También hay un abismo entre lo que se percibe como real y lo que en verdad ocurre. Muchas veces nuestros sentidos, deformados por los deformadores del sistema, nos juegan malas jugadas en contra de nuestros propios intereses. De la crisis hablada y pregonada por el sistema y analizada por economistas que solamente ven cifras, a la crisis diaria que viven los millones de personas, que dependen de la venta de su fuerza de trabajo, hay una diferencia. Ahora la crisis de ellos afectará con más fuerza la crisis que vivimos todos los días. Si antes perder el trabajo era un peligro remoto, ahora puede ser casi una certeza. Si antes los aumentos de sueldo algo podían ayudar a mantener el modo de vida del trabajador, ahora no servirán de nada y en muchos casos se esgrime el falso argumento de que, para salvar la fuente de trabajo, hay que aceptar la reducción del salario. Si antes había millones de pobres, ahora hay muchos más y son mucho más pobres.

Algunos políticos demagogos hablan de terminar con la pobreza, como si la pobreza fuera la causa de ella misma, cuando en realidad es la riqueza en pocas manos la que genera la pobreza y la miseria. Para terminar con la pobreza de muchos, primero hay que terminar con la mucha riqueza en manos de unos pocos, mucha riqueza que tiende a concentrarse en menos manos.

En el año 1848 se publica un libro pequeño y grande, pequeño por la cantidad de páginas y grande por su contenido, que a 160 años aún conserva vigencia plena. En él se dice:

"Es, pues, evidente que la burguesía ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante de la sociedad ni de imponer a ésta, como ley reguladora, las condiciones de existencia de su clase. No es capaz de dominar porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia ni siquiera dentro del marco de la esclavitud, porque se ve obligada a dejarlo decaer hasta el punto de tener que mantenerlo, en lugar de ser mantenida por él. La sociedad ya no puede seguir viviendo bajo su dominación; lo que equivale a decir que la existencia de la burguesía es, en lo sucesivo, incompatible con la de la sociedad". Marx - Engels, 1848

Este el el meollo del asunto: la existencia de la burguesía, es decir la existencia de los dueños del capital y del poder, se ha hecho incompatible con la existencia de la sociedad. Ellos trabajan para si mismos y ya no están en condiciones de entregar soluciones a ninguno de los problemas que ellos mismos crean, hablo de soluciones humanas, soluciones que tengan por misión el ser humano. Hoy vivimos la total deshumanización de la sociedad, que es la deshumanización de los dueños del capital y del poder.

Cualquier propuesta de solución a la crisis debe considerar que no hay solución en los marcos del sistema. Qué no nos engañen con sus mensajes ni sus políticas ni sus certezas. Nada que venga de los causantes de este mal mayor, llamado sistema capitalista, puede significar algo bueno para el conjunto de la sociedad, siempre será algo bueno para unos pocos y las mayorías quedan a su propia suerte.

Esta verdad también vale para aquellos que se empecinan en decirnos lo mal que marcha el mundo, cuando eso lo sabemos, por vivirlo todos los días, de lo que se trata es de atrevernos a pensar soluciones desde nuestra perspectiva, desde nuestros intereses, intereses que tienen en cuenta la sociedad toda.

Leo en internet en el blog: El lado oscuro de la tierra:
Dentro de los países de América Latina, el Perú es uno de los más pobres. Lo corroboran múltiples informes de organismos internacionales como el PNUD, BID, CEPAL y otros. Todos ellos señalan que más del 50 por ciento de la población peruana (estimado en 28 millones de habitantes), no satisfacen adecuadamente sus necesidades más elementales: alimentación, salud, educación y vivienda. Y de éstos, aproximadamente el 20 por ciento, viven en condiciones de extrema pobreza, es decir, en condiciones de indigencia.

Con todo, el mal mayor del país y de casi todos los países del mundo no es la pobreza ni la extrema pobreza, es la riqueza en pocas manos que genera tales extremos. El único, y grave, inconveniente con esta verdad es que, en la mayoría de los casos, los afectados no se ven o no quieren verse a si mismos como tales. Por lo mismo no se reconocen en el otro que vive en su barrio o con el cual se comparte un trabajo o una actividad de fin de jornada o el drama de buscar un empleo. Este no reconocerse impide un accionar común por soluciones comunes, son víctimas de la ideología dominante y solamente ven soluciones individuales, soluciones que reproducen el sistema que los aplasta.

Todos los países cuentan con la suficiente riqueza o pueden desarrollar sus potencialidades para que todos sus habitantes vivan en condiciones de dignidad humana, con un sueldo digno, con vivienda apropiada, con suficiente comida, salud y abrigo. Es el sistema capitalista el que impide el desarrollo de todas las potencialidades humanas y condena a toda la sociedad a vivir bajo unas reglas que nos conducen inexorablemente a la extinción. Extinción que comprobamos en cientos de especies vegetales y animales que ya no existen y en otras tantas amenazadas. Ahora se habla de los efectos de los cambios climáticos, vemos como el hielo de los polos se va derritiendo por el calentamiento global, producido por el modo de vida que impone el capital, luego vendrá el efecto multiplicado de este desastre ecológico que vivimos, pero no vemos, pues estamos muy ocupados con nuestra propia sobrevivencia.

La vida nos impone la tarea de despertar del letargo que produce la quimérica posibilidad de ser ricos. Es hora de hacer las cosas de distinta manera. Hoy más que en toda la historia humana, nos enfrentamos al dilema de encontrar soluciones unidos o perecer.

Necesario es detenernos en el tiempo que estamos viviendo. Vivimos el momento clave en que todo está en quiebra, el momento en que no hay certezas, el momento en que todo parece venirse abajo y sin embargo el mundo continúa su marcha como si no pasara nada. Las conciencias más avanzadas nos alertan, muchas lo hacen sin la capacidad de proponer soluciones. A este pensamiento debemos decir basta, no es sólo con análisis ni explicaciones de como se ha llegado a lo que se ha llegado que cambiamos el mundo. De una parte en necesario saberlo, pero sin una acción concertada por el cambio, nada cambiará a favor de los trabajadores.

Cada uno de nuestros análisis pierden razón de ser si no van acompañados de una propuesta de acción concreta y también las acciones concretas quedan en nada si no son defendidas con profundas razones: ¡Ni razones sin acción ni acción sin razones!

Toda crisis es un estallido de contradicciones, es un paso hacia otra etapa, que puede ser una continuación a otro ritmo de lo mismo o puede ser un cambio radical. Hasta la fecha el capitalismo ha demostrado que puede sobrevivir, pero la crisis también pone de manifiesto las verdades profundas, es un instante de duda, de vacilación y de febril efervescencia en que se pueden incorporar miles de personas a la lucha. Aprendamos a ver que todo problema existe en tanto hay una incapacidad para encontrar una solución, en este sentido la crisis es una oportunidad de oro para cambiar el sistema que crea estas relaciones monstruosas, estas deshumanizaciones y este descalabro que es el mundo actual.

Hoy es el ser o no ser, en que se lucha o se asume la contemplación como un estado natural, en que avanzamos hacia otra forma de vida o quedamos a la espera de una nueva crisis. Es el ser o no ser de los problemas acumulándose y millones de seres humanos sin capacidad de reaccionar, los gobiernos del sistema implementan políticas que lejos de ser una solución sólo postergan la quiebra total y quienes tienen ciertos poderes de liderazgo muchas veces están o mirando para otro lado o preocupados por su propia sobrevivencia.

Es el momento culminante en que los estragos que el sistema crea se multiplican: cientos de miles de personas que pierden su trabajo y con ello se aumenta la distancia entre pobres y ricos, empresas que son símbolos del sistema quiebran, aumenta la presión de los patrones y sus gobiernos para aumentar los precios de los productos y reducir el salario de los trabajadores. El sistema imperante nos ha conducido a un callejón sin salida, de muchas crisis en un mismo momento. Hoy más que nunca la lucha de los trabajadores es por la vida en su totalidad. Sin resolver las causas profundas que han producido esta acumulación de crisis no habrá continuidad de la vida en el planeta. Este es nuestro drama actual, este es nuestro desafío, esta es nuestra única oportunidad: el cambio de sistema social por uno que tenga como centro y motor al ser humano y la continuidad de la vida.

El asunto es cómo lograrlo. Para que una propuesta de cambio tengan éxito me atrevo a esbozar tres constantes que deben acompañar nuestros pasos:

Uno, la organización, entendida como la capacidad de sistematizar respuestas, la capacidad de desarrollar todas las formas de lucha contra el sistema y por la vida. Organización no puede ser que unos pocos asuman el liderazgo y cientos de miles sean los peones de la jugada, eso ha demostrado que nos conduce a la derrota. Organización debe ser la participación consciente de millones de voluntades. La falsa idea de democracia que el sistema ha impuesto nos indica que somos masa participando medianamente en el juego electoral, participantes en las manipulaciones mediáticas, discutiendo asuntos que no responden a nuestras necesidades ni nacen de nuestra realidad. Por el contrario, organización debíera significar que participamos en el proceso de discusión de las respuestas que impone la realidad y la necesidad que vivimos, participación en las estrategias de lucha, es decir en lo que a cada instante se ha de hacer y participación en el control para que efectivamente se cumpla lo que se ha resuelto hacer. Organización también es aprender de la lucha y es desarrollo de capacidades para adelantarnos a las respuestas del sistema: la represión, la criminalización de la lucha social, las masacres, el miedo como arma desmovilizadora. La propuesta es que entendamos la palabra organización como el proceso de causa y efecto en que una acción nuestra produce una reacción de ellos, en que una acción de ellos ha de producir una respuesta nuestra, el proceso en el que cada acción va ligada a otra, el proceso en que nos asumimos como lo que somos, los responsables de todo;

Dos, la unidad de objetivos en la diversidad de acciones. Primero están los problemas presionándonos por una solución, luego la acción de vencer los miedos y los defectos que nos paralizan, recién aquí viene la discusión de posibles respuestas. Solamente que una crisis es una ruptura, un instante de aceleración, lo cual en nuestro caso significa que nuestras respuestas no pueden ser las respuestas tradicionales ni demorarse en su implementación lo mismo que antes. La aceleración es parte de la respuesta y con ello el cambio de actitud para enfrentar el momento. La unidad hasta la fecha se entiende como el estar de acuerdo, acuerdo que casi siempre se impone desde la perspectiva del más fuerte, ya es hora de que veamos el proceso de unidad como un estado natural de reconocernos en las vicisitudes del otro, reconocernos en la situación real de víctimas de una sociedad que llega a su fin. En este sentido el objetivo mayor no es un aumento de salario ni una fuente de trabajo, el objetivo es el cambio radical de la sociedad. Sobre esta base se impone la necesidad de lograr la más amplia unidad, unidad que se exprese en la diversidad de acciones antisistema;

Tres, la cultura del cambio para el cambio de la cultura. La palabra cultura resiste muchas acepciones, con ella se designan variados significados, por lo mismo es imprescindible aclarar en qué sentido la usamos nosotros. Su sentido más amplio nos dice que cultura es la suma de lo que es y produce la sociedad en un momento dado, es decir cultura es aquello que piensa, dice y hace una persona, que la identifica y la diferencia con otras personas. Cultura es por lo tanto todo lo relacionado con los resultados de la sociedad humana y estos resultados son el producto de la acción o inacción, de los seres humanos en sociedad. Desde este punto de vista todos somos parte de la cultura, esta va siempre con nosotros en nuestra forma de actuar y en nuestra forma de pensar y de ser. Así como cada uno de nosotros somos resultado y parte de una cultura determinada, cada uno de nosotros aporta a la cultura con su pensamiento, con su acción. En tanto resultado y aporte de una cultura, estamos modelados a imagen y semejanza del sistema, en este sentido somos víctimas, pero dialécticamente también aportamos a la modificación de la cultura y somos responsables de nuestros actos y sobre todo, podemos aportar cambios. La crisis actual nos pone en el trance de ser actores, de ser parte activa en los cambios, para ello es necesario ver la cultura en su acepción más amplia y entender que sin una cultura de cambio, sin una acción que de resultados, sin cambios profundos en nuestra conducta, en la forma en que nos vemos y vemos, sin cambios en nosotros que nos acerquen a los objetivos de cambio social, es decir sin cambios en la cultura, no habrá cambio posible. Por lo mismo cobra mayor importancia que los trabajadores de la cultura y los trabajadores en general actuen unidos para incidir en la sociedad toda.

A modo de resumen y en consecuencia con lo expresado entrego algunas propuestas concretas:

1.- A partir de los problemas concretos de la gente, entregar soluciones concretas que tengan por objetivo cambiar el sistema. Esto impone el estudio permanente de la realidad y nos impone el deber de entregar soluciones no para un instante sino para toda la vida.

2.- Crear un Frente de solidaridad que se exprese en todas las circunstancias en que se requiere una acción concreta de apoyo a las luchas parciales.

3.- Contrarrestar la acción corrosiva de los medios masivos de comunicación con nuestra propia red de información y formación, partiendo por consolidar lo ya existente, ir creando formas de apoyo y proliferación de nuestros propios medios de comunicación y de educación.

4.- Organizar el reconocimiento de la gente entre sus iguales: ollas comunes, comités de sin trabajo, etc. El objetivo debíera ser que nadie quede solo en este drama que es social. En realidad se trata de organizar la participación de la gente en la solución de sus problemas, en el entendido de que lo que se vive es el resultado de una acción controlada por el capital para aumentar sus ganancias. Cada una de estas acciones de reconocimiento debe tener como mira los resultados de largo aliento, es decir no pueden ser un parche al sistema, deben ser parte de la lucha antisistema.

5.- Concentrar la fuerza y las capacidades en los frentes de mayor impacto. Sin desconocer la importancia de todas las luchas, debemos tener presente que algunas adquieren mayor fuerza y producen mayor impacto en la sociedad y es en estas luchas o en estos frentes de lucha que a veces debemos concentrar todas nuestras capacidades para que su impacto sea mayor.

6.- A cada problema proponer una solución alternativa al sistema. En otras palabras ya no se trata de luchar por humanizar el sistema capitalista, se trata de luchar por cambiar la realidad, cambiar la vida, cambiar la sociedad toda. Con cada una de nuestras propuestas estamos adelantando el mundo que queremos, el mundo humano posible sin las lacras del actual sistema y sin el actual sistema.

7.- Las conclusiones de este foro resumirlas en un documento que sea punto de partida para una discusión de toda la sociedad.

Como corolario final me queda solamente decir gracias a los hermanos que en la provincia de Bagua han emprendido el camino de la defensa de su modo de vida, de su cultura, de su tierra contra los intentos de la clase dominante de entregar la Amazonía a los intereses del capital. En ellos está resumido el momento actual, en que se lucha por la vida, aún a costa de la vida. Es admirable su entrega y es imitable su ejemplo, qué nuestra solidaridad se haga sentir, qué nuestro accionar haga retroceder los designios del imperio. Qué la lucha de todos nos conduzca al cambio de sociedad.

- El autor es chileno, residente en Canadá


Yehude Simon: Miseria humana

Yehude Simon: Miseria humana

Luis Arce Borja (especial para ARGENPRESS.info)

Yehude Simon, el actual primer ministro de Alan García Pérez, es un personaje prototipo de la extrema miseria moral del hombre político peruano. En Perú, son pocos como él que registran una trayectoria tan reñida con la ética y los ideales sociales.

Su existencia, como victima o como lamentable colaborador, esta estrechamente ligada a una sociedad decadente y lumpenizada donde con facilidad el héroe se convierte en villano, y el virtuoso deviene en un individuo infecto carente de cualquier trazo de honestidad. Simon, no conoce normas en la conducta política, sobre todo, si ella tiene relación con el poder y la figuración. No tiene bandera como se dice popularmente en Perú. Mientras convino a sus ambiciones personales, se declaró marxista leninista, se dijo comunista, antiimperialista, y fingió ser partidario de la lucha armada y la vía violenta para tomar el poder. Fue militante del MRTA y coqueteó en algún momento con Sendero Luminoso cuando este grupo subversivo acaparaba las primeras planas de los medios de comunicación. Fue parlamentario, y una especie de relacionista publico para negociar la lucha armada del MRTA. Dirigió la revista Cambio y desde ahí abogó por un camino de acciones armadas para liberar al Perú. Desde la prisión se arrastró a los pies de Alberto Fujimori, y después se embarcó en el gobierno de la mafia aprista y de Alan García Pérez.

Con este personaje queda claro que el contenido moral de la política está determinado por la ideología, y la conciencia social. De estos factores va a depender la calidad del hombre político, no importa el puesto o cargo que ocupe en el aparato político de la sociedad. Moral y política son elementos de una misma concepción de conducta, y ello se vincula al ideal, si se quiere a la utopia política. La conducta política, puede devenir infecta, si ella no está sustentada en valores éticos, morales y en una dinámica del comportamiento ideológico. Todo esto se resume en una determinada conciencia social, y en el compromiso de un ideal supremo de cambio de la sociedad. En Yehude Simon hay mucho de lo que calificó José Ingenieros de “bazofia humana”. Para este filosofo, y medico argentino, el ideal es el artífice de la acción suprema del individuo, y este “ideal es ascua sagrada capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás. Y si ella muere en ti, quedas inerte: fría bazofia humana” (1).

Simon ha transitado por la izquierda y derecha pero siempre en la cresta de la ola. Cuando era de moda ser de izquierda (legal), se le dio por llamarse marxista-leninista, y se afilió como militante de lo que en ese tiempo se conocía como Izquierda Unida (IU). Así en 1983 fue candidato electoral al cargo de Alcalde de Chiclayo, y no ganó porque la lista aprista le cerró el paso. En 1985, aún como militante de IU y promotor del grupo guerrillero Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), fue elegido diputado cargo que ocupó hasta 1990. Como parlamentario se planteo otras ambiciones, y en algún momento pretendió ser el capitán de una izquierda legal en crisis y en desprestigio frente a las masas. En 1991, cuando ya no era diputado, fundo el Movimiento Patria Libre, una organización de fachada que utilizaba el MRTA para el trabajo legal, sobre todo electoral.

Fue director de la revista Cambio, un medio de comunicación controlado y manejado por la dirección del MRTA. Desde la revista Cambio y del Movimiento Patria Libre, se declaró partidario de la lucha armada, y la toma del poder vía las armas, pero sin apartarse por supuesto de la carrera electoral. Fue un conspicuo negociador, y era el puente entre la dirección del MRTA y la cúpula de la izquierda legal. En abril de 1992 (ya Fujimori y Montesinos habían concretado su golpe militar), se reunió con Víctor Polay Campos en Paris, y ahí se comprometió con el jefe del MRTA buscar negociaciones con el gobierno fujimorista para “evitar la guerra civil”.

“Durante el autogolpe de 1992 estuvimos juntos varios días en París, Francia. Yo había salido para entrevistarme con dirigentes políticos y personalidades de América Latina y Europa pidiéndoles que nos ayudaran a buscar un diálogo con el gobierno para evitar una guerra civil. Yehude estuvo de acuerdo en trabajar por esta propuesta (2).

Sus actividades negociadoras resultaron desastrosas y en lugar de llegar a un acuerdo con el gobierno, fue detenido y acusado de terrorista y de apología subversiva. El 11 de junio de 1992 fue capturado por la policía antiterrorista junto a otros dirigentes del grupo Patria Libre. Como cuenta Cesar Vázquez Bazán, ya en manos de los agentes policiales, Simon tuvo una conducta vergonzosa. Lloró frente a los policías, y firmó una carta dirigida a Fujimori, pidiéndole perdón y misericordia. Ni eso lo salvo y finalmente, fue condenado a 20 años de reclusión penitenciaria. Ahí en prisión desde el inicio, Simon dio muestras de arrepentimiento, y para empezar se refugió en la religión católica.

En 1993, cuando tenía un año en prisión Fujimori montó un espectáculo en el penal Castro Castro (Lima), donde en mayo de 1992 había ordenado el exterminio de cerca de 100 prisioneros de guerra acusados de pertenecer a Sendero Luminoso. El teatro montado en esta prisión tenía el propósito de mostrar a través de la televisión y la prensa oficial, que el sistema carcelario fujimorista era respetuoso de los derechos humanos, y que los presos peruanos, como en ninguna parte del mundo, eran felices en sus celdas cinco estrellas. El objetivo político fundamental era ocultar que las prisiones en esa época eran tumbas de muerte lenta, cuyo sistema carcelario inhumano estaba concebido para exterminar al prisionero. En estas prisiones, hombres o mujeres acusados de subversión, eran torturados y asesinados. No tenían el más elemental derecho a la salud, ni a la alimentación ni otro tipo de derecho social. Era la época con jueces encapuchados, sin habeas corpus, ni nada que pudiera salvar a la persona acusada de subversiva. Las celdas tumbas tenían 2 metros cuadrados, sin luz eléctrica y el prisionero estaba obligado a pasar las 24 horas del día sin tener derecho a pasear en el patio exterior.

Simon había sido advertido una semana antes de la visita del dictador. Fujimori llegaba al penal Castro Castro para inaugurar la renovación de esta prisión de alta seguridad. Nada podía quedar al libre albedrío, ni siquiera la entonación del himno nacional a cuenta de los presos, y menos el discurso a cargo de Yehude Simon. La dirección del penal le exigió con anticipación que escribiera su “discurso” para controlar su contenido. El discurso, lleno de loas y reconocimientos hacia Fujimori, tuvo la aprobación de los jefes de la cárcel. El día de la visita presidencial Yehude Simon se vistió de gala, y con camisa blanca pulcramente planchada y su mejor semblante de prisionero feliz se subió al estrado para leer un discurso en nombre de la “población penal”.

Hasta ahora los peruanos que siguieron estas imágenes a través de la televisión oficial, no olvidan este montaje que era al mismo tiempo surrealista y dramático. Un grupo de presos bien alineados de cara a Fujimori y con el puño en el pecho entonaban el himno nacional. Yehude Simon, desde un improvisado pulpito y rodado de policías y guardias de seguridad, se declaró admirador de Alberto Fujimori, y en los pasajes de su discurso dijo: gracias señor presidente por todo lo que ha hecho en esta prisión. “Gracias a usted, volvió a decir, en las prisiones hay orden, disciplina y seguridad”. “Usted es un presidente preocupado por los derechos humanos”, le dijo sin ningún remordimiento por los cientos de secuestros y asesinatos que el gobierno cometía diariamente en todo el país. Eran los tiempos del “grupo Colina”, cuando estudiantes, profesores, y cualquier ciudadano eran secuestrados, asesinados y sepultados clandestinamente.

Si Simon se arrastró a los pies de Fujimori, fue pensando en que el dictador le otorgara la amnistía y lo dejara libre. Pero sorpresa de la vida, el pobre Simon siguió en prisión y fue olvidado por el presidente mafioso que él había elogiado sin pudor. Pasó ocho años y medio en la cárcel, y recién en noviembre del año 2000, fue el gobierno transitorio de Valentín Paniagua quien lo indultó y le dio la libertad. Posteriormente, no se sabe por arte de que magia política, fue desagraviado de las acusaciones que pesaban sobre él, y sobre todo de la acusación que le formuló Andrés Sosa Chanamé (Madero), antes de morir asesinado en enero de 1992. Madero, disidente del Partido Comunista Peruano (ex pro soviético) y del MRTA, fue asesinado por un grupo de sicarios del MRTA. El propio Simon, fue sindicado por la victima quien mediante una carta póstuma denunció al actual primer ministro de haber coordinado este asesinato.

Con Simon se sigue la linea general en la politica peruana, donde el crimen y la corrupción son pagados con cargos públicos. (El actual presidente peruano esta acusado de crímenes y de exterminio de prisioneros). En el 2002 Simon se convierte en presidente del Gobierno Regional de Lambayeque y en octubre del 2008 por decisión personal de Alan García, Simon se convierte en Presidente del Consejo de Ministros. En ese puesto se ha hecho famoso por su responsabilidad en el genocidio de más de 50 nativos en Bagua, y por su defensa cerrada del criminal y corrupto Alan García Pérez.

Notas:
1) El Hombre Mediocre. José Ingenieros, Argentina 1911.
2) Declaraciones de Víctor Polay. Revista Caretas, noviembre del 2008.

Foto: Perú - Yehude Simon

El hombre de Dios

El hombre de Dios

Economía neoliberal-islámica: Ahmadineyad privatizó el 80 por ciento de las empresas estatalizadas

Por Azadé Kayani (*)
www.nazaninamirian.es, 17/06/09 de junio

De aspecto frágil, este ex militar de fuertes convicciones religiosos, no es la primera vez que se enfrenta a la acusación de un fraude electoral. Ya en junio del 2005 y a pesar del boicot de gran parte de los cuidadnos, Ahmadineyad se convertía en el presidente de la que fue llamada “una farsa electoral”. Así, a pesar de que las encuestas daban una victoria a Hashemí Rafsenyani, clérigo corrupto y aspirante al aperturismo, de las urnas salió Ahmadinezhad el ultimo en cuanto posibilidades reales, apoyado por Alí Jamenei, el líder de la teocracia, y el rival de Rafsenyani. Los guardianes islámicos habían llegado incluso a detener a los inspectores del ministerio de Interior en los colegios electorales.

Ahamdineyad, que había sido jefe de los Guardianes islámicos en la región de kurdistán y había aplicado una durísima represión contra los kurdos –pueblo que al igual del resto de las minorías étnicas del país (cerca del 60% de la población) carecen del derecho de gestionar sus asuntos-, en 2003 se convirtió en el alcalde de Teherán, donde el futuro jefe del Ejecutivo puso a prueba su plan de “reislamización” del país: paralizó la construcción de centros culturales y deportivos para levantar más mezquitas; separó los ascensores del Ayuntamiento para hombres y mujeres, y obligó a ellos llevar la barba y a ellas enfundarse en el chador. Una vez presidente, cumplió su promesa de enterrar en los campus universitario el cuerpo de los caídos en la guerra contra Irak, a pesar de las protestas de estudiantes y también parte del clérigo, contrarios a confundir los centros académicos con cementerios.

Fiel seguidor del grupo apocalíptico de Hoyatíe -ilegalizado por Ayatolá Jomeini como secta peligrosa, que espera la aparición del Mahdi (el duodécimo Imán chiita, oculto desde 872) en el momento que el mundo se llene de caos-, Ahmadineyad llegó a afirmar haberle avistado en la sala de la ONU cuando pronunciaba su discurso.

Su forma de vida modesta y sus referencias a edalat “justicia” confundieron, en un principio, a quienes no descifraban su lenguaje. No tenía la intención de invertir los beneficios del petróleo en puestos de trabajo, o dar la tierra a quien la trabajan, su justicia pertenecía solo a los más devotos. Hoy, quedando con los votos que no le pertenecen, “hace justicia” porque afirma que se lo merece. A demás, podrá recurrir a taghiyya (disimulo) que permite ocultar la verdad a un chiita, para salir de una situación difícil.

Economía neoliberal islámica

Incapaz de paliar los problemas económicos, políticos y sociales, Ahmadineyad propuso a los ciudadanos comer pan y queso para no caer en una vida consumista, fuente de la corrupción y el desvío, a la vez que concedía la licencia de las grandes obras como la construcción del gaseoducto de Paz (entre Irán-Pakistán-India) a sus allegados, asignándose ingentes comisiones.

Luego y en el marco de la economía neoliberal-islámica lanzó un nuevo ajuste estructural, privatizando cerca del 80 por ciento de las empresas estatalizadas (como los bancos, los astilleros, las líneas aéreas), generando una inflación de 34% y un desempleo que afecta a unos 12 millones de jóvenes, sin que reciban ninguna prestación. Según le ministro de Bienestar, cerca del 25% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, en uno de los países más ricos del planeta.

Hoy, acusado por el candidato Musavi de corrupción y de la desaparición de unos 160 mil millones de dólares, Ahmadineyad ha dejado de ser lo que era en imagen, y para vengarse ha lanzado a las calles a su principal base social, las milicias armadas –gente desclasada, arrancada del campo que sin conseguir trabajo en la industria, recibió armas, dinero y poder, para defender con sus balas la oligarquía teocrática islamista–.


"En nombre de los Derechos Humanos"

Video realizado por MANDRIL producciones. Registro de dias 18 y 19 de Junio. "El Desalojo". Camara Ronnie Fuentes S. Edición Sebastian Bugueño M. Fotografo Alejandro Olivares A.

Con hipocresía y carencia de ética, el gobierno justifico la brutal acción contra los derechos humanos alegando razones “humanitarias”, para salvar la vida de los manifestantes ante un eventual desborde del río por las lluvias