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T r i b u n a c h i l e n a

Venazuela necesita una revolución de verdad (Parte III)

MOVIMIENTO GUEVARISTA REVOLUCIONARIO (especial para ARGENPRESS.info)


¿Es el PSUV el partido de la revolución socialista?


Desde el punto de vista político, se presionó de todas formas a algunos partidos y movimientos para que ingresaran al nuevo partido de gobierno (psuv), y de esta forma, reeditar un virtual nuevo pacto de punto fijo, con la existencia de solo dos grandes tendencias: la derecha tradicional capitalista, y la nueva izquierda capitalista y reformista.


En este esquema diseñado por el bloque en el poder, no cabía ninguna posibilidad para los sectores revolucionarios, y así lo hicimos saber en su momento. Pese a todo lo anterior, no fueron pocos los movimientos que decidieron ingresar al nuevo partido. Algunos lo hicieron siguiendo la táctica del entrismo, otros alegaron que no había que dejar solas a las masas en la nueva aventura y tampoco faltaron los que pretendían cambiar todo desde dentro con un llamado “apoyo crítico”.


Cada uno de estos sectores deberá hacer su propio balance después de transcurrido bastante tiempo desde aquella decisión, pero lo que ya esta bastante claro, es que el PSUV es un partido pluriclasista en su base social, pero su dirección es una dirección burguesa y que representa a este sector social. No dudamos ni por un momento de la honestidad y compromiso revolucionario de la mayoría de la base social “bolivariana”, sino hablamos de las direcciones y la burocracia partidaria que allí se desarrolla.


La lucha de tendencias al interior de dicho partido, es casi nula, ya que el sector dominante se ha asegurado el control burocrático de prácticamente todas las estructuras. Se podrá argumentar que en distintos sectores existen realidades particulares distintas, pero eso nos puede hacer confundir tratando de explicar el todo por la parte, y explicar el fenómeno global a partir de pequeñas experiencias lo que no conduce a un diagnóstico acertado de la realidad.


Hoy el PSUV, pretende darle algo de sustancia al descolorido eslogan del socialismo del siglo XXI, que no es otra cosa que el viejo y gastado capitalismo con un rostro algo más social. Esta sustancia vendría de la mano de impulsar la formación política de sus cuadros dirigentes bajo la dirección del partido comunista chino, el mismo que dirige un estado de corte burgués, donde a sus trabajadores, se les paga salarios miserables y el mismo que hoy por hoy, mantiene a flote la economía de Estados Unidos a costa del robo de la plusvalía a su clase trabajadora y en el mantenimiento de una virtual esclavitud para los sectores más explotados. Todo el supuesto “milagro chino” con su acumulación gigantesca de capital, proviene de la súper explotación de su mano de obra y de las condiciones infrahumanas en que sobreviven sectores de su población.


Hablando de justicia...


La puesta en práctica de la policía nacional, la aprobación de la ley de control de armas y explosivos, y la virtual aplicación de la ley antiterrorista que no fue promulgada, implican un endurecimiento de la represión por parte del Estado. La pregunta que se formula sola es quien será el objeto de dicha represión.


Venezuela y no es un misterio para nadie que viva en este país, tiene uno de los índices de criminalidad más altos del continente y la seguridad no solo se ha transformado en un tema que entrega dividendos políticos, sino que además se ha convertido en un excelente negocio para la burguesía. Millones y millones de dólares se invierten cada año en las empresas que brindan seguridad a un segmento de la población que esta en condiciones de pagar por dicha seguridad.


De tal forma que el mantenimiento del actual clima de inseguridad pública, favorece en primer término a la burguesía ligada al lucrativo negocio de la seguridad. Es este sector empresarial el que absorbe la mayor parte de funcionarios activos y en retiro de las policías y de la fuerza armada, y es precisamente de donde provienen la mayoría de las bandas organizadas fundamentalmente en torno al delito de secuestros y de tráfico de armas.


El sicariato en todas sus variantes, actúa de manera permanente y organizada en Venezuela desde hace varios años. No es un misterio de donde provienen principalmente los sicarios.


Todos saben que es la policía y la guardia nacional, quien maneja el tráfico de armas en los barrios y en las cárceles del país en alianza estrecha con el narcotráfico, paramilitares y sectores de la burguesía ligada a este lucrativo negocio de la seguridad.


La policía y la guardia nacional, muchas veces cumplen funciones de custodia y escolta a la burguesía tanto dentro como fuera de su horario de trabajo, y esto los pone en condición de un pequeño ejercito privado a disposición de quien pueda pagar. De allí al sicariato, hay un solo paso y eso es lo que ha sucedido en estos años.


La inseguridad y el miedo de la población, sirven como un verdadero bloque de contención social a las demandas de la población, ya que la gente observa quien pone siempre las víctimas y quienes son los victimarios. En estos años de avance de las luchas sociales, el sector campesino ha pagado caro su movilización y lucha por la tierra. Ya son más de 300 dirigentes y campesinos asesinados por mandato de los terratenientes y eso no parece tener fin. En los sectores suburbanos y urbanos industriales, han sido los trabajadores los golpeados en forma salvaje por este flagelo.


En los barrios de las grandes ciudades, las bandas de delincuentes son quienes realmente tienen el control del sector atemorizando con su accionar y paralizando en los hechos, toda vida social comunitaria.


Estas bandas son armadas fundamentalmente por la policía, y muy especialmente en Caracas, donde la PM se destaca en el tráfico de armas y venta de municiones. No existe prácticamente ningún vecino que no conozca esta situación y los grados de impunidad alcanzados por estos parásitos policiales, llenan de indignación a toda la población que sin embargo, se siente impotente para actuar al observar el poder alcanzado por estos delincuentes. La lucha contra la inseguridad, es parte integrante de la lucha de clases y uno de los terrenos donde se expresa con toda su crudeza el papel que cumplen los aparatos represivos del estado capitalista.


La alianza de la delincuencia con muchos policías, empieza a expresar el quiebre profundo que sufren las instituciones del estado capitalista y esa creciente descomposición, es señal más que evidente de la crisis general del sistema que sin embargo, aún impone sus condiciones.


Esta situación se ve avalada al comprobar que en Venezuela la impunidad es total. Aún nadie esta preso en forma efectiva por las masacres cometidas durante la cuarta república, la violencia organizada y desatada por la derecha durante el golpe de Abril, aún no se castiga y ni hablar del asesinato de líderes sindicales y campesinos.


En el terreno económico, no ocurre algo diferente. Cientos de miles de fraudes, estafas, comisiones ilegales, enriquecimiento súbito, tráfico de influencias, sobreprecios, usurpaciones y robos descarados, quedan impunes y nada se puede hacer al respecto. Se produce un ilícito, se descubre, queda el escándalo, se promete una investigación y luego ya sea por acción directa de la policía o de los tribunales, el imputado logra salir del país y burlar la necesidad de justicia de todo un pueblo.


No ocurre los mismo con más de dos mil obreros, dirigentes, estudiantes, mujeres, campesinos y pueblos originarios que se encuentran ya sea encarcelados, o con régimen de presentación en tribunales. La policía, la ley y los tribunales, al servicio de la burguesía.


En tribunales, a pesar de la llamada depuración, siguen existiendo las mafias y las bandas organizadas de delincuentes del derecho burgués, que amparados en su investidura, siguen sirviendo los intereses de una clase putrefacta y parasitaria que no tiene nada que ofrecer que no sea su pestilencia burguesa.


Así las cosas, no es ningún alivio para la población la creación de la policía nacional ni el fortalecimiento de algunos órganos de inteligencia. Creemos que a medida se agudice más la crisis del sistema, más dura será la represión especialmente para las y los trabajadores. No hace mucho el presidente amenazó con la DISIP a los trabajadores de Guayana y con militarizar el Metro de Caracas si las y los trabajadores seguían exigiendo sus derechos.


La protesta social pretende ser transformada en un ilícito y se criminaliza la movilización por distintas vías. Al decir esto, no estamos defendiendo las provocaciones de la derecha fascista. Creemos que lo que busca la derecha con ellas, es justamente servir de cortina de humo para que luego se reprima a los trabajadores con el consentimiento de una parte de la población que puede asimilar la legitima protesta de los explotados por sus derechos, con un intento desestabilizador de la derecha fascista.


¿Vamos rumbo al socialismo?


Definitivamente no. A la existencia objetiva de una base social que aspira a un cambio de sistema político-económico que se oriente al socialismo, existe una dirección claramente burguesa que buscará por todos los medios defender sus intereses de clase a costa de lo que sea y que en este momento, hace usufructo de un lenguaje seudo revolucionario para asegurar granjerías y privilegios. Esta dirección acompañada por la burocracia y en alianza abierta con los sectores empresariales de los que ya forma parte, no duda ni un minuto que tiene que impedir el socialismo y se empleará a fondo en esa empresa.


No se trata como creen algunos compañeros de cambiar a un ministro o a un equipo económico. Si fuera así, estaríamos validando con nuestra opinión que el problema es la administración del sistema y no el sistema mismo. La apuesta que se hace desde la administración del estado, no es económica, sino es una apuesta de clase que responde en un último término a una decisión política largamente madurada.


La apuesta que ya se hizo por este sector gobernante, tiene que ver con el fortalecimiento de la burguesía en contra de la fuerza de trabajo y con la proyección de ese sector burgués a nivel latinoamericano. Eso no quiere decir que esta burguesía entre en abierta contradicción con el imperialismo, solo quiere negociar desde otra posición de poder y obtener así una tajada mas grande del pastel.


La reorganización del estado y hasta cierto punto su involucramiento en el sector productivo, no nos puede segar la vista en relación que este es un estado burgués y capitalista, que tiene por misión servir las necesidades del capital y cuando el estado entra directamente a la fabrica, tiene por misión regular en favor de la burguesía el mercado de la fuerza de trabajo y enfrentar directamente a la clase trabajadora. El capitalismo de estado no tiene otra misión que gestionar la acumulación de capital para luego ser entregado al sector privado. Esa es la lamentable historia no solo de América Latina, sino de muchos países europeos entre los que se pueden señalar los que formaron parte del bloque oriental.


La independencia de clase. Una necesidad revolucionaria.


Frente a todo este panorama descrito, a la clase obrera y a los sectores explotados de la ciudad y el campo, solo les cabe mantener su independencia de clase frente al gobierno y al estado, mediante la elaboración de sus pliegos reivindicativos y sus planes de lucha por mejorar sus condiciones de vida y avanzar en la elaboración de un programa de gobierno propio que efectivamente se proponga terminar con el sistema capitalista.


Esta necesidad política de la clase trabajadora, es también la esperanza de muchos otros sectores explotados, que ven como su calidad de vida desciende mientras la burguesía se fortalece. La activación de esos sectores sociales, no se producirá si primero no observan como la clase obrera conquista su propia independencia de clase y avanza resueltamente detrás de un programa revolucionario socialista.


La revolución socialista no ha fracasado, porque esta no se ha producido aún en Venezuela y para que se produzca, hay que organizarla desde ya en todos los lugares donde se encuentre un revolucionario.


Cuando hablamos de organizar la revolución socialista, hablamos de plantearnos el problema del poder y el ejercicio del mismo por la clase trabajadora. Eso necesariamente nos lleva a desarrollar un proyecto como clase que se asiente en un programa y en un tipo de organización que no solo realice el acto revolucionario y destruya el poder de la burguesía y su estado, sino que sea capaz de iniciar la construcción práctica del socialismo y desarrollarlo. Ese poder no puede ser un partido o movimiento, tienen que ser las masas de trabajadoras y trabajadores, explotados de la ciudad y el campo, organizados en un nuevo tipo de organización social revolucionaria. Esa es la genuina expresión del poder popular y de clase que se debe de organizar desde ya.


Esa perspectiva no nos hace perder de vista los objetivos del momento y su posterior desarrollo. No basta con llamar a la organización del poder popular en forma genérica. Este poder de clase debe tener expresiones concretas en cada lugar de trabajo, en cada universidad, liceo, campo o barrio, y esa organización no cae del cielo ni será regalo del estado. Son los revolucionarios organizados quienes deben impulsar esa construcción social desde lo más simple hasta lo más complejo.


Por esa razón es que las consignas “control obrero” o “consejos de trabajadores”, nos parecen justas, pero extemporáneas. ¿Cuales obreros controlan? ¿los de A.D? ¿los del psuv? ¿A cuales consejos nos referimos? ¿cuantos de esos consejos existen? ¿esos trabajadores tienen conciencia de clase? ¿quieren el socialismo? ¿donde están esos consejos organizados y cuantos hay?


Creemos que la revolución es algo serio y planificado y no solo consignas que expresan deseos que no tienen estos que ver con la realidad. La realidad actual para los revolucionarios, es de una desventaja de carácter estratégico que tiene expresiones en lo teórico, político, organizativo, social, cultural, económico-material, militar y numérico.


Esta realidad debe ser reconocida para poder ser cambiada y nuestro trabajo en la actualidad debe expresar las necesidades objetivas que nos separan de la revolución. Creemos que los revolucionarios debemos emprender una acumulación de fuerzas de carácter histórico en todos los terrenos antes planteados y dar respuestas reales a esas necesidades.


De allí que hemos formulado desde hace ya mucho, dotar a la clase obrera de una herramienta política de gran potencia, que sea capaz de llevar el problema del poder a las grandes masas y ayudar a su organización detrás de este objetivo. Esa es para nosotros la tarea de las tareas en este momento y como tal trabajamos en esa dirección. Las tareas agitativas son parte de este trabajo, pero no son el trabajo, a pesar que a veces todos nos confundimos en esta labor.


La construcción y el desarrollo de la herramienta política, sin duda que nos coloca en la senda que creemos correcta, pues nos fortalece para plantearnos el gran objetivo. Sin organización revolucionaria no habrá revolución socialista, ya que esta no se realiza por ósmosis ni por intuición de las masas y ni siquiera porque existan sectores adelantados dentro de la clase obrera. La revolución socialista es un acto científico revolucionario que requiere de una ingeniería social y de una construcción práctica que no admite improvisaciones. Esto no quiere decir que hayan recetas preestablecidas, pero sabemos que se necesita un colectivo con herramientas teóricas, con la convicción más firme, con una gran dosis de disciplina, con un plan estratégico y con una fuerza material que permita la construcción de un nuevo imaginario social y su puesta en movimiento para llevarlo a cabo.


Es por eso que hemos planteado la unidad de los revolucionarios a partir de una serie de definiciones iniciales que nos vayan acercando hacia el objetivo. Hemos planteado la elaboración de un programa que basado en la realidad social que vive nuestro pueblo, permita dar grandes pasos hacia el desarrollo de una conciencia de clase de las trabajadoras y trabajadores.


También hemos llamado a desarrollar en todo su potencial, la lucha de ideas y de masas por el socialismo como una corriente que empiece a expresar los deseos de cambio real que existen en el país.


Hemos invitado a las demás fuerzas revolucionarias, a examinar en forma detenida la situación de Venezuela y a romper en base a esa lectura, con el reformismo capitalista que ahoga y asfixia todo progreso de las masas y hemos dirigido nuestras fuerzas a empezar a construir el poder popular como expresión concreta de lo que tiene que ser el nuevo poder de las trabajadoras, trabajadores, pobres y explotados de la ciudad y el campo, en contraposición al poder burgués expresado en el estado y sus instituciones.


Estas son a nuestro juicio, las grandes tareas de los revolucionarios que además deben abordarlas en medio de una creciente lucha de clases, que se expresará en los próximos tiempos en forma aguda sobre todo en los sectores obreros. Debemos participar de esas luchas y potenciar nuestra propuesta en el seno de las masas. Nuestro gran desafío será construir en medio de la lucha y de una creciente necesidad de pasar rápidamente a otro momento histórico en cuanto al alcance de nuestro proyecto.


Nuestros objetivos están claros y hemos sido siempre muy precisos en cuanto a ellos. Debemos seguir por la senda trazada llevando a todo el pueblo, el optimismo de que viene otro tiempo y ese tiempo que viene, es el tiempo de la revolución socialista verdadera.


Vamos con alegría y llenos de orgullo por este hermoso camino revolucionario. Nadie nos regalará nada, porque todo tiene que ser conquistado. Hoy estamos mirando aún la historia y nuestra invitación es para que empecemos a realizar nuestros sueños y seamos constructores de una nueva arquitectura social.


En esta nueva arquitectura social, el papel más importante sin duda lo cumplirá la juventud y es hacia ella que debemos orientar nuestro esfuerzo. Vamos hacia la juventud desatando todas sus energías retenidas durante este tiempo. Allí esta la cantera de donde saldrán las mujeres y hombres que cambiarán para siempre esta historia de miseria y explotación. Vamos hacia la juventud con la verdad como arma política, con claridad, sin argucias ni medias tintas que a nada conducen. Vamos a organizar la rebeldía y a transformarla en ideas y acciones revolucionarias por todo el país. Tenemos que sembrar al Che por toda Venezuela y rescatarlo de la vitrina del mercado donde lo han colocado durante estos años. Vamos a sembrar Venezuela de revolucionarios.


Vamos todas y todos, trabajadoras, trabajadores, explotados, mujeres, jóvenes, pueblos originarios, campesinos, estudiantes, pobladores, comunidades, profesionales y soldados. La revolución que queremos ya viene, y con ella la alegría de construir para nosotros y no para la burguesía.


¡¡¡Construyendo la idea y el instrumento revolucionario!!!


¡¡¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!!!


¡¡¡O revolución socialista, o caricatura de revolución!!!


Ver también:
- Venezuela necesita una revolución de verdad (Parte I)
- Venezuela necesita una revolución de verdad (Parte II)

Venezuela necesita una revolución de verdad (Parte II)

Venezuela necesita una revolución de verdad (Parte II)

MOVIMIENTO GUEVARISTA REVOLUCIONARIO (especial para ARGENPRESS.info)


Venezuela: Reformismo o Revolución.


Aclarado estos puntos, podemos comprender mucho mejor el panorama político latinoamericano y muy especialmente lo que acontece en Venezuela.


La emergencia en Venezuela del fenómeno bolivariano, se fundamenta en la existencia objetiva de condiciones revolucionarias para avanzar hacia el socialismo. La incapacidad manifiesta de las clases dominantes de mantener contenido el avance del movimiento de masas y muy especialmente de la clase obrera, y el creciente hastío de los sectores explotados por su pobreza paupérrima, condujeron la situación hacia una creciente ingobernabilidad que hacia objetivo el estallido social en cualquier momento. Pero esta situación contrastaba con la extrema debilidad de las organizaciones que se reclamaban revolucionarias y que sin embargo, marchaban a la cola del movimiento de masas y no contaban con un programa coherente desde el punto de vista revolucionario.


No fue difícil por tanto la emergencia de proyectos lúcidos en cuanto al diagnóstico de la situación, pero que no expresaban los intereses de la clase trabajadora. Los explotados sin una conducción revolucionaria consecuente y desarrollada, fueron presa fácil para quienes habían madurado un proyecto, que si bien contemplaba un conjunto de reformas al capitalismo rentístico y a su sistema político, no ponía en riesgo la existencia del mismo mediante una revolución socialista.


De allí se desprende en forma clara, que nunca se buscó en forma efectiva terminar con el capitalismo y con el estado que lo sostenía, sino reformarlo para hacerlo más eficaz en su misión de favorecer al capital en detrimento de la fuerza trabajo. Es allí donde se encuentra


la importancia teórica estratégica de hacer ver la revolución como proceso y no como acto revolucionario. Para arraigarse en los sectores populares, al nuevo proyecto le fue preciso desatar en algunos casos los nudos de las contradicciones sociales y asumir en el discurso, gran parte de las reivindicaciones históricas de la izquierda reformista. El discurso antiimperialista, calzaba a la perfección con la idea del desarrollo de una burguesía “patriótica y nacional” (o sea el capitalismo bueno en contraposición al imperialismo, el capitalismo malo). Este había sido parte del discurso histórico de una izquierda reformista ya asimilada por el sistema al impulsar en sus programas y discursos, la tan mentada “liberación nacional”.


El ataque al sistema político bipartidista, reemplazó el ataque que debía recibir el capital y las energías sociales desatadas se orientaron en esa dirección con bastante éxito. Las masas cansadas de más de cuatro décadas de bipartidismo, corrupción generalizada, miseria a pesar del ingreso petrolero, y falta de expectativas, vieron una posibilidad de resolver su situación cambiando a los administradores de un sistema que les negaba no solo la dignidad, sino esencialmente su derecho a la vida.


El cambio constitucional promovido y aprobado en gran medida, hacia posible la incorporación al Gobierno y a la administración del Estado, de vastos sectores marginados de la toma de decisiones que se encontraban fundamentalmente dentro de la pequeña burguesía y que ahora se transformarían en clase dirigente. Este cambio constitucional, aseguraba la continuidad del capitalismo y de su régimen de propiedad privada sobre los medios de producción fundamentales, y adecuaba al Estado para la nueva correlación de fuerzas interburguesas.


¿Nueva burguesía o pequeña burguesía que se transforma en burguesa?


La puesta en práctica del nuevo proyecto, significó la consolidación de un grupo heterogéneo en cuanto a su extracción social inicial, pero que con el tiempo, se depuraría mediante la propia dinámica de acumulación que se iba produciendo en el seno de este grupo. Quienes en un momento no eran más que burocracia administrativa, de pronto se vieron en la posibilidad de acumular riqueza en muy corto tiempo, y por lo tanto entrar a formar parte formal de la burguesía dominante.


La consolidación de esta fracción pequeño-burguesa, significaba y significó, el desplazamiento de sectores burgueses de algunos campos de poder y su reemplazo por el nuevo grupo en esas posiciones. Todo esto implicaba una lucha sin cuartel interburguesa que en último momento, tendrían que resolver las masas explotadas con su inclinación por cualquiera de los dos bandos. De allí que era vital para el nuevo grupo, desatar las máximas energías en las masas populares que le asegurarán la inclinación de la balanza a su favor reclamando una revolución que nunca llegaría. Las energías de las masas fueron tensionadas y fueron conducidas hacia propinar sucesivas derrotas a la vieja clase gobernante venezolana, primero en el campo electoral y también en la movilización y la lucha de calle después.


Toda esta movilización no estuvo orientada por una dirección revolucionaria, y solo se empleó para negociar de una forma ventajosa con la oposición de la derecha, y finalmente para asegurar la permanencia en el poder del nuevo grupo emergente que se reclamaba revolucionario.


El Estado capitalista fue empleado una vez más para traspasar la renta obtenida con la venta de petróleo hacia la burguesía, pero ahora los actores habían cambiado. En los últimos días los sectores populares se han enterado quizás por primera vez, de quien efectivamente hace los grandes negocios con el Estado capitalista. Mientras se mantiene un discurso que reivindica el socialismo, el gobierno usando al Estado, entrega grandes recursos a capitalistas, que hasta hace pocos años, solo eran en el mejor de los casos, oficiales de rango menor o simples empleados oscuros dentro de la burocracia estatal.


Casi todas las grandes construcciones de puentes, carreteras, módulos de salud, edificios, transporte, compra de vehículos, insumos médicos, carteras de crédito, dólares preferenciales, importaciones masivas, y muchos otros ítems que el Estado necesita, fueron entregados bajo la figura de licitaciones o compras directas a los nuevos burgueses bolivarianos. El medio de acumulación inicial preferido en este caso, fueron las fuertes comisiones recibidas por contratar con el Estado bajo la figura del “diezmo”, toda una institución en Venezuela que se ha visto fortalecida en estos años.


El desarrollo de iniciativas tan importantes como Barrio Adentro Mercal, Pdval y otras misiones, sirvieron como vehículo de traspaso de la renta petrolera obtenida por el estado hacia estos sectores que forman parte del bloque en el poder. El descaro con que se enfrenta esta situación, casi no tiene límites, y hoy nos encontramos que un oficial de rango menor dentro de la fuerza armada, es hoy un flamante dueño de banco, mientras su hermano es ministro y miembro del directorio de variadas empresas e instituciones. Esta situación tarde o temprano tenía que estallar, ya que se hace del todo imposible seguirla ocultando.


La oscilación inicial dentro del bloque gobernante sobre que tipo de proyecto desarrollar, fue rápidamente solucionada en favor de la burguesía, ya que de esta manera, se trabajaba para si mismo. No es casual que el gobierno en todos estos años favoreciera tanto a la banca y que se esforzara hasta lo indecible para elevar su tasa de ganancia.


La opción preferencial por la burguesía, se empezó a expresar en forma más evidente a partir del año 2006, año que coincide con una baja en la lucha de masas después de propinar sucesivas derrotas a la derecha fascista. Es también el año para tratar de consolidar al grupo en el poder por medio de un nuevo partido político que trascendiera lo meramente electoral. Era el año del nacimiento del PSUV.


En lo económico, se trabó lo que en boca del presidente se llamó “la alianza estratégica con la burguesía”, por medio de acuerdos sobre tierras que pertenecían al estado y fueron pagadas a los capitalistas, la compra de empresas quebradas, el otorgamiento de créditos blandos, dólares preferenciales y facilidades de todo tipo a la banca privada.


Al hacerse publica la crisis sistémica del capital, se opto por el reimpulso productivo, que no es otra cosa que una serie de medidas que favorecieron a la burguesía en detrimento de los trabajadores. Las medidas que le siguieron fueron en la misma dirección con un aumento del IVA del 33%, una rebaja real del salario, aumento del endeudamiento interno en favor de la banca privada y otra serie de medidas como la liberación de precios de algunos productos básicos que vinieron nuevamente a golpear a la fuerza de trabajo.


La apertura de la franja del Orinoco hacia la inversión y propiedad de capitales extranjeros, como en el caso de la empresa rusa mediante la figura de empresa mixta, que en realidad es propiedad de Chevron, la compra de chatarra industrial en desuso a Irán, y los convenios de inversión con China, no solo buscan favorecerlos capitales internacionales lo que ya es contrario al discurso público, sino que han representado excelente negocios y ganancias para este bloque burgués en el poder y han consolidado sus posiciones como grandes empresarios. Por lo tanto su defensa más cerrada del régimen de propiedad privada capitalista y de castigo hacia la clase trabajadora, era solo cuestión de tiempo.


La capacidad de maniobra del gobierno en relación a los temas sociales y de inversión en esta área, esta en directa relación con su ingreso de renta petrolera, a pesar que el mismo banco central reconoce que la repartición de esta renta, favorece ampliamente a la burguesía en detrimento de la clase trabajadora. Al agudizarse la crisis del capital, esta capacidad de maniobra disminuye y los efectos de la crisis del capital se empiezan a sentir en forma clara en amplios sectores, principalmente de trabajadores. La mal llamada crisis financiera, de reciente data con la intervención de siete bancos, no es otra cosa que la expresión pública de una crisis política de magnitudes enormes que se busca mantener debajo de la mesa. Las contradicciones de intereses al interior de los grupos en el poder, viene tomando cada vez un carácter más público, y a medida que pase el tiempo, se expresará en toda su dimensión con consecuencias más o menos previsibles.


Ver también:
- Venezuela necesita una revolución de verdad (Parte I)

Elecciones 2009: en chile Perdieron los Trabajadores y los Pueblos

Elecciones 2009: en chile Perdieron los Trabajadores y los Pueblos

1. En las elecciones presidenciales y parlamentarias del 13 de diciembre, de los más de 12 millones de chilenos y chilenas de más de 18 años, y, por tanto, habilitados para votar, sólo lo hicieron 6.539.570 de personas. Más de 8 millones están inscritos en los registros electorales, pero mucho más de un millón simplemente no acudieron a sus mesas de votación respectivas. 200 mil personas anularon el voto y más de 80 mil dejaron el sufragio en blanco. Es decir, un 47 % de los potenciales electores en edad de votar no lo hizo. La crisis de representatividad de la actual democracia tutelada que administra el país desde hace 20 años es un hecho incuestionable.

En el Chile actual, la concentración de la propiedad, por un lado, y la desigualdad en todos los planos, por otro, son los resultados que mejor caracterizan a los gobiernos de la Concertación. Ello se observa a través de la falta de oportunidades de la juventud popular, el incremento de la delincuencia y la drogadicción; el desempleo e inestabilidad laboral; en la pésima educación y salud dividida por capacidad de pago y sometida a la lógica mercantil del lucro. En suma, el país no se ha democratizado, y no hay avances en términos de progreso y justicia social.

2. El padrón electoral chileno no sólo está envejecido, sino que notifica invariablemente las relaciones de fuerza electoral originadas en los resultados del plebiscito de 1988, donde ganó el No contra la continuidad del pinochetismo.

3. Para nadie resultan desconocidas las distintas "almas" y tendencias que existen al interior de la Concertación. Hasta la victoria electoral de Bachelet lograron mantenerse atadas. Sin embargo, en las últimas elecciones se expresaron orgánica y diferenciadamente a través de tres candidatos provenientes de sus filas. Es altamente probable que los privilegios del poder los reúna en torno al candidato Eduardo Frei Ruiz Tagle, por medio de concesiones en la repartición de cargos y aspectos programáticos. Por lo menos tendrá que irse el presidente actual del Partido Socialista Camilo Escalona; e integrarse aspectos de la agenda social liberal del candidato Marco Enríquez-Ominami. La dirección del Partido Comunista ya obtuvo lo que buscaba: contar con presencia en el parlamento con los votos de la Concertación en tres distritos. En este sentido, en ningún caso se destruye el sistema binominal consagrado en la Constitución de la dictadura militar de 1980. Sólo ocurre que la Concertación se extiende moderadamente hacia la izquierda tradicional.

4. En la segunda vuelta del 17 de enero de 2010, los electores deberán enfrentar, en rigor, la disyuntiva entre la vieja derecha y la nueva derecha concertacionista, capitaneada por la Democracia Cristiana y ampliada hasta la dirección del Partido Comunista. Ambas fracciones del bloque en el poder -Alianza por Chile y Concertación- actúan como la casta política administradora de la estrategia imperialista y el capitalismo más salvaje. Lo cierto es que, bajo estas circunstancias, los grandes perdedores fueron los intereses de los trabajadores y los pueblos.

5. Más allá de los resultados electorales, de golpe, Chile se ha quedado sin la oposición política de una izquierda que presente una alternativa genuina y no capitalista para las grandes mayorías. Por tanto, esa oposición de izquierda hay que construirla con ímpetu, claridad programática, tácticas simbólicas y mediáticas que den cuenta del sentido común del pueblo trabajador. Al respecto, la renacionalización del cobre, la banca y los recursos naturales, la industrialización urgente, la defensa consecuente del medioambiente y la destrucción de toda forma de discriminación (de género, pueblos originarios, comportamiento sexual, migrantes) y creciente protagonismo popular en los destinos históricos del país son materiales centrales para enfrentar el período desde la izquierda anticapitalista frente a la hegemonía de las clases dominantes, la cultura de la resignación, los patrones y el miedo.

6. Que quede claro: en términos estratégicos, los tres candidatos provenientes de la Concertación representan el mantenimiento transitorio del actual estado de cosas, al igual que el candidato de la derecha tradicional, Sebastián Piñera. Desde abajo, las diferencias corresponden a matices que jamás tocan las estructuras de poder y clase que sostienen la desigualdad más oprobiosa, la explotación y la opresión. El candidato Arrate fue el facilitador para la ampliación de la Concertación hacia la dirección del Partido Comunista con la pretensión de consolidar las actuales formas de dominación y "gobernabilidad"; ME-O capitalizó el descontento generacional ante la vejez de las camarillas de los partidos políticos en el Ejecutivo desde hace 20 años, sin cuestionar sustantivamente su proyecto antipopular; y Frei garantizó la continuidad concertacionista. Nada ha variado considerablemente. Sin movimiento popular articulado, en lucha y conducción política emancipadora, el cuadro general permanecerá relativamente intacto. De allí emanan las tareas y las políticas de la izquierda anticapitalista en Chile. Con el llamado al Voto Nulo, el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores intenta aportar de manera significativa a la formación de un nuevo bloque de izquierda, propositivo programática y políticamente, y opositora al puñado de poderosos que hegemoniza las relaciones sociales descompensadas en el país a favor de los pocos privilegiados que mandan y sus representantes políticos aparentemente "distintos".

7. El socialismo anticapitalista existente en Chile está mandatado política y éticamente a intensificar su actuación unitaria, su ampliación, su mensaje y sus luchas profusamente desde y con los trabajadores y los pueblos. No hay otra elección posible para las mujeres y los hombres dignos del país que buscan la edificación de una sociedad de iguales y libres.

MOVIMIENTO DE LOS PUEBLOS Y LOS TRABAJADORES

MPT - CHILE

Venezuela necesita una revolución de verdad (parte I)

Venezuela necesita una revolución de verdad (parte I)

MOVIMIENTO GUEVARISTA REVOLUCIONARIO (especial para ARGENPRESS.info)


Cuando han pasado largos diez años del gobierno de Hugo Chávez, el MGR cree necesario entregar una opinión que ayude a las trabajadoras, trabajadores y explotados de la ciudad y el campo, a clarificar el escenario con el que se enfrentan y se enfrentarán en el futuro.


Mucha tinta se ha gastado en Venezuela como en el resto del mundo, sobre el famoso “proceso revolucionario bolivariano”. Por razones diversas, pero por sobre todo basados en el oportunismo político, muchos sectores de la izquierda capitalista han entregado certificados revolucionarios al gobierno de Venezuela. Los más osados, han creado toda una suerte de categorías que les permita dar un sustento teórico al experimento que se realiza en nuestro país. Es así que surge el ya gastado argumento del socialismo del siglo XXI y todos los derivados que de allí se desprenden.


Pero si uno quiere adentrarse en forma real en el proceso social y político venezolano, se encontrará con muchas sorpresas que provocarán algo más que un desencanto para un desprevenido admirador del “proceso”.


Proponemos una revisión somera de algunos de los conceptos que le dan sustento teórico al actual proceso empezando a conocer más allá de nuestros deseos, cual es la realidad del “socialismo bolivariano”.


La Revolución Bolivariana


Bajo este nombre se inicio el actual periodo de gobierno de Venezuela, que auspiciaba verdaderos cambios en relación con la cuarta república. El concepto revolución hasta entonces implicaba una ruptura estructural, económica y social con el sistema anterior, o sea el capitalismo, pero a partir de entonces, este mismo concepto es vaciado de contenido y empieza a expresar una cosa muy distinta.


La revolución bolivariana se plantea hacerla en forma pacífica, pero además con el concurso y participación de quienes mantenían el sistema en funcionamiento, o sea la burguesía.


La elección de la votación como medio de superación de contradicciones y diferencias, es la apuesta de quienes dirigen el proceso, y para esto es menester aceptar y participar de las reglas del juego burgués. Esta aceptación implicó no solo el reconocimiento del Estado y de sus instituciones y leyes, sino presentarse como alternativa de administración de ese mismo Estado, instituciones y leyes.


De tal forma que se renuncia desde el inicio a realizar una revolución de verdad en el país que cambie el tipo de Estado, sus instituciones, su sistema económico, la propiedad sobre los medios de producción y por lo tanto, todo el sistema social.


Lo que se propone en cambio es una modificación del ordenamiento jurídico, por medio de una asamblea constituyente que en lo medular, buscaba reordenar la nueva correlación de fuerzas entre las clases dirigentes y no acabar con el sistema burgués de explotación. La nueva constitución en su articulado central, consagra el sistema de propiedad que se aplica desde la fundación misma de la república, y por lo tanto determina la sobre vivencia del capitalismo bajo un nuevo ordenamiento de clases dominantes.


La revolución pasó de un plumazo a representar solo el ordenamiento y repartición del poder de una nueva alianza de clases que desde ese momento, esta dirigida a preservar el sistema y el Estado capitalista de explotación. Ya no es un problema el capitalismo, sino su administración y solo es necesario tener buenos y capacitados gerentes. Ese es precisamente el discurso inaugural de la nueva etapa del presidente Chávez.


La Revolución como proceso y no como acto revolucionario


Desde ese momento la revolución como concepto, deja de ser un acto revolucionario ejecutado por los explotados para poner fin al sistema que los somete. Ya no se trata de ejercer su poder de clase expresado en un nuevo sistema político, social y económico y en la construcción de un nuevo Estado, sino que pasa a ser un proceso indeterminado en el tiempo y en el espacio, que va lentamente cambiando algunas reglas del juego, pero manteniendo lo sustancial del sistema capitalista. Esa es la esencia de los nuevos conceptos que animan la “revolución bolivariana”, que no es otra cosa que cambios graduales que son permitidos dentro del capitalismo porque no hacen otra cosa que fortalecerlo y brindarle una base social que nunca tuvo. La consigna “ahora Venezuela es de todos”, expresa muy bien la conciliación de clases que se pretende imponer en el país.


Es sintomático que este experimento político, coincida en el tiempo con el empuje definitivo para el derrumbe del bloque de países que bajo la influencia de la URSS, decían representar el socialismo real. Este es un dato muy importante, porque representa un cambio de tiempo histórico y también un cambio de paradigma para gran parte de la izquierda a nivel internacional que encuentra en el reformismo capitalista, su nueva cuna teórica y un nuevo modelo para justificar su bancarrota teórico política. La izquierda capitalista.


A partir de entonces, podemos hablar con propiedad del fortalecimiento de la izquierda capitalista, o lo que es lo mismo, de la izquierda del capitalismo. Este viraje conceptual es también el entierro definitivo y consustancial abandono, de formas de organización y ejercicio de formas de lucha que pongan en entredicho en forma real al sistema capitalista de explotación.


Para que todo esto haya ocurrido, debieron pasar otros hechos que marcan todo el tiempo histórico que estamos viviendo. Para conocer estos hechos, debemos desterrar la mirada fragmentada que existe sobre el desarrollo histórico latinoamericano, tanto en lo social, político, económico y militar.


Los antecedentes históricos


Si nos situamos en los años sesenta en adelante, podemos ver que aparejado con la crisis capitalista de aquel entonces, se desarrolla un auge no solo en la movilización del movimiento de masas a nivel puramente reivindicativo, sino que en varios países se desarrolla la movilización y el combate en torno a la existencia del sistema mismo.


La radicalidad de la protesta, el contenido de la misma y las nuevas formas organizativas que se desarrollan, se dan en un marco de crisis generalizada del capitalismo, el cual se ve en la obligación de pasar a otra etapa de explotación y dominación por la declinación constante de la tasa media de ganancia que se produce en ese momento.


La respuesta económica a esa crisis, llegará de la mano de una variante capitalista; el liberalismo más agresivo, sobre el que ya se ha escrito bastante, pero poco se ha profundizado sobre el plan político de esta etapa y de la misma forma, del plan operativo. Estas tres fases del plan general del capitalismo, se ven habitualmente separadas y no se entienden como un todo, desdibujando el análisis y las conclusiones del mismo.


La respuesta a la crisis desde el punto de vista económico, debe venir acompañada de un modelo político que la haga posible y de un plan operativo que la desarrolle y que elimine los obstáculos para su implementación. Las crisis sistémicas del capital, no son económicas ni financieras exclusivamente, son la expresión más generalizada y que abarca todos los ámbitos, de las contradicciones fundamentales que encierra el capitalismo al desarrollar una producción social y una apropiación privada de la misma.


Por lo tanto la crisis sistémica del capital, es eminentemente política, cultural, formativa, militar, estructural, ecológica, productiva, económica, científica, teórica, étnica, generacional y también de género. Ningún ámbito de la vida social escapa a este fenómeno periódico del capitalismo.


Si entendemos esta dinámica del capital, estaremos en mejores condiciones de entender los planes del capital en un sentido global y no fragmentado como nos tienen acostumbrados los “analistas”.


Volviendo sobre el tema, debemos entender que la única salida política posible para la implementación de la variante más extrema del capitalismo en nuestro continente, lo constituía la inauguración de la era de las dictaduras militares en forma casi simultanea en casi todo los países latinoamericanos.


Aquí no hablamos de neoliberalismo por varias razones que pasamos a explicar. Cuando se habla de neoliberalismo, se trata de divorciar este concepto del capitalismo, como si existiera un capitalismo bueno (keynesiano), y uno malo (neoliberalismo), cuando en realidad son dos variantes de una misma moneda. Pero además existe otro detalle de mucha importancia.


Nunca el capitalismo aplica modelos “puros”, y nunca son exclusivamente una sola cosa. Habitualmente se dan combinaciones de medidas con énfasis en una o en otra, pero las dos recetas representan la continuidad del capital y la aplicación de una de ellas en un momento determinado, solo prepara la siguiente etapa donde se expresará en forma principal su contra parte. Aclarado lo anterior, sigamos revisando los hechos históricos.


Con una clase política representante de la burguesía, agotada, aislada y desprestigiada, con un reformismo radical en muchos casos, que ya no podía contener el avance de las masas, y con una propuesta de salida a la crisis de carácter revolucionario que empezaba a crecer en vastos sectores del movimiento de masas, la única alternativa que le quedaba al sistema, era echar mano a su reserva de carácter estratégico que lo constituyen los cuerpos armados de los Estados capitalistas.


El plan político, económico, ideológico y militar


Solo ese sector era confiable y necesario para las burguesías y para el imperialismo de resolver a su favor y de forma estratégica, el conflicto de clases planteado. No se trataba solo de salvar al sistema. Se trataba de inaugurar una forma de explotación mucho más extrema, y para eso tenía necesariamente que domesticar al movimiento de masas en ascenso y movilización cada vez más radicalizada. La misión fundamental de las dictaduras militares era reformar y reforzar el Estado, cambiar el paradigma económico, y aplicar en forma estratégica, la nueva política económica que le reportara al capital, revertir su crisis sistémica.


Si hemos señalado su plan político de largo aliento, es necesario señalar sin duda su plan operativo. El primer objetivo de este plan era dar cuenta por la vía del exterminio, de las organizaciones revolucionarias y de sus cuadros más adelantados y radicalizados. Luego vendría el desarme de las organizaciones de masas y de vaciarlas de contenido teórico político, para después avanzar en su domesticación. Objetivo estratégico fueron los sindicatos.


Como podemos ver, estamos en presencia de una estrategia global que no deja elementos al azar y que incluye el desarrollo de un escenario de guerra donde no se deja ningún elemento sin emplear. Si esto es así, sería iluso pensar que esta estrategia terminaba una vez logrado solo los objetivos parciales. Hacia falta pensar en la adecuación táctica del futuro escenario y el diseño fue, el concepto de las democracias fuertes o protegidas.


La estabilidad relativa del nuevo diseño, descansaba no solo en la fortaleza orgánica- jurídica y de fuerza de los estados intervenidos, sino fundamentalmente en la participación y aceptación de las masas del nuevo sistema implementado.


En algunas partes bastaría con una camisa de fuerza desde el punto de vista político-jurídico, que mantuviera a raya a los sectores populares (como en el caso de chile), y en otros lugares la estabilidad del capitalismo, descansaría en la fortaleza de masas que conquistara el sistema. De esta forma, a la democracia formal burguesa, se le dio rango de conquista popular en contraposición a las dictaduras, y se conquistó a parte importante de la izquierda para que legitimara con su presencia, el nuevo modelo de dominación política, que hacia posible un clima de tranquilidad relativa propicio para hacer nuevos y buenos negocios.


La caída del bloque socialista, acción largamente preparada tanto interna, como externamente, logra el quiebre de paradigma para amplios sectores, sobre todo intelectuales y teóricos que provenían de las capas medias ilustradas y que son los primeros en desmarcarse y asumir en la práctica, el fin de la historia de la lucha de clases y asumir sin complejos las orientaciones enemigas. Estos sectores son los primeros que asumen la producción libresca y justificativa de la derrota y en tratar de despedazar la teoría revolucionaria.


La adecuación táctica de las democracias fuertes o protegidas, una vez acentuada la nueva fase de la crisis del capital, requería de un fuerte recambio en la administración del sistema, que le incorporara dinamismo y estabilidad al mismo en las nuevas condiciones en que se desarrollaba la explotación. Esta es otra variante contrainsurgente y forma parte de la estrategia global capitalista.


El éxito evidente del capitalismo, en tanto cumplir con su función de súper explotación, internacionalización del capital, propiedad de las empresas estratégicas, materias primas vitales y flexibilidad del mercado del trabajo, contrastaba con su desastroso balance social, que sin embargo, estaba contemplado a la hora del diseño de la estrategia de explotación y dominación en la nueva etapa de desarrollo del capital.


Queremos aclarar algo vital en cuanto a lo anterior. Los economistas hablan del fracaso del neoliberalismo para resolver los problemas sociales. Pues se equivocan. El capitalismo, no tiene por misión resolver estos problemas. Su única misión es obtener, asegurar y reproducir a mayor escala, el robo permanente de plusvalía al proletariado y demás sectores explotados. En esto el capitalismo, ya sea en su cara keynesiana, liberal, neoliberal, fascista, reformista, populista o nacional, cumple en forma exitosa sus objetivos durante un tiempo relativo, empleando cualquiera de sus variantes, o una combinación de varias de ellas, tanto en lo táctico como estratégico. De tal forma que si queremos medir al capitalismo por su eficacia en términos sociales, estamos trabajando sobre un supuesto negado, ya que es en forma y esencia, un sistema antisocial, anti humano y anti desarrollo.


Aclarado lo anterior, proponemos revisar en forma simple, cual es balance de la implementación de la nueva etapa capitalista en cualquiera de sus variantes en Latinoamérica.


Altos niveles de deuda externa. Totalmente funcional a la internacionalización del capital en alianza con sectores burgueses locales y con la facilitación de los estados.


Enormes cantidades de desempleados. Fundamental para lograr la rebaja sustancial en el precio de la fuerza de trabajo.


Flexibilidad laboral. Igualmente necesaria para cumplir con lo anterior.


Privatización de las empresas estratégicas. Fundamental para la inversión del capital internacional en asociación con los capitales más pequeños de las burguesías locales y así lograr la centralización y concentración del capital.


Desarrollo del endeudamiento interno. La huida del capital desde la producción a la especulación para protegerse frente a la invasión creciente de mercancías internacionales.


Desarrollo de la agroindustria. Fundamental es la eliminación casi completa del campesinado.


Masacre y exterminio de las organizaciones revolucionarios y de sus cuadros más adelantados. Ninguna medida de las anteriores hubiera sido posible de implementar sin realizar las tareas tareas criminales propias del capitalismo.


Con el exterminio se buscó (y se logró en gran medida), la desorganización de los sectores explotados y un claro retroceso teórico político, al eliminar casi todo lo acumulado en décadas de acumulación estratégica por la clase obrera y los sectores explotados de la ciudad y el campo.


Estabilización del sistema político burgués con nuevas reglas y elecciones periódicas. Una vez eliminado el peligro subversivo, la legitimación del sistema democrático burgués, es una pieza fundamental de la dominación, y para eso era necesario consolidar una oposición sistémica o lo que es lo mismo, una carta de recambio administrativo para contener el avance de las masas cuando este se produjera, mediante pequeñas reformas económicas y sociales, pero que sin embargo, conservara lo esencial del sistema de explotación y dominación capitalista.


La invención de la llamada “izquierda inteligente”, (sectores ligados abiertamente con la socialdemocracia intelectual europea) no era suficiente, ya que esta se asentaba fundamentalmente dentro de la intelectualidad y sin un discurso ni vinculo real con el movimiento de masas.


La carta de recambio en caso necesario, debía venir del mismo mundo social y político que había sido el nicho de la izquierda histórica, y tenía que asumir parte de su discurso, emblemas, reivindicaciones y aprovechar inclusive, la elaboración de pensadores revolucionarios fuera de contexto y desnaturalizada, que justificara el viraje de posiciones.


Si observamos con atención, nos daremos cuenta que la actual etapa política económica, forma parte de un plan global y extendido en el tiempo, que contempló distintas variantes y en función de ellas, desarrolló distintos instrumentos y planes específicos que le permitieran una flexibilidad táctica en medio del desarrollo de una estrategia rígida que no ofrece ninguna alternativa revolucionaria.


Este plan global supone por tanto, la puesta en práctica de determinadas variantes, que van desde las dictaduras militares, el plan cóndor, la vuelta a la democracia burguesa, la aparición de la izquierda capitalista, y hasta la emergencia de gobiernos “progresistas” en la región.


El hilo conductor de todo este proceso, lo podemos encontrar en la dinámica misma del capital como un fenómeno anárquico y convulso, que atraviesa etapas de relativa estabilidad dentro de sus convulsiones y que luego vuelve a entrar en crisis. Lo central para el capital, sigue siendo su ataque despiadado a la clase obrera en su empeño por elevar su tasa media de ganancia por medio de la extracción de mayor plusvalía. En esta lógica del capital, las diferentes variantes a emplear, estarán siempre determinadas por su capacidad para asegurar una elevación de su tasa de ganancia media que se logra fundamentalmente disminuyendo el valor de la fuerza de trabajo.


La capacidad del sistema para permitir una mayor distribución del excedente, estará condicionada a su vez por la fortaleza previa del mismo, o dicho de otro modo, por las ganancias extraordinarias obtenidas. Pero esta mayor distribución, siempre será dirigida para asegurar la continuidad del sistema, y nunca para efectivamente favorecer la fuerza de trabajo que es de donde obtiene realmente su ganancia o plusvalía el capital.

Las elecciones chilenas

Gino Straforini


García Márquez, seguramente debe ser el único escritor Latinoamericano que tiene elementos para escribir al menos cien libros más. De ellos, seguramente, un 25% saldrían de la historia de Chile de los últimos años.


Abandonos, traiciones, conversiones, izquierdistas neoliberales, comunistas sin lucha de clases, dirigencias políticas triglisémicas y tantas situaciones más. Seguramente en el ámbito internacional quizás, este escritor con su capacidad de resumen histórico nos pueda explicar como el Premio Nobel de la Paz, llama a la guerra en el momento de otorgarle tal premio, como es que Colombia se siente agredida mientras desembarca siete bases Norteamericanas o quizás nos pueda explicar sobre la crisis financiera capitalista, tal cual la del 82 y 83 en Chile y, la terminan pagando los más humildes.


Paradojas de nuestras historias, luego nos hablan de inseguridad y, desde los medios controlados por unos pocos nos incitan al consumo mientras la economía nos lo prohíbe, queriéndonos hacer creer que mientras los más ricos crezcan, tendremos la posibilidad , mañana de ser ricos como ellos, que acumular cifras millonarias en tiempo corto es fácil y honesto, solo debemos saber esperar nuestro turno, que el mercado todo lo puede regular y hasta ser solidario, pobre Márquez , seguramente va a terminar en un manicomio.


Hemos tenido en estas elecciones en Chile, un candidato capitalista neo conservador y neo consecuente, más parecido a Berlusconi que nada, otro candidato narigón que viene de un partido que ha sido cómplice del golpe de estado y, su familia también lo ha sido, del tercer candidato díscolo que ahora se ha dado cuenta que el gobierno del cual el ha sido parte no era tan solidario ni construía el capitalismo humanitario, por último de un comunista, jamás comunista. Estos eran los cuatro candidatos a presidentes en Chile que han disputado las recientes elecciones.


Bachelet y la coalición gobernante ha hecho el peor gobierno de la Concertación, han elegido mal en primarias truchas a un candidato (Frei), que no es otra cosas que una figura del pasado, un hombre que simplemente no promete futuro y mucho menos cambios, a última hora nos habló de Derechos Humanos y de agrandar al rol del estado cuando el lo achicó. Creer que la supuesta popularidad de la presidenta se trasvasaría al candidato de la Concertación, ha sido un absurdo y un evidente retroceso.


Piñera ha llegado hasta acá, no producto de sus valores, sino por la incapacidades de la Concertación, jamás apostaron al pueblo, intentaron suplantarlo, se olvidaron de los principios, de los valores y con ello se quedaron sin ideas, esas sin ideas las trasladaron a los jóvenes que hoy no tienen sueños, proyectos, futuro. Se hicieron cargo de la administración del estado sin creer en el y, lo administraron como si fuera una empresa privada, lo importante para ellos ha sido gestionar y, esa gestión ha sido funcional por no decir socia de las transnacionales, no fueron capaces de echarle mano a las AFP, a las ISAPRES, mucho menos a los bancos, a las compañías eléctricas, desnacionalizaron empresas y, le permiten ganancias como en ningún lado del planeta a las mineras.


Chile es hoy, el segundo país más desigual de América Latina, con una enorme concentración de la propiedad y la desigualdad en todos los planos, con una enorme inestabilidad laboral y sin avances en términos de progreso y justicia social.


De la educación no hablemos, mucho menos de la salud, ambos items solo es para los incluidos, dividida la sociedad chilena según capacidad de pago y sometida a la lógica mercantil del lucro. No fueron capaces de cambiar la Constitución heredada de la dictadura de 1980, como se puede hablar de elecciones democráticas dentro de una Constitución impuesta por el Pinochetismo, lo importante a sido una Asamblea Constituyente, que fuera capaz de elaborar una nueva Constitución verdaderamente democrática y representativa, cuatro gobierno seguidos de la Concertación prometieron y esta vez también lo hicieron, que los chilenos en el exterior tendrían alguna vez derecho a votar, aunque sea voto nulo pero, votar, derecho del cual estamos excluidos casi 900.000 chilenos que viven en el exterior, por miles de promesas incumplidas.


QUE SE ELIGE :


Un Presidente, 120 Diputados y 14 Senadores.


1 En Chile viven más de 12 millones de personas mayores de 18 años, que podrían votar.
2 De ellos, alrededor de 8.285.186 están inscriptos en los Registros Electorales, dado que la inscripción es optativa y, quien si se inscribe, esta obligado a votar.
3 De esos 8 millones, VOTARON 6.937.519, es decir un 54,2 % de los ciudadanos en edad de votar, no calculado aquí, el casi un millón de Chileno en el exterior que se les niega su derecho a voto, y 1.063.298 inscriptos NO FUERON A VOTAR.


4 Es decir, un 45,8% NO VOTARON
5 199.355 ANULARON SU VOTO
6 85.014 VOTARON EN BLANCO.




La Vieja Derecha con Piñera obtuvo el 44.05 %
La Administradora del modelo con Frei, el 29.60 %
El Díscolo Enrique el 20.13 %
La Izquierda de la Concertación con Arrate, el 6.21 %


En realidad la votación para diputados, es aquella que refleja en alguna medida, la fortaleza, debilidad y conciliaciones de cada partido.


Podemos ver por tanto, lo inesperado:


CONCERTACION Y JUNTOS PODEMOS 44.36% 57 diputados
Coalición por el cambio (Derecha) 43.44% 58 Legisladores
Nueva Mayoria para Chile (Enrique) 4.56% 0 Diputado
Chile Limpio, Vote Feliz (Ecologistas) 5.40% 3 Parlamentarios
Independientes (Fuera de Pacto) 2.21% 2 Diputados.










VOTACIONES POR FUERZA POLITICA :


UDI 23.04 % 37 dIPUTADOS
RNOVACION NACIONAL 17.82% 18 DIPUTADOS
DEMOCRATA CRISTIANO 14.24% 19 DIP.
P. POR LA DEMOCRACIA 12.65% 18 DIP.
PDO. SOCIALISTA 9.90% 11 DIP.
PDO. COMUNISTA 2.02% 3 DIP.
PRSD 3.78% 5 DIP
INDP. A 1.75 % 1 DIP.
INDEP. B 2.30% 3 DIP.
REG. 4.01% 3 DIP.
INDP. FP. 2.21% 2 DIP.




El sistema Binominal heredado de la dictadura, permite estas cosas, un sistema que favorece a los dos más grandes bloques. Pero que quede claro, a pesar del ingreso de tres comunistas al parlamento, en ningún caso se destruye el sistema binominal de la Constitución de 1980.


El Partido Comunista, en las cuatro elecciones anteriores, en que solo fue aliado con la izquierda extra parlamentaria, jamás pudo obtener un legislador, sin embargo, en estas elecciones, acordando con la Concertación y comprometido con Frei en la segunda vuelta, logra a pesar de tener tan solo un 2,02%, Tres Diputados, mientras, el partido que representa a Marco Enrique, que obtiene un 20.13%, no logra tener ni un solo diputado. Es decir, la Concertación incorporó al PC.


Se la ha llamado, la democracia de los acuerdos, estos son una muestra objetiva de ello.


Evidentemente Chile se ha quedado sin oposición política de izquierda y, de una izquierda que represente una alternativa genuina y no capitalista para las mayorías.


Esa opción de izquierda, está en el pueblo, pero hay que construirla con enormes principios, con claridad programática que den cuenta de las necesidades de los trabajadores, con una posición anticapitalista frente a la hegemonía de las clases dominantes y de aquellos, que no olvidaremos jamás han abandonado en pos de unos pocos sillones las necesidades del pueblo, debemos intensificar nuestras prácticas unitarias si pretendemos la construcción de una sociedad socialista, democrática y libre.


Todo sigue igual en Chile, la Constitución sigue siendo la heredada, de los cuatro candidatos, TRES provienen de Concertación, la segunda vuelta, el 17 de Enero del 2010 obligará a acuerdos de reparto de puestos y cargos entre estos tres, es decir, los privilegios del poder seguramente los reunirá en torno al candidato Frei y, el pueblo solo le quedará votar por el mal menor, nuevamente la misma alternativa, o la vieja derecha o, los administradores del modelo de la derecha.


El venidero presidente de Chile por tanto, será el hombre impuesto por la cúpula de la Concertación, producto del pánico del PS. de que la DC. se fuera de la alianza, Frei, heredero de un partido , la DC. Construida en Chile fundamentalmente a los efectos de frenar el avance de la Unidad Popular y un proyecto socialista para Chile, heredero de un partido golpista y, heredero en sí mismo de un gobierno anterior que se ocupo de achicar enormemente el estado.


La cobardía del PS. nos ha llevado a esta coyuntura y, el oportunismo del PC., seguramente en sus acuerdos le permitirá a Frei, ser el venidero Pte. De Chile.


Veremos hasta cuando los revolucionarios seguiremos sin salir de nuestras derrotas y dejar de mirarnos el ombligo, también nosotros tenemos enormes responsabilidades de esta realidad que le toca vivir a nuestro pueblo, a contrapelo de lo que vienen construyendo otros pueblos de este continente, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Uruguay, Ecuador.


Alguien, mirando con el mayor de los cariños a esta “ izquierda “ de la Concertación, se imagina a Chile ingresando al ALBA?.


Hasta la segunda vuelta, en que veremos si es razonable este análisis.


Gino Straforini es Secretario de Relaciones Internacionales del MIR Chile.

¿Chile regresa a los tres tercios? La elección fue una primaria para la “no derecha” y un resultado pobre para la derecha pinochetista

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


Como estaba previsto en las encuestas, el derechista Sebastián Piñera obtuvo la primera mayoría relativa en la elección presidencial del domingo, con el 44,05% de los votos, según el último escrutinio oficial que cubre el 99,46% de la votación nacional.


Pero este resultado fue más bajo que el 48,64% obtenido por la derecha en la primera vuelta de 2005 contra Michelle Bachelet (25,41% alcanzado por Sebastián Piñera más el 23,23% obtenido por Joaquín Lavín, perdedor sempiterno que esta vez tampoco logró ser elegido senador por Valparaíso):





La derrota principal recayó en Eduardo Frei, el abanderado de la Concertación de Partidos por la Democracia (Partido Demócrata Cristiano, PDC; Partido por la Democracia, PPD; Partido Socialista, PS; y y Partido Radical social Demócrata, PRSD), que sacó 29,6%. Este es el resultado más pobre jamás obtenido por la Concertación.


Para el joven Marco Enríquez-Ominami se diluyó la esperanza de pasar a segunda vuelta el 17 de enero, pero obtuvo una votación de 20,13% que convierte a su grupo Nueva Mayoría para Chile en una respetable fuerza política que probablemente se convierta en partido. Mientras tanto, escucha los cantos de sirena de Frei, que cada vez exhibe un lenguaje más izquierdista para atraer electores


El 6,21 % del candidato de la izquierda Jorge Arrate, ex socialista, ex ministro y ex embajador de la Concertación, es la votación más alta obtenida por la izquierda en los últimos 20 años. El electorado del conglomerado Juntos Podemos por Más Democracia, que básicamente aglutina al Partido Comunista (PC) y la Izquierda Cristiana (IC), está comprometido con Frei para la segunda vuelta, tanto por los llamados del abanderado como por el pacto de “no exclusión” que le permitió al PC conquistar tres bancas de diputados.


En virtud del "pacto contra la exclusión" del sistema binominal acordado con la Concertación a cambio del apoyo a Frei en la segunda vuelta, el PC eligió a tres diputados, Guillermo Teillier, secretario general; Lautaro Carmona y el abogado Hugo Gutiérrez. Con este resultado, el Pacto Concertación-Juntos Podemos tendrá 57 bancas contra 58 de la derecha pinochetista (Renovación Nacional, RN, y Unión Demócrata Independiente, UDI). El PC concurrió a esta elección con dos candidatos presidenciales, Arrate para la primera vuelta y Frei para el balotaje.


El “mal menor” de la segunda vuelta


Según los resultados definitivos, en la votación presidencial se emitieron 7.221.888 sufragios, pero fueron válidos 6.937.519 (el 96,06%). Hubo 199.355 (2,76%) votos anulados, más 85.014 (1,17%) votos en blanco, que suman el 3,83%. A modo de ejemplo, esa cifra es mayor que la votación del Partido Radical en la elección de diputados (3,78% y 240.663 sufragios).


Contrastando este universo de 7.221.888 electores que votaron el domingo con el padrón de 8.285.186 inscritos hasta el 30 de septiembre de 2009, técnicamente hubo una abstención de 12,8%, con 1.063.298 electores que arriesgan una multa porque en Chile el voto es obligatorio para los inscritos (a menos que justifiquen la abstención), pero parte de esa gente podría acudir a votar en la segunda vuelta.


Por lo tanto, en el universo electoral chileno de la elección presidencial todavía existe un potencial electoral desconocido del 16,63% de votantes que voluntariamente no concurrieron a sufragar (se abstuvieron), votaron nulo o en blanco y que suman 1.347.667 de voluntades aptas para sufragar. Por lo demás, se estima que 2 millones de personas en edad de votar nunca se han inscrito.


En la segunda vuelta probablemente predomine la filosofía del “mal menor” y parte de la votación del hijo del líder del MIR Miguel Enríquez terminará trasladándose a Frei, al igual que la votación de Arrate más parte del 3,83% que anuló el voto o sufragó en blanco. Remontar el 29,6% de Frei será un hueso duro. El 6,21% de Arrate prácticamente lo tiene en el bolsillo y está esperanzado en conquistar el 20,13% de Marco Enríquez-Ominami (ME-O). Hoy hizo un gesto al nombrar jefa de su comando a Carolina Tohá, quien abandonó su cargo de ministra Secretaria General de Gobierno y vocera de La Moneda. ME-O espera más gestos, como la salida de escena de los viejos jerarcas de la cúpula de la Concertación.


Las fuerzas políticas chilenas


La votación para diputados refleja la fortaleza o debilidad de cada partido. A nivel de alianzas políticas, ese cuadro es el siguiente:


- Concertación y Juntos Podemos por más Democracia: 2.901.503, votos, 44,36% y 57 diputados (de un total de 120).


- Coalición por el Cambio (derecha): 2.841.314 sufragios, 43,44% y 58 legisladores.


- Nueva Mayoría para Chile (ME-O): 298.765, 4,56% y ningún diputado.


- Chile Limpio Vote Feliz (ecologistas): 353.325, 5,40% y 3 parlamentarios.


- Independientes (Fuera de Pacto): 144.663, 2,21%, y 2 diputados.


El sistema binominal de elecciones permite sacar más diputados con menos votos. También permite que pierdan candidatos que sacaron más votos, como el caso de Álvaro Escobar (ME-O) que fue “derrotado” por José Auth, presidente del PPD. Al renovarse sólo la mitad del Senado, la Concertación mantuvo allí su mayoría, con 19 miembros, frente a 16 de la derecha. Siguen los independientes cuyas circunscripciones no se renovaron: Carlos Bianchi, que suele votar con la derecha; Carlos Cantero, ex RN, y Alejandro Navarro, ex PS.


Los dos partidos derechistas, UDI y RN, quedaron como los más fuertes del país, según los resultados de la elección de diputados:





Postularon candidatos muchos otros partidos, como el Humanista, que no lograron elegir representantes en virtud del sistema binominal, que favorece a los dos grandes bloques. Muchos candidatos se perdieron, pese a haber sacado más votos que los que ganaron, como es el caso de Álvaro Escobar, mano derecha de ME-O, y muchos otros.

Mientras decide si apoya de nuevo a la Concertación vea este interesante Video de Subverso que lamentablemente no estubo listo antes, pero al que ya puedes dar difusión pensando en la segunda vuelta.

Resultados elecciones Chile 2009

Resultados elecciones Chile 2009

Según las últimas cifras dadas a conocer, Sebastián Piñera obtuvo 3.056.526 votos lo que corresponde a 44,05%; Eduardo Frei alcanzó 2.053.514, un 29,6%; Marco Enríquez-Ominami tuvo 1.396.655 votos, o sea, un 20,13%, mientras que Jorge Arrate se tuvo el respaldo de 430.824 electores, que representan un 6,21%.

Estas cifras corresponden al 99,42% de las mesas escrutadas. No hay gran novedad en estas elecciones: Los candidatos de la Coalición por el Cambio y de la Concertación son quienes se medirán en segunda vuelta el próximo 17 de enero.

En un final anticipado por las encuestas, no deja de llamar la atención el apoyo obtenido por Enríquez, quien de candidato out sider a la coalición oficialista pasó a alcanzar un tercer lugar, cuya votación será ahora el objetivo de las candidaturas de la derecha y la Concertación.

Aunque si bien la diferencia entre Piñera y Frei es de 15% del electorado, el llamado a un pacto para evitar un futuro gobierno de derecha, hecho por Arrate, es el peor dolor de cabeza del candidato empresario, ya que presentaría un frente similar a los últimos balotajes en los que una clara mayoría de votos terminó apoyando al llamado ‘mal menor’ o candidato concertacionista.

En la segunda vuelta de la elección anterior, Piñera subió del 25,41% de los votos a un 46,50%, recogiendo algunos votos de Joaquín Lavín, los que no le alcanzaron a superar el 53,5% que obtuvo Bachelet, quien en primera vuelta había obtenido un 45,96% de respaldo. Más alarmante resulta para Piñera el hecho de que en aquella elección, su candidatura y la de Lavín sumaron 48,6% de apoyo, pero 140 mil votantes del ex acalde UDI no se plegaron al empresario.

Similar situación ocurrió en 1999, cuando en el balotaje el candidato oficialista, Ricardo Lagos obtuvo un 51,31% de adhesiones frente al 48,69% que obtuvo Lavín.

En ambas ocasiones los votos de la izquierda fueron claves en el triunfo del oficialismo, pese a que después en los discursos triunfantes los burócratas acusan el triunfo a la ‘obra de la Concertación’.

Por ello ahora el oficialismo está obligado a negociar y presentar un proyecto de país que incluya los anhelos de quienes votaron por Enríquez y Arrate, instancia necesaria ante la presión simbólica del 44,03% obtenido por el candidato derechista. La coalición gobernante está obligada a dar señales convincentes para un electorado crítico y esquivo que suman un 26% de los votos, los justos para superar a Piñera.

EL MAL MENOR

Con el fin de no entregar el gobierno a la derecha, Jorge Arrate reiteró su compromiso de apoyar a Frei. Además agregó que los resultados han sido un “un avance” para la izquierda y su candidatura “ha contribuido a romper la exclusión”.

Arrate dijo que “nuestra inclinación y disposición es que la derecha no debe llegar al gobierno. Estamos dispuestos para que lo anterior no pase”, condicionando su apoyo a “un diálogo, a nadie le vamos a dar un cheque en blanco”. Además emplazó a Enríquez a unirse en contra de Piñera y lo llamó a “tener confianza en un proyecto común”.

Por su parte, en horas de la mañana del lunes, Guillermo Teillier, presidente del PC, sostuvo que el respaldo al candidato DC está determinado a compromisos políticos y sociales del oficialismo. “Me parece que la mayoría de los chilenos no quiere que gane la derecha, pero si bien eso es cierto también hay una gran mayoría de chilenos que no quiere que las cosas continúen exactamente como están”- dijo Teillier.

El dirigente comunista agregó que se sentarán a conversar con Frei “para tratar de presentarle al país una plataforma mínima que exprese en gran medida algunos de esos cambios que son tan necesarios yo creo que si se le plantea al país, a los electores, una propuesta como esta se puede dar la batalla con éxito contra la derecha”.

De esta situación saben muy bien en el comando de Frei, quien es el candidato concertacionista que obtiene el apoyo más deplorable en la historia del conglomerado, no superando el 30% de apoyo. Jorge Pizarro, senador DC y asesor del comando, pone el énfasis en que el objetivo será cautivar al 55% del electorado que en las segundas vueltas anteriores no ha apoyado a la derecha. “La segunda vuelta la vamos a ganar voto a voto, dialogando con todos. Con el 55% que están por un Chile libre y democrático”- sostuvo el senador.

LA INDECISIÓN DEL DÍSCOLO

Marco Enríquez Ominami sabe que el respaldo político que obtuvo es la base para futuras tentativas electorales, por lo que no podrá desmarcarse fácilmente de su discurso anti elite concertacionistas que lo caracterizó en campaña. No en vano luego de enterarse de que no iba a segunda vuelta dijo que “el debate que hemos propuesto llegó para quedarse”.

Enríquez dejó en libertad de decisión a quienes lo apoyaron en esta elección, lanzando además la frase: “Eduardo Frei y Sebastián Piñera se parecen demasiado”.

Pero una cosa es la que diga él y otra son los electores. Si bien su apoyo está signado por un rechazo a los viejos tercios concertacionistas, a la hora de votar sus electores saben muy bien que un gobierno de derecha es más brutal que las administraciones concertacionistas.

En función de ello, Teillier dijo que “los que tienen que cambiar son los electores, si no acoge el llamado Marco Enríquez, entonces hay que hablarle a los electores, y esa es una tarea sustancial que todos aquellos que no queremos que gane la derecha tenemos por delante”.

EL CAMINO DE FREI

Si bien la comodidad del triunfo es el principal resorte de la andanada comunicacional que iniciará en los próximos días el candidato derechista, las encuestas y los resultados de las elecciones le dejan a Piñera una gran incertidumbre sobre sus posibilidades de llegar a ser presidente: Su techo electoral siempre no fue más allá del 48%. Es decir, en todas las elecciones hay un 50% más uno que simplemente no quiere que gane la derecha.

Claro que en esta oportunidad será difícil que los votos que en balotajes pasado salvaron a la Concertación, vuelvan a hacerlo con un candidato probadamente neoliberal, como lo es Frei. El ex presidente no tiene la sonrisa de Bachelet ni la confianza de la izquierda (que hizo añicos después) que tenía Ricardo Lagos.

Por ello no le queda otra que amarrarse a la popularidad de Bachelet (tan extraña y precaria como la que también los medios de derecha acusaban a Lagos antes de salir de La Moneda), por lo que en sus primeros discursos ha enfatizado el compromiso de continuar con las políticas de género y de protección social del actual gobierno.

“Deseo valorar también lo que han hecho en esta carrera presidencial lo que hicieron Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami porque han puesto temas en el debate, han hecho propuestas valiosas que yo voy a acoger como propias, porque expresan valores que compartimos”- sostuvo Frei.

El Ciudadano