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T r i b u n a c h i l e n a

El terrorismo del estado islámico y el poder del Leviatán occidental

por Javier Cortines (España)

El poder del Leviatán occidental hizo saltar en pedazos la cohesión social en los vastos territorios de la Media Luna y produjo un despertar brutal de fuerzas que estaban controladas o semidormidas. Mientras las elites musulmanas tuvieron la opción de integrarse a “una civilización superior”, los excluidos se aferraron a Alá Akbar (Dios es el más grande) como a un clavo ardiendo.

Eso, unido a la nefasta política exterior de EEUU y Europa en el mundo islámico, -lo que ya expliqué en otra crónica[1]-, ha activado una cadena de bombas de relojería que podrían estallar aquí y ahora si no damos un giro de 180 grados y encontramos una solución realista a la gravísima crisis que se vive a ambas orillas del mediterráneo.

Primero haré hincapié en un asunto de vital importancia: la educación. En el mundo islámico, (integrado por más de 1.500 millones de habitantes), la burguesía y las clases medias de mentalidad abierta, llevan a sus hijos a escuelas laicas occidentales: La Alianza Francesa, El Instituto Goethe, The King´s College, etc., formación que completan en universidades privadas del Reino Unido, Francia, Estados Unidos, etc.

La Universidad Americana de El Cairo es una de las más solicitadas por las clases adineradas del mundo árabe. Allí las chicas no llevan velos, se maquillan, usan pantalón vaquero y, lo más importante, aprenden que “la igualdad del hombre y la mujer” es una conquista innegociable de la civilización. Esos universitarios, o harán brillantes carreras en Egipto, encerrándose en torres de marfil, o se marcharán al extranjero.

En el lado opuesto están las madrasas coránicas (escuelas, colegios) que son gratuitas y acogen, sin discriminación alguna, a estudiantes venidos del medio rural empobrecido,  barriadas marginadas, “familias desestructuradas” o comunidades con rígidos patrones religiosos. Allí los niños y niñas aprenden a leer y a escribir, y además, son animados a memorizar El Corán, libro sagrado que guarda las llaves de las puertas del paraíso.

Luego continúan su formación en las mezquitas y en las universidades islámicas, donde los imanes y los cheijs –guías espirituales-, enseñan, ante todo, la obediencia a Alá; la generosidad del “azaque” o “zakak” (una especie de limosna), y la importancia de los lugares santos del Islam (La Meca y Jerusalén). El primero protegido por tropas norteamericanas; el segundo, por Occidente y “un muro de lamentaciones”.

Ahí, los fundamentalistas –que dan de comer al hambriento, de beber al sediento y visten al desnudo- encuentran un caladero idóneo para reclutar a sus “santos guerreros” para defender los valores de El Corán ante los criminales ataques de las potencias occidentales que vienen violando persistentemente, “desde hace décadas”, por tierra, mar y aire, las fronteras físicas y espirituales del Islam.

En medio de esos extremos, está la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas musulmanes cuya mayor preocupación es llegar a fin de mes. Pagar los recibos del agua y de la luz. Tener dinero suficiente para echar lo necesario en la cesta de la compra y cuatro cosas más que entristecen o alegran la vida de todos los seres humanos.

A pesar de que Occidente exportó el Leviatán de la humillación, explotación y destrucción al mundo árabe, condeno sin ambages los ataques terroristas del Daesh[2] en París, y, llegado al punto al que hemos llegado, creo que el viejo Catón diría, “El Estado Islámico Delenda Est”, es decir: “El Estado Islámico debe ser destruido”.

Ahora lo que importan son los millones de sirios que huyen horrorizados de la guerra fraticida y del terrorismo atroz del EI, que desea establecer a golpe de espada y decapitación un califato lóbrego y lúgubre que nos retrotrae a los peores Tiempos de la Oscuridad, cuando la Santa Inquisición campaba a sus anchas en la Cristiandad.

Los cientos de miles de refugiados que buscan rehacer sus vidas en Europa no deberían acabar en guetos al estilo “les banlieues” (suburbios) de las afueras de París, donde más del 50 por ciento de los jóvenes musulmanes está en paro y sienten que la República de la Igualdad, Libertad y Fraternidad les ha dado la espalda.

Europa no puede convertir un éxodo masivo de refugiados, en una exclusión masiva de exiliados. Esa política humanitaria se descompondrá si no se crean mecanismos, instituciones, dotados de generosos fondos económicos, para lograr la total integración de esa población desarraigada en una sociedad cosmopolita.

Sobre, si Las Tres Religiones del Libro son manantiales de paz, prefiero callarme[3], reprimir mi agresividad intelectual. No obstante aconsejo leer a pensadores del Magreb[4] y a otros arabistas que arrojarán luz sobre el Daesh y el Leviatán Occidental.

Se debe remarcar que los actuales refugiados huyen de un terrorismo que en su día fue patrocinado por EEUU. La CIA financió y entrenó a los yihadistas que luchaban contra la URSS en Afganistán[5], para doblegar a Moscú. El resultado fue el derrocamiento del régimen socialista de los muyaidines y la instalación de un Estado Islámico en Kabul, cuyo mayor ideólogo e inspirador fue el líder de Al Qaeda, Bin Laden.

Occidente, en su miopía hacia el Oriente, depositó miles de huevos de serpiente en los vastos territorios de la Media Luna. Ahora los ofidios han atravesado el mar y las montañas y culebrean en las calles del “mundo civilizado”. La Marsellesa que estos días se canta, no es bella, se parece demasiado a la Cabalgata de las Valkirias de R. Wagner que enloqueció a los escorpiones de la película “Apocalypse Now” de F. F. Coppolla.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordarnos al líder de la secta ecuménica más influyente del planeta, el Papa Francisco, quien afirmó, tras los atentados de París, que “es una blasfemia matar en nombre de Dios”. ¡Querido Pontífice! en este siglo a nadie le quita el sueño blasfemar, ahora lo único que produce pánico a los mortales es que les pillen robando, les quiten los millones y les metan en la cárcel.

Notas:

[1]  ¡Palestina mon amour! O el temblor del labio de Arafat, publicado por “piensachile” el pasado 9 de julio. En esa crónica se exponen, con más detalles, las causas del terrorismo islámico.

[2] Daesh, denominación despectiva del EI, que se asocia a grupos “que aplastan” o “siembran discordia”.

[3] Javier Cortines es experto en Cultura, Religión y Civilización Islámica por la UNED.

[4] Aconsejo leer, además de El Corán, cuatro obras imprescindibles: “El Islam” de Karen Armstrong (Ed. Debate, 2013); “La revolución bajo el velo” de Fariba Adelkhan (Ed. Bellaterra, 1996); “El Miedo a la Modernidad, Islam y Democracia” de Fatima Mernissi  (Ed. Oriente y Mediterráneo, 1992) y “La Cruz y la Media Luna” de Richard Fletcher (Ed. Península, 2005).

[5] La ex secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton acaba de reconocer, en declaraciones a la prensa estadounidense, que fue un grave error apoyar a los taliban – que veneraban a Bin Laden-, en el Guerra de Afganistán (1978-1992) con el objetivo de humillar a la URSS.

Romain Rolland (1866-1944): “Más allá de la contienda”

Original: Français

Romain Rolland (1866-1944)

Traducido por  Carlos Primo

Publicado por Romain Rolland el 24 de septiembre de 1914 en el Journal de Genève mientras colaboraba como voluntario en la Cruz Roja, Mas allá de la contienda es el manifiesto pacifista más célebre de la Gran Guerra, comparable a Yo acuso de Zola.
Este texto excepcional, que instaba a los beligerantes a ganar altura moral y comprender la magnitud de la catástrofe, provocó enseguida numerosas reacciones violentas y rencorosas hacia su autor, tanto entre los franceses como entre los alemanes. La gran lucidez de sus pensamientos de paz y libertad, el ideal de acción no violenta y de comunión entre los pueblos fueron recompensados, sin embargo, al año siguiente con la obtención del premio Nobel de Literatura.-
Presentación del editor

¡Oh, heroica juventud del mundo, con qué pródiga alegría viertes tu sangre en la tierra hambrienta! ¡Cuántas cosechas de sacrificios desnudos bajo el sol de este espléndido verano!… Todos vosotros, jóvenes de todas las naciones que lucháis trágicamente por un ideal común, jóvenes hermanos enemigos –eslavos que acudís al auxilio de vuestra raza; ingleses que combatís por el honor y el derecho; intrépido pueblo belga que se
atrevió a plantar cara al coloso germano y defendió las Termópilas de Occidente de su amenaza;

cara al coloso germano y defendió las Termópilas de Occidente de su amenaza; alemanes que lucháis para defender el pensamiento y la ciudad de Kant contra las hordas de cosacos; sobre todo vosotros, mis queridos compañeros franceses, que desde hace años me confiáis vuestros sueños y que, antes de partir hacia el frente, me habéis enviado vuestros sublimes adioses, vosotros en quienes florece de nuevo la estirpe de los héroes de la Revolución–, ¡qué queridos me resultáis, ahora que vais a morir![13] ¡De qué modo compensáis nuestros escepticismo, la gozosa apatía en que nos hemos criado, protegiendo con vuestros miasmas nuestra fe, vuestra fe que triunfa a vuestro lado en los campos de batalla! Guerra “de revancha”, la llaman… Es de revancha, en efecto, pero no una revancha tal y como la entiende nuestro estrecho chovinismo, sino una revancha de la fe que se enfrenta a los egoísmos del sentido y del espíritu, y se entrega absolutamente a las ideas eternas…

“¿Qué valor tienen nuestros individuos y nuestras obras frente a la inmensidad de nuestro objetivo?”, me escribe uno de los más vigorosos novelistas de la joven Francia. “Vivimos un nuevo capítulo de la guerra de la Revolución contra el feudalismo. Los ejércitos de la República aspiran a blindar el triunfo de la democracia en Europa y a perfeccionar la obra de la Convención. Lo que está en juego es más que una guerra inexpiable: es el despertar de la libertad…”.

“¡Ah, amigo mío!”, me escribe el lugarteniente, otro joven de alma pura que, si no muere antes, llegará a ser el primer crítico de arte de nuestra época. “¡Qué raza admirable! Si pudieras ver nuestro ejército como yo lo veo, te henchirías de orgullo al contemplar su impulso revolucionario, heroico, grave, un poco religioso. He visto partir a los tres regimientos de mi cuerpo: en primer lugar iban los hombres en activo, jóvenes de veinte años que caminaban con paso firme y rápido, sin un grito, sin un gesto, con el aspecto decidido y pálido de efebos rumbo al sacrificio. Después la reserva, los hombres de veinticinco a treinta años, más masculinos y más determinados, cuya misión es sostener a los primeros y aportarles una fortaleza irresistible. En cuanto a nosotros, somos los viejos, los hombres de cuarenta años, los padres de familia. Si esto fuera un coro, haríamos los bajos. Te aseguro que también nosotros partimos llenos de confianza, resolución y firmeza. No tengo ganas de morir, pero moriría sin dudarlo ni un segundo; he vivido quince días que han valido la pena, quince días que nunca pensé que el destino me concedería. La Historia hablará de nosotros, y nos recordará como aquellos hombres que abrieron una nueva era en el mundo. Disiparemos la pesadilla de la Alemania uniformada y materialista y la pesadilla de la paz armada. Todo se derrumbará ante nosotros como un fantasma. Siento que el mundo respira. Repítaselo a su amigo vienés:[14] el fin de Francia no está cerca. Ya podemos ver su resurrección, que es siempre la misma: Bouvines, Cruzadas, Revolución, siempre los caballeros del mundo, los paladines de Dios. ¡He vivido lo suficiente para advertirlo! Los que llevamos veinte años diciéndolo sin que nadie quisiera creernos tenemos motivo para estar contentos…”.

¡Amigos míos, que nada perturbe entonces vuestra alegría! Cualquiera que sea vuestro destino, os habéis elevado sobre las cimas de la vida, y habéis llevado a vuestra patria con vosotros. Venceréis, lo sé. Vuestra abnegación, vuestra intrepidez, vuestra fe absoluta en vuestra causa sagrada, la certeza inquebrantable de que al defender vuestra tierra invadida defendéis también las libertades del mundo me hacen estar seguro de vuestra victoria, jóvenes ejércitos de Marne-et-Meuse, cuyo nombre figura ya en la Historia junto al de vuestros mayores de la Gran República. Incluso aunque hubierais sido derrotados –y Francia con vosotros–, tal muerte habría sido la más bella que una raza puede soñar. Habría coronado la vida del gran pueblo de las Cruzadas. Habría sido su suprema victoria… ¡vencedores o vencidos, vivos o muertos, sed dichosos! O, como me ha dicho uno de vosotros, “con un fuerte abrazo en el umbral temible”: “Es bello pelear con las manos puras y el corazón inocente, y hacer cumplir la justicia divina con la propia vida”.

*      *     *

Vosotros cumplís con vuestro deber, pero ¿qué hay del resto?

Digamos la verdad a los mayores de estos jóvenes, a sus guías morales, a los creadores de opinión, a sus líderes religiosos o laicos, a las Iglesias, los pensadores y los tribunos socialistas.

Teniendo en las manos tales riquezas vivientes, tales tesoros de heroísmo, ¿en qué los habéis gastado? ¿Qué recompensa tendrá la generosa entrega de esta juventud ávida de sacrificio? Yo os lo diré: su recompensa es degollarse unos a otros; su recompensa es la guerra, este conflicto sacrílego que permite ver el espectáculo de una Europa demente, que se sube a la hoguera y se desgarra con las manos, como Hércules.

De este modo, los tres pueblos más grandes de Occidente, los guardianes de la civilización, se afanan en su ruina, y piden socorro a los cosacos, turcos, japoneses, cingaleses, sudaneses, senegaleses, marroquíes, egipcios, sijs y cipayos, los bárbaros del Polo y los del Ecuador, hombres con almas y tonos de piel de todos los colores.[15] ¡Qué similar al Imperio romano, que, en la época de los tetrarcas, convocaba a las hordas de todo el universo para que se devoraran entre ellas!… ¿Es nuestra civilización tan sólida como para que no temáis dinamitar sus cimientos? ¿No veis que si un solo pilar se arruina todo se vendrá abajo? ¿Era tan difícil, si no amaros, al menos soportar mutuamente vuestras grandes virtudes y vuestros grandes vicios? ¿Y no habría sido mejor esforzarse por dar una solución pacífica (sinceramente, ¡ni lo habéis intentado!) a las cuestiones que os dividían (las de los pueblos anexionados contra su voluntad), y repartiros equitativamente el trabajo y las riquezas del mundo? ¿Hace falta que el más fuerte sueñe perpetuamente con proyectar sobre el resto su sombra orgullosa, y que los otros se unan perpetuamente para abatirlo? ¿Cesará alguna vez este juego pueril y sangriento cuyos participantes cambian de rol cada siglo, o se prolongará hasta el total agotamiento de la humanidad?

Sé que los jefes de Estado, los verdaderos autores de estas guerras, no se atreven a aceptar su responsabilidad, y hacen esfuerzos solapados por descargar la responsabilidad en su adversario. Y los pueblos que les siguen dócilmente se resignan y dicen que todo es culpa de un poder superior. Escuchamos, una vez más, el refrán secular: “La fatalidad de la guerra es más fuerte que cualquier voluntad”. Es la letanía que repiten los rebaños que elevan su debilidad a los altares y la adoran. Los hombres han inventado el destino para atribuirle los desórdenes del universo que ellos deberían gobernar. ¡Nada de fatalidad! La fatalidad es lo que nosotros queremos. Y también es, con mayor frecuencia, lo que no queremos con suficiente intensidad. ¡Entonemos todos el mea culpa! Ni las élites intelectuales, ni las Iglesias, ni partidos obreros han querido la guerra: lo aceptamos. Pero ¿qué han hecho para impedirla? ¿Qué hacen ahora para atenuarla? Avivan el incendio y todos echan su ramita al fuego.

El rasgo más chocante de esta epopeya monstruosa, el hecho sin precedentes, es la unanimidad a favor de la guerra en todas las naciones que participan en la contienda. Es como una peste de furor mortal que, llegada de Tokio hace diez años como una gran oleada, se propaga y recorre todo la Tierra. Ante esta epidemia, ni uno ha resistido. Ni un pensamiento libre ha conseguido mantenerse a salvo de la plaga. Parece como si planeara una especie de ironía diabólica sobre este conflicto cuyo resultado, sea cual sea, acarreará la mutilación de Europa. No son sólo las pasiones de las razas las que enfrentan ciegamente a millones de hombres como hormigas y producen escalofríos a los países neutrales. La razón, la fe, la poesía, la ciencia y todas las fuerzas del espíritu han sido movilizadas, y siguen, en cada Estado, el camino trazado por sus ejércitos. Las élites de todos los países proclaman convencidas que la causa de su pueblo es la causa de Dios, de la libertad y del progreso humano. Y yo lo proclamo también…

También los metafísicos, los poetas y los historiadores libran combates singulares. Eucken contra Bergson, Hauptmann contra Maeterlinck, Rolland contra Hauptmann, Wells contra Bernard Shaw. Mientras, Kipling y d’Annunzio, Dehmel y De Régnier cantan himnos de batalla. Barrès y Maeterlinck entonan plegarias de guerra. Entre una fuga de Bach y el susurro del órgano se escucha Deutschland über Alles! Con la voz rota, el viejo filósofo Wundt, de ochenta y dos años, invita a sus estudiantes de Leipzig a unirse a la “guerra sagrada”. Y todos se califican mutuamente como “bárbaros”. La Academia de Ciencias Morales de París declara, por voz de su presidente Bergson, que “la lucha comprometida contra Alemania es la lucha misma de la civilización contra la barbarie”. La historiografía alemana, por boca de Karl Lamprecht, responde que “esta guerra es la del germanismo contra la barbarie, y los combates actuales son la continuación lógica de los que Alemania ha mantenido durante siglos con los hunos y los turcos”. Después de la Historia, la ciencia entra en liza y proclama, a través de E. Perrier, director del museo y miembro de la Academia de las Ciencias, que los prusianos no pertenecen a la raza aria, que descienden en línea recta de los hombres de la Edad de Piedra llamados halófilos, y que “el cráneo moderno cuya base, reflejo del vigor de los apetitos, recuerda de un modo más exacto al cráneo del hombre fósil de la Chapelle-aux-Saints es el del príncipe de Bismarck”.

Sin embargo, las dos instituciones morales más afectadas por esta guerra contagiosa han sido el cristianismo y el socialismo, cuyas debilidades han quedado a la vista de todos. Los más ardientes nacionalistas de hoy son los que ayer se definían como apóstoles desde las posiciones rivales del internacionalismo religioso o laico. Hoy, Hervé pide morir por la bandera de Austerlitz. Los depositarios de la doctrina pura, los socialistas alemanes, apoyan en el Reichstag los créditos de guerra y se ponen al servicio del ministerio prusiano, que emplea sus periódicos para expandir sus mentiras hasta las casernas, y que los envía, como agentes secretos, a intentar corromper al pueblo italiano. Incluso llegaron a hacernos creer por un momento que dos o tres de ellos se habían dejado fusilar por la causa antes que alzarse en armas contra sus hermanos. Protestan indignados, y todos caminan fusil al hombro. No, Liebknecht no murió por la causa socialista.[16] Fue el diputado Franck, el principal campeón de la unión francoalemana, quien cayó bajo las balas francesas por la causa del militarismo; estos hombres, que no tienen valor para morir por su fe, lo tienen para morir por la fe de otros.

¿Qué decir de los representantes del Príncipe de la Paz? Sacerdotes, pastores y obispos acuden por millares al conflicto para difundir la palabra divina fusil en mano. “No matarás”; “Amaos los unos a los otros”. Cada boletín de victoria de los ejércitos alemanes, austriacos o rusos da las gracias al mariscal Dios –unser alter Gott, notre Dieu–, tal como dicen Guillermo II o M. Arthur Meyer. Cada uno tiene el suyo. Y cada uno de estos dioses, viejo o joven, cuenta con un ejército de levitas dispuestos a defenderlo y a destruir al Dios de los otros.

Veinte mil sacerdotes franceses marchan bajo las banderas. Los jesuitas ofrecen sus servicios a los ejércitos alemanes. Algunos cardenales llaman a la guerra. Los obispos serbios de Hungría incitan a sus fieles a luchar contra sus hermanos de la Gran Serbia. Y los periódicos registran, sin sorpresa alguna, la escena paradójica de los socialistas italianos que, en la estación de Pisa, aclaman a los seminaristas que se unen a sus regimientos, y todos juntos cantan La Marsellesa. ¡Qué fuerte es el ciclón que les arrastra, y qué débiles son los hombres que encuentra a su paso! Y yo, como los otros…

¡Recuperemos el dominio sobre nuestros actos! Independientemente de la naturaleza y la virulencia de esta plaga –epidemia moral, fuerzas cósmicas–, ¿acaso no podemos resistir? Si luchamos contra la peste o para paliar los efectos de un terremoto, ¿por qué deberíamos inclinarnos sin más ante ellos, tal y como ha escrito el honorable Luigi Luzzatti en su célebre artículo ‘En el desastre universal, ¿las patrias triunfan?’? ¿Afirmaremos, como él, que para comprender la “verdad grande y simple” del amor de la patria es necesario que “se desencadene el demonio de las guerras internacionales, que se llevan por delante a millares de seres”? En ese caso, ¿debemos concluir que el amor a la patria sólo puede surgir mediante el odio hacia las otras patrias y la masacre de los que las defienden? Hay en esta proposición una lógica ferozmente absurda y una especie de diletantismo neroniano que me repugnan en lo más profundo de mi ser. No, el amor a la patria no reclama que odiemos y asesinemos a las almas piadosas y fieles de las otras patrias. El amor a la patria exige que les rindamos honores e intentemos unirnos a ellas en busca del bien común.

Vosotros, cristianos, para consolaros de haber traicionado a vuestro Maestro, argumentáis que la guerra exalta las virtudes del sacrificio. Es cierto que tiene el privilegio de hacer surgir el genio de la raza en los corazones más mediocres. Arroja al fuego la escoria y los desechos, y templa el metal de las almas: de un campesino avaro o un burgués timorato la guerra puede hacer mañana un héroe de Valmy. Pero ¿es que no hay mejor ocupación para el desarrollo de un pueblo que la ruina de los otros pueblos? ¿Es que los cristianos no podemos sacrificarnos sin sacrificar al prójimo? Bien sé, pobres gentes, que muchos de vosotros preferís verter vuestra propia sangre antes que derramar la del prójimo… pero, en el fondo, ¡qué debilidad!… Porque lo que os hace temblar no son las balas ni los obuses, sino la opinión pública que, hoy, está sometida a un ídolo sanguinario cuyo tabernáculo está incluso por encima del de Jesús: ¡el orgullo de raza! Vosotros, cristianos de hoy en día, no hubierais sido capaces de rechazar los sacrificios a los dioses de la Roma Imperial. Vuestro papa, Pío X, ha muerto de dolor, según dicen, ante el estallido de la guerra. ¡Claro, la cuestión era morir! El Júpiter del Vaticano, que no dudó en dirigir su rayo fulminante a los inofensivos sacerdotes que se vieron tentados por la noble quimera de la modernidad, ¿qué medidas tomó contra estos príncipes y líderes criminales cuya desmedida ambición ha desatado la miseria y la muerte sobre el mundo? ¡Que Dios inspire al nuevo pontífice, que acaba de subir al trono de San Pedro, las palabras y los actos que limpien a la Iglesia de la mancha de su silencio!

En cuanto a vosotros, socialistas, que pretendéis, cada uno, defender la libertad frente a la tiranía –franceses contra el káiser, alemanes contra el zar–, ¿se trata de defender un despotismo ante otro despotismo? ¡Combatidlos a los dos y uníos!

No había razón alguna para una guerra entre nuestros pueblos de Occidente. A pesar de lo que repite sin cesar una prensa infectada por una minoría interesada en mantener estos odios, yo os digo, hermanos de Francia, hermanos de Inglaterra, hermanos de Alemania, que no nos odiamos. Os conozco y nos conozco. Nuestros pueblos sólo pedían paz y libertad. Si un hombre, en medio de la batalla, pudiera contemplar todos los campos enemigos desde las altas montañas de Suiza, podría apreciar lo trágico de este combate: la mayor amenaza que pende sobre cada una de las naciones es la que planea sobre sus posesiones más preciadas: su independencia, su honor y su vida. Pero ¿quién ha lanzado sobre ellos esta plaga? ¿Quién ha provocado en ellos esta necesidad desesperada de destruir al adversario o morir en el intento? ¿Quién, sino sus estados, y, entre ellos, los que en mi opinión han sido los tres grandes culpables, las tres águilas rapaces, los tres imperios: la tortuosa política de Austria, el zarismo devorador y la Prusia brutal? En cada caso, el peor enemigo no está fuera de sus fronteras, sino dentro de ellas, y ninguna nación ha tenido el valor de combatirlo. Me refiero a ese monstruo de cien cabezas llamado imperialismo, a esa voluntad de orgullo y dominación cuya aspiración es absorber, someter y destruirlo todo sin tolerar más grandeza que la suya. El mayor peligro para nosotros, hombres de Occidente, el peligro que ha levantado a Europa en armas, es el imperialismo prusiano forjado por una casta militar y feudal. Y esta plaga no afecta únicamente al resto del mundo, sino también a la propia Alemania, ya que ha sabido envenenar su pensamiento. Es este feudalismo el que debemos destruir en primer lugar, pero no es el único. Al zarismo le llegará su turno. Cada pueblo, en mayor o menor medida, tiene su propio imperialismo; puede ser de naturaleza militar, financiera, feudal, republicana, social o intelectual, pero en todos los casos es una sanguijuela que succiona la mejor sangre de Europa. Cuando la guerra haya terminado, los hombres libres de todos los países tendremos que esgrimir contra él la divisa de Voltaire.[17]

*     *     *

Como digo, eso será cuando la guerra haya terminado; ahora, el mal ya está hecho. El torrente está fuera de control, y nosotros solos no podemos devolverlo a su cauce. Además, ya se han cometido algunos crímenes demasiado graves contra el Derecho, la libertad de los pueblos y los tesoros sagrados del pensamiento. Deben ser reparados. Serán reparados. Europa no puede correr un velo sobre la violencia sufrida por el noble pueblo belga, sobre la devastación de Malinas y Lovaina, saqueadas por los nuevos condes de Tilly… Pero ¡en nombre del cielo, que estas reparaciones no sean actos terribles! Un gran pueblo no se venga; restablece el derecho. ¡Que aquellos que ostentan la justicia se muestren dignos de ella hasta el final! En cuanto a nosotros, nuestra tarea es recordárselo, porque no contemplaremos inertes la borrasca hasta que su violencia amaine por sí sola. No, eso sería indigno. Hay mucho trabajo por delante.

Nuestro primer deber es, en el mundo entero, promover la creación de un Alto Tribunal moral, un tribunal de conciencias que se pronuncie acerca de todas las violaciones de los derechos de las personas, sin distinguir su procedencia o bando. Y como las comisiones de investigación instituidas por las partes beligerantes serán siempre sospechosas, es necesario que los países neutrales del Viejo y el Nuevo Mundo tomen la iniciativa. Del mismo modo, hace muy poco, un profesor de la Facultad de Medicina de París, M. Prenant, sugería esta idea,[18] retomada vigorosamente por mi amigo Paul Seippel en el Journal de Genève:[19] “se nutrirá de hombres de autoridad mundial y moralidad cívica demostrada, que desempeñarían la función de comisarios investigadores. Estos comisarios podrían seguir a cierta distancia a los ejércitos… una organización como ésta completaría y complementaría al Tribunal de la Haya y le proporcionaría documentos irrebatibles para el necesario cumplimiento de la justicia…”.

En todas las guerras, los países neutrales desempeñan un papel discreto, porque saben que la opinión suele decantarse por la fuerza bélica. La mayoría de los pensadores libres de todas las naciones comparten su desánimo. Falta valor, y falta lucidez. En nuestros días, la opinión tiene un inmenso poder. No hay un gobierno, por despótico que sea y por seguro que esté de su victoria, que no tiemble hoy ante la opinión pública y trate de seducirla. Nada ilustra mejor este fenómeno que los esfuerzos que hacen las dos partes del conflicto –ministros, cancilleres, soberanos e incluso el káiser, convertido en periodista– para justificar sus crímenes y denunciar los del adversario ante el invisible tribunal de la Humanidad. ¡Ojalá veamos por fin este tribunal! Atrevámonos a constituirlo. ¡Hombres de poca fe, no sois conscientes de vuestro poder moral!… Incluso aunque existiera un riesgo, ¿no lo asumiríais por el honor de la humanidad? ¿Qué precio tendría vuestra vida si, para salvarla, perdierais el orgullo?

Et propter vitam, vivendi perdere causas[20] 

Pero hay otra tarea para nosotros, artistas y escritores, sacerdotes y pensadores de todas las patrias. Incluso cuando la guerra ya es un hecho, es un crimen que la élite comprometa en su nombre la integridad de su pensamiento. Resulta vergonzoso ver a esta élite ponerse al servicio de las pasiones de una pueril y monstruosa política de razas que, absurda desde el punto de vista científico (ningún país posee una raza verdaderamente pura), sólo puede, como ha dicho Renan en su hermosa carta a Strauss, “conducirnos a guerras zoológicas, guerras de exterminio similares a las que entablan por su supervivencia diversas especies de roedores o de carnívoros. Sería el fin de esta mezcla fecunda de numerosos elementos, todos ellos necesarios, que llamamos Humanidad”. La Humanidad es una sinfonía de grandes almas colectivas. Quien para comprenderla y amarla necesita destruir parte de ella sólo demuestra que es un bárbaro, y que su idea de la armonía es tan errada como la que aquel otro tenía del orden en Varsovia.[21]

Los miembros de la élite europea tenemos que preocuparnos por dos ciudades: una es nuestra patria terrestre y la otra es la ciudad de Dios. Somos los huéspedes de la primera, y los constructores de la segunda. Demos a la primera nuestros cuerpos y nuestros fieles corazones. Podemos añadir la familia, los amigos o la patria, pero nada de eso tiene derecho alguno sobre el espíritu. El espíritu es la luz. Nuestro deber es alzarlo por encima de las tormentas y disipar las nubes que tratan de oscurecerlo. Nuestro deber es construir una muralla cada vez más grande, por encima de la injusticia y los odios de las naciones; una muralla que proteja la unión de las almas fraternales y libres del mundo entero.

A mi alrededor, Suiza se estremece. Su corazón está dividido entre razas diferentes con las que simpatiza por igual, y se lamenta dolorida porque no puede expresarse ni elegir libremente entre ellas. Aunque entiendo su tormento, también sé que es beneficioso, y espero que el sufrimiento dé paso con el tiempo a una alegría más honda. Espero que Suiza sea un ejemplo para el resto de Europa y, en medio de la tormenta, se erija como una isla de justicia y de paz donde el espíritu encuentre un refugio contra la destrucción, como sucedía en los grandes conventos de la primera Edad Media. A sus costas llegarán los nadadores fatigados de todas las naciones, víctimas del odio que, a pesar de los crímenes vistos y sufridos, seguirán empeñados en amar a todos los hombres como hermanos.

Sé que no hay muchas esperanzas de que estos pensamientos sean escuchados en nuestros días. La joven Europa, inmersa en la fiebre del combate, sonreirá con desdeño mostrando sus dientes de joven lobo. Sin embargo, cuando el acceso de fiebre remita, se encontrará herida y, quizás, menos orgullosa de su carnívoro heroísmo.

Por otra parte, no hablo para convencerla. Hablo para aliviar mi conciencia, y sé que al mismo tiempo aliviaré la de miles de hombres que, en todos los países, no pueden hablar. O no se atreven.

 

Notas:

[13]   En el preciso momento de escribir estas líneas, Charles Péguy moría.

[14]   Alusión a un escritor vienés que me había dicho, semanas antes de la declaración de guerra, que un desastre para Francia sería también un desastre para los pensadores libres de Alemania [se trata de Stefan Zweig, N. del E.].

[15]   Ver nota al final de la obra.

[16]   Más tarde, Liebknecht se desentendió de los compromisos de su partido, lo cual merece toda mi admiración. (R. R., enero de 1915).

[17]   «¡Aplastemos al infame!».

[18]   Le Temps, 4 de septiembre de 1914.

[19]   Números del 16-17 de septiembre de 1914: «La guerra y el Derecho».

[20]  Verso de Juvenal: Summun crede nefas animam praeferre pudori et propter vitam vivendi perdere causas, «Juzga la mayor herida preferir la vida al honor y para salvar la vida, perder las razones de vivir.» (N. del T.).

[21]   Se refiere a David Friedrich Strauss, destinatario de las célebres cartas escritas por Ernest Renan en 1870 y 1871. (N. del T.).
Romain Rolland

http://i0.wp.com/tlaxcala-int.org/upload/gal_12205.jpg?resize=437%2C555 Más allá de la contienda

Traducido por: Carlos Primo

Durante todo el periodo de entreguerras Romain fue la conciencia moral de Europa.
Stefan Zweig

VERSIÓN PAPEL
  168 págs. | 15 x 19 cm | 16,50 €

 

 

 

 

Gracias a: Nórdica libros y Capitán Swing
Fuente: http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=276
Fecha de publicación del artículo original: 01/11/2015
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=16591

Reforma laboral, reforma de cartón. “Un retroceso para los trabajadores”

Reforma laboral, reforma de cartón. “Un retroceso para los trabajadores”

Arnal
Punto Final

El gobierno presentó nuevas indicaciones al proyecto de reforma laboral, modificando lo aprobado por la Cámara de Diputados el 17 de junio. El Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical (Cius) organizó su segundo encuentro ampliado de dirigentes sindicales, ratificando su rechazo a esta reforma laboral que califican como “un retroceso para los trabajadores”, criticando la postura de la CUT “que se ha supeditado completamente a la política de la Nueva Mayoría, que no es otra que la colaboración con la clase patronal”.

Sindicatos, federaciones y confederaciones agrupados en el Cius levantan la consigna: “Rebélate contra el sistema”, y advierten que la reforma se negocia bajo presión empresarial.

Según Ramón López, presidente del Sindicato Nacional CIMM TyS, dirigente de la Unión Clasista de Trabajadores (UCT) -que es parte del Cius-, es necesario entender la reforma laboral desde el punto de vista de los principios en los que fue originada: “Plantea que el sindicalismo ya no es contraparte de los empresarios, sino que debe ayudar a la productividad. El proyecto de reforma no termina con nada de lo que impulsó el gobierno de Piñera. Los sindicatos perdieron la capacidad de buenas negociaciones, eso fue acompañado por una serie de normas que imposibilitan una negociación real. A través de estas nuevas reformas quieren consolidar el que el sindicalismo sea parte de la gerencia de recursos humanos de las empresas”. Señala que se discute el reemplazo en la huelga y los servicios mínimos: “Algunos piensan que van a generar una ‘huelga real’, y eso es mentira, independientemente de que no haya ninguna reforma, hoy día las negociaciones colectivas son en general pésimas para los trabajadores. Hay factores que influyen, como la despolitización o el que existe más de un sindicato por empresa, por lo tanto, con reemplazo o sin él las empresas siguen funcionando. Ninguna huelga les hace mella a los patrones. Y lo de los ‘servicios mínimos’ es muy ambiguo, no se precisa. Se dice que ‘se termina el reemplazo… pero que la huelga no puede paralizar la empresa’. Eso dice la letra chica”, agrega López.

TRABAJADORES EN CIFRAS

imagesSegún el Cius, la fuerza de trabajo supera los ocho millones de trabajadores, pero la organización sindical no supera el 14 por ciento. “La fragmentación en la organización es el principal rasgo negativo. Actualmente hay 10.634 sindicatos activos con 940.222 trabajadores afiliados, lo que da cuenta de un promedio de 88 trabajadores por organización. De estos sindicatos 6.739 son de empresa o de establecimientos con una población afiliada de 665.582 trabajadores. Son los que pueden negociar colectivamente”, señala un documento del Comité. Según cifras de 2013, en materia de negociación colectiva se suscribieron 1.845 contratos colectivos, que involucraron a 209.485 trabajadores, y 472 convenios colectivos, con 73.891 trabajadores. Además, se suscribieron 586 instrumentos colectivos entre grupos de trabajadores y empresas. Ese año “las huelgas fueron 201 y estuvieron involucrados 30.638 trabajadores. Si esto no refleja una crisis, no sabemos qué podría reflejarla. Es para terminar con esto que damos pasos en procura de la unidad. Este sistema en el que vivimos es una mierda, y sin embargo se las han ingeniado para tenernos divididos y evitar que el repudio se generalice”, agrega el documento del Cius.

Rafael Torres, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Supermercados Jumbo, agrega: “Dista mucho de ser una reforma real. Hoy se está legalizando la letra chica. Las empresas siempre han cometido arbitrariedades. Una cosa es que las multen, pero las empresas siempre han explotado y abusado a ultranza en este sistema neoliberal. Tienen chipe libre para hacer y deshacer con los trabajadores y con las leyes. El Código Laboral está muy lejos de las conquistas de antes del golpe de Estado. Con la reforma, treinta días antes de que se inicie el proceso de negociación colectiva no podrán contratar, pero pueden hacerlo antes de ese plazo. Se les pone un piso, no se les prohíbe. Lo otro que se dice es que no van a poder trasladar trabajadores de un local a otro, como hoy lo hacen, que solamente reemplazarán dentro del mismo local. Si nos hablan de adaptabilidad, flexibilidad y multiplicidad es que están precarizando al menor costo para ellos, que los trabajadores ejerzan la mayor cantidad de funciones al menor costo, y con el mismo dinero contratar más trabajadores. Otro punto es la ‘titularidad sindical’. Se dice que los sindicatos son los únicos entes negociadores en una empresa, siempre y cuando haya sindicato. Si no lo hay, pueden formarse grupos negociadores o hacerlo cada trabajador en forma personal. Pero hoy la empresa se reserva el derecho de reajustar los salarios. Jumbo tuvo nueve días de huelga, en abril, y no terminó porque consiguiéramos algún punto importante o le dobláramos la mano a la empresa, tuvimos que aceptar lo que nos ofrecían desde un principio. Lo único que se mejoró fueron los sueldos base. Nos ofrecían un 2,7% y se logró un 5,4% promedio. Después negoció el Sindicato Nº2, que es pro-empresa, y Jumbo duplicó los bonos de término y sus beneficios fueron mayores que los nuestros. ¿Qué señal está dando la empresa? Destruir nuestro sindicato nacional, el único díscolo en el holding ”.

PAN Y CIRCO

La Nueva Mayoría presenta una reforma laboral con énfasis en la negociación colectiva, que Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT, ha calificado como un gran paso para la organización sindical, pues “hemos comenzado a desmantelar el Plan Laboral de José Piñera”. Ramón López, dice: “Nos oponemos a la adaptabilidad laboral que se quiere legalizar. Hoy ya existe, y la CUT ha sido responsable. Principalmente en faenas que tenían jornadas excepcionales, de 7 por 7 o de 20 por 20, porque se trata de trabajadores que van a los cerros a trabajar y no pueden ir y volver diariamente. Pero hoy estas jornadas ya están operando en la ciudad, por ejemplo, el 4 por 4. Son los sindicatos los que tienen que dar la autorización a esas jornadas, y tienen un tiempo determinado. Al aplicar la adaptabilidad, eso queda en la negociación colectiva: la mayoría de los sindicatos lo aceptarán. Los empresarios van a poner más lucas y se acabó. Las reformas, a pesar de lo que digan la CUT o el Partido Comunista son más de lo mismo y no beneficiarán al grueso de los trabajadores”, dice.

Según datos del Servicio de Impuestos Internos (SII) a diciembre de 2014 había 988.743 empresas con 8.659.897 trabajadores. Rafael Torres, señala: “En esta reforma ni siquiera se ha tocado el tema del subcontrato. A los empresarios les entregan más poder si quieren negociar con los subcontratados. Lo del multi-RUT fue un chiste. Cencosud S.A. acató eliminar el multi-RUT en su empresa Jumbo, donde existían cuatro razones sociales. Eso significó que si antes solo podíamos abarcar a trabajadores de la Región Metropolitana hoy somos una organización nacional. Eso nos ayudó como sindicato, pero no es que nos hayan abierto la puerta para que hiciéramos nuestro trabajo. En la última negociación colectiva teníamos a trabajadores de Talca, Curicó, Rancagua, Viña del Mar y Santiago movilizados y aún así no conseguimos doblar la mano a la empresa, incluso paralizando locales completos por varios días y a pesar de que tuvieron pérdidas millonarias. A Cencosud-Jumbo le dio lo mismo. Esas grandes empresas tienen un colchón enorme, y se benefician contratando rompehuelgas o haciendo contratos a plazo. Eso no va a terminar con esta reforma”.

Rafael Torres agrega que la mayoría de los trabajadores no se percatan de la necesidad de reivindicaciones de clase: “No se dan cuenta que no solamente hay que luchar por un sueldo, sino buscar los beneficios a futuro de los que vienen tras nosotros. Todos ven por el bolsillo, y es el sistema el que ha hecho que los trabajadores piensen así. Se van donde obtienen más beneficios, más lucas, pan y circo como se dice. Para ellos, ese es el mejor sindicato, no el que lucha por sus derechos. Lamentablemente, esa es hoy la radiografía de los sindicatos. Pensamos que impulsando el Cius podemos conseguir la unidad de los trabajadores en el mediano y largo plazo”.

Según los dirigentes del Cius, una vez iniciada la negociación el trabajador queda afecto a ella y al contrato colectivo que se suscriba, aun cuando se desafilie antes de su firma. Y en caso que la huelga se haga efectiva se le permite “descolgarse” a partir del día 15 ó 30, según el caso. El proyecto de reforma eliminaba la posibilidad de “descuelgue individual”, lo cual fue calificado por los empresarios como un “atentado a la libertad sindical individual”. Frente a ello, el gobierno ingresó una indicación para favorecer el descuelgue colectivo, haciendo que los sindicatos sometan a votación nuevas ofertas que el empleador haga durante la huelga. Y se introdujo una indicación que no solo permite el descuelgue individual sino también el descuelgue antes que se haga efectiva la huelga, antes que se vote e incluso desde el primer día de iniciada la negociación, poniendo como requisito que el trabajador renuncie al sindicato. “Los sindicatos no solo se quedarán sin fuerzas para el ejercicio del derecho a huelga, también podrían quedarse sin socios”, dice Rafael Torres. Ramón López, agrega: “Se termina el reemplazo en la huelga, pero… Se termina el piso, pero… Si el empresario determina que a futuro los números no son buenos -por ejemplo, ahora dicen que en dos o tres años más viene una crisis-, el piso se puede negociar. Antes, el reemplazo en una huelga lo hacían trabajadores externos contratados por los patrones, ahora lo hará el propio sindicato, y eso sí que es destruirlo, porque habrán compañeros en huelga y otros trabajando. Hay muchas ambigüedades, y como siempre, ganan los empresarios”.

UNA CENTRAL CLASISTA

La reforma mantiene la facultad que se otorga a los tribunales para suspender la negociación colectiva si se interponen acciones judiciales, atribución que ha sido cuestionada por la propia Corte Suprema. Supone suspender una negociación colectiva ya iniciada, y se introducen modificaciones que impiden siquiera iniciarla. Así se consagra una especie de suspensión automática de la negociación colectiva sin necesidad de demanda ni resolución judicial. Los trabajadores no solo perderán su fecha de negociación sino que además no tendrán derecho a fuero mientras no se resuelva la solicitud del empleador o no “cedan” ante ella. El asunto es especialmente relevante para la calificación de los servicios mínimos y la conformación de los equipos de emergencia. También, se aumentará de un año a un año y medio el plazo que debe transcurrir desde el inicio de las actividades de una micro o pequeña empresa para que los trabajadores puedan presentar un proyecto de contrato colectivo. Sobre la incorporación de nuevos trabajadores después de presentado el proyecto de contrato, se reduce a cinco días el plazo de diez que el proyecto otorgaba a los sindicatos para incorporar nuevos socios al proceso. El proyecto también elimina el plazo de treinta días que el artículo 320 otorga para adherir más trabajadores a la “primera negociación de la empresa”. Otro retroceso de la reforma es que se repone la norma -rechazada por la Cámara de Diputados- que prohíbe el derecho a huelga a los trabajadores de las empresas estratégicas, como las sanitarias, energía, eléctricas y otras. La norma vigente permite el reemplazo de trabajadores cumpliendo el empleador con ciertos requisitos.

Las nuevas indicaciones señalan que “la huelga no afectará la libertad de trabajo de los trabajadores no involucrados en ella, ni la ejecución de los servicios pactados en sus contratos de trabajo”, y que “los trabajadores no involucrados en la huelga podrán ejecutar las funciones convenidas en sus contratos. El empleador en el ejercicio de sus facultades legales podrá efectuar las adecuaciones necesarias con este objeto, incluidos ajustes a los turnos u horarios de trabajo, sin que lo previsto en este párrafo constituya práctica desleal”.

Según Ramón López, “una verdadera reforma laboral debiera terminar con las negociaciones regladas, porque impiden que los trabajadores puedan negociar juntos. Un sindicato único por empresa sería el ideal. Hoy federaciones y confederaciones no tienen capacidad de negociar. Se debiera eliminar el reemplazo en la huelga. Si hubiera la capacidad de negociar por rama habría una mayor politización del mundo sindical. Negociar por rama, por federaciones y confederaciones, y terminar con este Plan Laboral. Si hubiera un desarrollo político de los trabajadores no importaría mucho lo del subcontrato. Por ejemplo, hoy pudieron negociar con la mandante los trabajadores forestales y los contratistas del cobre. Evidente que no es lo ideal, pero finalmente es un problema político. Si existiera una central sindical combativa y confederaciones potentes, pasaría a segundo plano el subcontrato y otros temas, porque el conjunto de los trabajadores podrían negociar y mejorar sus condiciones. Por eso es necesario un sindicalismo de clase y una verdadera central, que luche por la dignidad de los trabajadores. Una central clasista, que instale el elemento político, que se levante y vaya politizando, que se coloque a la cabeza de las luchas, y eso significan movilizaciones y política clara. Reformas más, reformas menos, peleas y menudencias, con una oposición derechista, es parte del tinglado. A los empresarios, reemplacen o no, les da lo mismo, porque la mayoría de las huelgas son inofensivas”, dice.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 840, 6 de noviembre, 2015

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MOVIMIENTO DEL SOCIALISMO ALLENDISTA

MOVIMIENTO DEL SOCIALISMO ALLENDISTA

Movimiento del Socialismo Allendista de chile, Manifiesta:

Su rechazo y alta preocupación frente al insólito e inaceptable pronunciamiento injerencista de la tercera sala de la Corte Suprema de Chile en favor de un recurso de protección de los ciudadanos venezolanos procesados por la justicia venezolana, Leopoldo López y Manuel Valderrama.

Para nosotros se trata de una injerencia inaceptable que busca sentar un precedente completamente inédito y que involucra a la Corte Suprema de Chile, en una clara operación internacional de agresión en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro y de la revolución Bolivariana.

Esteban Silva

Presidente del Socialismo Allendista.

 

Las manos de la CIA en el debate presidencial argentino

Las manos de la CIA en el debate presidencial argentino

Héctor Bernardo
Resumen Latinoamericano/Contexto

CIPPEC, una de las ONG que organizó “Argentina Debate”, recibe fondos de la NED, uno de los brazos económicos de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana. No sorprende que las únicas propuestas concretas de Macri en el debate hayan sido sancionar a Venezuela y dar de baja el Memorándum con Irán: la agenda de las Embajadas de Estados Unidos e Israel.

Muchas personas se vieron sorprendidas por la estructura del debate presidencial. Los temas fueron los de “la agenda” de la oposición; uno de los supuestos “moderadores imparciales”, Marcelo Bonelli, es una de las principales caras del Grupo Clarín, monopolio informativo enfrentado al gobierno; los tiempos no permitían argumentar propuestas sino sólo exponer eslogan. Todo estuvo organizado para beneficiar al candidato de la alianza Cambiemos.
Esto no fue casual. Una de las principales Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que participó en la elección de los temas, los moderadores y toda la estructura de “Argentina Debate” fue el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Esta ONG, que se presenta preocupada por la transparencia institucional, tiene entre sus aportantes a uno de los brazos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Una de las principales ONG que participó en la elección de temas, moderadores y toda la estructura de “Argentina Debate” fue el CIPPEC, que tiene entre sus aportantes a uno de los brazos de la CIA.

En la propia página de CIPPEC figura que recibe fondos del Centro para la Empresa Privada (CIPE), ente que depende de la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Y en la página de la NED se corrobora este vínculo.

La NED ha sido denunciada en reiteradas oportunidades por ser una de las herramientas a través de las cuales la CIA canaliza fondos para hacer injerencia en la política de otros países.

La periodista Stella Calloni señala, en su libro Evo en la mira: CIA y DEA en Bolivia, que “la mayoría de la figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA han sido en algún momento miembros del Consejo Administrativo o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henri Cisneros o Elliot Abrams”.

Los vínculos del PRO con otros brazos de la NED, como el Instituto Republicano Internacional (IRI), también son conocidos.

Los vínculos del PRO con otros brazos de la NED, como el Instituto Republicano Internacional (IRI), también son conocidos. Según señala el periodista Santiago O’Donnell en su libro Argenleaks, en el año 2007 el ex jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y actual candidato a presidente por la alianza Cambiemos, Mauricio Macri, mantuvo una reunión con miembros de la Embajada de Estados Unidos en Argentina. En aquel encuentro, Macri –según se detalla en el cable enviado por el cónsul político estadounidense, Mike Matera– aseguró que su fundación Crecer y Crecer trabajaba “con el Instituto Republicano de Estados Unidos (y también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos”.

Por ese motivo, tampoco sorprende que las únicas propuestas concretas que el candidato de Cambiemos anunciara en el debate hayan sido sancionar a Venezuela y dar de baja el Memorándum de Entendimiento con Irán, la agenda de las embajadas de Estados Unidos y de Israel.

Los largos brazos de la CIA llegaron al debate presidencial. Lo hicieron a través de ONG que se muestran preocupadas por la democracia y el respeto a las instituciones, pero que en realidad funcionan como herramientas del intervencionismo norteamericano.

El Ayuntamiento de París asegura que las víctimas mortales superan las 140 personas La violencia islamista golpea París en un ataque múltiple sin precedentes

 

InfoLibre

 

Una toma de rehenes en la sala de conciertos Bataclan se ha saldado con un centenar de jóvenes asesinados. Se ha registrado al menos un ataque suicida en los exteriores del Stade de France, donde se disputaba un Francia-Alemania en el que estaba presente François Hollande

 

Más de un centenar de personas han muerto según fuentes policiales en al menos seis ataques en diferentes puntos de París este viernes por la noche. Un secuestro en la sala de conciertos Bataclan, ha acabado con una asalto de la Policía y la muerte de al menos dos terroristas. En el interior, según algunas fuentes, se ha producido una matanza de jóvenes que asistían a un concierto de un conjunto de heavy. La policía asegura que ha hallado cerca de un centenar de cadáveres.  Julien Pierce, un periodista de Europe 1 que se encontraba en el interior de Bataclan cuando se ha producido el ataque, ha relatado a su emisora que "varios individuos armados han entrado en pleno concierto".

Según su testimonio, se trataría de "dos o tres individuos que no iban cubiertos" y que portaban "armas automáticas de tipo Kalashnikov". Una vez en el interior, "han comenzado a disparar sin mirar sobre la multitud". El tiroteo, según Pierce, ha durado "unos diez minutos" durante los cuales "los asaltantes han tenido tiempo de volver a cargar sus armas en al menos tres ocasiones".

Según el periodista, "ha sido extremadamente violento" y los asistentes han corrido sumidos en el pánico hacia el escenario, donde se han producido agolpamientos y pisotones.

El reportero de Europe 1 ha explicado que los asaltantes han actuado tranquilos y eran "muy jóvenes". "No han dicho una sola palabra, al menos que yo haya podido escuchar", ha añadido Pierce, que ha conseguido escapar por una salida de emergencia y que una vez fuera ha visto "una decena de cadáveres en el suelo".

Otro testigo de los hechos, que al igual que Pierce ha escapado antes del asalto de las fuerzas de seguridad, ha indicado a France Info que los asaltantes han gritado "Allah Akbar" mientras disparaban contra los espectadores.

"El concierto se ha interrumpido y todo el mundo se ha tirado al suelo y ellos seguían disparando contra la gente", ha añadido Louis, que ha logrado escapar junto a su madre de la "pesadilla" pasando por encima de algunos cuerpos.

Testigos de la zona además confirman que una de las explosiones ha tenido lugar en los alrededores del Stade de France, donde este viernes se disputaba el partido de fútbol Francia-Alemania y donde se encontraba François Hollande. Algunas fuentes aseguran que algunos de los ataques han sido cometidos por suicidas.

Por otra parte y según afirman los medios franceses, tres personas habrían entrado en el bar Le Carrillon abriendo fuego y matando a varias personas y provocando numerosos heridos.

La Policía, por otro lado, ya estaría presente en la calle Voltaire, donde según testimonios recientes, se han escuchado al menos 20 disparos sin aún conocer si estos han provocado víctimas mortales.

Testimonios difundidos por Le Figaro han narrado cómo dos hombres armados habrían entrado en el salón de conciertos Bataclan.

El presidente de la República, François Hollande, ha salido ante los medios para anunciar el decreto del estado de urgencia vigente para todo el país y el cierre de fronteras con el exterior.

La Policía ha confirmado el cierre de varias líneas de metro y ha advertido a todos los parisinos a no abandonar sus casas.

Los espectadores presentes en el Stade de France han sido llevados al centro del estadio. El partido, ya finalizado, no se llegó a interrumpir a pesar de la amenaza para no provocar el pánico.

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/11/14/la_violencia_islamista_golpea_paris_ataque_mutiple_sin_precedentes_40822_1022.html

El peligro acecha este fin de año a Latinoamérica

El peligro acecha este fin de año a Latinoamérica

por Fernando Duque (Puerto Montt, Chile)

Los ciudadanos de Argentina y Venezuela muy pronto enfrentarán un crucial e importante proceso eleccionario. La prensa y medios controlados por el capitalismo dependiente y neo liberal, con alta sofisticación y suma astucia han ocultado la horrorosa situación que viven los pueblos latinoamericanos que han caído víctimas de la plaga neoliberal impuesta por la civilización occidental. De esta forma se ha creado una sólida “falsa conciencia” sumamente peligrosa para el futuro de la región.  Muchos ciudadanos de bajos ingresos, han caído en la creencia, que la solución de sus actuales problemas existenciales está en elegir nuevos líderes neoliberales y pro occidentales.  Se argumenta que ellos sí saben de economía, y por lo tanto manejarán con éxito las finanzas públicas. Al mismo tiempo se insiste que estos nuevos líderes tendrán éxito en atraer  grandes inversiones extranjeras, las que crearán suficientes empresas para dar trabajo abundante, estable y bien pagado a la población. De igual forma se promete desmantelar y destruir el Estado interventor al que se le acusa de profunda corrupción populista y que ha hundido las previamente florecientes economías emergentes. De esta forma, el odiado Estado interventor-benefactor será así finalmente destruido. Con todo esto, es probable predecir que si la derecha gana las próximas elecciones, esto hundirá el sueño peronista en Argentina y el sueño chavista en Venezuela.[i] Y lo que es peor, pondrá en peligro a toda Latinoamérica.

La propaganda reaccionaria y anti popular ha sido sumamente inteligente y avasalladora. Si esta campaña comunicacional no se ataca con inteligencia y con celeridad extrema, es probable que ambas elecciones sean ganadas por las fuerzas de la reacción derechista y sus aliados occidentales. De esta forma la civilización latinoamericana volvería a iniciar el descenso hacia el abismo que ya experimentó en los años 70 del siglo XX. Después de las derrotas de Argentina y Venezuela es probable que occidente y sus aliados locales ataquen y destruyan a países progresistas tales como Brasil, Ecuador, Bolivia y Uruguay. Con esta catástrofe, Nicaragua y Cuba entrarían en un camino sumamente hostil y peligroso.

Para evitar esta gigantesca tragedia, los líderes populistas deberían inmediatamente reaccionar con inteligencia y atacar a fondo la propaganda electoral de las fuerzas de derecha apoyadas y financiadas  por sus patrones occidentales.  Esta vital confrontación no es nada más ni nada menos, que el evidente choque entre la civilización occidental y la civilización latinoamericana. La “falsa conciencia” se destruye describiendo y documentando con veracidad los horrores que día tras día viven las masas populares en países tales  como México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia y Perú. En todos estos países el neoliberalismo reina supremo desde ya hace varias décadas.  Las elites apátridas y pro occidentales han creado un horrible infierno para las clases populares que son inmensamente mayoritarias. Todos estos países mencionados tienen sociedades que sufren el síndrome de “país desgarrado”. Es decir, un país cuya elite ha decidido, salirse de su civilización originaria e introducirse en una supuesta cultura y civilización más avanzada. No obstante, después de varias décadas de funcionamiento del modelo, el sueño neoliberal de un estándar de vida bueno para todos, no se ha concretizado.  Muy por el contrario, este sueño para la inmensa mayoría se ha convertido en una horrible pesadilla. La sociedad ideal del liberalismo en América Latina, no se ha producido por la simple razón que la clase empresarial de la región carece de las características éticas y morales exigidas por los padres fundadores del liberalismo. Debido a esto es que los empresarios latinoamericanos utilizan una conducta propia del capitalismo primitivo, salvaje, corrupto y pre moderno.

Una ínfima e insignificante minoría ha alcanzado niveles de riqueza nunca antes  imaginado por los reyes absolutos del pasado colonial. Una clase media pequeña y desnacionalizada tiene niveles de vida similares a los de la clase media de los países desarrollados. Pero la inmensa mayoría, en algunos casos, el 90% de la población afectada, viven y mueren en condiciones miserables y desesperadas.  Reciben salarios de hambre, sufren una aplastante discriminación social y cargan con deudas impagables. Esta es la tragedia socioeconómica generalizada para este sector inmensamente mayoritario de la población. Una ínfima minoría (la elite política y socioeconómica) ha adoptado el modo de vida occidental y viven en elegancia y lujo parecidos al que tienen las elites  en las capitales del oeste. No obstante, el pueblo, la aplastante mayoría, sufre la opresión y el castigo del infierno en la tierra. La desatisfacción y angustia es generalizada en las masas populares. La enorme pobreza de las mayorías, comparada con la opulencia de la ínfima minoría, ha creado una anomia generalizada. Los países desgarrados de América Latina como consecuencia de esta anomia, tienen los más altos índices de asesinatos y matanzas de civiles así como los más altos indicadores de criminalidad del planeta, particularmente la matanza de mujeres y niños, se producen con pasmosa regularidad. El Estado neoliberal ha sido incapaz de controlar y disminuir el apabullante caos social. A toda esta increíble miseria hay que agregar, la drogadicción generalizada, los robos cotidianos, la violencia familiar y la destrucción de los hogares. Esta crisis social se complementa y agrava con huelgas ilegales y desfalcos y robos cometidos por la clase empresarial. Esta tragedia se completa con la absoluta ineficiencia de un Estado pequeño y subsidiario con total incapacidad de resolver los urgentes problemas y necesidades económicas y sociales de la población.

Si esta espantosa realidad que efectivamente sufren los países que han seguido el modelo neoliberal extremo, impuesto por occidente y sus empresas multinacionales, logra ser comprendido a cabalidad y esta comprensión penetra con fuerza en la conciencia popular, entonces los candidatos derechistas en el resto del continente no tendrían posibilidad alguna de ser elegidos. Los pobres son la inmensa mayoría y los ricos la ínfima minoría.  Estos últimos sólo pueden ganar elecciones si los gobiernos progresistas y populistas descuidan gravemente el trabajo de concientización social que todo gobierno progresista está obligado a realizar con éxito.  La prensa y los medios de comunicación popular, deberían con toda claridad describir y explicar las increíbles injusticias y crímenes que los pobres sufren en el infierno neoliberal.  En los últimos meses, la prensa honesta e independiente de los Estados Unidos, ha analizado en profundidad y documentado el calvario que sufren mujeres y niños mejicanos y centroamericanos que huyen de su tierra natal. Esto se hace pues los hombres de la familia ya han sido asesinados y ahora mujeres y niños son presa fácil para los criminales a sueldo pagados por la oligarquía local y las multinacionales extranjeras. Este es un verdadero genocidio que ocurre a vista y paciencia de todo el mundo. No obstante, el Estado neo liberal hace muy poco o nada para aliviar esta situación de los emigrantes indocumentados.

Así como africanos y árabes huyen de sus países debido a las guerras civiles de su región y tratan de entrar en Europa; de igual forma y por las mismas razones los latinos tratan de entrar a Estados Unidos y Canadá.[ii]  El viaje de sur a norte está plagado de peligros y los sobrevivientes que logran alcanzar la frontera con los Estados Unidos son víctimas de vejámenes, crímenes e injusticias. Se han creado lugares de detención donde mujeres y niños latinos son acarreados y acorralados en centros de detención parecidos a los campos de concentración utilizados en la segunda guerra mundial. Es necesario enfatizar y repetir que los vejámenes, abusos, castigos y humillaciones, son latigazos sobre las  espaldas de los “mojados”. La discriminación racial y cultural contra los latinos adquiere así toda su virulenta realidad. A las penas de cárcel siguen las deportaciones que separan y destruyen familias.

En la frontera que separa occidente de la civilización latinoamericana, o sea la línea de falla civilizacional, todos los días se produce el rechazo frontal que los ciudadanos del norte tienen hacia los ciudadanos del sur.  Esto   justifica los fervientes deseos de los latinoamericanos para poner fin a tanto abuso e injusticia extrema que ya lleva varios siglos de duración. Los ciudadanos del sur no necesitan emigrar a ningún lado. América Latina tiene enormes riquezas y esto a pesar del robo y saqueo hecho por occidente y sus esbirros locales durante cinco siglos (esta riqueza le dio a occidente la capacidad económica para conquistar por las armas a todo el mundo a principios del siglo XX). A pesar de todo esto, América Latina es aún la región más rica del planeta. Una Latinoamérica unida y con instituciones eficaces, eficientes y productivas, como las que tienen los chinos, pueden dar un estándar de vida adecuado a todos sus actuales habitantes y a los cientos de millones por nacer en el futuro.

Las masas populares de Argentina y Venezuela deben ser informadas y educadas con toda celeridad sobre lo que realmente ocurre en América Latina. Ellas deben saber con toda claridad lo que les espera si las derechas apátridas y desnacionalizadas ganan las próximas elecciones. Si estas nefastas derrotas llegan a producirse y con ello se revierte todo el progreso social alcanzado en la región en los últimos años; entonces el futuro para los pobres en Latinoamérica será enormemente negro y tenebroso. Algunos deberán prepararse para la mortal caminata hacia el norte y otros deberán prepararse para alcanzar la justicia y la dignidad por la fuerza, ya que la razón murió por falta de información veraz y oportuna.

-El autor, Fernando Duque, es cientista político.

Puerto Montt, noviembre 2015

*Fuente: El Ciudadano

Notas:

[i] ¿Cómo se puede explicar el hecho que la corrupta y apátrida derecha latinoamericana esté a punto de obtener dos inesperadas victorias electorales? A continuación se presenta una probable explicación. La ola de reformas democráticas y el avance de las fuerzas progresistas en América Latina, han creado un enorme y mortal desafío para la extrema derecha en la región. La derecha ya no puede confiar en que golpes militares o la intervención de los Estados Unidos, con éxito puedan proteger sus intereses, tal como sucedió durante los siglos XIX y XX. No obstante todo este cambio en la correlación de fuerzas, las fuerzas derechistas y reaccionarias son aún muy potentes en la región. J.P. Luna y C. R. Kalwasser son un par de editores estadounidenses que recientemente han publicado un libro titulado The Resilience of the Latin-American Right (John Hopkings University Press 2014). Estos académicos han reunido un grupo de brillantes cientistas políticos estadounidenses que han estudiado, analizado y explicado las causas y razones del actual e inusual poder de la derecha latinoamericana. ¿Cómo se explica que la derecha gobierne países tales como México, Centro América, Colombia, Perú y Chile y  también tenga desproporcionada capacidad de resistencia para obstaculizar y frenar el desarrollo de los países populistas? Todas las encuestas de opinión, realizadas en la última década, señala con prístina claridad y precisión que el típico votante latinoamericano posee potentes inclinaciones izquierdistas y populistas. Esta ciudadanía progresista y mayoritaria tiene dos demandas vitales. Solicita una adecuada e igualitaria distribución del ingreso y una fuerte intervención del Estado en la economía y la sociedad. Estas dos potentes tendencias izquierdistas, son la base del pensamiento progresista de la región. Como diría Samuel P. Huntington, este es el “credo” que condiciona y determina la cultura y civilización latinoamericana. En otras palabras, la igualdad es mucho más importante que la libertad económica y el colectivismo es preferible y practicado y se rechaza el individualismo. (Es preciso hacer notar aquí, que en estas líneas anteriores radica la fundamental diferencia entre la civilización occidental y la civilización latinoamericana. Occidente propone como valores superiores la libertad individual y la empresa privada. Los latinoamericanos defienden con valor superior la igualdad, la solidaridad y la empresa colectiva). Si la inmensa mayoría de los votantes latinoamericanos son de izquierda, ¿Cómo se explica la fortaleza y resiliencia  de las fuerzas derechistas en la región? Los autores del libro presentan cuatro razones o causas para explicar esta peculiar y extraña realidad. Primero, la derecha ejerce un enorme poder político comprando y sobornando a académicos y tecnócratas destacados y con fama internacional. Estos intelectuales a sueldo, condicionan y determinan el proceso de toma de decisiones del Estado. Gracias a su prestigio, ellos han conseguido crear una poderosa corriente de opinión que domina el pensamiento intelectual de la región. La previamente poderosa intelectualidad de izquierda, después de la caída de los socialismos reales ha decidido guardar un sepulcral silencio. De esta forma, el terreno está preparado para que los “técnicos” repitan el mantra del “consenso de Washington” y nadie con algún prestigio interviene para contradecirlos. En segundo lugar, la derecha ha conseguido el monopolio total de los medios de comunicación y socialización política. Particularmente la prensa escrita, la radio y la televisión. La derecha usa hábilmente estos medios para condicionar y manipular la agenda pública. El mensaje que recibe la ciudadanía es siempre favorable a los ricos y siempre negativo para los pobres. En tercer lugar, la derecha ha comprado y sobornado a la clase política que ocupa cargos de poder en el Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). La derecha financia no sólo las campañas políticas de sus partidarios y empleados, sino que también las campañas políticas de la izquierda. De esta forma la derecha obtiene el tipo de legislación que es favorable a sus intereses, pero nefasto para la mayoría. Esta práctica eminentemente corrupta se le ha tratado de legitimar llamándola “lobbying político”. En cuarto y último lugar, la derecha evita los temas que la cuestionan. Temas tales como la desnacionalización del empresariado, distribución de la riqueza, la criminalidad empresarial, los monopolios, los escandalosos sueldos de los ejecutivos, la intervención extranjera, el robo de los recursos naturales por las transnacionales, etc., etc. La derecha desvía la atención pública con increíble sinvergüenzura hacia temas éticos y morales, la religión, la ley y el orden, y la corrupción de los gobiernos populistas entre otros. Un excelente resumen  y crítica de este libro puede encontrarse en Foreign Affairs January-February 2015 pgs. 190-191

[ii] En el caso de Colombia, la marcha hacia el norte es principalmente hacia Venezuela. Este país en las últimas décadas ha recibido millones de pobres colombianos que con éxito han escapado de las bandas criminales de los paramilitares derechistas. Ellos son víctimas de un criminal genocidio y de una de las guerras civiles más largas del planeta. Para detalles sobre el tratamiento vergonzoso e ilegal de los inmigrantes centroamericanos en México, sírvase ver el trabajo de Lauren Carasik “Brutal Borders: Mexicos’s Inmigration Crakdown and How the United States Funds It” Foreign Affairs November 4, 2015.  Para detalles sobre el caos que las maras de El Salvador están produciendo en su país y en el resto de Centroamérica, ver: Robert Muggah and Steven Dudley “Digital Taugh Guys: How El Salvador’s Gangs Stay Ahead of the Police Online” Foreign Affairs November 2, 2015

“La France a connu ce que nous vivons en Syrie depuis 5 ans”

por Xavier Yvon avec M.Du (France)

Le président syrien Bachar Al-Assad a réagi aux attentats qui ont touché Paris vendredi auprès de députés français, a rapporté un journaliste d’Europe 1 présent sur place.

“La France a connu hier ce que nous vivons en Syrie depuis 5 ans”. En duplex de Syrie où il se trouve pour Europe 1, notre grand reporter Xavier Yvon a rapporté des déclarations de Bachar El-Assad.

Accueillant samedi matin une délégation menée par quatre députés Français dont Thierry Mariani, le président syrien a présenté ses condoléances à ses invités, après le drame qui a touché la France vendredi soir. Surtout, il a opéré un parallèle entre la situation en France et celle en Syrie. Selon lui, notre pays vient de vivre ce que “vit la Syrie depuis cinq ans”, le terrorisme.

*Fuente: Europe 1

Al Assad: “Francia conoció ayer lo que vivimos en Siria desde hace 5 años”

Publicado: 14 nov 2015 10:36 GMT

El terror que azotó este viernes a la capital francesa, dejando más de un centenar de víctimas mortales, ha desatado un sinfín de reacciones en todas partes del mundo. Frente al apoyo de los diferentes líderes del mundo, el presidente de Siria, Bashar al Assad, expresó su opinión y se unió al compromiso multilateral que busca redoblar esfuerzos para erradicar el terrorismo.

Durante la reunión, a la que asistieron diferentes medios informativos, el presidente sirio luego de ofrecer sus condolencias, comparó la situación actual de los dos países y se expresó frente a los acontecimientos señalando que “Francia conoció ayer lo que vivimos en Siria desde hace cinco años”, según lo citó la cadena radial Europa 1.

Francia participa desde comienzos de septiembre en la coalición internacional liderada por Estados Unidos que busca neutralizar las acciones del grupo terrorista Estado Islámico, frente al cual Al Assad ha manifestado su desaprobación, dado que se implementó sin contar con el Gobierno sirio.

Por su parte, el presidente francés, François Hollande, que declaró en las últimas horas el estado de emergencia en el país, ha advertido que “los terroristas quieren que tengamos miedo, pavor, pero se enfrentan a una nación que sabe defenderse”

*Fuente: Actualidad RT