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T r i b u n a c h i l e n a

"Haría falta sanear el sistema financiero dejando que se hundan los bancos"

"Haría falta sanear el sistema financiero dejando que se hundan los bancos"

Entrevista a: Miran Etxezarreta. Economista

Por Mariana Cantero

Miran Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universitat de Barcelona y doctora por la London School of Economics, publicó este año su último libro, 'Qué pensiones, qué futuro' (Icaria, coescrito con con Elena Idoate, José Iglesias Fernández y Joan Junyent Tarrida), donde rebate el discurso que establece una inexorable crisis del sistema público de las pensiones. Etxezarreta plantea a eldebat.cat formas alternativas para financiar este sistema y, en el fondo, otras teorías con las que analizar la situación económica en general.

¿En qué situación es encuentra actualmente el sistema público de pensiones?
El sistema de pensiones disfruta de muy buena salud: tiene superávit a pesar de la crisis. Lo que pasa es que nos están diciendo repetidamente que entrará en crisis. Yo creo que puede no pasar nada.

¿Pero es real la posibilidad de un déficit a largo plazo del sistema de pensiones público?
Con las estadísticas se puede justificar lo que se quiera, si se toma una parte determinada se puede ponderar y llegar a ciertas conclusiones. Pero en 1995 ya estaban diciendo los mismos señores que ahora hablan del futuro que la seguridad social y el sistema de pensiones entrarían en quiebra y la realidad es que son las únicas instituciones del estado que no lo están. Además, si realmente el problema fuera el número de ancianos que habrá en el futuro se pueden tomar otro tipo de medidas para que esto no pase.

¿Por ejemplo?
Aumentar las cotizaciones, aunque sería la peor de las medidas, porque no hay ninguna razón para que sean los trabajadores los que tengan que pagar por las pensiones, que se tendrían que financiar por la sociedad en conjunto, mediante los impuestos. Habría que hacer una reforma fiscal de fondo en primer lugar, en la que paguen más los que más tienen. A partir de aquí habría que redistribuir los impuestos, y una parte, que vaya a las pensiones. De manera inmediata, se podría luchar contra el fraude fiscal y la economía en negro y que aquellos que ganan más paguen más. Porque en este momento la cotización por las pensiones más altas es de 3.000 y pico euros . Todo el que gane más, no cotiza más. Tampoco cobra más, pero lo que se tendría que ver es que este límite sea progresivo. Estas medidas son relativamente fáciles de tomar, pero cualquier medida de redistribución de la renta cuesta aplicarla, porque los que tendrían que pagar más no quieren. Es el eterno problema de los ricos ante los trabajadores.

Entonces, ¿una solución sería redistribuir la renta?
Resumiendo, el tema de las pensiones pasa por redistribuir la renta del país. No hay absolutamente ninguna razón para que los trabajadores jubilados tengan que ser financiados exclusivamente por los que están en activo. Hay una riqueza total en el país y de aquí tienen que salir el dinero para mantener a la gente mayor. Pero no tiene porqué salir de las cotizaciones de los trabajadores en activo.

También se podrían distribuir los presupuestos del Estado de manera diferente...
Sí, se podría ahorrar por otros lados, como por ejemplo en el ejército. Por qué tenemos que tener uno tan potente? Casi a cualquier persona de este país que le preguntaran si prefiere mantener las pensiones o el ejército respondería que las pensiones.

¿Cree justificada la reforma laboral?
No. La reforma no es inevitable. Ahora el gobierno y los partidos de la oposición como el PP y CiU dicen esto, pero es mentira.

Y se habla mucho la crisis del sistema de pensiones en relación con el déficit, pero no de las remuneraciones, que son paupérrimas...
La media de las pensiones son unos 765 euros al mes con pareja, las de las viudas no llegan a 500. El 45% de las pensiones no llega a los 600 euros, entonces no es por aquí por donde se tiene que empezar a recortar. Al contrario: habría que pensar cómo reunir más dinero para que sean decentes. En todo este tema, nunca se habla del bienestar de los pensionistas. Y además hay otra cosa: si no hay dinero para las pensiones públicas, por qué sí que hay para las privadas? Es la riqueza del país la que tiene que cubrir unas y otras.

Usted apunta que todo esto va encaminado a potenciar las pensiones privadas
Este es el objetivo. Las pensiones privadas son un negocio fabuloso, tanto en cantidad (que son enormes, se tienen que invertir cantidades fuertes porque se ingresan 100 euros al mes, y cuando toca cobrar no te dan nada) cómo en condiciones, porque implican muchos años de inversión. Estas masas enormes de capital afluyen a la banca privada. En este momento los grandes inversores del mundo son los fondos de pensiones. Y aunque caiga la bolsa, si pierden dinero es de los pensionistas, no de los bancos, de forma que el negocio es redondo.

¿Es factible que a largo plazo se privatice el sistema de pensiones, como ya se ha hecho en otros países?
Sí, porque este es el objetivo final. El Banco Mundial, ya desde finales de 1994, plantea que se tiene que establecer un sistema de pensiones que tenga tres niveles: uno muy bajo, casi asistencial, para los muy pobres; un segundo nivel obligatorio y privado, donde entrarían la masa de los trabajadores (cosa que de hecho ya está pasando, porque ahora en muchos convenios, como el de los funcionarios, se ha aceptado que una parte del aumento de salarios vaya a un fondo privado de pensiones) y un tercer nivel que sería el de las rentas muy altas.

Se está aplicando una teoría de reparto de los costes y privatización de los beneficios...
Sí, una de las teorías clásicas, que establece que cada individuo busca el bienestar máximo para si mismo, con lo cual el resultado sería el bienestar social. De alguna manera nutren a los miles de economistas que surgenn cada año con este tipo de ideas. Dejan de lado el contexto y el concepto de clase social, que determina el futuro de la gente. De hecho, los mismos financieros que han causado la crisis han salido impunes de ella.

¿El cambio del sistema productivo es la salida a la crisis, como dice el discurso hegemónico?
Indudablemente España tiene un sistema productivo débil y cambiarlo es tan fácil porque los mercados mundiales están luchando entre sí. Esto mejoraría el estado de la economía, pero no resolvería el problema de las crisis, que son cíclicas en el capitalismo, inherentes al sistema. hubo crisis en los años 30, después en los 70 y ahora hay otra. Alemania, por ejemplo, tiene un buen sistema productivo, pero también tiene crisis.

¿El Estado tiene que volver a un modelo mas intervencionista?
Bueno, ahora el Estado interviene constantemente, pero sacando del pozo a los financieros. Es un error de percepción que tiene mucha gente creer que el Estado no es intervencionista en contextos liberales. El Estado ha sido intervencionista siempre, incluso en las mejores épocas de Reagan, la Thatcher o Bush. Cuándo ha llegado la crisis los financieros han acudido al Estado y este ha intervenido. Lo que hace Obama inyectando 600 mil millones de liquidez en el sistema es intervencionista, pero de forma tremendamente favorable a los grandes capitales financieros e industriales y dando un palo brutal a las clases populares. El problema es cómo interviene el Estado. Desmantelar el sector público y dejar que no controle nada, como preconizan los liberales, es intervencionista, pero a favor del capital.

Qué opina de las recetas para salir de la crisis?
Nadie sabe la respuesta a cómo salir de la crisis. Pero lo único que se podría hacer, puesto que no hay una salida permanente a la crisis, es paliar las consecuencias más negativas. Yo participo en el seminario de economía crítica Taifa, desde dónde hemos planteado tres ejes: ayudar inmediatamente a los más afectados por la crisis, como los parados y los desahuciados. Tendrían que tener subsidios dignos y se tendrían que retrasar los desahucios, o negociar las deudas con los bancos porque cesen los embargos. También se tienen que cubrir las necesidades básicas de la gente que está sufriendo, como la vivienda o la salud.

En segundo lugar, haría falta sanejar el sistema financiero dejando que se hundan los bancos. Así de sencillo. La legislación española garantiza los depósitos modestos, con un límite que, hasta 2008, era de 20.000 euros. Pero cuando empezó la crisis esta garantía subió hasta los 100.000 euros, de forma que ¿a quienes se beneficia? Y estos bancos se tendrían que sustituir por un sistema financiero público bien gestionado. Hay un millón de viviendas en manos de los bancos, pues que salgan al mercado y bajen de precio. El tercer eje es la actividad directa del sector público, creando ocupación en el ámbito social, en educación, sanidad. Esto daría ingresos a la gente y capacidad de consumo para reforzar la economía.

¿Cómo valora las medidas del Gobierno en este sentido?
Todas las medidas que se tomaron este año van totalmente en contra de esta línea. Por lo tanto, no es verdad que quieran arreglarlo, sino que quieren disciplinar a los trabajadores. Porque ni siquiera recortando sus ingresos se pueden sanejar las cuentas. El problema es que los políticos tienen tal sensación de impunidad... y no sabemos hasta qué punto nos pueden poner en peligro a todos. Pero es verdad que los trabajadores no están organizados, y estamos pagando el precio. Volviendo al tema de las pensiones, si hubiera problemas dentro de 25 años, ¿por qué se tienen que resolver hoy y no dentro de cinco años? Porque se aprovecha la crisis y la parálisis de la gente para poder hacer medidas como la reforma laboral o los recortes de presupuesto. Es un momento de gran derrota histórica. Pero hay mucha gente participando en movimientos sociales, ni partidos ni sindicatos son formas nuevas de movilización y hay que buscarlas. Porque estamos dejando perder derechos que han supuesto luchas enormes de siglos. Y nosotros tenemos una responsabilidad.

Catalunya pierde 10.000 inmigrantes en un año por la crisis

Catalunya pierde 10.000 inmigrantes en un año por la crisis

Redacción / ACN 

La crisis ha frenado la llegada de inmigrantes en Catalunya, donde por primera vez se ha producido un descenso de casi el 1% en un año, es decir, 10.000 extranjeros menos. Este dato, que ha facilitado la Secretaria per a la Immigració este lunes, denota que, aunque la bajada es débil, hay un cambio en el ciclo migratorio después de 12 años de crecimiento al 3,5%.

Según la Secretaria per a la Immigració, de julio de 2009 al mismo mes de 2010 se ha producido un descenso del 0,8% de extranjeros en Catalunya. Así, en este periodo de tiempo, cerca de 10.000 extranjeros -sobre todo hombres- se han dado de baja en los padrones municipales. En Cataluña ahora hay 1,2 millones de inmigrantes de los 7.571.316 catalanes que hay en total.  

Baja sobre todo el número de inmigrantes del Ecuador
Por nacionalidades, el descenso más grande se ha dado entre los ciudadanos de Ecuador (-6.707). Pero también se ha producido entre los inmigrantes de Bolivia (-3.588), Argentina (-2.772), Brasil (-2.507) y Colombia (1.772). Parte de este descenso contempla las nacionalizaciones de extranjeros, que pasan a formar parte de las personas con nacionalidad española. Las nacionalidades que han subido, son la paquistaní (+3.635), la marroquí (+2.464) y la hondureña (+1-580).

La bajada más importante, en el Alt Pirineu y Aran
Por comarcas, hay 24 que han perdido población extranjera y 17 que han ganado, aunque el aumento es muy pequeño. Si se miran las demarcaciones, la que registra un descenso más acusado es Alt Pirineu y Aran, con un 2,81% menos de inmigrantes. Este porcentaje es dos puntos superior a la media catalana.

Rechaza Venezuela el apoyo de sectores de Estados Unidos a ultraderecha

PL

El Gobierno de Venezuela manifestó su rechazo a las posiciones asumidas por sectores de ultraderecha de Latinoamérica que participaron en un encuentro en el Congreso de Estados Unidos.

La reunión denominada "Peligro en los Andes, amenazas a la democracia, a los Derechos Humanos y a la seguridad interamericana" muestra el apoyo que reciben estos grupos de extrema derecha en la norteña nación.
"Es una extrema derecha que tiene respaldo de sectores políticos de este país (Estados Unidos), de los medios y es desestabilizadora", aseguró el embajador de Venezuela en ese país, Bernardo Álvarez, detalla un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El texto cita que Álvarez ofreció una entrevista al canal multiestatal Telesur, al cual aseguró que en la actividad participó un grupo de golpistas, tales como Lucio Gutiérrez, vinculado al golpe de Estado en Ecuador; Otto Reich, que participó en el golpe de estado en Venezuela.
Además, dijo, Roger Noriega, quien estuvo vinculado en innumerables casos de desestabilización, además de agentes bolivianos que intentaron sabotear al presidente de Bolivia, Evo Morales".
El diplomático señaló que preocupa a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y, particularmente a Venezuela, pues personajes de la oposición venezolana comienzan a participar en este tipo de reuniones.
La idea es volver al escenario de la desestabilización, y este escenario está condenado al desastre y al fracaso, enfatizó.
El contexto en el cual se dio el debate es de un Congreso de la ultraderecha extremista que "está tratando de aprovechar los resultados recientes de los sectores más conservadores con los cuales incrementaron su posición en la cámara de representantes", agrega el texto de la cancillería difundido anoche.

Chile: Clotario Blest y la República de los Trabajadores

Chile: Clotario Blest y la República de los Trabajadores

Por Andrés Figueroa Cornejo
 
El 29 de noviembre en la Sala Camilo Hernríquez del Colegio de Periodistas se celebrará el cumpleaños 111 de Clotario Blest, quien para muchos, junto a Luis Emilio Recabarren, fue uno de los principales líderes y arquitecto organizacional  de los trabajadores chilenos. Si bien nació el 17 de noviembre de 1899, el Comité Pro Memoria del fundador de la Central Única de Trabajadores en el 53, decidió posponer la conmemoración con motivo del paro nacional de los empleados fiscales afiliados a la ANEF, cuna y escuela de Don Clota.
 
La agrupación organizadora del evento está formada por el dirigente de los funcionarios de la CORFO, Perfecto Celis, Álvaro Escobar de la Superintendencia de Electricidad, la historiadora Gilda Orellana, el teólogo Amador Ruiz, y el académico e historiador, Oscar Ortiz, quien fuera  leal asistente y mano derecha de Clotario durante los últimos 20 años de su vida (1970 a 1990). En la actividad se ofrecerán películas inéditas del legendario  sindicalista, presentaciones artísticas y testimonios.
 
 
Recabarren, el “Che” Guevara y Gandhi
 
 
Clotario Blest Riffo siempre fue claro en declarar su inspiración en la tríada muy personal y de fuertes contenidos cristiano-liberadores, de Resurrección, Revolución y Crucifixión, la cual se ilustraba en las personalidades de Luis Emilio Recabarren, el “Che” Guevara y Mahatma Gandhi.
 
El académico  e historiador Oscar Ortiz indica que el contexto que originó el carácter y la madera de Clotario  “viene de principios del siglo XX, de los emigrantes del campo a la ciudad que comienzan a industrializar Chile, en un período de crecimiento de los empleados fiscales y un Santiago superpoblado.”
 
Según Ortiz, “en la época, el sindicalismo era mucho más importante que ser militante de un partido político. Clotario logró aglutinar a todos esos sectores descontentos a través de la constitución de la Central Única de Trabajadores en la década del 50’, que corresponde a una fase de apogeo del sindicalista, y que tuvo su cumbre en la huelga general del 7 de julio de 1955 cuando paralizó  un millón de trabajadores en un país que tenía 6 millones de habitantes. El 80% de los asalariados estaban en la CUT en ese momento”.
 
Sin embargo, en 1961 Don Clota es desplazado de la Central porque los partidos políticos lo ven como enemigo. Pocos lo defienden. Clotario había encabezado la huelga del 7 noviembre del 60’ “que fue negociada por algunas cúpulas partidarias que no querían problemas con el presidente Jorge Alessandri. Entonces recién el Partido Comunista había recobrado su legalidad. La opción de Clotario era llevar a los trabajadores a la calle, no privilegiar el camino electoral”, informa Oscar Ortiz.
 
En agosto de 1962, Blest trató de fundamentar su renuncia a la mulisindical en un congreso de la CUT, pero sus detractores le arrojaron monedas y lo acusaron de ser agente de la CIA y  homosexual. Esa noche Clotario resolvió, al igual que Luis Emilio Recabarren, quitarse la vida de un disparo. No obstante, lo detuvo el recientemente fallecido historiador y luchador social, Luis Vitale. El autor de la “Interpretación Marxista de la Historia de Chile” había llegado al país desde Argentina en 1955 porque un profesor universitario  le encargó que hiciera su tesis sobre el movimiento sindical chileno. Clotario lo recibió, pero a condición de que perteneciera al mundo sindical. Entonces, Vitale creó la Federación de Trabajadores de Farmacia y Química, y se convirtió en consejero de la CUT el 57.
 
Posteriormente, Don Clota se hizo parte de la izquierda insurreccional (MIR), pero en 1969 también fue marginado de la joven organización por razones más bien generacionales. Eso lo reconoce el propio Andrés Pascal, quien asumiera como secretario general del MIR luego de la caída en combate de Miguel Enríquez en 1974.
 
Ortiz recuerda que “en 1970, Clotario creó el Comité de Derechos Sindicales, y del 73 al 79 contó con un muy buen equipo de profesionales. Pero en 1978, Jaime Castillo fundó la Comisión de Derechos Humanos y el equipo se trasladó hacia la nueva agrupación, llevándose toda la documentación que hoy es patrimonio de la Humanidad y que se construyó en la casa de Clotario. Nuevamente quedó solo.”
 
-Esa soledad parece una constante en la vida del personaje…
 
“Clotario tuvo un sino trágico. Era ingenuo, pese a sus demás talentos. Como no era militante de ningún partido político, pedía lealtades personales. Durante los 20 años que estuve con él aprendí que si no se pasa por el mundo de los trabajadores no se puede hacer nada. Que los trabajadores no deben tener intermediarios. Además me llamaba mucho la atención su fuerza como cristiano y católico. Y su casa funcionaba como monasterio. Las actividades comenzaban a las cinco de la mañana. Clotario era como el abad y yo era el prior (el segundo).”
 
-¿Y no había contradicciones entre un catolicismo tan observante con la violencia política, por ejemplo?
 
“Respecto de la violencia, Blest apoyaba los procesos revolucionarios armados del mundo. Él decía que la no violencia activa también tiene su límite y ponía como ejemplo a Cristo echando a los mercaderes del templo. Y que bajo una tiranía uno tenía la obligación de tomar las armas.  Clotario quedó aislado entre el 87 y 88 porque compartía la tesis de la insurrección popular. El algún momento apoyó incluso al FPMR, y frente al plebiscito del Sí o el No, llamó a la abstención. El 88 entró en una desnutrición y depresión profundas. Y no tuvo apoyo del mundo sindical.”
 
-¿Y cómo era en su comportamiento cotidiano?
 
“En materia de conducta y ética era extremadamente rígido. Horario puntual, estudio, no mucha vida mundana, ni mujer ni alcohol y una entrega absoluta en los momentos adversos. Y llevar una vida sumamente austera, subsistiendo con lo mínimo posible. Incluso era vegetariano.”
 
Don Clota no sólo fue candidato al Premio Nobel de la Paz entre el 78 y el 83, presentado por parlamentos del mundo, sino que además sus profusas detenciones policiales dieron origen al verbo “clotear” de habitual uso nacional, que significa “fregar”, “joder” o “caer en desgracia”.
 
 
“La juventud no está podrida”
 
 
 
Ortiz expresa que después de tantos años de lucha, “Clotario acariciaba el objetivo de instaurar la República de los Trabajadores. Él no estaba por la dictadura del partido único. Pensaba que las organizaciones sociales libremente articuladas pueden controlar la economía, y que debía existir un gobierno rotativo. Todo sobre la base de muchas asambleas. Ese es el resumen de su ideario político.”
 
En una entrevista realizada por el actual secretario general de la Confederación de Sindicatos Bancarios, Luis Mesina, a Don Clota en 1983, el dirigente nacido hace 111 años sentencia que “Tarde o temprano llegará la unidad. Y seremos un gran movimiento juvenil. Que la juventud salga a hacer frente a los problemas y se ponga a la cabeza de todos los trabajadores chilenos. Y le advierto que la clase trabajadora resucitará. La juventud de los sindicatos y estudiantil no está podrida.”
 
 
DECLARACION DE PRINCIPIOS DE LA CUT
Aprobada en el Congreso Constituyente (febrero 1953)


La Central Única de Trabajadores declara:
Que el régimen capitalista actual, fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre, que divide a la sociedad en clases antagónicas: explotados y explotadores, debe ser sustituido por un régimen económico-social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que se aseguren al hombre y a la humanidad su pleno desarrollo.
Que el Estado Capitalista es una expresión de esta lucha de clases, y por lo tanto, mientras subsista el capitalismo en cualquiera de sus formas, éste será su instrumento de explotación.
Que la guerra es una expresión y consecuencia inherente al régimen capitalista: por lo tanto, la Central Única de Trabajadores se pronuncia enfáticamente contra ella. Proclama, en consecuencia, la lucha internacional de los trabajadores por la paz permanente dentro de la convivencia de todos los pueblos y sin anexiones territoriales apoyando, por consiguiente, todas las luchas por la liberación nacional.
Que frente al régimen capitalista, la Central Única de Trabajadores realizará una acción reivindicacionista encuadrada dentro de los principios y métodos de lucha de clases, conservando su plena independencia de todos los gobiernos y sectarismos políticos partidistas. Sin embargo, la Central Única de Trabajadores no es una Central apolítica: por el contrario, representa la conjunción de todos los sectores de la masa trabajadora, su acción emancipadora la desarrollará por sobre los partidos políticos, a fin de mantener su cohesión orgánica.
Que la Central Única de Trabajadores tiene como finalidad primordial la organización de todos los trabajadores de la cuidad y del campo, sin distinción de credos políticos o religiosos, de nacionalidad, color, sexo o edad para la lucha contra la explotación del hombre hasta llegar al socialismo integral.
Que frente al imperialismo, transformación del capitalismo en sistema mundial de esclavización y dominación de los pueblos, lucha por la conservación de las riquezas del país y por la liberación del yugo del capitalismo nacional y extranjero: por consiguiente, desarrollará todos los esfuerzos de que sea capaz para encauzar un vigoroso movimiento por la recuperación de las materias primas, por la Reforma Agraria y por la expropiación de las empresas en manos del imperialismo, sin indemnización.
Para el logro de este objetivo tratará de mancomunar una acción coordinada con todas las Centrales Sindicales de América Latina.
Que es deber fundamental de todos los afiliados a la Central Única de Trabajadores el acatamiento leal y disciplinado a sus principios, métodos de lucha y resoluciones; asimismo, el esfuerzo de dirigentes y bases para conservar la unidad interna, a fin de presentar un frente monolítico en todos los órdenes sindical y gremial de la Central Única de Trabajadores.
Que en defensa de estos principios, ejercitará la más democracia sindical y el respeto de los derechos de cada afiliado y organismo para opinar y tener representación proporcional en todos los organismos directivos de la Central.
Que la Central Única de Trabajadores considera que lucha sindical es parte integrante del movimiento general de clases del proletariado y de las masas explotadas, y en esta virtud no puede ni debe permanecer neutral en la lucha social y debe asumir el rol de dirección que le corresponde. En consecuencia declara que los sindicatos son organismos de defensa de los intereses y fines de los trabajadores dentro del sistema capitalista. Pero, al mismo tiempo, son organismos de lucha clasista que se señalan como meta para la emancipación económica de los mismos, o sea, la transformación socialista de la sociedad, la abolición de clases y la organización de la vida humana mediante la supresión del estado opresor.

Crimen de crímenes

Crimen de crímenes

Por Silvana Melo (APE)

Si existe una revelación fría y certera del fracaso inapelable de la humanidad, ésa es el hambre. Un mundo que tolera la muerte de un niño cada seis segundos por enfermedades socias del hambre es una calamidad. Un desastre muy alejado de los brotes de ira de la naturaleza. El naufragio de los sueños de todas las revoluciones, la muerte a cuchillo de cualquier utopía. El hambre mata en complicidad con el hombre. El hombre sigue siendo su propio lobo; se devora a sí mismo, famélico y amoral.

La disminución de los hambrientos de 1023 a 925 millones entre 2009 y 2010, anunciada por la FAO, depende exclusivamente del precio de los alimentos y puede tener evoluciones elípticas el próximo año o en los meses venideros. No responde a una toma de conciencia brutal de los países ricos. A un repliegue repentino de los colmillos del hombre lobo del hombre. Sino a una parada ocasional de la rueda de la fortuna.
El África no produce alimentos y fabrica indigentes cada vez con más eficacia mientras los países privilegiados generan sofisticaciones tecnológicas, banquetes y opulencia. No se puede dar vuelta la página ligeramente a la cruda verdad de haber vivido los primeros diez años del milenio en un planeta desangrado por la injusticia. No se puede naturalizar el hambre inexorable de millones de personas mientras la riqueza se concentra en la siesta palaciega capitalista que tiene una discapacidad temible: la ceguera ante cualquier otra cosa que no sea el avistaje hedonista de su propio ombligo.
El pobre país que primereó las luchas contra la esclavitud y empujó a la negritud a irrumpir en la historia sólo aparece cíclicamente en la globalizada pantalla mediática cuando sube al cielo su aguja de catástrofes. Antes del terremoto de enero el 80 por ciento de la población de Haití sobrevivía con dos dólares diarios. Y los niños comían galletas de barro para engañar la panza. La movida de la tierra se tragó al dos por ciento de la gente, al gobierno, a las instituciones y a todo atisbo de estructura social que intentara erigirse en una de las tierras más pobres del planeta. Gran parte de las ayudas alimentarias durmieron meses en los hangares de la ONU. Y del auxilio económico prometido por el primer mundo con panderetas de traje y luces apenas llegó el 15 por ciento hasta noviembre.
Haití volvió, dramáticamente -al menos por un rato- a la cúspide noticiosa. Es que una epidemia de cólera se lleva a la gente como el humo venenoso a las hormigas. Todos los análisis convergen en que el brote habría sido traído por una delegación nepalesa de ayuda humanitaria de la ONU que dejó sus excretas en el río donde los haitianos van a buscar el agua. El mundo que convergió en Haití desde enero para oler su tragedia no hizo más que profundizarla. Lejos de salvar vidas, terminó de derrumbar el último techo de la esperanza, si es que alguna vez tuvo uno.
El G-20 -el grupo de países industrializados y emergentes que celebró su reunión hace pocos días- ni siquiera mencionó la tragedia de Haití. El hambre no parece ser tema de discusión en el mundo. Aunque se mueran un niño cada seis segundos en el planeta y 25 niños por día en la Argentina por enfermedades parientes de la falta de alimentos.
No hubo menciones de las autoridades nacionales ni de los líderes de la oposición, muy entrampados en la discusiones alejadas de los mal nutridos del Impenetrable y de los niños muertos de los tareferos.
La pelea políticamente sangrienta por el presupuesto 2011, ¿es por el hambre? ¿Es la médula de la discusión los dos bebés indígenas salteños que se murieron en junio en el departamento de Rivadavia mientras el joven y bello gobernador Urtubey celebraba con fastos a Güemes? ¿O la nena de 15 que cerró los ojos en Cafayate, cuando medía un metro y pesaba ocho kilos y no pudo más?
Hace pocos días no más murió una chiquita de dos años en Colonia Santa Rosa, a 250 kilómetros del corazón de Salta la linda. Era morenita, de ojos profundos. Nacida en una comunidad originaria. El certificado de defunción que firmó el médico dijo que había sufrido de “deshidratación y desnutrición grave”. Se llamaba Tatiana Tapia y todo el mundo desmintió después que estuviera desnutrida. Menos su familia, 16 que viven una una casita del barrio Las Palmeras, pobre y alejado.
En Montecarlo y en Apóstoles murieron Milagros y Héctor. En Oberá hay dos nenes “en estado desesperante por la desnutrición”. Nacieron hace varios años pero sus cuerpitos son mínimos. La sala común del Hospital Samic no es mejor que las casillas donde nacieron. En Misiones ya han muerto cerca de 250 en el año. Hay otros mil en situación crítica. ¿Es ésta la pelea enardecida por el presupuesto 2011? ¿Están discutiendo por el hambre?
En Formosa, en octubre, se denunció la “dramática situación de los niños de dos colonias aborígenes de Ibarreta”. Hay 28 chicos desnutridos y, ante la ausencia del Estado, médicos y pobladores piden que manden alimentos. De cualquier lado, de cualquier manera.
Mientras se discute con uñas afiladas el presupuesto nacional 2011. ¿Alguien habla del hambre? En el país de los alimentos para 400 millones, de la soja precio y cosecha record, de la macroeconomía envidiable, del crecimiento a tasas chinas, ¿alguien discute el hambre?.
En Ibarreta hay un bebé de un año que pesa 5,5 kilos. Debería pesar diez. “Es una desnutrición del 46%”. Es que en el país donde brota alimento de la tierra y se puede pinchar una nube para tomarle toda el agua, los niños se mueren de hambre.

Es el más crimen de los crímenes. El fracaso más atronador de la humanidad. Buitre de sí misma. Ciega. Sorda. Muda.

 

 

La “tercera vía”: Más de lo mismo, pero con otro nombre

La “tercera vía”: Más de lo mismo, pero con otro nombre

Marcelo Colussi (ARGENPRESS.info)

Cuenta la historia que alguna vez venía por un camino Rockefeller, y de pronto llega a una bifurcación de la que salían dos nuevas rutas. Arribados a ese punto le preguntó el chofer del vehículo para dónde tomaban; la respuesta no se hizo esperar: “¡ponga la luz de giro a la derecha y doble a la derecha!”. Momentos después, por la misma vía venía Fidel Castro; llegado a esa bifurcación, también el chofer preguntó por el destino a seguir, y la respuesta también fue inequívoca: “¡pon la luz de giro a la izquierda, camarada chofer, y gira a la izquierda!”. Algunos instantes más tarde se encuentra en esa ramificación un representante de la “tercera vía” (aquí cabe una lista muy grande y heterogénea: Tony Blair, Lula, Felipe González, Michelle Bachelet, Juan Domingo Perón, John Keynes, Anthony Giddens, Oscar Arias… seguida de un etcétera considerable que el lector podrá llenar a su mejor parecer); preguntado entonces por el chofer hacia dónde dirigirse, la respuesta fue: “ponga la luz de giro a la izquierda pero doble a la derecha”.
Así presentadas las cosas, pareciera que lo que va seguir será una burla mordaz de la llamada “tercera vía”. Pero no se trata de una mofa, para nada; es, en todo caso, un intento de centrar la discusión. Para dejarlo dicho casi como telón de fondo de lo que se expondrá a continuación, valga citar estas palabras: “Simplemente no hay otra opción que esta: ya sea que se abstiene de interferir en el libre juego del mercado o se delega el manejo completo de la producción y distribución al gobierno, ya sea capitalismo o socialismo, ¡no hay un camino intermedio!” Esto no lo dijo un “furioso comunista”, sino uno de los principales referentes teóricos del sistema capitalista allá por 1927, reflotado en la cresta de la ola neoliberal de estos últimos tiempos: Ludwig von Mises.
El sistema económico-social que hoy día rige a toda la humanidad salvo islas puntuales (Cuba o Corea del Norte como bastiones de un socialismo de Estado aún vigente, o grupos poblacionales muy pequeños y marginales a la economía global que se encuentran en selvas tropicales, en algunos casos aún en períodos neolíticos: indígenas amazónicos, bosquimanos del Kalahari, etc.), el sistema dominante sin discusión es el capitalismo. Para el socialismo eso plantea un desafío aún abierto, entendiendo que las primeras experiencias de construcción socialista no dieron el resultado esperado, pero que la idea de transformación revolucionaria aún sigue vigente (porque las injusticias sociales aún están). Posiciones “híbridas” –permítasenos decirlo de esa manera– como el caso del “socialismo de mercado” chino, o el vietnamita, abren interrogantes; pero no en el mismo sentido en que los plantea la así llamada “tercera vía”. ¿Cómo construir un mundo de mayor equidad sin llegar al socialismo, que implica una ruptura violenta con lo anterior? ¿Cómo pasar a un mundo de mayor equidad social si los factores de poder (capitalista) no ceden sus posiciones? ¿Se consigue eso en las urnas? ¿Cómo lograr “dulcificar” la explotación? ¿Es ello realmente posible? ¿Se puede arreglar esto en una mesa de negociaciones?
Incluso en la Cuba socialista estos mecanismos capitalistas que se han ido abriendo con el llamado a inversiones empresariales extranjeras constituyen un reto; pero está claro que allí no se busca explícitamente una “tercera vía”; o, al menos, no en el sentido que este concepto se ha venido desarrollando en otras latitudes: o se es socialista, o se es capitalista. En todo caso el producto que pueda salir de esos experimentos deberá evaluarse con el parámetro que permitirá decir si se sigue el modelo socialista centralista, o se aleja de él. Por ejemplo, en la China actual: ¿se puede decir que aún se construye el socialismo pese al manejo unipartidista y vertical del Partido Comunista en lo político, o se está construyendo una potencia capitalista mezclada con toda la tradición cultural de una de las culturas más viejas del mundo? A estas alturas todo permitiría decir que estamos ante una sociedad capitalista, con todas las de la ley, más las peculiaridades de la milenaria cultura china. Incluso habría que agregar: potencia capitalista pisándole los talones al que aún hoy continúa siendo el país hegemónico: Estados Unidos. Pero nadie, en modo alguno, podría asimilar la experiencia China, ese raro galimatías llamado “socialismo de mercado”, con lo que en otros contextos se conoce como “tercera vía”.
Queda claro que al hablar de “tercera vía” se hace alusión a una posición intermedia entre dos extremos ya conocidos, y de los que, ninguno termina de convencer. Algo así como: una nueva alternativa, un camino intermedio entre dos cosas, una solución de compromiso. O, al menos, esa es la intención.
Ahora bien: ¿hasta qué punto es posible encontrar esos caminos intermedios? Hablando del sistema capitalista, depredador y violento como el que más, continuamente ha habido llamados a su humanización en un desarrollo que pareciera llevarse todo por delante olvidando al ser humano y a la naturaleza. Es así como a través de la historia surgieron leyes de protección a los indígenas en el momento de la conquista del “Nuevo Mundo”, buen trato a los esclavos, el socialismo utópico en los albores de la industria (Robert Owen, Charles Fourier, Henri de Saint-Simon que, por cierto, era un noble); o actualmente “ajuste estructural pero con rostro humano”, tal como piden las agencias “suaves” del sistema de Naciones Unidas (UNICEF o la Organización Mundial de la Salud –OMS–) al lado de los “duros” (Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional). En todo caso, estos llamados a la moderación nos dan la pista de por dónde habría que empezar a entender esta “tercera vía”. Si se quiere decir de otro modo: un capitalismo humanizado, una explotación “buena”.
Ahí cabe de todo: desde la ya hoy legendaria “tercera posición” del peronismo histórico de la Argentina de la década del 40 del siglo pasado hasta el Pacto de la Moncloa en el católico reino Borbón post franquista con un partido proclamado socialista en la dirección política. Y si se quiere exagerar un poco, desde el ex presidente estadounidense Bill Clinton (el mismo bajo cuya presidencia se creó la burbuja financiera que explotó hace un par de años, y que bombardeó Irak cuando se hizo público su affaire con la becaria Mónica Lewinsky) hasta el siempre mal definido socialismo del siglo XXI surgido con la Revolución Bolivariana –o “proceso chavista”, quizá más acertadamente–, que es socialista… pero no tanto, y que sigue respetando la sacrosanta propiedad privada de los medios productivos (buena parte del petróleo que se explota en el territorio venezolano lo hacen aún las corporaciones petroleras multinacionales, por ejemplo). Como vemos, estas posiciones intermedias dan para todo.
Entonces, si bien es difícil cuando no imposible definir con precisión de qué hablamos con este evanescente concepto, está claro que es una posición no confrontativa con la propiedad privada. No cuestiona, como lo hace el socialismo, la propiedad privada de los medios de producción buscando su transformación revolucionaria (expropiaciones, reforma agraria), sino que espera una feliz circunstancia en que los mismos puedan servir al bien común, tener una función social, un “rostro humano” en definitiva.
Abrir la discusión en torno a qué sistema brinda mayor cuota de satisfacción a la población es una tarea casi imposible, y en general siempre bastante mal encarada si no se atiende a la complejidad del sistema planetario que hoy por hoy nos domina, y considerando que en general vemos la realidad desde prejuicios que nos distorsionan. ¿Qué pueblo es el más feliz? ¿Cómo y desde dónde decirlo? Más allá del bienintencionado intento del índice que desarrolló recientemente la NEF (The New Economics Foundation) según el cual los países con economías más desarrolladas no aparecen encabezando la lista, y sí por ejemplo, países pobres como los de Centroamérica (lo cual plantea interrogantes, por supuesto: según esa medición los haitianos son más felices que los estadounidenses…), poder decir con exactitud quién es más feliz tiene algo de quimérico. ¿Podríamos tomar con seriedad que un ciudadano haitiano es más feliz que un norteamericano? ¿Por qué son los haitianos los que marchan en cantidades industriales como inmigrantes ilegales hacia la potencia del norte y no se da el tráfico en sentido inverso? ¿Qué constituye la felicidad?
Hay una extendida visión clasemediera (prejuiciosa, conservadora y racista) que considera a los “pobres” como esencialmente “haraganes, faltos de espíritu de superación, dejados” y que con pocas migajas se contentan, pues “mientras tengan para parrandear y hacer hijos, suficiente. La pasan todo el día tirados en una hamaca. ¿Qué más pueden pedirle a la vida?”. Conclusión de todo ello: los pobres y excluidos la pasan mejor. Se podría decir entonces que ¿“son más felices”? Intentar medir esto de la felicidad es, seguramente, caminar sobre un tembladeral que no augura nada bueno, que no da seriedad científica, que llama al equívoco. Pero lo que sí puede constatarse son las formas concretas en que se organizan las sociedades, el acceso a recursos de cada uno de sus miembros y ciertos indicadores básicos de calidad de vida. Quién será más feliz tiene algo de misterioso… (¿secreto de alcoba?). Pero no así la injusticia en juego. ¿Podrá sentirse feliz alguien que padece injusticias? Según la medición mencionada, sí.
Por eso es que debe ser tomada con pinzas.
Ahora bien: el capitalismo como sistema sin ningún lugar a dudas ha creado las bases materiales suficientes como para terminar con carencias crónicas de la humanidad (hambre, ignorancia, desprotección). Si no lo hace no es porque no tenga un “rostro humano”, porque intrínsecamente no sea amable, gentil, benévolo. No es, definitivamente, cuestión de talantes, de actitudes: son condiciones políticas concretas. El afán de poderío de la clase dominante asienta en armamentos letales, y ahí no hay consideraciones de bondad a la vista. En ese sentido el sistema funciona como una maquinaria con vida propia: no se puede detener, se traga a las personas de carne y hueso y se autoreproduce continuamente. Por más que los más grandes magnates del mundo decidieran donar sus fortunas (y algo de eso Bill Gates está proponiendo ahora), la situación de base no cambiaría. Quizá con eso, quien más feliz estaría –para usar la mencionada medición– serían los mismos archimillonarios, por “buenos y piadosos”. Pero las cosas no se arreglan con buenas intenciones, con donaciones piadosas, con ejércitos de Madres Teresas.
No se trata, entonces, de cambios de actitud, de bondades que estarían faltando. El sistema capitalista valora más la propiedad privada que una vida humana o que la defensa de la naturaleza, y en esa cosmovisión individualista la solidaridad no existe. Un baluarte de ese sistema, la “Dama de hierro” Margaret Tatcher pudo expresarlo sin pelos en la lengua: “No hay libertad, a menos que haya libertad económica. (…) No hay tal cosa como la sociedad. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias. Y ningún gobierno puede hacer nada si no es a través de la gente, pero la gente primero debe cuidar de sí misma.” La visión de la “tercera vía” es buscar un ablandamiento –digámoslo así– en esa estructura: permitir la explotación, pero poniéndole reparos.
La intención de esto no es abrir una pormenorizada discusión comparativa para ver qué sistema ha estado funcionando mejor: la socialdemocracia escandinava o la planificación central de Cuba; qué ha dado más resultado: el resurgimiento económico español post pacto de la Moncloa o la confrontación de los piqueteros argentinos en medio de una economía en retracción. Si se trata de mostrar que la “tercera vía” ha dado mejores resultados, sucede casi igual que con el índice de felicidad: ¿con qué criterios se hace la medición? Los nórdicos tienen mejor nivel de vida que los habitantes de cualquier país africano que optó por caminos socialistas década atrás, cuando comenzaban su proceso de liberación nacional. ¿Se debe eso a que los primeros decidieron por la “tercera vía” y los segundos no? Nicaragua, construyendo su revolución socialista en el medio del acoso de Washington con una guerra monumental que trastocó toda su vida nacional, optó por la “tercera vía” en lo económico. ¿Por qué allí no funcionó la receta y el país siguió siendo de los más pobres en todo el continente americano? Los tigres asiáticos, con un capitalismo salvaje, produjeron saltos económicos fabulosos en estas últimas décadas, mucho más que, por ejemplo, Chile o Costa Rica, supuestos exponentes de la “tercera vía” en suelo americano. ¿A dónde nos lleva este planteo de caminos intermedios?
Para tratar de darle una suerte de síntesis a lo dicho hasta ahora está claro que hay países capitalistas donde los satisfactores socioeconómicos se cumplen a cabalidad. Allí, sin dudas, las poblaciones tienen altas cuotas de acceso a bienes y servicios, independientemente si son o no felices según ese nuevo intento de medición. Es decir: nadie padece carencias básicas ofensivas. Pero eso sucede en no más de un 15% de la población mundial. Y se podría agregar que esa “tercera vía” es el punto más alto en el desarrollo capitalista, dando como resultado sociedades donde, además de confort material, hay aparatos de Estado que aseguran el real cumplimiento de todos esos satisfactores acentuando el respeto por los derechos civiles y altos niveles de desarrollo cultural. Ahora bien, si esos son logros de esa “tercera vía”, no hay que olvidar que ello está posibilitado por una explotación de base que deja al resto de la población mundial en las peores condiciones. Nicaragua, con “tercera vía”, no dejó de ser un país pobrísimo.
Todos los países del Sur con economías pobres y grandes problemas estructurales que optan en lo político por esta “tercera vía” no solucionan de raíz sus carencias. En todo caso, ante el actual estado de cosas, existe la ilusión que el proclamado “derrame” de la economía de abundancia del capitalismo habrá de mejorar sus situaciones. En ese contexto se podría decir que significa la esperanza de “lo menos malo” para las poblaciones. Pero en definitiva no es una vía nueva: presupone siempre la explotación del trabajo de otros, con el pretendido grado de civilización que permita repartir un poco menos inmisericordemente la riqueza social. Aunque tal como decía la historia con que se abrió la reflexión, en definitiva no es sino un amague hacia la izquierda sabiendo que las cosas, en realidad, van a la derecha. Es decir: está presupuesto un estado de explotación sin el cual no se crea la riqueza. Que se puedan negociar y consensuar algunas mejoras con el gran capital para la gran masa de trabajadores no significa que termina la estructura injusta del mundo. En definitiva: si el camino realmente augurara mejoras para la gran mayoría de trabajadores: bienvenido. Pero la experiencia no lo demuestra. ¿Podría toda el África abrazar esta tendencia y salir así de su miserable atolladero? ¿Servirán estas recetas para terminar con su pobreza crónica?
Si las experiencias socialistas vividas hasta ahora no resolvieron todo lo que se esperaba resolverían, nada autoriza a decir que la explotación de clases ha terminado y que nos encontramos en un paraíso. La buena pretensión de una “tercera vía” que se nutra de la abundancia del capitalismo –ya con cinco siglos de acumulación, no olvidar– más una preocupación por lo social, irremediablemente no puede pasar de eso, de buena pretensión, porque las raíces mismas de la explotación no desaparecen. Loable quizá, como la pretensión del conde de Saint-Simon de una sociedad de iguales, sin clases; pero lamentablemente, tal como dice el refrán: “para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos”. Es decir: lograr cambios no cosméticos en la estructura de las sociedades, donde el poder sigue siendo el núcleo duro (¿quién lo abandona en forma voluntaria acaso?), implica algo más que pactos, que consensos, que buenas intenciones.

Los izquierdistas “no kirchneristas” que “se nublaron” ante la muerte de Néstor Carlos

Por Fernando Armas

Al difundir masivamente el excelente texto de Gustavo Robles, recibimos elogios y apoyo al mismo. Pero también, casi en partes iguales, nuestro buzón de entrada fue objeto de diatribas e insultos (mínimo, “gorilas rojos”).

Como un aporte más elevado al debate político, recibimos también otros textos de personalidades que no forman parte de la militancia orgánica del Frente para la Victoria (Fontova, Mempo Giardinelli), pero sí del espectro de la “izquierda progresista no gorila”. También hemos leído algunas novedades en el pensamiento de la llamada izquierda revolucionaria.
En todos estos casos asistimos a una absolutización apologética del papel del individuo (en este caso, el muerto Kirchner) en la historia reciente de la Argentina.
El método (empírico e instintivo) que usan estos izquierdistas para sumarse al coro del kirchnerismo auténtico, es bien simple:
1) Enumerar cual listado de logros las “medidas positivas” del ex Presidente y de su compañera sucesora, sin profundizar concretamente acerca de cada medida.
2) No enumerar el listado de las “medidas negativas”, reemplazándolo con el eufemismo de “mis divergencias con el Gobierno” y con la rotunda advertencia. “¡ojo, que yo no soy kirchnerista ni nunca lo voté!
3) No dar contexto a dichas medidas. Se omite decir que, producto de las propias leyes del mercado, toda América Latina (así como otros países llamados emergentes, como China, India o Rusia) tuvieron un desarrollo de las fuerzas productivas excepcional, que se hubiera dado de cualquier manera, con cualquier gobierno burgués, como lo demuestra el carácter antitético al populismo que campea en Chile, Colombia o Perú. Lo que varía (¡y lo que está en disputa!) es qué fracción de la burguesía nacional, con qué relación con el Imperialismo, capitaliza ese crecimiento económico.
4) Se omite decir también que los ajustes de gobierno para superar (en términos capitalistas) la crisis del 2001 (que tuvo en la devaluación del peso su piedra angular), no fueron trabajo de Kirchner, sino de Duhalde y de Lavagna.
5) Estas omisiones son decisivas, ya que se parcela el balance de un gobierno, evitando una mirada holística del mismo. Se evita definir lo que, desde el ángulo del marxismo, es lo esencial (su carácter de clase) para perderse en una serie de supuestos logros. Como bien dice la Liga Comunista de los Trabajadores (ver “La Hoja obrera” Nº 17): “Antes que nada, es necesario aclarar una vez más que el peronismo, en todas sus variantes -como la UCR, el ARI, el PRO, el Proyecto Sur, etc.-, es un partido o movimiento político patronal, que defiende al capitalismo como sistema, por eso mismo gobierna para los intereses de los empresarios. La diferencia con los otros partidos patronales está en qué sector burgués priorice cada uno y en qué sector social se apoyen para tener respaldo político. En este sentido el peronismo, como quiere ser apoyado en las elecciones por las masas populares, generalmente tiene un costado más popular que los otros, pero es sólo a los efectos de ganar su apoyo electoral y gobernar para los intereses de los empresarios, entre los cuales se encuentran la gran mayoría de sus dirigentes: son patrones.”
6) Es que si relacionamos el fenomenal desarrollo de las fuerzas productivas acaecido en la Argentina en los últimos años, con los salarios, la precarización laboral, la desocupación, la educación, la salud, la vivienda, los transportes, etc., tendremos que concluir que estamos ante GOBIERNOS MISERABLES en cuanto a su intervencionismo estatal, para que haya algún “derrame” de la fenomenal riqueza acumulada. Y pluralizamos, porque no nos referimos sólo a los K, sino también a aquellas provincias o municipios gobernados por la oposición burguesa (Macri en Capital, Das Neves en Chubut, Rodríguez Saa en San Luis, Binner en Santa Fe, y los radicales en otras provincias). Por eso es una falacia atacar nuestra postura de independencia política con el argumento de que “le hacemos el juego a la derecha”.
7)Nuestros izquierdistas (y en este ítem tenemos de todo: filo kirchneristas, marxistas, leninistas, guevaristas, y hasta trotskystas), se vieron conmovidos por la gran movilización popular que generaron las exequias, especialmente por parte de la juventud. Siendo completamente cierto que el desfile ante el cajón del ex Presidente (¡transformado en prócer!) fue genuino y masivo, y no producto solamente del aparato, tal hecho no acredita progresividad alguna, sino más bien una adhesión pasiva rayana en la pleitesía, que nos dá una medida de la situación del movimiento de masas en la actual situación política. Haciendo memoria, me viene el recuerdo de la muerte de José Stalin, también de un infarto de miocardio, en la década del 50: sus funerales fueron imponentes EN TODO EL MUNDO (también en la Argentina), porque la burocracia reaccionaria enterradora de la revolución de octubre ya había logrado entronizar “LAS MEDIDAS POSITIVAS” (especialmente la victoria contra el nazismo en la 2ª Guerra mundial), obturando completamente la posibilidad de pensar desde una mirada integral el carácter esencialmente contrarrevolucionario del stalinismo, encarnado en su propio Jefe muerto.
8) Finalmente, debiera pensarse que la muerte es un recurso a considerar por el viviente, de allí su ambigüedad. Pero ella es concreta y no respeta agenda, ni es hipócrita (también estas son consideraciones subjetivas de la naturaleza viva). La biología de la muerte es tomada por el viviente de manera que nos pinta de cuerpo entero: esto es el duelo, el ceremonial, etc. Ahora bien: ¿qué pasa cuando el muerto se transforma en vía de acceso? Si aguzamos la atención, tenemos que analizar que allí se cambió el foco: el muerto ya no es el muerto sino la escena del viviente. Esto puede traducirse en lo que nos decían nuestras abuelas de niños "tenele miedo a los vivos, no a los muertos". Kirchner se transformó en vía de acceso para una propaganda política del Gobierno, para ubicar al lider, al prócer, ante la crisis de referente-guía, de dirección, que es la real muerte en vida.

Haití: ¿Epidemia o limpieza étnica? De la catástrofe al genocidio

Haití: ¿Epidemia o limpieza étnica? De la catástrofe al genocidio

Carlos Medina Viglielm ( ARGENPRESS.info)

Las muertes en Haití a consecuencia de la epidemia de cólera se acercan rápidamente (o ya han sobrepasado), los mil casos. El mundo hace cálculos sobre la posible cantidad de muertes a partir del número de contagiados y, no mucho más.

Acosados por la premura y la falta de condiciones mínimas hospitalarias, o directamente a la cruda intemperie, los brigadistas médicos desplazados en el castigado país, entre ellos los cubanos, primeros en llegar, hacen lo que pueden.
Hace pocos días se celebró en Montevideo un encuentro de solidaridad con Haití, bajo la consigna "Ayuda humanitaria sí, tropas no". El encuentro se llevó a cabo durante los días 8 y 9 de los corrientes, fue convocado por la central única obrera uruguaya PIT-CNT y la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU). Representando al pueblo haitiano asistió Henry Boisrolin (Coordinador del Comité Democrático haitiano) y por la organización Médicos del Mundo, cooperante en Haití, el médico argentino Gonzalo Basile.
Los testimonios aportados tanto por Boisrolin como por el Dr. Basile, dejaron -para vergüenza de los asistentes al encuentro-, las verdaderas razones de lo que no es otra cosa que una ocupación militar. Haití es simplemente un nuevo portaviones al servicio de los intereses guerreristas del Pentágono. En el encuentro quedó claramente establecida la absoluta inutilidad e incompatibilidad, desde el punto de vista de la ayuda humanitaria, que significan las fuerzas militares desplazadas en Haití y que están supuestamente dirigidas por militares brasileños. Esas fuerzas militares de ocupación, entre las que se encuentrasn más de 1100 soldados y oficiales uruguayos, son la nueva actividad que desempeñan en Latinoamérica y el Caribe, en este caso en Haití, los ejércitos que no hace muchos años, oficiaron de ejércitos de ocupación en sus propios países.
Quedó establecido, contra los argumentos que da el gobierno urugayo al aprobar la extensión por un año de la permanencia de tropas uruguayas en Haití, que el contingente militar internacional desplazado en ese país, no es otra cosa que la tercerización de una ocupación militar, al servicio de los intereses hegemónicos de los Estados Unidos de Norteamérica.
En una entrevista concedida al programa "Resonando", que se emite en Montevideo por CX40 Radio Fénix (en AM) dijo Henry Boisrolin: "Nosotros (los haitianos), entendemos que la presencia de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití) donde participan tropas brasileras, argentinas, uruguayas, chilenas, etc. representan una violación de la soberania de nuestro pueblo y una violación al principio de audeterminación del pueblo haitiano".
"Consideramos que la MINUSTAH entonces es una fuerza de ocupación y los hechos son muy claros, han violado a nuestras niñas y mujeres, un soldado de ellos consume lo que consumen 5 haitianos, no supieron prevenir absolutamente nada con los huracanes, las inundaciones, en el terremoto demostraron una total ineficacia, durante y después".
CX40.- Y entonces ¿para qué están?
Henry - "Yo creo que Haití políticamente hablando es un país donde las clases dominantes haitianas han perdido el control, no pueden ganar elecciones y es un país donde los EEUU no pueden dejar que las cosas sigan su curso y terminen en un alzamiento popular, un levantamiento que termine en la construcción de un poder popular. No hay que olvidar que geopolíticamente hablando Haití es el país más próximo a Cuba, 77 kms nos separan. Haití comparte la misma isla con la República Dominicana, estamos a minutos de vuelo de Puerto Rico y de Jamaica. Entonces ellos inventaron en el año 2004 lo que nosotros llamamos la tercerización del imperialismo, retiraron sus tropas y propusieron mandar tropas de otros países pero comandadas esta vez por Brasil".
(...) "Aristide es un populista que traicionó pero que mantenía ciertos vaivenes, no era una carta segura para la política norteamericana, incluso le cobraron a él los discursos incendiarios que hacía al principio cuando él era adepto a la teología de la liberación (porque era un cura salesiano) entonces hubo muchos disturbios, movilizaciones pidiendo la renuncia de Aristide y un levantamiento armado organizado por norteamericanos y fundamentalmente las clases dominantes haitianas con ex de la milicia de Duvalier y ex militares, los organizaron, los armaron en la república dominicana, cruzaron la frontera y empezaron a tomar algunas ciudades pero igual se dieron cuenta que esas fuerzas no eran suficientes para derrocar a Aristide entonces un comando militar norteamericano entró y lo secuestró; por lo menos es la declaración que hizo Aristide y los EEUU dijeron que no es cierto.
"Cuando la CARICOM (Comunidad Caribeña) y algunos otros presidentes pidieron una investigación, los norteamericanos se opusieron; entonces lo que queda en pie es la acusación que hizo Aristide y horas después desembarcaron norteamericanos, canadienses y franceses ocupando Haití pero acuerdense que en alquel momento estaban con lo de Irak, entonces ellos necesitaban concentrar fuerzas en la otra parte e idearon esto, un nuevo plan, cómo administrar una nueva crisis y creando un precedente peligroso, eso que los gobiernos que aceptaron mandar esto tienen que tener claro si eso tiene éxito en Haití entonces puede ocurrir en cualquier otra parte, bajo cualquier otro pretexto; por supuesto las condiciones de las comparaciones que estoy haciendo, yo no hago comparaciones para demostrar, las comparaciones sirven para ilustrar. Yo estoy diciendo que han creado un precedente demasiado peligroso para el futuro de los pueblos latinoamericanos, sobretodo en un momento donde hay vientos de cambio que empiezan a soplar fuertemente en Venenzuela, Ecuador, Bolivia, entonces hay que tener eso en cuenta".
El gobierno uruguayo (Tabaré Vázquez primero y José Mujica después) fue uno de los que aceptó la propuesta norteamericana. El senador Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los ex líderes máximos del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, aseguró a la prensa, al ser preguntado, que en realidad, el envio de tropas a Haití era una "acción antiimperialista".
La "solidaridad" del gobierno uruguayo para con Haití tiene todavía un ribete inexplicable. Los más de 1100 soldados y oficiales enviados cuentan, para su uso, con dos potabilizadoras de agua de fabricación uruguaya. Luego se enviaron otras dos, para dar abastecimiento a la población. Esas dos centrales portátiles potabilizadoras, fueron entregadas en Haití para su administración a una empresa (DINEPA), con la condición de que la misma suministrara agua en forma gratuita durante un año. Noticia 1: en medio de la epidemia de cólera esas dos potabilizadoras están sin utilizar. Seguramente la empresa adjudicataria, está esperando que se cumpla el año para poder cobrar por el suministro. Noticia 2: el gobierno uruguayo dice no poder hacer nada al respecto.
Las fuerzas armadas uruguayas, como la mayoría de las fuerzas armadas del continente, han tenido y tienen entre sus filas oficiales formados ideológicamente (más que militarmente), en la tristemente célebre Escuela de las Américas. Los militares uruguayos han dado muestras de sobra respecto a su concecuencia ideológica y no solo eso. El actual jefe del ejército, el general Jorge Washington Rosales, ha defendido públicamente tanto la continuidad del pensamiento de los militares, con respecto a lo militares golpistas, como la "honorabilidad" de aquellos que hoy persigue la justicia.
Hace pocos días y por primera vez, la justicia uruguaya condenó a prisión a un general en actividad, el general Miguel Dalmao, segundo jerarca militar del Uruguay, jefe de la división Ejército IV, por el asesinato en la tortura en 1974, a la joven militante comunista Nibia Sabalsagaray.
La debilidad (¿o complicidad?) del gobierno de José Mujica quedó nuevamente al descubierto. El reo no fue llevado a prisión sino que "por ahora" (según el ministro de Defensa Luis Rosadilla, ex integrante como Mujica del MLN tupamaros), a una residencia dentro del Club de Oficiales del cuerpo de Coraceros de la Policía.
Los militares uruguayos seguirán respondiendo a sus mandos "naturales" en el Pentágono. Las FFAA uruguayas no fueron enviadas al banquillo de los acusados sino al banco de reserva, para entrar a "la cancha" donde y cuando "el entrenador" disponga.
Haití, la cuna de la revolución libertadora en el continente se desangra. Pocos recuerdan el hecho de que los haitianos fueron los primeros en celebrar el 200 aniversario de su liberación del poder colonial (1804). Y menos aún conocen que el Gran Libertador Simón Bolívar, triunfó en su campaña en gran medida, gracias a la ayuda que le brindaron los haitianos no solo en armas y dinero, sino en consejos ideológicos.
Es muy posible que esas sean, más allá de su conocido racismo, dos de las principales razones del desprecio y el encono con que el imperio trata a los haitianos. Todo el mundo recuerda (25/1/2010), cuando llegaron los 20 mil soldados yankis después del terremoto, masticando goma y con cara de tabla, para desalojar a punta de fusil a los periodistas internacionales que ocupaban el aeropuerto. No llevaron hospitales: llevaron tanques y helicópteros.
La ocupación militar en Haití, es hoy reponsable de las terribles consecuencias que está dejando la epidemia de cólera (de dudoso origen) y que debiera considerarse lisa y llanamente como genocidio o limpieza étnica. El próximo paso será, el próximo 28 de noviembre, la realización de elecciones presidenciales y legislativas bajo el estricto control de las fuerzas de ocupación. Los candidatos ya están elegidos.