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Reflexiones sobre la traición y los traidores

por tribunachilena el 05/10/2007 18:16, en Opinion

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El Chileno.cl

Por: Alvaro Rojas

Los detenidos como malversadores de fondos y robo a la caja fiscal y sus cómplices se deben sentir traicionados. La familia del exdictador Pinochet seguramente en los tiempos en que tenían el poder absoluto y dictaban sentencia acerca de la muerte, la ruina o el destierro de cualquier chileno que se les pusiera en el camino o se atreviera a levantar la voz, simplemente no debe entender lo que les pasa.

Abandonados por los aduladores de ayer, que se enriquecieron con el poder que tenían, deben maldecir a sus ex amigos, colaboradores y genuflexos que los adoraban en los tiempos del poder y la gloria.

Ellos son traidores a la Patria porque participaron entusiastamente en la traición mayor de su padre, esposo, jefe y cliente, cometida en contra de Chile, es decir de los chilenos.

El inventario de las traiciones comienza el mismo once de septiembre y sigue hasta el final y después con los “pinocheques” y los robos descarados a las cajas públicas.

Y debemos mencionar a las víctimas: los detenidos desaparecidos, los desterrados, los fusilados, los torturados, los encarcelados sin juicio, los despedidos de sus trabajos, los hambreados, los aterrorizados, la gran masa de víctimas que limita el camino de sangre y horror de los 17 años de dictadura. Pero esas víctimas sólo se deben sentir satisfechas por el trocito de justicia.

Pero de alguna manera los pinochet son consecuentes con su traición y con la vida que les tocó. Asumen su condición. Y de la manera enrevesada que marca su mentalidad hasta deben justificar todo.

Los que son doblemente traidores, son los cómplices de antaño. Los que se enriquecieron a la sombra de la dictadura. Los que se arrastraron como perros sumisos y humillados para lograr que el tirano los favoreciera con alguna privatización, con algún fundo robado a los mapuches o al Estado chileno, los que adularon, cerraron los ojos ante los crímenes, los que los ocultaron y hoy se refocilan en las noticias de que los Pinochet están presos y serán posiblemente condenados y ellos salieron libres de polvo y paja con sus dinerillos a buen recaudo.

Los Pinochet deben maldecir a los que hoy aseguran que “yo apoyé a Pinochet siempre, pero esto, el robo, no, ¡por favor!”.

Como si ellos mismos no hubiesen robado a manos llenas.

Y son doblemente mal agradecidos y traidores porque el tirano, en las negociaciones para abandonar el mando del Estado con los “pactadores” que aún nos gobiernan, se encargó de asegurarlos.

Parte del pacto es no revisar las privatizaciones y todos los manejos de traspasos de propiedades inmobiliarias que se hicieron por decreto supremo del dictador que la Concertación, sumida en el fango hasta el cogote, ha cumplido a cabalidad. Ninguna privatización se ha revisado.

Incluso pagaron con las minas de cobre (precio desmesurado y que es una gigantesca traición a Chile), el apoyo “solidario” que recibieron en los países desarrollados. Los políticos europeos y de Estados Unidos son gente seria, que hace su tarea bien y al servicio de sus países y sus jefes. Por eso financiaron a los que debían y a los que sabían que les pagarían generosamente la “solidaridad”, como realmente ocurrió. Hasta ahora nos cuesta 11 mil millones de dólares al año.

Le deben todo a Pinochet y por extensión a sus herederos y su viuda, pero los muy traidores hoy los desprecian, se distancian de ellos.

La completa ridiculez de los alegatos de “moral” y “ética” de algunos corifeos mercuriales y "terceriales" no es posible de criticar, sólo puede causar una sonrisa de desprecio, como la que causaría un payaso aficionado en un circo pobre con aspavientos de calidad humorística. Un espectáculo que sino afectara a millones y mantuviera a Chile trancado y empobrecido, sería para la risa.

“A falta de pan, buenas son las tortas”. A falta de haber juzgado como lo dictaba la dignidad nacional y la dignidad de miles de chilenos, al dictador Pinochet, hoy se juzga a su parientes. Los jueces sabrán que delitos anotados en las leyes chilenas han cometido y los juzgarán, pero el hecho histórico es que el causante principal falleció tranquilo y sin que lo molestaran y mas encima lo enterramos con honores militares, haciendo el ridículo mundial mas grande que alguna Chile haya hecho.

Es poca la dimensión política que tienen estos hechos. El único valor es, el que le puedan dar a los empeños del gobierno por sentarse en un curul del Concejo de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pero esa es una batalla perdida. Los estados del mundo no se dejan engañar por el sastre mentiroso que le dijo a la reina chilena que le estaba cociendo un traje maravilloso y que la corte de aduladores doméstica afirma y confirma enceguecida por el control de los medios. No votarán por Chile en la Asamblea, porque Chile ya se está quedando sólo con su ortodoxia neoliberal en el mundo y en especial en América Latina.

Es una anécdota sin mayor trascendencia, la detención de los familiares del dictador y no tiene otro valor que el de poner en evidencia la profunda inmoralidad, traición y falta de principios que “adorna” a la derecha chilena, al pinochetismo.

Finalmente habría que decir que parece que los afanes de uno de los parientes, que es homónimo del dictador, por fundar un Partido Pinochetista serán en vano: evidentemente no habrá quorum para una farsa de esa clase en Chile.

Publicado el : |2007-10-05|

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