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Un corrido mexicano. Por Jose Aguilera de Fedach.

por tribunachilena el 15/07/2006 16:32, en sin tema

La factibilidad de que prospere el proyecto del voto de los chilenos en el exterior es poco probable, pues hay sectores  de la Concertación que no comparten que deban participar en todo tipo de elecciones.  En el reciente mensaje de la Presidenta Bachelet al H. Senado, sobre la reforma constitucional que permita la modificación al sistema binominal, la mandataria ratificó cuatro de sus compromisos programáticos en materia electoral. Primero: “modificar el sistema binominal por un sistema que asegure                 competitividad,  representatividad y gobernabilidad”.Segundo: “la inscripción electoral automática, pues más de dos millones de                   chilenos en edad de votar no están ejerciendo su derecho a voto”.Tercero: “el voto a los chilenos en el extranjero, si queremos una sociedad más                 justa, diversa e integradora”.Cuarto: “abrir espacios a la participación de la mujer en política.” El mensaje agrega: “Mediante el presente proyecto de reforma constitucional, el Gobierno da cumplimiento al primero y último de estos tres (sic) compromisos.” “En relación a los otros dos compromisos, se encuentra listo para votarse en la Sala de la Cámara, el proyecto de ley que establece la inscripción automática. Y la semana recién pasada, se calificó con simple urgencia una moción de un grupo de parlamentarios que permite la votación de chilenos en el exterior.” (Mensaje 142-354, páginas 1 y 2) Fuera del furcio de los compromisos (por qué se escribe “tres compromisos” cuando son cuatro) vamos a comentar aquél referente a la votación de los chilenos en el exterior, motivados por la segunda incorporación importante este año, de nacionales radicados en el extranjero. El caso de los electores mexicanos que votaron desde sus países de residencia para las elecciones del domingo 2 de julio pasado. Meses y semanas anteriores, se incorporaron también como electores desde el exterior, los italianos, en las elecciones parlamentarias y referéndum de su país de origen. En el caso chileno – promesas van, promesas vienen – nada indica que en el actual periodo presidencial vaya a implementarse el proyecto y la ley que permita a los connacionales votar desde sus países de residencia. En la actualidad existen dos proyectos de ley en el Congreso Nacional sobre el tema: uno en el Senado (Boletín N° 268-07) proyecto del diputado Dupré (1991) con una indicación sustitutiva del gobierno de Lagos (agosto 2000) rechazado reiteradamente en diversas instancias por inconstitucional ya que “es considerado discriminatorio al limitar la expresión de sufragio para los residentes en el extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales, creando un problema de constitucionalidad evidente, porque se establecería una manifiesta desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el extranjero y los que sufraguen en el país.” (Boletín N° 268-07, Oficio N° 148) El proyecto en cuestión se encontró entrampado entre las Comisiones de Relaciones Exteriores y Constitución, Legislación y Justicia del Senado durante todo el gobierno de Lagos (2000-2006) sin que el Ejecutivo asumiera la iniciativa política que le correspondía con uno de sus compromisos  programáticos emblemáticos. El otro proyecto, de más reciente data, presentado en plena campaña electoral en julio de 2005, por varios diputados socialistas, recoge las críticas de inconstitucionalidad del proyecto anterior y propone que “los chilenos que residan permanentemente en el extranjero (...) podrán ejercer el derecho a sufragio en las elecciones para Presidente de la República, Senadores, Diputados, Alcalde y Concejales, pudiendo votar, además, en los plebiscitos estipulados por la Constitución”.  “Para tal propósito créase un Registro Electoral de Residentes en el Exterior. (...) En cada misión diplomática y en los consulados servidos por cónsules de nacionalidad chilena (...) se abrirán Registros Electorales especiales hasta el centésimo día anterior a una elección. (...) La inscripción electoral (...) funcionará en la sede de la Misión o del Consulado (...) Al momento de inscribirse, el chileno residente en el extranjero lo hará en la Comuna correspondiente a su último domicilio en Chile.” (Artículos 182 y siguientes del Boletín N° 3936-06) “El voto de los ciudadanos será emitido en la misma fecha que corresponda emitirse en el territorio de la República. (...) Para recibir la votación de cada Registro se designará una Mesa Receptora integrada a lo menos por tres y no más de cinco ciudadanos electores alfabetos y videntes que harán las veces de vocales. (...) El escrutinio de Mesa se regirá por las normas estipuladas por los artículos 71, 72, 72, y 74 de la Ley N° 18.700.” (Artículos 187 y siguientes del Boletín N° 3936-06) Hay sectores políticos mayoritarios (Concertación y Renovación Nacional) que apoyan esta idea de legislar, pues consideran “plenamente válido reconocer el derecho de sufragio a los chilenos radicados en el extranjero, adscribiéndolos a su comuna natal, sistema utilizado también por otros Estados con experiencia en la materia”. (Carta de Sebastián Piñera a FEDACh en su Propuesta Presidencial)  Sin embargo, la factibilidad de que este proyecto prospere en el trámite legislativo de la Cámara de Diputados es bastante remoto, pues hay también sectores  políticos que no comparten que los chilenos desde el exterior participen en todo tipo de elecciones.  “Yo creo que hay elecciones en las que no tienen absolutamente nada que hacer. En una elección municipal ninguna persona que no resida en Chile, en una comuna, puede tener derecho a votar. El desarrollo de una comuna está muy directamente relacionado con la base, y en consecuencia es muy determinante el lugar de residencia del ciudadano. Entonces, en el ámbito municipal yo no considero pertinente que se vote.” (Senador Carlos Cantero – RN, quien votó favorablemente el proyecto anterior, en la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización del H. Senado) También en la Concertación comparten este criterio tanto políticos socialistas como democratacristianos. El Ministro del Interior, Andrés Zaldívar, manifestó esta posición en la entrevista que sostuvo con dirigentes de FEDACh en abril pasado, en La Moneda. Al igual que el Embajador Luis Maira en una audiencia concedida en agosto de 2005, en la Embajada en Buenos Aires. Ellos definen que el sufragio de los chilenos del exterior se supedite exclusivamente a las elecciones de Presidente de la República “ya que no serán responsables de las consecuencias del resultado de una votación parlamentaria”. Ese mismo argumento esgrime el Senador Larraín – UDI para oponerse a que los connacionales del exterior voten en elecciones presidenciales. Esta falta de unidad y coherencia de la Concertación y el Gobierno provoca que el proyecto de  los diputados socialistas no prospere en los trámites de Comisiones desde julio de 2005, por más que se le haya calificado de simple urgencia el 06-06-06 (Mensaje 135-354). El proyecto de ser votado favorablemente en la Cámara de Diputados debe continuar un segundo trámite en el Senado donde se encontrará con el otro proyecto de las gestiones pasadas y las observaciones de sus detractores.  Tendremos entonces dos proyectos, uno en cada Cámara. El proyecto (Boletín N° 268-07) en el Senado, con problemas de constitucionalidad por discriminatorio, ya que limita la expresión del sufragio para los chilenos residentes en el extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales. Y el proyecto (Boletín N° 3936-06) en Diputados, que vendría a solucionar dicha discriminación e inconstitucionalidad, al promover el sufragio de los chilenos en el exterior en las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales, pero que no cuenta con el consenso y anuencia de los propios legisladores de la Concertación y menos la votación requerida de 4/7 en cada Cámara por ser una Ley Orgánica Constitucional.  ¿Quién patrocinará ante el Congreso el proyecto del voto de los chilenos en el exterior o asumirá la responsabilidad política de su conducción? ¿Paulina, Alejandro o Andrés? Un poco de historia. En el Gobierno de Lagos el tema estuvo adjudicado al Ministerio de Relaciones Exteriores, la Canciller Alvear y a la operatividad de la DICOEX, por lo que el Ministro del Interior, Insulza, no lo incluyó en las conversaciones y negociaciones que sostuvo con la oposición para las reformas constitucionales. Los ministros de la Secretaría General de la Presidencia de la época, no lo tuvieron en sus cronogramas legislativos, ni el  2° Piso tampoco. Así nos lo informaron en enero de 2004 cuando ya se había tomado la decisión política de no legislar al respecto, o sea, que los chilenos residentes en el exterior no participaran en las elecciones de diciembre de 2005, desde sus lugares de residencia, sino que a partir del 2010. La DICOEX organizó un Seminario sobre el tema con importantes participantes de varios sectores del establishment, en noviembre de 2001, y financió un estudio y publicación de un libro a ser presentado durante el año 2004 en la supuesta nominación de Eduardo Frei Ruiz-Tagle como candidato presidencial. Los acontecimientos políticos siguieron otros rumbos, por lo que varios cientos de ejemplares del libro se encuentran entrampados en las oficinas de DICOEX, de la misma manera que el proyecto de ley con la indicación sustitutiva del Presidente  Lagos, presentada por éste desde La Moneda en video conferencia con las embajadas de tres ciudades: Buenos Aires, Madrid y Estocolmo, en agosto de 2000, descansa en alguna Comisión del Senado. En la audiencia que sostuvimos con el Ministro Zaldívar en abril pasado, le solicitamos formalmente que asumiera la conducción de este proyecto. Más aún, le precisamos que lo incluyera en la reforma del conjunto de la ley electoral. La respuesta nos la ha dado recientemente el Gobierno con el Mensaje citado al comienzo de este artículo. Todos los proyectos irán por separado lo que además deberá contrarrestar con el factor tiempo. La autocomplacencia de la DICOEX abruma. Frente a nuestra propuesta de participar en las elecciones presidenciales y parlamentarias, eligiendo a nuestros propios representantes al Parlamento, creando una propia circunscripción electoral (modelo italiano, ¿se acuerdan de la Región XIV?) o, votando a los candidatos a parlamentarios de nuestros distritos de inscripción electoral, de acuerdo al proyecto de los diputados socialistas (modelo español) – responden - “El modelo italiano no es aplicable, pues Italia es una república parlamentaria y Chile una república presidencial. Por otro lado, los italianos del exterior demoraron cerca de 30 años en conseguir su objetivo y nosotros recién llevamos quince.”  Hace 6 años, quien firma esta nota escribió un artículo analizando esta misma situación titulado: “La pastilla del año después” (CasaChile.cl - 2001) donde se señalaba el riesgo de que el proyecto del voto de los chilenos en el exterior no se tramitara y de que la promesa / compromiso del Presidente Lagos no se concretara. Desgraciadamente tuvimos razón y más de 850.000 chilenos radicados en diferentes países, en todos los continentes, vieron cercenados sus derechos ciudadanos. Por razones de tiempos legislativos y políticos nada indica que a este tema vaya a dársele prioridad en la actual administración, para la cual siempre habrán otras prioridades legislativas: la creación del Ministerio de Seguridad Pública, la reforma a la Ley Orgánica de la Educación, la reforma al sistema electoral binominal, la reforma al sistema previsional, la creación de la Secretaría del Medio Ambiente, el Mercado de Capitales II, la ampliación del Fondo de Garantía a la Pequeña y Mediana Empresa (Fogape), la reforma al Código de Justicia Militar, la legislación sobre los pueblos originarios, la creación de nuevas regiones, la elección directa de los Intendentes Regionales e integrantes del CORE, la reforma fiscal, la ley de subcontrataciones, nuevos tratados de libre comercio (TLC), la compra del satélite europeo, etcétera. Si hubiera voluntad política de lograr la tramitación del proyecto de ley que permita el voto de los chilenos radicados en el extranjero en las elecciones de diciembre de 2009, la ley debiera estar promulgada en septiembre de 2008 para ser aplicada en el exterior durante el 2009. La creación del Registro Electoral de Residentes en el Exterior deberá inscribir a los electores en los consulados hasta el centésimo día anterior a la elección de diciembre de 2009. Sin embargo, en octubre de 2008 hay elecciones municipales que define a ese año, como a la actividad legislativa, dentro de las campañas electorales.  Hasta septiembre de 2008 el proyecto deberá culminar su estudio en diferentes Comisiones Legislativas (Derechos Humanos, Gobierno Interior, Constitución, Legislación y Justicia, Relaciones Exteriores y Hacienda) para ser votado en la Cámara de Diputados, en primer trámite legislativo con el 4/7 de los votos. El segundo trámite deberá seguirlo en el Senado para convertirse en ley. En el caso de que no haya coincidencia en los trámites de cada Cámara, se deberá formar una Comisión Bicameral que estudie y rescate las propuestas de cada Cámara y reformularlo en un solo proyecto y ser votado con el quórum requerido de 4/7. Aún así, la ley puede ser aprobada, pero de continuar adoleciendo de manifiesta desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el extranjero y los que sufragan en el país, puede ser observada por el Tribunal Constitucional, encargado de cautelar el principio de supremacía constitucional, fundamento del Estado de Derecho. Volvemos a tiempos políticos muy complicados y decepcionantes y pareciera que la posibilidad de ser ciudadano chileno e incorporarse a la construcción de una sociedad con una democracia participativa, desde el exterior, fuera como un Vía Crucis para los creyentes o el Juego del Compra Huevos para los impíos. No profundicemos sobre el probable escenario presidencial del 2009 donde cada partido, tanto de gobierno como de oposición, intentará llevar su propio candidato en primera vuelta: Alvear, Bitar, Girardi, Gómez, Longueira, Piñera, Zaldívar y el retorno de Lagos para el bicentenario. Pero no hay que desesperar ya que una enseñanza que dejaron las movilizaciones de estudiantes secundarios del mes de mayo, es que para ser ciudadano, participar y realizar actividad política, no es requisito estar inscripto en los registros electorales, ejercer el derecho a voto o pertenecer a algún partido político. Tres condiciones que los secundarios no cumplían por no tener 18 años y no votaron en las elecciones pasadas de diciembre y enero. No obstante, dieron una lección de alta política y educación cívica: de que la inclusión social y política puede lograrse con otras prácticas, también ciudadanas. 


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