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Venezuela

Chavismo retoma Carabobo, Táchira, Zulia y Monagas, pero no pudo retomar Miranda y Lara

PRESIDENTA DEL CONSEJO NACIONAL ELECTORAL (CNE), TIBISAY LUCENA

 

16 de diciembre, 2012.- 16/12/12.-La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, ofrece el primer boletín oficial de las elecciones regionales celebradas este domingo para elegir al gobernador correspondiente a los 23 estados del territorio nacional.

El PSUV logró retomar el reñido estado Zulia, al igual que el estado Carabobo.

El PSUV ganó igualmente en Mérida, Anzoátegui, Aragua, Guarico, Portuguesa, Vargas y Mérida.

La oposición logró la victoria en el reñido estado Miranda y Lara.

Los resultados son:

Anzoátegui: Aristóbulo Istúriz 53.97%

Apure: Ramón Carrizales 59.83%

Aragua: Tareck El Aissami 52.72%

Barinas: Adan Chávez 54.69%

Carabobo: Francisco Ameliach 53.49%

Cojedes: Érika Farías 59.27%

Delta Amacuro: Lizeta Hernández 71.27%

Falcón: Estela Lugo 48.28%

Guárico: Ramón Rodríguez Chacín 70.41 %

Lara: (AD) Henry Falcón 54.35%

Mérida: Alexis Ramírez 47.56%

Miranda: (PJ) Henrique Capriles Radonski 50.35%

Monagas: Yelitze Santaella 52.59%

Portuguesa: Wilmer Castro Soteldo 50.96%


Sucre: Luis Acuña 55.77%

Táchira: José Gregorio Vielma Mora

Trujillo: Henry Rangel Silva 79.4%
Vargas: Jorge Luis García Carneiro 69.05%
Yaracuy: Julio León Heredia 57.8%
Zulia: Francisco Arias Cárdenas 50.99%

Nueva Esparta: 52.44%

Bolívar: Francisco Rangel Gómez 45.41%

Fuente: Aporrea.org

Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista

Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista

Cuando se acercan las elecciones regionales en la República Bolivariana y después del importante discurso nacional y el reciente anuncio del presidente Chávez de cara a su nueva operación por cáncer, publicamos este análisis -crítico y fraternal- del proceso de cambio en Venezuela. Este texto, escrito a finales de noviembre (después de una estadía en Venezuela para las elecciones presidenciales), intenta subrayar algunos puntos para el debate, desde la izquierda, temas tal vez más aún vigentes frente a la nueva y difícil coyuntura que se avizora para el pueblo bolivariano.

El domingo 7 de octubre Hugo Chávez festejaba su tercera victoria en las elecciones presidenciales, con el 55,1% de los sufragios, frente al 44,3% a favor de su principal adversario, el candidato neoliberal Henrique Capriles Radonski. La polarización política fue tal que los otros cuatro candidatos en liza quedaron literalmente barridos 1 . La popularidad, la capacidad de movilización y el liderazgo carismático de Chávez permanecen sólidamente demostrados, anclados y mayoritarios entre las y los “de abajo”; con una participación electoral que ha alcanzado niveles superiores al 80% del censo electoral. La manifestación de centenares de miles de personas (tal vez más de un millón) ocupando las calles de Caracas el jueves 4 de octubre, constituyó una incontestable demostración de vitalidad de la “revolución bolivariana” y también la omnipresencia del presidente a la hora de levantar el entusiasmo de la muchedumbre. Todo ello bajo los auspicios de un slogan de campaña pasablemente alejado del socialismo: “¡Chávez, corazón de la patria!”. Encontramos aquí sin duda la fuerza del nacionalismo popular tal como se ha encarnado en Venezuela: un “cesarismo” progresista y antiimperialista (en el sentido de Gramsci) o incluso esa “razón populista” post-neoliberal, descrita por Ernesto Laclau 2 , que ha conseguido crear, reconstruyéndola por arriba y por abajo, una nueva comunidad política popular en Venezuela, a lo largo de esta última década. Pero si hay fervor, no es solo el fruto de una “irracionalidad” política, como se puede leer continuamente en la prensa dominante, o de la simple emergencia plebeya discursiva.

Esta mística popular existe también gracias al balance social, muy real y bien comprendido, del proceso bolivariano: “A diferencia de lo que pasaba bajo los anteriores gobiernos, una gran parte de la renta petrolera ha sido utilizada para financiar la política social. Los (muchisimos) humildes que gritan ‘viva Chávez’ son la expresión, sin duda, de los millones de personas que acuden cada día a los distintos programas –Mercal, Pdval, Bicentenario, Farmapatria– donde pueden comprar productos de primera necesidad a precios subvencionados. Los jóvenes que se entusiasman –‘Chávez va a ganar’– piensan indudablemente en la política de inclusión y de educación llevada a cabo en todos los niveles, en los libros y ordenadores (los canaimitas) gratuitos que se les han distribuido. Los viejos que visten sus camisetas rojas lo hacen probablemente porque los 200.000 jubilados que tenían una pensión al final de la IV República se han convertido hoy día en 2.300.000. Cuando las madres de familia hablan con emoción del ‘comandante’ es porque las distintas ‘misiones’ puestas en marcha les han dado acceso a la salud, porque dos millones de ellas y sus familiares gozan del régimen de seguridad social. Que las familias que vivían en alojamientos precarios tomen partido, tampoco tiene nada de sorprendente: la Gran Misión Vivienda Venezuela, aunque creada demasiado tarde, ha construido decenas de miles de viviendas desde su inicio hace dieciocho meses 3 .

Según la Comisión Económica para América Latina de la ONU (CEPAL), Venezuela es el país con el descenso más espectacular de la pobreza en América Latina: entre 2002 y 2010, ésta ha pasado del 48,6% al 27,8%, y del 22,2% al 10,7% en lo que se refiere a la extrema pobreza. Además, el país posee actualmente uno de los más reducidos niveles de desigualdad de la región, lo que no es poco en el continente menos igualitario del planeta. Los cambios son por tanto muy palpables, muy lejos de los años neoliberales de la IV República (1958-1998). Habría que añadir a todo ello la creación de espacios de participación popular, sobre todo a través de los miles de Consejos comunales o de cooperativas campesinas surgidas de la reforma agraria; la reciente reforma del Código del Trabajo, el más progresista del continente 4 ; la implantación de uno de los salarios mínimos más elevados de la región o incluso el regreso de la discusión sobre la soberanía del pueblo, el socialismo y el anti-capitalismo, mucho más allá de las simples esferas militantes. El programa de campaña de Chávez se orientaba claramente en torno a estas cuestiones estratégicas. Las elecciones del domingo tenían también un evidente carácter geopolítico. Una derrota del candidato del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y de sus aliados del Gran Polo patriótico (incluyendo al Partido Comunista Venezolano) habría deteriorado en gran medida las relaciones de clases continentales, amenazando no sólo las conquistas sociales y democráticas de la última década, sino también la nueva autonomía relativa del Sur frente al imperialismo, la jovencísima Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), y acabando sobre todo con proyectos novedosos, aunque todavía balbuceantes o limitados, como el ALBA 5 o la Banca del Sur.

Sin embargo, esta nueva victoria electoral –muy clara e indiscutible- no puede esconder los múltiples problemas no resueltos después de 13 años de poder, los “dilemas” y las intensas contradicciones del proceso bolivariano, más allá de los discursos sobre “el socialismo del siglo XXI” (del que apenas se perciben unos contornos borrosos) 6 . Citemos algunos de los más flagrantes:

- La corrupción sigue siendo endémica, a todos los niveles institucionales (en particular al nivel de los gobernadores de los Estados federados), hasta el punto de que se puede hablar de un fenómeno estructural y enquistado, herencia de un Estado rentista y petro-depediente que no ha sido transformado.

- La burocracia, la ineficacia y la débil institucionalización de las políticas públicas, la falta de productividad de las empresas estatales, la rotación permanente de responsables en los ministerios y, como fue reconocido y repetido por el propio presidente durante la campaña, “la falta de seguimiento de los proyectos”, sobre todo de aquellos destinados a mejorar el acceso a la electricidad, a diversificar el modelo productivo o incluso a asegurar la soberanía alimentaria de un país que debe importar más del 75% de su alimentación.

- La inseguridad (sobre todo en las ciudades) y la amplitud de la criminalidad, que hace de Venezuela uno de los países con la mayor tasa de homicidios por arma de fuego ligera de todo el continente (excluyendo conflicto armado): una preocupación y un calvario cotidiano para los sectores populares, lo cual ha sido muy bien instrumentalizado por la derecha y la oligarquía, a pesar de algunos avances reales con la reciente reforma de la policía y el inicio de una toma en consideración del fenómeno.

- La debilidad de la estructuración del movimiento sindical, el fracaso –incluyendo la represión– de experiencias de control obrero y de cogestión (como en SIDOR o Sanitarios Maracay) 7 , el cuestionamiento de la independencia de la clase obrera, alimentada por la tentación permanente de un control por arriba del sindicalismo por parte del ejecutivo, verticalismo reforzado últimamente por las divisiones internas y la crisis de la UNETE (Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela) y la creación (en 2011) de la CSBT (Central Socialista Bolivariana de los Trabajadores), infeudada en el Ministerio de Trabajo.

- La cuestión de la omnipresencia de Hugo Chávez, calificada a veces como “hiperpresidencialismo”, y por tanto el nivel de personalización del poder, en un contexto –además– en que el presidente está gravemente enfermo de cáncer y considerablemente debilitado.

- El mantenimiento de un modelo de desarrollo (y de un Estado) rentista surgido de la paradójica “maldición” de la abundancia petrolera 8 : un modelo no duradero, basado esencialmente en la explotación de este recurso, y una economía capitalista mixta en la que más del 70% del PIB sigue en manos del sector privado 9 , mientras una casta –denominada “boli-burguesía”– se enriquece a la sombra de este maná y de una “derecha endógena” al gobierno, encarnada en algunos hombres fuertes (y riquísimos) como Diosdado Cabello (hoy día presidente de la Asamblea Nacional).

- La política exterior, particularmente hacia Oriente Medio, donde en nombre de una estrategia antiimperialista “campista”, Hugo Chávez ha decidido apoyar, contra viento y marea, a diversos gobiernos autócratas, cuando no sanguinarios, de la región; una estrategia renovada después de las elecciones, cuando el presidente en una conferencia de prensa renovó su amistad con Bachard El Assad frente a los “terroristas” y la OTAN.

Sin embargo, y así lo hemos podido constar en nuestra estancia en Caracas durante las últimas elecciones, cada vez hay más voces y colectivos provenientes del “chavismo crítico” que se hacen oír para renovar su apoyo consciente al proceso (y a sus conquistas) 10 , al mismo tiempo que denuncian su estancamiento y la falta de avances en muchos terrenos, explican también que si una parte del electorado popular ha decidido votar por Capriles lo ha hecho para expresar su descontento o su desconcierto. Como señala Patrick Guillaudat: “Observando de cerca los resultados, la victoria es frágil, a pesar del hecho de que Chávez haya ganado a Capriles en 22 de los 24 Estados del país. Entre las últimas elecciones presidenciales de 2006 y las de 2012, Chávez ha ganado 752.976 votos, mientras la oposición ganaba 2.175.984, o sea tres veces más. En los barrios populares de Caracas (Petare, 23 de Enero, La Vega…) el voto chavista ha bajado entre un 6% y un 9%. El mismo movimiento se da en las otras ciudades del país. Por otra parte, el recuento preciso de los votos de cada candidato, distribuidos partido a partido, muestra que más de una quinta parte de los votos obtenidos por Chávez se dirigen a partidos distintos al PSUV [...] El descontento o las críticas se han expresado también en un voto dirigido a organizaciones distintas del PSUV, sobre todo el PCV. En los días siguientes a las elecciones se lanzaron señales contradictorias. Por un lado, Chávez predica el diálogo y la apertura hacia la oposición. Por otro, militantes del PSUV piden una “rectificación” en el sentido de una profundización del proceso” 11 .

Es importante también señalar que el panorama de la oposición ha evolucionado mucho: se puede afirmar incluso, como hace el marxista Manuel Sutherland, que Capriles Radonski, candidato de la oligarquía y del imperialismo, es en cierta manera un “perdedor vencedor” 12 . El candidato de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), amplia coalición de una treintena de organizaciones (desde grupúsculos ex–maoístas a la extrema derecha), consiguió imponerse en las primarias frente a los grandes partidos históricos del “antiguo régimen”: COPEI (demócrata-cristiano) y Acción Democrática (socialdemócrata). Treintañero, procedente de la gran burguesía, dirigente de Primero Justicia (nuevo partido creado en 2000 con el apoyo de ultraconservadores estadounidenses) y muy activo durante el golpe de Estado de 2002, Capriles ganó en buena medida su desafío: imponiendo su estrategia, ha conseguido también rejuvenecer y dinamizar la imagen de la oposición, ha triunfado con brío en muchos mítines en todo el país. Todo esto lejos de la histeria semi-fascista de los años anteriores, llegando a hacer una campaña de propaganda con tonalidades de centro-izquierda, “humanista”, proclamándose cercano a Lula y vinculado al progreso social… al mismo tiempo que proponía un programa violentamente neoliberal 13 . Conclusión de Sutherland: “Capriles Radonski ha dado claramente la impresión de ser un rival que se prepara para tomar el poder a mediano plazo (2018), en un contexto electoral más favorable, esto es, en el momento en que el deterioro de la popularidad del chavismo como consecuencia del aumento de los problemas de la sociedad venezolana (inseguridad, elevado coste de la vida, paro, etc.) será determinante. Si las actuales tendencias electorales continúan evolucionando en estas direcciones por los dos campos, Capriles bien podría ser el próximo y más neoliberal presidente de Venezuela”.

Las elecciones regionales (elección de gobernadores y de parlamentos federados) de mediados de diciembre serán sin duda una nueva prueba para el campo bolivariano. Ya se siente cierto malestar en el seno del chavismo militante, frente a los candidatos escogidos, todos nombrados “por arriba”, y frente a los representantes de la dirección burocrática de un PSUV cada vez más alejado de su base, que proceden directamente del poder militar que rodea al presidente. Por ejemplo, en el Estado de Bolívar se encuentra Francisco Rangel Gómez, que aspira a una segunda reelección, a pesar de ser conocido por su feroz oposición feroz contra los obreros de SIDOR en el 2008; y en el Estado de Lara, el ex–gobernador y militar Luís Reyes Reyes sigue llevando los colores bolivarianos, aunque ha sido acusado por muchos movimientos sociales de ser responsable, en el pasado de violaciones a los derechos humanos.

A pesar de todo, y a pesar de este panorama abiertamente crítico (que nos parece indispensable a la hora de expresar nuestro internacionalismo tanto frente a la intensa campaña mediática antichavista 14 como frente a las oligarquías del sur y del norte), el pueblo bolivariano (y sus luchas) sigue vivo, dinámico, rebelde, dispuesto a sublevarse. El proceso no está muerto, ni mucho menos. Basta con recorrer los “ranchos” de las grandes ciudades, las calles de Caracas, las fábricas de Ciudad Guyana o el interior del país para darse cuenta. El “proyecto alternativo en tensión”, según denominación del politólogo y altermundista Edgardo Lander, sigue siendo un dato central de las coordenadas políticas de la actual Venezuela. Este proyecto, atravesado por una “tensión entre el control desde arriba y la autonomía por la base”, ha cristalizado en torno a la noción medular del conjunto del discurso político bolivariano: el “pueblo soberano” 15 . De éste dependerán precisamente los próximos meses. Según el editorialista deLa Jornada, Guillermo Almeyra: “Quienes votan por Chávez no están ciegos frente a los problemas de la corrupción, del verticalismo, del burocratismo, de la dirección militar de un proceso que exige, por el contrario, la más amplia participación decisiva de la población, la discusión abierta de las distintas opciones posibles para resolver los grandes problemas, el control popular de las realizaciones y de las instituciones gubernamentales”. Y añade: “En lugar de presentar una candidatura independiente y antichavista, como la del combativo sindicalista Orlando Chirino, separando a los socialistas de los chavistas, la izquierda revolucionaria habría debido trabajar junto a los chavistas partidarios del socialismo para reforzar la autoorganización de los trabajadores y, tras la derrota de la derecha, librar batalla en mejores condiciones contra el verticalismo y los burócratas-tecnócratas que esperan la desaparición de Hugo Chávez para controlar el aparato de Estado. Porque las grandes batallas se librarán después del mes de octubre”.

Esta opción es compartida, en particular, por Marea Socialista, corriente anticapitalista del PSUV, de quien presentamos una entrevista aquí debajo. Durante las elecciones presidenciales, sus militantes –muy implicados en el movimiento sindical y en una parte del movimiento de jóvenes- lanzaron una campaña en base a las consignas “7 octubre: Chávez presidente; 8 octubre: liberar a la revolución de sus burócratas” y “¡Por un gobierno del pueblo trabajador sin capitalistas!”. Se habían reagrupado, en mayo de 2012, en el seno de la APR (Alianza Popular Revolucionaria) intentando construir una movilización bolivariana autónoma, no infeudada en las estructuras del Estado o del PSUV, junto a la organización campesina “Corriente Revolucionaria Bolivar y Zamora”, el Movimiento de Pobladores, la Asociación Nacional de Medios de Comunicación Comunitarios Libres y Alternativos (ANMCLA), Surco (colectivo de educación universitaria), organizaciones feministas, etc. Frente a las veleidades, de una parte del gobierno, de conciliación con la oposición o la oligarquía, que parece despuntar en las últimas semanas, estos sectores críticos subrayan que sólo las luchas sociales y la profundización de las conquistas democráticas, de las formas de participación autónoma y un control sobre la economía y sobre el funcionamiento del Estado, la creación de formas de poder popular real, podrán dar un contenido concreto a los llamamientos al “socialismo del siglo XXI”. Y comenzar a superar así los obstáculos y contradicciones del proceso bolivariano, sin permitir el retorno de los neoliberales y de los agentes de Washington al país. Se trata de la última oportunidad dentro de esta nueva secuencia política abierta, luego de 13 años en el poder. Y nada indica por ahora que sea la más probable, aunque sea la más deseable desde el punto de vista de los anti–neoliberales consecuentes y de los anticapitalistas.

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” El rumbo debe ser realmente anticapitalista y socialista”

Entrevista con miembros de la Coordinación Nacional de Marea Socialista (corriente de militantes del PSUV y de la revolución bolivariana), Gonzalo Gómez, fundador de Aporrea.org ( www.aporrea.org ), Stalin Pérez, Juan García y Zuleika Matamoros.

Franck Gaudichaud: Según su punto de vista, ¿cuáles son los puntos esenciales de esta victoria electoral de Hugo Chávez, por qué destacar la importancia de este resultado y cuales serán su impacto regional en América Latina?

Gonzalo Gómez: Con estos resultados electorales, en primer lugar, hay que decir que ganó Chávez y con él ganó el pueblo. Con la reelección de Chávez sigue abierto el proceso revolucionario en Venezuela y se mantiene la oportunidad de seguir avanzando en las transformaciones sociales y políticas que han distinguido a la revolución bolivariana.

Juan García: Sí, efectivamente, hay que decir que en estas elecciones del 7 de octubre en Venezuela, la burguesía y imperialismo no lograron truncar la revolución bolivariana. El país continúa en una línea de relativa independencia respecto a la dominación imperialista. La burguesía no consigue aún el espacio para reimplantar sus políticas neoliberales y su control directo del Estado, que le fue arrebatado por el proceso revolucionario.

Gonzalo Gómez: Respecto a tu pregunta sobre el impacto regional… La correlación de fuerzas en América Latina sigue siendo favorable a la revolución y a la llamada “integración” regional, con el triunfo de Chávez. La opción intervencionista del imperialismo queda debilitada y postergada, lo cual da preferencia a otras estrategias que están tratando de utilizar para neutralizar a la revolución bolivariana en el escenario geopolítico latinoamericano.

Zuleika Méndez: Pero, aunque empezamos el análisis por reconocer la significación del triunfo de Chávez, también hay que reconocer la amenaza creciente de la derecha. En estas elecciones hubo una diferencia a favor de Chávez de más de un 11 %, lo que es muy importante, pero no podemos pasar por alto la observación de que, en comparación con elecciones anteriores, como la del 2006, el chavismo retrocede en el porcentaje de votantes y en la distancia respecto a la derecha.

Juan García: Claro, Zuleika tiene razón y sobre esto estamos queriendo llamar la atención en el debate que viene a partir de los resultados electorales. En 2006 Chávez obtuvo casi el 63 % de los votos y el candidato de la derecha casi el 37 %. La brecha a favor de Chávez fue del 26 %. En estas elecciones del 7 de octubre de 2012, Chávez obtuvo algo menos del 56 % y Capriles un poco más del 44 %; por consiguiente, la brecha se acortó, por debajo del 12 %.

En términos absolutos, de número de votos, Chávez consiguió unos 800 mil votos más que en las elecciones de 2006 y la derecha conquistó 2 millones 200 mil votos más que en la última elección presidencial, con un padrón electoral de más de 3 millones de electores nuevos (son cifras aproximadas que tenemos a partir de los boletines que han sido emitidos hasta el momento).

El chavismo ganó en 22 de los 24 estados y la derecha perdió la mayoría en varios de los estados en los que detenta el poder regional, pero a la vez se fortaleció en muchas de las grandes ciudades y creció mucho en porcentaje y número global de votos.

Stalin Pérez Borges: Por eso el llamado de atención sobre el peligro que marca esta tendencia. Si el comportamiento electoral siguiese la misma tendencia que se observó el 7 de octubre, habría un riesgo muy serio de que el próximo candidato presidencial bolivariano (Chávez o cualquiera que lo relevase) pudiera perder la presidencia; la derecha tendría gran posibilidad de ganar.

Incluso, esta posibilidad podría plantearse con riesgo similar, a mitad del período si la oposición burguesa activase un referendo revocatorio, como lo hizo en el año 2004.

Por eso es que, aunque celebramos la victoria, decimos que hay un problema, porque Chávez ganó retrocediendo y la derecha perdió avanzando. Y esto ocurrió con la más baja abstención que se haya producido en todas las elecciones nacionales. Se aprecia, por consiguiente, un desgaste electoral de Chávez.

FG: Pero antes de ir a las causas, a las posibles razones que puedan explicar el resultado, me gustaría que hablásemos un poco sobre cuáles eran las grandes líneas del programa del candidato del PSUV para esta campaña.

Gonzalo Gómez: Chávez presentó un programa con cinco objetivos históricos. Por una parte hubo un mensaje de campaña que buscó el empalme emocional, la vinculación afectiva de Chávez con el pueblo. Para ello utilizó la consigna: “Chávez corazón de la patria”. Pero esa consigna, más allá del impacto psicológico que se le pudiese atribuir, no tenía en sí una definición ideológica de izquierda y hasta hubiese podido ser tomada por el contrincante de la derecha, Capriles Radonski; que por supuesto no representaba eso, porque carece de la resonancia afectiva que tiene Chávez en la población y su imagen no está asociada al sentido de patria, soberanía e independencia, que es lo que Chávez quiso expresar. Los objetivos esbozados en la propuesta programática en realidad se discutieron muy poco y la campaña se centró más, sobre todo en las últimas semanas, en denunciar la amenaza que suponía el programa-paquetazo neoliberal de Capriles y su coalición de derecha (MUD) para las conquistas sociales, económicas, políticas, democráticas y de independencia nacional obtenidas en 14 años de la revolución bolivariana.

Juan García: Tú sabes que este pueblo, quedó marcado, históricamente, por la reacción que tuvo en el año 1989 contra el intento de imponerle un paquete neoliberal de medidas fondomonetaristas; la revuelta del 27 de febrero, que dio inicio a este período revolucionario que aún estamos viviendo, en el que emergió la figura de Chávez y el proceso constituyente que se dio tras su llegada al poder en el año 1998. Por eso, la denuncia de las intenciones de Capriles de volver con esas políticas es de un efecto muy importante. Ahí, el “fantasma del comunismo” que la derecha siempre usó para atemorizar a los pueblos con el arrebato de las propiedades personales, se volvió en su contra, porque esta vez Capriles encarnaba la amenaza de que al pueblo venezolano le fueran quitadas las conquistas acumuladas con el mandato de Chávez, en materia de salud, educación, dotación de vivienda, pensiones, reducción de la pobreza, etc.

FG: ¿Cuál es el balance (critico) de los últimos meses de campana electoral en cuanto a la acción de tres actores esenciales: el gobierno; el PSUV; el movimiento popular?

Zuleika Matamoros: Si empezamos por el movimiento popular, éste fue desplazado por el PSUV y por el aparato gubernamental. El Gran Polo Patriótico, que generó gran expectativa y fue visto como una oportunidad de insuflarle gran entusiasmo a la campaña, como espacio de participación de las bases y de los sujetos sociales del proceso, se desinfló por el secuestro de sus iniciativas políticas bajo la imposición de líneas del PSUV y la maquinaria electoral. Es lamentable, porque en las elecciones del 2006 la participación de base fue mucho más vigorosa y rindió mejores resultados. La campaña electoral se condujo de manera bastante burocrática y esa es una fuente de daño político. Pero el PSUV no estuvo a la altura, no fue el verdadero motor de la campaña, debido al empeño de la burocracia en matar las iniciativas de base y la autonomía de los movimientos. Los factores más importantes fueron el propio Chávez que se echó la campaña sobre los hombros en las semanas finales, y la participación espontánea del pueblo consciente de la amenaza de la derecha, a pesar del entusiasmo restado por malestares y malas experiencias generadas por la burocratización del proceso.

FG: ¿Cómo analizar la campaña de H. Capriles, sus logros en términos de construcción de una oposición unificada para la presidencial, su capacidad real de movilización masiva mas allá del espacio « duro » de la derecha (y de la oligarquía) y su resultado electoral en Caracas y en el interior?

Stalin Pérez Borges: Con el auspicio del imperialismo, por supuesto, la derecha tuvo éxito, desde que realizó las primarias, en su unificación, independientemente de roces y fracturas de menor importancia que se produjeron. Desde sus propios objetivos tuvo una campaña bastante exitosa y supo golpear en el ánimo de sectores descontentos del pueblo, que a pesar de beneficios que puedan haber obtenido, resienten el maltrato de la burocracia gubernamental en instituciones y empresas del Estado, así como la falta de consecuencia y la ineficiencia en el abordaje de problemas sustanciales que no se resuelven en el capitalismo. Por primera vez en muchos años (en realidad desde el golpe de Estado de 2002), la derecha logró volver a movilizarse en el centro y oeste de Caracas (las zonas Chavistas y populares) y tuvo una muy concurrida concentración de unas ciento cincuenta mil personas en la Av. Bolívar de la capital. Sólo que la reacción popular chavista el 4 de octubre multiplicó por cinco o por seis la concentración llamada por la derecha y colmó varias avenidas al mismo tiempo. Pero es indudable que la derecha ha venido permeando poco a poco en los sectores populares y sobre todo en la llamada clase media, entre aquellos que no están satisfechos y le atribuyen a Chávez la falta de éxito en el manejo de problemas agobiantes como el de la seguridad frente a la delincuencia.

FG: Después de esta victoria electoral, se abre un nuevo periodo de 6 años de gobierno: ¿cuáles serán las características de este gobierno?, ¿y cómo enfrentará grandes problemas como la burocracia, el clientelismo, la ineficacia estatal, la inseguridad, los cuales han sido reconocidos públicamente por el presidente?

Gonzalo Gómez: De seguir la tendencia que se observó, de crecimiento electoral de la derecha, y ante la incertidumbre que genera la posibilidad de que la derecha ya no se enfrente a Chávez en las próximas elecciones, no está de más advertir la posibilidad de que pudiese ocurrir lo sucedido a los sandinistas en los años 80, cuando retornó la burguesía al poder. Si no se avanza en las medidas anticapitalistas y sigue la burocratización; si no se genera una dirección colectiva, obrera y popular del proceso revolucionario; si continúa la extrema dependencia del liderazgo de Chávez… el desgaste podría ser irreversible. Por eso Marea está planteando que hay que impulsar a fondo el ejercicio de la contraloría social y la genuina participación democrática para enfrentar al burocratismo; decimos que es necesario que Chávez abra un espacio de consulta permanente a las organizaciones de la clase trabajadora, el campesinado, los organismos del poder popular y los movimientos sociales del proceso, para compartir el diseño y aprobación de las políticas. Necesitamos como un relanzamiento de la experiencia constituyente, en torno al nuevo programa planteado por Chávez en estas elecciones y el concurso de los sujetos sociales del proceso en el ejercicio de la gobernabilidad revolucionaria. Es con los movimientos que hay que identificar las prioridades y las medidas a aplicar.

FG: El presidente se ha visto fragilizado por su enfermedad y, al mismo tiempo, estuvo muy presente en las últimas semanas de campaña. Igualmente, no cabe duda que su liderazgo carismático y popular ha sido fundamental para esta victoria: ¿podrá existir un “chavismo sin Chávez”?

Juan García: Sin Chávez como factor aglutinante y sin la construcción de una dirección colectiva surgida del seno del pueblo organizado, creemos que el “chavismo” caería en la dispersión y la confusión. Por eso estamos planteando que hay que darle forma a un nuevo gobierno con real participación de las expresiones del movimiento popular y las organizaciones de la clase trabajadora.

FG: ¿Cómo se avizoran ahora las elecciones locales y regionales de diciembre?

Zuleika Matamoros: Hay quienes hablan de un efecto de “arrastre” del triunfo de Chávez el 7 de octubre. Pero creemos que la designación a dedo de los candidatos a las gobernaciones, en contra del sentir e incluso ignorando el rechazo popular expreso de algunos nombres, no va a contribuir a revertir la tendencia que se viene expresando con el crecimiento de la derecha. Hay el riesgo real de perder gobiernos regionales y que la derecha obtenga una correlación de fuerzas todavía más favorable.

FG: A mediano y largo plazo, ¿cuáles son las perspectivas para el proceso bolivariano y las posiciones que se enfrentan en el espacio político del bolivarismo en cuanto a profundizar -o no- las conquistas del proceso y superar sus tensiones y contradicciones? ¿Cuáles son las posiciones defendidas por su corriente, Marea Socialista?

Gonzalo Gómez: Cada vez se habla más de la necesidad de una corriente de izquierda radical en el proceso revolucionario venezolano. Mientras que el gobierno últimamente viene hablando de que se necesita una “derecha responsable” con la cual dialogar y ponerse de acuerdo, nosotros y buena parte de la vanguardia, opinamos que lo que hace falta es una izquierda revolucionaria consecuente, para orientar y hacer presión para un cambio de rumbo y para la adopción de políticas que nos conduzcan a completar la ruptura con el capitalismo, que nos lleven a superar el esquema de “economía mixta” y nos permita el tránsito hacia el socialismo, que ha desacelerado su construcción, al tiempo que la burocracia traba la solución de los más importantes problemas, tanto urgente como estructurales.

FG: Y para terminar: ¿en qué están las experiencias de participación popular como la experiencia de control obrero (en Sidor) y de poder popular en barrios (como los consejos comunales) y comunas? Se habla mucho de socialismo de siglo XXI pero la campaña se centró en eslóganes muchos « emocionales » o generales como « Chávez, corazón de la patria »: en qué esta el llamado a construir el “socialismo del siglo XXI”, mas allá de la retórica?

Stalin Pérez: Como tú mismo te has percatado, prima la retórica sobre la consecuencia política. En el caso del control obrero, reconocemos que Chávez abrió una oportunidad de hacer el ensayo, a partir de una lucha previa que dieron los trabajadores; pero la conducta de la burocracia estatal sofoca y pervierte las experiencias. Por supuesto que el reto es nuestro en cuanto a superar eso escollos con capacidad de lucha y consciencia revolucionaria. En el caso del poder popular, con los consejos comunales y comunas, aunque esto es muy progresivo, se mantiene limitado a la escala local y los nacientes organismos también deben sortear la burocratización, la cooptación por el Estado y las relaciones clientelares, mientras que no hay una decidida política que les permita pasar de los asuntos barriales a un verdadero involucramiento en el ejercicio del gobierno dentro de su alcance territorial y en los asuntos nacionales. Por eso hablamos de que Chávez debe llamar, y nosotros debemos exigirlo, a que lo que se ha construido como poder popular y los movimientos sociales tengan expresión en la configuración del gobierno de Chávez y en las políticas que se vayan a dictar, en estrecha consulta con el pueblo. El rumbo debe ser realmente anticapitalista y socialista y la vía debe ser la real instrumentación del poder de los trabajadores y el pueblo.

Franck Gaudichaud

Viento Sur

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NOTAS

(1) Orlando Chirino, sindicalista revolucionario, militante trotskysta y candidato del PSL (Partido Socialismo y Libertad), obtuvo solo 4140 votos (o sea 0,02% de los electores), sin lograr tener influencia alguna sobre el electorado popular. Ver los resultados:www.eleccionesvenezuela.com/resultados-elecciones-venezuela.php .

(2) E. Laclau, La razón populista, FCE, Buenos Aires, 2005.

(3) M. Lemoine, « Venezuela : les électeurs ont « confisqué » la démocratie », www.monde-diplomatique.fr , octubre 2012.

(4) Esta ley reconoce entre otras cosas amplios derechos para las mujeres trabajadoras; permite una importante reducción del tiempo legal de trabajo de 44 horas a 40 horas semanales (y 35 horas para el trabajo nocturno); el combate a la tercerización o el reforzamiento de la protección social y de los derechos laborales o a la huelga.

(5) Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP: www.alianzabolivariana.org .

(6) Leer: F. Esteban, S. Brulez, « Le laboratoire du socialisme du XXIe siècle cherche toujours la formule qui marche », Inprecor, n° 564-565, agosto 2010 y P. Stefanoni, « El triunfo de Chávez y el socialismo petrolero », Viento Sur, octubre 2012, http://vientosur.info/spip/spip.php?article7271 .

(7) A. Acosta, La maldición de la abundancia, Quito, Abya Yala, 2010.

(8) Ver los escritos de Víctor Álvarez, economista y exministro de las industrias de base y de las minas: Venezuela: ¿Hacia dónde va el modelo productivo?, Caracas, Centro Internacional Miranda, 2009.

(9) Incluso colectivos y militantes libertarios, como el intelectual crítico Roland Denis, llamaron a votar para Hugo Ch á vez, concientes del peligro que representaban Capriles y la MUD.

(10) Tout est à nous ! La Revue, diciembre 2012. Ver también: P. Guillaudat et P. Mouterde, Hugo Chávez et la révolution bolivarienne, M Editeur, Québec, 2012.

(11) M. Sutherland, « Retour sur la victoire de Chavez : radicalité vs. conciliation droitière », Apporea.org, octubre 2012 (consultado en francés en:www.avanti4.be ).

(12) Ver el análisis, muy difundido durante la campaña por el PSUV, del sociólogo Romain Mingus: El Nuevo Paquetazo,www.comandocarabobo.org.ve/el-nuevo-paquetazo .

(13) Leer el informe « Venezuela » del colectivo ACRIMED (Acción Crítica Medios) – Paris: www.acrimed.org/rubrique179.html .

Fuente: El Ciudadano.cl

Algunas enseñanzas de la victoria en Venezuela

Algunas enseñanzas de la victoria en Venezuela

Por Guillermo Almeyra 

La semana pasada escribí un artículo sobre las elecciones venezolanas que fue totalmente confirmado por los resultados. El pueblo venezolano no se dejó engañar y votó por la preservación de sus grandes conquistas y por el futuro contra la vuelta al pasado presentada como renovación.

Chávez ganó en efecto por una diferencia de 10 puntos. Aunque logró el 54,66 por ciento de los sufragios - no el 70 que presentaba como objetivo-, y tuvo 7.7 millones de votos -y no 10 como proclamaba-, la diferencia es grande ya que consiguió casi un millón y medios de votos más que sus adversarios del frente derechista, el MUD, los cuales lograron 6.3 millones de sufragios. En una elección en la que participó nada menos que el 81.6 por ciento del electorado (dejaron de votar sólo los realmente impedidos) retuvo sus votos del 2006 (entonces había logrado 7.3 millones) pero la oposición ganó, con respecto a los poco más de 4 millones en esa fecha, 2.1 millones de votos más que consiguió sustraer a la abstención y al mismo chavismo.

Los hechos son duros y tozudos y quien no puede preverlos tampoco puede prepararse para lo que viene. Quien razona no tiene fe, decía San Agustín, que de fe entendía. Ergo, quien tiene fe no razona y no es capaz de separar la voluntad ardiente de impulsar el proceso revolucionario en Venezuela, que es una parte importantísima de la relación de fuerzas actual en América Latina, del análisis frío de los problemas que enfrenta ese proceso. El fideísta busca líderes, santos, certidumbres y todo lo que sea pensamiento crítico o que suene a un « sí pero » de izquierda le parece que « ayuda al imperialismo ». No sabe que « la verdad es revolucionaria » y acusa de saboteador, escéptico, agente del enemigo a quien le muestra que el camino que está siguiendo puede conducir a un barranco. De ese modo el acrítico ciego de fe fomenta el conservadurismo y el burocratismo –o sea, precisamente lo que debilita a los movimientos que dependen de líderes- y traba la toma de conciencia de los trabajadores, que son la principal base de apoyo y la garantía tanto de esos líderes como de los movimientos. Quienes confunden la política con la fe religiosa o la pasión del hincha de fútbol no ayudan en nada al líder que apoyan ni al proceso que dicen servir. Son más papistas que el Papa. Chávez, en efecto, acaba de corregir el tiro, vio que no toda la media Venezuela opositora es contrarrevolucionaria y proimperialista y se dio cuenta de que debe recuperar los votos populares perdidos y, por eso, como primera medida después de su triunfo ofreció una política de inclusión.

Estas elecciones fueron atípicas porque en realidad fueron un plebiscito por Chávez o contra Chávez, en el que pesó también el reconocimiento a un luchador que, a pesar de su grave enfermedad, peleó con todas sus fuerzas por preservar lo conquistado y tuvo un papel la solidaridad hacia el enfermo que lucha. Aunque Chávez hizo una elección de aparato, no para hacer razonar y menos aún para organizar a sus bases, no se votaba por un partido sino a favor o contra un hombre que, para todos, incluso sus adversarios, se identificaba con un proceso que eliminó el analfabetismo, redujo a la mitad la miseria y la pobreza, dio servicios esenciales y dignidad a los más pobres y puso a Venezuela en primera fila entre los países de América Latina. Aunque Hugo Chávez toma como ejemplos a Perón o al kirchnerismo, todos ven que, a diferencia del primero, que era un hombre de derecha, rodeado de reaccionarios, amigo de todos los dictadores de su tiempo, un militar que huyó en 1955 para no depender de los obreros, a quienes se negó a armar contra los golpistas ya vencidos, y un hombre que patrocinó los asesinatos de las bandas paraestatales de la Alianza Anticomunista Argentina, y a diferencia del kirchnerismo, nacido del riñón del menemismo y del duhaldismo y dedicado a preservar las ganancias de los capitalistas y el sistema mismo, Chávez es un hombre valiente, que se juega la vida por la Venezuela plebeya, sin buscar beneficios personales y aunque su política preserva el capitalismo él no es procapitalista.

Pero en las elecciones del 16 de diciembre no se votará por Chávez sino que se eligirán gobernadores. Los candidatos chavistas no fueron escogidos por el pueblo y no tienen la autoridad y el prestigio del comandante. Por eso, si éste no reacciona y da campo libre a la participación de las bases y a libre elección de representantes, existe el peligro de que la oposición, que ya controla gobernaciones importantes, logre más posiciones porque el reflejo de autodefensa que el domingo condujo a una votación masiva ya no tendrá la misma fuerza y una abstención o dispersión de votos en las filas bolivarianas podría ayudar a la oposición derechista unida, sobre todo si ésta mantiene su táctica y se esfuerza por ocultar su mal velado gorilismo.

Chávez tiene un proyecto nacionalista y democrático, necesario pero no suficiente, pero no un proyecto socialista. Venezuela depende más que nunca del petróleo y del mercado de Estados Unidos. La tan odiada corrupción tiene su base en el mantenimiento del rentismo petrolero y en el burocratismo de buena parte del aparato estatal de un país capitalista dependiente. El paternalismo asfixia los organismos de masas y los somete a dicho aparato, castrándolos. Chávez no sólo no crea las condiciones para construir sus sucesores de aquí al 2019 o antes mismo: impide también fundamentalmente, con su confusión ideológica que mezcla a Marx con Jesús y con Perón, y mediante la centralización del poder, el avance político, la autogestión y la autoorganización de sus bases de apoyo –sus verdaderos « sucesores » –que son la garantía de la continuación del proceso revolucionario. Eso es lo que hay que empezar a corregir urgentemente de aquí a diciembre. Para eso es indispensable el aporte de la discusión abierta y franca de quienes son amigos de la revolución.

Fuente: El Correo

Venezuela: Un triunfo esperado, gratificante, alentador

Venezuela: Un triunfo esperado, gratificante, alentador

Latinoamérica sigue respirando sin sobresaltos: en las inmaculadas elecciones presidenciales venezolanas, el presidente Hugo Chávez fue reelecto para un tercer mandato, impidiendo la restauración neoliberal alentada desde Estados Unidos y varios países europeos y avivando, una vez más, el proceso integrador de la región.
 
El triunfo bolivariano es un aliento para aquellos que en Latinoamérica y el mundo buscan salida a la crisis del neoliberalismo: sí se puede luchar contra el capitalismo. “Venezuela ha cambiado. La lucha de clases (ocultada por la historia tradicional) que se inició desde el mismo siglo XVI, hoy día está culminando: la antigua hegemonía de la cultura burguesa está siendo suplantada por una contrahegemonía de la clase popular”, dice el historiador y antropólogo Mario Sanoja Obediente.
 
Seguramente el análisis de los guarismos compruebe que la oposición derechista y ultraderechista del pasado ha logrado calar sectores de las clases medias e incluso a sectores populares. Sectores que gracias a la Revolución Bolivariana no tienen como preocupación principal comer, acceder a la educación y a la salud y tener techo propio.
 
Entre los logros en los 14 años de gobierno bolivariano, se pueden sumar la reducción de la pobreza y del desempleo, la eliminación del analfabetismo, la consecución de un alto nivel de desarrollo humano, un acceso gratuito al sistema de salud y a una red eficiente de alimentos, y la ubicación del país como el quinto en matrícula universitaria.
 
Hoy las preocupaciones de muchos son las de las clases medias urbanas latinoamericanas: la inseguridad, la corrupción y la ineficiencia e ineficacia del aparato burocrático. Jesse Chacón, ex ministro del Interior y ahora director de una encuestadora, señala que en Venezuela el contrato social se rompe en el ’89, con el Caracazo, cuando la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes estaba en 6. En una década pasó de seis a 37 y en 2009 estaba en 44.
 
“El Estado creyó algo que no es cierto: si disminuyes la pobreza, disminuye la violencia. Del ’99 al 2009 la pobreza se redujo a la mitad y la pobreza extrema del 27 por ciento bajó al siete por ciento, sin embargo, la violencia no decreció. Las medidas neoliberales de los noventa desarticularon la estructura social. Es un tema de veinte años de deterioro del campo simbólico que no se resuelve fácilmente”, indicó Chacón.
 
Del análisis de los resultados saldrá también el rumbo que emprenderá el nuevo período –el tercero- del gobierno bolivariano bajo la conducción de Hugo Chávez, porque en el aparato existe una tendencia dispuesta a negociar con la oposición de derecha.
 
El propio Chávez –siempre magnánimo en la victoria- dijo dos días antes de las elecciones: “Yo estoy dispuesto a abrir las compuertas, estas puertas de Miraflores, a tomar nuevas iniciativas de diálogo, a nombrar comisiones de diálogo con los distintos sectores de la vida económica (…) El socialismo del siglo XXI es democracia. Nosotros no estamos hablando de la dictadura del proletariado; no”.
 
Hay muchos perdedores. Entre ellos, la prensa comercial nacional e internacional que, cartelizadamente, quisieron crear un clima de violencia y de eventual fraude. La oposición no tendrá derecho a quejarse (aunque sin duda lo hará), pues controla la gran mayoría de los medios de información de masas, que mienten, manipulan, insultan e intentan imponer imaginarios colectivos virtuales, bien alejado de la realidad real.
 
El civismo fue absoluto, la violencia no apareció en ningún rincón del país durante el acto electoral. Uno de los mayores triunfos del bolivarianismo es haber convertido al ciudadano en sujeto de política (tradicionalmente fue objeto), como eslabón imprescindible para soñar con una democracia no declamativa sino participativa.
 
La próxima batalla
 
Asegura el sociólogo argentino-mexicano Guillermo Almeyra que la campaña de Chávez fue antes que nada de aparato y reforzará, por lo tanto, al aparato chavista, que está muy por detrás del radicalismo del presidente. “Eso es particularmente peligroso en el caso de que en las futuras elecciones del 16 de diciembre (de gobernadores de los estados) la oposición burguesa consiga aprovechar el desprestigio de los candidatos chavistas para conquistar el control de posiciones claves en el aparato estatal que hoy están en manos del gobierno”.
 
Seguramente retornará a los medios comerciales el tema de la enfermedad del presidente (su rendimiento, su eventual incapacidad), buscando la desestabilización, quizá el camino antidemocrático que una buena parte de la oposición no ha archivado aún, sabiéndose incapaz de acceder al poder por las vías electorales . En esta revolución bolivariana, Chávez no solo tiene el rol protagónico sino un papel irremplazable y hoy por hoy no hay sucesor ni plan posChávez.
 
La elección de gobernadores, a su vez, estará marcado por el resultado de las elecciones en Estados Unidos y enmarcada por la crisis del neoliberalismo a escala mundial. Algunos expertos alertan que una caída de la producción mundial reducirá el precio del petróleo y, por lo tanto, dificultará los planes sociales y económicos del chavismo en Venezuela, en la Unasur, el Mercosur y un encarecimiento de los alimentos que el país importa.
 
“Con Estados Unidos estamos siempre dispuestos a mejorar las relaciones (…) ojalá con el próximo gobierno y ojalá sea el de Obama, como ya lo dije, podamos nosotros rehacer el diálogo con los Estados Unidos”, señaló el presidente Chávez este sábado.
 
Destacó asimismo que Venezuela tiene una gran relevancia en el mundo, pues es la primera reserva de crudo del planeta. "Cuando se acabe el petróleo en casi todo el mundo, que podría ocurrir quizá a finales de este siglo (...), quedarán cinco países todavía con reservas importantes: Rusia, Irán, Arabia Saudí, Irak y Venezuela", detalló. "Esto da a Venezuela una importancia especial desde hace un siglo", agregó.
 
Recordó, asimismo, que todos los presidentes del país que pretendieron tomar las riendas del negocio petrolero fueron derrocados: Cipriano Castro, Isaías Medina, Carlos Delgado, Rómulo Gallegos y él mismo. "La causa fundamental: el petróleo, porque los países poderosos de Occidente necesitan ese petróleo”.
 
Señaló que su gobierno también es adversado desde Occidente porque representa "lo que algunos llaman el mal ejemplo de Venezuela", es decir, "un país que es capaz de levantarse" contra el neoliberalismo. "Hemos demostrado muchas cosas sin el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), libres y soberanos, y acosados por todos esos poderes", comentó.
 
La oposición
 
La nueva caída significará que nuevos reacomodos se producirán en la oposición venezolana, antes o después de las elecciones de gobernadores, luego del giro táctico producido tras la caída en las presidenciales de 2006, con el abandono –al menos discursivo- de la vía violenta y la adopción de una estrategia anclada en la dura crítica de la gestión de gobierno, y la reapropiación de algunas de las principales ideas-fuerza del chavismo originario.
 
Seguramente el nuevo discurso se base en la necesidad de reconciliación nacional, que cuenta con el agrado del Departamento de Estado estadounidense, de ONGs internacionales o trasnacionales e, incluso, con el beneplácito de sectores académicos y una parte de la dirigencia chavista.
 
En tiendas chavistas el desafío será avanzar en el proyecto hacia el Socialismo del Siglo XXI, lo que supone la necesidad de una nueva forma de hacer política, eliminando de cuajo la “dedocracia” y la representación, para avanzar en la participación popular y protagónica, que incluye, sin lugar a dudas, la elección de las candidatos desde el poder comunal, desde las bases.
 


http://www.alainet.org/active/58577

Primer boletín con tendencia irreversible: Ganó Chávez con 10% de ventaja sobre Capriles

Primer boletín con tendencia irreversible: Ganó Chávez con 10% de ventaja sobre Capriles

7 de Octubre.- El candidato socialista, Hugo Chávez Frías, obtuvo el 54,42% de los votos registrados en comicios presidenciales de este 7 de octubre, porcentaje que equivale a 7.444.082 votos, de acuerdo con el primer boletín emitido este domingo por el Consejo Nacional Electoral (CNE), con un 90% de las actas escrutadas.

La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, anunció los resultados del proceso comicial, que también representó un récord de participación con 80,94% .

Por su parte, Henrique Capriles obtuvo el 44,97% de los votos, es decir, 6.151.544 sufragios.

Lucena, acompañada con el directorio del Poder Electoral, precisó que los resultados parciales se basaron en el escrutinio de 13 millones 677 mil 934 votos, e indicó que se evaluaron un total de 35.122 actas y que el número de votos nulos se ubicó en 273.954.

La presidenta ente comicial felicitó a las electores que salieron a votar este domingo y resaltó "la extraordinaria labor de la Fuerzas Armada Bolivariana y el Plan República en la colaboración a los proceso, así como de operadores del Poder Electoral".

Qué se juega en las elecciones de Venezuela

Por Manuel E. Yepe 

Un documento publicado en septiembre de 2012 por la oficina de prensa del Consejo de Relaciones Externas de Estados Unidos, identificado como Contingency Planning Memorandum No. 16, con la firma del profesor Patrick D. Duddy, de la Universidad de Duke, revela las opciones que maneja Washington acerca de las próximas elecciones presidenciales en Venezuela.

“Si Chávez resulta relecto en un proceso aceptablemente libre y justo, Estados Unidos debe tratar de restablecer las relaciones bilaterales con vistas a una eventual renovación de la comunicación a alto nivel en áreas de mutuo interés. Si la elección pareciera fraudulenta, o los resultados legítimos fueran anulados, Estados Unidos debe promover una presión para restaurar la democracia y suspender las relaciones de negocios, como es habitual, hasta que un gobierno legítimo sea restaurado”.

A la luz de la evidencia que deriva de las muchas encuestas que pronostican un amplio triunfo de Chávez y de testimonios como el del expresidente James Carter, que se mostró admirado con la transparencia que imperará en esos sufragios al constatar sobre al terreno la base material dispuesta para controlar la eficiencia del acto comicial, todo indica que Washington prepara algún tipo de gran manipulación en relación con este evento electoral y un guión mentiroso para justificar una agresión contra Venezuela.

El gobierno de Hugo Chávez ha significado, para la mayoría de los venezolanos, la recuperación de la dignidad nacional. Un pueblo postrado por la desesperanza y la indolencia con un sistema social diseñado para proteger a los opulentos y reprimir a los humildes, lo acogió como su salvador y guía hacia la construcción de un país de bienestar para todos.

Chávez demostró a ese pueblo que Bolívar enseñara a andar el valor de la unidad y la solidaridad como herramientas para lograr, contando con la riqueza de un país privilegiado por la naturaleza, que Venezuela ocupe el sitial que le corresponde en la comunidad mundial de naciones; un lugar al que debe acceder sin altanería ni desprecio por los países menos privilegiados, por el contrario, como paladín de la solidaridad.

Grandes han sido también los logros económicos del gobierno bolivariano desde su llegada al poder.

Al recuperar la riqueza petrolera nacional y consolidar la soberanía energética del país, Venezuela se ha confirmado como gran potencia petrolera y energética mundial con reservas probadas que ubican al país entre las principales del mundo.

La Ley de Hidrocarburos de 2006, la recuperación en 2007 del control sobre todas las operaciones de la Faja Petrolífera del Río Orinoco -el reservorio de hidrocarburos más grande del planeta- y las medidas de justicia fiscal dictadas por Chávez han significado ingentes ingresos que ahora se revierten para el pueblo.

Más allá de los números y la economía, lo que más se admira en Chávez es la consecuencia que ha demostrado su gobierno para mantener su vocación de inclusión y pluralidad pese a las acciones hostiles con que responde el imperio a cada medida revolucionaria de beneficio popular o de solidaridad latinoamericana que afecta su hegemonía o a los intereses de los remanentes de la oligarquía que son sus aliados incondicionales.

Venezuela tiene hoy los más bajos registros de desempleo, pobreza general, pobreza extrema, mortalidad infantil y mortalidad materna en toda su historia.

Cuando se piensa que tantos logros económicos y sociales se han estado logrando en medio de constantes amenazas, presiones políticas, chantajes y campañas mediáticas difamatorias, crece la admiración por el talento político de Chávez y la determinación revolucionaria del pueblo venezolano.

Y si además se toma en cuenta que el líder bolivariano ha protagonizado en el campo de las relaciones internacionales hechos trascendentales que han aportado a su nación un gran prestigio, se comprende porqué Chávez representa la recuperación la identidad para Venezuela y el papel bolivariano que a ella le corresponde en este continente.

El candidato de la oligarquía y el imperialismo que enfrentará a Chávez formuló recientemente promesas de mantener las misiones sociales como recurso desesperado por lograr algún voto popular. ¿Qué modelo alternativo al neoliberalismo será el que él propugna? Porque en todo el mundo –desarrollado y subdesarrollado- el capitalismo lo primero que hace cuando hay crisis es precisamente cortar los gastos públicos para fines sociales.

Se percibe que los pueblos latinoamericanos y caribeños confían plenamente en el pueblo venezolano y su capacidad de no dejarse robar el futuro propio y del continente, así como comprender lo que representa Hugo Chávez para la causa de la democracia, el socialismo y el bienestar de los pueblos en todo el mundo.

Y que así lo demostrarán el 7 de octubre los venezolanos y las venezolanas. 

Fuente: Argenpress

COYUNTURA EN VENEZUELA Y ENSEÑANZAS PARA CHILE

COYUNTURA EN VENEZUELA Y ENSEÑANZAS PARA CHILE

Por Rafael Kries
 
Uno de los problemas centrales para entender la posible evolución de Venezuela consiste en caracterizar al proyecto de Chávez. En tanto el Presidente y su grupo de adscripción se declara y define como socialista del s XXI, definición amplia y polisémica, más de un analista prefiere caracterizarlo por sus actos, inercias y prescindencias.
Si se lo define por éstos últimos aspectos y no por sus afirmaciones Chávez encabeza un proyecto nacionalista, antiimperialista, de justicia y promoción social y modernización institucional.
Sus objetivos económicos centrales han resguardado para su pueblo el ingreso petrolero, que a pesar de los previos esfuerzos nacionalizadores iban sólo a algunas corporaciones y grandes empresas de servicio. Sus enemigos políticos (AD, COPEI y Primero Justicia) no ponían reparos –salvo excepciones—a aquellos que se proponían privatizar la actividad petrolera.
El tema es complejo pues aunque la pelea por el petroleo aparece centrada en la renta es toda la cadena  aguas arriba y aguas abajo --de la propiedad y la producción-- lo que ha estado en juego. 
Venezuela al igual que los restantes países de la OPEP ha realizado y aún mantiene importantes inversiones más allá de la actividad extractiva, sin lograr controlar esa rama clave ni aprovechar sus excedentes.  Las siete hermanas, como eran denominadas las grandes empresas petroleras, siguen en control de ese mercado.
Esa situación en que fuerzas internas buscan consolidar un espacio de control de un excedente generado globalmente y fuerzas también internas que se le oponen aliadas a grupos transnacionales ha generado un modelo de capitalismo que está tensionado desde dentro y desde afuera, sin amenazar al sistema mismo.
El proyecto chavista lleno de valores de raíz cristiana, --el socialismo del sXXI--, se mezcla con ideas anti-imperialistas recogidas del legado de Bolivar y la crítica que en América Latina se realiza al imperio americano. En primer lugar apunta hacia el proyecto implícito de La Gran Colombia, proyecto frustrado de Bolivar que se encontró con la oposición de las oligarquías locales herederas del imperio español. En segundo lugar se orienta a parar a EEUU en este lado del mundo, en una visión que lo lleva a coincidir con el legado de Martí y los esfuerzos de incluso aceptando la hegemonía de la Gran Burguesía Brasileña.
Ese proyecto que enfrenta las aspiraciones de control del imperio, tiene que ver mucho más con las ideas de Perón y Evita, en su primera fase en la que éste convertía al embajador Braden en la encarnación de la subyugación y la dependencia al imperio, aunque carece de su énfasis industralizador.
Lo anterior hace al proyecto chavista rehén de una relación pueblo-ejercito en la cual quien prevalecerá a largo plazo será el ejercito. La alianza del pueblo con un segmento de la burguesía industrial, con un mejoramiento de niveles de vida y una ampliación del mercado interno, que fuera lograda inicialmente por Perón, en Venezuela no existe.
La conciencia y la organización del pueblo ciertamente se han desarrollado mucho en relación a la situación anterior a Chávez, pero bajo ese esquema ideológico. Las Misiones de Salud, Educación , Desarrollo de Barrios, etc etc etc y otras han reemplazado en buena medida a los viejos Ministerios ineficientes, y construido una situación de bienestar en los grupos más pobres, pero Misiones y Ministerios existen en una dualidad y carácter que indica que no se ha creado un germen de nuevo Estado. 
Esto es así porque Chavez no proporciona autonomía a los movimientos que influye, ni la promueve aunque muchas veces hable de ello. Tampoco otorga espacios a nuevos liderazgos en su propio sector, centrando la decisión política en su persona y en los grupos más cercanos e incondicionales.
La población vive una mezcla de democracia representativa tradicional junto a espacios de participación social dependientes de definiciones cupulares. La masa obrera organizada es escasa, dividida en varias centrales, y no tiene tradición de clase sino de consumidora. En Venezuela la tradición ha sido resolver todo problema "a realazos", es decir con billetes.
Las causas de esta "anomalía" pueden ser varias, entre ellas una larga tradición de caciquismo en los s XIX y XX prolongada por un estado con altos ingresos externos, un proletariado industrial débil y construido desde la cooptación más que en la lucha de clases, una visión paternalista y cristiana que tiende a ver a las masas como elementos pasivos del accionar de los líderes, un ingreso petrolero que ha permitido niveles de acumulación y de vida que no se corresponden con las relaciones de producción a nivel del mercado local, etc.
Chávez es un hombre culto, aunque CNN le construya la imagen contraria, a quien personalmente he visto dirigirse a un amplio grupo de tecnócratas del FMI y BM, hace algunos años, asombrándolos por su conocimiento y sutilezas respecto a la dinámica económica internacional. El más grande error de la oposición ha sido menospreciarlo.
El ejército venezolano, desde los 70, procurando identificarse con la moderna nación venezolana ha enviado a miles de sus cuadros no a la Escuela de las Américas sino a Postgrados en Universidades del planeta. Chavez ha continuado y acentuado esa tarea.
Le gusta identificarse con el pueblo pobre pues viene de allí, de una familia de profesores democrata-cristianos de bajos ingresos y que vivían en el Llano venezolano,  una zona de vaqueros y pueblos pobres.
Su hermano mayor, Adán, que lo ha acompañado en diversos cargos de responsabilidad y decisión, participó en la guerrilla de Douglas Bravo, inicialmente aupada por el PCV, y posteriormente abandonada en los años 60. Al parecer Chávez simpatizó con el MAS, un remedo de Partido Socialista de carácter internamente autoritario, que surgió como desprendimiento del PC hacia la derecha reformista, en el 68, pero prefirió hacer la carrera de armas que en Venezuela ha estado abierta a toda la población. Sin embargo él no es un marxista, lo cual le evita justificar con fraseología de izquierda el opio de la defensa del sistema.
Es un hombre que se considera--legítimamente-- un continuador de la obra política de Bolivar y un lider valiente y sensato que ha evitado embarcar a sus seguidores en áreas de definición incierta. Sus propuestas hacia el continente y sus decisiones en momentos claves de conflicto muestran se gran capacidad táctica, capaz de volcar una derrota en victoria. Sin embargo ellas lo obligan a  aceptar un ritmo y heterogeneidad políticas que hacen confusa su propuesta social. Ello puede ser útil en tiempos de elevada crisis pero no lo es cuando las fuerzas sociales se agrupan en torno a sus intereses estructurales.
Esa situación se vió cuando Venezuela logró romper el cerco, impuesto por EEUU a través de Paraguay, e ingresar al Mercosur por ejemplo.
Chávez ha modificado la estructura del poder institucional desplazando a los partidos tradicionales, pero no ha alterado ni debilitado los poderes fácticos y muy reales de la burguesía venezolana.
Un amplio sector de capas medias, que advierte que no ha sido el eje de la redistribución de ingresos, lo odia y ha adoptado una ideología facista vergonzante --el amor que no quiere decir su nombre—. No obstante como el proyecto de Chávez no ha amenazado la estructura de la propiedad --jamás se propuso nacionalizar 81 grandes empresas como la UP y Allende-- ni ha afectado los flujos del petroleo a EEUU, tanto la gran burguesía venezolana como los EEUU no se han jugado por derrocarlo por el riesgo de provocar una situación de Guerra Civil.
La política de Chávez es ampliamente apoyada por las capas más pobres de la población, para quienes el lider tiene la estatura de un Santo o un mito político-religioso, más al modo de la adoración de Evita que la del seguimiento a Perón. Ellos son una amplia mayoría que se felicita de que los ingresos petroleros se gasten en ella y que le aseguran un claro triunfo electoral.
La economía de Venezuela es rentista, pues vive del petroleo y del ingreso que le deja su extracción. Ello es resaltado en una crítica moralista que a veces se recoge en Chile. ¿Acaso Chile vive de su industria o de los productos de su inteligencia? No: vive del mineral de Cobre, de la extracción y venta de mineral, pues con la excepción de alguna cantidad importante de cátodos. hasta los cables de la luz que son de Cobre, son importados.
Chile, vive en buena medida de la renta minera, aunque en el actual período parte importante de ella sólo engrose los bolsillos de 4 o 6 grandes Mineras y 30 medianas.
Un tema recurrente en el discurso chavista es el del Poder Popular. Si por ello entendemos control y participación informada, permanente y activa de la población éste poder popular no existe en Venezuela?. Eso es de una evidencia palmaria a todos los niveles al menos si entendemos ese concepto al modo en que lo desarrollaron los Cordones Industriales y las masas chilenas durante la UP. En contra, por cierto, de un amplio sector del Gobierno y del PC, PS e incluso del MIR y MAPU.
¿Hay formas organizadas de ejercicio directo en la voluntad popular, aparte de la representativa e institucional?
Ello ha sido denunciado por los medios de EEUU como una amenaza a la democracia y a la propiedad. La realidad muestra que son estructuras débiles, sin coordinación y más bien surgidas como correas de transmisión de tareas y recursos hacia la población  en pequeños pueblos y barrios. Entre los más relevantes hay un programa de desarrollo agrícola y de nuevos pueblos, implementado con reservistas, pero poca gente conoce su magnitud y carácter. A veces la prensa imperial, caso CNN, los menciona para asustar con su supuesta potencia como contrapuesta a la del Ejercito, pero eso no es real.
La posibilidad de involución democrática es desde luego posible porque el Estado no ha cambiado su carácter y la alianza ejercito-pueblo puede resquebrajarse, por muchos motivos, a futuro. Chávez ha intentado solidificar esa alianza dándole mayor poder a los ex-soldados reservistas y a las categorías bajas del Ejercito, apoyar la formación cultural e histórica de los cuadros y desarrollar la filosofía bolivariana en tanto opositora a la del imperio. La historia dirá si eso funciona.   
La mediocridad y opacidad que algunos denuncian en Venezuela no se da sólo en el entorno de Chávez y el Gobierno, sino en mucha mayor medida en una oposición variopinta que no tiene conciencia de su carácter y que cree a Chávez y a ese pueblo, unos simples tontos...y se equivocan. 
La sola panoplia de los candidatos de la oposición --para no mencionar múltiples errores elementales de su historia anterior-- muestra su poca comprensión y conocimiento de su propio pueblo. Entre sus precandidatos --aparte del candidato final, un hombre salido de la oligarquía que intentó en el último golpe asaltar la Embajada de Cuba-- estaban una bella dama de una muy rica familia tradicional, un ex-embajador ante la ONU que ha vivido décadas en EEUU, otro, un agente de la CÍA  ayer criticado por aventurero por aquellos que hoy son sus aliados.
Desde luego esa situación de carencia programática  no aminora los ímpetus de las clases, pero tiende a abolir matices de discrepancias que serían legítimos y esperables tanto en la alianza chavista --digámosle bloque popular-- y la alianza conservadora --de facismo vergonzante--. 
Muchos intelectuales se lamentan de no tener espacio para matizar y poder construir alternativas. La polarización lo dificulta pues detrás de Chávez se aglutina el PC y grupos radicales, así como en el bloque conservador se condensa el malestar de capas medias y de la oligarquía más tradicional, sin dejar espacio ni alternativa. El principal responsable de esa situación, sin embargo no es Chávez, que ha profitado de ello, sino una oposición que ha debido aceptar que la propia Embajada Norteamericana la llame a la racionalidad y a la moderación en diversas coyunturas.
Las raíces de esa polarización “excesiva” si sólo se atiende al problema de clases, tiene elementos ideológico-políticos e incluso racial y cultural que  encuentran su vigencia probablemente en el carácter y mentalidad parásitas que provoca en una sociedad y país capitalista –heredero del haciendismo y esclavismo español-- el vivir de una renta fundiaria.
Chávez ganará fácilmente esta coyuntura electoral, aunque CNN ya prepara la deslegitimación de su triunfo. La oposición en forma semiconsciente apuesta a que el cancer, que de "alguna manera" le apareció, termine de llevárselo y resolverle un problema que sin la ayuda directa de EEUU es incapaz de resolver. Antes los aviones de los presidentes de América Latina que eran opositores a EEUU se caían, como los de Roldós, Torrijos y otros, ahora ser líder en América Latina es arriesgar un cancer.
Un Golpe Militar puede producirse si durante un período de algunos años el ingreso petrolero disminuye, o el mercado mundial se desordena, pues en el corto plazo las tendencias y presiones facistas que tratan de movilizar a los altos mandos están atenuadas por la colusión de sus entornos con el chavismo y la bonanza del consumo.
Al mismo tiempo esa evolución no tiene ni abre perspectiva a un socialismo como lo entendiera Luis Emilio Recabarren o Allende. Esas ciudades no fueron diseñadas para esa multitud de autos, esas calles no soportan la multitud que antes se quedaba en el cerro y ahora sale a comprar cualquier basura u objeto en miles de miles de mercadillos. La moneda se desvaloriza en tanto Chávez evita que ello se exprese en el bolsillo y cesta de consumo popular con múltiples medidas como Mercados populares, dádivas de dinero, regalos de utensilios de educación , casas etc etc.
La economía venezolana –al igual que la chilena-- no tiene bases autocentradas ni un mercado interno profundo sino depende totalmente, en su ritmo, de la evolución del capitalismo y economía a escala global.
No es que sea inevitable, en pleno sXXI y este de tecnología y fuerzas productivas, que el ser humano deba estar esclavizado al trabajo sino que ampliar y modernizar el consumo, sin cambiar la mentalidad y la forma de creación de riqueza, no puede por si sólo abrir las puertas a una Sociedad libre donde el bienestar de todos sea la condición del bienestar de cada uno.
Son temas complejos y que deberán a futuro discutirse, para establecer las bases de las posibilidades sociales y productivas del socialismo en este continente y  no caer --en la necesaria lucha contra el conservadurismo-- en las garras del keynesianismo en su versión más pobre, periférica y economicista.

Venezuela: Ganar no basta

Por Ángel Guerra Cabrera 

 

 

Cuando Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de 1998 en Venezuela la perspectiva de América Latina y el Caribe parecía ser la recolonización total por Washington mediante el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (Alca). El neoliberalismo se imponía en la mayor parte del mundo y en nuestra región sólo Cuba resistía contra el imperio a un costo humano verdaderamente inexplicable si no se conoce a fondo su épica historia de lucha por la independencia y la justicia social.

Esta situación comenzaría a cambiar con la dinámica acción de Chávez, que a través de un gran proceso democrático impulsó la aprobación abrumadora de la primera Constitución antineoliberal de América continental (1999). Su texto sentaba las bases para el pleno ejercicio de la soberanía popular y nacional con la democracia participativa, así como para encaminar trasformaciones sociales de hondo calado que podían conducir al socialismo. Acto seguido, con apoyo de la mayoría parlamentaria, el líder venezolano dictó 49 leyes que abrían el camino al control por el Estado de los hidrocarburos en beneficio directo de la sociedad así como a las reformas agraria y pesquera. La nueva Carta Magna establecía el derecho ciudadano a revocar el mandato de los funcionarios electos, algo insólito en las democracias representativas.

Las posiciones sustentadas por Chávez a favor de la verdadera independencia, la unidad e integración de América Latina, y las duras pruebas que resistió su apoyo popular, acrecido y fortalecido con la épica victoria sobre la contrarrevolución en el referendo revocatorio de 2004 fueron elevándolo a la categoría de líder continental. Para entonces era ya el único presidente latinoamericano que, gracias principalmente a ese respaldo, había sido capaz de vencer un golpe de Estado y otras acciones de fuerza orquestadas por la oligarquía nativa con el aliento y apoyo de Estados Unidos. Pero la adhesión popular siguió creciendo con las misiones sociales que, rompiendo con la burocracia heredada del Estado oligárquico, hicieron llegar educación, salud, empleo y canales de participación política a los marginados de siempre.

Mientras, movimientos populares muy diversos pero identificados por su oposición al neoliberalismo habían llevado al gobierno a Lula da Silva en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina y a Tabaré Vázquez en Uruguay. De modo que en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata(2005), se pudo lograr la contundente derrota del Alca mediante la acción concertada de un incontenible Chávez, principalmente con los dos primeros, unida a la potente movilización popular en las calles con la presencia de líderes como Evo Morales, todavía por llegar a la presidencia, y Joao Pedro Stedile. La derrota del Alca marcó un punto de giro decisivo en la historia latinoamericana. Si al revés de lo ocurrido se hubiese aprobado, ya Washington se habría tragado a América Latina y el Caribe con la extensión hacia el sur de los tratados de libre comercio, equivalentes a la anexión. No se habría podido consolidar el polo de unidad, integración solidaria y paz del Caribe a América del Sur articulado en torno a Venezuela. No habría Petrocaribe, ni Alba, ni Unasur, ni Celalc.

Venezuela ha avanzado sostenidamente en el bienestar social y en la creación de un consenso nacional anticapitalista y en gran medida favorable al socialismo. Este consenso se basa en la prédica incesante de Chávez, contrastable con una realidad de verdaderas posibilidades de participación política y ascenso social al contrario de la creciente pobreza y despojo de derechos ciudadanos existente hoy en Estados Unidos, Europa y sus vasallos. Se basa también en la intensa batalla política que hizo decir recientemente a Fidel Castro: Pocas veces, tal vez nunca, se ha podido reflejar, tan nítidamente, una lucha de ideas entre el capitalismo y el socialismo como la que se expresa hoy en Venezuela.

Si América Latina es en la actualidad la región más avanzada del mundo en la lucha por una alternativa a la barbarie capitalista, Venezuela es su puntal más importante. De allí el alcance mundial de los resultados de la elección del 7 de octubre venidero. Es fundamental que este hecho sea comprendido por las fuerzas populares dentro y fuera de Venezuela. Washington sí que lo comprende y por eso conspira contra Chávez a tiempo completo. No basta con ganar, sino ganar por nocaut, de modo aplastante, la presidencia y todos los cargos. 

 

Fuente: Argenpress