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Sindicales

Chile: Los mineros de Chuquicamata aprobaron la huelga a partir del 1 de enero

Chile: Los mineros de Chuquicamata aprobaron la huelga a partir del 1 de enero

martes 29 de diciembre de 2009
Chile: Los mineros de Chuquicamata aprobaron la huelga a partir del 1 de enero

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Los trabajadores de la mina Chuquicamata rechazaron esta madrugada una suculenta oferta de la empresa Codelco y en una polémica votación acordaron ir a una huelga legal desde el próximo 1 de enero.


Escrutadas las 10 mesas de votación, 2.866 trabajadores rechazaron la oferta de la compañía estatal, 1.312 mineros votaron por aceptar el ofrecimiento. Hubo cuatro votos blancos y 11 nulos.


En total votaron 4.192 trabajadores de un universo de 5.597, informó el notario (escribano) Miguel Sepúlveda.


Considerando a quienes no acudieron a votar, que se entiende aceptaban la oferta de Codelco, un 51,3% rechazó la oferta de la empresa, un 48,24% la aprobó por lo que una diferencia de apenas 70 votos impidió a la empresa dar por aprobado su ofrecimiento.


Tras la votación, Cecilia González, presidenta del Sindicato número uno de Codelco Norte, declaró que "el movimiento sindical de Chuquicamata va a hacer carne lo que hoy día los trabajadores han votado".


"Estamos llamando a asamblea, vamos a tomar decisiones y acá se asume la huelga", explicó. Sería la primera huelga en 13 años pues la última se concretó en mayo de 1996.

Burocracia sindical: Especialistas en demoliciones

Burocracia sindical: Especialistas en demoliciones

Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

La burocracia sindical es un caso particular dentro de las relaciones de dominación implementadas por el capitalismo, en ella se juntan: la represión contra el activismo, la buchoneada a la patronal, la visión policial del conflicto de clases, el armamento directo, la corrupción, el robo y la opresión cultural y espiritual sobre los trabajadores.


La burocracia sindical es algo más que una simple correa de transmisión de las políticas del estado entre los trabajadores, si por correa de transmisión entendemos el convencimiento ideológico de la defensa del régimen de explotación; la burocracia sindical es un factor de poder que ha desarrollado y profundizado intereses particulares que la separan definitivamente de los trabajadores, sin que las patronales capitalistas lleguen a verlos como parte de su clase, por más, que los burócratas se esfuercen en ello.


La dirigencia sindical es un pilar en el sostenimiento del régimen de explotación, por la pura convicción de que su existencia está condicionada a la existencia del trabajo asalariado y a las condiciones de crisis que el capitalismo impone. En este sentido la defensa de los intereses de los trabajadores, desde el vamos, ocupa un lugar de desecho en relación a los altos intereses del capital.


Cuando la dirigencia de centro izquierda, afincada en la CTA, declara su amor por las políticas del kirchnerismo o por los sectores opositores, amantes de la producción sojera, no hace más que declarar su impotencia para representar los intereses reales de los trabajadores. Sobran los eufemismos y los artificios verbales sobre “la necesidad de profundizar una política de distribución de la riqueza o de acompañar en su lucha a los que menos tienen”; pero la realidad marca que un “nuevo modelo sindical” basado en el fraude, en la persecución a los luchadores obreros y en la aceptación de las condiciones imperantes como insustituibles, en función de priorizar la batalla por la gobernabilidad por encima de la lucha de los derechos de los trabajadores, colocan a esta Central en un plano reaccionario, apenas un escalón por debajo de la misma tesis sostenida por la iglesia.


Naturalmente el compromiso de la CTA con las políticas oficiales lleva a una revisión y una derechización de todos sus métodos. Es que las condiciones políticas imponen una forma de ser y de hacer.


No es que la burocracia moyanista le guste ser reaccionaria todo el tiempo, mientras que a los yaskistas le brote progresismo por los poros, es la realidad la que le marca los tiempos y tanto unos como los otros se disputan el viceversa de reacción-progresismo.


Cuando Juan Belén, Moyano y compañía salieron a defender los “sindicatos de Perón, en contra de la zurda loca y la cuarta internacional”, lo hicieron porque vieron detrás del conflicto de Kraft-Terrabusi y del sindicato del subte una ofensiva democrática que amaza su sustentación como dueños del negocio. De la misma manera, cuando fundaron la Triple A en épocas del `70 para descabezar a balazos limpio a todo un conjunto de direcciones antiburocráticas que empezaron a tomar cuerpo luego del Cordobazo. De no ser “necesario”, se autocritican, no lo hubieran hecho y hubieran jugado al inocuo antiimperialismo “ni yanqui ni marxista” con el que Perón pretendió fundar una tercera posición. No se pudo, así funcionan los negocios.


La burocracia sindical de la CTA, desde hace 20 años viene jugando con eso de ser una central alternativa y pluralista, logrando imponer entre sectores más cercanos a una ideología centroizquierdista, e incluso izquierdista, la visión de ser los representantes morales del progresismo nacional. En el medio, fueron demoliendo el salario de sus representados, los convenios laborales y la estabilidad del trabajador del estado. La aceptación de la contratación en negro, las leyes de emergencia económica. A la demolición de la salud y la educación provinciales, que fueron posibles gracias al accionar de los “alternativos”, cuya integración al Estado ha alcanzado un carácter sin precedentes, se le suma ahora la demolición de un sindicato entero –Suteba La Plata- al que entraron de noche rodeados de patotas armadas. De no ser necesario tampoco lo hubieran hecho, pero la docencia de La Plata no se resignó al fraude y resistió por seis meses su derecho a elegir una dirección propia. Así son los negocios: patotas y demolición.


La integración al Estado por parte de los sindicatos “alternativos” forma parte de una postura carrerista y acomodaticia que se justifica en la tesis de “cuestionar lo que está mal y defender lo que está bien en el marco del más amplio dialogo con el gobierno”.


La CTA, es una central dialoguista, que no realiza asambleas ni congresos bases, pero que recorre los despachos de los funcionarios “con la mejor buena voluntad para el acuerdo”; este diálogo abarca desde el gobierno nacional y los provinciales, hasta la Iglesia, pasando por las cámaras patronales y burocracia sindical de la cual dice diferenciarse. El diálogo con el poder se sucede sin solución de continuidad, mientras el diálogo con los trabajadores “está sometido a un proceso de construcción en el largo camino de democratizar las relaciones del trabajo”, esto es, con la menor frecuencia posible.


Desde que la presidenta Cristina Fernández, salió en defensa del “modelo sindical tradicional como la más efectiva forma de defender la gobernabilidad” –y a esta altura el concepto tradicional abarca a la CTA- logró que aumentara el ritmo de reacciones violentas por parte las “patotas tradicionales” en contra de los trabajadores que intentan agruparse independientemente en sus lugares de trabajo.


La presidenta, realizó estas declaraciones en favor de los barones del sindicalismo, en el momento justo en que el accionar de los burócratas sindicales ha llevado a muchos de ellos a recorrer los estrados judiciales y estar cuestionados socialmente por las repugnantes maniobras que desde sus sindicatos y obras sociales realizan en contra de sus afiliados.


Que el kirchnerismo salga a defender a los Moyano, a Zanola de bancarios, a Palacios y Fernández de la UTA, a los Pedraza, los Daer o los Martines; los Yasky o Baradel -que derriban puertas a patadas y mandan golpear a mujeres y hombres por lumpenes armados en una batalla desigual-, significa salir en defensa de los que rebajan los medicamentos oncológicos con agua y que hoy debería vestir el ambo de presos comunes; a los que residen en lujosas mansiones en Miami, escapados de la justicia; a los que son investigados por asesinatos mafiosos o que cubren un importante espacio en el mapa del delito.


La realidad, es que cuando la presidenta habla de estos sectores como de un “sindicalismo fuerte necesario para crecimiento” recurre al puro artificio verbal, que de lo único que da cuenta es del proceso de descomposición que corroe al oficialismo.


Entre los trabajadores, la compresión y el debate en los lugares de trabajo de que la lucha por las reivindicaciones obreras se dan de frente en contra la burocracia que dirige los sindicatos, no es algo nuevo: las rufianadas mafiosas y el accionar extorsivo, patoteril y entreguista de los representantes del “modelo sindical tradicional” es de larga data; sin embargo, lo “original”, si quiere llamárselo de alguna manera, de la situación actual en los gremios es que esta comprensión entre las bases obreras comienza a materializarse en una tendencia clasista, es decir una tendencia en la cual los trabajadores se reconocen así mismos como tales y que se lanzan a la lucha por sus reivindicaciones organizándose en forma independiente de la patronal, de los partidos del régimen y de la vieja burocracia propatronal.


Se rompe de esta manera, con la pasividad cómplice de las direcciones sindicales ante los despidos, las suspensiones y el congelamiento salarial.


Es de observar que, aunque incipiente aun, esta tendencia independiente, parece ir consolidándose aceleradamente entre las bases, lo que ha puesto en estado de alerta tanto al gobierno como a la propia burocracia sindical. Es que si bien, tanto Kraft- Terrabusi como la lucha de los trabajadores del Sindicato del subte o el Suteba La Plata, aparecen como las manifestaciones más visibles de este proceso, se trata de la existencia de algo más profundo que recorre la conciencia de los trabajadores desde Ushuaia a La Quiaca.


La causa que defiende la presidenta, la causa kirchnerista, es una causa reaccionaria en todos sus términos. Desde el punto de vista sindical: porque los trabajadores, que aspiran a desembarazarse del conjunto de parásitos que amasaron fortunas al frente de los sindicatos sobre la base de negociar el sudor ajeno, se verán en la necesidad de afrontar una lucha desigual en contra de todo el aparato burocrático y todo el poder del estado; y reaccionaria también, desde un punto de vista democrático más elemental: ya que la presidenta deposita las expectativas de la gobernabilidad (en definitiva conservar el poder hasta el final de su mandato) en una casta derechista, vinculada desde hace décadas a los pactos con los milicos y poseedora de gavillas armadas, que funcionan como verdaderos fuerzas paraestatales.


Bajo el menemismo también se defendía “modelo sindical tradicional”; eran épocas donde la burocracia sindical era prebendaría del Estado, y se surtía de las divisas que generaban las privatizaciones. Las patronales eran complacientes con el reparto del botín ya que alcanzaba para todos, comprendiendo que sin los aliados burócratas al frente de los sindicatos la expoliación menemista no hubiera sido posible.


En la actualidad, la crisis económica hace que las patronales no quieran competencias, y sólo a regañadientes aceptan que la dirigencia sindical avance irrefrenablemente en la integración al aparato del estado; para las patronales, el sostenimiento de la gobernabilidad en manos de la dirigencia sindical no sólo representa un incremento de gasto en el capital variable, sino un desvío de los subsidios estatales, que por fuerza creen que les corresponden, y una situación que muchas veces la deja en desventaja en los negociados con el patrimonio nacional.


A la burguesía, le gustaría vivir sin sindicatos y sin sindicalistas, que la obligan a una inversión cuya rentabilidad no es conocida y de alto riesgo, pero… no puede vivir sin ellos.


A la centroizquierda esta batalla por el capital variable y la política de subsidios entre empresarios y burócratas sindicales, le alcanza para definir una política de alianzas: cuanto más integrados aparezcan los burócratas al gobierno “progresista”, mayor apoyo; en esto simplemente se basa la “distribución de la riqueza”, en definir que corporación se queda con la mayor tajada. Esta es la base materialista de toda la ideología de los “alternativos”.


El cuadro de descomposición política que acompaña al kirchnerismo es más contagioso que la gripe A. El gobierno ha venido rodeando de impunidad a los distintos sectores burocráticos y esto le ha armado un impresionante despelote judicial.


Puede que los jueces sean el Estado y que el derecho no pase de un discurso imaginado, una ficción que oculta la explotación y que permite una realidad aparente. Pero, las maniobras de la burocracia sindical son tan brutales que ponen en riesgo la propia ficción del derecho, y precisamente por eso, a la tropa de profesionales que viven de él.


El caso más emblemático quizá sea el del sindicato de aeronavegantes, donde la burocracia alineada con Alicia Castro –actual embajadora del kirchnerismo ante el gobierno de Venezuela- realizó un fraude escandaloso para declararse ganadora en las elecciones del gremio. Los fiscales de Ricardo Frecia (lista verde), intimo amigo del poder kirchnerista, al ver que perdían las elecciones agarraron 7 papeletas sueltas de su lista y las contaron como votos validos. Ni el trabajo de meterlos adentro de un sobre se tomaron!!!


La reacción de la justicia en contra de este fraude opuso a los jueces de las cámaras laborales con el propio aparato del ejecutivo que salió en defensa de la gente de Frecia.


Cuando el juez laboral acudió a la sede sindical para desalojar a los usurpadores fue recibido por una robusta patota “que estaba ahí para defender a las chicas” (curiosamente el sindicato de aeronavegantes es un sindicato mayoritariamente femenino, como el caso de Suteba La Plata), entre la patota oficial de Frecia y el mandato policial de Aníbal Fernández la jueza tuvo que retirarse del lugar.


El papel jugado en el caso de los aeronavegantes por el ministro Tomada, de trabajo, por el Jefe de Gabinete y las conducciones de las centrales obreras es el mismo que se reproduce en la pequeña seccional platense del Suteba.


La burocracia de Baradel engolosinada con la cerrada defensa que la presidenta realizó al sindicalismo tradicional y la aceptación del fraude en las elecciones -en primera instancia- por el Ministerio de Trabajo, sirvieron para que el “alternativo” de la CTA armara un grupo de tareas dispuesto a demoler el sindicato en La Plata.


La burocracia sindical es una especialista en demoliciones. La acción cobarde de pegarles a mujeres y usurpar sedes sindicales se basa en la desesperación de un burócrata que ve que la piqueta de la historia parece ahora avanza en un nuevo curso. Baradel y Yasky tendrán que entender que mientras los ladrillos no tienen memoria, los docentes si.


Foto: Argentina, Burocracia sindical - Ricardo Frecia líder de la Lista Verde del gremio de Aeronavegantes, alineado con Alicia Castro actual embajadora del kirchnerismo ante el gobierno de Venezuela.

Libertad sindical: El fantasma que más preocupa a los "gordos"

Libertad sindical: El fantasma que más preocupa a los "gordos" Eduardo Lucita (LA ARENA)


Un nuevo fantasma preocupa a los "gordos", el fantasma de la libertad sindical. ¿Pero a qué se hace referencia concretamente? ¿Qué relaciones tiene con la democracia en los sindicatos?.


A mediados de septiembre pasado varios cientos de trabajadores de la industria privada fueron convocados por Fetia-CTA para discutir las nuevas formas de lucha y organización que se están gestando. El tema de la libertad sindical estuvo en el centro de los debates. Más recientemente la decisión de los dirigentes de Fasinpat (ex Zanón) de volver a la fábrica, a trabajar en la base algo que, salvo honrosas y escasas excepciones, no sucedía desde la época de Agustín Tosco y René Salamanca agregó un nuevo ingrediente. Por último una nueva escalada en la pugna de los trabajadores del subte por el reconocimiento de su organización sindical -respaldado por dos paros de una contundencia pocas veces vistas-, y el conflicto en Kraft Foods -que dejo totalmente descolocados al Sindicato de la Alimentación y a la propia CGT- han dado nueva actualidad al debate sobre libertad de agremiación y democracia en el ámbito sindical.


Libertad sindical


Este concepto fue ganando espacios en el país a partir de la conformación de la CTA como central alternativa y su reclamo de personería jurídica. Tomó nuevo impulso cuando la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró la inconstitucionalidad del artículo 41 de la Ley de Asociaciones Profesionales, que impedía al trabajador no afiliado postularse en su lugar de trabajo. Ese fallo incide directamente en los organismos de base -comisiones internas, cuerpos de delegados, mesas de reclamos o de representantes- donde la relación capital-trabajo se expresa en forma más cristalina y transparente, donde no está mediada por las cúpulas burocráticas y su relación con el Estado y los gobiernos de turno, busca garantizar que todo trabajador, esté o no afiliado, pueda candidatearse como delegado.


Además el fallo refuerza el reclamo de la CTA y abre las puertas para que nuevas organizaciones puedan inscribirse. Pero también puede alentar la atomización del movimiento, a que las patronales impulsen sindicatos por empresa, más amarillos aún que muchos de los actuales, o su contrapartida que surjan "sindicatos rojos", que se aislen del conjunto.


Democracia sindical


En el debate actual muchas veces se confunden democracia sindical y libertad de agremiación. Puede concederse que la segunda forma parte de la primera, pero no es su valor constitutivo.


Por el contrario la democracia sindical se constituye a través de un conjunto de normas y criterios que el propio movimiento obrero se da para regir sus actividades cotidianas, y en las que nada tiene que hacer el Estado. El verdadero ejercicio y existencia de la democracia sindical se verifica en el devenir diario de las organizaciones sindicales, en sus métodos y en sus prácticas concretas.


No es una novedad que estos aspectos, constitutivos de cualquier régimen de democracia sindical que se precie de tal, están ausentes en la gran mayoría de nuestras organizaciones sindicales, por lo general verticalistas, autoritarias y burocráticas. Estos rasgos están presentes en la mayoría de las organizaciones estén inscriptas en una u otra central, aunque no se puede poner un signo igual a la CTA con la descompuesta y desprestigiada CGT.


Debates


En no pocos sectores está instalada la creencia de que nuevos sindicatos resuelven el problema democrático. Incluso la CTA pareciera restringir la democracia sindical a la libertad de agremiación y al hecho, obviamente progresivo y diferenciador, de la afiliación directa y a que sus dirigentes son elegidos por el voto directo de sus afiliados. Al mismo tiempo parece primar una concepción de paralelismo sindical, que puede ser divisionista en algunos casos y en otros puede exponer y dejar desprotegido al activismo.


Por el contrario para buena parte del activismo no burocrático la lucha por la democratización puede tomar distintos caminos. Bajo determinadas condiciones, cuando ya no quedan espacios, se puede hacer indispensable una nueva organización (caso de la AGSyP de subtes) o crear un sindicato donde no había (caso de la OSMA en la minera Barrick Gold); librar largas batallas internas, disputar y recuperar seccionales y gremios o, incluso durante mucho tiempo, acumular fuerzas en forma más o menos subterránea evitando confrontar con las direcciones.


Pero en todos los casos lo estratégico debiera ser mantener los principios de la democracia sindical. Porque nada garantiza que los "nuevos" sindicatos no puedan tener los "viejos" métodos burocráticos o las "viejas" políticas conciliadoras, que se tratan de superar. Y esto es válido para cualquiera de las centrales, también para aquellas organizaciones con influencia de la izquierda que muchas veces reproducen concepciones burocráticas al interior de las filas obreras.


El punto de partida


La organización en el lugar de trabajo es un punto de partida ineludible para avanzar en la reorganización de un sindicalismo de clase y democrático. Está en la mejor tradición de nuestro movimiento obrero, lo que un autor como Adolfo Gilly definió en un artículo como "La anomalía argentina". Esto es la permanencia a través del tiempo de comisiones internas y cuerpos de delegados elegidos por sector. Es allí donde se funde la unidad social y donde se hace fuerte la resistencia al capital.


Reconocimiento jurídico entonces no es sinónimo de democracia interna y no es la pluralidad sindical lo que define, sino la democratización efectiva de las organizaciones sindicales. La asamblea como órgano máximo de deliberación y el carácter imperativo de sus mandatos; la rotación de los dirigentes y su revocatoria; la representación proporcional y la libre expresión de las corrientes y tendencias políticas internas debieran ser algunos de los criterios rectores de de todo modelo sindical democrático.


De lo que se trata es que los trabajadores se reapropien de su derecho a ser protagonistas y elevar su nivel de comprensión política, que se logre la mayor participación posible con la menor delegación posible. Que tengan peso propio en las decisiones y los dirigentes se sometan a esas decisiones. Sean quienes sean éstos y cualquiera fuera su ideología y posición política. Que hablen por su propia vos y actúen por su propia decisión, con plena autonomía e independencia.


Es la actual ofensiva del capital la que está impulsando estos debates entre los trabajadores y se constituye en una seria preocupación para los "gordos". Ellos saben mejor que nadie que esto lleva a la unidad social y a contrarrestar la actual fragmentación lo que debilita su estructura y prepara mejor a los trabajadores para defender sus intereses como clase. Intereses que hace ya mucho tiempo dejaron de interesarles.


Foto: Argentina, Sindicatos – Hugo Moyano, Secretario General de la CGT (Confederación General del Trabajo). / Autor: CASA AMERICA


Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

Dirigentas Bancarias de Chile: Las mujeres vienen por sus fueros

Dirigentas Bancarias de Chile: Las mujeres vienen por sus fueros Andrés Figueroa Cornejo

Si bien la paridad de género en la labor asociada a la lucha por los intereses de los trabajadores todavía es un objetivo a cumplir, las representantes mujeres agrupadas en la Confederación Bancaria de Chile avanzan con paso de gigantes a cobrar protagonismo cuando ya en la esquina termina la primera década del siglo XXI.


“Yo elegí este camino porque me sentí directamente afectada por los atropellos dentro del banco. Siempre he sabido llevar una lucha por los mios, y ahora me di cuenta que podía hacerlo por los demás. En este camino he vencido varias dificultades y miedos. Y ahora me siento muy capaz.” Así habla Magali Soto, dirigenta del Sindicato de Trabajadores del Banco París.


En Chile, cada día que pasa más mujeres ingresan al mundo laboral asalariado. Ya se acercan a la mitad de toda la fuerza de trabajo del país. Sin embargo, e independientemente de los títulos, la experiencia y las capacidades –similares a la de los varones-, según el Servicio Nacional de la Mujer, obtienen por la misma función que realiza un hombre, un tercio menos de remuneración. También, les resulta mucho más difícil acceder a cargos jerárquicos superiores, hasta ahora y salvo excepciones, reservados para los hombres.


La mujer sindicalista


Pero si la discriminación contra la mujer también se expresa en el trabajo, en el ámbito sindical general, lamentablemente, no ocurre algo muy distinto.


Sin embargo, en la Confederación Bancaria se han dado pasos sustantivos contra la corriente patriarcal y machista que todavía gobierna las relaciones sociales y de género en Chile. De hecho, el máximo cargo de la única multisindical del mundo financiero tiene nombre de mujer: Andrea Riquelme Beltrán.


Maritza Mendoza, dirigente del Sindicato Call Center del Santander afirma que “en el trabajo vulneran a la mujer más que a nadie. Te recriminan por todo”.


La Presidenta del Sindicato Personal Support, Angélica Espinoza grafica claramente su decisión a la hora de asumir una responsabilidad colectiva: “Yo llegué aquí porque en el trabajo había muchas injusticias. Yo soy perseverante. Y a través de una censura contra un directorio que servía a la empresa, hicimos nuevas elecciones y salí Presidenta”, y agrega que “hemos tenido hartos problemas con la empresa, porque no les gusta que dirija una mujer. La empresa me empezó a tratar como si yo no sirviera para esto, y criticó que estuviéramos en la Confederación , como si la Confederación fuera un lugar de peces grandes y yo fuera una persona chiquitita.”


Soledad Fernández, dirigenta del Sindicato Multinegocios Banefe explica cómo llegó al sindicalismo cuando dice que “La mayoría de nuestro Sindicato son mujeres. Nos sentimos pasadas a llevar, nos sentimos agredidas y humilladas. Formar un sindicato en el Santander y sobre todo en Banefe fue como tirarse a los leones. Tuvimos que organizarnos a escondidas, calladas. Al principio la gente tenía mucho miedo. El banco nos presionó para que no formáramos el Sindicato, pero nosotros seguimos en la lucha. Después tuvimos una huelga larga y agresiva. Hemos llevado adelante un montón de demandas contra la empresa. Nosotros sabemos que van a seguir golpeándonos, pero seguiremos luchando. Yo no puedo ver que pasen a llevar a las personas. Las injusticias te cambian. Al final una apuesta a otro tipo de sistema, uno más equitativo, en que una pueda trabajar tranquila, donde prime el respeto.”


Impacta y sobrecoge escuchar a Marcela Santibáñez, Presidenta del Sindicato Banco Falabella. Su experiencia insobornable y su enorme sensibilidad social quedan en vitrina cuando cuenta que “Las injusticias me llevaron a formar un Sindicato. Si los compañeros no llegaban a las metas impuestas por la empresa, simplemente quedaban de brazos cruzados. Me indignaba cómo la gente se sometía producto del temor. La empresa llegó a ofrecerme como 70 millones de pesos para que no hiciera nada por los trabajadores. Pero a mí me interesa la gente. Después de muchas dificultades y amenazas, llegué a pensar en irme. Pero finalmente seguí adelante.” Marcela, además de dirigenta, es dueña de casa, casada, tiene 3 hijos, “y debo cumplir los dos roles.”


Pero no es la única. Margorie Sáez, Presidenta del Sindicato Call Center Santander, narra que “Yo ingresé por casualidad al sindicalismo. Por problemas con el aire acondicionado en la oficina conocí a los dirigentes de la Confederación. Nunca pensé en ser dirigenta. Ahora soy Presidenta. Soy soltera y tengo 3 hijos. El Sindicato pasa a ser tu segunda casa, y a veces, la primera. Yo estoy convencida de que la gente puede obtener lo que se merece.”


Diferencias de estilo


¿Creen que existen diferencias entre las dirigentas y los dirigentes sindicales en el ejercicio cotidiano y práctico de la defensa de los trabajadores?


“Los hombres son llevados a sus ideas. Yo soy más intuitiva. Soy crítica para ser mejores. A los hombres les cuesta todavía reconocernos la razón”, opina Magali Soto.


“Nosotras le damos otra mirada al sindicalismo. Nosotras ofrecemos una visión más amplia. Los hombres a veces son muy cuadrados”, dice Maritza Mendoza.


Angélica Espinoza no se queda atrás cuando indica que “Mis compañeros tienen más confianza en la mujer. Una trata de buscar la solución”.


Manifestando su convicción, Marcela Santibáñez señala que “Nosotras somos más humanas, reconocemos a las personas con todos sus problemas”.


La Presidenta del Sindicato Banco Itaú, Lorena Navarrete, precisa que “El hombre guarda más distancia. Nosotras somos más intuitivas. Para una mujer hay más compañerismo. El Sindicato no es sólo un trabajo más.”


La nueva dirigente del mismo Sindicato de Lorena, Andrea Oliva resume el ejemplo social que quieren impregnar las mujeres en su labor de liderazgo al confiar en que “Espero que seamos capaces de formar mujeres más capaces, más luchadoras”.


Finalmente, Andrea Riquelme, Presidenta de la Confederación de Sindicatos Bancarios corona la feliz arremetida de mujeres en el sindicalismo afirmando que “la creciente participación de las mujeres en la organización activa de las y los trabajadores contra el sistema capitalista anuncia ya el porvenir de una sociedad más justa e igualitaria”.


Atención caballeros. El sindicalismo deja por fin de ser monopolio de los varones. Las mujeres vienen por sus fueros históricos. E inteligencia, calor, compromiso y belleza son una combinación que ilumina el horizonte de una futura humanidad de libres e iguales.

La CTF respalda la huelga de trabajadores del transporte forestal de Mininco

La CTF respalda la huelga de trabajadores del transporte forestal de Mininco Por el Consejo Directivo Nacional CTF

CONFEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES FORESTALES (CNTF) DE CHILE / Web
Afiliada a CUT-Chile y a la I.C.M.


Informaciones de la CNTF editadas en Rebandas
Rebanadas de Realidad - CNTF, Concepción, 02/11/09.- La Confederación Nacional de Trabajadores Forestales de Chile, CTF, viene a comunicar a la opinión publica lo siguiente:

A partir de las 08 horas de hoy, el Sindicato de Trabajadores de la empresa de transportes Juan Cabrera (EMPRESA CONTRATISTA DE FORESTAL MININCO), con 120 socios, ha iniciado una Huelga Legal, tras el rechazo de la última oferta presentada por la empresa en el proceso de negociación colectiva que llevan adelante ambas partes.

Nuestra Confederación manifiesta su solidaridad más amplia con estos trabajadores del transporte forestal, que prestan servicios a una de las empresas más poderosas del continente y les insta a mantenerse unidos y firmes en su lucha, pues sus demanda son legitimas y justas.

Al mismo tiempo llamamos a la empresa Principal (Forestal Mininco) del Grupo CMPC, a no desentenderse de su responsabilidad solidaria con estos trabajadores y escuchar sus planteamientos pues el Sindicato lo único que está pidiendo es una mejora en sus escuálidos salarios.

Los trabajadores merecen crecer a la par de la empresa, que a pesar de la crisis que ha vivido el sector ha hecho grandes inversiones en el extranjero y se ha posesionado como una de las más importantes del mundo en el ámbito forestal.

Seguiremos atentos el desenlace de esta Huelga y no descartamos viajar a la zona para apoyar esta paralización, porque lamentablemente las empresas se han acostumbrado a que los trabajadores deben movilizarse y ejercer medidas de fuerza para llegar a acuerdos satisfactorio.

UNIDAD Y FUERZA PARA LOS TRABAJADORES FORESTALES

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Sergio Gatica Ortiz, Secretario General CTF, miembro de la Comisión Negociadora

Los trabajadores de terrabusi tienen la palabra

Los trabajadores de terrabusi tienen la palabra Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

Hace apenas unos años atrás, la afirmación sobre la desaparición del movimiento obrero como sujeto de cambio social se cargo con ríos de tinta.


El extremismo de esta ideología burguesa, arribó a conclusiones sorprendentes, al punto de desconocer al movimiento obrero como clase productora.


La “vieja lucha de clases”, abandonada definitivamente de la escena histórica, daba lugar nuevas formas de resistencia que ya no son antagónicas con el capitalismo y la explotación del hombre por el hombre, sino que intentan humanizarla.


La falta de “privilegios” de la clase obrera, sobre otras clases sociales, para encarar la dirección de la lucha anticapitalista, colocaba a todos los sectores en una situación de “horizontalidad”: lo que terminó por convertirse en el método más propagandizado para situarse en la nueva realidad social, fundada a partir de la caída del muro de Berlín.


En medio de un capitalismo renovado -a partir de la desaparición de los países comunistas- “las otras formas de lucha ciudadana” desplazaban la “vieja cuestión de la plusvalía”; es que, la producción industrial basada en la explotación del trabajo humano caía en desuso a partir de la instrumentación de la informática y la automatización lograda a partir de la “revolución de las computadoras”.


El capitalismo, venía ha demostrar que gozaba de buena salud, mientras que, las ideologías “obreristas”, entraban en un cono de invisibilidad.


La fractura histórica, que representaba la desaparición imaginaria de la clase obrera como sujeto social de cambio tranquilizó a los representantes de la burguesía que, de este modo, terminaron por ganar a posiciones reformistas a núcleos importantes de la sociedad, conformes con la teoría de que los cambios se suceden en democracia y en el marco de la “paz social”.


La política, a partir de ese momento, estriba en el hecho de la participación ciudadana como demandante a los gobernantes de turno o en el cambio de los mismos a partir de la votación en elecciones cada dos años. Un triunfo rutilante de la ideología de la democracia burguesa por sobre las “teorías utópicas”, que hacían referencia al socialismo, al gobierno obrero y a la expropiación de los expropiadores del trabajo social.


Toda ideología reaccionaria triunfante, o que se aprecie así misma como tal, comienza por modificar aspectos del lenguaje; despreciando concepciones adversas, adoptando otras que se adapten mejor a la nueva etapa y escamoteando términos, con la esperanza de que queden guardados definitivamente en “el museo del olvido”.


Pero la historia es caprichosa y el lenguaje resbaladizo. Así como la famosa transformación de “proletarios en propietarios” no pudo superar las sentencia de las rebeliones y piquetes de Cutral Có, Salta o Santiago del Estero en los ´90; la “transversalidad” kirchnerista no puede superar el retorno al lenguaje social, esto es masivamente popular, de términos como: lucha obrera, sindicalismo antiburocrático, huelga general o clasismo.


La concepción burguesa del Estado tiene como pilar para el disciplinamiento social, al derecho represivo: ejercicio monopólico de la violencia como fin que se ajusta a la defensa de los privilegios de explotación y usufructo del trabajo humano para la clase social en el poder. Pero, como “con las bayonetas se pueden hacer muchas cosas, menos sentarse en ellas”, a la represión física y directa se le une la represión ideológica del lenguaje. La proscripción y la censura de términos, coadyuvan a fijar el monopolio de la lengua junto con el monopolio de las armas. Cuando esta noria represora se rompe, y lo reprimido aparece gradualmente despejado y conceptualmente significativo ante los ojos de los oprimidos, la señal de alarma no para de sonar entre los más conspicuos representantes de la burguesía y sus aliados históricos, la burocracia sindical.


Es cierto, como dice el ministro de trabajo, Carlos Tomada, que conflictos obreros como el de Terrabusi-Kraft hubieron cientos, pero no es el aspecto cuantitativo lo que cuenta en esta lucha y lo que la destaca, sino el cualitativo.


El pensamiento lineal que lleva a las comparaciones históricas de los “cientos de conflictos anteriores como este” no le resulta creíble ni al propio ministro ni a la UIA ni a la embajada yanqui ni a las centrales obreras burocráticas, que evalúan de un modo dramático la continuidad y la fortaleza de esta lucha obrera.


Es que en realidad entre los trabajadores de Terrabusi-Kraft intervienen dos aspectos centrales que hablan de la calidad por sobre la cantidad. Por un lado, se concentra concientemente el antecedente de los “cientos de conflictos iguales”; pero por el otro, también se concentran las experiencias históricas más ricas de las luchas antipatronales y antiburocráticas de la clase obrera argentina.


El ministro, con sus declaraciones, intenta tranquilizar a la burguesía y al imperialismo decretando que este conflicto es un asunto terminado y de esta manera busca minimizar los componentes que rodean esta lucha y que ya la han tornado en una extraordinaria experiencia obrera y popular.


Los trabajadores de Terrabusi-Kraft, en 60 días han logrado apilar en una sola estiba a la patronal kirchnerista, la embajada yanqui y la burocracia sindical, sacado conclusiones públicas sobre esta entente de explotadores, que iluminan de aprendizaje a un movimiento obrero ansioso de comprender la estructura y el funcionamiento de la explotación capitalista.


Puede que algún desorientado considere esto como un asunto menor. Pero poner en palabras, rescatando del glosario del movimiento obrero, toda la experiencia vital que acompaña la lucha: desentramando las maniobras antiobreras de las instituciones del estado, interpretando públicamente actas cargadas de eufemismos, letra chica y trampas leguleyas, tiene una profundidad extraordinaria para el conjunto social.


La Comisión Interna de Terrabusi-Kraft se incorpora a la realidad política como una dirección clasista que, con una conciencia clara, da cuenta de las infranqueables barreras que se levantan para reivindicar la “justicia social” bajo un régimen de explotación.


Los trabajadores de Terrabusi, vienen a desmentir en pocos días toda la perversidad de aquellos burócratas que se reclaman como direcciones obreras. Lo que hace que vivan este proceso histórico, pensándose como clase para sí; es decir obteniendo de la experiencia de luchas anteriores –en muchos casos cargadas de derrotas- los elementos que se ponen en juego para minar su determinación al triunfo.


Han sufrido represión interna y externa en sus lugares de trabajo, presiones de agentes corporativos que defienden los intereses patronales -pooles periodísticos, funcionarios de primera línea, burócratas estatales y sindicales- y su lucha continua hasta el día de hoy, con una vitalidad, y rodeada de una solidaridad, estremecedoras.


Sin lugar a dudas en Terrabusi se ha abierto una nueva etapa, en la que se hace visible lo invisible.


Las patronales y sus escribas de centroizquierda y de derecha, querían ocultar la existencia del movimiento obrero, transformando la lucha popular en una instancia de ONGs. La desmentida a esta teoría posmoderna y globalizadora, se ha hecho escuchar con fuerza en los argumentos de los trabajadores de Terrabusi, en la lucha de los estudiantes que los acompañan a lo largo y lo ancho del país; en el papel que vienen cumpliendo los partidos de izquierda y en la simpatía y solidaridad que despiertan en el resto de los trabajadores: que comienzan a recuperar la palabra para demostrar que el clasismo sigue vivo y que los cepos al lenguaje de la lucha, que la burguesía ninguneó durante estos últimos años, no pudieron vaciarlo de su contenido histórico.


Palabra y acción se recuperan en estas épocas de crisis capitalista en la fabril localidad de Pacheco, bienvenidas sean.

Reelecto Jorge Peña como presidente del SITECO, Sindicato de Trabajadores del Cobre

Reelecto Jorge Peña como presidente del SITECO, Sindicato de Trabajadores del Cobre

por Consejo Nacional de Comités Comunistas (Chile)

Reelecto Jorge Peña como presidente del SITECO (Sindicato de Trabajadores del Cobre)
Con un amplio margen, que le otorgó las cuatro primeras mayorías, la lista encabezada por Jorge Peña Maturana en las elecciones del SITECO resultó triunfadora en las elecciones realizadas en Rancagua el lunes 5 y martes 6 de octubre.

Con el apoyo del Consejo Nacional de Comités Comunistas, orgánica en la que milita, y del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, el joven sindicalista (32 años) se impuso a la lista levantada por la dirección del PC, que pretendía sacarlo para imponer un sindicalismo políticamente dependiente y de bajo perfil. A eso se opuso Peña desde el gran conflicto de los trabajadores subcontratados del Cobre, que finalmente fue negociado por la cúpula del PC en pos de las negociaciones de cupos parlamentarios que han fructificado en la lista conjunta con la gobernante Concertación.

Junto a Peña fueron electos los dirigentes Viviana Abud (secretaria), Alvaro Guajardo (tesorero) y Andrés Leal (vicepresidente), quienes ocuparán los otros tres cargos de mayor importancia en el SITECO, mientras los tres electos de la otra lista, dos militantes PC y un independiente, debieron conformarse con los últimos cargos de directores, ante la lastimosa mirada de unos pocos dirigentes partidarios que acompañaron la elección y con la derrota estruendosa de su candidato a presidente, el militante PC Ulises Sepúlveda.

Las propuestas de los vencedores

Entre las propuestas presentadas la lista ganadora figuran las siguientes: “Queremos un sindicato unido, sin distinción por cuanto cotiza cada uno. Un sindicato fuerte y dispuesto a movilizarse por defender el trabajo de cada uno de sus socios.

Queremos un sindicato de clase, con objetivos claros, politizado pero independiente de los partidos políticos. Un sindicato que trabaje para toda la familia y que luche constantemente por hacer avanzar las demandas de los trabajadores.

Queremos un sindicato que sea ejemplo para el resto de los trabajadores de la región y del país”.

En el programa de trabajo se contempla: “Constituir un comité de vivienda, dependiente del Directorio, y que trabaje para buscar soluciones a esta necesidad de nuestros socios.

Desarrollar, a partir del próximo año, un Preuniversitario popular gratuito para los hijos de nuestros socios. Realizar un programa de alfabetización y reforzamiento educación.

Lograr establecer un convenio de salud dental que complemente lo otorgado por el seguro complementario de salud que ya tenemos. Mejorar el seguro complementario de salud.

Continuar defendiendo el trabajo de nuestros socios, oponiéndonos férreamente a los intentos de despidos. Conseguir reubicar a todos aquellos socios que se encuentran en situación de cesantía. Trabajar las negociaciones colectivas para conseguir aumento de los salarios. Luchar por asignaciones para viviendas, mejorar y aumentar las asignaciones de escolaridad, capacitaciones reales y efectivas de interés del trabajador, preocupación y desarrollo de una propuesta que mejore la seguridad de nuestros socios y de todos los trabajadores contratistas: no mas transbordos, mejoramiento de los EPP, revisión de los procedimientos de seguridad, campaña permanente de prevención de riesgos, sanciones reales y efectivas para las empresas que violan las normas de seguridad.

Plantearemos la disminución de la jornada de trabajo, a fin de otorgar mayor descanso y facilitar la contratación de más personal y reducir la cesantía que afecta a la región.

Nos proponemos construir un movimiento sindical, a nivel regional, que sea capaz de oponerse a los planes de reformas laborales dañinas para los trabajadores, como lo son la flexibilidad laboral, disminución o sustitución de la indemnización de los años de servicios, etc. Queremos ser parte de un referente popular de clase que le haga frente a todas las intenciones de menoscabar los derechos de los trabajadores en general”.

Con esta plataforma y la consecuencia de sus dirigentes, el SITECO continúa en la senda de construir un sindicalismo de nuevo tipo, sin dependencia política pero comprometido con las transformaciones de fondo que Chile necesita
miércoles 7 de octubre de 2009

Regional Sur Luis Emilio Recabarren

NdR: Sindicato SITECO es una Organización Sindical Interempresas, que agrupa a Trabajadores Contratistas del Cobre. En el pueden participar, Dirigentes, Delegados, Trabajadores socios, Organizaciones amigas y Simpatizantes del Sindicato.
Sindicato SITECO, afiliado a la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

 

200 OBREROS HAN MUERTO EN ACCIDENTES DE TRABAJO DURANTE EL GOBIERNO DE BACHELET

Alexis González, Presidente de la Federación de Trabajadores de la Construcción y la Madera:
 
“200 OBREROS HAN MUERTO EN ACCIDENTES DE TRABAJO DURANTE EL GOBIERNO DE BACHELET”
 
No apareció en la prensa chilena, porque  casi un 100 % de ella se encuentra en manos de los contados dueños de todo. Pero los ciudadanos que pasaron por Vicuña Machenna, a dos cuadras de la Alameda el miércoles 30 de septiembre a las 18:00 hrs., pudieron observar a los delegados y dirigentes sindicales de la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (Fetracoma) pendiendo con arneses de la señalética pública y denunciando las calamidades laborales que sufre el sector.
Alexis González es el Presidente de la Fetracoma. Tiene 32 años y está entero en sus convicciones. En el país existen alrededor de 600 mil obreros de la construcción y la producción maderera, de los cuales, más de un 10 % está cesante como efecto de la contracción económica provocada por la crisis capitalista. Un obrero recibe por su trabajo, en promedio, $ 300 mil pesos (542 dólares) mensuales, toda vez que el 70 % de los trabajadores del área son jornaleros que obtienen $ 160 mil pesos por su labor (289 dólares).
 
¿Cuáles son las condiciones de trabajo de los obreros en Chile?
 
“Durante los últimos 6 años hemos enviado innumerables cartas de denuncia sobre la profunda precariedad de nuestro sector a los ministerios y autoridades de gobierno y al propio empresariado, agremiado en la Cámara Chilena de la Construcción, sin obtener respuesta alguna. Aquí no se respetan legalmente las condiciones mínimas de higiene y seguridad. Tampoco se nos entregan los elementos de protección personal. Los altísimos niveles de accidentabilidad laboral con resultado de muerte durante el gobierno de Bachelet llegan a 200 compañeros; mucho más que en Argentina, Uruguay o Brasil. En los últimos 4 años ha habido 2 mil trabajadores accidentados. Siempre se trata de personas entre 30 y 40 años. Son cifras de la Dirección del Trabajo. Imagina los números  de la realidad.”
 
¿A qué te refieres?

”A que muchos accidentados son enviados por el empleador a hospitales o centros públicos o privados, para que las cifras reales no engorden. Así los patrones se ahorran plata. Cuando ocurre un accidente en la faena, el empleador está obligado a paralizar la obra. Sin embargo, ello no ocurre. Seguimos trabajando con el compañero muerto o accidentado en la faena. Lo que debería pasar es que el personal de Prevención de Riesgo actuara adecuadamente. Pero la empresa no los deja hacer su trabajo, y el que lo llega a hacer acorta su vida laboral inmediatamente.”
 
¿Qué sucede cuando pasa un accidente grave o fatal en la obra?
 
“Deberían operar los seguros y las AFP´s. Las empresas suelen dar una miseria de dinero a la familia del afectado cuando muere un obrero. En cambio, cuando las familias de la víctima toman contacto con nuestra Federación, los abogados que colaboran con nosotros han obtenido indemnizaciones infinitamente más justas, a través de juicios. Nuestra concepción al respecto es que cuando muere un trabajador en el trabajo se comete un verdadero asesinato del obrero; el empleador es el responsable debido a la falta de cumplimiento de las condiciones básicas de seguridad.”
 
¿Cuáles son los accidentes fatales o no más recurrentes que sufren los obreros?
 
“Aplastamientos, caídas y electrocutamientos.”
 
¿Qué medidas deberían tomarse contra los accidentes?
 
“Creemos que si se permitiera a los Comités Paritarios y  a los expertos prevencionistas funcionar, la tasa de accidentabilidad no sería tan alta. La Inspección del Trabajo no da abasto, y muchos fiscalizadores están muy mal preparados. Algunos, simplemente no hacen su pega. No ven la situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos, e incluso hacen vista gorda, por temor a la judicialización que emprenden los empleadores contra ellos, o por pura negligencia.”
 
 
“HASTA EN LAS HUELGAS LEGALES SE NOS REPRIME EN FORMA BRUTAL”
 
¿Cuáles son las principales dificultades para organizarse que tienen?
 
“Persecución a los sindicalizados y las “listas negras”. Al trabajador sindicalizado se le persigue material y sicológicamente. Se le cambia de lugar de trabajo, se violan los contratos. Lo anterior, con la complicidad de entes estatales e incluso, de la policía. Hasta en las huelgas legales se nos reprime en forma brutal.”
 
Pero el discurso oficial del gobierno habla de reformas laborales, mejoramiento de la negociación colectiva, facilidades para sindicalizarse…
 
“Los discursos de la Concertación al respecto, son totalmente contrarios a lo que pasa en la práctica. Cuando la señora Bachelet era candidata a Presidenta nos dijo que durante su gobierno ella iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que nuestros derechos no fueran vulnerados, y que realizaría cambios profundos para que lo que nosotros denunciamos no siguiera ocurriendo. Sin embargo, los trabajadores sindicalizados continuamos siendo perseguidos.”
 
LA DENUNCIA Y LA TORTURA POLICIAL
 
El 30 de septiembre ustedes realizaron una acción en pleno centro de Santiago…
 
“Luego de 6 años de denuncias incontestadas, el Consejo Directivo de nuestra Federación decidió asumir la movilización. Por eso 4 dirigentes sindicales nos colgamos con nuestros arneses de trabajo y las cuerdas debidas, de la señalética que está en Vicuña Mackenna, a 6 metros de altura de la calle. Allí colocamos nuestros lienzos y demandas. En la calle, abajo, nos acompañaron otros dirigentes sindicales del sector, estudiantes y amigos de la organización. Eran las 6 de la tarde.”
 
¿Qué pasó luego?
 
“A los 20 minutos llegaron los carabineros que cortaron Vicuña Mackenna. Inmediatamente, alrededor de 16 personas fueron detenidas en la calle. Nosotros seguimos arriba. 2 horas después llegó el GOPE (policía militarizada especialista es desactivar explosivos); nos cortaron las cuerdas de vida y nos gritaban que nos tiráramos a la calle. Como yo seguí colgado con las puras manos, un funcionario del GOPE me dijo que me cortaría los dedos con un cuchillo. Ninguno de los policías portaba placa o nombre. Mientras tanto, abajo, nuestros compañeros eran golpeados en el microbús de carabineros. Apenas me bajaron, recibí una paliza de un piquete policial. Me esposaron y me siguieron golpeando. Nos identificamos como dirigentes sindicales y les explicamos los motivos de nuestra acción. En el vehículo policial el que más nos golpeó fue el propio chofer, con bastón y puñetazos. Mientras nos “daban” nos decían que éramos “sucios obreros, están condenados a ganar un sueldo miserable de por vida. Nosotros somos la justicia y la ley, y la ejerceremos.” Allí mismo nos continuaron torturando. A muchos les abrieron las piernas para patearle los testículos.”
 
¿Fueron llevados a una comisaría?
 
“Sí, a la 19 comisaría de Providencia, donde no se cansaron de golpearnos, en tanto nos gritaban “indios de mierda, no les alcanzó  más que para obreros”. A las 3 de la mañana fuimos liberados bajo el cargo de desórdenes graves.”
 
¿Qué harán ahora?
 
“Nuestros abogados están estudiando las querellas que vamos a interponer. Pero no nos van a amedrentar. Persistiremos con la movilización y las denuncias, aunque los dueños de los medios y el gobierno traten de silenciarnos. Ya perdimos la paciencia. Y sabemos que este un gobierno de los empresarios donde sólo mueren trabajadores. No vamos a descansar hasta que las injusticias de las que somos objeto, cambien radicalmente. Y sólo mediante una organización fuerte, contaremos con una vida mejor. Hay que romper el miedo y si no luchamos por nuestros derechos, los derechos no existen.”
 
 
Andrés Figueroa Cornejo
Octubre 2 de 2009