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T r i b u n a c h i l e n a

Opinion

Chile debe retirar a su embajadora en Israel y declarar persona non grata al embajador israelí en Chile

Ante la nueva y criminal escalada militar por tierra en contra del Pueblo Palestino:

Reiteramos nuestra enérgica condena a esta criminal agresión por parte del gobierno israelí en contra del pueblo palestino. La actual situación en Gaza y la acción militar Israelí en contra del pueblo palestino solo es comparable con medidas de exterminio como las ejecutadas por el nazismo.

Los socialistas allendistas pensamos que el gobierno de Chile hizo bien en condenar enérgicamente la agresión y por tanto ante esta nueva intensificación militar debe retirar inmediatamente a la embajadora de Chile en Israel en señal de protesta ante esta grave escalada Israelí, agresión que costará aún más vidas en la población Palestina. Al mismo tiempo, consideramos que el embajador de Israel en Chile debe ser declarado inmediatamente persona non grata en señal inequívoca de protesta ante esta nueva escalada militar.

Toda la comunidad internacional debe reaccionar con vigor y rechazo en defensa de la integridad física, territorial y por la autodeterminación del pueblo palestino. El gobierno actual de los Estados Unidos debe poner inmediatamente fin a su respaldo cómplice al gobierno israelí y dejar de obstruir sistemáticamente una respuesta para poner fin a la agresión en contra de Palestina por parte de la comunidad internacional a través de las Naciones Unidas.

Solo la unidad palestina y la resistencia ante esta grave agresión, así como la acción decidida a nivel político y humanitario de la Comunidad internacional podrá detener esta grave agresión y holocausto en curso.


Esteban Silva Cuadra
Miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile.
Socialistas Allendistas.

"Plomo fundido" o la guerra en Gaza.

"Plomo fundido" o la guerra en Gaza.

El Chileno.cl

Bajo el título original de „Geschmolzenes Blei“ el artículo que sigue fue publicado por la revista alemana “Hintergrund”. Lo traduje del alemán para nuestros lectores porque tiene un valor grande para entender lo que ocurre en Israel y la guerra en Gaza. Aclara algunos asuntos que son ocultados en parte por la prensa dominante en Europa y ni hablar de Chile en que las noticias llegan filtradas y manipuladas por las agencias del mundo desarrollado y son asumidas sin critica ni análisis alguno por los medios dominantes en Chile.

El Director

 

Uri Avner Y. 2 de enero 2009

Poco antes de la medianoche la televisión árabe Al Jazeera trasmitía desde la Franja de Gaza. Repentinamente la cámara hizo un giro hacia el cielo. La pantalla se ocureció completamente y sólo se escuchaba el atronador ruido de los aviones bombarderos que comenzaban su tarea nocturna. Los cientos de miles de niños que viven en Gaza deben haber mirado también al cielo, aterrorizados y a la espera de que cayeran las bombas de Israel. Los casi dos millones de enclaustrados y bloqueados habitantes de ese territorio palestino deben haber tenido el mismo sentimiento.

“Israel debe defenderse de los ataques con cohetes que nos amenazan desde Gaza y debemos proteger nuestras ciudades al sur”, dijo el vocero oficial del gobierno israelí. “Los palestinos deben reaccionar ante la muerte de nuestros combatientes en la Franja de Gaza”, aseguró el vocero de Hamas, el partido de gobierno en Gaza.

En lo que tiene que ver con el alto al fuego, nunca hubo tal alto al fuego. El componente mas importante del alto al fuego en Gaza debió ser el fin del bloqueo. El cierre de los pasos de frontera con Israel nunca fue levantado con la excepción de algunas ocasiones en que fueron abiertos por algunas horas.

Gaza semeja un gigantesco campo de concentración ya que está bloqueada por el mar y por el aire. Los palestinos no pueden construir un aeropuerto ni un puerto. No hay tráfico aéreo ni marítimo en Gaza. Este bloqueo es un acto de guerra, una acción bélica que tiene el mismo peso militar que un bombardeo o el disparo de cohetes. El bloqueo paraliza la vida en Gaza; destruye las posibilidades de ganarse la vida a los dos millones de cuidadanos que alli residen. Gaza –con el bloqueo- es lo mas parecido al Guetto de Varsovia en los años 40 del siglo XX, que hoy se puede observar en el siglo XXI. Aislados del mundo exterior los palestinos no reciben electricidad ni gas. Los hospitales y otros centros de servicios dejan de funcionar. La vida se paraliza. Es la misma situación de los judíos en el guetto de Varsovia en que estaban aislados del mundo y debían contrabandear con peligro de sus vidas los alimentos.

Aquellos que decidieron aplicar el bloqueo sabían con certeza que un alto al fuego era imposible en esas circunstancias.

Esto es lo principal en este conflicto. Luego del bloqueo comenzaron las provocaciones de bajo perfil y que estaban destinacas a que Hamas reaccionara. Luego de varios meses en los que ningún cohete Qassam voló hacia Israel desde la Franja, el Ejército Israelí envió un contingente al territorio de Gaza para “cerrar un túnel que estaba cercano a la frontera”. Desde el punto de vista militar era mucho mas eficaz y sencillo instalar una emboscada en la salida en Israel del túnel, pero el objetivo de la misión no era cerrar el túnel, sino que provocar una reacción de Hamas, terminar con el alto al fuego y lograr que los culpables del rompimiento de la tregua fuesen Hamas. Y así fue. Luego de varias provocaciones de este tipo, en las que cayeron combatientes palestinos militantes de Hamas, el gobierno de Gaza respondió con un ataque masivo con granadas. El alto al fuego estaba roto.

Hamas es culpable.

¿Cual era el objetivo?. Zipi Livni (Ministra de Relaciones Exteriores de Israel), lo dijo abiertamente: “terminar con la hegemonía de Hamas en la Franja de Gaza. Los cohetes Qassam eran sólo un pretexto”.

¿Liquidar la hegemonía de Hamas?. Esta afirmación suena como un capítulo del popular libro “La marcha de los idiotas” de Barbara Tuchman. Por último no es ningún secreto que el gobierno israelí  fue el que apoyó el nacimiento del movimiento Hamas. Cuando le pregunté al jefe de Shin-Bet (espionaje interno israelí) Yacob Peri, acerca de este tema, me dio una respuesta muy curiosa: “nosotros no creamos Hamas. Pero tampoco hicimos nada para que no se fundara”.

Durante años el movimiento islamista fue beneficiado por el aparato estatal israelí. Todas las otras actividades políticas palestinas fueron reprimidas, pero la actividad de agitación islamista extremista en las mezquitas nunca fue tocada. Los calculos eran elementales e ingenuos: en esos tiempos el enemigo princiopal era el PLO con Yasir Arafat, como satán en persona. El movimiento islamista predicaba en contra de Arafat y por ello se veía a ese movimiento como un aliado.

Con el inicio de la “intifada” en 1987 el movimiento adoptó oficialmente el nombre Hamas que es una sigla formada con las primeras letras árabes de “Movimiento de Resistencia Islámica”) y dio inicio a la lucha armada de inmediato. El aparato de espionaje israelí no hizo nada para detenerlos durante un año, mientras los militantes de Fatah (PLO) eran ejecutados, detenidos masivamente y asesinados.  El Shin Bet se tardó un año en detener al Sheik Ahmed Yassin y sus colaboradores.

Desde esa época hubo un giro en la política de Israel. Ahora es Hamas el demonio a combatir y el PLO es visto por muchos israelitas como una especie de sucursal árabe del movimiento sionista. La consecuencia lógica para el gobierno israelí –si es que hubiese estado realmente interesado en la paz-  debería haber sido hacer concesiones amplias al PLO. Entre ellas: finalización de la ocupación de los territorios árabes; firma de un tratado de paz; la fundación de un Estado Palestino; retirada a las fronteras de 1967; una solución racional al problema de los refugiados; liberación de los presos. Todo ello habría quitado capacidad de maniobra a Hamas.

Sólo que, la política y la racionalidad tienen poco que ver entre sí, ya que nada de ello ocurrió. Al contrario. Luego de la muerte de Arafat, Ariel Sharon declaró que el reemplazante de Arafat a la cabeza del PLO era un “pollo desplumado” insulto gratuito altamente ofensivo para un árabe. Al movimiento Abbas no se le hizo ninguna concesión. Las negociaciones bajo la tutela de EEUU se transformaron en un chiste de mal gusto. El dirigente mas legitimado de Fatah, Marwan Barghoouti fue encarcelado con cadena perpetua y en lugar de una liberación masiva de prisioneros hubo una serie de “gestos” que mas ofendieron a los palestinos que entregaron alguna solución.

Abbas fue humillada sistemáticamente. Fatah parecía un cascarón sin contenido y Hamas ganó con una mayoría aplastante las elecciones en Palestina, elecciones absolutamente limpias y las mas ordenadas que nunca se han hecho en el mnundo árabe.. Israel inició de inmediato un boicot del gobierno elegido. En la lucha interna por el poder, Hamas se ganó el gobierno de la Franja de Gaza.

Luego de todo ello, Israel decido liquidar al gobierno de Hamas en la Franja de Gaza con sangre, fuego y columnas de humo.

El nombre oficial de la guerra es “Plomo fundido” (la invasión terrestre en Gaza lleva el nombre: “Plomo sólido”). El primer nombre proviene de una canción infantil que se celebra en la fiesta judía de Chanukka que cae en torno a las fiestas de Navidad de los cristianos.

El verdadero nombre de la guerra debería ser “guerra de la campaña electoral” ya que ese nombre es mas exacto.

En el pasado ha habido guerras que se iniciaron durante campañas electorales. Menachem Begin bombardeó el reactor atómico de Irak en 1981 durante su campaña electoral. Cuando Simon Peres afirmó que esa acción era un “truco electoral”, Begin vociferó en un acto electoral que ¿“Judíos, creeis que yo soy capaz de enviar a la muerte a nuestra juventud o lo que es peor, enviarlos a que sean tomados prisioneros por bestias con figura humana, sólo para ganar unas elecciones?”. Begin ganó las elecciones.

Peres no es Begin. Durante la campaña electoral de 1996 Peres ordenó la la invasión del Líbano (Operación “Uvas de la ira”). Todos estaban convencidos de que lo hizo para ganar la elección. La guerra fue un error garrafal y Peres perdió la elección y Netanyahu ganó.

Barak y Zipi (el general y la ministra), han adoptado el mismo truco. Según las encuestas el apoyo a Barack, sólo en 48 horas, subió tantos votos como para aumentar su presencia parlamentaria en cinco puestos en el Knesset. O sea 80 palestinos muertos por escaño en el Parlamento. Sin embargo, es difícil avanzar sobre un cerro de cadáveres. El éxito se puede esfumar en minutos si la guerra comienza a verse como una derrota o un error, por la población israelita. Por ejemplo, si los cohetes siguen cayendo en Be`er Sheba o si el ataque terrestre tiene por efecto que muchos soldados israelíes sean tomados prisioneros.

El momento del inicio de la guerra fue elegido cuidadosamente. La guerra comenzo dos días después de las fiestas de Navidad cuando los dirigrntes políticos de occidente (Europa y los Estados Unidos) están de vacaciones hasta el año nuevo. El cálculo: en el caso de que alguien quisiese detener la guerra, ningúno sarificaría sus vacaciones por ello. Este cálculo le asegura a la guerra un par de días antes de que sea detenida por la presión exterior.

Otro comonente para la elección de esa fecha es el término del período de George W. Busch en la Casa Blanca. De ese idiota ensangrentado se puede esperar que celebre la guerra, como fue el caso. Barak Obama no ha asumido su cargo y tiene un excelente pretexto para no involucrarse: “hay sólo un presidente”. Su silencio no es un buen presagio para la presidencia de Obama.

Lo principal, sin embargo, es no cometer el mismo error que en la segunda guerra del Líbano. Este argumento ha sido repetido hasta la saciedad en los foros televisivos y en las noticias.

Ello no cambia los hechos: la guerra en Gaza es una versión calcada de la segunda guerra del Líbano.

El concepto estratégico es el mismo: sembrar terror y muerte y aterrorizar a la población civil. Esas acciones no representan ningún peligro para los pilotos ya que los palestinos carecen absolutamente de defensa antiaérea. El cálculo es que cuando la infraestructura que hace posible la vida en la Franja de Gaza esté completamente destruida e inservible y reine la anarquía, el pueblo palestino de Gaza se levantará y derrocará al gobierno de Hamas. Mahmoud Abbas, el jefe palestino de Cisjordania (PLO) regresará a gobernar en Gaza montado en un tanque israelí.

En Líbano el mismo cálculo no funcionó. La población civil, incluidos los cristianos, cerraron filas en torno a Hisbolá y su dirigente Hassan Nasrallah se transformnó en un héroe del mundo árabe. En el caso actual, ocurrirá algo parecido. Los generales son expertos en el empleo de armas y la operación de tropas, pero no son expertos en la sicología de masas.

Hace un tiempo escribí que el bloqueo de Gaza es una especie de experimento científico para establecer en que medida un pueblo puede ser hambreado transformando sus vidas en un infierno, hasta que se rinda. Este experimento ha sido llevado adelante con la ayuda de Europa y los Estados Unidos. Hasta ahora el experimento no ha resultado. Hamas se ha fortalecido y el alcance de los cohetes Qassar se ha extendido. La guerra actual es una continuación del mismo experimento con otros medios.

Podría ser que el ejército no haya tenido otra alternativa que conquistar nuevamente la Franja de Gaza porque no hay otro camino para detener los ataques con cohetes Qassan. Lo que si es una alternativa es cerrar un pacto con Hamas, pero esa posibilidad que no existe en la política actual del gobierno de Israel.

Una vez comenzada la invasión por tierra todo dependerá de la moral y la voluntad de lucha de los combatientes de Hamas. Nadie sabe lo que ocurrirá.

Día a día el canal de TV Al Jazzira emite imágenes de horror: cerros de cadáveres; familiares llorando buscabndo a sus muertos cuyos cadáveres yacen tendidos en el suelo. Una mujer saca de los escombros a su hija; médicos intentan, sin medicamentos, salvar la vida de los heridos (el canal Al Jazzira de habla inglesa, sin embargo y curiosamente, ha girado en 180° su estilo: trasmite sólo imágenes “limpias” y apoya de esa manera la propaganda del gobierno israelí. Sería interesante saber que ha ocurrió en este caso).

Las imágenes son vistas por millones, una foto tras la otra, día a día. Estas imágenes quedarán grabadas para siempre: Israel terrorista; despreciable Israel; Israel inhumano. Una generación completa de personas que odiarán profundamente a Israel. Ese es el horrible precio que deberemos pagar nosotros los israelíes cuando los efectos de esta guerra hayan sido ya completamente olvidados.

Sin embargo, también habrá algo mas que quedará grabado en las mentes de millones: la imágen del gobierno árabe corrupto y lamentable.

Desde el punto de vista árabe quedará grabado para siempre algo: el muro de la vergüenza.

Para el millón y medio de árabes en la Franja de Gaza, que sufren en forma tan brutal, la única puerta al mundo que no es controlada por Israel, es la frontera con Egipto. Sólo por esa frontera pueden entrar medicamentos y alimentos a la Franja. La frontera ha permanecido cerrada incluso en los peores momentos del bloqueo. El ejército egipcio ha mantenido cerrada la frontera mientras los médicos palestinos deben operar a los heridos sin anestesia.

En todo el mundo árabe se escuchan aún las palabras de Hassan Naralleh: “los que mandan en Egipto son cómplices del crimen, trabajan coordinadamente con el “enemigo sionista” para quebrar la resistencia palestina. Me atrevo a suponer que no sólo se refiere a Mubarak sino que a los otros dirigentes árabes, desde el rey saudita hasta el Presidente palestino. Cuando uno observa las manifestaciones en todo el mundo árabe y escucha los slogans, se tiene la impresión de que para los árabes sus dirigentes son causa de conmiseración o son colaboradores de los enemigos de Palestina.

Esto tendrá consecuencias históricas. Una generación completa de dirigentes árabes, una generación que estaba fueremente implicada en la idea del “panarabismo” o “nacionalismo árabe”, los continuadores de Abd-al Nasser; Hafez al- Assad y Yaser Arafat aparecen borrados de la historia. Hoy por hoy hay una sola alternativa en el mundo árabe: el fundamentalismo islámico.

Esta guerra es como un Meneketel para Israel:  Israel está desperdiciando la oportunidad histórica de hacer la paz con el nacionalismo secular árabe . Mañana estará confrotado a la masa informe e indefinida del fundamentalismo islámico en todo el mundo árabe o sea Hamas elevado a la décima potencia.

Un taxista en Tel Aviv en cuyo taxi viajaba, pensaba en voz alta: “¿porqué los hijos de los ministros y los parlamentarios no son reclutados y enviados al frente de guerra en Gaza en la vanguardia?.

 

(1) Uri Avnery, es periodista, Activista por la Paz y ex miembro del Knesset (Parlamento judío). Avner tuvo una actuación destacada en la búsqueda de la la paz con Palestina en 1984. Fue fundador y dirigente de la inicitiva de paz “Gush Shalom” (Bloque por la paz) que en 1997 obtuvo el Premio de la Paz de Aquisgrán y el Premio Nobel Alternativo.

 

 

Holocausto moderno – ayer víctimas, hoy victimarios

por Pamela Dragnic (Chile)

Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir estas líneas. Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema -algo al menos- creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que sean capaces de graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a comprender el lento genocidio que ocurre en esas tierras. 

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después. 

Ahí está el primer gran error. El holocausto judío nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad? 

¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos? 

¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judío hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de un lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalén? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judíos fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos. 

¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas? 

Ahí está el primer error que los judíos sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este relato bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo? 

Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección. 

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. 

Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a un kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judía, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia. 

Veinte años después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los ’70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, si no fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida". 

A un lado, la lechería con vacas ultra desarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en una ubre y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judíos de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen. 

Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito. 

Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los ’40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterráneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.  No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judío y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente. 

La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estratégicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro. Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judíos sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto. 

Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Si no, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin. 

Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judíos que leen este relato, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente. 

Belén es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor. La plaza de Belén enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belén, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazaret, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazaret, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalén con alguien que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan. 

Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belén, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire. 

Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo. 

Las vitrinas están vacías. Puedes comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los israelitas no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad. 

Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también israelitas... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando. 

Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús. Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judío, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado. Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te instalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado. 

Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte), sitiado a pocos metros por el muro desde donde te encañonan con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algunos tejidos de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas. 

Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalén y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tú envejecerás esperando su libertad y explicándoles a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no corran la misma suerte, mientras sobreviven ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los sionistas. 

Los "kassam", tubos artesanales de metal rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia de que son víctimas. 

Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la Intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén. 

Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi, desde la pantalla de la CNN, despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva Intifada".

Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos. 

Entonces llegará a poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tú se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pensar en nada más. No hay futuro. 

Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tú estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza. 

Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda represalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich. Este fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en estas 4 décadas... dónde más. Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación. 

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno. 

Llegamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías. 

Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal. Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incomprensiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición. Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes. Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo.

Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos: ¿Cómo sobrevivía? ¿Cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación? La conversación cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día de funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandante derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad. 

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohibido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de Israel…

- Artículo publicado en piensaChile por gentileza de Ozren Agnic Krstulovic

 

Noata de la Redacción de piensaChile: Si desea conocer más acerca de Gaza le recomendamos leer este artículo: Bienvenido a Gaza

 

  Comentarios (1)

Escrito por Ozren Agnic Krstulovic Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-01-2009 16:53
Los ciclos de la historia nos muestran que normalmente con actores diferentes, los hechos del pasado reviven en el presente o en un cercano futuro y que todos, a las finales, hemos sido transformados en monigotes de la potencia de turno, a la que invariablemente le corresponderá ser reemplazada por cualquier otra potencia, la que más temprano que tarde, como nos muestran los ejemplos de los imperios persa, otomano, romano, de Carlo Magno, etc., también caerá cuando sea el turno. 
Lo que nunca hubiéramos imaginado es que las víctimas del ayer se hayan transformado en los victimarios del presente, en su condición de fieles e incondicionales aliados de los intereses manejados por el presidente George W. Bush, a quien quedan –afortunadamente- escasos 9 días en el ejercicio de su discutible mandato, durante el cual se dio el gusto irracional de actuar directamente en las masacres recientes a pueblos árabes, como Pakistán e Irak e indirectamente al pueblo palestino, desplazado...


Guerra abierta en Gaza: La estrategia israelí para terminar con Hamás

Guerra abierta en Gaza: La estrategia israelí para terminar con Hamás

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

¿Se trata sólo de una venganza por los ataques de misiles artesanales como respuesta del bloqueo y de los asesinatos y ataques del ejército israelí o se trata de una operación más profunda que tendría como objetivo militar destruir de una vez por todas, la milicia de Hamás? Más bien creo que todo apunta a esto último. Si bien es cierto, hay una duda grande sobre el paso siguiente en la operación israelita, eso es parte de una estrategia de aproximación indirecta.

¿Cuál sería esta? Engañar a la milicia de Hamás sobre cual sería ese objetivo: que los ataques quedarán sólo en esa fase, la fase de bombardeo y destrucción del máximo de los medios y de los combatientes de Hamás y después sólo habrá un ataque terrestre a objetivo limitado. Esta primera fase, constituye la fase de ablandamiento y además de los objetivos militares, busca el objetivo psicológico de reducir el espíritu de lucha, pero eso creo que no va a resultar. Hamás luchará hasta el último y seguramente, mucha gente que simpatiza con Fatah se integrará a los combates contra los sionistas.

Al parecer, después de realizada la gran concentración de tropas y armas rodeando a la franja de Gaza, el paso siguiente va a ser la ofensiva terrestre desde diferentes direcciones tratando de acorralar a la milicia e impedir que esta se retire más allá de la franja. Para poder cumplir con este último objetivo ha sido necesario contar con el beneplácito de Mubarack, o al menos, su neutralidad, aunque sea por medio de un acuerdo secreto, cosa que pudo haber ocurrido hace algunos días con la visita a El Cairo de la representante del gobierno israelí que últimamente se ha pronunciado duramente sobre las bajas civiles, sobre todo de niños, que para ella son explicables en razón a un objetivo mayor: una “paz” romana. Para cumplir con ese propósito una fuerza israelí tendrá que desplazarse hasta la frontera entre Egipto y Gaza para impedir la llegada de refuerzos y la retirada posible de combatientes. Otra operará desde el norte para empujar a la resistencia hacia la ciudad de Gaza y probablemente conjuntamente con ello otra fuerza podría operar desde el oriente hacia el sur de la ciudad de Gaza. La concentración de tropas dice ya cuál es la verdadera intención de los judíos. Mientras tanto las calles de la ciudad están prácticamente desiertas. Los ataques aéreos se producen también contra los civiles y contra los automóviles que trasladan heridos hacia el hospital. Escenas terribles se producen en la morgue, hasta ahora repleta de cadáveres. Mujeres desesperadas buscando a sus hijos y a sus maridos, llamándolos a gritos desgarradores: es la desesperación llevada a los extremos infernales. La calle de la morgue llena de cadáveres que no han podido ingresar por no haber espacio, a pesar de que muchos cadáveres han sido retirados para darles un sepelio apresurado.

¿Está consciente Abbás del propósito de Israel? ¿Llegó a algún acuerdo con Mubarack en su visita reciente a El Cairo? Es sintomático y sospechoso que esta ofensiva se produzca precisamente después de las visitas a Egipto de Abbás y de la representante del gobierno judío. ¿Existe algún contubernio entre ellos? Aparentemente no lo habría y resulta difícil imaginárselo, pero los intereses particulares a veces son más fuertes que los nacionales cuando se trata de las clases que usufructúan de privilegios y del poder o cuotas de poder. En todo caso ya Ehud Barak, el ministro de defensa israelí ya había manifestado que su país se encuentra en una guerra sin cuartel contra el movimiento islámico Hamás. Esta declaración ocurre precisamente en el cuarto día de la fase de ablandamiento en la cuál la fuerza aérea ha atacado ya cientos de veces.

Naturalmente que siendo el Estado de Israel el más fuerte en esa región, desde el punto de vista militar, poseen una tecnología de punta que le permite hacer un daño muchísimo mayor que lo que pueden hacer los misiles caseros de Hamás. En contra de los palestinos está también la pequeñez del territorio, lo que les impide maniobrar y sólo les queda aferrarse al terreno y no concentrarse demasiado porque el daño sería mayor, sobre todo porque carecen hasta de la defensa más elemental contra los ataques aéreos.

Hasta aquí la reacción del mundo árabe ha sido muy tibia y no ha pasado de algunas declaraciones de condena y nada más. Típico de la acción tolerante que trata de sacarse de encima cualquier obligación hacia los verdaderamente necesitados y que son las víctimas de la ocupación de su territorio. La unión con USA es para ellos más importante y además le temen al renacimiento de los movimientos islamistas, sobre todo que esos gobiernos (como el jordano y el egipcio) son gobiernos corruptos que no cuentan con un verdadero respaldo popular. El “presidente” Mubarack se mantiene en el gobierno gracias a elecciones fraudulentas y protegido por sus fuerzas represivas. En tanto que el nuevo presidente norteamericano no ha abierto la boca, como si nada estuviese ocurriendo allí. La prensa occidental, sobre todo la más allegada a USA y a Israel se pronuncia culpando a Hamás de lo ocurrido. Nadie de ellos dice la verdad: en este año son cientos los palestinos asesinados por los israelitas. Razón más que suficiente para lanzar algunos misiles caseros que en su mayoría no producen daño alguno. El cinismo de los norteamericanos sigue como siempre: dicen que Hamás debe detener sus ataques terroristas si desean jugar un papel importante en el futuro del pueblo palestino. Nada dice el gobierno norteamericano de la masacre de palestinos, tampoco se acuerdan del sueñito que tuvo Bush de dos Estados antes del fin del año 2008. Como lo dije en su tiempo: Annapolis era sólo un show para los aliados de Oriente Medio y para el público alienado con la cultura norteamericana.

Egipto ha abierto el paso fronterizo de Rafah, pero sólo permite el paso de ayuda humanitaria y la salida de heridos, y lo más probable es que apenas se inicie la operación terrestre, este paso será cerrado y será controlado por fuerzas militares egipcias, al mismo tiempo que por territorio palestino será ocupado y controlado por el ejército sionista.

En Gaza se juegan los palestinos el futuro de un posible Estado Palestino. La destrucción de Hamás y la nueva ocupación de Gaza, alejan por muchos decenios la posibilidad de ese Estado. Debiera preocupar eso a Fatah, ya que ellos son responsables por su ambición y su alineamiento político, de la debilidad del movimiento palestino. Ahora bien, ¿es posible que Hamás desaparezca del todo? No lo veo posible. El movimiento Hamás es parte ya del pueblo palestino y su lucha continuará a pesar del revés militar. La guerra no es ninguna solución al problema palestino, no al menos para Israel. La ocupación debe terminar y para eso es necesario que los sionistas dejen de lado sus ambiciones del Gran Israel, que USA tenga un cambio de su geopolítica y que el pueblo palestino cierre filas alrededor de Hamás, por cuanto Fatah ya no es una alternativa viable, su tiempo pasó ya.

Foto: Soldados israelíes acarrean municiones para un puesto de artillería cerca de la frontera con Gaza. / Autor: Guo Lei - XINHUA

Cómo creer que hay “progreso” en Medio Oriente

Cómo creer que hay “progreso” en Medio Oriente

Por: Robert Fisk

Si documentar es, como sospecho, dejar constancia de las irresponsabilidades de la humanidad, los últimos días de 2008, constatan mi visión. Empecemos con el hombre que no va a cambiar Medio Oriente, Barack Obama, quien como era infinitamente predecible fue la “persona del año” de la revista Time. Ahí, oculta en una inmensa y tediosa entrevista, está la única frase que Obama le dedica al conflicto árabe-israelí: “Veremos si podemos construir sobre el progreso que ya se ha logrado, aunque sea a nivel conversaciones, en torno al tema árabe-israelí; ésa será una prioridad”.

¿De qué habla este hombre? ¿Construir sobre el progreso? ¿Cuál progreso? Con otra guerra civil a punto de estallar entre Hamas y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con Benjamin Netanyahu como contendiente para ser el próximo primer ministro israelí, con el monstruoso muro israelí en Cisjordania y los israelíes construyendo nuevas colonias en cada vez más tierras árabes, mientras los palestinos siguen disparando cohetes sobre Sderot, ¿Obama cree que hay “progreso” sobre el cual construir?

Sospecho que este lenguaje sin sentido proviene de las nieblas mentales de su futura secretaria de Estado. “Al menos a nivel conversación” es un clásico de Hillary Clinton, en el sentido de que es una frase cuyo significado no comprendo, pero lo que en verdad lo delata es el todavía más vago concepto de “en torno” al conflicto árabe-israelí.

Desde luego, si Obama hubiese hablado de poner fin a la construcción de asentamientos palestinos en tierras árabes, que es lo único que se ha “construido” en torno a los conflictos con Hamas y la ANP, o se hubiera referido a la justicia y seguridad que necesitan ambos bandos, puede que haya algo de cambio.

Un desafío interesante para la congruencia de Obama llegará apenas tres meses después de su toma de posesión, cuando tendrá que cumplir una pequeña promesa que hizo. Sí. Se trata de esa maldita conmemoración, el 24 de abril, del genocidio armenio en que personas de este origen recuerdan al millón y medio de armenios que fueron asesinados por turcos durante el imperio otomano, en 1915, cuando los primeros profesores, artistas y otros armenios fueron ejecutados por las autoridades otomanas.

Bill Clinton prometió que él llamaría “genocidio” al asesinato de armenios si éstos lo ayudaban a resultar electo. Lo mismo hizo Bush. Lo mismo hizo Obama. Los primeros dos rompieron su palabra y recurrieron a hablar de la “tragedia” en vez del “genocidio” una vez que obtuvieron los votos deseados pues temían que que esos gritones generales turcos no dieran a Estados Unidos acceso a sus “carreteras y demás” (como dijera Robert Gates), en lo que ha sido una de las más crueles paradojas de la historia. Resulta que esas “carreteras y demás” fueron las mismas que usaron los turcos para trasladar a los armenios a la muerte.

Gates estará ahí para recordarle esto a Obama. Así que les apuesto, por el gato de la familia, que el 24 de abril Obama decidirá que el “genocidio” fue sólo una “tragedia”.

Por casualidad encontré en la revista de Aerolíneas Turcas, cuando viajaba a Estambul a principios de mes, un artículo sobre la región de Harput. “El jardín natural de Asia”, “un popular destino vacacional”, “donde las iglesias dedicadas a la virgen María se yerguen junto a las tumbas de los ancestros de Mehmet el Conquistador”, según el artículo.

Qué raro que haya todas esas iglesias, ¿verdad? Quizá haya que sacudirse un poco la cabeza para recordar que Harput fue el centro del genocidio armenio, la ciudad desde la cual Leslie Davis, el valiente cónsul estadunidense, envió sus devastadores testimonios respecto de miles de armenios asesinados brutalmente, hombres, mujeres y niños cuyos cadáveres vio él mismo.

Pero supongo que esto destruiría el efecto del “jardín natural”. Sería un poco como invitar a los turistas a la ciudad polaca de Oswiecim sin informarles que su nombre en alemán es Auschwitz.

Estos días todos podemos reescribir la historia. Por ejemplo está Nicolas Sarkozy, el más adorable presidente francés, quien no sólo departe con Bashar Assad de Siria sino que hace migas con ese enfermo y espantoso jefe de Estado argelino Abdelaziz Bouteflika, quien acaba de “modificar” la Constitución de su país para concederse un tercer mandato.

No hubo debate parlamentario, sólo fue necesario que levantaran la mano 500 de un total de 529 legisladores. ¿Cuál fue la respuesta de Sarko? “¡Mejor Bouteflika que el talibán!” Yo que siempre creí que el talibán operaba, más bien, un poquito más al este, en Afganistán, donde los muchachos de Sarko están ocupados combatiéndolo, pero uno nunca sabe. Mucho menos cuando oficiales exiliados del ejército argelino han revelado que soldados encubiertos, al igual que islamitas argelinos (el “talibán” de Sarko), estuvieron involucrados en brutales destrucciones de aldeas en la década de los años 90.

Hablando de “encubiertos”, me sorprendió lo que descubrí sobre el sistema de entrenamiento utilizado por los guardias que en el Metro británico mataron al joven Jean Charles Menezes. Según el ex comandante policial Brian Paddick, las reglas secretas de estos guardias para “vérselas” con los atacantes suicidas fueron diseñadas “con la ayuda de expertos israelíes”.

¿Cómo? ¿Quiénes son estos supuestos “expertos” que asesoran a los policías británicos para que disparen a los civiles en las calles de Londres? ¿Son los mismos que asesinan a palestinos buscados por la ley en Cisjordania y Gaza mientras matan indiscriminadamente a civiles palestinos? ¿Los mismos que hablan de “asesinatos selectivos” cuando matan a sus contrarios? ¿Esos matones daban consejos a (la jefa policial, N. de la T.) lady Cressida Dick y a sus muchachos?

Nuestro valiente enviado para la paz, lord Blair, no tiene mucho que decir al respecto. Recuerden que es el hombre cuyo único viaje a Gaza fue suspendido cuando más “expertos israelíes” le dijeron que su vida podía correr peligro allí. De todos modos todavía puede ser presidente de Europa, algo que Sarko quiere concederle. Me imagino que por eso Blair escribió sobre él tan halagador artículo en la misma edición de Time que proclama a Obama como “persona” del año.

“Hay momentos en que Nicolas Sarkozy se asemeja a una fuerza de la naturaleza”, lisonjea Blair, quien siempre lo llama por su nombre de pila. “Nicolas tiene la marca de los verdaderos líderes”; “Nicolas ha adoptado...”; “Nicolas reconoce”; “Nicolas es abierto”. Hay en total 15 “Nicolases”. ¿Es ése el precio de la presidencia europea?

¿O ahora nos va a salir Blair con que estará involucrado en esas “conversaciones” con Obama para “construir” sobre algún “progreso” en Medio Oriente?

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

FOTO:  El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, este mes durante una reunión con empresarios en Estambul. El ejército de Turquía se opone a una campaña de intelectuales de ese país que quieren lanzar una disculpa abierta en Internet por la matanza de armenios causada por el imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial. El jefe de gobierno se opone a esta acción, que ya ha recibido el apoyo de 14 mil de sus compatriotas

UN AÑO DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES: ETAPA DE DEFINICIONES

UN AÑO DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES: ETAPA DE DEFINICIONES

Por Alexis Meza Sánchez

Falta poco menos de un año para las próximas elecciones presidenciales, y el panorama se ve aún difuso. Un reciente estudio de la UDP señala que los chilenos han reforzado su visión estatista, en atención al apoyo que prestan a la creación de una AFP estatal, a la administración del Estado del sistema de transporte público y a la regulación estatal en educación y salud.

Este ‘giro hacia el Estado’ (que en realidad no es nuevo), nos sirve de contexto para analizar el panorama electoral de cara a las próximas elecciones presidenciales y la necesidad de establecer una ‘nueva agenda progresista, democrática y popular’.

Todo parece indicar que la derecha marchará unida tras la figura de Sebastián Piñera. Este último ya cuenta con el respaldo de los ‘coroneles’ de la UDI, lo que le permitió destrabar uno de los focos de tensión permanente en dicho sector en los últimos años. Esto es la conflictiva relación entre la cúpula UDI (que es la que decide en nombre del partido) y el empresario. No obstante ello, el largo anhelo presidencial de Piñera, debe, para sostenerse durante un año (una eternidad en política), entregar al gremialismo sucesivas ‘pruebas de blancura’, a objeto de no dilapidar este apoyo. Eso no es fácil considerando la personalidad impulsiva del candidato y la energía que tendrá que desplegar la UDI para no ser absorbida en su ideario como fuerza política por el ‘piñerismo’. ¿Serán capaces en la derecha chilena de trabajar mancomunadamente tras la candidatura de Piñera dejando atrás rencillas, desconfianzas y traiciones? Ergo, la carrera presidencial no está corrida, por lo que incidir en ella aún está dentro del campo de posibilidades.

Por su parte la Concertación cierra un 2008 lleno de nubarrones. Ha visto desgajarse por la derecha y por la izquierda su fuerza parlamentaria; el gobierno solo se sostiene en el carisma, ética y empatía de la presidenta, pero eso no irradia al conjunto del gobierno y además aún no se vislumbra una candidatura que se posicione con fuerza ante Piñera. Pese al empeño de Frei, las ganas de José Antonio Gómez, el foco de atención está puesto hace meses en la indefinición de Insulza y en la confusa postura del PPD, acentuada tras la ‘bajada’ de Lagos. El fantasma de entregarle la banda presidencial a la derecha crece y el necesario giro al progresismo, aún no se instala con fuerza ni menos convicción, en la coalición de gobierno. Solo aislados esbozos de renovación programática, que no se sustentan en una coalición sólida que le dé credibilidad y la voluntad de terminar con la exclusión, a la cual tantas veces se ha apelado, pero que a la hora de materializarse se actúa con soberana mezquindad, configuran una suerte de guiño a la izquierda a objeto de capitalizar en una eventual segunda vuelta, el apoyo de ese sector para una candidatura concertacionista. Lo que está claro es que sin el apoyo de las fuerzas de izquierda, la Concertación no retiene La Moneda. ¿Será capaz la Concertación de renovar su agenda programática en pro de la promoción de los derechos sociales, transformación del modelo y profundización de la democracia?, ¿Cómo pretende atraer a las fuerzas del progresismo tras una quinta candidatura oficialista? 

Los precandidatos del progresismo (Navarro, Teillier, Hirsch y Arrate), parecen avanzar sigilosamente en la construcción de acuerdos, que permitan desplegar una candidatura única y un programa político de transformaciones estructurales de la sociedad chilena. El desafío es mayúsculo, considerando que algunos de ellos han declarado que no están por levantar una candidatura testimonial, sino que pretenden irrumpir como una fuerza política decisiva que altere el mapa electoral.

Para ello deben definir si están dispuestos a sostenerse como fuerza política en el tiempo, en pro de construir una nueva mayoría progresista y democrática o en aras de capitalizar un nuevo acuerdo táctico con
la Concertación optan por apoyarla en segunda vuelta. ¿Optará la izquierda por dar un salto estratégico de reposicionamiento de las banderas democráticas populares, reeditando las largas zancadas que diera a mediados del S. XX el allendismo? 

Lo que está en juego en esta elección es gravitante. Por un lado, un eventual triunfo de Piñera significa una profundización del modelo neoliberal y la concentración grosera del poder económico y el poder político. Esto es abiertamente contradictorio con el deseo ciudadano de contar con una mayor protección social de parte del Estado. Si bien gente de izquierda, en anteriores oportunidades, ha votado por la Concertación en aras de ‘parar a la derecha’, esto hoy no parece suficiente. Por ende levantar una agenda progresista, democrática y popular y dotarla de fuerzas políticas y movilización ciudadana capaces de promoverla y defenderla es una tarea histórica.

 

El autor es Vicerrector Académico Universidad ARCIS. Arena Pública, plataforma de opinión de UARCIS.

Santiago de Chile, 24 de diciembre 2008
Crónica Digital

Organización, partido y movimiento

Adolfo Sánchez Rebolledo

Una de las ideas que a través de la historia ha obsesionado a la izquierda, al menos la de origen socialista, es la de qué tipo de organización es necesaria para alcanzar los objetivos anhelados. Sea que se trate del modo como se agrupen los “políticos”, es decir, los individuos que voluntariamente se unen para formar una fuerza mayor o del que asuman “las masas” en sus tratos cotidianos con patrones y otras entidades públicas o privadas, el tema tiene una larga y no siempre venturosa historia. De “organización”, tanto en sentido histórico como partidista, hablan El manifiesto comunista, de Marx, y el ¿Qué hacer?, de Lenin; el maoísmo que cautivó a la juventud occidental con su grandeza didáctica, al igual que Guerra de guerrillas, el temprano manual del Che, tan mal leído por algunos de sus exégetas. De organización discute (sin pretensiones ideológicas o teóricas) también nuestra dividida izquierda, cuyas tradiciones no pueden sino expresarse encubiertas bajo el debate actual.

La izquierda necesita la organización, pero no cualquier forma de organización vale si no permite elevar la conciencia, la cultura política de sus agremiados, la claridad de miras de la sociedad en su conjunto. “No somos acarreados, somos organizados”, rezaba una consigna anticharra, aludiendo a esa diferencia moral de la que es portadora cada individuo que sale a la calle a expresarse. La derecha se puede permitir el liderazgo de los notables y el asentimiento de los fieles. La izquierda no. Justamente porque su misma existencia es un desafío al orden establecido requiere de la crítica y de la democracia para sobrevivir.

Hay que definir cuál ha de ser la relación entre partidos y movimientos sociales, entre militantes y ciudadanos en lucha. En este punto, lo primero que sorprende es la falta de valor otorgado a la categoría partido, una vez que han muerto las denominaciones clasistas o ideológicas de otros tiempos. Resulta como si de pronto se hubiera descubierto que, aparte del registro y prerrogativas, los partidos son formaciones prescindibles, males necesarios sujetos a los vaivenes del mercado electoral. Frente a la herencia vanguardista, cuyo rigor mortis precedió a la muerte real del socialismo que la incubó, la noción de partido se diluyó en una suerte de compromiso laxo para “el registro”, donde el programa es una formalidad sin contenidos eficientes. El “matiz” político, del cual en otras épocas pendían estrategias y... cabezas, hoy se subsume en la aridez de la pugna por el control interno de las “franquicias”, no más.

La lucha electoral nacionalizó a la izquierda, extendió su influencia y la alejó de las tentaciones doctrinarias, pero no devolvió la frescura a la participación de los ciudadanos. En lugar de elevar la conciencia individual del militante que decide actuar en la vida pública, se favorece la organización de los colectivos sociales externos, la acción-movilización de ciertos grupos de interés que también servirá como medida de fuerza en la disputa por la “representación” interna. Para justificarla se invoca la tarea electoral, aunque la consecuencia sea menos el fortalecimiento de las organizaciones sociales que el de una forma sui generis de organización “política”, administrada por un liderazgo –o suma de ellos– incontrovertible o no regulado, cuya función consiste en gestionar las demandas de sus “bases” a cambio del apoyo incondicional a sus objetivos grupales. Tales “movimientos” (estables, inamovibles, permanentes) se distinguen de los “partidos” de muchas maneras, pero coinciden en la principal: su horizonte es abrirle las cancelas del poder a sus cuadros dirigentes. (En el fondo hay una convicción ultraliberal: un buen candidato independiente no necesita el aparato partidista.)

Los segundos damnificados de la gran transformación de fines de los 80 fueron los “movimientos sociales”. La crisis, la reforma política y la irrupción de una generación sin experiencia previa en la oposición, pero sí en la política, introdujo una distinción que no acaba de descifrarse entre “partido” y “movimiento”, concebidas como entidades sujetas a una lógica y un tempo particular: el partido para el momento electoral; el movimiento en la lucha social cotidiana. Sin embargo, en lugar de tejer la primera línea de la resistencia popular en el seno de las organizaciones creadas por las masas trabajadoras, sindicatos, asociaciones rurales, golpeadas por el avance neoliberal, se favoreció el camino de la ciudadanización sustentada en la organización de las demandas de consumo de contingentes más maleables. Así, de nuevo, desde la visión partidista más estrecha se aspira a tener “correas de transmisión”, protopartidos no declarados, en vez de organizaciones sociales autónomas, agrupadas conforme a las reglas que ellos han aprobado sin depender de partido alguno y libres de optar por la política y el programa que les convenga.

La crisis ha puesto en un predicamento las condiciones de vida de millones de mexicanos. Y el movimiento social no espera. Es hora de que la izquierda ofrezca salidas, soluciones políticas nacionales por las cuales valga la pena luchar, rechazando las gestiones clientelares que generan liderazgos verticales, cuando no corruptibles. Para la izquierda es vital unir fuerzas, sólo así podrá ganar las elecciones. Y si alguien cree que hay otro método mejor que lo diga ahora. Nadie está para dar consejos, pero al renunciar a la idea de partido se apuesta a ganar la mayoría por la suma de los cotos de caza de los líderes, poniendo entre paréntesis la tarea de educar a los ciudadanos en una visión de la política y la vida radicalmente opuesta a la que hoy nos ofrece esta decadente sociedad. Si hacen falta otros partidos que se diga, pero no hagamos como que es “el movimiento” el que toca a rebato.

Fuente: La Jornada (Mexico)

La Concertación ya fue

La Concertación ya fue

Entrevista al socialista chileno Esteban Silva (*)

Todavía es miembro del Comité Central del Partido Socialista, uno de los pilares de la Concertación gobernante en su país. Pero hoy el PS chileno está en pleno debate identitario, y Silva está dispuesto incluso a abandonarlo para impulsar una nueva alianza política "allendista" que supere una Concertación a la que considera agotada y apunte a reconstruir la vieja Unidad Popular.

Brecha - Uruguay 14/11/2008

— El resultado de las últimas elecciones municipales, ganadas por la derecha (véase Brecha. 3l-X-08) se inscribe en dos grandes tendencias. La primera es que la Concertación está agotada. Si no se amplía a un nuevo pacto programático de transformaciones tiene serios riesgos de perder la elección presidencial el 2009. La segunda es que hay un desencanto muy grande en un segmento creciente de la ciudadanía. porque en la práctica la Concertación ha seguido haciendo reformas menores bajo una lógica de reproducción del modelo neoliberal. Muchos sectores que se han incorporado recientemente a la política perciben que casi no hay diferencia entre la "ofertas' de la derecha v la actual Concertación, y que ésta no es una alianza social y política suficiente pasa democratizar Chile.

— ¿No hay nada rescatable en los gobiernos Concertacionistas?

— Sí, claro. El Plan Auge, que intenta proyectar la universalización de los derechos de acceso a la salud. por ejemplo. Pero ésta. como otras reformas, no han tocado el centro o el núcleo de reproducción del modelo neoliberal chileno. El gobierno de la presidenta Bachelet viene de acometer una reforma previsional que comprende un pilar solidario, un subsidio adicional a las pensiones del segmento más pobre de la sociedad, pero al mismo tiempo, como parte de la transacción, se permitió que las administradoras de fondos de pensiones coloquen un mayor porcentaje de las cotizaciones jubilatorias de los trabajadores chilenos en el exterior. El resultado de esa jugada, con esta crisis de la burbuja financiera de las subprime y del capitalismo global, es que un porcentaje de chilenas y chilenos ha perdido de manera brutal parte no menor de lo acumulado y cotizado por el esfuerzo de su trabajo.

También ha habido algunas cosas buenas en materia de política exterior, sobre todo en el último año y medio, con Michelle Bachelet, en el impulso a la UNASUR, pero en lo esencial aquí también la Concertación se ha dedicado a cuidarle el bolsillo a los grandes grupos económico financieros y de servicios. Nuestra política exterior, conducida ahora por el democristiano Alejandro Foxley, no se diferencia mucho de la promovida por la derecha democrática, de expandir capitales, de hacer de Chile una suerte de plataforma tecnológica. Esa no es la manera de enfrentar los grandes temas del comercio: nosotros requerimos un comercio justo. la extensión del intercambio de manera de servir a los Pueblos, y no el libre mercado.

Miradas las cosas en perspectiva, se puede decir que la Concertación ha devenido en una coalición conservadora que no da cuenta de la necesidad de los cambios que Chile requiere. Es algo que en América Latina no se entiende cabalmente, porque a la Concertación la cubre un manto de progresismo que ya no tiene.

— Superar a la Concertación supone nuevas alianzas políticas, nuevos pactos. ¿Con quién?

— No se puede criticar a la Concertación sin miramos en nuestro propio espejo. En el transcurso de estos 18 años de democracia el PS se ha convertido en un partido de funcionarios públicos cuyas relaciones con la sociedad, con el movimiento de los trabajadores, se han ido debilitando, a la par que la sociedad chilena se ha ido oligarquizando. Por supuesto que no es el caso de todos sus militantes o dirigentes socialistas (el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores es miembro del PS), pero es la tendencia dominante.

Yo hablo representando a un segmento importante de los socialistas que intentan recuperar el allendismo, es decir un proyecto que vuelva a reunir a todos aquellos que propugnan transformaciones profundas. Pensamos, por ejemplo, que hay que construir un nuevo acuerdo para romper la exclusión del Partido Comunista y otras fuerzas de la izquierda llamada extraparlamentaria. En las municipales de octubre esas organizaciones se agruparon en la coalición Juntos Podemos. que obtuvo alrededor del 9 por ciento de los votos. En municipios emblemáticos, importantes, la Concertación pactó con Juntos Podemos, y si no avanzamos más en esa dirección fue porque la Democracia Cristiana lo impidió.

Hay que entender que estamos ante una disyuntiva histórica: la única posibilidad de denotar a la derecha en 2009 es, primero que nada, con un programa de gobierno que coloque el acento en los temas que no fueron ejecutados por la propia coalición. Uno de ellos es una reforma constitucional. La Concertación habló de una asamblea constituyente y de una nueva Constitución en los albores del gobierno del presidente Patricio Aylwin, hace casi veinte años, pero se han hecho sólo maquillajes a la Constitución de la dictadura. Y también necesitamos refomar el sistema electoral, que es binominal y consagra que dos grandes coaliciones se queden con la mayoría del Parlamento, lo que impide la diversidad y ha llevado a que un sector significativo de la izquierda, a pesar de tener más del 5 por ciento de los votos, y hasta un 9, permanezca excluido del Parlamento. Que haya un polo de izquierda fuerte hasta puede convenirle a la actual Concertación. Parece muy difícil que se logre evitar que el derechista Sebastián Piñera sea el próximo presidente de Chile si en la primera vuelta no logramos dar nitidez, por un lado, a un candidato de izquierda, y por otro a uno de centro, que en la segunda vuelta pueden llegar a confluir. Las socialistas estamos en medio de ese debate: necesitamos romper la lógica de una coalición que ya no es de centroizquierda, sino más bien de centro con contornos de centroderecha.

— ¿Con qué fuerza cuenta esta tendencia "allendista" dentro del PS?

— En las últimas internas del partido representarnos a más del 30 por ciento de los afiliados.

— ¿Ya han establecido contactos con Juntos Podemos para un programa común de gobierno?

— En las municipales hicimos alianzas que permitieron la elección. en una de las comunas más populosas de Santiago. Pedro Aguirre Cerda, de una dirigente social de la envergadura de la comunista Claudina Núñez.

El precandidato presidencial socialista a quien nosotros apoyarnos, Jorge Arrate, ex presidente del PS (**), ha dicho que él no quiere ser candidato de la Concertación sino de una nueva coalición que articule al PS con el Juntos Podemos, es decir, el Partido Comunista, la izquierda Cristiana. el Partido Humanista y movimientos sociales significativos, de modo de unir fuerzas para romper la exclusión y retomar ciertos temas que pasan por una nueva Constitución; una nueva política económica con lógica productiva que fomente una alianza con el capital productivo nacional y con las pequeñas y medianas industrias; una política de integración regional a partir de alianzas público-privadas, y una política de descentralización profunda, porque Chile sigue atrofiado en un centralismo casi agotador y asfixiante. Hay un pueblo allendista que está esperando que sus fuerzas políticas se unan y vuelvan a construir relaciones societales, culturales con esos segmentos que se han visto abandonados por la política de la Concertación.

Tenemos que reencantar la política, llegar a franjas importantes de esa gente desilusionada, como esos más de 2.5 millones de jóvenes que tendrían edad de votar en las próximas elecciones y que todavía no se han inscrito en los registros. Y en Chile existen nuevas generaciones que pujan por que la política vuelva a tener un sentido, no sólo de representación de intereses sociales de clase, sino también de altruismo, de servicio público, y que han puesto plazo a la vieja partidocracia. Las grandes movilizaciones de los estudiantes de secundaria del año pasado y del antepasado, los llamados "pingüinos", son expresión de esos fenómenos. También se está produciendo una movilización gigantesca entre los pueblos originarios en pro del reconocimiento constitucional de sus derechos, y movimientos enfocados en temas cono la propiedad de la tierra, el acceso al agua. Todas estas movilizaciones han generado una perforación política importante e interesante

Lobbistas

"EN CHILE TENEMOS una cantidad no menor de personas que trabajan en los gobiernos democráticos, a nivel de ministros o ministerios. y al día siguiente de terminar su función pasan a trabajar como ejecutivos o funcionarios de las empresas privadas que fiscalizaban o tenían que normar. Y muchos de ellos, que supuestamente fueron de izquierda, que se siguen presentando como grandes progresistas. hoy día son los grandes lobbistas de cuanta privatización y desregulación se pueda imaginar. En el Partido Socialista sigue habiendo mucha gente así. Esto muestra que cuando se descomponen no sólo los ideales, sino los mecanismos de participa ción ciudadana y social. y dejan de ser mecanismos de fiscalización. cualquier cosa puede ocurrir."

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* Silva participó esta semana en Montevideo en las jornadas de reflexión "Ante la crisis global: la actualidad del Socialismo", organizadas por la Fundación Vivian Trias.

** A fines de mes el PS realizará una convención para elegir a su candidato presidencial. El sector "allendista" que Silva integra no participará de ella, al considerar que ha sido digitada en favor del actual secretario de la OEA, José Miguel Insulza.