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Cuba

La OEA levantó el castigo en contra de Cuba

La OEA levantó el castigo en contra de Cuba

Después de 36 horas de tensión y caras largas, los 34 cancilleres del continente llegaron a un difícil y ajustado consenso. “Le digo al comandante Fidel Castro: ‘Hoy la historia lo absolvió’”, sentenció el mandatario hondureño.

Por María Laura Carpineta

“La Guerra Fría ha terminado.” Triunfante, el anfitrión de la Asamblea General de la OEA, el presidente hondureño Manuel Zelaya, sepultó la resolución que hace 47 años expulsó a Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA). “Le digo al comandante Fidel Castro: ‘Hoy la historia lo absolvió’”, sentenció el mandatario, mientras a su lado sus pares latinoamericanos asentían con satisfacción y orgullo. Después de 36 horas de tensión y caras largas, los 34 cancilleres del continente llegaron a un difícil y ajustado consenso. “La resolución que excluyó al gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano queda sin efecto”, leyó una de las funcionarias de la organización y el salón principal del Club Arabe, la sede de la cumbre, estalló en aplausos.

“Hoy (por ayer) la OEA hizo historia; hoy la OEA empezó a escribir una nueva historia”, le dijo a este diario horas después el canciller boliviano David Choquehuanca, intentando bajar el nivel de adrenalina que acumuló los últimos días. Anoche el gobierno cubano también consideró la decisión de la OEA como un hito histórico, pero marcó distancia de todas las especulaciones que surgieron sobre su posible vuelta a la organización que expulsó en 1962 al gobierno revolucionario de Fidel Castro por asumir la ideología marxista leninista y aliarse al bloque soviético y a la China comunista.

“Cuba no ha pedido ni quiere regresar a la OEA, una organización llena de una historia tenebrosa y entreguista. Pero reconoce el valor político, el simbolismo y la rebeldía que entraña esta decisión impulsada por los gobiernos populares de América latina”, señaló el gobierno de Raúl Castro, a través de un comunicado difundido por la televisión de la isla.

Pero la aclaración de La Habana no logró opacar la sensación de victoria que reinaba ayer entre los cancilleres en la ceremonia de cierre de la 39ª Asamblea General de la OEA. “Dimos un primer paso. Ahora tenemos que dar el segundo, vencer la segunda injusticia que pesa sobre el pueblo cubano. Los representantes de los países americanos debemos pedir que se levante el embargo estadounidense contra Cuba”, instó Choquehuanca, el canciller boliviano. Pero un festejo a la vez, pidió el funcionario.

Anteanoche pocos imaginaban en Honduras que la asamblea terminaría así. El debate había terminado en un aparente callejón sin salida. Estados Unidos reclamaba incluir en el texto de la resolución condiciones para una eventual vuelta de Cuba a la OEA, y los aliados de la isla –Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua– se negaban tajantemente a esa propuesta. Ayer la discusión arrancó temprano y directamente a puertas cerradas. Los grandes discursos y las palabras confrontativas habían quedado atrás; no había más tiempo para eso.

Minutos antes de las 13 (hora hondureña), el escenario cambió en la pequeña ciudad de San Pedro Sula. El canciller ecuatoriano Fander Falconi hizo el anuncio que la mayoría deseaba escuchar, pero pocos esperaban tan temprano. “Se llegó a un consenso”, informó, sonriente y orgulloso.

La fumata blanca impregnó los pasillos del Club Arabe de inmediato. La tensión comenzó a ceder y a los pocos minutos todos los cancilleres se sentaron en sus sillas para hacer el anuncio formal y celebrarlo. Como es la costumbre de la Asamblea General de la OEA, no hubo votación; la resolución salió por consenso, por aclamación. “Hemos terminado con un anacronismo y una injusticia”, festejó el canciller argentino Jorge Taiana.

Lo que no lograron sortear fue la disputa por las condiciones en que Cuba podría volver a la organización. La derogación de la resolución de 1962 sólo anula la prohibición, pero es la isla la que debe solicitar su reingreso. De hacerlo se abrirá una nueva discusión. “La participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”, dice el segundo y último punto de la resolución aprobada ayer.

Como todo en diplomacia, cada uno lo interpretó según su conveniencia. Para Venezuela y los aliados de Cuba en el ALBA, esa frase no implica ninguna condición concreta; para Estados Unidos, es justamente eso, la obligación de todos los miembros de cumplir con los principios de libertad de expresión y de partidos políticos que defiende la Carta fundacional de la OEA. Pero ésa es una pelea para el futuro, acordaron ayer los 34 cancilleres.

Taiana aprovechó el clima de paz y satisfacción para destacar la cooperación del gobierno norteamericano. “Resulta evidente que el gobierno del presidente Barack Obama ha iniciado un retorno a los valores y principios del multilateralismo”, señaló Taiana, antes de que tomara la palabra a Thomas Shannon, el segundo de Hillary Clinton para temas latinoamericanos, que tomó su lugar en la asamblea.

“No estamos interesados en luchar viejas batallas o en vivir en el pasado”, señaló el norteamericano, mostrando su lado más conciliador. Habló de respeto mutuo y de empezar a escuchar las voces diferentes, pero eso sí, aclaró, el caso cubano tiene sus particularidades. “Estados Unidos espera el día en que una Cuba democrática se reintegre en el sistema interamericano. Hasta entonces, buscaremos nuevas vías con Cuba para beneficiar a la gente de ambas naciones y del hemisferio”, agregó Shannon, retornando por un instante al ceño fruncido y el tono duro que marcaron las primeras 24 horas del debate.

Para Peter Hakim, el director de Diálogo Interamericano, una ONG que impulsa desde Washington las relaciones entre los países del hemisferio, el gobierno de Obama no quería este desenlace. “Fue demasiado rápido para los tiempos que venía manejando”, opinó en diálogo telefónico con este diario. “Obama empezó un acercamiento con el gobierno cubano, pero es un tema muy delicado para Estados Unidos y en Honduras se quedó visiblemente solo”, agregó.

El analista recordó que no es la primera vez que un gobierno estadounidense se queda solo ante los países latinoamericanos, pero sí es la primera vez que cede para conseguir un acuerdo. “Lo verdaderamente histórico de lo que sucedió en Honduras es que América latina convirtió a la OEA en un organismo multilateral, en el que Estados Unidos ya no puede imponer sus condiciones”, aseguró Hakim.

 


 

 

Enojo de los republicanos

 

La decisión de la Asamblea General de la OEA que anuló ayer la resolución que marginó a Cuba de la organización en 1962 fue criticada en Estados Unidos, donde siete legisladores, mayoritariamente republicanos, presentaron un proyecto de ley para suspender el aporte financiero de su país a la OEA si Cuba regresa al organismo. “Que los miembros de la OEA consideren siquiera la posibilidad de readmitir a esta brutal dictadura es insensato, irresponsable y antidemocrático”, señaló un comunicado de uno de los legisladores que copatrocina el proyecto, el representante republicano Connie Mack de Florida. A su vez el diputado Albio Sires declaró: “Lo que sucedió fue muy grave”. Insulza no se sorprendió: “Van a surgir críticas por todos lados, los diputados de Estados Unidos no están muy contentos”, dijo el secretario general del organismo.

La Cumbre Secreta

por Fidel castro

Ni representados ni excomulgados en la Cumbre de Puerto España pudimos conocer hasta hoy lo que allí se discutió. Nos hicieron concebir a todos las esperanzas de que la reunión no sería secreta, pero los dueños del espectáculo nos privaron de tan interesante ejercicio intelectual. Conoceremos la esencia, pero no el tono de voz, ni los ojos, ni los rostros que tanto reflejan las ideas, la ética y el carácter de las personas. Una Cumbre Secreta es peor que el cine mudo. Durante unos breves minutos la televisión sacó algunas imágenes. A la izquierda de Obama estaba un señor al que no pude identificar bien, cuando ponía la mano sobre la espalda de Obama, como un colegial de ocho años a un compañero de la primera fila. A su lado, de pie, otro del séquito lo interrumpía para dialogar con el presidente de Estados Unidos; vi en los que lo importunaban la estampa de una oligarquía que jamás conoció el hambre y en la poderosa nación de Obama esperan tener el escudo que protegerá el sistema contra los temidos cambios sociales.

En la Cumbre prevalecía, hasta ese momento, una extraña atmósfera.

El espectáculo artístico del anfitrión brilló realmente. Pocas veces, tal vez nunca, vi algo parecido. Un buen locutor, al parecer trinitario, había dicho con orgullo que era algo único.

Fue un verdadero derroche de cultura y a la vez lujo. Medité un poco. Calculé cuánto costaría todo aquello y de repente me di cuenta que ningún otro país del Caribe podía darse el lujo de presentar un espectáculo semejante, que la sede de la Cumbre es inmensamente rica, una especie de Estados Unidos rodeado de pequeños países pobres. ¿Podrían los haitianos con su riquísima cultura o Jamaica, Granada, Dominica, Guyana, Belice u otra, ser sede de una Cumbre tan lujosa? Sus playas pueden ser maravillosas, pero no estarían rodeadas de las torres que caracterizan el paisaje trinitario y acumulan con esa materia prima, no renovable, los cuantiosos recursos que hoy sustentan las riquezas de ese país. Casi todas las restantes islas que integran la comunidad del Caribe, situadas más al norte, son directamente batidas por los huracanes de creciente intensidad que todos los años azotan a nuestras hermanas islas del Caribe.

¿Alguien habrá recordado en esa reunión que Obama prometió invertir cuanto dinero se requiriese para autoabastecer a Estados Unidos de combustible? Tal política afectaría directamente a muchos de los Estados allí reunidos que no podrán disponer de las tecnologías y las enormes inversiones requeridas para un esfuerzo en esa u otra dirección.

Algo realmente me impactó en la etapa de la Cumbre transcurrida hasta hoy sábado 18 de abril, 11 y 47 minutos, en que escribo estas líneas: el discurso de Daniel Ortega. Me prometí a mí mismo no publicar nada hasta el próximo lunes 20 de abril para observar lo que ocurría en la famosa Cumbre.

No habló el economista, el científico, el intelectual o el poeta. Daniel no seleccionó palabras rebuscadas para impresionar a sus oyentes. Habló el Presidente de uno de los cinco países más pobres del hemisferio, el combatiente revolucionario, en nombre de un grupo de países centroamericanos y la República Dominicana que está asociada al SICA.

Bastaría ser alguno de los cientos de miles de nicaragüenses que aprendieron a leer y escribir en la primera etapa de la Revolución Sandinista, en que el índice de analfabetismo se redujo de 60% a 12%, o cuando de nuevo Daniel recibió el poder en el 2007, que había alcanzado el 35% de analfabetismo.

Su discurso duró aproximadamente 50 minutos, con voz pausada y serena, pero si lo reprodujera completo haría demasiado extensa esta reflexión.

Sintetizaré su singular pronunciamiento utilizando sus propias palabras textuales en cada una de las ideas básicas que transmitió. No utilizaré puntos suspensivos y lo haré con las comillas sólo cuando Daniel se refiere a las palabras textuales de otra persona o instituciones:

Nicaragua recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya: presentó su demanda en contra de la política de guerra, de la política terrorista que venía desarrollando el presidente Ronald Reagan en nombre de Estados Unidos.

Nuestro delito: habernos liberado de la tiranía de Anastasio Somoza, impuesta por la intervención de las tropas yankis en Nicaragua.

Centroamérica se ha visto sacudida desde el siglo antepasado por lo que han sido las políticas expansionistas, políticas de guerra que nos llevaron a unirnos los centroamericanos para derrotarla.

Luego fueron las intervenciones que se prolongaron desde el año 1912 hasta el año 1932 y dejaron como resultado la imposición de la tiranía de los Somoza, armada, financiada y defendida por los gobernantes norteamericanos.

Tuve la oportunidad de encontrarme con el presidente Reagan en plena guerra, nos dimos la mano y le pedí que cesara la guerra contra Nicaragua.

Tuve la oportunidad de encontrarme con el presidente Carter y cuando me decía que "ahora que había salido la tiranía de los Somoza, el pueblo nicaragüense era hora de que Nicaragua cambie". Le dije: No, Nicaragua no tiene que cambiar, los que tienen que cambiar son ustedes, Nicaragua nunca ha invadido a Estados Unidos; Nicaragua nunca ha minado los puertos de Estados Unidos; Nicaragua no ha lanzado una sola piedra en contra de la nación norteamericana; Nicaragua no ha impuesto gobiernos en Estados Unidos; son ustedes los que tienen que cambiar, no los nicaragüenses.

En plena guerra todavía, tuve la oportunidad de encontrarme con quien recién había asumido la presidencia de Estados Unidos, George Bush, padre. En un encuentro en Costa Rica, el año 1989, cuando nos sentamos quedamos frente a frente el presidente Bush y yo, él lo comentó: "Aquí ha venido la prensa porque quieren vernos pelear al Presidente de Estados Unidos y al Presidente de Nicaragua e hicimos el esfuerzo de no darle gusto a la prensa", dijo Bush.

Nicaragua seguía sometida todavía a la guerra impuesta por Estados Unidos; ante la demanda que Nicaragua presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la Corte falló y dictó sentencia, dijo con toda claridad que "Estados Unidos debía detener todas sus acciones militares, minado de los puertos, financiamiento de la guerra; que debía indicar en qué lugar estaban las minas que habían colocado y se negaban a dar esa información", mandaba además al gobierno de Estados Unidos a indemnizar a Nicaragua, también por el bloqueo económico-comercial que le había impuesto.

Las luchas que estamos librando en Nicaragua, en Centroamérica y en América Latina para liberar a nuestros pueblos del analfabetismo, son luchas que las estamos librando con la solidaridad incondicional, generosa, del hermano pueblo de Cuba, de Fidel, que fue el que promovió esos procesos solidarios de alfabetización, y su presidente Raúl Castro, que les ha dado continuidad a estos programas, abiertos para todos los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Luego se ha incorporado con un espíritu generoso el pueblo bolivariano, el pueblo de Venezuela, con su presidente Hugo Chávez Frías.

Aquí estamos presentes una gran mayoría de los Presidentes y Jefes de Gobierno de América Latina y el Caribe; están participando el Presidente de Estados Unidos, el Primer Ministro de Canadá; pero aquí hay dos grandes ausentes: uno, Cuba, cuyo delito ha sido luchar por la independencia, por la soberanía de los pueblos; prestar solidaridad, sin condiciones, a nuestros pueblos, y por eso se le sanciona, por eso se le castiga, por eso se le excluye. Por eso yo no me siento cómodo en esta Cumbre, no puedo sentirme cómodo en esta Cumbre, siento vergüenza de estar participando en esta Cumbre con la ausencia de Cuba.

Otro pueblo no está aquí presente, porque, a diferencia de Cuba, una nación independiente, solidaria, ese otro pueblo está sometido todavía a las políticas colonialistas: me refiero al hermano pueblo de Puerto Rico.

Estamos trabajando para construir una gran alianza, una gran unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Llegará el día en que ahí también, en esa gran alianza, estará el pueblo de Puerto Rico.

En la década de los cincuenta la discriminación racial estaba institucionalizada, era parte del modo de vida norteamericano, parte de la democracia norteamericana: los negros no podían entrar en los restaurantes de los blancos, ni en los bares de los blancos; los niños, hijos de familias negras, no podían ir a las escuelas donde estudiaban niños blancos. Para romper el muro de la discriminación racial fue necesario —y eso lo sabe mejor que nosotros mismos el presidente Obama— Martin Luther King, decía: "Yo tengo un sueño". El sueño se hizo realidad y el muro de la discriminación racial se desplomó en Estados Unidos de América, gracias a la lucha de ese pueblo.

Esta reunión, este encuentro se inicia, precisamente, el día en que se inició la invasión a Cuba el año 1961. Conversando con el presidente de Cuba, Raúl Castro, me daba algunos datos Raúl: "Daniel, el presidente Obama nació el 4 de agosto de 1961, tenía tres meses y medio cuando se logra la victoria en Playa Girón el 19 de abril de ese año; evidentemente, no tiene responsabilidad en ese hecho histórico. El 15 de abril, los bombardeos; el 16 se proclama el socialismo, por Fidel, en el entierro de las víctimas; el 17 comienza la invasión; el 18 continúan los combates y el 19, la victoria, antes de las 72 horas. Raúl." (Me contó Raúl, a su regreso de Cumaná, que al escribir una nota para Daniel, hizo un cálculo rápido y cometió un error al afirmar que la invasión de Playa Girón se produjo cuando Obama tenía tres meses y medio, cuando debió decir que nació tres meses y medio después; que él era el único responsable del error.)

Eso es historia. En el año 2002, también en el mes de abril, el 11 de abril, se produce un golpe de Estado con la intención de asesinar a un presidente electo en la República Bolivariana de Venezuela; el presidente Hugo Chávez fue capturado, y estaba la orden de asesinarlo. Cuando surge el gobierno fantoche, el gobierno norteamericano, a través de su vocero, reconoce a los golpistas y les da la razón a los golpistas. Razón tenemos para decir que eso no es historia; hace apenas siete años se produjeron esos hechos violentos en contra de la institucionalidad de un pueblo, de una nación progresista, solidaria, revolucionaria.

Pienso que el tiempo que me estoy tomando es mucho menor que el que me tuve que tomar, tres horas, esperando en el aeropuerto dentro del avión.

La libertad de expresión tiene que ser para el grande y para el pequeño: Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, El Salvador y República Dominicana como asociado. El área territorial es de 568 988 kilómetros cuadrados. La población suma un poco más de 41,7 millones de habitantes.

Planteamos que se les entreguen los TPS (Estatus de Protección Temporal) a todos los inmigrantes que están en Estados Unidos, pero las causas de la emigración están en el subdesarrollo, en la pobreza que viven los pueblos centroamericanos.

La única manera de detener ese flujo de emigrantes hacia Estados Unidos no es levantando muros, no es reforzando la vigilancia militar en las fronteras la única manera.

Estados Unidos necesita la mano de obra centroamericana, como necesita mano de obra mexicana; cuando ya esa mano de obra va más allá de las demandas de la economía norteamericana, entonces vienen las políticas represivas, es aportando fondos sin condiciones políticas, sin las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional.

Tenemos la ingrata tarea de estarle cuidando las fronteras a Estados Unidos por el consumo de la droga.

Solo en Nicaragua, el año pasado, la policía nacional incautó más de 360 toneladas de coca. Eso, a precio de mercado en Estados Unidos, seguramente suma más de 1 000 millones de dólares.

¿Cuánto le aporta Estados Unidos a Nicaragua por cuidar de sus fronteras? Le aporta un millón 200 mil dólares.

No es justo, no es equitativo, no es ético, no es moral que sea el G 20 el que siga tomando las grandes decisiones; llegó la hora de que sea el G-192, es decir, todos, en Naciones Unidas.

Los que han tenido negociaciones con el Fondo (FMI) saben perfectamente lo que ha significado el Fondo, cómo han sacrificado programas sociales, programas agrícolas, programas productivos, para sacar los recursos y pagar la deuda, la deuda impuesta por las normas establecidas por el capitalismo global.

No ha sido más que un instrumento para establecer y desarrollar, desde las metrópolis, políticas colonialistas, neocolonialistas e imperialistas.

Mahatma Gandhi en aquella lucha heroica que libró por la independencia de la India frente a Inglaterra decía: "Inglaterra ha utilizado un cuarto de los recursos del planeta para llegar a su actual estado de desarrollo. ¿Cuántos recursos necesitará la India para llegar al mismo desarrollo?" Ya en este siglo XXI y desde finales del siglo XX, no era solo Inglaterra, sino todos los países capitalistas desarrollados estableciendo su hegemonía a costa de la destrucción del planeta y de la especie humana, imponiendo los valores consumistas de su modelo.

La única manera de salvar al planeta, y con ello el desarrollo sostenible de la humanidad, será que se establezcan las bases de un nuevo orden económico internacional, de un nuevo modelo económico social, político, que sea verdaderamente justo, solidario y democrático.

En el proyecto que se conoce como Petrocaribe y el ALBA —en Petrocaribe están casi todos los países del Caribe; pero también estamos algunos países centroamericanos. Hay países del SICA que estamos en Petrocaribe: Belice, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Nicaragua, Panamá.

"Los Jefes de Estado y de Gobierno de Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela, países miembros del ALBA, consideramos que el proyecto de Declaración de la V Cumbre de las Américas es insuficiente e inaceptable por las siguientes razones:

(Lee de inmediato la declaración del ALBA sobre el documento propuesto para la Cumbre de las Américas.)

"No da respuesta al tema de la Crisis Económica Global, a pesar de que esta constituye el más grande desafío al cual la humanidad haya hecho frente en décadas.

"Excluye injustificadamente a Cuba, sin hacer mención al consenso general que existe en la región para condenar el bloqueo y los intentos de aislamiento de los cuales su pueblo y su gobierno han sido incesantemente objeto, de manera criminal.

"Lo que estamos viviendo es una crisis económica global de carácter sistémico y estructural y no una crisis cíclica más.

"El capitalismo ha provocado la crisis ecológica por someter las condiciones necesarias para la vida en el planeta al predominio del mercado y la ganancia."

Para evitar este desenlace es necesario desarrollar un modelo alternativo al sistema capitalista. Un sistema de armonía con nuestra madre tierra y no de saqueo de los recursos naturales; un sistema de diversidad cultural y no de aplastamiento de culturas e imposición de valores culturales y estilos de vida ajenos a las realidades de nuestros países; un sistema de paz basado en la justicia social y no en políticas y guerras imperialistas; un sistema que no los reduzca a ser simples consumidores o mercancías.

Respecto al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y la exclusión de este país de la Cumbre de las Américas, los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América reiteramos la Declaración que todos los países de América Latina y el Caribe adoptaron el pasado 16 de diciembre de 2008 sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos de América a Cuba, incluida la aplicación de la llamada Ley Helms-Burton, de todos ampliamente conocidos.

En mi país, Nicaragua, los gobiernos que me antecedieron cumplieron al pie de la letra con la política neoliberal. Desde el año 1990, cuando el Frente Sandinista deja el gobierno, hasta el 10 de enero del año 2007, cuando el Frente Sandinista retorna al gobierno; la aplicaron durante 16 años.

Cuando triunfó la revolución en Nicaragua en 1979, las tiranías y gobiernos que habían sido impuestos y sostenidos por los gobernantes norteamericanos en Nicaragua, los demócratas que se autodenominaban demócratas dejaron a Nicaragua con un 60% de analfabetismo.

Nuestra primera gran batalla fue acabar con el analfabetismo, y nos fuimos a esa gran batalla y logramos reducir el analfabetismo al 11,5%, 12%. No pudimos ir más allá porque se nos impuso una política de guerra por parte de la administración Reagan.

Entregamos el gobierno en 1990 con 12,5% de analfabetismo en el país y recibimos el país, en el mes de enero del año 2007, con el 35% de analfabetismo.

Estos no son datos que inventa el gobierno, son datos trabajados por los organismos especializados en temas de educación y cultura.

Ese es el resultado del neoliberalismo que se le aplicó a Nicaragua, de las privatizaciones que se le aplicaron a Nicaragua, porque se privatizó la salud, se privatizó la educación, se excluyó a los pobres; para otros el cambio fue bueno porque se enriquecieron, el modelo ha demostrado que es muy exitoso para acumular riquezas, exitoso para expandir la pobreza. Es gran concentrador de la riqueza y gran multiplicador de la miseria y de la pobreza.

Es un problema de orden ético, un problema de orden moral en el que descansa el futuro, no solamente de los países más empobrecidos, como los cinco países que he mencionado aquí en América Latina y el Caribe, que no tenemos mucho que perder más que las cadenas, si no hay un cambio de ética, si no hay un cambio de moral, si no hay un cambio de valores, que nos permita ser realmente sostenibles.

Ya no es un asunto de ideología, no es un asunto político; es un asunto de sobrevivencia. Y ahí nos vamos todos, desde los G-20 hasta los G-5, que somos los más empobrecidos de América Latina y el Caribe.

Pienso que esta crisis que hoy está afectando al mundo y que está llevando a discusiones, a debates, a búsqueda de soluciones, debemos asumirla tomando en cuenta que ya no es posible, ya no es sostenible el actual modelo de desarrollo.

La única forma de salvarnos todos es cambiar el modelo.

Muchas gracias.

Las frases de Daniel en la inauguración de la Cumbre parecían los tañidos de una campana doblando por una política de siglos, que hasta meses recientes se aplicó a los pueblos de América Latina y el Caribe.

Son las 19 y 58 horas. Acabo de escuchar las palabras del presidente Hugo Chávez. Venezolana de Televisión, al parecer, introdujo una cámara en la "Cumbre Secreta" y transmitió unas palabras suyas. Ayer lo vimos devolver amablemente el gesto de Obama cuando fue a donde estaba él y lo saludó, un gesto del Presidente de Estados Unidos sin duda inteligente.

Esta vez Chávez se levantó de su silla, fue hasta el asiento de Obama en la cabeza de un salón rectangular junto a Michelle Bachelet y le entregó el conocido libro de Galeano, "La venas abiertas de América Latina", actualizado sistemáticamente por el autor. No sé en qué momento del día ocurrió. Mencioné simplemente la hora en que lo escuché.

Se anuncia que la Cumbre concluirá mañana al mediodía.

El Presidente de Estados Unidos ha estado muy activo. Según noticias se ha reunido no sólo con el pleno de la Cumbre, sino también con todos los subgrupos de la región.

Su predecesor se acostaba temprano y dormía muchas horas. Obama, al parecer, trabaja mucho y duerme poco.

Hoy día 19 a las 11 y 57 horas, no veo nada nuevo. El canal de la CNN está sin noticias frescas. Escucho las 12 campanadas del reloj, en ese instante ocupó la tribuna de la Cumbre el Primer Ministro de Trinidad y Tobago. Me dedico a escucharlo, y percibo algunas cosas extrañas. El rostro de Manning está tenso. Un rato después habla Obama y luego responde preguntas de la prensa; lo veo más áspero aunque calmado. Lo que más me llamó la atención es que se organizó una conferencia de prensa integrada por varios líderes en la que ninguno de los discrepantes del documento habló.

Manning había dicho antes que el mismo se preparó hace dos años cuando no había una profunda crisis económica y por tanto los problemas actuales no estaban abordados con toda claridad. Indudablemente, pensé, faltaba McCain. Con seguridad la OEA, Leonel y la República Dominicana recordaban el apellido del jefe militar de los invasores de 1965 y los 50 mil soldados que la ocuparon para impedir el regreso de Juan Bosch, que no era marxista leninista.

Los de la conferencia eran el Primer Ministro de Canadá, hombre francamente derechista y el único que había sido grosero con Cuba; el presidente de México, Felipe Calderón; Martín Torrijos de Panamá, y como era lógico Patrick Manning. El caribeño y los dos latinoamericanos fueron respetuosos con Cuba. Ninguno la atacó y habían expresado su oposición al bloqueo.

Obama habló del poder militar de Estados Unidos con el cual podría ayudar en la lucha contra el crimen organizado y la importancia del mercado norteamericano. Reconoció también que los programas que lleva adelante el Gobierno de Cuba, como el envío de contingentes médicos a países de América Latina y el Caribe, pueden ser más efectivos que el poder militar de Washington a la hora de ganar influencia en la región.

No lo hacemos los cubanos por ganar influencia; es una tradición que se inició en Argelia en 1963, cuando luchaba contra el colonialismo francés, y lo hemos hecho en decenas de países del Tercer Mundo.

Fue áspero y evasivo con relación al bloqueo en su entrevista con la prensa; pero ya nació y cumplirá 48 años el 4 de agosto.

Ese mismo mes, nueve días más tarde, yo cumpliré 83 años, casi el doble de su edad, pero ahora dispongo de mucho más tiempo para pensar. Deseo recordarle un principio ético elemental relacionado con Cuba: cualquier injusticia, cualquier crimen, en cualquier época no tiene excusa alguna para perdurar; el cruel bloqueo contra el pueblo cubano cuesta vidas, cuesta sufrimientos; también afecta la economía de la cual se sustenta una nación y limita sus posibilidades de cooperar con los servicios de salud, educación, deporte, ahorro energético y protección del medio ambiente con muchos países pobres del mundo.

Fidel Castro Ruz
Abril 19 de 2009
2 y 32 p.m.

* Fuente: Juventud Rebelde



Fidel Castro ironizó sobre la OEA y la Cumbre de las Américas

ANSA

El ex Presidente cubano Fidel Castrofustigó hoy nuevamente a la OEA en un nuevo artículo en el cual también ironizó contra el gobierno de Estados Unidos y "algunos participantes" de la Cumbre de las Américas.

Un párrafo del nuevo artículo de Castro expuso con ironía que si Cuba "no rectifica, el Gobierno desinteresado y noble de ese país (Estados Unidos), no le venderá a Cuba ni una aspirina. La OEA es garantía para el sufrido pueblo cubano de sus derechos democráticos".

"No me explicaba la causa de la euforia que expresan algunos de los participantes en la Cumbre de Puerto España", expresó.

"Ha sido, según ellos, la más extraordinaria Cumbre que tuvo lugar nunca", manifestó en la "Reflexión del compañero Fidel" publicada esta madrugada, la segunda que habla de la cumbre que finalizó el domingo en Trinidad y Tobago.

Agregó que escuchó la rueda de prensa "presidida por el Primer Ministro de ese país, Patrick Manning, e integrada por el ilustreStephen HarperPrimer Ministro de Canadá y los presidentes de México y PanamáFelipe Calderón y Martín Torrijos".

"Algún milagro debió producirse, pensé. La piedra filosofal ha sido descubierta. ¿Por qué preocuparse un solo segundo más? Nadie piense que fue obra de la casualidad. ¿Es que no sabemos leer y escribir? Es la OEA quien nos salvó a todos", consideró irónicamente.

"¿Acaso la OEA, es garantía de la soberanía e integridad de los pueblos de América Latina? ¡Siempre!", dijo.

"¿Intervino alguna vez en los asuntos internos de un país en el hemisferio? ¡Nunca!", añadió.

"¿Es cierto que constituye siempre un instrumento dócil de Estados Unidos? ¡Jamás!", expuso Castro.

El ex mandatario se preguntó si murió "un solo latinoamericano o caribeño" por culpa del órgano interamericano con sede en Washington, "¡Ni uno solo! Son calumnias del Castro-Comunismo emanadas de Cuba", señaló.

Recordó que Cuba fue expulsada de la OEA, "porque su gobierno proclamó el Marxismo-Leninismo, un país donde nunca hubo una elección, nadie vota ni es elegido, reina allí una tiranía que ha tenido el descaro de enfrentar a un país tan débil, indefenso y pobre como Estados Unidos durante medio siglo".

Hasta ahora Fidel Castro ha sido la única personalidad cubana que comentó las labores de la Cumbre de las Américas, en la cual Cuba fue el tema central.

Las autoridades locales no respondieron aún sugerencias del Presidente de Estados Unidos,Barack Obama, formuladas en esa cita sobre las relaciones de ese país con Cuba.

Fidel Castro califica de “rancia” a la UDI

Fidel Castro califica de “rancia” a la UDI

El gremialismo acusó que el ex Mandatario es un “dictador genocida” que “traicionó” a la Presidenta Bachelet

 Por I. Toro / F. Duarte / La Nación

Una nueva columna de Castro, titulada “El colmo del ridículo”, revivió la polémica por la visita oficial a La Habana. Las críticas de Castro a la UDI reafirmaron la idea de la derecha de citar a Foxley a la Comisión de RREE.


Los logros para Chile

Mientras en Santiago la oposición buscaba cualquier excusa para criticar la visita a Cuba, en la isla, la Presidenta Michelle Bachelet trabajaba. Muestra de ello fue el memorándum de colaboración biotecnológica que firmó en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana. Hubo reuniones y convenios entre la Agencia de Cooperación Internacional de Chile y el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica de Cuba. Además, se concretó un acuerdo de cooperación forestal entre los respectivos ministerios de Agricultura. Bachelet también tuvo un encuentro con empresarios cubanos y chilenos, para incentivar el intercambio bilateral y el viernes, concretó un acuerdo de cooperación con el Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren).


El “factor Ortiz” y la DC

Un protagonismo impensado tuvo antes y durante la gira de la Presidenta a Cuba la Democracia Cristiana (DC). Y es que el desacato del diputado José Miguel Ortiz, que contraviniendo las órdenes de su partido aceptó la invitación de Bachelet para ir a la isla, armó una polémica que terminó con el presidente de la colectividad, Juan Carlos Latorre, en La Moneda exigiendo una reunión con la Mandataria para zanjar el conflicto.

Cuba fue un nudo para el oficialismo y para las negociaciones entre la falange y el PC para un acuerdo parlamentario. Cuando el líder comunista Guillermo Tellier dijo en La Habana que en Cuba hay libertad de expresión, el futuro del pacto se oscureció.

Y todo partió porque, según la DC, era una obligación de Michelle Bachelet reunirse con la disidencia cubana.


La cuestionada reflexión de Fidel

Cuando el viaje de Bachelet a Centroamérica no podía ir mejor, ocurrió lo impensado. Tras su cita con la gobernante, Fidel Castro publicó en el sitio Cubadebate, extractos de su conversación con la Mandataria.

Allí precisó que, desde su punto de vista, Bolivia recibió un trato humillante luego de perder la Guerra del Pacífico, donde además le fueron despojados territorios que hasta el día de hoy son ricos en recursos naturales. Asimismo, abogó por una salida al mar para el país altiplánico, situación valorada por el Presidente Evo Morales.

Sin embargo, un día después de sus polémicos dichos, Fidel echó pie atrás y reconoció que su reflexión, así como los comentarios que le hizo a Bachelet fueron sólo a título personal.

Aunque está retirado en lo oficial de la arena política, Fidel Castro no para. En una columna publicada ayer por el sitio Cubadebate, y titulada "El colmo del ridículo", el líder cubano tildó de "sector más rancio de la oligarquía (chilena)" a la UDI, partido que criticó el periplo de la Presidenta Michelle Bachelet a la isla.

"¡Qué susto!, por poco me muero al leer las declaraciones de la UDI", aseguró el ex Mandatario, que cuestionó duramente al gremialismo por los ataques sistemáticos que ha lanzado contra la Jefa de Estado chilena.

"Cómo me divierto observando la furia del sector más rancio de la oligarquía", apuntó Castro, que rememoró el viaje que hizo Joaquín Lavín a La Habana en 2002 cuando era candidato. "Algunos de sus líderes de visita en Cuba hace años, no vacilaron en reunirse conmigo para demostrarme cuán capaces y sabios eran. Ni siquiera a ellos los traté con altanería", declaró el comandante.

Los comentarios del líder revolucionario surgieron tras la exigencia de la UDI de llamar a informar al embajador chileno en Cuba, Gabriel Gaspar, y revisar las relaciones diplomáticas con la nación caribeña.

En su reflexión, el ex gobernante aseveró que es "una verdadera suerte que Chile ya no viva bajo la férula de Augusto Pinochet", y que revisando el libro "Las armas de ayer", de Max Marambio, recordó "aquellos tétricos días en que el tirano ordenó el bombardeo de la vivienda del Presidente, en Tomás Moro".

"Dictador genocida"

La embestida directa de Fidel contra la UDI obligó al presidente partidario, Juan Antonio Coloma, a adelantar su retorno a la primera línea política y desde la casa del abanderado Sebastián Piñera en Lago Ranco, donde vacaciona, refutó a Castro: "No aceptamos que Fidel Castro pretenda quitarle un pedazo de mar a nuestro país. Eso lo podrá indignar, enojar, pero él no nos va a amedrentar y seguiremos defendiendo nuestros valores. Sería muy importante que el Gobierno actuara con mucha más decisión frente al agravio que el país ha sufrido por parte de quien es el verdadero Mandatario de Cuba".

A raíz de este episodio, se alentó en la derecha la estrategia de citar al canciller, Alejandro Foxley a la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta, con el objetivo de que explique si es efectivo que, como trascendió, se abordó en La Habana la pretensión marítima de La Paz.

"Estoy seguro de que al canciller Foxley no le gusta para nada lo que está ocurriendo y queremos que haga una evaluación exacta de lo que significa la pretensión de los líderes de la izquierda latinoamericana que pretenden presionar a Chile por el tema marítimo", adujo Coloma.

El senador Hernán Larraín, en tanto, pasó a la ofensiva en cuanto a las características de Fidel como ex gobernante. "Es el peor dictador de América, el más sanguinario, el más brutal, como Hitler y Stalin", acusó el personero que atribuyó las declaraciones del octogenario dirigente a un "último delirio de dictador genocida". "Fidel ha cometido un acto de traición con su propia gente dejando a la Presidenta Bachelet en una situación lamentable tras su gira en Cuba", acusó. LN

 

 

 

Fidel Castro exige a Obama devuelva base militar de Guantánamo

Fidel Castro exige a Obama devuelva base militar de Guantánamo

Castro también había dicho que tiene muchas preguntas sin respuestas respecto al nuevo presidente estadunidense.

Reuters
Publicado: 29/01/2009 19:37

 

La Habana. El convaleciente líder cubano Fidel Castro exigió este jueves a Barack Obama la devolución de la base naval de Guantánamo, terminando así una fugaz luna de miel con el nuevo presidente de Estados Unidos.

Castro, de 82 años, había alabado a Obama en recientes artículos de opinión que publica de manera esporádica en la prensa oficial, al considerarlo un hombre "honesto" con "intenciones nobles".

Sin embargo, Castro también había dicho que tiene muchas preguntas sin respuestas respecto al nuevo presidente estadunidense.

"Mantener una base militar en Cuba contra la voluntad de nuestro pueblo, viola los más elementales principios del derecho internacional", escribió Castro, en un artículo publicado en la página web oficial (www.cubadebate.cu), titulado "Descifrando el pensamiento del nuevo presidente de Estados Unidos".

Cuba considera que la permanencia de la base naval de Estados Unidos en el oriente de la isla durante más de un siglo es una violación a su soberanía.

"Es una facultad del Presidente de Estados Unidos acatar esa norma sin condición alguna. No respetarla constituye un acto de soberbia y un abuso de su inmenso poder contra un pequeño país", agregó el líder cubano.

El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, aplaudió recientemente la decisión de Obama de cerrar la prisión dentro de la base, pero dijo que Cuba esperaba la devolución de su territorio.

Castro se mantiene alejado de la vista del público desde que se enfermó en julio del 2006 de una enfermedad de la que aún no se recupera. En febrero pasado fue sustituido en la presidencia por su hermano menor, Raúl Castro.

El comentario de Castro llega poco después que el presidente venezolano, Hugo Chávez, principal aliado político y económico de Cuba, hiciera el mismo pedido a su homólogo estadunidense mientras participaba el jueves en el Foro Social Mundial en la ciudad de Belém, en el norte de Brasil.

El presidente Raúl Castro, que ha ofrecido al menos tres veces sentarse a dialogar con Obama para comenzar a resolver el diferendo político que dura medio siglo, también había dicho que el nuevo presidente le "parece un buen hombre", pero consideró que ha despertado "esperanzas excesivas".

Obama, que asumió la presidencia el 20 de enero, es el primer líder de Estados Unidos dispuesto a dialogar con el Gobierno comunista de Cuba después de medio siglo de enfrentamiento.

Además, prometió suavizar algunas restricciones impuestas contra Cuba por su antecesor, George W. Bush.

Sin embargo, aclaró que mantendría el embargo comercial con el que sus 10 predecesores han intentado forzar un cambio en el sistema socialista de Cuba durante los últimos 46 años.

Fidel Castro atacó también a Obama por defender "el derecho de Israel de proteger sus ciudadanos".

"Es el modo de compartir el genocidio contra los palestinos en que ha caído nuestro amigo Obama", sentenció Castro.

50 AÑOS DESPUES… Y el mismo reto de hacer la Revolución

50 AÑOS DESPUES…  Y el mismo reto de hacer la Revolución

Lázaro Barredo Medina

"LA tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será más fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil."

Eso le dijo al pueblo de Cuba el Comandante en Jefe Fidel Castro el día de su entrada a La Habana el 8 de enero de 1959. Muchos no imaginaron siquiera el inmenso reto que les tocaría vivir.

Bastó que a los pocos días, Fidel comenzará a proclamar el derecho a la autodeterminación en las relaciones con Estados Unidos para que inmediatamente empezaran las agresiones, los intentos de atentados contra su persona y la irritación de los políticos norteamericanos, evidencia de lo cual son los discursos y artículos de la época, como lo prueba el editorial de la revista Time, vocera de los sectores más conservadores, bajo el título: "El neutralismo de Fidel Castro es un desafío para los Estados Unidos".

Ni neutrales podían ser los cubanos frente a Estados Unidos.

El triunfo de la Revolución aquel enero de 1959 significó para la nación cubana la posibilidad real, por primera vez en su historia, de ejercer el derecho de libre determinación. Desde ese momento ni el Presidente, el Congreso ni los embajadores de Estados Unidos pudieron mantener la capacidad de decidir lo que se podía o no se podía hacer en Cuba. Finiquitó la amarga dependencia por la cual los gobernantes norteamericanos y sus embajadores disponían de un poder muchas veces mayor para decidir cosas en Cuba, que el poder real que tenían para tomar decisiones dentro del gobierno federal de los Estados Unidos con respecto a cualquiera de los 50 estados que conforman la unión norteamericana.

Fue precisamente en ejercicio de este derecho que una vez conquistada la plena independencia nacional comenzó de inmediato la aplicación del programa anunciado por Fidel en el juicio del Moncada en 1953 y contenido en su histórico alegato La Historia me Absolverá.

Cuba estableció el régimen económico y social que consideró más justo y estableció un Estado socialista con democracia participativa, igualdad y justicia social.

La economía del país se caracterizaba por esta época por un escaso desarrollo industrial, dependiendo en lo fundamental de la producción azucarera y una economía agrícola concentrada en latifundios, donde los terratenientes controlaban el 75% del total de las áreas agrícolas.

La mayor parte de la actividad económica del país y sus recursos minerales eran regentados por capitales norteamericanos, los que disponían de 1,2 millones de hectáreas de tierra (una cuarta parte del territorio productivo), además de controlar la parte fundamental de la industria azucarera, la producción de níquel, las refinerías de petróleo, los servicios de electricidad y teléfono, la mayor parte del crédito bancario, entre otros. De igual modo, el mercado estadounidense acaparaba aproximadamente el 70% de las exportaciones e importaciones cubanas, siendo los volúmenes del intercambio comercial muy dependientes: Cuba, en 1958, exportaba productos por un valor de 733 millones de pesos e importaba por un monto de 777 millones.

El cuadro social imperante lo caracterizaba un alto grado de desempleo y analfabetismo, las situaciones precarias del sistema de salud, de la asistencia social y del estado de la vivienda de la mayor parte de la población, así como de abismales diferencias en las condiciones de vida entre la ciudad y el campo. Había una alta polarización y no equitativa distribución de los ingresos: mientras en 1958 el 50% de la población disponía sólo del 11% de los ingresos, un minoritario 5% concentraba el 26% de las rentas. Además, la discriminación racial y de la mujer, la mendicidad, la prostitución y la corrupción social y administrativa estaban muy extendidas.

La inaplazable solución a los problemas sociales y económicos más acuciantes de la sociedad cubana sólo podía asumirse con la libre disposición por el pueblo cubano de sus riquezas y recursos naturales, y así, al amparo de la Constitución, que fuera aprobada en 1940 y en correspondencia con las normas del Derecho Internacional, Cuba ejerció el derecho de disponer de esos recursos y asumió las obligaciones derivadas de ello, indemnizando a todos los nacionales de terceros países (Canadá, España, Inglaterra, etc.) con excepción de los nacionales de Estados Unidos, cuyo Gobierno rechazó las disposiciones cubanas y convirtió esta decisión del Estado cubano en un pretexto para desatar una guerra sin precedentes en la historia de las relaciones bilaterales entre dos naciones.

La Revolución no sólo entregó la tierra en propiedad a los campesinos, hasta entonces sometidos a condiciones semifeudales de producción y obligados a vivir en condiciones de extrema pobreza, sino que todos los recursos de que dispuso el país fueron dedicados al desarrollo económico de la nación y al mejoramiento de las condiciones materiales y de vida de la población. Para que se tenga una idea, sólo en la década de los 80, a la construcción de objetivos productivos y obras sociales fueron destinados aproximadamente 60 mil millones de pesos.

El proceso de industrialización llevado a cabo permitió el comienzo de la diversificación económica y productiva. Hasta el inicio de la crisis económica que con la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista europeo entre 1989 y 1991, dimos en llamar Período Especial, en Cuba con la Revolución creció 14 veces la capacidad de producir aceros, seis veces la de cemento, cuatro veces la de níquel, diez veces la de fertilizantes, cuatro veces la de refinación de petróleo (sin contar la nueva refinería de Cienfuegos), siete veces la producción textil, tres veces la del turismo, por mencionar algunas. También se crearon ramas completas e industrias nuevas como la construcción de maquinarias, la mecánica, la electrónica, la producción de equipos médicos, la industria farmacéutica, la industria de materiales de la construcción, la industria del vidrio, la cerámica, entre otras, a lo cual se suman las inversiones que acrecentaron y modernizaron las industrias azucarera, alimentaria y ligera. A ese esfuerzo se suman el desarrollo de la biotecnología y la ingeniera genética y otras ramas científicas.

El país también hizo esfuerzos en el mejoramiento de la infraestructura. La generación eléctrica creció más de ocho veces; la capacidad de agua embalsada aumentó 310 veces, de 29 millones de metros cúbicos en 1958 hoy supera los 9 000 millones de metros cúbicos, hubo una diversificación de carreteras y autopistas, modernización de los puertos y otros. Las necesidades sociales fueron bastante cubiertas, salvo en la vivienda que ha sido el gran problema cubano.

El progresivo crecimiento y diversificación del potencial productivo y la aplicación de un vasto programa social permitieron afrontar la solución del problema del desempleo. En 1958, con una población de 6 millones de habitantes alrededor de una tercera parte de la población económicamente activa estaba desempleada, de ella el 45 por ciento en las zonas rurales, mientras que de unas 200 mil mujeres empleadas, el 70% lo hacia en labores domésticas. Hoy, con 11 millones de habitantes, el número de personas ocupadas supera los 4,5 millones. Más del 40 por ciento de los trabajadores son mujeres y ellas representan hoy más del 60 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país.

En 1958, la cifra de analfabetos y semianalfabetos alcanzaba a dos millones de personas. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años no sobrepasaba el tercer grado, más de 600 mil niños carecían de escuelas y el 58 por ciento de los maestros no tenían empleo. Sólo el 45,9% de los niños en edad escolar estaban matriculados y la mitad de ellos no asistía a clases, logrando terminar la enseñanza primaria solamente el 6% de los niños matriculados. Las universidades apenas tenían capacidades para unos 20 000 estudiantes.

La esfera educacional recibió una inmediata atención del Estado revolucionario. Lo primero que se desarrolló fue una masiva campaña de alfabetización con la participación de la población. Se construyó una extensa red de escuelas en todo el país y más de 300 mil maestros y profesores se desenvuelven con pleno empleo en ese sector. El promedio de nivel escolar entre los mayores de 15 años es de noveno grado. El 100% de los niños en edad escolar matriculan en las escuelas y el 98% culmina la enseñanza primaria y 91% la secundaria. Uno de cada 11 ciudadanos es graduado universitario y uno de cada 8 habitantes en la Isla tiene nivel de preparación técnico-profesional. Hay 650 000 estudiantes en las universidades en estos momentos y toda la enseñanza es gratuita. Se le garantiza además al 100% de los niños con deficiencias físicas y mentales la posibilidad de prepararse para la vida en escuelas especiales.

La precaria situación de la salud pública en 1958 la caracterizaba una mortalidad infantil que sobrepasaba la cifra de 60 por mil nacidos vivos y la materna un nivel de 118 por 10 mil. La tasa de mortalidad por gastroenteritis era de 41,2 por cien mil y la de tuberculosis de 15,9 por cien mil. En zonas rurales el 36% de la población padecía parásitos intestinales, el 31% paludismo, el 14% tuberculosis y el 13% de la tifoidea. La esperanza de vida al nacer se estimaba en 58,8 años.

La capital del país concentraba el 61% de las camas de hospitales y el 65% de los 6 500 médicos. En el resto de las provincias la cobertura era de un médico por cada 2 378 habitantes y en todas las zonas rurales de la nación existía únicamente un hospital.

Hoy toda la atención de salud es gratuita y Cuba dispone de más de 70 000 médicos para una cobertura de un galeno por cada 194 habitantes y casi 30 000 de ellos están prestando servicios en más 60 países. Se ha creado una red nacional de más de 700 hospitales y policlínicos. Por la masividad de la vacunación (en estos momentos a cada niño se le dota de 13 vacunas) han sido virtualmente eliminadas enfermedades como la poliomielitis, difteria, sarampión, tos ferina, tétanos, rubéola, la parotiditis y la hepatitis b. La mortalidad infantil es de 5,3 niños muertos por mil nacidos vivos y la esperanza de vida es de más de 77 años. También se prestan gratuitamente un conjunto de servicios médicos de avanzada que usualmente en el ámbito internacional no son considerados básicos, como es la atención en salas de terapia intensiva en hospitales pediátricos y de adultos, los servicios de cirugía cardiovascular, servicios de trasplantología, cuidados especiales perinatológicos, el tratamiento de la insuficiencia renal crónica, y los servicios especiales para la rehabilitación física y médica, entre otros.

No fueron tan solo las medidas económicas y sociales el centro de la atención del Estado revolucionario. También lo fueron los esfuerzos dirigidos a establecer la base jurídica interna que posibilitara el ejercicio del derecho a la libre determinación mediante una participación directa de la población en la discusión, análisis y aprobación de las principales leyes del país, donde se destacan la Constitución de 1976, aprobada después por el 97% de los cubanos mayores de 16 años mediante referendo u otras leyes trascendentales como el Código Penal, el Código Civil, el Código de Familia, el Código de la Niñez y la Juventud, el Código Laboral y de Seguridad Social y muchas otras.

De igual forma, la libre determinación del pueblo cubano se expresa en el derecho a defender a la nación frente a la agresión exterior. Hoy más de cuatro millones de cubanos —trabajadores, campesinos y estudiantes universitarios— están organizados en formaciones de milicias y cuentan con las armas en sus áreas de residencia o en sus fábricas y zonas campesinas.

Desde 1959, sin embargo, Cuba ha tenido que hacerle frente a la hostilidad de diez administraciones gobernantes norteamericanas que han pretendido limitarle el derecho de libre determinación mediante agresiones y la imposición unilateral de un criminal bloqueo económico, comercial y financiero.

Es un principio universalmente aceptado de la ley internacional la prohibición de la coacción de un Estado contra otro con el propósito de negarle el ejercicio de sus derechos soberanos. En el artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas se señala que las naciones deberán abstenerse en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Durante los últimos 45 años los Estados Unidos han prohibido todo comercio con Cuba, que incluye alimentos y medicinas; cancelaron la cuota cubana de exportación azucarera, con fuertes sanciones, prohibió a sus ciudadanos viajar a la Isla, prohibió la reexportación desde terceros países a Cuba de productos de origen estadounidense que tengan componentes o tecnología norteamericana; proscribió a bancos en terceros países mantener cuentas de Cuba en dólares o utilizar esa divisa en sus transacciones con la nación cubana; han intervenido sistemáticamente para evitar u obstaculizar el comercio y otorgamiento financiamiento o asistencia a Cuba por gobiernos, instituciones y ciudadanos de otros países y organismos internacionales.

Esas represalias obligaron a Cuba a recomponer en la década de los 60 sus relaciones económicas de una manera estructural al verse obligada por las circunstancias y crear todos sus mercados fundamentales en los países de la antigua Europa del Este, principalmente en lo que fue la Unión Soviética, que obligó al país a una reconversión casi total de toda la tecnología industrial, medios de transporte, avituallamientos, etc.

Después que Cuba perdió sus mercados naturales en Europa del Este, el Gobierno norteamericano recrudeció a partir de 1992 sus medidas de bloqueo mediante la Ley Torricelli, bajo el pretexto de la "democracia y los derechos humanos" para prohibir a subsidiarias de empresas estadounidenses, radicadas en terceros países y sujetas a leyes de esas naciones, la realización de operaciones comerciales o financieras con Cuba (sobre todo en alimentos y medicinas), castigar con la prohibición de entrada a puertos norteamericanos, por 180 días, a buques que transporten mercancías hacia o desde Cuba o por cuenta de Cuba, medidas que por su carácter extraterritorial no sólo perjudican a Cuba, sino que laceran la soberanía de otras naciones y la libertad internacional de transportación.

El 12 de marzo de 1996, el Gobierno de Estados Unidos puso en vigor la Ley Helms-Burton que agrava las relaciones entre ambos países y pretende arrogarse el derecho de sancionar a ciudadanos de terceros países ante cortes norteamericanas, a la vez que determinar su expulsión o denegarles la visa de entrada a Estados Unidos, junto a sus parientes más cercanos, con el propósito de entorpecer el esfuerzo que realiza la nación cubana por recuperar su economía y obstaculizar sus posibilidades de lograr una mayor inserción en la economía internacional. De tal manera, pretende presionar a la población cubana para hacerla desistir de su empeño al derecho a la libre determinación.

Y en los años más recientes, han adoptado el Plan Bush que pretende convertir a Cuba en una colonia, mediante un programa anexionista y una sibilina intencionalidad de intervención bajo el pretexto de la "transición", donde el Departamento de Estado encarga a uno de sus dirigentes la responsabilidad de "gobernador" para cuando desaparezca el Estado revolucionario cubano. Este Plan, por el cual George W. Bush decidió "precipitar el día en que Cuba sea un país libre", recrudece el bloqueo y la presión sobre los cubanos, incluso reprime las relaciones familiares de los cubanos residentes en Estados Unidos, entrega millonarios recursos a los grupos terroristas enclavados en Miami, así como a sus mercenarios subordinados a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y promueve fórmulas para desestabilizar el país y redoblar la presión internacional sobre la Isla.

Esa hostilidad norteamericana ha tenido otras connotadas manifestaciones de agresión que van desde la agresión militar por Bahía de Cochinos en 1961, la guerra sucia de las bandas contrarrevolucionarias auspiciadas y fuertemente abastecidas militarmente por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la guerra bacteriológica contra plantaciones agrícolas (caña, tabaco y cítrico), animales (fiebre porcina) y personas (dengue hemorrágico), hasta los planes de sabotajes, bombardeos mediante el uso de avionetas piratas y de atentados contra los principales dirigentes del país.

Es notoriamente público la labor que realizan las organizaciones terroristas en la ejecución de acciones militares contra Cuba desde territorio norteamericano, difundidas y alentadas por los medios de comunicación en Miami, quienes ejercitan un constante reclutamiento de aventureros dispuestos a marchar hacia Cuba como espías y saboteadores y quienes declaran abiertamente que no sienten ningún temor a ser procesados ni condenados por las autoridades estadounidense.

Esa es la causa por la que jóvenes patriotas han tenido que hacer dejación de sus intereses personales para servir a los intereses de la nación, sacrificar incluso a sus familias, e infiltrarse dentro de las filas de esos grupos terroristas para conocer de sus actividades y evitar con esa información el derramamiento de sangre del pueblo cubano y del pueblo norteamericano y estar dispuestos a pagar el precio de la irracionalidad política del Gobierno de Estados Unidos, como sucede hoy con Los Cinco héroes injustamente presos en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo.

A ello se suma el fuerte dispositivo militar creado por Estados Unidos alrededor de Cuba y sus constantes actividades que generan tensiones, así como la ocupación ilegal de la Base Naval de Guantánamo en suelo cubano (convertida hoy en una terrorífica prisión), porción territorial arrendada por Cuba por la fuerza a Estados Unidos a principios de siglo y que el Gobierno norteamericano se niega a devolver al pueblo cubano.

A principios de los 90, desaparecida la Unión Soviética, aislada y vilipendiada por la reacción internacional, Cuba soportó el golpe terrible de perder en cuestión de meses el grueso de sus mercados y crecer abruptamente en su producto interno bruto, y probó que brillaba con luz propia y que nunca había sido satélite de nadie, porque pudo soportar esa coyuntura por la extraordinaria prueba de resistencia de la mayoría de la población cubana que ha actuado desde motivaciones auténticas, valores y principios éticos.

La población cubana decidió respaldar consciente y consecuentemente a la conducción política del país, no solamente porque identifican al sistema con su propio interés, sino también por la manera responsable en que el Estado ha asumido la crisis, reorganizó sus fuerzas y ha diseñado una estrategia para buscar las salidas, pese al bloqueo norteamericano y las condicionalidades de sus aliados europeos.

Los sacrificios provocados por esa situación han sido duros, pero han podido ser soportados no solo por los indiscutibles avances sociales logrados, sino también por la confianza depositada en los órganos dirigentes del país y la apreciación de la gente de que su gobierno no era un gobierno decadente ni con crisis en su gestión o carente de estrategias, sino que ha probado que ni aún en las más difíciles circunstancias dejó de tener a la población en el centro de toda su labor.

Han pasado 50 años y el proceso liberador ha llegado hasta aquí en la misma dirección de aquella noche donde Fidel ante la muchedumbre que lo aclamaba en el hasta entonces cuartel general de la tiranía, dijo que quizás en lo adelante todo sería más difícil porque habría que luchar por hacer la Revolución.

Es el reto de esa lucha lo que se mantiene en las actuales circunstancias por desterrar los vicios y enaltecer las virtudes, con el Comandante como soldado de las ideas sirviendo de brújula en la lucha por la libertad y la independencia.

Los enemigos de Cuba apuestan a lo contrario. En este mundo donde la política es una caricatura no pueden entender que esta Revolución en su pensamiento y en su acción es un proceso de continuidad y que el compañero Fidel seguirá siendo el líder de la Revolución de hoy y de mañana, que por encima de cargos y títulos, seguirá siendo el consejero de ideas al que tendremos que acudir siempre, porque Fidel ha logrado trascender la vida política para insertarse como algo íntimo en la vida familiar de la inmensa mayoría de los cubanos.

Foto: En la céntrica esquina habanera de
23 y 12, ante la inminente invasión mercenaria por Playa Girón, Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución, el 16 de abril de 1961.

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

 Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el acto por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, efectuado en Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 2009, “Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución”.

Santiagueras y santiagueros;

Orientales;

Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;

Compatriotas:

El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.

Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:

“La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”, concluyó.

Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.

Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.

Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.

Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.

El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes,  contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.   

En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.

Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.

El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.

Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.

Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.  

En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.

Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.

La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: “Tengo lo que tenía que tener”, dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.

Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.

El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478  muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.

Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.

Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.

Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: “Aquí estamos porque hemos podido resistir”. Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía “la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, (…) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante”.  Fin de la cita.  Así lo repetimos hoy.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) .

Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.

Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.

¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.

Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.

También  debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, sentenció.

Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?

¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?

Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.

Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.

Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.

Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).

Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.

Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.

Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.

En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí  desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí “cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.

¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).

Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.

Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.

Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.

Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido,  en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).

Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).

Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.

Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.

A estas ideas se refirió, en esta misma plaza,  hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.

En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:

“No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos”.

Y agregó:

“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, (…) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber”, concluyó.

En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:

¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

(Ovación).

 

SOCIALISTAS ALLENDISTAS SALUDAN EL 50 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION CUBANA

SOCIALISTAS ALLENDISTAS SALUDAN EL 50 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION CUBANA

Los socialistas allendistas saludamos y nos sumamos a las celebraciones por el 50º Aniversario de la Revolución Cubana, que se conmemora este 1º de Enero de 2009.

La heroica gesta realizada por los revolucionarios cubanos durante la lucha contra la dictadura batistiana y la victoria de la revolución, desencadenó una larga etapa de triunfos, avances, logros y resistencias de todo un pueblo, bajo la conducción de Fidel Castro, que a lo largo de 50 años han sido un ejemplo en nuestro continente para las luchas de liberación, descolonización y por el socialismo.

 

Durante el gobierno del Presidente Salvador Allende, Chile estableció soberanamente relaciones plenas con la revolución Cubana y ambos pueblos y gobiernos desarrollaron profundos lazos de cooperación, hermandad y solidaridad los que han marcado la historia de nuestros países hasta el día de hoy.

 

Para los socialistas allendistas  la Revolución Cubana marcó e influyo en miles de hombres y mujeres que en nuestra patria y el mundo luchan por la autodeterminación de los pueblos y el socialismo y sigue siendo hoy un ejemplo de soberanía, dignidad, solidaridad y resistencia.

América Latina vive hoy una etapa de ascenso de Gobiernos Progresistas y de izquierda, generándose una especial coyuntura que promueve la Solidaridad e Integración de los Latinoamericanos. La participación del presidente Raúl Castro en la Cumbre de Jefes de Estado de América latina y el Caribe recientemente realizada en Brasil, así como su ingreso al Grupo de Río reinserta con justicia plenamente a Cuba en el contexto latinoamericano para construir juntos soberanamente la Patria Grande que anhelaron José Martí, Simón Bolívar, el Comandante "Ché" Guevara y Salvador Allende.

Ha llegado la hora de que se termine el oprobioso bloqueo al que es sometida la República de Cuba, de que sean liberados los 5 patriotas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos y que sea cerrada la vergonzosa Base de Guantánamo.

 

Los socialistas allendistas saludamos al Gobierno y Pueblo cubano en el 50º aniversario de su Revolución, expresando nuestros deseos de éxitos y larga vida a la Revolución Cubana.

 

Jorge Arrate, Ex Presidente del PS, candidato presidencial socialista

Sergio  Aguiló, diputado socialista

Rubén Andino, miembro de la Comisión Política del Partido Socialista de Chile

Carlos Moya, Miembro del Comité Central del Partido Socialista

Esteban Silva, Miembro del Comité Central del Partido Socialista

Rafael Araya, Presidente Regional América del Partido Socialista, miembro del CC

Paddy Ahumada, Presidente Regional Valparaíso, miembro del CC

Luis Sierra, Presidente Santiago, Partido Socialista

Pedro Vicuña, actor y concejal

Salvador Muñoz, Presidente Juventud Socialista, Comuna de la Reina.

Eduardo Gutiérrez, ex miembro de la CP

 

 

Santiago de Chile, 1 de enero del 2009.