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Colombia

Destapan la mayor fosa común del continente: Colombia, en el paroxismo del horror, clama solidaridad

Destapan la mayor fosa común del continente: Colombia, en el paroxismo del horror, clama solidaridad

Por Azalea Robles

Se ha destapado la mayor fosa común de la reciente historia de América. La fosa común contiene los restos de al menos 2.000 personas, está en La Macarena , departamento del Meta, Colombia. Varios pobladores ya habían dado la voz de alerta, en varias ocasiones durante el 2009, y había sido en vano… pues la fiscalía no procedía a investigar. Fue gracias a la perseverancia de los familiares de desaparecidos y a la visita de una delegación británica (sindicalistas y parlamentarios británicos) que investigaba la situación de derechos humanos en Colombia, en diciembre 2009, que se ha logrado destapar este horrendo crimen: perpetrado por los agentes militares y paramilitares de un Estado que les garantiza impunidad. Un Estado que usa el terror y las masacres para viabilizar el Saqueo multinacional, desapareciendo y reprimiendo a los que osan reivindicar sus derechos.

Se trata de la mayor fosa común del continente. Desde 2005 el Ejército, desplegado en la zona, ha estado enterrando allí cientos y miles de personas, sepultadas sin nombre. Para encontrar una fosa de esta magnitud, hay que remitirse a la barbarie Nazi: su amplitud deja claro que la macabra práctica de desaparición forzada ejercida por el ejército y su Herramienta paramilitar es aún más horrenda que lo que ya conocemos. Sin duda el carácter genocida del Estado colombiano exige una movilización de solidaridad urgente, y que los criminales agentes del Estado y de las multinacionales paguen por sus crímenes de Lesa humanidad.

Jairo Ramírez, jurista, secretario del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, que acompañó a la delegación británica al lugar, cuando empezó a descubrirse la magnitud de la fosa, testimonia: "Lo que vimos fue escalofriante (…) Infinidad de cuerpos, y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy".

Ramírez agrega: "El comandante del Ejército nos dijo que eran guerrilleros dados de baja en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro".

El horror de La Macarena recuerda a Colombia y al mundo la cantidad escalofriante de fosas comunes, cuyas coordenadas han sido obtenidas en los recientes años y meses, tras las audiencias a paramilitares, que, acogiéndose a la “ley de Justica y Paz”, confiesan sus crímenes y dan coordenadas de fosas y otros detalles de su rol como herramienta de guerra sucia del Estado.

El Paramilitarismo es una Estrategia Estatal, financiado por el Estado y las multinacionales

En estas audiencias los paramilitares han dejado claro (por si cabía alguna duda) que son una estrategia de guerra sucia del Estado y también reciben financiación de multinacionales y oligarcas. Pero por dar demasiados detalles, y denunciar que su formación, armamento, implementación y protección venía desde el mismo Estado colombiano, varios de ellos han sido extraditados hacia Estados Unidos: así se les calla la boca sobre los responsables estatales y multinacionales de las masacres. Así se evita que los Apellidos de la gran oligarquía y las corporaciones salten demasiado a la luz en su rol de financiadores y creadores del horrendo fenómeno Paramilitar. Pese a haberlos silenciado, los paramilitares extraditados alcanzaron a arrojar bastante claridad sobre la evidencia: El Paramilitarismo es una Herramienta del Estado colombiano, creada por y según recomendación de la CIA , con formadores estadounidenses y del Mossad, y financiado para sus masacres por el Estado, los latifundistas, y las multinacionales (Repsol, BP, OXY, Chiquita… entre otras) (1). La razón de haber creado el paramilitarismo es la neutralización de la reivindicación social: en todas sus expresiones. Por ello Colombia es el lugar más peligroso del mundo para ejercer la actividad sindical; por ello los estudiantes son asesinados, incluso en las universidades, por ello son asesinados los líderes campesinos, por ello son desaparecidas decenas de miles de personas por la Herramienta paramilitar: para acallar reivindicaciones.

La ley de “Justicia y Paz” fue confeccionada por el Estado, diseñada por el presidente Uribe, para que sus Paramilitares lograran impunidad, o unas condenas raquíticas en comparación con la crueldad y amplitud de sus crímenes: es así como centenares de capos paramilitares, autores de miles de asesinatos, han logrado librarse casi por completo de la cárcel, a cambio de dar algunas coordenadas de fosas y decir “su arrepentimiento”. Pero las grandes fortunas, nacionales o de multinacionales, que han acumulado aún más capital gracias a estas masacres, siguen intocadas.

La impunidad de las multinacionales es total: no obstante el Tribunal Permanente de los Pueblos ha declarado culpables a varias multinacionales (1) y sus filiales. Son culpables de fomentar paramilitarismo y prácticas genocidas en Colombia: “Por su participación como autores, cómplices o instigadores, en la comisión de práctica genocidas, en sus modalidades de: matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; y sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. Estas prácticas se concretan especialmente en el proceso de extinción de 28 comunidades indígenas, en el proceso de aniquilación del movimiento sindical colombiano y en el exterminio del grupo político Unión Patriótica(…)Por su participación(…) en la comisión de crímenes de lesa humanidad, que se concretan en los siguientes: asesinato; exterminio; deportación o traslado forzoso de población; encarcelación; tortura; violación; persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos y étnicos, en conexión con otros crímenes mencionados, y desaparición forzada de personas.”

Impunidad para grandes capitalistas, multinacionales y oligarquía: extraditar sepulta la Verdad

En el caso de los paramilitares Mancuso(2)y Hebert Veloza (3),por ejemplo, van a ser juzgados en Estados Unidos por narcotráfico, y no podrán ser juzgados por crímenes de Lesa Humanidad en Colombia. Al sacar a estos asesinos de Colombia, muchas víctimas se quedan sin conocer los paraderos de sus desaparecidos, pues en una primera audiencia, estos capos paramilitares suelen dar solamente una que otra coordenada de fosas. En casos como el de Veloza, que admitió 3000 asesinatos al menos, hay aún muchos detalles que revelar sobre los paraderos de las víctimas, por ejemplo. Y lo más importante ha quedado sin esclarecer del todo, truncado por la extradición, que es en realidad una sustracción de la Verdad : el Estado busca evitar a toda costa que se filtren los nombres de los autores intelectuales de los crímenes.

Hebert Veloza declaró, acerca de sus actividades entre 1994 y 2003: "Calculo que mis dos grupos asesinaron a 3 mil personas o más. Muchos de ellos eran tirados al (río) Cauca", respondió a la pregunta de cuántas personas había matado.

La disuasión por el Terror: disuadir la reivindicación social, y vaciar extensos territorios

Veloza, alias HH, uno de los más cruentos capos de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); dijo haber utilizado la "decapitación" para aterrorizar a las comunidades. "Cuando llegamos a Urabá decapitamos a mucha gente, era una estrategia para promover el terror”. Es la Estrategia de “disuadir por el Terror”: está teorizada en los manuales de contra-insurgencia del Estado (cortesía de USA), y consiste en infundir un intenso pánico a través de las torturas y desmembramientos públicos para así lograr parálisis en los sobrevivientes… Se busca acallar las reivindicaciones sociales, económicas, ecológicas: se busca “disuadir por el Terror” de la reivindicación y desplazar así poblaciones enteras.

Siempre que el gobierno habla de “diálogos” con los paramilitares en aras de su “desmovilización”; las víctimas califican estos “diálogos” de monólogos”: siendo el Paramilitarismo una estrategia del propio Estado.

A la vez masacrar con ostentación, y a la vez encubrir a los beneficiarios de tanta muerte

Para los “autores intelectuales” de estos crímenes la extradición de los paramilitares es la salvación de que se conozca la verdad plena. Mandan a los paramilitares a Estados-Unidos para que sean juzgados por delitos menores que los genocidios que cometieron, y así se tapa la verdad, se callan los nombres, los apellidos de la oligarquía, de los empresarios, de los gerentes y agentes de multinacionales, de los congresistas, ministros y hasta… los nombres de algún presidente…

"En Urabá, cuando comenzamos, dejábamos los cuerpos en el mismo lugar donde las personas eran muertas", relató Veloza, "Después de un tiempo el poder público comenzó a presionar y (dijeron) que nos dejarían continuar trabajando, pero teníamos que desaparecer con las personas. Así comenzaron a surgir las fosas comunes", afirmó.

Y así se expresó Veloza, refiriéndose al ejército oficial de Colombia: “Nosotros éramos ilegales y son más culpables ellos que nosotros, porque ellos representaban al Estado y estaban obligados a proteger a esas comunidades y nos utilizaban a nosotros para combatir a la guerrilla. Nosotros cometimos muchos homicidios y tenemos que responder, pero ellos también deben responder…”

"Asesinábamos a personas todos los días, en todos los municipios de Urabá", agregó. Fue en los departamentos de Córdoba y Urabá que se constituyeron las AUC, en 1998, bajo el auspicio del Estado colombiano: acabaron totalmente con la población en numerosas poblaciones sospechadas de ser simpatizantes o familiares de los guerrilleros. También se implementaron los paramilitares para acabar con los sindicalistas y ecologistas, en aras de implantar un modelo de “desarrollo” económico que necesitaba grandes y rápidos desplazamientos poblacionales.

John Jairo Rentería, alias Betún, ha sido uno de los últimos paramilitares en dar declaraciones: reveló ante el fiscal y los familiares de las víctimas que él y sus paramilitares enterraron "al menos a 800 personas" en la finca Villa Sandra, en Puerto Asís, Putumayo. Declaró metodología: “Había que desmembrar a la gente. Todos en las Autodefensas tenían que aprender eso y muchas veces se hizo con gente viva”

El movimiento de víctimas de Crímenes de Estado en Colombia, estima en más de 50.000 las personas desaparecidas por la herramienta paramilitar del Estado, o por sus agentes policías y militares. La propia Fiscalía General de la Nación ha tenido que reconocer 25.000 “desaparecidos”. Los familiares de desaparecidos recorren el país a cada destape de fosa, en un recorrido de dolor.

Lanzar las víctimas a los caimanes: el horror de la desaparición total

Hay fosas enormes en Colombia: también se conoce por otras declaraciones de paramilitares y de víctimas sobrevivientes, que los paramilitares tenían fincas con criaderos de cocodrilos para desaparecer a sus víctimas (a veces dejaban sobrevivientes para que contaran lo visto en las fincas de tortura). En San Onofre, Sucre, en una finca conocida como “El Palmar”, el jefe paramilitar “Rodrigo Cadena” lanzaba los cadáveres de las víctimas o incluso a las victimas aún con vida, a los caimanes de una represa que tenía (4). Así, los torturados eran lanzados a los criaderos de caimanes. Muchas personas han podido ser totalmente desaparecidas, como comida para caimanes, o lanzadas a los ríos, o al mar, o en hornos crematorios.

El Gobierno no tiene voluntad de investigar a fondo, y sólo dejará que aparezcan algunas fosas. Además, se entorpecen mucho las identificaciones, pruebas químicas y pruebas de ADN.

¿Cuántas fosas se pueden encontrar? La ubicación de las fosas las dan paramilitares para lograr una rebaja de hasta un cuarto de su condena. Pero muchos seres humanos fueron completamente eliminados…

Salvatore Mancuso, por ejemplo, confesó que para evitar que hallaran el cuerpo del líder indígena Kimi Pernía, lo sacaron de la fosa y lo echaron al río Sinú. Y otros paramilitares cuentan que el mismo Mancuso, para esconder sus crímenes, mandó a levantar tierra de una finca en Ralito que su grupo había sembrado con cadáveres. Ahora, las Águilas Negras, herederas de los paramilitares, están desenterrando y lanzando a los ríos el contenido de varias fosas, dicen investigadores.

Los cursos para infundir Terror

Los testimonios de paramilitares y los resultados de los equipos forenses permiten concluir que las Autodefensas Unidas de Colombia no solo diseñaron un método de descuartizar a seres humanos sino que llegaron al extremo de dictar “cursos” utilizando a personas vivas que eran llevadas hasta sus campos de entrenamiento. Francisco Villalba, el paramilitar que dirigió en el terreno la barbarie del Aro (Antioquia), en la que torturaron y masacraron a 15 personas durante 5 días, revela detalles de esos “cursos”: "Eran personas que llevaban en camiones, vivas, amarradas (...) Se repartían entre grupos de a cinco (...) las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza... descuartizarlas vivas".

Los “cursos de descuartizamiento”, eran para adiestrar a los paramilitares en su función más específica: infundir terror en la población, para lograr “disuadir por el terror” y lograr desplazar a los sobrevivientes que habían presenciado las masacres. Así logró el gran capital desplazar de sus tierras a más de 4 millones de personas.

El Paramilitar Villalba contó a la Fiscalía , desde su iniciación hasta sus masacres:"A mediados de 1994 me mandaron a un curso en la finca La 35, en El Tomate, Antioquia, donde quedaba el campo de entrenamiento" Dice que las instrucciones las recibía directamente de altos mandos, como ’Doble cero’ (Carlos García). Villalba cuenta que para el aprendizaje de descuartizamiento usaban campesinos, personas que capturaban en pueblos vecinos: “Las bajaban del vehículo con las manos amarradas y las llevaban a un cuarto. Allí permanecían encerradas varios días, a la espera de que empezara el entrenamiento.” repartían a la gente en grupos "y ahí la descuartizaban", dice Villalba en la indagatoria. "El instructor le decía a uno: ’Usted se para acá y fulano allá y le da seguridad al que está descuartizando’. Siempre que se toma un pueblo y se va a descuartizar a alguien, hay que brindarles seguridad a los que están haciendo ese trabajo"... De los cuartos donde estaban encerrados, mujeres y hombres eran sacados en ropa interior. Con las manos atadas, los llevaban al sitio donde el instructor esperaba para iniciar el “curso”: "Las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza, descuartizarlos vivos. Ellos salían llorando y le pedían a uno que no le fuera a hacer nada, que tenían familia". Villalba describe: "A las personas se les abría desde el pecho hasta la barriga para sacar lo que es tripa, el despojo. Se les quitaban piernas, brazos y cabeza. Se hacía con machete o con cuchillo. El resto, el despojo, con la mano. Nosotros, que estábamos en instrucción, sacábamos los intestinos".

El entrenamiento lo exigían, según él, para "probar el coraje y aprender cómo desaparecer a la persona"; está claro que las prácticas de descuartizamiento tenían una función clara de aterrorizar al ser practicadas ante poblados enteros. “A mí me hicieron quitarle el brazo a una muchacha. Ella pedía que no lo hicieran, que tenía dos hijos". Los cuerpos eran sepultados en la finca “La 35” , donde calculan que enterraron en fosas a más de 400 personas. (5)

Ante el desprecio del Estado, las madres de la Candelaria excavan ellas mismas

La fiscalía es extremadamente lenta en destapar las fosas, tiene más de 4200 coordenadas de fosas y no ha buscado más de trescientas, en cuanto a los restos humanos, la prueba de ADN ha sido hecha en una mínima medida, prueba del desprecio que el Estado profesa hacia los familiares y las víctimas. Desprecio de un Estado que aduce “falta de recursos”, cuando bien que ha endeudado al país para pagar los gastos militares y paramilitares. Por eso, desde comienzos del 2007, una delegación de las "Madres de la Candelaria " sostuvo varias reuniones en la cárcel con el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna” y con otros jefes paramilitares (hoy ya extraditados a Estados Unidos) y éstos les aproximaron la localización de las fosas, en la Comuna 13 de Medellín. Entonces varios familiares decidieron armarse de picos y palas para buscar desenterrar a sus seres queridos. "No pretendemos reemplazar la labor de la fiscalía (…) Nosotros, de acuerdo a lo que nos dijeron estos señores (victimarios), vamos por nuestra cuenta y echamos pala (por los barrios de la Comuna 13) a ver qué encontramos. Muchas veces ellos no quieren o no les sirve confesar dónde está "x" o "y" persona, y no les conviene decírselo a los jueces, entonces nosotros les decimos: ’tranquilos, dígannos dónde están nuestros hijos y vamos y nosotras calladitas los buscamos’.”

La comisión británica que visitó Colombia escuchó múltiples testimonios acerca de las violaciones de derechos humanos y sindicales, acerca de ejecuciones extrajudiciales, desplazamiento forzado, desapariciones forzadas, criminalización de la oposición política, montajes judiciales, robo de la tierra de los campesinos para beneficio de las corporaciones multinacionales.

La comisión declaró en sus conclusiones finales que: “Después de haber escuchado tales testimonios creemos que el ejército colombiano es responsable por la mayoría de las violaciones de derechos humanos en contra de la población civil”, y también que: "La actividad paramilitar persiste, especialmente en las regiones rurales y además hay evidencia de que siguen los vínculos entre los paramilitares y el ejército”

Terrorismo de Estado en Colombia:

*al menos 50.000 personas desaparecidas (secuestradas y torturadas) por el Terrorismo de Estado, bajo la lógica de “disuadir la reivindicación por el terror” (El Estado busca que el terror perdure al desaparecer el cuerpo, pues prolonga así la angustia en los sobrevivientes)

*La eliminación física de todo un partido político, La unión patriótica (UP), más de 5.000 personas de la UP asesinadas por el Estado.

*más de 4 millones de personas desplazadas de sus tierras mediante las masacres de los militares y sus paramilitares, dentro de la Estrategia Estatal de “tierra arrasada”, para vaciar el campo de población y ofertar así a las multinacionales terrenos de alto interés económico, baldíos de reivindicaciones y habitantes;

*6 millones de hectáreas de tierra han sido así robadas a las víctimas y desplazados, y ofertadas a multinacionales, gran latifundio, y nuevos gamonales paramilitares, ahora el escándalo del “agro ingreso seguro”, viene a consolidar este robo a las víctimas (6)

*más de 4200 fosas comunes (denunciadas) con miles de cadáveres de colombianos masacrados por el paramilitarismo del Estado colombiano: Los paramilitares han dado algunas coordenadas de las fosas con el fin de poderse así acoger a la “Ley de Justicia y Paz”, ley confeccionada bajo la dirección de su padrino Uribe con el fin de conseguirles la impunidad si muestran “arrepentimiento”, ley que les legaliza las tierras usurpadas. Ya en abril 2007, cuando se cumplía el primer año de búsqueda de fosas comunes, la Fiscalía había recibido 3.710 denuncias de sitios en donde hallarlas; pero la mayoría no se había podido explorar, según el Estado, por “falta de recursos”…

*miles de cadáveres se han hallado en las fosas, pero el Estado ya ha anunciado a los familiares de víctimas que no podrá practicar los análisis de ADN a todos los cuerpos por “falta de recursos”…pero para pagar a los asesinos y torturadores si tuvo y si tiene…

*más de 2649 sindicalistas asesinados;

*miles de ejecuciones extrajudiciales, entre ellas el escándalo de los “falsos positivos”: los militares raptan a muchachos y muchachas jóvenes, los disfrazan de guerrilleros y los asesinan, y presentan los cadáveres a los mass-media, que se encargan de terminar el montaje con la parte mediática; ya que en Colombia los medios de difusión masiva no investigan, y dan por cierto lo que les dicen sus fuentes militares. Esto lo hacen los militares para “mostrar resultados” en su guerra anti-insurgente, y también para asesinar a los civiles que les incomodan. La mediatización de los muertos que son supuestos guerrilleros en Colombia es absolutamente macabra: muestran cuerpos alineados, semi-desnudos, siendo movidos por las botas de militares…de esta forma se moldea a la opinión pública en la deshumanización de los guerrilleros.

*más de 7.500 presos políticos, muchos de ellos víctimas de montajes judiciales contra luchadores sociales

*centenares de auto-atentados(7) otro tipo de “falsos positivos” por parte de las fuerzas policiales y militares que han puesto bombas en pleno Bogotá para poder así crear la base para un montaje mediático de desprestigio de las FARC. Uno de más burdos auto-atentado ocurrió al norte de Bogotá, cerca a la Escuela Militar José María Córdoba: al paso de un camión militar, estalló un camión-bomba, dejando un reciclador muerto y diez soldados heridos. Militares están siendo "investigados" por los auto-atentados... investigados como “personas individuales”, no cómo parte de una Estrategia Estatal...

La violencia de la arremetida del gran capital, en su ansia por no perder a Colombia como valiosa “bodega de recursos”, ha implantado y mantenido a ese engendro que es hoy el Estado colombiano.

Hace años que ese Estado criminal no existiría sin la “ayuda” descomunal de USA y UE, sin haber endeudado al pueblo colombiano para sufragar los gastos militares, y sin su Estrategia paramilitar de terrorismo de Estado. Sin sus apoyos militares y mediáticos, el Estado colombiano no hubiera podido perpetrar tanta barbarie; y el pueblo colombiano hubiera logrado su verdadera independencia, su emancipación de tanta codicia, muerte y dolor.

NOTAS:

(1) http://www.colectivodeabogados.org/DICTAMEN-FINAL-AUDIENCIA-TRIBUNAL

Las siguientes empresas y sus filiales, fueron declaradas culpables de fomentar paramilitarismo y prácticas genocidas en Colombia:

Coca Cola, Nestlé, Chiquita Brands, Drummond, Cemex, Holcim, Muriel mining corporation, Glencore-Xtrata, Anglo American, Bhp Billington, Anglo Gold Ashanti, Kedhada, Smurfit Kapa – Cartón de Colombia, Pizano S.A. y su filial Maderas del Darién, Urapalma S.A., Monsanto, Dyncorp, Multifruit S.A. filial de la transnaciona Del Monte, Occidental Petroleum Corporation, British Petroleum, Repsol YPF, Unión Fenosa, Endesa, Aguas de Barcelona, Telefónica, Canal Isabel II, Canal de Suez, Ecopetrol, Petrominerales, Gran Tierra Energy, Brisa S.A., Empresas Públicas de Medellín, B2 Gold – cobre y oro de Colombia S.A.

(2) http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo91305-mancuso-dice-fuerza-publica-le-ayudo-masacre-del-aro

Mancuso audiencia, Rito alejo del Río Coordinador paramilitares: http://www.youtube.com/watch?v=3WlH5RpofaU

(3 )Alias ’H.H’ revela vínculos de AUC con Byron Carvajal y Rito Alejo del Río: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo116951-alias-hh-revela-vinculos-de-auc-byron-carvajal-y-rito-alejo-del-rio

HH confiesa más de 3000 asesinatos; será extraditado para callar los nombres de los autores intelectuales: http://www.kaosenlared.net/noticia/paramilitar-confiesa-mas-3000-asesinatos-sera-extraditado-para-callar-

(4) http://www.colectivodeabogados.org/UN-CAMPO-DE-CONCENTRACION-Y

http://www.cambio.com.co/paiscambio/831/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-5346135.html

(5) http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3525024

(6) sobre “agro ingreso seguro”: http://www.kaosenlared.net/noticia/democracia-colombia-bases-militares-usa-neocolonialismo-expolio

(7) auto-atentados: http://www.kaosenlared.net/noticia/video-piedad-cordoba-denuncia-analiza-colombia-ocultada-medios-desinfo

www.kaosenlared.net/ - 28-1-2010

Los colombianos en el extranjero deben volverse informantes. “El embajador Álvaro García Jiménez llama a realizar "inteligencia" en Argentina"

Los colombianos en el extranjero deben volverse informantes. “El embajador Álvaro García Jiménez llama a realizar "inteligencia" en Argentina" Dick Emanuelsson - Hernando Vanegas Toloza
(especial para ARGENPRESS.info)



En un ataque de rabia el señor presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, arremetió contra todos los exiliados políticos en el extranjero bajo la argumentación de ser “brazo civil de las FARC”.


Declaraciones de Uribe Vélez


El señor Uribe Vélez desesperado y en un ataque de histeria atacó a las FARC y por ahí derecho se fue lanza en ristre contra los exiliados políticos, declaraciones que dio en diversas radios colombianas


Es una costumbre inveterada del señor Uribe Vélez cuando está en campaña o cuando está frustrado porque las cosas no le salen como él quiere en relación con las FARC, atacar a las FARC y atacar a los exiliados políticos. Ésta vez fue porque unos documentalistas argentinos hicieron un excelente documental que muestra la otra cara de las FARC, la de campesinos que cultivan la tierra.


Declaraciones del canciller Jaime Bermúdez


En consonancia con las declaraciones de Uribe Vélez, el canciller Jaime Bermúdez dijo que habían hecho una reunión con 20 embajadores colombianos y les habían dado personalmente las órdenes. Sabemos porque lo hemos vivido que las órdenes son el espionaje de los refugiados políticos. Ésta práctica ha sido develada por el periodista Dick Emanuelsson cuando tomó en flagrancia al Primer secretario de la embajada colombiana en Estocolmo, Ernesto Yamhure, tomándole fotos a los refugiados políticos que protestaban por el anclaje en Estocolmo del buque escuela Gloria, buque que ha estado salpicado por el narcotráfico toda vez que en muchas ocasiones ha sido hallada alijos de la sustancia maldita.


Hace poco el reportero Dick Emanuelsson entrevistó Juan G. García, ex asesor político de Carlos Castaño, entonces máximo jefe de los grupos paramilitares colombianos, que contaba al reportero sueco que Ernesto Yamhure no solamente frecuentaba en los campamentos de los escuadrones de la muerte colombianos sino también fue amigo y asesor político de Castaño que le pagaba por su asesoría, suceso que el mismo García presenció. Posteriormente lo ha confirmado a la prensa colombiana Freddy Rendón, jefe paramilitar.


¿Será que ese tipo de “diplomáticos” son típicos en las legaciones colombianas en el exterior? ¿Será que en la embajada colombiana en Buenos Aires también tiene su “Yamhure” como jefe de la inteligencia militar con la tarea de “sapear” y “neutralzar” tanto colombianos como argentinos?


En Suecia hay más de 300 exiliados afectos al régimen de Uribe Vélez que están desarrollando lo que ellos llaman “la red de los 100.000 amigos”. Ésta red está articulada en su primera fase, es decir, la ubicación de los “amigos de Uribe” en Estocolmo desde los pueblos en los cuáles fueron ubicados en el norte de Suecia. Entre las tareas que desarrollarían sería en primer lugar, el espionaje de los refugiados políticos, y en segundo lugar, el “choque” y saboteo de actividades que los refugiados políticos adelanten.


No se descarta que en algunos casos esos “amigos de Uribe” -narcoparamilitares- adelantarían acciones de asesinato a un determinado número de refugiados políticos.


La carta de la Embajada Colombiana en Argentina


La puesta en práctica del sueño de Uribe Vélez de conformar los 100.000 ”amigos” para adelantar las labores anteriormente descritas, es una realidad espantosa. La siguiente carta de la Embajada de Colombia en Argentina lo demuestra:





En la década -70 y -80 fue convertida la embajada chilena en Estocolmo a una central de inteligencia. Además fueron agredidos y atacados en sus propias casas varios de los lideres de la organización antifascista chilena. La policía de migración y los organismos de seguridad sueca fueron alertados y varios de los “diplomáticos” chilenos fueron declarados expulsados. Lo que vemos ahora, con el Memorando de la embajada colombiana en Argentina es una flagrante violación de las facultades que tienen la embajada y sus funcionarios.


Habría que preguntarse en la Cancillería argentina si les van a permitir un espionaje abierto y público que el mismo embajador colombiano, Álvaro García Jiménez, está convocando entre sus compatriotas en la tierra de San Martín.


¿Qué pasa con los nacionales argentinos que no están de acuerdo con la política de Uribe y que lo expresan? ¿O los cineastas o documentalistas que han hecho excelentes reportajes en Colombia, será que van a ser clasificados como “aliados a la guerrilla” y ser objetivo militar para los “100.000 amigos de Uribe” en Argentina?


Los chilenos o argentinos o uruguayos que fueron tildados “terroristas” ayer por las juntas militares en el Cono Sur, hoy son considerados en la historia como luchadores por la libertad y los verdugos de ayer están en gran parte detrás las rejas en las cárceles, cumpliendo cadenas largas por su impresionante “Hoja de Vida” sangrientas.


Las labores de los funcionarios de las embajadas


Los funcionarios de las embajadas colombianas desarrollarían la labor de ”inteligencia” asistidos por los ”100.000 amigos de Uribe”. Ello se ha visto en algunos países como Estados Unidos, en varios países latinoamericanos como Honduras bajo la sombra del golpe de estado, etcétera.


A principio de este mes fueron convocados los embajadores colombianos en el mundo, llegaron 24 a Bogota y otros doce estaban conectados con la reunión a través de una videoconferencia. Ahí fueron informados y ordenados sobre las tareas de una nueva estrategia y campaña internacional que el canciller Jaime Bermúdez consideró debe ser “una política exterior más audaz" y "sin complejos” [1]. El mismo Bermúdez lo subrayo “en alusión a la divulgación en Argentina de un video que muestra a los guerrilleros como inofensivos agricultores”, escribía El Tiempo.


Las declaraciones de Carlos Lozano Guillén


El 12 de enero 2010 fue publicado en el semanario VOZ una nota en la pagina 15 en donde se relata como uno de los dos firmantes de este texto, Dick Emanuelsson, había sido victima por los agentes bajo el mando directo de Álvaro Uribe del organismo G-3 del DAS. G-3 es una unidad especial que se ha dedicado (y seguramente sigue haciéndolo) de hacer inteligencia contra periodistas, magistrados, lideres políticos y populares. Y dice la nota de VOZ:


“En las capretas del G-3 del DAS, el grupo que hacía seguimientos a periodistas, magistrados, y dirigentes político, una de las más voluminosas es la del periodista sueco Dick Emanuelsson, corresponsal de varios periódicos de su país, quien aparece fotografiado haciendo gimnasia cerca de su vivienda, saliendo de Caracol Radio (la emisora más grande de Colombia en donde Emanuelsson participaba los viernes por la noche en el programa “HORA 20”, dirigido por Néstor Morales) con otros periodistas, en encuentros con amigos y colegas en distintos sitios de Bogota y detallados informes de cada uno de sus desplazamientos. Es copiosa la información que recogieron del periodista, hasta de su vida privada, en varios años de seguimiento, interceptación de correos electrónicos y de teléfonos”.


Ya en febrero del 2008 se había filtrado información del DAS que fue publicada en la Revista Semana en Colombia en donde Emanuelsson fue objeto por discusiones internas del DAS y su agentes junto con el periodista Hollman Morris, el Colectivo de abogados Alvear Restrepo. En conversación con Carlos Lozano, el director de VOZ y mil veces amenazados de muerte éste confirma a Emanuelsson de la existencia de las carpetas en DAS:


“Me encontré con la carpeta en una diligencia en la fiscalía con el ex director del Das Jorge Noguera. Me mostraron las carpetas donde aparecen los documentos que acumularon estos sinvergüenzas sobre mí y al lado vi la tuya y la pude revisar aunque de forma rápida. (…) Lo que sí pude observar fue que tenían un seguimiento a minuto tuyo. Correos electrónicos pero en cantidades pues te tenían chuzado el mail y conversaciones telefónicas. Todo lo hacía el G-3 de inteligencia del DAS”.


Esta es la realidad colombiana. Los periodistas que ejercen los principios del periodismo investigativo y cuestionario son sindicados por los organismos de seguridad y de la inteligencia militar como “amenaza a la seguridad nacional” y muchas veces han caido asesinados por estos organismos o los grupos paramilitares creados por el estado colombiano.


Ahora están tratando de materializar esa red de sapos y asesinos afuera las fronteras de Colombia con el motivo de “acabarlos”, como decía Uribe a una emisora local en Colombia a principio del año. Si corríamos muchos riesgos y peligros como corresponsales en territorio colombiano, ahora la cosa no es menos peligrosa en el exterior, sobre todo en países latinoamericanos en donde la extrema derecha ha regresado al poder y en donde el intercambio de “información” puede poner en graves riesgos a los periodistas, incluso en los medios alternativos.


Los estudiantes tienen que volverse ”informantes, o sea, sapos


El plan de Uribe Vélez es realmente narco-paramilitarizar la vida colombiana. Ya no es solamente la militarización de la vida de los colombianos lo que está en juego, sino la adición de un componente mucho más malévolo. Narco-paramilitarizar todas las esferas de la vida nacional. Recordemos sus intentos de institucionalizar el narco-paramilitarismo a través de los remedos de diálogos de Ralito (lugar por las negociaciones entre Uribe y los paramilitares), lo cual afortunadamente contó con el rechazo de los colombianos.


La propuesta de convertir en”informantes” a los estudiantes universitarios es involucrarlos en la guerra, la cual definitivamente está perdiendo el régimen de Uribe. Nadie entendería que si el régimen estuviera ganando la guerra hiciera movimientos desesperados como el de involucrar al cien por ciento a los militares de USA en la guerra interna al dar”7 bases militares”, ”y más”, y ahora ésta propuesta descabellada y obra de una mente enfermiza al igual que la persecución de los refugiados políticos.


La lucha del pueblo es la única solución


La lucha del pueblo colombiano viene desarrollándose contra éstos intentos de dirigir a nuestro país hacia un punto de no retorno. Los colombianos hemos dado miles batallas contra éste régimen putrefacto. En éstos precisos momentos hay que redoblar los esfuerzos para conducir a Colombia por el camino correcto.


Foto 1: Colombia, Fuerzas Armadas, Política (Junio de 2008)- Una moneda con el escudo de armas de las Fuerzas Militares le fue entregada al en ese entonces director de noticias de RCN Televisión y actual embajador de Colombia en Argentina, Álvaro García Jiménez, por parte del general Freddy Padilla de León, Comandante General de las FFAA. / Autor: Elizabeth Filigrana – CGFM


Foto 2: Colombia, Política - Facsímil del memorando del Embajador Álvaro García Jiménez a la comunidad colombiana en Argentina.

Entrevista a Jorge Enrique Botero: ¡Las FARC son invencibles!

Entrevista a Jorge Enrique Botero: ¡Las FARC son invencibles! Dax Toscano Segovia (especial para ARGENPRESS.info)


A la “bellísima Lucero” y a su compañero de lucha, Simón Trinidad.


Días antes de contactar con Jorge Enrique Botero, el entrevistador había empezado a leer un libro de la autoría del periodista colombiano llamado “Simón Trinidad, un hombre de hierro.” La lectura lo enganchó desde un inicio, al tratarse no sólo de los pasajes de la vida de uno de los comandantes de las FARC-EP, hoy detenido injustamente en una cárcel estadounidense, país al que fue extraditado con el beneplácito de Uribe, sino porque allí también se explica la historia de resistencia y rebeldía de un pueblo que ha sufrido los embates de la criminal oligarquía criolla santanderista y del voraz imperialismo yanqui, lo cual permite, a su vez, comprender el por qué la insurgencia colombiana es la fuerza revolucionaria que, levantada en armas, se ha constituido en el ejército de las y los colombianos que forman parte de esa gran masa de desposeídos, desplazados y violentados por esos grupos de poder y sus aparatos criminales militares y paramilitares.


Botero es un periodista distinto a aquellos melindrosos cretinos que circulan por los escenarios de las oficinas de las industrias mediáticas. Ataviado con su traje de combate, Jorge Enrique se mete en los lugares más recónditos para indagar, investigar sobre los hechos, pero sobre todo para, a través de una práctica militante consecuente no sólo con la actividad periodística, sino con la causa revolucionaria, dar a conocer objetiva y verazmente lo que sucede en los escenarios en los cuales se lleva adelante la lucha por conquistar la Nueva Colombia.


A pesar de las acusaciones que contra él han vertido el narcoparamilitar presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez y sus acólitos, no tiene ningún temor de exponer con claridad las mentiras que se vierten contra las FARC-EP a través de una muy efectiva campaña propagandística, difundida por los medios al servicio de la oligarquía colombiana y el imperialismo yanqui.


Con sus conocimientos, resultado también de sus vivencias y de su actividad reporteril, así como de un amplio saber sobre la historia de su país, ha podido demostrar que la insurgencia colombiana no es una agrupación de terroristas, sino de hombres y mujeres con profundas convicciones e ideales revolucionarios que luchan por cambiar la situación oprobiosa en la que está sumida la mayoría de colombianas y colombianos.


Jorge Enrique Botero representa lo que las y los periodistas deberían ser: profundos conocedores de la historia y la realidad social de los pueblos, indagadores asiduos que van en busca de la raíz de las cosas, personas con convicciones profundas y con sólidos principios, luchadores y revolucionarios consecuentes con la causa de los oprimidos y explotados y no rastreros y dóciles repetidores de lo que los amos de las industrias mediáticas les obligan a decir.


Con Botero se comprende en realidad lo que es la insurgencia colombiana, representada principalmente por las FARC-EP.


1. La propaganda del imperialismo y la oligarquía santanderista colombiana, expuesta principalmente a través de sus industrias mediáticas ha calificado a las FARC-EP como una organización terrorista, de narcotraficantes. Como periodista e investigador ¿qué puedes decir sobre estas aseveraciones?


Le contestaría Dax lo mismo que le dije a un tribunal de EE.UU. cuando juzgaban a uno de los comandantes de las FARC extraditados a ese país, Simón Trinidad, en virtud de un tratado que hay entre el gobierno de Colombia y el de EEUU, cuando me preguntó el fiscal qué eran para mí las FARC. Yo le contesté y le respondo a usted que para mí las FARC son una organización político-militar alzada en armas contra el Estado colombiano desde hace ya casi cincuenta años, que tiene una estructura y una forma organizativa que la hace ser un ejército rebelde dentro del territorio colombiano y que tiene y está inspirada por ideales y convicciones políticas e ideológicas, extendida por todo el territorio colombiano y que tiene una decidida vocación de poder y que, en este momento, es un factor de poder en el país.


No es de ninguna manera una organización terrorista. Me parece que esa ha sido una pérfida creación mediática orientada y dirigida por las élites de Colombia y de EE.UU. aprovechándose un poco en la coyuntura posterior al 11 de septiembre de 2001 y sustentada en evidencias inexistentes, puesto que no hay pruebas de eso.


Se menciona mucho cierto tipo de acciones que ejecutan las FARC para sustentar su supuesta condición de organización terrorista, como por ejemplo el tema de las retenciones que hacen las FARC. Este es uno de los caballos de batalla fundamentalmente con los que se trabaja esta idea del terrorismo de las FARC.


Yo puedo dar fe, porque he estado allí, de la condición de prisioneros de guerra que tienen los miembros de la fuerza pública actualmente en poder de la insurgencia. Personas que cayeron en poder de su adversario después de horas y horas de combates, de enfrentar con balas a su adversario. Entonces, unas personas que duraron diez, quince horas combatiendo y que caen en poder de su adversario, mal se pueden llamar secuestrados. Son prisioneros de guerra. Eso no tiene otra denominación.


Por otra parte se acusa a la insurgencia armada de ser una organización terrorista porque supuestamente hacen reclutamientos forzados de menores de edad. ¡Eso es absolutamente falso! Yo he podido constatar esta situación también en mi trabajo de reportería.


Evidentemente hay menores de edad en la insurgencia. Eso es una cuestión innegable y tampoco es algo que oculte la insurgencia. Cuando las cámaras de todo el mundo entraron a la zona del Caguán pudieron registrar, abierta y libremente, la presencia de menores de edad allí. Pero la explicación de la presencia de menores de edad ahí no tiene nada que ver con un reclutamiento forzado. Tiene que ver con la falta de oportunidades y de futuro que tienen esos muchachos, de la ausencia total del Estado, de una perspectiva educativa y de la ausencia total, en muchos casos, de condiciones materiales adecuadas para su desarrollo. Pero es más, yo diría que la gran mayoría de los menores de edad que militan en las filas insurgentes están allí porque sus padres o sus familiares han sido asesinados, bien sea por las fuerzas del paramilitarismo o bien sea por las mismas fuerzas del Estado. Yo he visto niños que llegan allá huyendo de episodios escalofriantes de violencia. Y ¿qué hace la guerrilla? Pues acogerlos, no los va a dejar ahí a su destino, a su suerte.


Por otra parte, por ejemplo, puedo dar testimonio que son niños que no participan directamente de la confrontación bélica, que no están sometidos a los terribles riesgos del combate y que más bien desempeñan funciones logísticas que van acompañadas, entre otras cosas, pues esto es muy irónico, ya que la acusación de terrorismo a las FARC en materia de reclutamiento a menores es una verdadera ironía, porque lo que ve uno allá es a esos menores, que se han visto obligados a tomar esa decisión, aprendiendo a leer, a escribir, alfabetizándose en el mundo insurgente.


Entonces ¿cuál violación al derecho internacional humanitario se está constituyendo ahí? A mi modo de ver ninguna.


En fin, hay una serie de acusaciones que carecen totalmente de evidencia, no son más que una construcción mediática.


2. Otra de las acusaciones que se hacen a las FARC como parte de la campaña de desprestigio llevada en su contra, que se ha hecho más evidente desde el asesinato de Raúl Reyes, de Iván Ríos, las deserciones de personas que supuestamente tenían un alto rango en la estructura militar de las FARC como Karina o la traición de los dos comandantes en la famosa Operación Jaque, es que esta organización revolucionaria está desmoralizada, en vías de ser derrotada y que sus combatientes están ahí ya no por principios revolucionarios, sino solamente para delinquir. Tú que conoces de cerca a las FARC-EP y que has estado en campamentos guerrilleros ¿qué puedes decir al respecto?


Bueno, es evidente que a lo largo del año 2007 y 2008 y en desarrollo de una gigantesca operación militar que ha costado miles y miles de millones de dólares al gobierno de EE.UU. y al gobierno de Colombia, operación en la que se hacen uso de los más sofisticados aparatos de la tecnología moderna en el terreno bélico, las FARC recibieron una serie de golpes que, primero que todo, comprueban que el Estado colombiano y su gran aliado EE.UU. tienen que invertir sumas monstruosas de dinero para poder confrontar a su adversario, lo cual de entrada desmiente aquella idea de que en Colombia no hay un conflicto armado. Pero bien, recibieron golpes, es una guerra y en esa guerra hay momentos de desequilibrio de la balanza militar.


Recuerdo, por ejemplo, que en el año 98 las FARC asestaron más o menos 10 golpes de grandes proporciones a las fuerzas militares y llegaron a tener 500 soldados y policías en su poder como prisioneros de guerra. La balanza militar estaba decididamente a favor de la insurgencia. Entre otras cosas, algunos analistas dicen que fue eso lo que obligó al gobierno del presidente Pastrana a llegar a una negociación política que se conoció como la negociación del Caguán.


Ahora, los golpes sufridos por las FARC en este tiempo, indudablemente resintieron la estructura y, porque no, el ánimo de la insurgencia. Para una guerrilla cuyo gran mito fundacional, cuyo gran emblema, cuya luz era Manuel Marulanda Vélez, ya no tenerlo por supuesto que representaba un golpe anímico. Los episodios que usted menciona de la muerte en territorio ecuatoriano del Comandante Raúl Reyes, del posterior asesinato de Iván Ríos, etc. generaron también efectos en la estructura militar porque eran jefes guerrilleros y sobre sus hombros pesaban una cantidad de responsabilidades que había que reemplazar.


Pero le quiero decir Dax, yo como observador atento de esa realidad pronostiqué en aquellos momentos que a la guerrilla le iba a costar muchísimo tiempo y esfuerzo para reponerse de los golpes sufridos. Y en desarrollo de mi trabajo de reportería y de seguimiento del conflicto colombiano volví al mundo insurgente en varias ocasiones después de esos episodios y yo me he quedado verdaderamente sorprendido, atónito, diría yo, con la capacidad de recuperación que tiene la guerrilla. Quizás porque, digamos, su fuerza interior es muy grande o porque sus mitos fundacionales y sus propósitos son a prueba de todo o quizás porque también lo habían previsto todo.


Yo recuerdo mucho en mis viajes a entrevistar al Comandante Raúl Reyes, que yo le mencionaba con pesar o le hacía ciertas condolencias porque me enteraba del asesinato o de la muerte en combate de algún guerrillero que conociéramos los dos y él se sorprendía por mi preocupación. Decía “pero nosotros tenemos asumido que si estamos en una guerra lo más normal que puede suceder es la muerte”. Ellos tienen asumido eso desde que toman las armas y se enfrentan al Estado. También saben que una de las posibilidades, e incluso una de las mayores posibilidades de su vida, es la muerte. Entonces, yo no sé en realidad cuáles son los resortes o la suma de resortes que han hecho que hoy en día, después de semejantes golpes, las FARC estén nuevamente en una disposición combativa quizás mayor a la de hace unos años y que hayan tenido ésta enorme capacidad de recuperación.


Yo creo que el discurso de este oficial de los altos mandos militares y del propio presidente Uribe en el sentido de que las FARC están a punto de ser exterminadas, a unas pocas horas de su disolución total, no es más que una aspiración de ellos, un sueño.


Pero yo lo he dicho con todas sus letras, y no lo digo como una consigna, sino lo digo como una realidad histórica, comprobable por la ciencia, por la historia, por la política que ¡las FARC son invencibles, son invencibles!


La otra discusión es si están en posibilidades o en capacidad de llegar al poder. Esa es otra discusión. Pero no las van a aniquilar. Y como no las van aniquilar, esto nos llevaría indefectiblemente a concluir, si somos seres humanos sensatos, pensando en un país, en el futuro de la sociedad colombiana y el ámbito latinoamericano, que la única salida es una negociación política, es la vía del diálogo, es la vía de la suscripción de un gran pacto de paz que le devuelva a los colombianos algo que es muy preciado y que no hemos podido acariciar durante cinco décadas, que es la paz y que nos deje ver el futuro de otra manera, no en esta terrible sensación permanente de belicismo y agresividad a la que nos tiene acostumbrado el gobierno de Uribe.


3. Muy pocas personas pueden tener acceso a una información objetiva, veraz de lo que realmente constituyen las FARC-EP. Esta situación ha permitido que la propaganda del imperialismo y de los regímenes narcoparamilitares colombianos haya pegado mucho en la gente que cuando escucha sobre las FARC, como ha internalizado de tal manera ese discurso de los poderosos, califiquen a esta organización como de terroristas. Como comunicador social ¿qué elementos consideras tú que caracterizan a esa propaganda y cómo enfrentar esa propaganda para que las personas comprendan mejor que son las FARC-EP?


Importantísima ésta pregunta Dax, porque yo creo que ahí está el nudo que hay que desatar. Yo creo que la sociedad colombiana está aterrorizada. El gran trabajo mediático conducido desde las más altas esferas del poder, económico sobre todo, es hacerle creer a la sociedad colombiana que hay un enemigo al acecho, que estamos en medio de los peores peligros y que hay que cerrar filas y que hay que estimular o apoyar aquella idea de que la única forma de acabar con ese monstruo que supuestamente está allá, listo para devorarse a la sociedad colombiana, es con todo los fuegos, con todos los hierros.


Fíjese que a la construcción de la amenaza terrorista de las FARC, que así la denomina el presidente Uribe, le han agregado otro gran demonio que tiene aterrorizada y paralizada a la sociedad colombiana. Hay movimientos de resistencia, hay gente en la calle y está la insurgencia armada, pero si usted se pone a ver en conjunto la sociedad colombiana, ésta está absolutamente paralizada y eso lo hacen también construyendo el otro demonio que es, ni más ni menos, que el presidente Chávez. Falta poco para que en las rutinas familiares de Colombia, aquella vieja amenaza a los niños de que si no se toman la sopa le traigo a yo no sé quien, se convierta en si no se toman la sopa le traigo a Chávez. Es impresionante el nivel de macartización, estigmatización y caricaturización que han hecho del presidente de Venezuela los medios colombianos.


Entonces, en esa atmósfera de sociedad paralizada, que repito ha sido la gran construcción mediática y con eso te contesto a la primera parte de la pregunta, yo veo que no nos queda otro camino que de estimular y darle todo el apoyo, impulso, esfuerzo que sea posible a aquellas expresiones comunicativas que se salen del discurso oficial.


Hablábamos ayer contigo en la inauguración de este encuentro continental de periodistas de la cantidad de herramientas que hay al alcance ahora, y también hablábamos de la afortunada aparición de Telesur en el espectro electromagnético de nuestro continente. Y hablábamos hasta de las paredes, en fin, yo pienso Dax de que no nos queda otra de que si nos han desafiado a una guerra mediática, ¡a las armas mediáticas, con todos los fierros, con todas las herramientas a nuestro alcance!


Hay que contrarrestar de mil maneras este ataque tan horrible de que estamos siendo víctimas desde los medios de comunicación, no nosotros como revolucionarios, las sociedades, la sociedad colombiana en el caso nuestro y la sociedad latinoamericana que pareciera adormecerse un poco ante el excelente y exitosísimo proyecto comunicacional que impulsan las élites.


Esto también les tenemos que aprender. Yo no creo que vamos a apelar nunca a las inmundicias que apelan ellos y a las manipulaciones. Pero desde el punto de vista técnico, desde el punto de vista estético, de calidad, tenemos que aprender y utilizar muchos de esos recursos, porque repito, si algo tenemos que reconocer es que su tarea se ha logrado, ha sido eficaz. Es una porquería, es un atropello, es una cosa maquiavélica, pero eficaz. Entonces nos toca redoblar los esfuerzos con gran decisión, para ver si logramos revertir o nivelar la situación un poco en esta materia.


4. Parte de los ataques contra las FARC-EP constituye la criminalización de todas y todos quienes, de una u otra manera, manifestamos nuestro apoyo a la insurgencia colombiana. A ti te han calificado como un vocero de “los terroristas”. Esto ha conllevado a que incluso las propias organizaciones de izquierda e intelectuales que han expresado cierto respaldo a las FARC-EP, tengan miedo de hacerlo con mayor frontalidad, manteniéndose en silencio, mientras el imperialismo y la oligarquía vociferan lo que les place. ¿Qué hacer para enfrentar ésta campaña de amedrentamiento, que conduce al silenciamiento?


Yo tengo una teoría sobre eso. Lo que buscan con ésta tarea de criminalizar, estigmatizar y ponerle una etiqueta, un inri a las personas es básicamente amedrentarnos, para que nos ocultemos, nos escondamos, nos vayamos y, por ejemplo, yo que estoy en Colombia que me vaya para Ecuador, para Venezuela, que me abra para Europa o que si tu estás en Ecuador que te escapes para yo no sé dónde. Eso es lo que buscan, y por supuesto que ponen en peligro la vida de muchas personas y múltiples de esas calificaciones atrevidas y sin sustento que hacen sobre esas personas, organizaciones, equipos de trabajo, pueden derivar en tragedias.


El presidente Uribe dice en una rueda de prensa que fulano, fulano y fulano, refiriéndose a tres periodistas, entre ellos yo, “son unos voceros de la insurgencia y unos publicistas del terrorismo”. En Colombia hay más de diez locos que interpretan como una orden para asesinarlo a uno. Entonces qué pasa ahí. Las opciones repito son dos: me escondo, paso a la clandestinidad y empiezo hacer cosas que yo no conozco y no sé hacer y las haré mal o amplio mi escenario de acción y sigo haciendo mi trabajo y lo hago con más empeño, me hago más visible y haciéndome más visible de alguna forma me protejo.


Y bueno, hay que apelar también a las organizaciones internacionales que velan por estos temas de derechos humanos, a las organizaciones de periodistas de todo el mundo, a los pronunciamientos de las personalidades internacionales. Eso de alguna manera limita la capacidad de agresión que tiene el establecimiento contra las personas que hemos decidido enfrentarlo.


Yo me sitúo del lado de los que consideran que ante esos ataques hay que crecer y censuro, aunque en muchos casos lo entiendo, lo acepto, pero me parece que no es el camino adecuado, el exilio, el desaparecer de la escena, callarse y asumir esa actitud.


5. Otra acusación vertida contra las FARC-EP es la de que ésta organización mantiene secuestrados a un sinnúmero de personas en campos de prisioneros en la selva, sonde se les maltrata, se les veja e incluso se les tortura. Tú que has tenido oportunidad de estar en esos lugares ¿puedes contarnos cuál es la realidad sobre las cárceles de las FARC-EP?


Ese tema de la supuesta crueldad en el tratamiento a los prisioneros de guerra, me parece que es otra gran construcción mediática.


Vamos a ver.


Evidentemente las imágenes del cautiverio, yo he grabado varias de ellas, es más creo que el ochenta por ciento de las imágenes que salen del cautiverio son mías, yo he estado allí, he estado varias veces, son imágenes bastante fuertes. Estamos hablando de personas que pasan su cautiverio en la profundidad de la selva, en condiciones atmosféricas difíciles, en condiciones de salubridad complicadas, con dificultades de alimentación muchas veces, en épocas de verano con dificultades de agua, lugares donde entra muy poco sol, están en la mitad de la manigua, repito, y, digamos que desde el punto de vista del impacto visual son muy fáciles de usar con el fin que tú quieras.


Yo me acuerdo, por ejemplo, cuando yo saqué unas imágenes en el canal Caracol, donde yo trabajaba, de los 500 soldados que te decía estuvieron prisioneros de la guerrilla. Cuando saqué esas imágenes saqué un documental y el canal me lo censuró, no lo dejó salir al aire, pero se quedó con mis imágenes. Yo denuncie la censura y me echaron. Pero los “hijuemadres” se quedaron con las imágenes y entonces empezaron a poner en mitad de pantalla campos de concentración nazis en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial y en la otra parte de la pantalla las imágenes mías, haciendo un símil, una analogía entre los campos de concentración nazis y los lugares donde estuve. ¡Nada que ver! Era una utilización, una manipulación. Yo puse una demanda a Caracol por eso, porque entre otras cosas estaban poniendo en peligro mi vida como si yo hubiera ido a esos lugares para ese propósito.


Pero bien, voy hablarle un poquito de las condiciones del cautiverio. La figura esa me causa sentimientos encontrados. Yo entiendo que es la guerra, la confrontación y que son personas que caen en medio de la conflagración en ésta situación. Pero es una situación extrema que es muy fácil de manipular y de convertir en una mala imagen para la insurgencia.


Advierto que son las mismas condiciones en las que están los guerrilleros. Las personas que están en cautiverio desayunan, almuerzan y comen lo mismo que los guerrilleros. Son personas que reciben atención médica, yo he visto atención odontológica, he visto que desde el punto de vista de su rutina no reciben maltrato, no son objeto de ensañamiento por parte de sus captores y hasta he visto situaciones de familiaridad, de camaradería y de amistad, de alguna forma, entre unos y otros.


Ahora bien, se han presentado por supuesto, como se presenta en las cárceles del Estado, casos de intentos de fuga o casos de indisciplina o casos que ponen en riesgo la seguridad de los demás.


¿Cuál es la respuesta que se le da a un preso que se insurrecta en una cárcel cualquiera del mundo? Es el castigo y castigos tenebrosos. Calabozo, aislamiento, etc.


¿Qué le pasa a un preso en cualquier cárcel del mundo que intente fugarse? Pues la orden es impedir que se fugue y si se fuga, seguramente que correrá con graves consecuencias para su vida.


Lo mismo sucede allá, porque para la insurgencia se trata de prisioneros. Entonces si un grupo de prisioneros intenta fugarse, al otro día del intento fallido de fuga, amanece encadenado. Si un grupo de presos o un preso hacen cosas que ponen en peligro la seguridad de los demás y también de la insurgencia y de los guerrilleros que les cuidan pues reciben un castigo. Claro, eso, por supuesto, en el relato, en la utilización mediática que se hace del asunto resulta como algo supremamente cruel e inhumano.


Pero aparte de advertir que me resulta muy doloroso encontrar esas situaciones, creo que se ha magnificado ese tema con un ánimo, repito, de dar una apariencia de crueldad que estoy seguro yo, no existe en la insurgencia y si existe, existe como hechos aislados, como hechos que además son punibles por estatutos y reglamentos de ellos.


6. Para desprestigiar a las FARC-EP, la campaña propagandística del imperialismo y la oligarquía colombiana señala permanentemente que en las filas de ésta organización se maltrata a las mujeres. Tú tuviste oportunidad de conocer a Lucero, la “bellísima Lucero”, la compañera de Simón Trinidad. Cuéntanos algo sobre esa excepcional mujer.


(Jorge Enrique Botero se siente conmovido al escuchar el nombre de Lucero. Sus ojos se llenan de lágrimas)


Hombre, Dax, me haces sentir un largo escalofrío por mi cuerpo. Solamente escuchar el nombre de Lucero me causa una gran emoción íntima, interna.


Lucero es una típica representante de las jóvenes colombianas que llegan a la insurgencia por la vía de la política. Ella es una muchacha que en su época de estudiante se forma políticamente, ingresa a las filas de la Juventud Comunista, actúa en la legalidad y va viendo caer a su alrededor a todos sus compañeros de lucha que no están echando tiros, sino que están en la brega política legal.


Lucero proviene de una pequeña población de la Costa Atlántica colombiana. Ingresa a la Unión Patriótica y va viendo como todos sus dirigentes se van muriendo a tiros. Tiene la fortuna de encontrarse con un frente guerrillero comandado por Simón Trinidad y ante la eventualidad de morirse o abandonar la lucha, prefiere optar por otra manera de seguir atendiendo a sus ideales.


¿Maltrato? Jamás he observado, es muy posible, estamos hablando de hombres y mujeres que tienen sentimientos y a los hombres les dan celos y a las mujeres les dan celos. Es posible que haya habido episodios medio melodramáticos, incluso violentos entre parejas, así como actitudes machistas, sin lugar a duda.


Pero, por ejemplo, un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es lo menos probable que yo me pueda imaginar en el mundo. Porque un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es inevitablemente castigado con la pena máxima o si un guerrillero se sobrepasa o actúa de una manera agresiva contra mujeres de la población civil, también es objeto de fortísimos castigos.


No he visto una organización social o un grupo social donde en la práctica los roles femenino y masculino se hayan invertido totalmente a como sucede en la sociedad capitalista. Ahí los roles están totalmente equilibrados. La elaboración de los alimentos, el lavado de la ropa lo ejercen los hombres y ahí viceversa las mujeres no sólo cargan su fusil, sino que se disponen para las tareas más duras de abrir caminos, de abrir trincheras.


Desde el punto de vista práctico, de la rutina diaria de la guerrilla el concepto y la práctica del machismo no existe. Yo creo que algunos de los lugares donde más he visto evolucionada y realizada a la mujer es en el mundo insurgente.


Me río mucho de toda esa habladuría que hay sobre el maltrato a las mujeres y las mujeres objeto sexual y que las mujeres para poder ingresar tienen que pasar por los brazos de los comandantes. Eso me resulta novelado totalmente. Lo que se busca es desestimular el ingreso de las muchachas a la insurgencia y busca crear la sensación de que eso allá es un infierno machista, en el cual la mujer no es sino un objeto sexual para satisfacer los instintos de los demás. Pero yo creo que ellos se mueren de la risa allá y de la rabia también de oír esas versiones, porque el lugar donde mejor he visto yo a las mujeres es allá.


Gracias Jorge. Mi cariño, respeto y admiración para ti por tu convicción revolucionaria y tu consecuencia como profesional del periodismo, metido en el movimiento mismo de lo social y no sólo en los escenarios de las industrias mediáticas.


Gracias a ti.

El cerco de moralina contra las FARC (II)

Mario Rivera Ortiz (especial para ARGENPRESS.info)


En el cerco político que está siendo tendido alrededor de las FARC por cinco gobiernos de los países amazónicos: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, y Colombia se cierra, pero el grupo insurgentes colombiano, hasta ahora, se ha negado a beber el brebaje mortal marcado como el “M-19+AD”. Las FARC viven, luchan y se desarrollan. Por tal motivo otros Estados burgueses han agregado al cerco militar y político, uno más, con el fin de dañar la imagen moral del grupo insurgente frente a los pueblos de América y el Caribe. Es el cerco de moralina que maneja el asunto del narcotráfico a través de los medios de comunicación.


Pero los hechos son implacables. El inmenso narco-mercado que funciona en el interior de los EEUU y de los países de la Unión Europea es prueba parlante de la verdadera condición moral de los acusadores de las FARC, pues dicho mercado no es un ente incorpóreo e inasible, que se mueva automáticamente por sí mismo o por influjo divino, sino que existen personas físicas y morales dentro de él que lo mantiene vivo; que lo organizan, lo administran y lo promueven, y también, una Bolsa de valores que guarda celosamente las grandes sumas de dinero que produce la narco-industria.


O sea pues que, las mismas personas que a través de sus representantes castrenses, comerciales, literarios y políticos, promueven la campaña mediática contra las FARC, son las que usufructúan dicho mercado.


El antecedente remoto de esta doble política del imperio lo encontramos en la Guerra del Opio desatada por Gran Bretaña contra China, en el bienio 1840-1842, para imponerle el contrabando de opio y ocupar enclaves territoriales. Más recientemente el patético caso de Colombia, del cual la senadora colombiana Piedad Córdoba dijo recientemente: “…asesinaron a muchos de los jefes de la droga famosos, como Pablo Escobar y a otros los extraditaron, como los Rodríguez Orejuela, pero después de eso se puede decir que se democratizó el negocio de la droga.” El narcotráfico se democratizó entre los paracos, los balandros y los políticos más cercanos a Álvaro Uribe.


He aquí pues una radiografía incompleta de quienes han creado el cerco moralista anti-FARC, con el fin de justificar todo contra el grupo insurgente y paralizar la solidaridad potencial de algunos sujetos sociales que, por su naturaleza de clase y su innata mojigatería, suelen aceptar de buena gana todo tipo de intrigas. Son pues, hipócritas contumaces de nacimiento, que tiemblan de pies a cabeza ante las acusaciones del imperio y voltean la cara hacia otro lado, cuando se les muestra donde están los grandes patrones de la droga.


Ahora bien, tampoco vamos a golpearnos el pecho, hay que aceptar que el uso y abuso de las drogas es un mal que afecta a la humanidad en su conjunto; prácticamente no hay sector social libre de este problema, incluyendo aquellos del movimiento revolucionario internacional considerados “puros”, no digamos dentro de las clases sociales parasitarias; por ello, este asunto reclama un análisis cuidadoso y desapasionado.


A este respecto hay que tener presente que los revolucionarios de carne y hueso no vienen del limbo. Algunos de ellos, a lo largo de su vida, han sido irremediablemente contaminados por las costumbres de la sociedad donde han vivido bajo la educación burguesa tradicional y no pueden cambiar en el preciso momento en que pasan al campo de la lucha revolucionaria. Estas mismas personas son capaces todavía, durante mucho tiempo, aun militando lealmente en favor de una causa justa, de cometer errores y aún crímenes graves.


Hay que decir con toda claridad que dichas “anomalías”, de ninguna manera definen a la organización o al movimiento revolucionario en su conjunto y ni siquiera al individuo mismo, tal es el caso de los cubanos que encabezaba el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez y Antonio De La Guardia Font, alto jefe de los servicios de Inteligencia cubana. Estos compañeros, en el periodo de 1986-1989, se involucraron en el narcotráfico y en el lavado de dinero y trabajaron de consuno con poderosos capos trasnacionales. Algunos de ellos llegaron, incluso, a utilizar el clásico pasaporte colombiano para facilitar sus movimientos.


¿Y quién por estos hechos podría hablar de un narco-Estado cubano? ¿Quién podría acusar a Ochoa Sánchez, De La Guardia Font y compañeros, de haber sido contrarrevolucionarios? ¡Ni los fiscales más duros que los enjuiciaron lo hicieron nunca! Lo mismo podríamos decir de las FARC, en el caso de que alguien dentro de sus filas hubiese caído en las tentaciones que despiertan los florecientes mercados, colombiano e internacional, de drogas. El rasero debe ser uniforme.


Es más, en la historia de nuestros países existen ejemplos de revolucionarios auténticos que surgieron del bandolerismo social y nadie se atreve, salvo la morralla más reaccionaria, a dudar por ello de su gran valor histórico; verbigracia Pancho Villa en México, Edesio, el Rey de la Sierra Maestra y el legendario Cuini, en Cuba.


Por otra parte, cuando se presentan estos problemas en las formaciones insurgentes, habitualmente han sido resueltos por la justicia revolucionaria y de ninguna manera por los tribunales burgueses. De sobra se sabe cómo funcionan y a quiénes sirven los tribunales del imperio, desde el Consejo de Seguridad de la ONU, hasta el Tribunal Internacional de la Haya. Sus leyes para castigar los ilícitos relativos al tráfico y consumo de estupefacientes siempre han sido puro y simple papel del baño. La experiencia al respecto es vasta, recordad si no, los resultados nulos que produjo la llamada Ley Seca en los EE.UU., en el periodo de 1920-1933, y la Ley Gorvachov en la ex Unión Soviética. Ambas, sólo impulsaron la producción doméstica de bebidas alcohólicas e dispararon la violencia social.


Entonces, ¿qué realmente se persigue con las acusaciones contra las FARC, el MLN y otros grupos insurgentes que operan en Colombia y otros países, cuando se les endilga sin prueba alguna el cargo de narcotraficantes? Justificar sospechosos silencios y proseguir la persecución de los rebeldes hasta su aniquilamiento, objetivo que, por lo demás, está condenado al fracaso, pues más temprano que tarde los pueblos de América confraternizarán en la lucha contra el enemigo común, con o sin los gobiernos que así lo decidan.


Otro problema que también ha estremecido a algunas personas de buena fe, es el relativo a los prisioneros de guerra de las FARC, pero este tema reclama mayor espacio.


Ver también:
- El cerco político de las FARC

Una guerra contra la coca en la que nadie cree. En realidad es una guerra contra los pobres

James J. Brittain
CounterPunch


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens




Desde su selección sistémica de naciones productoras para sus métodos militarizados de erradicación, funcionarios gubernamentales en Washington han blandido regularmente datos falsos respecto a la efectividad y validez de la así llamada “guerra contra la droga” de EE.UU. Desde los años ochenta, Colombia se convirtió en un campo de batalla figurativo y literal en esta guerra, como el principal cultivador de coca del mundo. Mientras las políticas económicas liberalizadas debilitaban la economía política rural de Colombia cientos de miles de pequeños y medianos productores, campesinos y agricultores sin tierra gravitaron hacia la industria de los narcóticos, a través del cultivo, como un medio de vida y supervivencia. EE.UU., condenó esas actividades como amenaza, ya que las drogas fueron proclamadas como un riesgo para la ‘seguridad nacional’ (Casa Blanca, 1986). A su vez, Washington dedicó mucho tiempo, dinero y recursos militares para reprimir la coca ‘en la fuente’. Sin embargo, ese enfoque militarizado hacia la erradicación ha producido consistentemente resultados increíblemente pobres. En lugar de facilitar una disminución la industria de los narcóticos vivió una inmensa expansión durante las últimas dos décadas.

A comienzos de noviembre se informó sobre un cambio fascinador relacionado con esta debacle histórica. La embajada de EE.UU. en Bogotá anunció una milagrosa disminución de un 29% en el cultivo de coca en Colombia y una disminución estimada en un 39% en la producción de cocaína sólo en 2008. Semejantes cifras son increíbles, porque en realidad las tasas de cultivo de coca han aumentado significativamente desde que Washington se lanzó a su guerra contra la droga en Colombia. Durante todos los años ochenta, cuando Colombia fue identificada como amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., el cultivo promediaba 46.000 hectáreas. En los años noventa los niveles habían llegado a 61.000 hectáreas, mientras en la última década se han visto tasas promedio cercanas a las 140.000 hectáreas.

Llevando este tema un paso más allá, si se sitúan las tasas de cultivo de coca en conjunción con las tasas de coca erradicada mediante técnicas manuales y aéreas se hace cegadoramente obvio que las tasas de crecimiento no han disminuido. Al contrario, se aceleraron – especialmente bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez [2002-2010]. Semejante información anula el ‘éxito’ que reivindican ahora Washington (y Bogotá).

¿Quiénes redactaron y presentaron la información al público? Aunque formalmente fue publicado a través de la embajada de EE.UU. en Bogotá, el informe y las conclusiones provinieron de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) – especialmente del Director de Inteligencia Central, Centro de Crimen y Narcóticos (CNC) de EE.UU. Lo que es especial al respecto es la ausencia tácita de la Oficina Nacional de Política Nacional de Control de la Droga (ONDCP). En la mayor parte de la última década, la ONDCP ha sido el principal medio para la publicación formal de información relacionada con los niveles de cultivo de coca dentro de Colombia. El hecho de que la CIA/CNC haya publicado este informe y no la ONDCP debiera provocar un cierto cuestionamiento y debate.

Muchos, en particular funcionarios estadounidenses en Washington y Bogotá, han mostrado desdén y desconcierto ante los datos de la ONDCP durante los últimos años. De un modo embarazoso la ONDCP ha mostrado que los niveles de coca no han disminuido sino más bien aumentado a niveles nunca vistos en la historia de Colombia. Si se comparan los niveles de coca de los años ochenta con los actuales, los datos revelan subidas que promedian un 350%. Durante fines de los años noventa y comienzos-mediados de los dos mil, mientras EE.UU. gastó casi 8 mil millones de dólares en misiones contra narcóticos en Colombia, la ONDCP ilustró que los niveles hicieron todo lo contrario que deteriorarse. Eso causó indudablemente considerable estrés a los funcionarios gubernamentales tanto en EE.UU. como en Colombia, como se vio en 2006 cuando el ex ministro del interior de este último país, Sabas Pretelt reprendió a la ONDCP – llegando a argumentar que la oficina manipulaba e inflaba sistemáticamente los niveles de coca en Colombia (United Press International, 2006).

EE.UU. trata hace tiempo de manipular cifras relacionadas con los niveles de coca de Colombia. Durante los años noventa, Washington se mostró elocuente en su promoción de una clara disminución en la narcoindustria de Colombia debido a la participación de EE.UU. y su enfoque hacia la erradicación de la droga. Sin embargo – para embarazo y desprestigio de Washington – investigación, separada de las fuentes gubernamentales, estableció que la productividad de la cocaína había aumentado considerablemente. Las cifras mostraban que los niveles de cocaína eran dos veces superiores de lo que había afirmado EE.UU.

Semejantes inexactitudes no son errores aislados. Tanto Washington como Bogotá se han contradicho consistentemente, han cometido errores de cálculo, o han sido evidentemente incorrectos respecto a ‘conclusiones mutuamente aseguradas’ de coca.

Al referirse a niveles de erradicación ‘exitosa’ dos agencias estatales separadas en EE.UU. señalaron cifras vastamente diferentes durante varios años. En 2008, fueron producidos dos informes relativos a los niveles de cultivo de coca: uno de del Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs (2008) y el otro de la ONDCP (2008b). Los datos cuantitativos entre los dos fluctuaron en miles de hectáreas. Las variaciones fueron tan significativas que entre 2003 y 2007 las tasas de fumigación aérea se diferenciaban en casi 27.000 hectáreas. Las tasas anuales de inexactitud sobre la erradicación aérea promediaron 5.400 hectáreas, mientras la erradicación manual fue ligeramente ‘mejor’ con 3.330 hectáreas. Todo esto es importante sobre la base del hecho de que las conclusiones provenían de la misma inteligencia estatal.

Las equivocaciones persisten actualmente. Mientras aplaudía su auto-proclamado éxito – aunque los niveles actuales exceden de lejos todo lo presenciado en los años setenta, ochenta y noventa – la embajada de EE.UU. en Bogotá, en dos ocasiones separadas, presentó errores en sus cifras actuales. Según la Hoja de Datos (2009a) de la embajada: Producción y Cultivo: Colombia 2008,” 129.876 hectáreas de coca habían sido expuestas a fumigación aérea mientras 95.731 hectáreas sufrieron alguna forma de erradicación manual. Esto equivale a un total de 225.607 hectáreas. Sin embargo, en el mismo documento los funcionarios estipulan que “la erradicación combinada por pulverización y erradicación manual para 2008 fue de 227.605 hectáreas.” Esa información es aún más problemática cuando se refiere al comunicado de prensa de la embajada (2009b) “Estudio oficial EE.UU.-Colombia muestra rápida caída en el cultivo de coca y en la producción de cocaína” que argumentaba que “altos niveles de erradicación aérea fueron mantenidos cubriendo más de 133.000 hectáreas” – una diferencia bastante superior de 3.000 hectáreas o sea el tamaño de unos 1.400 campos de fútbol.

Aunque semejantes errores de cálculo demuestran, una vez más, la inepcia cuantitativa de la inteligencia de EE.UU. tampoco incluyen los costes sociales de una actitud militarizada hacia la erradicación.

Mientras afirman que están tratando de alentar a los trabajadores agrícolas a participar en la sustitución de cultivos, Washington y Bogotá están, en los hechos, desestabilizando la economía política rural. Consideremos un escenario en el cual numerosos campesinos renuncian al cultivo de coca después que vastas porciones de su territorio han sido atacadas ecológicamente. ¿Qué resultaría en realidad? Primero, numerosos campesinos adoptarían la producción (legal) de cultivos que no sean de coca, llevando a un influjo inmediato de un pequeño puñado de los cultivos más rentables en una región geográfica particular, reduciendo así los ingresos potenciales para esos productos. Esto causaría subsiguientemente un efecto cíclico de pobreza – una de las causas originales que llevaron al cambio original a la coca para comenzar. Más productores rurales volverían entonces a la industria de la coca como medio de subsistencia.

Un segundo dilema que podría ser – y ha sido – enfrentado por los pequeños productores es la falta de garantías estatales para asegurar que se les proteja en un clima socioeconómico posterior a la coca. Se ha visto repetidamente que los que aceptaron una sustitución de cultivos impuesta por el Estado no reciben el apoyo financiero o la ayuda del Estado, de agencias de desarrollo, o de ONG. Por falta de capital, los productores se ven obligados (de nuevo) a volver a la coca, ya que no existen otros medios de subsistencia. La tercera consecuencia tiene que ver con la ecología del área, que afecta no sólo a los cultivadores de coca sino también a los agricultores que desde hace tiempo se abstuvieron por completo del cultivo de coca. Como resultado de la pulverización con defoliantes tóxicos mediante la fumigación aérea las tierras de muchos han sido destruidas – inutilizándolas para la agricultura. Una plétora de casos incluso revelaron cómo semejantes prácticas afectaron cultivos legales (como ser plátanos, limones, yuca, maíz, etc.) durante las campañas estadounidenses/colombianas contra los narcóticos. Esto llevó a que a numerosos campesinos no les quedó otra opción que irse a la ciudad o, irónicamente, cultivar coca como un medio para reducir sus pérdidas.

Incluso ha habido informes confirmados sobre funcionarios que han admitido que el objetivo de la fumigación era desplazar a los campesinos para aumentar la mano de obra barata en los centros urbanos mientras se centralizaban los recursos rurales en manos de la agro-industria en gran escala. Finalmente, hay que subrayar cómo las prácticas de erradicación han dañado indiscutiblemente las vidas de millones en Colombia y el entorno en el que viven. La fumigación aérea ha obligado a muchos a abandonar sus casas y aldeas debido a la contaminación de la tierra y del agua. Esto ha devastado subsiguientemente la producción alimentaria presente y futura, la estabilidad económica, y los precarios defectos y condiciones en jóvenes y mayores. La destrucción de cultivos, suelos, y niveles freáticos ha puesto trabas a la capacidad de comunidades enteras no sólo de sustentarse, sino ha llevado a más destrucción ecológica ya que son obligadas a colonizar regiones forestales. Al no querer abandonar la vida sociocultural que conocen, muchos se ven obligados a talar y a habitar territorios no poblados hace tiempo.

Mientras puede haber disminuciones temporales – aunque no sucede casi nunca – las causas político-económicas subyacentes al cultivo de coca no han disminuido. Irónicamente, la erradicación militarizada mediante la pulverización aérea o el desplazamiento manual de cultivos aumentarán con seguridad las condiciones de pobreza. Bajo estas circunstancias la industria de los narcóticos no se debilitará sino será mantenida (si no aumentada). Semejantes posiciones no representan sólo la crítica de unos pocos sino incluso la de aquellos que se encuentran dentro del propio aparato estatal. En octubre, funcionarios dentro de Colombia expresaron el fracaso de tales políticas. Según informa este año Neda Vanovac:

“El Consejo Nacional de Planeación de Colombia afirmó… que la lucha contra la droga ha sido perdida y que la política de ‘Seguridad Democrática’ del actual gobierno es en gran parte responsable por el aumento sistemático en las violaciones de derechos humanos en el país. El presidente del consejo, Adolfo Atehortúa, condenó la política antidroga de la nación, diciendo que ha sido un fracaso total. Como prueba, dijo que ni la cantidad de hectáreas plantadas con cultivos ilícitos ni la producción neta de droga ha sido significativamente reducida. También sugirió que se detenga la fumigación ya que está aumentando la pobreza en áreas rurales, informó el periódico El Espectador.” La aspersión aérea general e indiscriminada, "lesiona al campesino sin oportunidad diferente, al productor desamparado, al probador sin proyecto de vida y sin empleo, pero no elimina en forma definitiva la persistencia de las plantaciones", dice el presidente del Consejo Nacional de Planeación.

César Gaviria Trujillo, presidente de Colombia entre 1990 y 1994, agregó su protesta contra el actual enfoque de la eliminación de drogas en Colombia. En noviembre declaró (junto a Fernando Henrique Cardoso – ex presidente de Brasil y a Ernesto Zedillo Ponce de León – ex presidente de México):

“La guerra contra la droga ha fracasado. Es hora de reemplazar una estrategia inefectiva por políticas más humanas y eficientes contra la droga… Las políticas prohibicionistas basadas en la erradicación, la interdicción y la criminalización del consumo simplemente no han funcionado. La violencia y el crimen organizado asociado con el narcotráfico siguen siendo problemas críticos en nuestros países… Durante los últimos 30 años, Colombia implementó todas las medidas concebibles para combatir el narcotráfico en un masivo esfuerzo en el cual los beneficios no fueron proporcionales a los recursos invertidos.”

Incluso el actual ministro de relaciones exteriores de Colombia, Rodrigo Pardo, ha entrado al debate contradiciendo las afirmaciones de éxito de Washington. Pardo expresó que el pueblo de Colombia está “cansado de la estrategia de la droga… lo que hemos hecho no ha dado resultados… Hemos invertido tanto dinero y esfuerzo y sin embargo las estadísticas siguen siendo las mismas.”

Mientras aplauden los éxitos, los que llevan las riendas del poder han evidentemente hecho la vista gorda ante las causas y consecuencias de sus acciones. Es cada vez más aparente, al reflexionar sobre dichas condiciones que Washington y Bogotá no están realizando un ataque contra la droga sino más bien librando una guerra contra los pobres.

……….

James J. Brittain, enseña sociología en la Universidad Acadia, Wolfville, Nova Scotia. Para contactos escriba a: james.brittain@acadiau.ca

Obras citadas

Abruzzese, Renzo. 1989. Coca-leaf Production in the countries of the Andean subregion. New York: UNODC.

Barstow, Anne and Tom Driver. 2003. Colombians Speak Out about Violence and U.S. Policy. Documentary Film (Independent).

Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs. 2008. International Narcotics Control Strategy Report. Washington, DC: Department of State.

Cardoso, Fernando Henrique, César Gaviria and Ernesto Zedillo. 2009. The War on Drugs is a Failure. Bogotá: Partido Liberal Colombiano

Hamer, Ashley. 2009. “Fight against drug trafficking in Colombia is failing: experts,” November 18 On-Line http://colombiareports.com/colombia-news/news/6939-fight-against-drug-trafficking-in-colombia-is-failing-experts.html Accessed November 18, 2009.

Latin American Working Group. 2003. The Numbers Game: Coca Cultivation in Colombia. Washington, DC: LAWG.

Office of National Drug Control Policy. 2005. 2004 Coca and Opium Poppy Estimates for Colombia and the Andes. Washington, DC: White House.

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____. 2008a. “Official U.S. Colombia Survey Reveals Sharp Decline in Cocaine Production,” September 10 http://www.whitehousedrugpolicy.gov/news/press08/091008.html On-Line Accessed September 14, 2008.

____. 2008b. “Targeting Cocaine at the Source,” no date On-Line Accessed http://www.whitehousedrugpolicy.gov/publications/international/factsht/target_cocaine_src.html October 1, 2008.

Scott, Peter Dale. 2003. Drugs, Oil, and War: The United States in Afghanistan, Colombia, and Indochina. New York: Bowman & Littlefield Publishers, Inc.

United Press International. 2006. “Colombia Rejects Coca Expansion Report,” April 17 On-Line http://www.upi.com/Top_News/2006/04/17/Colombia-rejects-coca-expansion-report/UPI-70001145285639/ Accessed April 17, 2006.

United States Department of State. 2003. Coca Cultivation in Colombia, 2002. Washington, DC: Department of State.

United States Embassy in Bogotá. 2009a. Fact Sheet: 2008 Cocaine Production and Cultivation: Colombia. Bogotá: United States Embassy.

United States Embassy in Bogotá. 2009b. “Official U.S. Colombia Survey Shows Sharp Drop in Coca Cultivation and Cocaine Production,” November 6 On-Line http://bogota.usembassy.gov/pr_75_061109.html Accessed November 9, 2009.

Vanovac, Neda. 2009. “Council: Govt security policy caused increase in human rights violations,” October 27 On-Line http://colombiareports.com/colombia-news/news/6603-council-govt-security-policy-caused-increase-in-human-rights-violations.html#at Accessed October 27, 2009.

White House. 1986. National Security Decision Directive Number 221: Narcotics and national security. Washington, DC: Department of State.

Fuente: http://www.counterpunch.org/brittain11202009.html

Análisis dialéctico de la coyuntura colombiana

Análisis dialéctico de la coyuntura colombiana Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)


La Anexión (diplomática) y la Ocupación (militar) de Colombia por los EEUU a partir de la creación de un Sistema Integrado de Bases Militares Norteamericanas (SIBN) en nuestro país y el continente; ha generado de palabra y obra una natural repulsa continental. De momento “la batalla de ideas” sobre sus implicaciones para los Pueblos de la Patria Grande Latinoamericana, apenas se ha iniciado y es de esperarse que a partir de los fogonazos iniciales vaya surgiendo una mayor claridad orientadora. “Ya lo decía nuestro Padre Simón Bolívar al referirse a “los soldados bisoños que con los primeros disparos corren creyéndolo todo perdido”.


Por lo pronto va quedando claro que uno de sus rasgos esenciales es una escalada en todos los frentes de la geo-política Imperial, un paso más alto en la operación geo-estratégica de dominación y explotación de la región Andino-Amazónica, iniciada a finales del siglo pasado por el Gobierno USA de Bill Clinton, con el Plan Colombia/ Iniciativa Regional Andina, en la zona de las 5 fronteras o donde confluyen Brasil, Venezuela, Perú, Ecuador y Colombia, y cuya motivación económica ya aceptada por todo el mundo es la posesión y usufructo lucrativo de los ingentes recursos, que además de los 4 conocidos (petróleo, genes, agua y oxígeno) son todavía desconocidos para el público general (por ejemplo el metal Coltán u “oro azul” indispensable para los nuevos desarrollos tecnológicos del complejo Militar Industrial Norteamericano).


Hay otro punto de coincidencia general en los análisis, y es el contenido “supra-estructural” de la escalada especialmente en su aspecto ideológico, también reconocido hasta por la señora Condolezza Rice cuando en una chispa de lucidez y refiriéndose al Libertador Simón Bolívar, exclamó como si fuera un lastre que “estos pueblos tienen Historia”: Es la gran contradicción entre “Monroísmo y Bolivarismo”, definida o caracterizada desde sus inicios por el mismo Bolívar, avanzada o ensanchada por el apóstol José Martí, Farabundo Martí, Sandino, Jorge Eliécer Gaitán o Allende, entre los que ahora recuerdo, pero que ahora se ha hecho aún más evidente, clara y masiva.


Una tercera contradicción que ha sido aceptada (aunque con algunos reparos por los sostenedores de la división exclusiva y única entre Burgueses y Proletarios) es el entrelazamiento o fusión histórica- económica de los intereses Monroistas o Imperialistas con las Oligarquías Latifundistas Financieras de cada país, o “criollas” y que en cada uno de sus estados nacionales latinoamericanos ha revestido características propias o singulares o desarrollos particulares que corresponde a cada Pueblo Trabajador, como polo opuesto de la misma contradicción, aclarar en la teoría y la práctica.


Pero en donde no ha habido el mismo rigor dialéctico y se ha obviado o excluido el nudo de contradicciones materiales y objetivas, que la trascendental decisión del Pentágono de “engullirse” al pueblo colombiano ha originado, ha sido en el análisis de la “coyuntura histórica y económica actual”: Enmarcada primero, por una terrible y profunda crisis económica, social y ambiental sin paralelo en la civilización humana. Segundo, por el llamado “empantanamiento” de la temible y sofisticada maquinaria militar inteligente del imperialismo mundial, en Irak, Afganistán, Pakistán, Irán y Palestina. Y tercero, que los intereses Financieros del complejo militar industrial yanqui, requieren (o necesitan según lo enseñó Lenin) de otra “guerra (así sea limitada como todas las del Siglo XXI) para vender más armamentos y contratos, apoderarse de más recursos naturales, repartirse más el mundo subdesarrollado y salir de la recesión económica que se está prolongando más de lo esperado.


La anexión de Colombia por los EEUU, ha sido comparada muy sugestivamente con el “escenario” de la anexión de Austria que hiciera el Führer Hitler antes del desencadenamiento de la II Guerra Mundial. Puede haber algunas situaciones parecidas y aleccionadoras, pero la extrapolación geográfica e historia nubla la identificación del nudo complejo de contradicciones objetivas, de las que venimos hablando. Por ejemplo:


Los EEUU al tomar “conciente y racionalmente “ la decisión de anexarse y tomar posesión de Colombia (I Took Panamá, dijo el otro Roosvelt), el balcón más rico y estratégico de América desde el punto político militar y de recursos naturales conocidos y desconocidos, han puesto sitio militar a la república Bolivariana de Venezuela, y de paso también han colocado una afilada pica en el costado de la burguesía brasileña paulista, que históricamente ha mostrado cierto “nacionalismo” y ha venido tomando distancia frente a los EEUU , exhibiendo ( en una serie de cumbres internacionales ) una imagen de “sub potencia emergente”. Sin embargo la “Amazonía Nossa” y sus inmensas riquezas declaradas objetivos militares-económicos con el subterfugio de combatir el narcotráfico y las tendencias “anti norteamericanas de ciertos países de la región; también pertenece a tres 3 de las grandes potencias del G20 (Francia con Cayena, Inglaterra con Guyana, y Holanda con Surinam), y ahora tendrán que compartirla también con los EEUU situados estratégicamente en Colombia.


Si se tienen en cuenta estos 4 hechos contradictorios: 1-Colombia 2-Venezuela 3-Brasil 4-Las potencias europeas amazónicas; es fácil entender el papel conciliador o mejor “la parálisis estratégica” de Lula, como la llama el profesor Dieterich en su poco dialéctico análisis, basado en la teoría burguesa de los escenarios futuros y publicado en Indymedia/Colombia 18. 11. 2009.


Pero atención: en donde acierta el profesor Dieterich y coincide con lo dicho por el Comandante Fidel Castro para Cuba, es en el reconocimiento de que la mayoría de revoluciones han sido destruidas desde dentro, y que el proceso revolucionario venezolano tiene diversas “contradicciones internas”, que parece ser no lo convierten en la excepción a esta generalización sociológica.


Y por último, quisiera llamar la atención o controvertir la contradicción subjetiva contenida en la opinión de que existen dos Obamas. No hay dos Obamas. Objetivamente hay uno solo para mostrar en público, mientras la verdadera política internacional de los EEUU es desarrollada por la familia Clinton de acuerdo con los intereses del complejo militar industrial yanqui arriba descritos. El presidente Obama, ganó las elecciones, pero haciendo diversas y múltiples concesiones electorales que a la larga terminaron por colocarlo a merced de sus adversarios los Clinton, reconocida familia de reaccionarios inspiradores y ejecutores del Plan Colombia /Andino.


Obama interesado en la reforma interna del sistema de salud, dejó el asunto Colombo-Venezolano, lo mismo que lo de Honduras en las manos o a discreción de la señora Hillary Clinton, quien a nombre de la regresiva y poderosa familia suya, ligada estrechamente a los intereses financieros del complejo militar-industrial norteamericano, se encargó de desarrollar toda la política internacional de los Estados Unidos en la región, tal y como lo estamos viendo. Esta sin duda si es una verdadera contradicción que no debiera dejarse pasar por alto en los futuros análisis.

El cerco político a las FARC

El cerco político a las FARC Mario Rivera Ortiz (especial para ARGENPRESS.info)


En memoria de los estudiantes mexicanos asesinados en Sucumbios, Ecuador, el 1 de marzo de 2008: Verónica Velázquez Ramírez, Juan González del Castillo, Soren Ulises Avilés Ángeles y, Fernando Franco Delgado.


Las FARC son un grupo armado que libra una guerra civil impuesta a sangre y fuego por la oligarquía colombiana y sus patrones yanquis, que actúa como un contrapoder popular en Colombia a partir del asesinato del luchador social liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la sublevación subsiguiente conocida como El Bogotazo. Desde entonces las fuerzas insurgentes de Colombia han resistido la guerra desatada por la antigua coalición anticomunista y a partir del 11/9, por la alianza antiterrorista conformada principalmente por los gobiernos de los Estados Unidos, Canadá, Unión Europea, Japón, Israel, Perú y Colombia. Hoy, lo ha dicho el embajador estadounidense en Colombia, William Brownfield: “las FARC son un blanco para las tropas yanquis acantonadas en ese país”. Este sería el gran cerco político-militar de las FARC.


Pero hay también un segundo cerco político e ideológico que se ha integrado en su entorno inmediato y que, quiéralo o no, tiende a perjudicar la existencia de las FARC. En esta formación secundaria lamentablemente se cuentan algunos gobiernos que forman parte de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Examinemos algunos hechos y palabras al respecto consumados por algunos gobiernos de los países de este bloque político: el gobierno nicaragüense de Daniel Ortega reanudó nexos diplomáticos con el gobierno de Álvaro Uribe apenas 7 días después de la masacre de Sucumbíos, suscribiendo con ello la impunidad y pasando por alto claras violaciones al derecho internacional; imitando a Ortega, cuatro meses después, Ecuador y Colombia inician un proceso de restablecimiento de sus relaciones diplomáticas mediante los buenos oficios de Jimmy Carter, “constructor de confianza”, al mismo tiempo el presidente ecuatoriano preguntaba: “¿Saben quiénes son los mejores apoyos para Uribe? Las FARC.
Con todas las tonterías que hacen, cuánta popularidad le dan a Uribe.” Y el mismo Rafael Correa se expresó “satisfecho” por el supuesto rescate militar de la Betancourt; , tres meses después el presidente Hugo Chávez, dijo: “La guerra de guerrillas pasó a la historia y ustedes en las FARC deben saber una cosa: se han convertido en excusa del imperio para amenazar a todos. Son la excusa perfecta. El día que haya paz en Colombia se acabará al imperio su excusa, la principal que tiene, el terrorismo…Liberen a los rehenes a cambio de nada” y a continuación felicitó a su “hermano” y “amigo”, Álvaro Uribe, por la liberación de Ingrid Betancourt; , , lo dijo, e inmediatamente fue aplaudido y apoyado por el republicano derechista John MacCain; Evo Morales, presidente de Bolivia, cerró la rosca afirmando que “Ojalá ese movimiento armado (las FARC) pueda hacer una profunda reflexión, y lamento mucho decirle que es el mejor instrumento del imperio en este momento.” También rindió tributo a la vía parlamentaria de la revolución; y hasta Fidel Castro criticó los secuestros de las FARC, aunque se abstuvo de sugerir su desarme incondicional.


De esta manera, casi todos los mandatarios mencionados, de una o de otra forma, estuvieron de acuerdo en censurar a las FARC, mientras que los medios de comunicación, conservadores y liberales, batían palmas, jubilosos, y proclamaban que Uribe estaba más fuerte que nunca y las FARC iban en “caída libre.”


No cabe duda que desde la muerte de Manuel Marulanda Vélez, jefe máximo y fundador de la guerrilla colombiana, el 26 de marzo de 2008, se inició una dura etapa en la vida de las FARC, que bajo fuego cruzado hizo crisis en julio de ese mismo año, cuando al plomo de los “para-contratistas” de Álvaro Uribe se sumó la crítica de la izquierda regional, demandando su autoliquidación en bien de la paz en América del Sur.


Y en un círculo intermedio están los gobiernos burgueses que no califican a las FARC de “terroristas”, como los de Ecuador, Brasil, Argentina, Chile, pero que tampoco les brindan solidaridad de ningún tipo. ¡Al fin y al cabo se sabe que este grupo guerrillero es el que más cercos ha roto en la historia del continente!


No casualmente Álvaro Uribe, jefe del Estado colombiano, el mismo tres de julio de 2008, se apresuró a invitar a las FARC a negociar, precisamente cuando creía que la guerrilla estaba en la lona y que era “fruta madura”. Invitaba Uribe con tal desfachatez, como si no existiese una historia de traiciones en las mesas de negociación, antes y después de la que permitió el gobierno de Pastrana, con la presencia del comandante guerrillero Raúl Reyes, en junio del año 2000. No obstante, Alfonso Cano, actual dirigente de las FARC, hizo una reciente invitación al diálogo a Uribe, quien sólo contestó que Cano no era un interlocutor válido y que era un “bandido”. Uribe confía demasiado en el poder letal de las siete bases militares yanquis instaladas en su tierra. Alguien debería contarle la historia de Dien Bien Phu.


Así pues, no se necesita ser superrevolucionario o ultra -palabras que hoy por hoy no tienen ningún significado frente a las atrocidades de la guerra preventiva practicada por la OTAN e Israel-, para estar en desacuerdo con las opiniones que hemos mencionado y llamar respetuosamente a su pronta reconsideración, máxime que no sabemos si fue agotado el diálogo directo con los interesados más inmediatos antes de ser criticados.


Pero existen otras fuertes razones prácticas que obligan tener prudencia cuando se quiere opinar, desde afuera, sobre las FARC; entre ellas, muy fundamentalmente, y luego de que Barack Obama ha desatraillado sus perros en las selvas ecuatoriales de Sudamérica, el papel central que jugarán los combatientes de las FARC en la resistencia contra las tropas imperiales invasoras.


Imagen: Colombia - FARC-EP, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército Popular

Documento oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos revela las verdaderas intenciones detrás del Acuerdo Militar con Colombia

Documento oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos revela las verdaderas intenciones detrás del Acuerdo Militar con Colombia Eva Golinger


Un documento oficial del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos revela que la base militar de Palanquero, Colombia “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur”. Esta afirmación contradice las explicaciones dadas por el presidente Álvaro Uribe y el Departamento de Estado de EEUU sobre el acuerdo militar firmada el pasado 30 de octubre entre Washington y Colombia.


Los gobiernos de Colombia y EEUU han mantenido públicamente que el acuerdo militar se trata solamente de operaciones y actividades dentro del territorio colombiano para combatir el narcotráfico y el terrorismo interno. El presidente Uribe ha reiterado múltiples veces incluso en la reunión de la UNASUR en Bariloche, Argentina que su acuerdo militar con Washington no afectará a sus vecinos. No obstante, el documento de la Fuerza Aérea de EEUU confirma lo contrario e indica que las verdaderas intenciones y objetivas detrás del acuerdo son para poder realizar operaciones militares a nivel región para combatir la “amenaza constantes de los gobiernos anti-estadounidenses”.


El acuerdo militar entre Washington y Colombia autoriza el acceso y uso de siete instalaciones militares en Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apíay, Cartagena y Málaga. Adicionalmente, el acuerdo permite “el acceso y uso de las demás instalaciones y ubicaciones” por todo el territorio colombiano, sin restricciones. Junto con la impunidad plena que este acuerdo otorga a los militares, civiles y contratistas estadounidenses que entrarán a territorio colombiano en el marco del convenio, la autorización para que EEUU utilice cualquier instalación en el país, incluyendo a los aeropuertos comerciales, significa una entrega total de la soberanía colombiana.


El documento de la Fuerza Aérea destaca la importancia de la base militar de Palanquero y habla sobre la necesidad de invertir 46 millones de dólares para acondicionar la pista aérea, las rampas y varias otras instalaciones de la base para convertirla en una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) de EEUU. “Estableciendo una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) en Palanquero apoyará la Estrategia de Postura del Teatro del Comando Combatiente (COCOM) y demostrará nuestro compromiso con la relación con Colombia. El desarrollo de este CSL nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y establidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”.


No es difícil imaginar cuales gobiernos en Suramérica son considerados por Washington como “anti-estadounidenses”. Sus constantes declaraciones agresivas contra Venezuela y Bolivia, e incluso Ecuador, comprueban que son los países del ALBA que son percibidos por Washington como una “amenaza constante”. De clasificar un país “anti-estadounidense” es considerarlo un enemigo de Estados Unidos. Bajo este contexto, es lógico pensar que EEUU reaccionaría frente a una región llena de “enemigos” con una agresión militar.


La lucha contra el narcotráfico es secundaria


Según el documento, “El acceso a Colombia profundizará la relación estratégica con los Estados Unidos. La fuerte relación de cooperación en seguridad también ofrece una oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda Suramérica, incluyendo el apoyo para las capacidades de combatir el narcotráfico.” Aquí es evidente que la lucha contra el narcotráfico es un asunto secundario. Este hecho contradice las explicaciones dados por los gobiernos de Colombia y Washington que han intentado aparentar que el objetivo principal del acuerdo militar es para combatir el narcotráfico. El documento de la Fuerza Aérea prioriza a las operaciones militares continentales necesarias para combatir “amenazas constantes”, como los gobiernos “anti-estadounidenses” en la región.


Palanquero es la mejor opción para el alcance continental


El documento de la Fuerza Aérea explica que “Palanquero es sin duda el mejor lugar para invertir en el desarrollo de la infraestructura dentro de Colombia. Su ubicación central está dentro del alcance de las áreas de operaciones en la región y su ubicación aislada ayudarás minimizar el perfil de la presencia militar estadounidense. La intención es utilizar la infraestructura existente...mejorar la capacidad de EEUU para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidenses Palanquero ayuda con la misión de movilidad porque garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos”.


Espionaje y guerra


Adicionalmente, el documento de la Fuerza Aérea confirma que la presencia militar estadounidense en Palanquero, Colombia aumentará las capacidades de espionaje e inteligencia, y permitirá a las fuerzas armadas estadounidenses aumentar sus capacidades para ejecutar una guerra en Suramérica. “El desarrollo de [la base en Palanquero] profundizará la relación estratégica entre EEUU y Colombia y está en el interés de las dos naciones [La] presencia también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de Inteligencia, Espionaje y Reconocimiento (ISR), mejorará el alcance global, apoyará los requisitos de logística, mejorará las relaciones con socios, mejorará la cooperación de teatros de seguridad y aumentará nuestras capacidades de realizar una guerra expedita.”


El lenguaje de guerra de este documento evidencia las verdaderas intenciones detrás del acuerdo militar entre Washington y Colombia: están preparándose para una guerra en América Latina. Los últimos días han estado llenos de conflictos y tensiones entre Colombia y Venezuela. Hace días, el gobierno venezolano capturó tres espías del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia ­ su agencia de inteligencia y espionaje ­ y descubrió varias operaciones activas dirigidas a la desestabilización y el espionaje contra Cuba, Ecuador y Venezuela. Las operaciones Fénix, Salomón y Falcón, respectivamente, fueron reveladas por documentos que encontraron junto a los funcionarios capturados del DAS. Hace dos semanas, también fueron hallados 10 cadáveres en el estado Táchira por la frontera con Colombia. Luego de realizar las investigaciones pertinentes, el gobierno venezolano descubrió que los cuerpos pertenecían a un grupo de paramilitares colombianos que se habían infiltrado a territorio venezolano. Esta peligrosa infiltración paramilitar desde Colombia forma parte de un plan de desestabilización contra Venezuela que busca crear un para-estado dentro del territorio venezolano y asi debilitar al gobierno del Presidente Chávez.


El acuerdo militar entre Washington y Colombia sólo aumentará esta tensión y violencia regional. Ahora con la información revelada en el documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se hace evidente ­ sin duda ninguna ­ que Washington esta buscando promover una guerra en Suramérica, utilizando a Colombia como su base de operaciones. Frente a esta declaración de guerra, los pueblos de América Latina tienen que mostrar unidad y fuerza. La integración latinoamericana es la mejor defensa contra la agresión imperial.


*El documento del Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fue redactado en mayo 2009 como parte de la justificación del presupuesto para el 2010 enviado por el Pentágono al Congreso estadounidense. Es un documento oficial de la Fuerza Aérea y reafirma la veracidad del Libro Blanco: La Estrategia de Movilidad Global del Comando Aéreo de la Fuerza Aérea de EEUU que fue denunciado por el Presidente Chávez durante la reunión de la UNASUR en Bariloche el 28 de agosto pasado. He puesto el documento y la traducción no-oficial de los segmentos sobre la base de Palanquero en la página web del Centro de Alerta para la Defensa de los pueblos, un espacio que estamos construyendo para asegurar que las denuncias e información estratégica estén disponibles para que los pueblos puedan defenderse con contundencia frente a la constante agresión imperial.


Documento original en inglés: