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Colombia

Uribe se va pero el fascismo a lo colombiano se queda

Uribe se va pero el fascismo a lo colombiano se queda

Alberto Maldonado ( ARGENPRESS.info)

La frase de Jorge Eliecer Gaitán, no puede ser más lapidaria: “En este país –dijo en 1928- el gobierno tiene para los colombianos, la metralla homicida; y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano”.

82 años después (2010) no solo que el gobierno de turno (cada uno más fascista que el otro) ha seguido ametrallando a los pobres colombianos sino que ha ensayado “técnicas genocidas” viejas y nuevas (los falsos positivos, las fosas comunes, los hornos crematorios) y han entregado su país (7 bases militares) al “oro americano”

Lo más grave, de los nueve candidatos presidenciales, cinco se declararon abiertamente partidarios de seguir la misma senda trazada en los últimos ocho años por el para presidente Álvaro Uribe Vélez; y solo uno con posibilidades ciertas (Antanas Mokus) no es que esté totalmente en contra de esta política fascista sino que promete someterse a la ley; la ley nacional y la ley internacional.

La derecha fascista no perdona

Es decir, si no gana Mokus, la premonición de Gaitán seguirá aplicándose pero no solamente dentro de Colombia sino en otros países, como ya lo ensayó el dueto Uribe-Santos, con Ecuador, y ha tratado de hacerlo con Venezuela.

El problema de geopolítica regional es que, por el momento, son mayoría en Latinoamérica y El Caribe los países con tendencia hacia el cambio, hacia el rescate de la soberanía y la dignidad nacionales. Pero, quién sabe si la tendencia pueda consolidarse y seguir adelante. Por lo menos, la derecha tradicional ya se ha establecido (o ha logrado un continuismo) en Honduras, en Panamá, en Chile, en Costa Rica, en Guatemala, Perú, México. Están en duda (mejor dicho, a medias) en Argentina, Paraguay, Brasil. Ya no tienen la menor duda de a adónde van, Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y también el Ecuador, a pesar de que los pachakutecs ecuatorianos, otrora en posiciones de izquierda, “han descubierto” que Correa es neoliberal, ya que no hace lo que ellos quieren que debe hacer.

Es casi un axioma político ineludible que, tras la izquierda viene la derecha; pero no esa derecha candorosa, pacífica, que todavía cree sinceramente en Dios y en Cristo; sino esa derecha cavernaria, esa derecha troglodita que piensa que si desaparece a todo anticristiano o que suene a ello, están sirviendo a Dios, a la Iglesia y, desde luego, a sus bolsillos, que han dejado de llenarse durante un tiempo. Y eso no lo pueden seguir permitiendo.

La tragedia colombiana

“En Colombia existe una política de exterminio de la oposición; una banda de criminales organizada desde el Estado para asesinar” ¿Quién dice esto?: Sandra Piedad Córdova, esa senadora que se las ha jugado sin miedo porque en Colombia se den por lo menos algunos rasgos de humanismo y que ha logrado salvar a varios rehenes de las FARC, especialmente el último, el célebre sargento Moncayo, a quien la gran prensa sipiana, no solo de Colombia sino del Continente, de pronto “lo olvidó” a pesar de que hasta hace muy poco, fue figura principal de la prensa de espectáculo. ¿Será porque cometió el desliz, tan pronto como fue liberado, de insinuar que había que conversar con las FARC, porque “las FARC están ahí” y esa expresión estaba fuera de libreto?

Pero la senadora Córdova, que ha demostrado ser “muy macha” (muy berraca como dicen los colombianos) como diríamos en Ecuador y ha desafiado las iras imperiales del moderno fascismo y hasta ahora ha salvado su vida, no habla ni acusa en retórica barata, como los nuestros: recuerda a cada rato que en Colombia hay nada menos y nada más que 18 millones de pobres; y que de estos, por lo menos 7 millones no comen todos los días

Recuerda también que Colombia registra uno de los más altos índices de desplazados (internos y externos) por la violencia: más de cuatro millones (solo en Ecuador, se han refugiado, en los últimos años, más de 100.000) En esta lista, no hay que olvidar que más de 5.000 fueron asesinados por sicarios al servicio de la clase dominante; y de estos, más de 4.000 pertenecían a la izquierda.

Constan, aparte de este espantoso recuento, más de 1.700 jóvenes desempleados que fueron asesinados por soldados de carne y hueso en descampados de Colombia; fueron vestidos de “terroristas” (guerrilleros) y presentados como “muertos en combate”. Por esta práctica, que supera cualquier ficción literaria, los asesinos cobraban premios en dinero, en medallas, en canonjías. Y ninguno ha sido sentenciado, a pesar de que fueron identificados por un auditor de las Naciones Unidas, en sus repartos militares.

Los por qués de un por qué

Ahora, ¿por qué Colombia no puede salirse de semejante conjura? Las explicaciones son varias. Recogemos algunas:

- El miedo; el miedo que ha logrado imponer la clase dominante colombiana en más de medio siglo de violencia bestial (no olvidemos que, por los años 60-70 se denunció que soldados de la extrema derecha jugaban fútbol con las cabezas de liberales oposicionistas)

- Ese miedo que impera en poblaciones rurales, a donde llegaban los paramilitares con armamento ligero y muy eficaz, sacaban de una reunión social o de sus casas, a hombres y mujeres, lista en mano, les enfilaban en la plaza principal y los fusilaban sin más. Después, obligaban a los sobrevivientes (ancianos, mujeres, niños) a huir antes de que les pase lo mismo, para luego adueñarse de sus tierras.

- O el miedo impuesto por el sicariato. Un político de oposición, un dirigente sindical, un sospechoso de “castro comunismo” era sorprendido por un criminal en cualquier sitio o lugar y ejecutado ipso facto. El criminal (generalmente un joven desempleado) huía del escenario como que se iba de compras. Muy pocos fueron identificados y casi ninguno llegó a recibir la sentencia que se merecía. Peor, los que encargaban “el trabajito”

- O el miedo a que su majestad Álvaro o cualquiera de sus lugar tenientes los “anatematice” en público y les obligue a salir de Colombia precipitamente, para salvar por lo menos la vida. Muchos periodistas colombianos viven en el exilio forzado pero por ellos ni la SIP, o el Grupo de Diarios de América, Fundamedios o Participación Ciudadana, dijeron jamás esta boca es mía. Bastaba que el “gran demócrata” les dijera públicamente que eran “terroristas de corbata” para que tuvieran que poner los pies en polvorosa o atenerse a las consecuencias: el asesinato en la vía publica.

- ¿Otros miedos? los otros sicarios, que recurrían a los hornos crematorios o a las fosas comunes; una sola (del Llano) con más de 2.000 restos de seres humanos que fueron asesinados. Acaso se puede pedir a toda una población que denuncie, que increpe a sus verdugos. Que tenga valor.

En lo de los sicarios, me temo que esta atroz práctica se está empleando en Ecuador. No de otra manera pueden explicarse esos asesinatos ocurridos en Guayaquil, Quito, Esmeraldas, Manabí, que tienen la misma “técnica” que los sicariatos colombianos.

Otro factor -volviendo a lo de Colombia- ha sido y sigue siendo, el absoluto control mediático que las fuerzas represivas y sus empresarios tienen sobre los medios de comunicación más importantes, especialmente prensa escrita y televisión . Desde hace rato, en esos medios solo se publica lo que le conviene a la “seguridad democrática”. Es decir, el pueblo colombiano (no todo) ignora los crímenes del uribismo y sus antecesores. Y como que creen que “si no dicen nada” no les pasará nada. Tremendo error que le ha costado a millones de personas sus vidas, sufrimientos sin fin. Solo hay que revisar la historia de Alemania, de España, de Italia.

Para el Ecuador, las elecciones colombianas tienen alto significado. Juan Manuel Santos, a quien pintan como favorito pero seguido muy de cerca por Antanas Mokus, no tuvo empacho en declarar, en un panel de principios de campaña, que “había tenido el honor de ordenar el bombardeo del terrorista Reyes en territorio ecuatoriano” y que volvería a hacerlo si fuera necesario y de acuerdo con el “derecho a la defensa anticipada” una de las genialidades del imbécil de Bush hijo. Bueno, después se supo que fue la Condolessa esa, la que se ideó estas y otras frases para tratar de justificar lo injustificable (la invasión de Irak, por ejemplo)

Desde luego, Rafael Correa reaccionó como debía reaccionar y por lo menos logró que el candidato fascista trate de dorar la píldora y de endosarle el problema “al Estado colombiano” Pero, una corresponsal en España de la agencia franquista EFE se aprovechó para tratar de poner en boca de Correa que había dicho que la posible elección de Juan Manuel Santos, como presidente de Colombia, “sería un problema para Ecuador” cuando en verdad lo que le preguntó fue que si no era un problema que un juez ecuatoriano había sindicado y ordenado la prisión de Santos por ser el autor confeso y directo de la masacre de Angostura (26 personas y tres heridas) a lo cual Correa respondió “que si, que ese podía ser un problema” ya que él como Presidente de Ecuador no puede, por si y ante si, ordenarle al juez que deje sin efecto esa disposición judicial.

¿Podremos los ecuatorianos sentirnos seguros si llega a la Presidencia Juan Manuel Santos y su equipo depredador? ¿Podrá sentirse seguro Rafael Correa y su equipo de gobierno y su Alianza País y su revolución ciudadana, si la mayoría de colombianos designa presidente a este genocida confeso?

Serán cuatro años de lo mismo o peor ya que de la hermana Colombia llegan informaciones que don Álvaro Uribe Vélez está aprovechando al máximo los días que le quedan como presidente para visitar pueblos y aldeas a los que nunca fue y reafirmar su decisión de que “cualquier gobierno que venga” debe profundizar su “seguridad democrática” (un práctico autoritarismo de la peor especie) ya que ello garantizará que finalmente sean derrotados los “terroristas” de las FARC a quienes su gobierno ha asestado “duros golpes”

“Los mal pensados de siempre” (que en Colombia todavía quedan) ven en esta actitud un anticipo de que Uribe y su combo se disponen a regresar después de un período de 4 años ya que no le fue permitida su segunda reelección. Para ello, necesita de urgencia en el Palacio de Gobierno, alguien que le cuide las espaldas y que no vaya a tranzar (ni de broma) con los “terroristas”. Ya que con los narcotraficantes –al parecer y según reiteradas denuncias- tiene muy buenos puentes al extremo que en estos ocho años de uribismo, la producción de hoja de cosa y otros elementos se ha más que duplicado.

Quizá entonces (para el 2014) ya las bases militares norteamericanas se hayan establecido a plenitud en toda Colombia, hayan por lo menos “provocado” militarmente a la vecina Venezuela (o hayan logrado matar a Chávez) y desplazar “para siempre” las veleidades de esos gobiernos “díscolos” que tanto dolor de cabeza les están dando al Imperio y a sus aliados locales.

Dos caras de la misma moneda

Dos caras de la misma moneda

Juan Diego García (ARGENPRESS.info)

Todo indica que en las elecciones a celebrarse el próximo domingo en Colombia la presidencia se disputará entre dos candidatos, Santos y Mockus, aunque probablemente ninguno tendrá mayoría absoluta y será necesaria una segunda vuelta.

Todos los candidatos -a excepción del centro-izquierdista Petro- se declaran herederos del legado de Uribe Vélez por lo que hace al manejo de la economía nacional (agudamente neoliberal), la solución militar del conflicto armado y las relaciones exteriores de un alineamiento claro con Washington. Las diferencias efectivas son más bien de matices en torno a cuestiones retóricas de la ética política, en particular por parte de Mockus que se presenta como el adalid de la decencia y la honradez frente a los políticos tradicionales que la opinión pública asocia con la corrupción. El gobierno de los Estados Unidos confía en un entendimiento armonioso con el ganador, sea el anterior ministro de la defensa; sea el dos veces alcalde de la capital.

Si Santos resulta vencedor contaría con una bancada mayoritaria en congreso y senado; Mockus, por el contrario, carece de ese respaldo y se vería obligado a permanentes negociaciones con un poder efectivo que puede fácilmente convertir en nada sus promesas de combatir la corrupción y sanear la política.

Mantener la estrategia del Plan Colombia tampoco está exento de grandes dificultades con independencia de quien resulte ganador. Santos está lastrado por la guerra sucia, de la cual es el principal responsable después del mismo Uribe Vélez. A la orden de captura emitida contra él por un juez ecuatoriano por el bombardeo ilegal a su país se une la acusación al gobierno como violador de derechos humanos por parte de destacadas instituciones nacionales e internacionales, incluida la misma Organización de Naciones Unidas. Su mayor dificultad será intentar revertir esas prácticas desde el mismo estado que las ha promovido. Sobre los grupos paramilitares el control siempre ha sido escaso y los militares ya han hecho saber con toda rotundidad que no están dispuestos a pagar los platos rotos y exigen el llamado fuero militar que en la práctica no es otra cosa que asegurarse total impunidad. La actual estrategia contrainsurgente difícilmente admite correcciones importantes; su éxito depende entra otras de prácticas como el desplazamiento masivo de población (quitar el agua al pez), el terror sistemático y la eliminación física de los apoyos sociales a la insurgencia, es decir, las políticas de tierra arrasada, de “quemarlo todo, destruirlo todo”. Se asume el alto coste político (nacional e internacional) que eso conlleva y los “excesos” se justifican por los exitosos resultados que se esperan.

Tampoco son halagüeñas las perspectivas de ayuda militar estadounidense a juzgar por la propuesta de Obama de terminar con la “guerra contra el terror” que heredó de Bush. En realidad, ni los Estados Unidos ni menos Colombia parecen en condiciones de mantener el actual esfuerzo bélico. Las arcas están agotadas y la estrategia militar, fracasada, tanto aquí como en las guerras en Asia. Aún es pronto sin embargo para saber con exactitud cómo va a afectar esa nueva estrategia de Washington al compromiso con Bogotá, y sobre todo, si el Pentágono y el poderoso complejo militar-industrial no van a dejar en pura retórica esta reforma, al igual que ha ocurrido con las otras promesas del inquilino de la Casa Blanca.

El mantenimiento efectivo de la “guerra contra el terror” afectaría igualmente a Mockus, con el agravante de la manifiesta incompatibilidad de su discurso con las prácticas de las fuerzas armadas. La vieja costumbre de que “se obedece pero no se cumple” convertiría en una farsa un discurso del candidato del Partido Verde que proclama que “la vida es sagrada”. Si la nueva política exterior de Obama realmente representa un cambio Mockus tendría un margen mayor por el respaldo de Washington pero se enfrentaría a la resistencia tenaz de las fuerzas armadas y de policía.

Nada indica entonces que haya iniciativas esperanzadoras en relación a la guerra que vive Colombia desde hace más de medio siglo. Y como no es previsible una derrota de las guerrillas, ni se vislumbra la intención de iniciar un proceso de paz, la perspectiva inmediata no es otra que la continuación del conflicto.

La lucha contra la corrupción es sin duda otro de los grandes escollos para el próximo presidente, en particular si gana Mockus que se presenta como el adalid de la honradez y el modelo del manejo correcto del erario público. Santos no tendrá ciertamente mucho interés en combatir las prácticas del manejo indebido de los dineros públicos que han sido tan comunes en un gobierno del que él ha sido pieza fundamental; Mockus por su parte no ha explicado cómo piensa desmontar ese gigantesco entramado que convierte las instituciones y los partidos en verdaderas cuevas de Alí Babá. Mockus ha explicado muy poco de su programa; en realidad no ha explicado nada, más allá de abundar en un discurso lleno de buenos propósitos morales, muy útil electoralmente en un país hastiado de violencia, corrupción y descomposición social. En el fondo, Mockus sería tan solo el uribismo decente, algo que resulta casi imposible para unas fuerzas armadas acostumbradas a los privilegios y la impunidad, para el entramado burocrático y político sustentado en la corrupción y para las bases sociales del paramilitarismo (ganaderos, comerciantes, multinacionales), incrustados fuertemente en la sociedad y nada dispuestos a renunciar al retorcimiento de la ley o a la abierta violación de la misma.

No deja de sorprender que un candidato proponga con bastante éxito la honradez y el cumplimiento de la ley como su bandera principal. Mucha debe ser la descomposición social, mucha la corrupción y el deterioro de la moral pública en el país para que algo que se debería suponer en cada candidato se convierta en una oferta al electorado.

El manejo del problema paramilitar por parte de los candidatos tampoco llama al optimismo. Santos no mostró mayor interés en combatirlos mientras fue ministro de defensa y apenas se pronuncia sobre el tema. Entre otras razones porque su gobierno ha decretado oficialmente la inexistencia del fenómeno. Como presidente tendría al menos dos alternativas; o seguir utilizando a los paramilitares en la guerra sucia como se ha hecho hasta ahora, o por razones de conveniencia aniquilarlos como ya se hizo con los llamados bandoleros fruto de la violencia liberal-conservadora de los años 50. Primero se los utilizó y luego se los exterminó cuando ya eran un estorbo. Mockus parece asumir la versión oficial según la cual el paramilitarismo habría desaparecido fruto de la ley de “justicia y paz”.

Las autoridades anuncian alborozadas que en esta ocasión es posible que la participación ronde el 50% del censo electoral. Lo entienden como un record (en un país de abstención masiva y permanente desde hace al menos medio siglo) ignorando a propósito la enorme falta de legitimidad que supone para el sistema político. Ante la falta real de alternativas, frente a dos candidatos que en el fondo son las dos caras de la misma moneda, seguramente se mantendrá la abstención de las mayorías y se producirá el crecimiento de los votos en blanco, una opción que esta vez parece ganar muchos adeptos, como una forma de protesta ciudadana y de dar la espalda a un sistema que no muestra la menor señal de querer resolver los problemas del país.

Colombia: El 98,5% de las ejecuciones extrajudiciales han quedado impunes, denunció la ONU

Colombia: El 98,5% de las ejecuciones extrajudiciales han quedado impunes, denunció la ONU

TRIBUNA LATINA

El relator de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, indicó que la impunidad de estos casos en Colombia alcanza un 98,5 por ciento y responsabilizó de este alto índice a la política de recompensas impulsada por el gobierno para combatir a la guerrilla y los grupos paramilitares, según un informe presentado ayer.

"La tasa actual de impunidad para los presuntos homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad --hasta el 98,5 por ciento, según algunas estimaciones creíbles-- es demasiado alto", dijo Alston quien apuntó como principal causa la ausencia de investigaciones eficaces para resolver estos crímenes y juzgar a los responsables.

El funcionario explicó que a lo largo de su estancia en el país, en junio de 2009, para la elaboración del informe pudo constatar la existencia de un patrón en estos homicidios. Según Alston, los militares se sirven de un "reclutador" para atraer a los civiles a un lugar aislado donde son ejecutados. Estas bajas se reportan al Ejército como guerrilleros caídos en combate "lo que les proporciona beneficios personales".

Sin embargo, el relator aclaró que "no se trata de una política de seguridad desarrollada por el gobierno" aunque consideró que sí es producto de la estrategia de incentivos dirigida al estamento militar con la que se pretende agilizar la derrota de la guerrilla y de los grupos de paramilitares que operan en Colombia.

En otro orden de temas, Alston denunció también la impunidad de los crímenes cometidos por miembros de estos grupos armados ilegales que se acogieron al proceso humanitario impulsado por el presidente Álvaro Uribe para abandonar las armas y que "en su gran mayoría han sido desmovilizados sin una investigación y con la concesión de amnistías".

"El esfuerzo de Colombia para poner fin a la rendición de cuentas y proporcionar a la violencia paramilitar empieza a tambalearse. El fracaso se desprende del espectacular aumento de los homicidios cometidos por grupos armados ilegales compuestos principalmente por ex paramilitares", agregó.

En este contexto, Alston aconsejó a las autoridades colombianas dar un giro en su política de seguridad y combinar la lucha armada contra estos grupos con un plan humanitario basado en acuerdos y negociaciones "que pongan fin al conflicto de una vez por todas".

Colombia: ¿Elegir entre el asesino Santos y el derechista Mockus para continuar la política del fascista Uribe?

Colombia: ¿Elegir entre el asesino Santos y el derechista Mockus para continuar la política del fascista Uribe?

Pedro Echeverría (ARGENPRESS.info)

1. El domingo 30 de mayo los colombianos deberán elegir a un nuevo presidente de su país. El presidente aún en funciones, Álvaro Uribe, es un personaje que ha sabido manejar a su favor a los medios de información y a los encuestadores de opinión para mantener un alto índice de aceptación. Con su política proyanqui de confrontación contra “el terrorismo”, Uribe ha logrado desprestigiar a los guerrilleros de las FARC e imponer en Colombia un régimen de persecución. Al parecer Antanas Mockus, quien desde hace varias semanas ha estado arriba en las encuestas, ganará los comicios; pero parece que nada cambiará porque los dos rivales: Juan Manuel Santos (candidato de Uribe) y Mockus, del partido Verde, son idénticos en cuanto a ideología y programa. Santos era el secretario de Defensa que ordenó el bombardeo en Sucumbíos Ecuador y Mockus también era un alto funcionario del uribismo.

2. Colombia, por el número de sus habitantes es el tercero en América Latina, después de Brasil y México, aunque por el tamaño de su territorio queda debajo de Brasil Argentina y México. Es de los países más representativos de la región, pero por sus políticas favorables a los militares, a los empresarios, a los gobiernos de los EEUU y contrarias a los sectores explotados y pobres, ha marchado a la zaga de las naciones progresistas. En los últimos años los gobiernos de Andrés Pastrana (1998-2002) y de Uribe (2002-2010) firmaron acuerdos con los EEUU (Plan Colombia, ALCA, construcción de bases militares) con los gobiernos de EEUU que convirtieron a la nación en un territorio militar con el pretexto de la persecución de narcotraficantes, pero que en realidad ha sido represión y asesinatos contra luchadores sociales; sobre todo contra las FARC que llevan casi 50 luchando por los campesinos y los pobres.

3. El factor Hugo Chávez cuenta en estas elecciones. En lugar de usar la diplomacia burguesa de “no intervención” Chávez ha declarado que en caso de que gane Santos las relaciones entre Venezuela y Colombia se harían mucho más difíciles. ¿Cómo puede jugar Chávez –un gobernante responsable- al imparcial o neutral cuando observa que lo que suceda en Colombia en las elecciones influirá directamente en la marcha de Venezuela? Chávez se ha confrontado abiertamente con Uribe porque éste ha sido un simple títere de los yanquis, un empleado que sólo recibe órdenes para agredir a los demás países de América Latina. ¿Puede olvidarse acaso que más de siete bases militares colocadas por EEUU en Colombia disponen sus armas apuntando a Venezuela? ¿Debe silenciarse que en el contexto latinoamericano los EEUU usan a Colombia, México, Perú y Costa Rica?

4. Por eso en esta contienda electoral Chávez, en la práctica, ha tomado partido y ha pensado que con Mockus se pueden llegar a acuerdos porque no es el candidato de Uribe. Quizá por ello el uribista Santos –para que vean que no está peleado con Chávez-ha declarado que éste sería uno de los primeros invitados en su toma de posesión en caso de ganar. Pero también quizá por ello –para que no vean alguna simpatía chavista- Mockus ha declarado que su gobierno sería la continuidad del mandato de Uribe. La realidad es que los colombianos no pueden esperar cambios importantes en regímenes de derecha que lo único que hacen es profundizar la miseria de los 45 millones de habitantes que quieren vivir sin desempleo, sin confrontaciones, pero sobre todo sin esa dependencia de los EEUU que con sus bases militares instaladas en el territorio atraen guerra y agresiones de otras naciones.

5. La alternativa a la derecha pudo ser el independiente y exguerrillero Gustavo Petro, candidato del Polo Democrático Alternativo, pero la votación por este partido se desplomó a un 3 o 5 por ciento por una serie de errores y por la represión, me dijo el viejo comunista Pedro Hernández. “Sin embargo, dado que el porcentaje de votos por el Polo es muy bajo –a pesar que en años anteriores colocó como presidente de la ciudad de Bogotá a uno de sus militantes- hay que votar por Mockus para evitar que llegue un asesino (Santos) al poder. Luego en entrevista que le hice a Jaime Vázquez, presidente de campaña de Petro, señaló que la realidad es que Uribe impuso un régimen de terror al organizar desde Palacio una empresa criminal (DAS) como un poderoso aparato de inteligencia para intervenir los teléfonos y para inventar una serie de “pruebas” falsas para incriminar a la izquierda, a los magistrados de las cortes y a periodistas.

6. Señala Vázquez: La siete bases militares son la consolidación de un proceso histórico de subyugación al imperio porque Colombia no es una nación soberana y ocupa un primer lugar en impunidad social. En la ciudad de Bogotá hay un alto grado de tolerancia y se ha extendido la educación gratuita porque gobierna un miembro del Polo Democrático y porque este partido, dirigido por Clara López, es la única alternativa de izquierda real., concluyó el entrevistado que me dio algunos minutos de su tiempo. Entre los políticos no se quiere hablar de las FARC porque tienen una especie de terror a las DAS – que como la CIA y el FBI- siempre penetra las organizaciones para ejercer vigilancia y terror. A pesar que Bogotá es una gran ciudad muy bien informada y con una altísima producción y venta de libros, indagué sobre revistas y periódicos de izquierda y la respuesta fue que antes sí pero hoy no.

7. Así que las próximas elecciones de Colombia –muy parecido a lo que sucede en México con los partidos derechistas PAN y PRI- serán un simple trámite porque ninguno de los dos candidatos de derecha garantiza cambios en beneficio de los sectores mayoritarios. Las bases militares instaladas por los EEUU seguirán amenazando los movimientos de América Latina, así como a las FARC y a los movimientos de izquierda en Colombia. Desde Colombia el gobierno norteamericano y sus secuaces desarrollan en Venezuela una política de especulación con los dólares y de esconder mercancías de primera necesidad para elevar precios ante la “escasez” de azúcar, harina, carne y otros productos básicos. Para que los agentes de Norteamérica no saqueen los dólares de los bancos se ha prohibido la venta de éstos y para que los precios no suban se castigan a los empresarios encarecedores. Por eso Chávez debe cuidar muy bien sus espaldas.

Foto: Colombia, Política - Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe

LA COLOMBIA QUE SANGRA Y RESISTE

LA COLOMBIA QUE SANGRA Y RESISTE “En el cielo está Dios soberano, y en la tierra la orden del cartel”Rubén Blades, “Sicario”

Entrevista en Chile con activista colombiano de DDHH

Por Andrés Figueroa Cornejo

Cornejo Juan es un colombiano de Bogotá. Es miembro activo del Movimiento de Víctimas de Crímenes del Estado que agrupa, prácticamente, al conjunto de organizaciones de derechos humanos de ese país. El flagelo de la violencia marca a fuego la historia política y social de Colombia. Así, en medio de la guerra sucia, los poderes del narcotráfico, la intervención militar directa del Estado norteamericano y la resistencia popular, el país de 47 millones de habitantes es uno de los más peligrosos del planeta. Irónicamente, el territorio fue bautizado así en homenaje a Cristóbal Colón, apellido que viene del latín columba, que simboliza la paloma de la paz.Sin embargo, del 70’ al 90’ del siglo pasado hubo  alrededor de 30 mil asesinatos ligados a la política y el narcotráfico, y desde 1996 hasta hoy, son más de dos mil los sindicalistas muertos. Las cárceles colombianas están atiborradas con 7 mil presos políticos.Juan (de paso por Chile y quien decidió mantenerse en el anonimato por razones de seguridad personal) concedió una entrevista desde su militancia social como activista de los derechos humanos. Parte de su labor y la de sus compañeros se encuentran en las páginas  www.movimientodevictimas.org y www.colombianuncamas.org Es una forma de comunicar, considerando que “En Colombia la oposición no tiene prensa ni televisión. Los medios alternativos son marginales. Es decir, Álvaro Uribe gobierna con el 100 % de la información a su favor. Todas las noticias son relativas al ejército, la policía y la farándula. El resto son telenovelas.” La producción y comercialización de  cocaína determina en la actualidad la vida de los colombianos… “Todo está permeado por el ‘narco’. Existe en todos los estamentos del Estado. Hay entre 60 a 70 diputados  que, o están presos o están siendo procesados por sus vínculos con la industria del narcotráfico y el paramilitarismo proveniente del propio gobierno. Estoy hablando de un tercio del parlamento de Colombia.” ¿Y cómo es posible la “normalidad” política en esas condiciones? “Se explica porque es parte de una gran estrategia del imperio norteamericano que tiene al presidente  Uribe tranquilo en su puesto para mantener el actual estado de cosas. Por eso es muy difícil trabajar en el mundo de los derechos humanos y avanzar en la lucha por las garantías sociales de la población.” El gobierno norteamericano ronca en Colombia… “Sabemos que tenemos que seguir resistiendo y que habrá guerra sucia por muchos años más. Colombia está pasando a ser otro Estado gringo, ya con 10 bases militares norteamericanas en su suelo. Se trata de una provocación enorme para toda Latinoamérica. Colombia es la punta de lanza en todo nuestro Continente para controlarlo política - militarmente, y también en materia comunicacional. Por eso ahora el imperio se va a instalar en el Caribe: para dominar todo el espectro radioeléctrico de América Latina. Ahora quiere poner un súper portaaviones en esa misma área que tiene la capacidad de transportar en dos horas a 5 mil marines hasta Argentina.” La utilización de Colombia por Estados Unidos tiene múltiples expresiones… “Colombia ya demostró que puede secuestrar gente de otros países con total impunidad (Venezuela, Ecuador). El potencial militar gringo, el más grande y poderoso de la historia de la humanidad, estará ahora en el Caribe. Y se quejan porque algunas naciones  de la zona se están armando…”  LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS Algunos piensan que es más seguro ser guerrillero en Colombia que militante social abierto… “Es así. Si estás en la guerrilla tienes con qué defenderte, pero participar en alguna organización social o de derechos humanos en Colombia significa un riesgo vital permanente. Sin embargo, hacerlo es la salsa de la vida, porque de alguna manera hay que parar lo que pasa en mi país. Nosotros recibimos amenazas todos los días. Los grupos paramilitares en Colombia han sido desmantelados apenas un poquito, pero el aparato sigue funcionando.” ¿Cuál es la labor que hace el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado? “Básicamente trabajamos la denuncia. Acompañamos un proceso que se llama “Nunca Más”  con el objetivo de no perder la memoria y la esperanza de que algún día se condenen a los genocidas de mi pueblo. Ahora acaban de descubrir una fosa con dos mil cuerpos en una zona controlada por el ejército. Y es sólo una fosa más. Nosotros tratamos de alentar a la gente para que realice las denuncias. Eso se hace con abogados en los tribunales. Hay miles de casos que están parados hace años. Pedimos verdad, justicia y reparación para las víctimas.”  EL HORROR DE LOS “FALSOS POSITIVOS” En la prensa hoy se habla del fenómeno de los “falsos positivos”… “El ejército habla de un “positivo” cuando ha matado a un guerrillero. Ahora existen los “falsos positivos”, que son población civil asesinada por los militares y los paramilitares para obtener el “premio” o pago de 500 dólares por muerto. Pero nosotros decimos que se trata de crímenes de Estado.” ¿Cómo funciona la macabra operación? “Se le ofrecía trabajo a gente pobre de una población en otro territorio y, simplemente, se le desaparecía. Y comenzó a saberse de un barrio en Soacha donde demasiada gente no volvía al pueblo. La comunidad empezó a reclamar y de pronto apareció un joven muerto en una morgue, a mil kilómetros de su lugar de origen. Y las “bonificaciones” provienen del Plan Colombia a través de ong’s gringas. Esto provocó un revuelo internacional. Cayeron 14 soldaditos y dos tenientes que, hace un par de meses, ya fueron liberados. Y de los llamados “falsos positivos” hay más de 1.700 sólo en los últimos dos años. Y no se detiene la matanza.” Mencionaste el Plan Colombia… “Hoy, la segunda parte del Plan Colombia se llama Plan Patriota. El primero nació con el siglo XXI y, en concreto, se trata de 3 mil millones de dólares anuales entregados por Estados Unidos para ayuda militar, supuestamente, contra el narcotráfico. A ello se suman 200 asesores militares norteamericanos. También está presente la inteligencia israelí. En Colombia está la CIA y el Mossad. El Plan Patriota es una extensión del Plan Colombia.” El pueblo recibe los peores golpes… “Arauca es una región petrolera donde se ha llevado adelante una lucha de los movimientos sociales para detener el despojo del recurso petrolero por las corporaciones transnacionales. Ello ha provocado ecocidio y etnocidio. Allí el presidente Uribe puso un gobernador militar. Ahora al sector le pusieron “Zona de Rehabilitación”. En esa región hay un militar cada 8 personas. Entre el 2003 y 2005, el gobierno se ha llevado a 200 líderes sociales de Arauca. No les han podido probar ningún vínculo con la guerrilla, pero están presos, mínimo, tres años. Y tampoco pueden volver, porque en Arauca los espera el sicariato para asesinarlos.” LA ESPERANZA ¿De donde se sacan las fuerzas para continuar la lucha por una sociedad mejor? “Uno intenta zafar el horror con el baile. En las ciudades hay una aparente calma. Uno está acostumbrado a la militarización de las calles y los lugares públicos. Se habitúa a ver a todo el mundo armado. Allá es algo “natural”.  En la urbe, la violencia se expresa por medio de la desigualdad social, de los bolsones de pobreza, de los desplazados del campo a la ciudad que ya llegan a 4 millones. La guerra ha provocado que más del 70 % de la población se concentre en las ciudades.” ¿Qué perspectivas tiene Colombia para la construcción de un sistema democrático que contenga los intereses de las grandes mayorías? “No es posible una verdadera democracia con el sicariato y el ‘narco’ funcionando sin problemas en todos los espacios de la vida social colombiana. El 30 de mayo son las elecciones presidenciales. El candidato de Uribe es su ex ministro, Santos. Y está un representante del Partido Verde, que es una cara nueva representando lo mismo. Entre ellos dos se resolverá la presidencia a mediados de junio, en la segunda vuelta.” ¿Hay oportunidad para una Colombia nueva, justa, de iguales y libres? “Nosotros creemos que e posible. Y sabemos también que es a largo plazo. A uno lo alientan los procesos de Bolivia, Ecuador, Venezuela, impensables hace 10 años. Solos no vamos a salir: primero está la unidad latinoamericana. Nosotros sabemos que hay un camino. Lo que no podemos perder es la esperanza y al imperio hay que pararlo. Nuestra consigna es ‘Pa’ delante, que pa’ tras’, ni pa’ tomar impulso’.”

Mercenarios de la información

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 Foto: J.J. Rendon... el rey del rumor, de la propaganda negra, de la desinformación.

Por estos días, la contratación de J. Rendón como asesor de la campaña de Juan Manuel Santos, se volvió noticia. Llamó la atención en la opinión nacional e internacional que dicho personaje apareciera en la escena electoral auxiliando al candidato del uribismo, para que no siga cayendo en las encuestas.

Se quiere hacer pasar como si dicha contratación fuese nueva, pero no es así. Antes de ser Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos había contratado los servicios del GRUPO RENDÓN para el Partido de la U., y luego ha trabajado para el Ministerio de Defensa.

Al igual que las Empresas Militares Privadas, las que se hacen pasar por “asesores de seguridad”, pero que en realidad reclutan mercenarios por el mundo para realizar los trabajos sucios de los Estados y las corporaciones transnacionales; el Grupo Rendón hace otro tanto en el campo de la guerra mediática y de desinformació n, y fue el encargado de justificar la guerra contra Irak en el 2003, así como de las acciones desestabilizadoras en más de 80 países.

Ejemplos emblemáticos son sus actuaciones en la campaña de desprestigio que dicho Grupo, en cabeza de J. Rendón, adelantó contra Manuel Antonio Noriega en Panamá, que culminó en la brutal intervención contra dicho país en 1989, para luego acompañó en el montaje de la candidatura que llevó a la presidencia a Endara, quien era el escogido por la CIA.

En la información pública, con la que este mismo grupo oferta sus servicios reconoce que “hemos estado involucrados en todas las guerras excepto Somalia”. No es casual entonces que la presencia de J. Rendón, asesorando ahora la campaña de Juan Manuel Santos llame tanto la atención de los analistas políticos nacionales e internacionales.

Está claro que un especialista en “guerra sicológica” aparece en escena en la coyuntura electoral con la pretensión de montar su artillería mediática contra los candidatos que amenazan las encuestas de las toldas uribistas. 

En la guerra comunicacional y las operaciones sicológicas, propia de las guerras de Cuarta Generación, la profesión del Grupo Rendón es articular medias verdades y completas mentiras: transmite montajes mentirosos como si fueran noticias, pasa por “información” lo que es propaganda, convierte en política oficial el uso indiscriminado de la calumnia y la desinformación; junto a esto, actualiza permanentemente bancos de datos, atiende y sigue los medios, evalúa a los comunicadores más leídos y conocidos; y analiza las volátiles percepciones del público e identifica vulnerabilidades, con el fin de realizar lo que este grupo en su lenguaje técnico llama: “news management”, que no es otra cosa que manejo o manipulación de las noticias, para lograr lo que ellos denominan: “perception management”, o sea el manejo de las percepciones de la gente a través de los grandes medios de información, con quienes trabajan en una misma estrategia: CNN, RCN, Caracol, El Tiempo y todo el poder mediático oligárquico e imperialista.

En las grandes operaciones de intoxicación que adelanta el Grupo Rendón, la técnica utilizada consiste en lanzar con sutileza las “medias verdades” y no confirmarlas nunca, ni desmentirlas; lo que se llama en la jerga de las operaciones psicológicas «dejar escapar» la información.

Para su trabajo tras bambalinas, el Grupo Rendón en Colombia lo hace a través de la Fundación Seguridad y Democracia, donde se encuentra el equipo con el que opera en Colombia. Allí trabajan connotados “agentones” del imperio como Germán Espejo y Alfredo Rangel.

Llama la atención que si antes el Grupo Rendón realizó contratos con el Partido de la U.  y con el Ministerio de Defensa, ahora se quiera argumentar que J. Rendón no tiene su documentación en regla. Este tipo de trabajos no se hacen gratis, se sabe que en Panamá recibió para su trabajo 10 millones de dólares; en 1998 se conocía que había gastado en el trabajo de desprestigio de Saddam Hussein en un año 23 millones de dólares, pagado por la CIA;  al Ministerio de Defensa Colombiano por su trabajo le cobró 2,4 millones de dólares.

Lo que estamos viendo  no es más que la ratificación de una estrategia de intervención de un equipo que trabaja directamente con el Pentágono, y que tiene como propósito adelantar una campaña de propaganda sucia que le favorezca al candidato del Imperio norteamericano, pero a cambio de eso la soberanía de Colombia seguirá en detrimento, y los contratos para el Grupo Rendón serán más voluminosos si gana Santos.

Pero al final de todo, Santos creyó que la opinión nacional era ingenua, y el tiro le salió por la culata, fue una metida de patas. A más de dejar ver claramente quien estaba detrás de las mentiras y los montajes, le afectó para que siguiera bajando en las encuestas. Como dice el adagio popular: “el bruto se mata solo”.

 

 

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LA GUERRA NO SOLUCIONA LA MISERIA

LA GUERRA NO SOLUCIONA LA MISERIA Este 30 de mayo se elegirá el futuro presidente de la república para el período del 2010 al 2014. El análisis de la realidad política nacional propuesto por los partidos tradicionales vislumbra una tendencia a segunda vuelta entre los candidatos Juan Manuel Santos y Nohemí Sanín. Convencidos de que se cumplirá el presagio partidista, los dos candidatos presidenciales que hasta hace poco punteaban solos las encuestas afilan sus propuestas para convencer a los votantes de un país en el que el derecho constitucional de elegir libremente a sus gobernantes depende ahora de los ceros del billete, del número de tejas o bultos de cemento, de los almuerzos del día de elecciones, de las camisetas, de la promesa de empleo y de todas las prebendas que ofrecen los candidatos, evidenciando que en Colombia la miseria pesa más que la democracia.



Juan Manuel Santos manifiesta “fortaleza, templanza, justicia y tolerancia” como cualidades de su futura gestión presidencial, pero la estrategia que guardara hasta el final radicó en la elección de una fórmula vicepresidencial que representase las cualidades que como funcionario de los pasados gobiernos de guerra nunca ha tenido; un conciliador de la constituyente, un ministro de trabajo ex-sindicalista que otrora conquistara a los trabajadores por confrontar un gobierno déspota del que el mismo Santos hiciera parte, un gobernador del valle del cauca comprometido con la seguridad y, sobretodo, un embajador de Ginebra que ha ganado prestigio ante las ONGs internacionales, son las pinceladas con las que Santos define a Angelino Garzón permitiéndose usarlo para tachar la imagen guerrerista que como ex-ministro de defensa ganó ante el país y el mundo.



Nohemí Sanín por su parte no ha dejado de enarbolar la seguridad democrática y jurar que continuará el rumbo de la guerra marcado por el mesías Uribe. Haciendo la pantomima de pertenecer a un partido fortalecido, participó y salió ganadora de la consulta interna del conservadurismo. Este triunfo sin embargo fue parcial por que su intención de convencer a los votantes de la legitimidad y unidad política del partido conservador se fue al traste desde que Rodado Noriega se sumara a la fórmula de Santos, o desde que Uribito rompiera su promesa de aceptar los resultados de la consulta invitando a sus adeptos a unirse también a la campaña de Santos en enérgica pataleta contra la siempre embajadora. Para pulir el panorama del partido conservador, que es similar en esto al de los demás partidos, la ex-embajadora ha evitado pronunciarse públicamente sobre los nexos de militantes de su partido con el paramilitarismo y las mafias, sobre la corrupción de la que han hecho parte o sobre la anexión de algunos de sus miembros a partidos como el PIN que, en un país inerme ante la ruina de las instituciones “democráticas” que tanto enarbola, obtuvo una enorme votación en las pasadas elecciones. Aquí perdió Nohemí. Pero por razones similares han perdido y perderán el partido liberal, el partido de la U, el PIN y todos los partidos políticos que han configurado una historia nacional que con colores y siglas ha justificado guerras y modelos de elección anti-populares cuyos únicos beneficiados han sido las elites gobernantes.





Con lo dicho, ya está claro que la miseria emanada del modelo neoliberal y de la postura guerrerista representada en la política de seguridad democrática seguirá acrecentándose, cabalgando ahora al lomo de los continuadores. No hay nada diferente, las mismas políticas anexionistas, los mismos vicios electorales, los mismos corruptos o sus descendientes. La diferencia que hay entre las políticas de Juan Manuel Santos y Nohemí Sanín es la misma que hay entre dos gotas. La única batalla entre Juan Manuel Santos y Nohemí Sanín es la burocrática, la de la repartición de puestos en un gobierno que en cabeza de uno u otra seguirá siendo narco- paramilitar. La disputa electoral que los medios masivos de información intentan hacernos ver para generar un ambiente en el que todo sigue siendo igual y el establecimiento es más legal y legítimo que nunca, tan sólo nos convence de que lo único que no cambia y no cesa es la corrupción, el fraude, la compra de votos y los repudiables artificios para permanecer en el poder, mientras se profundiza el desempleo, la precariedad en la salud y llegamos a 20 millones de pobres y 7 millones en la indigencia, según cifras del mismo DANE.



En tiempos en los que el establecimiento asegura con las bases gringas y sus políticas guerreristas el dominio sobre los recursos y la población colombiana, a la sombra de la injusticia social que precariza la situación de las mayorías, los sectores populares, sus dirigentes y las organizaciones sociales no encausan sus estrategias políticas para tomar el poder en forma unificada. Prevalece el personalismo y sectarismo. El Polo democrático perderá terreno como oposición si continúa interno en disputas partidistas, soslayando su papel como generador de reflexión y movilización social unitaria, mientras sus posibles partidarios optan por respaldar políticas guerreristas que, cuando se encarnan en personajes como Evangelino Garzón, deben causar incertidumbre y cavilación en los sectores de izquierda. De ahí la importancia del bicentenario como remembranza de una gesta que empezó y es nuestro deber continuar, propiciando la organización social y la articulación de proyectos políticos pensados desde la resistencia indígena, campesina, afro, urbana, estudiantil y de todos los que reconocemos, exigimos y peleamos por la instauración de un nuevo modelo que promueva un gobierno de nación, paz y equidad.



El Ejercito de Liberación Nacional insiste en la capacidad de organización de los pueblos para forjar poder popular, fortaleciendo la lucha y la soberanía que garantizan la dignidad y la armonía social. Insistir en el proceso de nuevo gobierno de paz y equidad es propender por una gobernabilidad de carácter popular, democrático y nacionalista en la que la participación de las organizaciones sociales, populares, político revolucionarias y demás fuerzas beligerantes del país, aboguemos por un modelo social que reconozca y defienda los intereses de las mayorías.



NI UN PASO ATRÁS LIBERACIÓN O MUERTE



NI RENDICIÓN, NI ENTREGA, SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO



POR UN NUEVO GOBIERNO DE NACIÓN, PAZ Y EQUIDAD



Frente de Guerra Central F.G.C.

Ejército de Liberación Nacional E.L.N.



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Colombia: “Esto es un crimen monstruoso”

Colombia: “Esto es un crimen monstruoso” Juan Gossaín (RCN RADIO)


Confieso que no termino de salir de mi perplejidad y de mi asombro con cada nueva revelación que se hace de la investigación, ahora en manos de la Fiscalía General, sobre el tema que el pueblo colombiano conoce de las chuzadas, como el tema de las chuzadas telefónicas del DAS, y que en realidad no es más que un acto de espionaje y de violación a la intimidad de la vida de las personas.


¡No salgo de mi asombro! Cada día el asunto es peor y más repugnante y más grave. Miren ustedes, mi admirado compañero Antonio José Caballero, con su tesonera labor de reportero ha obtenido fotocopia de algunas de las páginas de los documentos que las autoridades de la Fiscalía encontraron al allanar algunas oficinas del DAS, especialmente las oficinas donde estaban los equipos de intercepción, de espionaje, los equipos de control. Los documentos que ha obtenido Caballero aquí los tengo en mi mano, aquí están, esto es monstruoso, esto es un crimen monstruoso. Quién lo cometió, quién lo ordenó, quién lo estimuló o lo patrocinó o lo calló o lo encubrió, eso es lo que la justicia está intentando establecer.


Pero a mí no me cabe duda de la monstruosidad de esto. Los documentos hablan por sí solos. Terrible ironía, terrible y dolorosa ironía, sabe cuál, en la parte superior izquierda de cada hoja decomisada en el DAS, incautada en el DAS en estos allanamientos, en la parte izquierda, en la parte de arriba aparece el escudo de Colombia con la leyenda “Libertad y orden”. Yo me sentaría a reírme si no fuera porque estas cosas dan ganas de llorar. “Libertad y orden”, imagínese usted, “Libertad” sobre todo. Y a la derecha, en el otro ángulo, también arriba, cada documento tiene el sello del DAS, el escudo del DAS. Voy a permitirme leerles a ustedes algunos de estos documentos, de estas páginas que ha logrado obtener Antonio José. Las voy a leer textualmente, porque hablan por sí solas. Son tan terribles que son elocuentes. Oiga esto: “Operaciones: Amazonas, Transmilenio, Bahía: Estrategia: Desprestigio medios de comunicación, encuestas, chat. Calles: Distribución de panfletos, grafitis, volantes, afiches, libros. Creación de páginas web, comunicados, denuncias, montajes”. Luego dice: “Sabotaje: terrorismo, explosivo, incendiario, servicio público, tecnológico. Presión: amenazas y chantaje.” Ese es uno de los documentos, oigan otro. “Desinformar a la población que se encuentra a favor de los detractores del gobierno. Generar división al interior de los movimientos de oposición. Impedir la materialización de escenarios convocados por la oposición. Transbordo ideológico”.


Luego otro documento, también decomisado por la Fiscalía en el allanamiento al DAS. “Departamento Administrativo de Seguridad. Dirección General de Inteligencia Subdirección de Operaciones. Libertad y orden. Junio de 2005. República de Colombia. Amazonas –el nombre de una de las operaciones según dije al comienzo –. Objetivo general: Promover acciones en beneficio del Estado para las elecciones del año 2006. Blancos: Partidos políticos opositores al Estado, Corte Constitucional. Frente Social y Político, Carlos Gaviria Díaz: Generar vínculos con ONT-Farc. Partido Liberal Colombiano, Piedad Córdoba: Generar vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia. Horacio Serpa Uribe: Generar vínculos con el ELN. Polo Democrático Independiente, Gustavo Petro: Generar vínculos con las Farc. Antonio Navarro: Generar vínculos con el M19 y el narcotráfico. Wilson Borja: Generar vínculos con infidelidad sentimental. Samuel Moreno: Demostrar relación con desfalcos financieros”.


Estoy leyendo algunos documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación en las oficinas del DAS. Hay otro que dice: “Corte Constitucional: Jaime Córdoba Tribiño, Humberto Sierra, Jaime Araújo Rentería, Clara Inés Vargas Hernández, Tulio Alfredo Beltrán Sierra: Desprestigio, presión y sabotaje. Luego la otra operación: Transmilenio: Objetivo general: Neutralizar las acciones desestabilizadores de las ONG en Colombia y en el mundo. Objetivo específico: Establecer vínculo con organizaciones terroristas en busca de su judicialización. Casos: En desarrollo: Proyecciones: Operación Imprenta: Impedir la edición de libros E.A y otros. Estrategias: Sabotaje y presión. Acción: Servicios públicos, camiones de distribución, amenazas, guerra jurídica. Operación Halloween –a mí no me cabe duda de que esto lo hicieron unas verdaderas brujas –. Objetivo: Concientizar a la población sobre la realidad de la ideología comunista. Estrategias: Desprestigio. Acción: Publicación de libro 10.000 ejemplares, entregados 7.620. Proyecciones: Internet, 4 mil ejemplares, creación página web. Operación Arauca: Objetivo: Establecer vínculos entre C K Jar y ELN. Estrategia: sabotaje. Acción: intercambio mensaje con cabecilla ELN, el cual será encontrado en allanamiento –es decir, siembra de documentos falsos –. Otra: Operación intercambio: Objetivo: neutralizar influencia en Corte Interamericana de Derechos Humanos, Costa Rica. Estrategias: desprestigio y sabotaje. Acción: alianzas servicios de inteligencia extranjeros, comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica. Operación Europa: Neutralizar influencia en sistema jurídico europeo, Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Gobiernos nacionales. Estrategias: desprestigio. Acción: comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica. Operación Risaralda: Objetivo: generar división entre altos funcionarios de Redepaz, Ana Teresa Bernal. Estrategias: investigación operativa, desprestigio y sabotaje. Acción: comprobar actividades ilícitas de funcionarios Redepaz para obtener prebendas económicas por obtención de acilo político”.


Me permito recordarle, entre paréntesis, al bárbaro que hizo esto, que asilo se escribe con s, por lo menos. “Comunicados: desvinculación del esquema de protección del DAS Operación Internet: Objetivo: generar controversia a cerca, en torno, a las ONG. Estrategias: desprestigio. Acción: emisión de comunicados a través de las páginas Corporación Verdad y Justicia y Servicio Colombiano de Información y Estadística para la Prevención del Conflicto”.


Y el último de los documentos obtenidos por Caballero, es decir, los documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación, que lleva el proceso de las chuzadas cuando allanó las oficinas del DAS, dice: “Operación extranjeros: Objetivos: neutralizar la operación de ciudadanos extranjeros que atentan contra la seguridad del Estado. Estrategias: investigaciones operativas, desprestigio y presión. Acción: deportación, comunicados y denuncias”. Esto es una prueba de 6 páginas de las 166 que decomisó la Fiscalía en el allanamientos del DAS. Esto es escuetamente lo que dicen esos terribles y monstruosos documentos. Son las 7 y 22. Divulgados esos documentos, permítanme ustedes, ya que estamos en la sección de mi editorial, y digo mí editorial porque no me compromete sino a mí, a nadie más. Mis opiniones me comprometen a mí, déjenme decir lo siguiente: esto no son chuzadas, esto es el espionaje más horrendo y asqueroso y repugnante del mundo, con atentados terroristas, como dice ahí, inclusive atacando camiones que reparten libros, con desprestigios de las personas, con ataques a sus familias. Esto no son chuzadas, señores, esto es muchísimo más grave que eso. Esto es un plan de un organismo del Estado para acabar con el país, eso no es más, lo que dice ahí es eso. Quién le dijo al DAS, quién les dijo a los funcionarios del DAS que el gobierno y el Estado son lo mismo. Por ejemplo, aquí dice: “Establecer vínculos con delincuentes de parte de los opositores del Estado”. No. En una democracia la gente tiene derecho a oponerse al gobierno, sea cual sea el gobierno. Quién le dijo al DAS que aquí hay delito de opinión o el delito de discrepar o el delito de disentir del gobierno. Quién les dijo que uno puede ir al colegio de los niños a perseguir a los hijos de los opositores. Quién le dijo que uno puede acostarse en este país y no amanecer en su cama porque a la media noche sin proceso, sin justicia, sin pruebas, sin una orden judicial, aparecen a cogerlo a uno en su casa. Quién les dijo eso. No solo los colombianos, no solo le estamos pidiendo a la Fiscalía, a la Corte Suprema o todo el sistema judicial, no solo estamos pidiendo que nos digan quién hizo esto, quién lo ordenó, quién lo aprobó, quién lo llevó a cabo, quién, conociendo lo que el DAS estaba haciendo, se volvió encubridor de esto y no lo denunció ante las autoridades. No solo lo pedimos, lo exigimos. Los colombianos tenemos derecho a saber quién fue el que convirtió al país en un Estado de policías y terroristas del Estado, quién intentó convertir esto en una nación de espías, quién fue el que concibió el macabro plan de convertir a opositores reales o imaginarios como si fueran delincuentes, quién, quién está detrás de esto. ¿Tres detectives del DAS? No me hagan reír, hombre. Queremos y necesitamos y exigimos saber que esto llegue hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga. Miren, el cáncer no se cura con mejorales, dice el pueblo, esto lo que necesita es una alta operación de cirugía, esto no se cura con analgésicos. Queremos saberlo, porque queremos saber si el DAS es una institución respetable del Estado o es una cueva de bandidos. Esto no lo hacen sino los bandidos, perseguir a los demás, poner bombas para hacer creer que fue la oposición, como ellos la llaman, perseguir adversarios, intentar manipular las elecciones, como lo dicen ahí mismo los documentos del DAS que acabamos de leer. Yo no sé si el país tenga, como yo, la indignación que estoy sintiendo, pero por lo menos a título único como si estuviera aquí clamando en el desierto pido, exijo, como ciudadano colombiano, porque ese es mi derecho, que me digan quién hizo esto. Quién lo hizo, quién lo planeó, quién lo concibió, quién lo escribió, quién lo llevó a cabo, quién lo aprobó, qué funcionario del Estado, sea quien sea, sabiendo que el DAS los estaba cometiendo estos delitos, no los denunció o no hizo nada por impedirlo. Eso es lo que queremos saber. Vuelvo y repito con San Juan el Evangelista cuando tenía apenas 24 años, era casi un niño el Evangelista cuando escribió esos textos magníficos, repito con él: “Conocer la verdad, porque solo la verdad nos hará libres”.