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T r i b u n a c h i l e n a

Ocho meses de prisión preventiva para estudiantes acusados de "terrorismo".

Ocho meses de prisión preventiva para estudiantes acusados de "terrorismo".

El aberrante procesamiento político que esta juzgando en base a hechos inexistentes, defiende en todo momento la aplicación de la ley antiterrorista, por sólo suponer que los acusados preparaban un ataque incendiario.

En una extensa audiencia, en los Juzgados de Garantía de Temuco se realizó el control de detención de Jhonatan Vega, Fennix Delgado y un menor mapuche de 16 años, acusados de "lanzamiento de artefactos incendiarios" que "podrían afectar a personas o causar daños", para lo cual el Ministerio Público invocó aquella ley predilecta del estado chileno contra los mapuche.

La defensa parte del hecho que no existe prueba alguna que relacione a los detenidos con los hechos que investigan los fiscales, por lo que en principio solicitaron se declarara ilegal la detnción por vulnerar una serie de derechos.

El fiscal Sergio Moya, otro histórico persecutor del movimiento mapuche, acompañado del fiscal Manquel Llanos, expusieron los antecedentes del montaje, los que serían suficientes para convencer al juez de la "participación directa de los tres de los hechos que se les imputa en calidad de autores".

Los acusados en tanto, declararon que fueron golpeados al momento de la detención. En el caso de Jhonatan, su casa fue allanada dejando destrozos, además dijo que el fiscal Manquel Llanos lo presionó para que se hechara la culpa: "el fical me dijo que debía decir cualquier cosa".

Los secuaces de la fiscalía señalaron que existen testigos que vieron al grupo de al menos ocho personas despalzándose en parejas, de los cuales dos fueron detenidos. Tambien dijeron que se oyeron disparos, y que estos disparos corresponderían a un fusil de guerra, claramente inventando la relación con hechos anteriores.

El fiscal Moya defendió la aplicación de la Ley Antiterrorista "dada la gravedad de los hechos y de los antecedentes que obran en su poder, de los cuales algunos estan en reserva de difusión".

Prisión preventiva

Es asi como el juez decretó que el menor identificado como R.H.I deberá regresar a la cárcel de menores de Chol Chol popr un plazo máximo de 15 días, luego se revisará la medida cautelar impuesta consistente en arresto domiciliario total por seis meses. Esto luego que se considerara la condición de estudiante del Liceo Industrial, su promedio de notas sobre 6 y el arraigo nacional.

En el caso de los estudiantes de antropología de la UCT, fueron derivados a la cárcel de Temuco a cumplir ocho meses de prisión preventiva, con restricción de visitas y con la "petición especial" de la fiscalía de solicitar a gendarmería de Temuco si estan en condiciones de seguridad para mantenerlos en el penal de la ciudad, de lo contrario se evaluaría trasladarlos a una cárcel de mayor seguridad como la de Santiago.

En la audiencia solo dejaron entrar a los padres, los demás familiares, amigos y grupos de apoyo debieron esperar afuera del edificio de tribunales, que estuvo con una fuerte custodia policial. A la salida, los familiares y amigos denunciaron a los medios presentes que todo se trata de una persecución política.

Las penas que arriesgan Fennix y Jhonatan van de los cinco años y un día a los 20 años y un día de presidio. En el caso del menor de 16 años, procedería la ley de responsabilidad penal juvenil, posterior a la antiterrorista, con lo que puede ser condenado desde tres años y un día a los cinco años y un día con el "beneficio" de libertad asistida.

Cabe recordar que el mismo 30 de octubre la defensa interpuso un recurso de amparo por las irregularidades de la detención y los abusos contra el menor de edad, escrito que aun no ha sido resuelto.

Los supuestos otros cinco participantes de los hechos que nunca sucedieron, estarían siendo buscados.

Ley Antiterrorista: Antecedentes

Sobre el uso de esta ley, el fiscal nacional Sabas Chaguán dijo en Concepción que "los fiscales invocan la ley vigente si las circunstancias del caso concreto lo permiten, si esas circunstancias se repiten se invocará de acuerdo a lo que determinen el fiscal adjunto (Elgueta y/o Velásquez) y el fiscal regional (Ximena Hassi o Francisco Ljubetic). Cuando se le recordó que la presidenta chilena dijo que no se aplicaría esta ley durante su mandato, respondió que "la presidenta tiene sus atribuciones que ejerce en plenitud, pero el Ministerio Público es un organismo autónomo e independiente."

Hace 4 años que no aplicaba la ley ANTITERRORISTA , el gobierno de Bachelet aseveró que esta ley no se aplicaria a causas relacionadas con el conflicto mapuche. Esta disposición dictatorial permite a los fiscales recluir a los imputados en lugares especiales, asi como facultades especiales de investigación, tales como: intercepcion o registro de comunicaciones del detenido y la restricción de visitas carcelarias. Concretamente en este caso se está solicitando su traslado a otra cárcel de mayor seguridad, lo que implica alejárlos de sus familias y cercanos.

Cabe recordar que esta ley fue aplicada en el 2003- 2004 cuando fueron detenidos varios mapuche acusados de supuestos amenazas terroristas en contra de Juan Agustin Figueroa. Como resultado, los Lonko Pascual Pichun y Aniceto Norin fueron condenados a cinco años de cárcel, y en otra causa fueron condenados a 10 años y un día, Juan y Jaime Marileo, Patricia Troncoso, José Huenchunao y Juan Ciriaco Millacheo, por el caso Poluco Pidenco, un incendio de bosques de la empresa forestal Mininco ocurrido en diciembre de 2001.

En ese entonces, y a pesar de que nunca han habido víctimas fatales, se les aplicó la Ley Antiterrorista, lo que elevó gravemente las condenas en relación a lo que les habría correspondido de ser procesados como delito común. En ese proceso, también se utilizaron 'testigos sin rostro' para obtener testimonios de su culpabilidad y en que también se les condenó al pago de una indemnización de casi 425 millones de pesos.

El estado chileno comenzó a utilizar contra el pueblo mapuche leyes tales como la N°12.927 de "Seguridad Interior del Estado" hasta llegar a la aplicación de la denominada "Ley Antiterrorista". La primera de ellas fue promulgada en agosto de 1958, durante el gobierno del general Carlos Ibáñez del Campo y modificada por el Decreto 890, de agosto de 1975, durante la dictadura del general Augusto Pinochet, manteniéndose vigente hasta nuestros días.

La antiterrorista, la N°18.314, fue promulgada el 16 de mayo de 1984, tras ser propuesta por la Junta Militar que entonces reemplazaba al Poder Legislativo, cerrado desde 1973. Lleva también la firma del dictador Augusto Pinochet y de su ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa, y ha sufrido modificaciones en el 2002 y el 2005, aunque más para "perfeccionarla" que para restarle alcance y atribuciones.

Desde entonces alrededor de 300 mapuche, hombres, mujeres y ancianos, han pasado por diversas cárceles chilenas. Más de diez ministros especiales y nueve fiscalías militares se han encargado de investigar acciones de resistencia enmarcadas en un conflicto que se agudiza año tras año y donde el reclamo por el territorio usurpado a las comunidades sigue siendo el factor principal de confrontación.

Fuente: pais mapuche

Chile: Trabajadores de todos los sectores protestan pidiendo el fin de las AFP’s

por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)

Ante las millonarias pérdidas para los cotizantes debido a la especulación financiera realizada con fondos para la vejez.

El Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales realizó una toma de una sucursal de la AFP ING CAPITAL, en pleno corazón de Santiago, para exigir el fin de las AFPs y demandar la implementación de un nuevo sistema de previsión y seguridad social. La agrupación reúne a dirigentes sindicales de la Confederación de Trabajadores Bancarios, la Confederación de Empresas Privadas, la Federación de Trabajadores de la Madera y la Construcción, la Federación de Trabajadores de CIMM (investigación cuprífera) y la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos.

Los ahorros previsionales de millones de asalariados han sufrido una merma bruta de un 25 %, lo que alcanza alrededor de 30 mil millones de dólares  en pérdidas debido a que los dueños de las administradoras privadas de los fondos de pensiones –instituciones creadas bajo la dictadura militar- especularon hasta en un 80 % con los ahorros de los trabajadores en activos financieros puestos en bolsas internacionales contaminadas por la crisis económica mundial de origen norteamericano, en virtud de la Reforma Previsional establecida por el gobierno de Michelle Bachelet.

LAS DEMANDAS DE LOS TRABAJADORES
En las puertas de la AFP CAPITAL, cuya propiedad es holandesa combinada con capitales de privados nacionales, el Secretario General de la Confederación de Trabajadores Bancarios, Luis Mesina, reivindicó “la creación de un nuevo sistema previsional fundado en la propiedad social con respaldo pleno del Estado y controlado y gestionado por los propios cotizantes.”

El dirigente de la Confederación de Empresas Privadas, Víctor Quijada, denunció que “el modelo de AFP castiga a la mayoría de los ahorristas con pensiones de miseria. ¿Por qué será que las Fuerzas Armadas y Carabineros se mantienen en el antiguo sistema previsional gozando del vilipendiado proteccionismo estatal?”

A su vez, el representante sindical de la Federación de los Trabajadores de la Madera y la Construcción, el joven obrero Jorge Hernández, enfatizó que “nosotros exigimos la implementación de un nuevo sistema de previsión como un derecho social básico, y sostenido en los principios de reparto (relación solidaria entre trabajadores activos y pasivos); cuyo financiamiento sea tripartito (aporte de los trabajadores, el Estado y los empleadores); universal; que proteja a toda persona que no puede recibir salario porque está enfermo, inválido o por razones de edad; y cuyo control y gestión esté en manos de los dueños de los fondos: los propios cotizantes.” 

El dirigente de la Federación de Trabajadores del CIMM, asociada a la Confederación de Trabajadores del Cobre, Ramón López, convocó “al conjunto de los trabajadores a organizarse y movilizarse contra el perjudicial mantenimiento del sistema de AFP y su afán de lucro. Asimismo, llamamos a los trabajadores organizados a exigir a sus sindicatos y gremios para tomar posiciones sobre el necesario fin del sistema de AFP.”

LA CENTRAL AUTÓNOMA DE TRABAJADORES SE PRONUNCIA
Por otra parte, y con la compañía del Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales, la Central Autónoma de Trabajadores (CAT)  realizó una manifestación a los pies del Ministerio del Trabajo y Previsión Social contra el sistema vigente de administración de los fondos de pensiones.

En la oportunidad, el Secretario General de la multisindical, Alfonso Pastene, afirmó que, de acuerdo a datos ofrecidos por la prensa, “el fondo A ha perdido un 44 % durante el año, es decir, por cada 100 pesos que colocan los trabajadores, se han perdido 44 pesos; el fondo B ha perdido un 33 %; el fondo C ha perdido un 22 %; el fondo D ha perdido un 11 %; y el fondo E (de menor riesgo) ha perdido más de un 1 %. Y mientras tanto las AFPs siguen rentando utilidades. Los trabajadores no queremos seguir ligados a lo que nos dejó la dictadura y que los gobiernos de la Concertación han asumido como propio. La creación de una AFP estatal (propuesta gubernamental) es más de lo mismo; una forma de legitimar todo el sistema de AFP.” De mismo modo, Pastene denunció que el Presidente de la CUT, Arturo Martínez, “está confundiendo a los trabajadores. Ayer en la comida de la Sociedad de Fomento Fabril (que reúne a los empresarios del sector), Arturo Martínez recibió homenajes y aplausos del empresariado por defender a las AFP y haber rechazado la propuesta de estatización de los ahorros previsionales por parte del gobierno argentino.”

Posteriormente, dirigentes y trabajadores marcharon hasta La Moneda a entregar una carta a la Presidenta con los contenidos antes expuestos, y concordaron acciones conjuntas, realizando un llamado a la unidad más amplia de los trabajadores por el fin de las AFPs.

Noviembre 6 de 2008

 

El lastre imperialista

“Quiero comunicarles, es una decisión personal, a partir de hoy día se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA (Drug Enforcement Administration) estadunidense”. Este anuncio hecho en la localidad de Chimoré en el centro de Bolivia por Evo Morales, el primer presidente indígena de esa nación, ante decenas de cocaleros, jefes militares y policiales es crucial para Latinoamérica y para su frontera norte: México, un país pronto a quedar inmerso en una vorágine entreguista sobre su reserva petrolera y también de intervención policial, militar y de operativos mercenarios impulsados bajo la Iniciativa Mérida de Estados Unidos.

Mientras Morales se sacude del lastre colonial-imperial de Estados Unidos, Calderón impulsa, como nunca antes en la historia, una desleal capitulación de jurisdicción territorial a monopolios extranjeros y contratistas ávidos de explotar nuestra reserva de crudo.

El boliviano aseguró que la DEA alentó acciones opositoras destinadas a atentar contra las vidas del mandatario y de otras autoridades y acciones conspirativas apoyando y financiando a grupos de opositores que entre agosto y septiembre llevaron adelante un frustrado “golpe civil” para destituirlo.

Las evidencias son sólidas. Desde finales de septiembre Jorge Mansilla, embajador boliviano en México, presentó pruebas del operativo orquestado contra Morales desde el Consejo de Seguridad de Bush: entre ellas actos terroristas con cargas de dinamita en un hotel de la Paz; intentos de ingresar al país municiones en un operativo que involucró a intermediarios vinculados al coronel James Campbell, agregado militar de Estados Unidos; el uso de la empresa Casals & Associates, asentada en Santa Cruz de la Sierra, que “transfirió 13.3 millones de dólares a organizaciones opositoras”, registrándose poco después “un atentado dinamitero contra la residencia de médicos cubanos en Santa Cruz”; la transferencia de 120 millones de dólares de la AID y la inefable National Endowment for Democracy a favor de organismos dedicados a la desestabilización por medio de campañas de descrédito contra gobierno y movimiento indígena, paros y bloqueos “cívicos”, tiroteos, allanamientos y llamados para derrocar a Morales.

Al mando de Philip Goldberg, embajador de Estados Unidos, de larga experiencia en incentivar procesos de balcanización, el operativo además de decenas de muertes y heridos indígenas conllevó el sabotaje del flujo de gas a Brasil y Argentina. Sin dilación Morales lo declaró “persona non grata”.

Hace años que Phillip Agee y John Stockwell, ex miembros de la CIA, ofrecieron un caudal informativo sobre este tipo de criminalidad de Estado, parte de las herramientas de política exterior de Estados Unidos. Los archivos de seguridad nacional abiertos por la Ley de Libertad de Información siguen documentando toda la brutalidad de golpes de Estado, asesinatos, terrorismo y corrupción sin límite que las caracteriza.

En The Big White Lie (NY, Thunder’s Mouth Press 1993) el ex agente Mike Levine demostró la atmósfera de ilegalidad, fraude y desprecio a la opinión pública de la campaña antidroga. Además de FBI-CIA la DEA es instrumento de intervención-corrupción tipo Irán-Contras, con traficantes, criminales, narcos actuando como sus “assets” o fichas.

Cuando Morales anunció la “suspensión indefinida” de la DEA, Radio Francia, en abandono de toda objetividad periodística, acusó al presidente de provocar a Estados Unidos mientras Alain Touraine, con igual impudor, dijo a Carmen Aristegui de CNN, que era Chávez el que pretendía “apoderarse de Bolivia”. ¿Abandonará Estados Unidos su lastre imperialista? La cercanía de Otto Reich a McCain no deja duda sobre sus inclinaciones. ¿Y Obama? Cuando se le preguntó a Dan Restrepo, uno de sus principales asesores, sobre la posición del demócrata ante el narcotráfico y la colaboración con México respondió: “…el senador de Illinois cree que la Iniciativa Mérida es un paso importante, pero sólo un primer paso para arreglar el problema”.

CRISIS, VOLVER A LAS FUENTES. (especial para Tribunachilena)

“La estabilidad mundial está en tela de juicio” (del director gerente del FMI,    Dominique Stauss-Kahn)

 

Esta verdad de Perogrullo, dicha en medio de la conmoción económica actual, sólo tiene relevancia en función de quien la dijo: el director de la alicaída institución mundial que patrocina los intereses del gran capital y de las naciones hegemónicas.

La ininterrumpida marea de información da cuenta de los desastrosos efectos de la resonante crisis del sistema capitalista mundial y de los esfuerzos por ponerle freno de parte de los gobiernos implicados. Paralelamente, las “críticas” de los responsables del desmadre financiero expresan un cínico mea culpa para capear la tormenta en defensa de  los negocios que ellos representan. Discursos engañosos del poder dominante que enmascara su verdadero rostro sin poder ocultar los conflictos que se agravan y las sordas luchas por ver quiénes y cómo se pagan los costos. Remembranzas del crack del 29/30 que responde al mismo código genético que portan los sucesos actuales. Muestras superlativas de los recurrentes procesos cíclicos que van del auge a la depresión -de distintos grados de intensidad y extensión-, consustanciales a la economía capitalista que es el alma de la política vigente hoy en el mundo.

Esta crisis económica y sus proyecciones en el campo político y social tiene alcances tan impredecibles como extraordinaria es su magnitud. Los reacomodamientos a que dé lugar y las perspectivas abiertas inquietan a sus gestores que pretenden adivinar el curso de los acontecimientos soslayando la matriz que los nutre. Matriz que motiva nuestras reflexiones y que se expresa en los fantásticos números en danza que exhiben las agudas contradicciones del capitalismo. Y aunque todavía no se avizoran alternativas reales al mismo, la importancia de la crisis actual estimula el desarrollo de los embriones que anidan en las distintas sociedades y que alimentan nuevas políticas opuestas al deletéreo imperio del capital.

 

Algunas cuestiones teóricas y los números “indigeribles”.

 

“En épocas de crisis, en que el crédito se reduce o desaparece en absoluto, pronto el dinero se enfrenta de pronto de un modo absoluto a las mercancías como medio único de pago y como la verdadera existencia de valor. De aquí la depreciación general de las mercancías, la dificultad,  más aún, la imposibilidad de convertirlas en dinero, es decir, en su propia forma puramente fantástica.” (“El Capital” de Carlos Marx, T.III, p.484,)

“…la crisis capitalista es una crisis de sobreproducción de valores de cambio. Se explica por la insuficiencia, no de la producción o de la capacidad física de consumo, sino de la capacidad de pago del consumidor. Una abundancia relativa de mercancías no encuentra su equivalente en el mercado, no puede realizar su valor de cambio, resulta invendible y arrastra a sus propietarios a la ruina.”  (“Tratado de economía marxista” de Ernest Mandel, T.I, p.320)

 

El formidable despegue del capital financiero especulativo respecto del capital productivo está en la raíz del estallido de la burbuja que comenzó con el derrumbe de los créditos hipotecarios en los EE.UU. que ilustran la avidez por la ganancia fácil, sin sustento real, propio de los mercados derivados (los que operan sin un valor intrínseco). El capital financiero nace del ahorro de la parte no consumida del producto social transformada en capital dinero por los Bancos y que también incluye el valor excedente  del capital fijo no empleado en su renovación hasta que se completen las amortizaciones que habilitan su reposición. Ésta es la base real en que se asienta el crédito, indispensable para impulsar el proceso de acumulación capitalista. Condición sistémica al margen de los complejos instrumentos financieros que potencian los recursos disponibles. Pero cuando éstos se independizan de dicho soporte y de la producción de mercancías reales generando una masa de valores ficticios, tarde o temprano emergen las crisis que evidencian las contradicciones internas del sistema y cuya magnitud surge a posteriori según sean los factores que intervienen en cada caso.

Ellen Brown en su artículo“¿Por qué el Banco Federal va al rescate de la más grande compañía de Seguros del Planeta?” del 26/9/08, publicado en el blog de Repro, dice: “…el negocio de los papeles derivados ha crecido en forma exponencial, y en este minuto es mayor que la entera economía global. (…) El producto doméstico bruto de todos los países del mundo es solamente cercano a los 60 trillones de dólares. (…) Ellos (los jugadores) pueden apostar el dinero que no tienen y ahí aparece el riesgo.”  [Un trillón es igual a un millón de billones, o sea, la unidad seguida de 18 ceros.]

Consideremos ahora sucintamente conceptos teóricos que desnudan la esencia del sistema capitalista y que hacen inteligible la marea informativa con las abismales cifras que nos abruman.

La teoría del valor de Marx ha sido ignorada cuando no vilipendiada por la derecha, algo razonable en función de sus intereses, pero también ha sido cuestionada por izquierda con argumentos nada convincentes como los aportados por Toni Negri. Mas, ésta es una discusión de otra índole que cae fuera del objeto de este artículo.

No pretendemos deificar la ley del valor ni negar los trabajos que la puedan enriquecer. Sencillamente consideramos que sus fundamentos constituyen una base sólida para interpretar el funcionamiento del capitalismo. Fundamentos que, por cierto, se deben adecuar a los análisis de las situaciones concretas y a la dinámica de cambios del sistema. Pero justamente por tratarse de un sistema y en la medida en que no cambie su naturaleza, el eje vertebral de sus conceptos siguen teniendo vigencia. Otra cosa es su transplante al campo político que dio lugar a diversas interpretaciones como las que alentaron un determinismo economicista que fue desmentido por los hechos. Lo cual, en cierta y menor medida, también comprende al mismo Marx.

Los momentos de crisis, indisociables de los ciclos capitalistas, permiten apreciar los aciertos de su edificio teórico. Y como es imposible sintetizar en unas pocas líneas semejante construcción, sólo apuntaremos algunos núcleos que ayudan a visualizar las entrañas del despegue que venimos comentando.

El funcionamiento de la reproducción ampliada del capitalismo se asienta en el capital productivo que es el único que genera valor. El capital mercantil y el capital dinero (base del financiero) son momentos del ciclo del capital en su conjunto y no añaden valor sino que participan de la plusvalía en virtud de la ganancia comercial y del interés.  Ese plus valor nace de una mercancía muy particular, la fuerza de trabajo cuyo precio  lo expresa el salario con que el capital paga la potencialidad del trabajo del obrero que se pone en acto a través de la producción. Pero lo que compra no es el equivalente de lo que produce aquél sino la parte que repone los medios de subsistencia del trabajador (variable según las características de cada sociedad y los momentos históricos). En realidad, compra la capacidad de realizar trabajo y no lo que éste rinde efectivamente. De esa diferencia brota la plusvalía apropiada por el capital y que, en buen romance, expresa la explotación propia de este orden social. Explotación invisibilizada por la transmutación del trabajo que esconde la parte gratis que los obreros ceden involuntariamente a sus patrones. Semejante escamoteo, naturalizado en el imaginario social por obra de los capitalistas, le otorga legitimidad al sistema.  

Ahora bien, en la composición de valor del capital productivo intervienen: el capital constante (inversión en medios de producción), más el capital variable (destinado al pago de salarios), más la plusvalía (el valor agregado generado en la producción y que se expropia a los trabajadores). Así, del proceso de producción salen las mercancías preñadas de nuevo valor que, para realizarse, necesitan ser vendidas. Y como consecuencia de la división del trabajo social, se diferencian el capital mercantil y el financiero, otras formas de expresión del capital que integran el ciclo económico en su conjunto.

Esta somera reseña muestra en qué se funda la creación de valor y a la vez da una idea aproximada de la matriz del sistema que abarca a todas las ramas de la producción. Cuando se genera una sobreproducción que por diversas razones no puede ser absorbida por el consumo y/o crece desproporcionadamente el capital financiero especulativo superando ciertos límites, se engendran las crisis que comportan una enorme destrucción de valor traducidas en quiebras, corridas bancarias, semiparalización del crédito y, finalmente, una plétora de mercancías irrealizables. Del lado del capital, sobreviene un salto en la concentración económica donde los más fuertes hacen pingües negocios con la falencia de los más débiles. Del lado del trabajo, implica caída de salarios, desocupación, extensión de la pobreza y de la marginalidad.

“Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también en cuanto al concepto. Unas se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad, otras por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción y por la capacidad de consumo de la sociedad. Pero ésta no se halla determinada ni por la capacidad productiva absoluta ni por la capacidad absoluta de consumo, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un mínimo susceptible sólo de variación dentro de límites muy estrechos.” (“El Capital” de C. Marx; TIII, pág.243)            

La fuerte crisis actual, a pesar de sus particularidades, responde a los cánones clásicos que sintéticamente esboza esta cita. Así, el desplazamiento del crack financiero a la “economía real”, el capital industrial productor de mercancías, se manifiesta en que éstas al almacenarse sin poder venderse, se desvalorizan frenando la producción. Pero los afligidos “gurúes” nada hablan de cómo y dónde se crea valor pues, lo que tan bien explica Marx, conduciría a reconocer la explotación inherente al régimen capitalista.

Cuando se precipita la crisis, se produce la estampida de los patrones del sistema que corren presurosamente a refugiarse en valores “reales”, se trate del oro, promesas “fiables” como los bonos del tesoro de los EE.UU., o de activos que suponen amparados por su “solidez” económica, en rigor reblandecida por la crisis. Lo cual se refleja en la caída de las Bolsas de casi todo el mundo que incineran formidables masas de valor con el vertiginoso derrape de las acciones, fenómeno que exhibe el “espanto” que preludia la proliferación de mercancías invendibles inherente a la expansión de la crisis. Así, en el 2008 la Bolsa de Tokio perdió casi el 40%. Ésta acumulaba en valor de todas sus empresas más de US$ 4 billones y en los últimos tres días de la primer semana y media de octubre  perdió US$ 700 mil millones. Mientras que los inversores de Wall Street perdieron 44 billones de dólares por la caída del mercado bursátil entre setiembre de 2007 y el mismo mes de 2008. Estas astronómicas cifras dan idea de la magnitud del despegue financiero así como de la formidable fluidez en curso que los socorros estatales intentan estabilizar. Es que el valor monetario de los papeles de los activos de las compañías que cotizan en Bolsa, en tiempos de zozobra se “enloquece” al compás del miedo que es su combustible. Fiel testimonio de ese voluble “estado de ánimo” es el notable repunte que registraron las Bolsas al día siguiente en que quince países de la zona del euro concretaran el compromiso de rescate concertado en la reunión de París del 12/10 para caer nuevamente dos días después. Pero los bruscos y enormes saltos que se producen no hacen más que evidenciar la fragilidad que los sostiene, directamente proporcional a los niveles de especulación que crecen desmedidamente en tiempos de bonanza para caer estrepitosamente cuando se desata la crisis.

“La crisis de confianza” (el terror a las pérdidas) es el “mal” que se propaga bajo la amenaza de devastar a todo el sistema bancario. Desde los grandes especuladores hasta los pequeños ahorristas, corren a retirar sus depósitos para salvar lo que puedan desfondando la liquidez del sistema y por tanto arrastrando en la caída a grandes Bancos que a su vez se desconfían mutuamente congelando los préstamos interbancarios. Lo  que tardará en frenarse este proceso, aún con el auxilio de los formidables aportes estatales, no se puede medir a priori pero sin duda la recesión económica en marcha castigará a la mayoría de los países aunque varíe su intensidad según los casos. Ergo, nos hallamos ante la “globalización” de los quebrantos que en lo fundamental se transfieren al conjunto de la sociedad.

Todo esto (y mucho más) es absolutamente coherente de acuerdo a la esencia del sistema y a la racionalidad del mismo. Sólo que mirado desde otro lugar, o sea, con una lógica que considere el bienestar de los seres humanos sin distingo de clases ni de etnias, se transparenta su monstruosa irracionalidad. Porque el capitalismo no se mueve en función de esa lógica sino que responde al móvil de las maximización de las ganancias sin que importen los medios ni el tendal de víctimas que deje a su paso. Su motor es la codicia, no la solidaridad, ni la equidad, ni la justicia.

 

Los “números” de la economía aplicados a la política y a lo social.

 

“…es mucho lo que el gobierno federal puede hacer por la economía. Puede otorgar más beneficios a los desocupados. Puede facilitar ayuda de emergencia a los gobiernos locales. Puede recomprar hipotecas y renegociar las condiciones para que las familias puedan quedarse en sus casas. Lo responsable en este momento es darle a la economía la ayuda que necesita. No es momento para preocuparse por el déficit.” (de Paul Krugman, en Clarín del 18/10/08)

 

Esta opinión de un “gurú” de moda es muy elocuente. La aparente preocupación por las  víctimas remite a la reanimación de la economía, o sea, dineros públicos para “ayudar” a los  capitalistas mientras que de las personas sólo importa su “propensión a consumir”.

Luego, es menester traducir el imperio de la economía al lenguaje de la política y de lo social. Vale decir, apreciar la cuestión del poder y los efectos depredadores del sistema. Tarea que incluye desnudar a la tecnocracia cuyos “expertos” están al servicio del gran capital pontificando desde la economía como si se tratara de una “ciencia” autónoma, imparcial e inapelable. Desde este ángulo, la cabalgata de los “números” adquiere una dimensión distinta lo mismo que el rol del Estado.

Cinismos aparte, es innegable que los salvatajes del sector financiero son el salvavidas de los conglomerados de capital que hacen agua. Y es tan cierto que se pretende destrabar el funcionamiento del sistema como que el poder político emplea los recursos públicos para rescatar del abismo a las grandes corporaciones financieras en grave riesgo. Para quien quiera verlo, se transparenta la relación entre la política y los intereses económicos, así como que de estos últimos brota el poder que sostiene a la gran mayoría de los gobiernos que vienen a ser sus operadores desde el Estado. Nunca como ahora se ha internacionalizado el poder de las grandes corporaciones que constituyen una red de intereses mundiales que liga a las más diversas naciones y cuyas jerarquías son directamente proporcionales al peso de aquéllas. También se hace visible que hoy  los une más el espanto que la competencia y las disputas hegemónicas. Pero éstas subyacen y también emergen como por ejemplo cuando Alemania, la mayor potencia de Europa, se resistió a integrar fondos comunes en la UE. pues eso la obligaba al pago de una cuota mayor en beneficio de salvatajes ajenos. O al comienzo,  cuando se jugó una carrera por ver quien ofrecía mejores garantías a los inversores y al público para frenar la caída de sus propios Bancos absorbiendo las fugas de los otros.

Acudamos nuevamente a la feria “numérica” para ponderar su significación y  avanzar un poco más por sobre la superabundante y fluctuante información disponible.

El monto de la quiebra del fondo de inversión Lehman Brothers que ocupaba el 4º lugar en USA, fue de 639 miles de millones de dólares. Algo más que la sumatoria de los PBI. de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Al margen de lo inflado o ficticio de semejante capital financiero, ¿cómo subestimar el nivel de influencias y capacidad de presión de tales “cíclopes”  sobre los Estados, y en particular sobre los periféricos? ¡El producto íntegro del trabajo humano de todo un año de los países señalados era inferior al equivalente de la masa de capital de aquél gigante caído!

Tomemos ahora los rescates prometidos por EE.UU. e Inglaterra. De los iniciales 700 mil millones de dólares aprobados por el primero -dos veces el PBI de Argentina-, 500 mil millones están destinados a sólo cuatro grandes corporaciones financieras maestras del “apalancamiento”. El de Gran Bretaña, por su magnitud relativa, es más impactante aún. Se trata de $US 850.000 millones, casi el 35% del PBI. de ese país y cuyos principales auxiliados son sus dos mayores Bancos comerciales. Y si de “astronomía” se trata, rondarían 1,7 billones de euros comprometidos por los Estados en el auxilio del sistema bancario del conjunto de los países de la UE. En todos los casos los dinerillos provendrán del erario público y de la “capacidad productiva” de fabricar moneda, mientras que  las promesas de futuro resarcimiento nos recuerdan la teoría del derrame. Sólo una fracción de tamañas sumas alcanzaría para solucionar el problema del hambre y la salud en el mundo en lugar de salvar a los especuladores.

Prosigamos ahora pero centrándonos en términos cultural-políticos. Para sintetizar la cuestión nos valdremos de dos ejemplos, uno exterior y otro interno. Se estima que en EE.UU. el 75% de la población destinó sus ahorros a la compra de acciones (no importa si en parte o totalmente). El famoso “consumismo”, la contratara de la realización del capital, en el plano del ahorro asumió un carácter especulativo notable que se hizo carne en el ciudadano de a pie. ¿Dónde quedó la cultura del trabajo y el ahorro de otras épocas? ¿Qué tipo de personas está pariendo este capitalismo de las grandes corporaciones? Porque además del desenfreno por el consumo superfluo que paga el resto del mundo y el deterioro del planeta, la avidez por la ganancia fácil o la timba financiera si se prefiere, ha ganado el imaginario y la práctica de importantes masas humanas. Éste es un aspecto sustantivo para cualquier cambio social que se precie. Y aunque se trata de la principal potencia capitalista del orbe y no de un país periférico,  ¿acaso nuestros vastos sectores medios no padecen de ese virus?

Antes de referirnos a ello, una muestra sustantiva del exacerbado consumo del “primer mundo” y de la especulación que lo acompaña. Hablamos de la caída del precio del petróleo a bastante menos de la mitad del máximo alcanzado. Dos caras del mismo fenómeno: el enorme despilfarro energético implicado en el desquiciante consumo y la formidable ganancia extraordinaria que vinieron embolsando los oligopolios petroleros.

Vayamos ahora a nuestra experiencia reciente. La resolución 125 sacudió al país que durante un mes y medio vivió pendiente de los enfrentamientos que lo acompañaron hasta la “no positiva” derrota del gobierno. Aquí la especulación pivotó sobre otro plano, la del comercio exterior vinculado a los precios de las comodities y en particular, los de la estrella del momento, la soja.

La caída del precio de la soja a casi la mitad de su valor pico puso en evidencia tanto la burbuja económica como la voracidad de la plana mayor del “campo” que “enlazaron” a la sociedad argentina con su “heroica batalla” en defensa de los grandes intereses agropecuarios, y éste es el punto que nos interesa destacar aquí. Sin contar a los trasnochados grupos “izquierdistas” que los apoyaron, lo preocupante apunta a los vastos segmentos  de nuestra clase media que se hizo eco del discurso del “sacrificado trabajo” agrario “saqueado” por el gobierno, como si lo retenido al capital privado no integrara parte del erario público. Si bien entraron en la volteada pequeños productores,  hoy más perjudicados que antes del fin de la resolución cuestionada, nadie se conmovió por los peones rurales, los verdaderos explotados del campo, ni por las numerosas familias campesinas despojadas de sus tierras debido a las expropiaciones sojeras. La fuerte ofensiva de las cúpulas dirigentes del agro amplificada por ”los medios” cómplices y asociados (y favorecida por el torpe manejo del gobierno), logró encolumnar a buena parte de los sectores medios de las ciudades. Y en el teatro de la “batalla”, el campo, la especulación creció al ritmo de los pools de siembra y de los arrendamientos, los que suplían la “transpiración” por los elevados intereses y los jugosos alquileres de las tierras. Es que la seducción por la ganancia fácil pareciera que se ha hecho carne en los sentimientos y el bolsillo real o deseado de buena parte de “la gente.” Periféricos, subdesarrollados o como se nos quiera llamar, portamos el mismo virus que circula en las entrañas del primer mundo, la cultura mercantil del capitalismo.

Los cantos de sirena de “los mercados” han ido generando una subjetividad política y cultural que no se condice con la que prevaleció en las tres décadas anteriores al triunfo de la dictadura genocida. Mas hoy que rebrotan evocaciones de aquel pasado, las grandes expectativas de vastos sectores populares en torno al Estado omite que, bajo el amparo de esa misma institución, actúa gran parte de la dirigencia política que ayer fue cómplice de la devastación económica y social más formidable de nuestra historia. Lo cual no significa negar los aspectos positivos que introdujo este gobierno sino que pone en primer plano la importancia que tiene la conformación de los sujetos en la gestación de políticas favorables a la emancipación que promuevan el desarrollo de una nueva subjetividad. Por ello confundir los términos y los protagonistas porta la amenaza de que todo lo rescatable del presente vuelva a desembocar en otro “canto del cisne”.

 

El Estado versus el mercado.

 

Ahora esbozaremos algunas conclusiones vinculadas a lo que venimos exponiendo.

El entramado de relaciones capitalistas mundiales constituyen una red que transmite sus impulsos a cualquier punto de la misma y en la que predomina netamente el poder de las grandes corporaciones que trascienden los límites territoriales de las naciones. Cuanto más grande es la masa económica de las corporaciones y de las naciones centrales, mayores son los efectos de sus movimientos a escala internacional y al interior de los países. No obstante, el Estado Nación sigue siendo una organización macro insustituible para el capitalismo que lo originó pues liga los intereses económicos con el orden jurídico político que rige las relaciones sociales. A su vez, el control del Estado refleja las luchas sectoriales por imponer la hegemonía política en tanto que el peso del gran capital establece límites y condiciona a esas pugnas. Estas conclusiones que reflejan nuestra visión, nos conducen hacia la problemática del Estado y a las polémicas que giran alrededor de los márgenes de autonomía de las naciones. Tema candente que remite a las políticas que plantean la domesticación del “capitalismo salvaje” promoviendo una suerte de neo desarrollismo  de “rostro humano”. Y si bien los efectos que produce el capitalismo pueden variar de acuerdo a las luchas políticas y la presión social, su esencia es inmutable: hay un sólo sistema capitalista por más que existan distintas variantes según los países y las diferentes etapas. Es que la legalidad interna de este orden social admite gran diversidad de manifestaciones -mientras no se impulse su ruptura-, pero su matriz permanece inalterable. Lo cual no implica ignorar las situaciones favorables a la satisfacción de las necesidades de amplios sectores de la población, algo más que atendible. Ahora, si pensamos en aportar al cambio de este injusto orden social, no debemos pasar por alto que la radicalidad protagonizada por el socialismo en el mundo no evitó su posterior implosión. Vale decir, aprender de la historia para luchar por un futuro mejor hace insoslayable entender las causas de lo acontecido con “el socialismo real”, cuestión que no termina de saldarse.

Retornando a la coyuntura actual, pensamos que la crisis va a ser superada por el capitalismo con todos los ajustes y cambios que recompongan el sistema financiero, algo que ya está en marcha, estableciendo nuevas reglas como en su momento ocurrió con Bretton Woods después del descalabro de la 2ª. guerra mundial. Los enormes daños que acarree y los niveles de hegemonía subsiguientes se verán más tarde. Pero mientras no surjan nuevos protagonismos y políticas emancipatorias que asimilen experiencias y superen a este orden social, el mismo no caerá por sí solo. El tema es quiénes y cómo  aprovechan las grandes fisuras que presenta.

En función de lo expuesto y referente a los debates actuales, es importante considerar la consigna Estado versus mercado -que ha prendido con fuerza- pues creemos que tal oposición confunde conceptos.

El Estado no es sinónimo de gobierno. Es la estructura jurídico-política que organiza el funcionamiento de la sociedad y cuyo control posibilita el ejercicio del poder. Sólo que dicha estructura se adecua y es producto del orden social que la determina. En cambio, los gobiernos son la expresión política de las luchas sectoriales que responden a diversos intereses de clases y/o distintos segmentos de las mismas.

En tanto que mercado es el lugar (físico y/o virtual) donde se realizan los intercambios de mercancías incluidas las distintas formas en que se manifiesta el valor (dinero, acciones, bonos, etc.). Así, el uso del término “los mercados” resulta el eufemismo con que los capitalistas se ocultan cosificando a los sujetos reales. Además, el Estado forma parte del mercado toda vez que incluye empresas bajo su control. Luego, se trata de una falsa oposición que induce a errores políticos cuando se confunde Estado con gobiernos.

Esa confusión incide en la valoración política de los Estados nacionales, cuestión polémica dado el proceso de concentración y centralización del capital y la poderosa influencia político-económica de las Corporaciones que operan en todo el planeta. Las controversias remiten a si las políticas de sesgo popular en los países periféricos pueden recrear su independencia relativa respecto de los centros de poder mundial y regenerar en el presente estadios anteriores. Lo cierto es que ante la ausencia de alternativas emancipatorias gravitantes, se han abierto expectativas favorables a varios gobiernos que intentan despegarse de la hegemonía actual. Pero dichos gobiernos se desenvuelven en medio de una estructura estatal dependiente del gran capital en un período donde su poder económico está más interrelacionado y también más consolidado que antes.

Por lo tanto, la equívoca oposición Estado versus mercado debe encararse en otros términos que es preciso sincerar. Porque distinto es optar por el desarrollo capitalista de los países periféricos a plantear un cambio de sistema. Esto trasciende lo coyuntural y sus tiempos y plantea la orientación política y la forma de construcción de las opciones que se asumen. A su vez, dicha orientación define los lugares de interpretación de las coyunturas y la praxis correspondiente.

El Estado, esta gran estructura de poder, nunca se extinguió. Ni con el “neoliberalismo” ni con el socialismo.  Esa creación histórica albergó procesos liberadores como lo fueron la Revolución Francesa, la Comuna de París y las grandes revoluciones socialistas del siglo XX. Pero a la luz de los hechos, constituyó un dispositivo indócil que terminó amparando la explotación y la dominación. Así, la experiencia socialista, promesa de cambio sustancial, se ancló en otra versión del capitalismo de Estado que, por otra vía, produjo un atípico proceso de acumulación capitalista.

¿En qué sentido el “socialismo real” resultó un capitalismo de Estado? En lo fundamental, porque el excedente económico generado por los productores directos quedó bajo el control y la administración de quienes conducían el aparato estatal, o sea, los que en definitiva eran quienes asignaban los recursos y la distribución del producto social y manejaban el aparato jurídico ideológico que regulaba las relaciones humanas sin llegar a sustituir el carácter mercantil de su economía. Luego, bajo el control  inicial del aparato del Estado por fuerzas opuestas al capitalismo, crecieron las formas invisibilizadas de la dominación enquistadas al interior de las vanguardias y del  Estado, antesala del retorno de la explotación que se plasmó con el correr de los años. O sea, la lucha contra le explotación extendió una garantía ilusoria sobre la política llamada a erradicarla.

En la actualidad, después del nefasto período de supremacía absoluta del capitalismo en el mundo con los EEUU como potencia hegemónica, surgieron en Latinoamérica diversas manifestaciones que expresan las resistencias que se fueron incubando en su seno. Y sin entrar al análisis de las distintos gobiernos producto de la presión y las luchas populares, vamos a rescatar lo que nos parece realmente valioso dentro del variable espectro que componen. En primer lugar, la potencia de los movimientos sociales de signo político que proliferan en el subcontinente, en particular en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Y no es casualidad que en esos países hermanos surgiera la consigna del “Socialismo del siglo XXI”, un modo de convalidar sus grandes objetivos unido al intento de conferirle una nueva identidad. Intento que no consideraremos aquí pero que exhibe un notorio contenido simbólico. Sólo destacaremos algunos rasgos del fenómeno boliviano que nos parecen originales y dignos de tener en cuenta, más allá de cómo deriven los acontecimientos. A saber: la articulación de los movimientos sociales con la conducción del Estado; las enseñanzas que brinda el nexo y las tensiones entre ambos  mediados por la cultura de los pueblos originarios; el efecto simbólico de un presidente indígena; el proceso de nacionalización profunda en contra de las grandes empresas transnacionales y los designios del imperio aliado a las “roscas” oligárquicas; y sobre todo, el grado de participación popular en una democracia en formación que busca salir de las trampas de la democracia representativa que instrumenta el sistema de opresión capitalista.

Tal fenómeno que obviamente no va a modificar el tablero de poder mundial, muestra posibilidades y alternativas que no figuran en la agenda de dicho poder y que se incorpora  a otras experiencias alentadoras. La historia continúa y las luchas del campo popular, con sus contradicciones incluidas, instauran oportunidades para el desarrollo de nuevas políticas y nuevos protagonismos que reviertan las nefastas consecuencias de la crisis mundial parida desde el centro del poder capitalista de Occidente. No se trata de transpolar ni de copiar, cada quien construye su propio camino. Y transitando por ellos, deberemos aprender de las enseñanzas del pasado y sumar los aportes del presente para establecer los necesarios lazos entre quienes impulsan la emancipación.

Nadie puede adivinar el futuro pero esta gran crisis, producto de la insaciable voracidad del capital, convoca al desarrollo de nuevos sujetos cuyo horizonte sea la superación de este orden social que la engendró.---

 

Jorge Luis Cerletti  (octubre de 2008)

 

Vicepresidente de Bolivia dice que la derecha perdió electoral,militar y políticamente.

Vicepresidente de Bolivia dice que la derecha perdió electoral,militar y políticamente.

www.abi.bo

La Paz, 26 oct (ABI).- Entre agosto, septiembre y octubre de 2008, la
derecha opositora sufrió tres derrotas catastróficas; electoral,
militar y política, que aislaron y dejaron sin discurso a los
opositores radicales para ofrecer al pueblo, evaluó este domingo el
vicepresidente Álvaro García Linera.

    "Qué puede ofrecer la derecha, la derecha se quedó sin banderas,
hoy la derecha, los conservadores, los que quieren ir para atrás no
tienen nada qué decir a Bolivia, qué oferta, qué programa le dicen a
Bolivia, no solamente que no tienen líderes, sino que encima no tienen
un programa", afirmó García Linera.

    De esta manera García Linera valora el antes y después del acuerdo
político histórico-congresal que permitió el anhelado pedido de gran
parte del país que exige una nueva Constitución Política del Estado
para refundar el país.

    En ese contexto García Linera explicó que todo el problema
acumulado en 183 años de vida republicana, ahora fue resuelto, al
incorporar importantes cambios en el nuevo texto de la Constitución,
que es encabezado por el presidente Evo Morales.

    "Frente a ello que hay, yo pregunto ahora cómo y de qué manera va
a resurgir una luna menguante, imposible,  entorno a qué va surgir la
derecha a la cabeza de Tuto Quiroga, imposible", enfatizó la
autoridad.

EN TRES MESES

    En ese análisis el Vicepresidente identifica a agosto, septiembre
y octubre los meses de la derrota catastrófica de los radicales,
violentos y la derecha aglutinados en el denominado Consejo Nacional
Democrático (Conalde).

    Agosto, según García, es el momento de la derrota electoral de la
derecha, una derrota catastrófica, la derecha pierde el control de la
prefectura de La Paz, Cochabamba, pierde el control de decenas de
municipios, todo como producto del referendo revocatorio que le dan
67,4 por ciento de victoria a Morales Ayma.

    En esa generosidad amplia el Mandatario en su mensaje al pueblo
boliviano expresa su decisión de constitucionalizar las autonomías
departamentales y convoca al diálogo.

   En medio de la furia electoral por los resultados, los opositores
comienzan una etapa conspiradora con la violencia y saqueo de
entidades públicas.

    "Ingresan a una espiral de golpe de Estado, no militar que
mostraron ser fieles a la Constitución, a su Presidente, al Gobierno,
al Estado, a la Patria", agregó.

    Esa escalada de violencia se da con impedir que lleguen las
autoridades a los aeropuertos, luego se declara paro cívico, bloqueos
de carreteras, tomas de aeropuertos, ataque a instituciones,
destrucción de Canal 7, ataque a los medios de comunicación, a los
medios de telecomunicación, ataque a la Policía, ataque a los
militares, destrucción de gasoductos, masacre, una espiral sangrienta
y criminal de golpe de estado.

   Esto desemboca hasta la muerte de campesinos en Pando.

   García Linera afirmó que ese es el momento, cuando se agarra el
control de Cobija, comienza a desmoronarse toda la intentona golpista.

   Como parte de la demanda histórica de los pueblos, se dan las
gigantescas movilizaciones que marcan la derrota política de los
derechistas.

    "Nunca antes San Cruz en toda su vida democrática había tenido una
movilización tan poderosa, tan heroica y gigantesca de campesinos, de
indígenas, de pobladores en defensa de la democracia, en defensa del
Estado de derecho, en defensa de la igualdad de la República y la
unidad del país", agregó.

    El Vicepresidente considera la tercera derrota de la derecha el
acuerdo que viabiliza el referendo constitucional, producto de la
multitudinaria marcha que llegó a La Paz, en una semana desde
Caracollo, Oruro.

    "No hubiera sido posible el acuerdo en el Congreso, sin estas
victorias del Gobierno y sin estas derrotas catastróficas electorales,
políticas y militares de parte de una derecha fascista, una derecha
golpista", afirmó.
Rq        ABI

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Vuelve Marx

Vuelve Marx

por Miguel Salas (España)

La brutal crisis que estamos viviendo no sólo está haciendo temblar toda la estructura económica de la sociedad sino también las ideas imperantes durante los últimos decenios. De pronto lo que parecía evidente se ha convertido en humo, lo que se presentaba como una verdad revelada se ha demostrado falsa. La incertidumbre no sólo afecta a las inversiones en Bolsa o al futuro del sistema sino también a las ideas que dieron cobertura ideológica a la globalización y a sus políticas neoliberales. La historia se ha acabado, decían algunos para decir que el capitalismo había vencido. La lucha de clases es cosa del pasado, decían otros para presentar un futuro de riqueza y bienestar. El mercado se autorregula y resuelve sus propios problemas. La globalización acabará beneficiando a todos y todas. "Hemos llevado al capitalismo a su perfección, hemos acabado con el riesgo" presumía hace unos años un broker de la City de Londres…

Una tras otra de las explicaciones o pseudo teorías de los últimos tiempos van cayendo y mostrando su falsedad. Así como buena parte de la bonanza económica de estos años se había basado en una especie de juego de la pirámide con capital ficticio, el dinero se revaloriza mientras haya otro que lo compre, hasta que un eslabón falla y la pirámide se desploma; pasa lo mismo con las ideas, las que había ya no sirven. El jefe de la mayoría del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, lo reconocía al ser informado de la profundidad de la crisis: "Estamos en territorio desconocido, esto es un juego diferente... Nadie sabe qué hacer."

Cuando lo que parecía sólido se hunde hay que buscar referencias y herramientas que nos permitan analizar y comprender la realidad, y aquí es donde reaparece un señor de barba abundante, perseguido y denigrado durante decenas de años, a veces convertido en un adocenado sin peligro, sus ideas enterradas en no pocas ocasiones, pero que siempre vuelve a aparecer cuando más se le necesita. Nos referimos a Carlos Marx y el marxismo. De una u otra forma se ha convertido en una referencia en estos meses de crisis. "Marx tenía razón" titulaba un comentarista de La Vanguardia el 25 de septiembre y hasta el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha recordado que "Marx observó hace tiempo la forma en que el capitalismo desenfrenado se convirtió en un tipo de mitología que atribuye realidad, poder e inteligencia a cosas sin vida propia. Estaba en lo cierto en eso". En eso y en muchas otras cosas.

Carlos Marx dedicó mucho tiempo y esfuerzo a analizar la sociedad capitalista, no sólo a explicar lo que era visible sino a buscar en sus entrañas para lograr comprender en qué consistía, de dónde sacaba sus beneficios, cómo explotaba a los trabajadores, cómo funcionaba, por qué producía crisis periódicas, cuál sería su destino… de ese estudio y de su compromiso y relación con las luchas de los trabajadores surgió el marxismo como teoría científica para la acción de la clase trabajadora contra el capitalismo.

Durante los últimos decenios casi había desaparecido de las aulas universitarias y los ambientes científicos y hasta de buena parte de los movimientos políticos de la izquierda. Sólo pequeños grupos políticos o de investigadores seguían defendiéndolo o utilizándolo como base para comprender los procesos sociales, económicos y políticos. Y de pronto una grave crisis del sistema capitalista sólo puede encontrar una explicación material, científica, si se utiliza el marxismo para comprenderla. Marx está aquí de nuevo.

***

Marx estudió el capitalismo del siglo XIX. Un capitalismo que no había alcanzado el nivel de desarrollo actual y, por lo tanto, no pudo estudiar sus posteriores desarrollos, concentración monopolista, imperialismo, crisis, guerras, etc. Pero ese capitalismo, incipiente podríamos decir, funcionaba sobre las mismas bases materiales que tiene ahora y sus características y tendencias básicas no han cambiado.

Desde el Manifiesto Comunista (1948) hasta El Capital (1867) encontramos una explicación materialista del funcionamiento de la sociedad capitalista, "…que la producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada etapa histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época; que por tanto toda la historia… ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas…". Se trata de un sistema basado en la explotación de la clase trabajadora de la que extrae la plusvalía (una parte del trabajo que el capitalista no paga al obrero), de la explotación de los recursos naturales para su propio beneficio y de la extensión de su dominio a todo el mundo (en la época actual de la globalización). Todo lo que toca lo convierte en una mercancía (desde fabricar cualquier producto hasta los bienes culturales o de diversión) porque de la producción, del proceso de intercambio y de la explotación de la clase trabajadora es de donde sacan los capitalistas sus beneficios.

Pero llega un momento en que la necesidad de producir más y más, de extender su dominio en todo el globo y de seguir sacando el máximo de beneficio entra en contradicción con las necesidades de la sociedad y su capacidad de absorber todo lo producido y entonces se abre una de las crisis cíclicas íntimamente ligadas a la existencia del capitalismo. Ahora ha estallado una de ellas. En palabras que parecen proféticas, Marx escribió en El Capital: "En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente (como ahora por la falta de confianza en la liquidez del sistema financiero)… tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero… Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón…". Generalmente esas situaciones acaban desembocando en recesiones que representan una enorme destrucción de fuerzas productivas y de las condiciones de vida de la población.

En la contradicción entre las necesidades sociales de la población y el interés privado de los capitalistas se encuentra la clave de las crisis del sistema. Lo que durante unos años aparece como un avance de la sociedad cuando llega la crisis se convierte en retroceso y destrucción de lo creado: "Las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la superproducción. La sociedad se ve retrotraída repentinamente a un estado de barbarie momentánea; se diría que una plaga de hambre o una gran guerra aniquiladora la han dejado esquilmado, sin recursos para subsistir; la industria, el comercio están a punto de perecer. ¿Y todo por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad; son ya demasiado poderosas para servir a este régimen, que embaraza su desarrollo. Y tan pronto como logran vencer este obstáculo, siembran el desorden en la sociedad burguesa, amenazan dar al traste con el régimen burgués de la propiedad. Las condiciones sociales burguesas resultan ya demasiado angostas para abarcar la riqueza por ellas engendrada." (Manifiesto Comunista)

Son palabras escritas hace 160 años que siguen siendo actuales para describir los mecanismos internos de las crisis capitalistas. Lo vemos día a día. Las necesidades de los banqueros, especuladores y grandes capitalistas de seguir manteniendo su nivel de beneficios han generado una de las que ya se anuncian como grandes crisis del sistema.

Y Marx continúa: "¿Cómo se sobrepone a las crisis la burguesía? De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de fuerzas productivas y conquistándose nuevos mercados, a la par que procurando explotar más concienzudamente los mercados antiguos. Es decir, que remedia unas crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas.". Una y otra vez así ha sido. La crisis bancaria en la década de los 80 en Argentina afectó al 55,1% del Producto Interior Bruto del país. La de Indonesia a finales de los 90 al 55% y el 34% en Tailandia. (Datos de Claudio Katz, economista de izquierdas argentino) En otros momentos históricos los capitalistas han afrontado las crisis mediante guerras, para dirimir entre ellos la supremacía del mundo o para organizar un nuevo reparto de su influencia política y económica. Cada una de esas crisis representa un retroceso de decenas de años. Se produce así la paradoja de que la crisis se inicia por una sobreproducción (después de un determinado desarrollo del bienestar general) que el sistema no puede asumir y arroja a la sociedad a un retroceso a todos los niveles. Es la paradoja de seguir manteniendo el capitalismo y el beneficio privado. Es la constatación de la caducidad del sistema capitalista.

En muchos otros aspectos de lo que está aconteciendo estas semanas Marx resurge como el original intérprete de lo que está pasando. El sistema financiero está colapsado. Los banqueros y especuladores han generado una crisis profunda. Los gobiernos se ven obligados a intervenir y colocan miles de millones para salvar a los bancos. En Estados Unidos como un regalo, en otros países como Reino Unido, Bélgica o Islandia como una particular nacionalización… en ningún caso se piden responsabilidades, en ningún caso el dinero servirá para que la banca sea pública, un instrumento del Estado para evitar situaciones como ésta y para que las inversiones en la economía sean las que realmente necesita un país. De ninguna manera, los gobiernos actúan para salvar a los mismos que han generado la crisis: la clase capitalista. Tendremos que recordar lo que escribió Marx: "Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.". Solo hace falta anotar que Zapatero consultó a Botín la aplicación del plan para inyectar liquidez a la banca española.

***

Si Marx vuelve no es sólo para ayudarnos a comprender la crisis capitalista o a interpretar el mundo sino para ayudarnos a transformarlo. Porque el marxismo no es sólo una ciencia interpretativa sino también práctica. Y ahora nos hará mucha falta la acción, la movilización.

No somos marxistas porque hayamos leído sus libros o citemos sus escritos sino porque consideramos que sus análisis y las herramientas que nos proporcionó son útiles para las luchas actuales. No repetimos las cosas como si nada hubiera cambiado, ¡muchas cosas han cambiado!, pero, evidentemente, no compartimos las ideas de quienes enterraron el marxismo por anticuado o superado por el desarrollo del capitalismo; ni tampoco aceptamos que el fracaso que representó la burocracia estalinista en la antigua URSS sea un fracaso del marxismo. Estudiar, actualizar y aplicar el marxismo en este siglo XXI es una necesidad para la transformación de la sociedad.

La actualidad de Marx es la actualidad de la vieja pero siempre joven lucha de clases. Representa la convicción de que "la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases" y que todos los regímenes sociales tienen su etapa histórica en función del desarrollo de la sociedad. Y si la burguesía tuvo un papel revolucionario en lucha contra el feudalismo, hace tiempo que demostró ser una clase social que representa una rémora para el desarrollo del conjunto de la sociedad.

La particularidad de la etapa histórica que vivimos es que la clase trabajadora no ha reunido las condiciones necesarias para ser una nueva clase dirigente de toda la sociedad y así poder acabar con el interés privado de unos pocos grandes capitalistas y organizar la sociedad en interés de la mayoría de la población.

Ya sabemos lo que es la globalización. Ya hemos sufrido sus políticas neoliberales. La lucha no será fácil; sabemos que será dura pero muchos otros caminos fueron probados y acabaron en callejones sin salida. Es el momento de que Marx vuelva para que la cooperación y el socialismo sean otra vez los objetivos de la lucha liberadora de la clase trabajadora.

- El autor es Director de la Revista LA AURORA 
* Fuente:
Kaos en la Red

 

Bancos te prestan tu propio dinero

Bancos te prestan tu propio dinero

El gobierno esta invirtiendo 50 billones de libras de tu dinero, en los bancos Británicos, por lo tanto ellos pueden prestártelo a ti con intereses.

El histórico movimiento esta siendo aclamado como un salvavidas para el sistema financiero, con tal de que nadie pregunte muchas preguntas.

Julian Cook, Jefe Economista en el Corbett and Barket, dice: El gobierno dará tu dinero a los bancos, por lo tanto el banco puede empezar a prestarte ese dinero, probablemente alrededor del 7%.
"Gracias a todo el interés que tu estas pagando de tu propio dinero, los bancos harán billones de libras otra vez y la normalidad sera restablecida" .
" Después de unos pocos años de esto el gobierno hará efectivo en los bancos que compro con tu dinero y usara las ganancias para construir una gran puñetera casta en alguna parte."

Adiciona:"En caso que tu no hayas todavía averiguado, La totalidad del sistema financiero global es predicado sobre la asunción de que eres un idiota".

El Canciller Alistair Darling dice que la decisión ha sido tomada en cualquier tipo de eventos con la Industria Bancaria, agregando:"Ellos usan un montón de sucias palabras que yo nunca había escuchado antes y una de ellas tenia a un perro que parecía enojado".
Entretanto, Emma Bradford, una administradora de ventas desde Bath, dice:"Porque el gobierno no me da el dinero a mi y puedo comprar cosa a los comerciantes quienes harán entonces ganancias y ponen su dinero en un banco"?
Pero Mr Darling insiste:"Callate" .

Traducido del ingles, Fuente correos electronicos que circulan en UK


PD: Esperemos que el PS no abandone su plan original caminar al socialismo, y frente a la evidencia actue en consecuencia, el cambio al modelito neoliberal o lo lidera la dirigencia o lo haremos sin ellos. Todo mi afecto, Fabiola
--
La Asamblea Constituyente es el nucleo de una Republica.

Fabiola Marin Salgado
Master en Sostenibilidad (E) UPC
Doctorando Proyectos de Innovacion tecnologica UNiversidad Politecnica de Cataluna - Espana

La ley de la selva

La ley de la selva

El comercio dentro de la sociedad y entre los países es el intercambio de bienes y servicios que producen los seres humanos. Los dueños de los medios de producción se apropian de las ganancias. Ellos dirigen, como clase, el estado capitalista y se ufanan de ser los impulsores del desarrollo y el bienestar social a través del mercado, al cual se rinde culto como dios infalible.

Dentro de cada país es la competencia entre los más fuertes y los más débiles, los de más vigor físico, los que se alimentan mejor, los que aprendieron a leer y escribir, los que fueron a las escuelas, los que acumulan más experiencia, más relaciones sociales, más recursos, y los que carecen de esas ventajas dentro de la sociedad.

Entre países, los que tienen mejor clima, más tierra cultivable, más agua, más recursos naturales en el espacio en que les tocó vivir cuando no existen más territorios que conquistar, los que dominan las tecnologías, los que poseen más desarrollo y manejan infinitos recursos mediáticos, y los que, por el contrario, no disfrutan ninguna de estas prerrogativas. Son las diferencias a veces abismales entre las que se califican como naciones ricas o pobres.

Es la ley de la selva.

Las diferencias entre las etnias no existen en cuanto se refiere a las facultades mentales del ser humano. Es algo más que probado científicamente. La sociedad actual no fue la forma natural en que evolucionó la vida humana; ha sido una creación del hombre ya mentalmente desarrollado, sin la cual no se puede concebir su propia existencia. Lo que se plantea es, por tanto, si el ser humano podrá sobrevivir al privilegio de poseer una inteligencia creadora.

El sistema capitalista desarrollado, cuyo máximo exponente es el país de naturaleza privilegiada adonde el hombre blanco europeo llevó sus ideas, sus sueños y sus ambiciones, se encuentra hoy en plena crisis. No es la habitual cada cierto número de años, ni siquiera la traumática de los años treinta, sino la peor de todas desde que el mundo siguió ese modelo de crecimiento y desarrollo.

La actual crisis del sistema capitalista desarrollado se produce cuando el imperio está próximo a cambiar de jefatura en las elecciones que tendrán lugar dentro de veinticinco días; era lo único que faltaba por ver.

Los candidatos de los dos partidos que deciden en esas elecciones, tratan de persuadir a los desconcertados votantes ―muchos de los cuales no se han preocupado nunca por votar― de que ellos, como aspirantes a la Presidencia, son capaces de garantizar el bienestar y el consumismo de lo que califican como un pueblo de capas medias, sin el menor propósito de verdaderos cambios en lo que consideran el más perfecto sistema económico que ha conocido el mundo; un mundo que, por supuesto, en la mentalidad de cada uno de ellos, es menos importante que la felicidad de trescientos y tantos millones de habitantes de una población que no llega al cinco por ciento de los habitantes del planeta. La suerte del otro noventa y cinco por ciento de los seres humanos, la guerra y la paz, la atmósfera respirable o no, dependerá en gran parte de las decisiones del jefe institucional del imperio, si es que ese cargo constitucional tiene o no poder real en la época de las armas nucleares y los escudos espaciales manejados por computadoras en circunstancias tales que los segundos son decisivos y los principios éticos tienen cada vez menos vigencia. No puede, sin embargo, ignorarse el papel más o menos nefasto que corresponde a un presidente de ese país.

En Estados Unidos existe un profundo racismo, y la mente de millones de blancos no se reconcilia con la idea de que una persona negra con la esposa y los niños ocupen la Casa Blanca, que se llama así: Blanca.

De puro milagro el candidato demócrata no ha sufrido la suerte de Martin Luther King, Malcolm X y otros, que albergaron sueños de igualdad y justicia en década recientes. Tiene además el hábito de mirar al adversario con serenidad y reírse de los aprietos dialécticos de un oponente que mira hacia el vacío.

Por otro lado, el candidato republicano, que cultiva su fama de hombre belicoso, fue uno de los peores alumnos de su curso en West Point. No sabía nada de Matemáticas, según confiesa, y es de suponer que mucho menos de las complicadas ciencias económicas.

Sin duda, su adversario lo supera en inteligencia y serenidad.

Lo que más abunda en McCain son los años, y su salud no es en lo absoluto segura.

Menciono estos datos para señalar la eventual posibilidad ―si algo ocurriera con la salud del candidato republicano, si lo eligen― de que la señora del rifle e inexperta ex gobernadora de Alaska fuese Presidenta de Estados Unidos. Se observa que no sabe nada de nada.

Meditando sobre la deuda pública actual de Estados Unidos que el presidente Bush descarga sobre las nuevas generaciones en ese país ―diez mil doscientos sesenta y seis millones de millones―, se me ocurrió calcular el tiempo que tardaría un hombre para contar la deuda que aquél prácticamente ha duplicado en ocho años.

Suponiendo ocho horas de trabajo neto diario sin perder un segundo, al ritmo rápido de cien billetes de un dólar por minuto, 300 días de trabajo al año, un hombre tardaría setecientos diez mil millones de años para contar esa suma.

No encontré otra forma gráfica de imaginarme el volumen de esa suma de dinero que se menciona casi diariamente en estos días.

El gobierno de Estados Unidos, para evitar un pánico generalizado, declara que garantizará depósitos de ahorristas que no rebasen los 250 mil dólares; administrará bancos y cifras de dinero que Lenin, con ábacos, no habría imaginado contabilizar.

Podemos preguntarnos ahora qué aporte hará la administración Bush al socialismo. Pero no nos hagamos ilusiones. Cuando el funcionamiento de los bancos se normalice, los imperialistas se las devolverán a las empresas privadas, como hizo algún que otro país en este hemisferio. El pueblo paga siempre las cuentas.

El capitalismo tiende a reproducirse en cualquier sistema social, porque parte del egoísmo y los instintos del hombre.

A la sociedad humana no le queda otra alternativa que superar esa contradicción, porque de otra forma no podría sobrevivir.

En este momento, el mar de dinero que les lanzan a las finanzas mundiales los bancos centrales de los países capitalistas desarrollados está golpeando fuertemente a las bolsas de los países que tratan de superar el subdesarrollo económico y acuden a esas instituciones. Cuba no posee bolsa de valores. Sin duda surgirán formas de financiamiento más racionales, más socialistas.

La crisis actual y las brutales medidas del gobierno de Estados Unidos para salvarse traerán más inflación, más devaluación de las monedas nacionales, más pérdidas dolorosas de los mercados, menores precios para las mercancías de exportación, más intercambio desigual. Pero traerán también a los pueblos más conocimiento de la verdad, más conciencia, más rebeldía y más revoluciones.

Veremos ahora cómo se desarrolla la crisis y qué ocurre en Estados Unidos dentro de veinticinco días.

Fidel Castro Ruz

Octubre 11 de 2008

6 y 15 p.m.