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T r i b u n a c h i l e n a

Che. vocación de seguir cabalgando

Roberto Pérez Betancourt (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
 

Quien quiera mandar, que entre en la caballería, sentenció José Martí, Apóstol de la independencia cubana.

Con esa vocación esencial, Ernesto Che Guevara se enroló en su tiempo en la tropa de Fidel Castro, y 42 años después de haber sido asesinado, su figura gallarda continúa ganando batallas de justicia social, día a día, en campos y ciudades. 

Este verano  se conmemoró el aniversario 83 del nacimiento de Ernesto --el 14 de junio de 1926--  en la localidad argentina de El Rosario, provincia de Santa Fe, y este nueve  de octubre  se cumplirán 42 años de su vil asesinato en 1967, en la aldea boliviana de La Higuera. 

La idea que guió siempre los pasos de Che está presente en todas sus acciones: solo se puede dirigir a partir del ejemplo. Un pensamiento de idéntica hondura en el siglo XIX marcó la ejecutoria de José Martí. 

Por eso no sorprende que en manifestaciones obreras, desfiles, mítines estudiantiles o asambleas campesinas, foros internacionales y debates domésticos, desde la aldea hasta metrópolis cosmopolitas, citen a Che Guevara como paradigma de justicia y humanidad. 

Su imagen multiplicada recorre avenidas, tapiza escuelas y hogares, se eleva en pancartas y aparece sobre camisetas y hasta tatuada en la piel de los humanos. No se trata de un culto específico, y aunque en sitios humildes, indios y aldeanos encienden velas e imploran milagros mientras evocan al Guerrillero Heroico, él es universal y pertenece a todos los hombres dignos. 

De nada valdría a los humildes de siempre acceder al poder político en su país si no consolidan  bases que garanticen su independencia económica y la posibilidad real de defenderse ante las amenazas y los ataques de las aves de rapiña imperiales, enseñó el verbo lúcido de Guevara. 

En ese contexto, el ejemplo ético, patriótico y de solidaridad internacionalista de Che, verdadero gigante del tiempo, sigue sembrando esperanzas, nutre de juventud, vigoriza la rebeldía revolucionaria, inspira voluntades, es actual y no conoce fronteras. 

A Cuba llegó vistiendo uniforme guerrillero en la tropa heroica del yate Granma, comandado por Fidel Castro, y entre cubanos cabalgó montañas. Junto al comandante Camilo Cienfuegos, otro de su estirpe, invadió el occidente cubano y en la clarinada de 1959 comprobó la validez de la tesis martiana: para ganar la paz era menester volver a hacer la guerra necesaria. 

Seis años más llenaron su inquieto andar cubano entre trajines administrativos y proyectos guerrilleros. En ellos dejó constancia de su brillante inteligencia y carácter intransigente, en extremo austero, primero que todo consigo mismo. 

Y cuando el tres de octubre de 1965 el Comandante en Jefe Fidel Castro informó la relación de integrantes del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba, todo el país vibró al conocer el texto de la carta firmada por quien allí faltaba. 

"…Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos." 

Che se marchaba de Cuba. Contaba 37 años de edad. Llevaba consigo la vocación de Bolívar y un puñado de hermanos guiados por la estrella martiana. Surgía una nueva etapa en la vida del Guerrillero más famoso de la historia. 

Tras dos años de incertidumbre, en los que la presencia beligerante de Che y su guerrilla en tierras sudamericanas se convirtió en pesadilla para los oligarcas, llegó la noticia de su muerte. 

En la última página de su diario de campaña se lee: "...Salimos los 17 con una luna muy pequeña". 

Era la madrugada del siete de octubre de 1967. Al otro día, en la Quebrada del Yuro, herido y con el fusil inutilizado, fue capturado y obligado a subir por la pendiente escabrosa, de unos dos kilómetros, hasta La Higuera. 

El nueve de octubre lo asesinaron allí. Tenía 39 años de edad. Le dispararon una ráfaga de ametralladora. Después un sargento borracho creyó rematarlo con un tiro de pistola. No sabía el iluso que aquella detonación marcaba la resurrección de Ernesto Che Guevara. 

A partir de entonces a ese apelativo se añadiría el de un símbolo trascendente: El Guerrillero Heroico.

Las lecciones de Kraft. Un régimen sin "contención"

Marcelo Ramal (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

La huelga de la ex Terrabusi tiene todavía un final abierto. Pero sus consecuencias sobre el conjunto del proceso político ya son concluyentes.

La lucha en General Pacheco mostró hasta qué punto está quebrada la capacidad de arbitraje del kirchnerismo. El gobierno no quiso, primero, llevar adelante los recursos de regimentación de las relaciones laborales establecidas por ley. Tomada dio por clausurada la conciliación obligatoria para que la patronal liquidara al activismo por la vía de los hechos. Pero la reacción solidaria a nivel nacional enfrentó el ataque de la empresa y obligó al gobierno y a todos sus alcahuetes (Moyano, Yasky) a operar un limitado cambio de frente. Esto le ha abierto un nuevo flanco de crisis política, que se irá profundizando, de un lado por los obstáculos que pondrá la patronal, del otro por la ampliación de las luchas, como ocurre con los trabajadores de la Salud en Tucumán.

La crisis del arbitraje estatal afecta a la burocracia de los sindicatos. El conflicto de Kraft desnudó a la CGT a y la CTA como sucursales del oficialismo. Los Moyano y Yasky corrieron detrás de los acontecimientos. En todos los casos para actuar como agentes del Ministerio de Trabajo en las maniobras contra los trabajadores.

Un régimen en la picota

El gobierno, en definitiva, es incapaz de actuar como una fuerza autónoma frente a las contradicciones que agudiza la crisis capitalista. Esta incapacidad se extiende a toda la oposición patronal, que acaba de protagonizar una farsa patética al no poder reunir a su propia tropa para derogar el tarifazo. Es que los opositores están por completo del lado de los pulpos de la energía y de su reclamo (como el del FMI) de ‘rebalancear’ las tarifas. El movimiento popular que siguió convencido las maniobras de estos opositores ha recibido una lección, que deberá ser aprovechada. Ahora que los parlamentarios fracasaron, es hora de un plan de lucha y de la acción directa.

Una conciencia superior

La escalada antiobrera en el conflicto de Kraft ha desarrollado una conciencia de lucha y de clase, que se ha extendido a capas no obreras. Se ha abierto, como consecuencia de ello, una nueva etapa en las masas. La clase media entrará en el tumulto, sacudida por la carestía y el derrumbe de los presupuestos sanitarios o educativos. El apoyo del movimiento estudiantil a Kraft, desde la Fuba hasta la Patagonia, es un anticipo. En estos mismos días, la ocupación del Nacional Buenos Aires puso al desnudo el carácter reaccionario de una rectora, que es dirigente del PSA, la chapa electoral de Solanas.

El gobierno acaba de entregar otro arbitraje –el que tiene sobre la caja del Estado– al Fondo Monetario Internacional. La auditoría de los usureros empuja a nuevos tarifazos, y a los ajustes en provincias y municipios.

La etapa que se abre refuerza las condiciones para desarrollar, en todos los planos, una alternativa política propia de los explotados.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la apertura de la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo. / Autor: Presidencia de la Nación

MPT: Para las próximas elecciones propugnamos el voto nulo activo

MPT: Para las próximas elecciones propugnamos el voto nulo activo

por MPT (Francia)

En 1939, Salvador Allende fue nombrado ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social del Frente Popular por Pedro Aguirre Cerda. El FP, coalición electoral que si bien tuvo algunos logros, al aplicar una política económica que le asignaba un papel primordial al estado como agente económico dinámico, se despreocupó o simplemente ignoró otros : la cuestión agraria, la propiedad de la tierra y la existencia de latifundios, amén de la inexistencia de reflexión sobre los pueblos originarios, particularmente, el pueblo mapuche. El FP se disolvió definitivamente con la muerte de PAC en 1941.

Después del fin de la Segunda Guerra mundial y la consiguiente guerra fría que se inició, el reparto de zonas de influencia entre los dos superpotencias situó a Chile bajo la dependencia directa de Washington. La voltereta de González Videla, repetía lo que ya había ocurrido en Francia e Italia por imposición de EEUU, esto es, la tarea principal asignada a los dóciles gobiernos era combatir la subversión comunista.

A pesar de ello, en nuestro país siempre existió una voluntad unitaria en algunos sectores de izquierda.Fue así como en 1951 se fundó el Frente del Pueblo que postuló a Salvador Allende para la elección presidencial de 1952. A mediados del mandato de Ibáñez, en 1956, se creó el FRAP (Frente de Acción Popular), que postuló nuevamente a Salvador Allende para la elección presidencial de 1958. Ese mismo año, el Bloque de Saneamiento Democrático logró la derogación de la ley de defensa de la democracia dictada por GGV en 1948, la reforma de la ley electoral y la instauración de la cédula única.

El FRAP enfrentó la presidencial de 1958 llevando como abanderado a Salvador Allende.

La victoria de Alessandri ocurrió algunos meses antes de la entrada triunfal a La Habana de los revolucionarios cubanos. La revolución cubana constituiría un movimiento telúrico de grandes proporciones en todo el continente, remeciendo no sólo la dominación imperialista, sino que también cuestionó a las organizaciones políticas que hasta ese entonces habían monopolizado y encabezado de hecho las luchas revolucionarias. En los años sesenta aparecieron nuevos partidos y movimientos que de manera explícita se inspiraban del ejemplo cubano.

La inmolación del Che en Bolivia en 1967, constituye uno de los momentos más altos y simbólicos de esta nueva visión de la lucha revolucionaria.
Al mismo tiempo tenía lugar un áspero debate continental entre los PC ortodoxos dependientes financiera e ideológicamente de Moscú y los dirigentes de la revolución cubana.

Frei fue elegido en 1964 en parte, para hacer frente a la influencia de la revolución cubana. El eslógan « revolución en libertad » ideado por sus publicistas grafica lo que acabamos de decir Puesto que quiso presentarse como una alternativa al ejemplo cubano. Algunas medidas tales como la ley de reforma agraria o de sindicalización campesina, habían sido alentadas por el Departamento de Estado norteamericano, puesto que temía que la atrabiliaria situación en el campo pudiese servir de fermento y caldo de cultivo a la subversión comunista. En esta década se puede constatar que el movimiento popular comenzó a tener cada vez más influencia, y fue constituida la Unidad Popular que llevaría a la victoria de Salvador Allende en 1970.

La UP, con sus logros, deficiencias, carencias e indecisiones, no pudo resistir a la contrarrevolución, que echó mano -como lo habían previsto, dicho y escrito los clásicos- al « destacamento especial de hombres armados » e impuso durante 17 años una dictadura brutal, que tenía como misión no sólo derrocar a Allende, sino que refundar sobre nuevas bases un nuevo modelo de dominación. Con Pinochet se impuso el sector que propugnaba el neoliberalismo, luego de una fase inicial de retórica integrista. Ello significó una verdadera refundación que fue una ruptura con cuarenta años de vida republicana, en la cual el estado había tenido un papel relevante.

La dictadura resituó así a Chile como un apéndice periférico de la economía central.

La UP cesó de existir y en las condiciones de la dictadura militar se desarrollaron nuevas formas de lucha. Una parte de los dirigentes de algunos partidos de la fenecida UP -ante el clamor interno e internacional por las responsabilidades que cabía, entre otras cosas por la osadía de haberse autodesignado como revolución, que no supo, no pudo o no quiso defenderse- debió elaborar una nueva política y llenar «el « vacío histórico », propugnando « todas las formas de lucha » y crear al mismo tiempo los instrumentos necesarios para la aplicación de tal política.

Con el tiempo quedó claro que un sector había adherido a esta nueva política a regañadientes, obligado por la fuerte presión interna y por las críticas abiertas de revolucionarios de otros países, que a pesar de sus diferencias con los dirigentes de la « revolución chilena », abrieron generosamente sus puertas entregando apoyo político, financiero y militar a los partidos chilenos.

Una parte de la ex UP, otrora mayonésica y vociferante, sufrió la influencia de la socialdemocracia europea y estableció estrechos lazos políticos, ideológicos y financieros con ella. Tiró por la borda una alianza de más de treinta años, que había hecho posible entre otras cosas la accesión al gobierno de Salvador Allende y aceptó a fines de los años ochenta las condiciones de Washington, del Alto Mando militar y de la elite gobernante de entonces.

En el contexto de la desaparición del llamado campo socialista, la caída del muo y de la consiguiente supuesta victoria del capitalismo a escala planetaria, se dió en Chile el vamos al « proceso de transición democratica » que aún no termina, aceptando la espúrea Constitución de Pinochet que los concertacionistas habían prometido abrogar.

El PAIS, el MDP, fueron todas expresiones de alternativas a la Concertación. Y a ellas adherimos en su momento. Los sectores populares, que habían jugado un papel mayor en la lucha contra la dictadura quedaron debajo de la mesa (« no se preocupen, nosotros representaremos en el gobierno futuro sus reivindicaciones y demandas »).

El movimiento popular fue profundamente afectado y entró en una crisis profunda. Se intentó entonces recomponer y unificar a los sectores de izquierda, que desorientados, iniciaron una larga travesía por el desierto.

Apoyamos todos los esfuerzos unitarios que se hicieron, llámese MIDA o Juntos Podemos. Fuimos leales a su declaración de principios, sobre todos al punto 6, que señalaba que en ningún caso habría alianza con la Concertación.
Fundamos en Francia el MIDA y el JP-Francia, evitando que algunas organizaciones, expertas en la manipulación y obsesas por el control de lo que se dice o se hace se apoderaran de ellas.

El JP-Francia fue el primero que se fundó fuera de Chile y congregó en su seno a comunistas, socialistas, miristas, humanistas, militantes de la izquierda cristiana e independientes.

Contribuimos a la creación de otros JP en Europa y en la medida de nuestras posibilidades, a la aparición y continuidad de lo que era entonces la prensa de izquierda, llevando a cabo regularmente actos de apoyo o campañas de solidaridas y/o finanzas con nuestros compañeros en Chile. Pero en el JP, aun si estuvo constituido en su inicio por partidos y ONGs, primó la voluntad del partido hegemónico de utilizar esta coalición con fines puramente electoralistas y en la perspectiva de ejercer presión sobre la Concertación para que esta se dignara en darles unos cupos de diputadillos.

El acercamiento de la dirección del PC con la Concertación se inició una vez que Gladys Marín falleció. Hubo entonces una reevaluación del gobierno y se expresó en la decisión de la dirección de apoyar a la candidata concertacionista en la segunda vuelta de la presidencial de 2005. Ello significó el quiebre del JP que sin embargo siguió gozando de un gran apoyo popular, por encima de los partidos que lo componían.

En nuestro JP-Francia, apoyamos el voto nulo en la segunda vuelta en 2005. La historia reciente de JP es conocida. La dirección del PC, en connivencia con algunos partiditos como la IC, plantearon la idea de los « pactos por omisión » para las municipales, que no fue otra cosa que una repetición anticipada del intercambio de apoyo entre concertacionistas y la dirección del PC, con vista a las legislativas y a la presidencial de 2009.

La dirección del PC, algunos de cuyos personeros ya fungen como miembros oficiosos de la coalición gubernamental -aun cuando ocupan todavía una discretísima mesa del pellejo en el furgón de cola del oficialismo y otros que ostentan la friolera y récord de mas de cuarenta años inamovibles en la CP- no se imaginó la amplitud que esta política conciliadora provocaría en sus filas. Desprestigiada entre los sectores más combativos de los trabajadores, de los jóvenes, estudiantes y mapuches, ha buscado cada vez más el alero protector y dadivoso del gobierno y de sus « destacamentos especiales de hombres armados », siendo en los hechos desbordada por la izquierda.
Que el máximo dirigente del PC se sienta obligado a rendir homenaje al director de Carabineros, muerto en un accidente de helicóptero en Panamá, dice a las claras hasta donde la dirigencia del PC está dispuesta a llegar en la colaboración con los « destacamentos especiales de hombres armados », que tiene una largo prontuario criminal, reincidiendo cada cierto tiempo, como estas últimas semanas con el asesinato por la espalda del compañero mapuche Jaime Mendoza Collío y el consiguiente montaje de intoxicación comunicacional de la institución criminal.

La dirección actual del PC sirve los intereses electorales de la Concertación. En contrapartida, el gobierno y la prensa de derecha publicita el ahora « moderado lenguaje de sus dirigentes » que se alejan así de comunistas extremistas, anarquistas, frentistas, violentistas y MPeTistas.

El desgaste de los sucesivos gobiernos de la Concertación y su voluntad de guardar las jugosas y protuberantes tetas del estado, han llevado a sus estrategas a considerar como necesario contar con el 4 % de los votos del electorado que tradicionalmente sufraga por los candidatos del PC, para así asegurar la continuidad de los gobiernos concertacionistas.

El gobierno ha entregado a la dirección del PC, cinco mil millones de pesos como resarcimiento por el robo de algunas de sus propiedades durante la dictadura. En contrapartida, la dirección del PC, se ha comprometido a « bajarle el perfil » a las protestas y manifestaciones que tienen lugar en todo el país, como una manera de no obstaculizar ni molestar la acción gubernamental. Ello se expresa en una frenética actividad bomberil en todos los frentes. Sindical, con el apoyo a la burocracia presidida por el MC Martínez y que ahora se presenta como candidato a diputado por el PS ; entre los estudiantes, mapuches y trabajadores que luchan en los diferentes conflictos que tienen lugar en el país, en los cuales la dirección del PC desea mantener las protestas y las acciones en « límites razonables ». Ante la elección presidencial, la dirección del PC, sabiendo que llamar a votar desde la primera vuelta por Frei (el mismo que el 26 de noviembre de 1973 entregaba sueldos y las joyitas de Martita para la gran obra de reconstrucción nacional emprendida por la Junta Militar) era una rueda demasiado grande para se tragaran sus electores, designó a dedo a Arrate, en un simulacro de primarias.

Tan transparente fue dicho simulacro, que tanto Navarro -del MAS- como el PH, se retiraron acusando a Teillier y sus boys de arreglín y la dirección del PC quedó cada vez más sola, acompañada eso sí, por su indefectible socio, la IC. Sabido es que Arrate, quien según un dirigente del PC « no calienta ni a su mujer », llamará a votar por Frei en la segunda vuelta. Igual cosa Teillier, Navarro y Marquito. Es decir, los dos últimos, miembros del establishment y aquellos como Teillier, que aspiran a ser reconocidos como tales.

Pero ni la ayuda política, económica e institucional proporcionada a la dirección del PC por el gobierno, le garantizan la elección de eventuales diputadillos. Por ello las apariciones y destemplados llamados públicos de Teillier a Frei y M. Bachelet, instándolos a garantizar el par de diputadillos que solicitan. Bueno, en el Chile donde rige la Constitución Pinochet-Lagos todo es posible. Recordemos que la ley dejada por Pinochet permite a los partidos designar a los « representantes del pueblo », como ocurrió con el soplón Schilling, quien fue designado diputado por Escalona en la V° región en reemplazo del fallecido Juan Bustos. JP-Francia, optó desde el inicio de la campaña electoral poner en su sitio a los candidatos (5) que considerábamos de izquierda. A medida que se fueron retirando, consideramos que sólo debíamos apoyar a Pamela Jiles y a Alejandro Navarro. Este último cometió, según el colectivo de JP-Francia un acto imperdonable que nos obligó a retirarlo de nuestro sitio : asistió gustoso a la convocación que le intimó Agustín Edwards, a él y a los otros candidatos, para debatir sobre la « seguridad ciudadana ». ¡Un agente de los servicios secretos de una potencia extranjera convicto de conspiración contra el gobierno constitucional del presidente Allende que fija la pauta y el programa de los candidatos presidenciales!

Algunos de nuestros compañeros -como lo hicimos saber a su debido momento- optaron por apoyar a Pamela Jiles. Su candidatura no prosperó, habida cuenta de los obstáculos que la ley electoral fija para la presentación de candidatos, además de los millones requeridos (40 millones) para hacer efectiva su postulación.

Todos sabemos que las justas electorales en el marco de la institucionalidad chilena son sólo un momento de activación política. La prensa y el gobierno contribuyen a hacer creer que se trata de un « gran momento de expresión democrática ». No lo creen así los millones de chilenos, jóvenes sobre todo, que no se han inscrito en las listas electorales, porque no « están ni ahí » con el sistema espúreo que perpetúa la Constitución Pinochet-Lagos, ni los millones que depositan sus votos nulos o en blanco. Sin embargo la dirección del PC, quiere hacerle creer a los militantes que con la elección de dos o tres diputadillos, habría en Chile un cambio fundamental.

Ello es ceguera, cretinismo, estulticia o empeño por engañar al pueblo. Nos inclinamos por la combinación de las cuatro y agregamos los inconfesables apetitos personales de algunos de dichos dirigentes.

Tenemos la convicción que no podemos apoyar a ninguno de los candidatos autoproclamados, ni para la primera ni para la segunda vuelta y que la elección debe servir para difundir la necesidad de otro referente político, amplio diverso, que no eluda la cuestión del poder y que esté a diario en las luchas que desde ahora parecen multiplicarse. Nuestro único objetivo es contribuir a la reconstrucción de un movimiento popular como antaño existió en nuestro país. Un movimiento influyente, autónomo y que se sitúa claramente en la oposición frente a la vieja como a la nueva derecha y que aspira a la transformación de la sociedad chilena, sin recetas preconcebidas, pero tomando lo mejor del legado de Lautaro, Manuel Rodríguez, Recabarren, Allende, Miguel Enríquez, Gladys Marín. Estamos junto a los miles de compañeros de horizontes políticos diferentes que aspiran a un país sin clases, a una patria para todos.

En nuestras filas hay militantes comunistas con más de cuarenta años de militancia; igualmente socialistas; de la IC, del MIR. También militantes del MPMR y del FPMR e independientes. Todos han atravesado el largo camino que hemos descrito más arriba. Hemos decidido entonces fundar el MPT – Francia, que retoma la larga lucha emprendida hace tantos años en nuestro país. Es la consecuencia lógica de una actitud consecuente e inclaudicable.

Para las próximas elecciones propugnamos el voto nulo activo. Esto es, anular el voto marcando con grandes caracteres : Asamblea Constituyente.

Se trata de avanzar en pos de la soberanía que nos ha sido arrebatada. Ningún pueblo digno de ese nombre, so pena de desaparecer en tanto pueblo, puede alienar, enajenar un atributo que es consubstancial a su existencia : el poder constituyente originario, que repetimos, le ha sido arrebatado. Esta idea ha avanzado mucho y algunos conspicuos concertacionistas e incluso ex pinochetistas propugnan reformas cosméticas. De lo que se trata es que sea el soberano, el pueblo, quien decida. Ello nos haría acceder al rango de nación civilizada.

Las informaciones que hemos recibido sobre las jornadas relativas al 11 de septiembre, hablan del gran éxito de las manifestaciones encabezadas por el MPT, que concentró el furor de la represión policial. El MPT desplegó a sus militantes en Recoleta, La Pincoya, Peñalolén, Villa Francia, Cerro Navia, San Miguel, Estación Central y en otras ciudades de Chile. Rindió homenaje a los caídos en Morandé 80, a pesar de los obstáculos puestos por concertacionistas, la dirección del PC y Carabineros. El MPT comienza a perfilarse como el referente unitario de la izquierda consecuente. La represión se ha hecho presente y debemos lamentar tres muertos, centenares de detenidos y el grave estado en que se encuentra la dirigenta del MPT, Cecilia Olivares, apaleada junto a su hija por las FFEE de Carabineros. Signo de los tiempos, Carabineros tuvo durante la marcha que se hizo al cementerio una actitud que grafica muy bien lo que ha cambiado en la izquierda: protegió a los dirigentes del PC y del PS, pero reprimió con saña al MPT y a otros grupos de izquierda. Ello es indicativo de la cuña que comienza a abrirse entre los combatientes revolucionarios y los burócratas conciliadores.

Aun si el MPT, no propugna la violencia, estará, creemos, en condiciones de proceder a la implementación de medios para su legítima autodefensa. Tal como el pueblo mapuche, que en condiciones de asedio y ocupación militar permanente, se ha dado los medios para su autodefensa, derecho que es reconocido por documentos internacionales suscritos por el estado chileno. Esperamos que sean numerosos los que se unan a nosotros.

¡UNIDAD, ORGANIZACION y LUCHA !

Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores – Francia
                         MPT-Francia

http://www.mpt-chile.cl

París, 18 de septiembre de 2009.

Movimientos armados en Latinoamerica: ¿volveran?

Movimientos armados en Latinoamerica: ¿volveran?

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

¿Qué pasó con las guerrillas?

Desde hace algún tiempo suele decirse que los movimientos armados en Latinoamérica, las legendarias guerrillas de corte socialista, han desaparecido, y además que ya no son una opción política válida. De ambas aseveraciones puede decirse que son relativas. Es decir: hay que ver quién dice eso, y en qué contexto.

Sin ningún lugar a dudas vemos que muchos, o quizá la mayoría de movimientos político-militares nacidos hacia los años 60 y 70 del pasado siglo desaparecieron, fueron derrotados en el plano bélico. Esa es una verdad inobjetable. La política contrainsurgente impulsada por Washington en el marco de la Guerra Fría, que dio como resultado la Doctrina de Seguridad Nacional en que se formaron las fuerzas armadas de la región, fue el factor clave para contener el ascenso de las luchas populares y los movimientos armados que se expandían por aquel entonces. Sería miope no ver que de casi todas esas guerrillas -muy bien organizadas en su momento, con fuerte impacto popular en muchos casos- hoy día no queda nada, o queda muy poco. O peor aún: lo que queda es un espíritu de derrota y un profundo miedo incorporado en el imaginario colectivo. ¿Cuántas de ella hoy ejercen el poder político en sus países? ¿Cuántas quedaron totalmente desintegradas?

En general, todos los movimientos armados que se alzaron para aquella época sufrieron terribles golpes merced a las guerras sucias que barrieron el continente, con tácticas que no repararon en nada. La desaparición forzada de personas, las torturas, los ataques indiscriminados contra población civil que jugaba el papel de su base social, el clima de militarización de toda las sociedades, la sistemática violación de derechos humanos básicos como parte de las campañas intimidatorias, todo eso fueron elementos de la maquinaria contrainsurgente con que se les derrotó en el plano militar. Pero lo importante a destacar es que ello no sólo significó una derrota bélica: fue, básicamente, una derrota para toda la población civil. Luego de ese tiempo de combate contra el “enemigo interno”, cuando el fantasma del “comunismo apátrida y ateo” fue el blanco de todas las fuerzas armadas de prácticamente todos los países latinoamericanos, lo que quedó fue una desmovilización mayúscula, terror instalado en todas las poblaciones, desánimo.

Sobre esa derrota -que es la derrota de las guerrillas, pero más aún lo es de los procesos organizativos de los pueblos- se erigieron las políticas de ajuste estructural que hicieron retroceder a todas las sociedades en varios años. En el medio de la euforia triunfalista del gran capital, reforzada por la caída del bloque soviético, se cerraron prácticamente todos los espacios de disidencia política. La idea de protesta armada quedó sepultada en el olvido. Los movimientos guerrilleros que lograron sobrevivir la debacle de las políticas neoliberales no tuvieron mucho más espacio político que negociar salidas decorosas (con mucho de rendiciones encubiertas, porque no había condiciones para seguir la lucha). Así, con suertes distintas, se transformaron en fuerzas políticas en el marco de las democracias constitucionales vigentes.

Retomando la afirmación con que se abría el artículo, podemos decir que es cierto en relativa medida que los movimientos armados desaparecieron, pero no lo es totalmente. En Colombia continúan vigente, y de hecho, de los dos grupos que operan, uno de ellos es el más viejo del continente, con ya más de 50 años de existencia y un poderío que no parece poder ser derrotado en lo inmediato (según estimaciones de estrategas tanto colombianos como estadounidenses, así se replegaran totalmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia demorarían unos 20 años en ser vencidas en el plano militar). Por otro lado en Chiapas, en el sur de México, el movimiento zapatista (movimiento guerrillero bastante sui generis, por cierto, que no usa las armas, pero guerrilla al fin) sigue vivo y sin miras de ser derrotado en lo inmediato. Es decir: si bien en términos generales estas expresiones han sufrido derrotas contundentes en lo militar o se han “reciclado” pasando a formar parte del juego político vigente (con saco y corbata, y todo lo que eso significa), no puede decirse que hayan desaparecido en su totalidad: en algunos lugares siguen operativas y los planes geoestratégicos de Estados Unidos para todo su patio trasero las contempla como un factor importante del panorama político-social.

Pero lo más importante de la afirmación citada va en relación a si, hoy por hoy, son o no una forma política válida.

¿Opción política?

Habría que contextualizar la pregunta: ¿opción “válida” para quién? ¿En qué sentido? Para las derechas, obviamente que no lo son. Son subversivas, y punto. Es decir: son la más radical expresión de opción de cambio, mucho más que cualquier partido político de izquierda (los de saco y corbata), o que un movimiento popular incluso, visto que se ayudan con el poder de las armas. Ahora bien: para el campo popular, para quienes pueden pensar y anhelar genuinamente procesos de transformación, ¿constituyen hoy los movimientos armados una salida?

Después de las experiencias de terribles represiones vividas las décadas pasadas en Latinoamérica, y luego de la fenomenal marea mediática que une “izquierda” con “violencia” -ahí está el caso Chávez como patética expresión de esta matriz que ya se ha impuesto: el “autoritario castro-comunista que, mostrando los dientes, exporta su revolución y su socialismo del siglo XXI por otros países del área trayendo la confrontación”-; después de los fantasmas de una Guerra Fría que nunca se han extinguido -el “comunismo” sigue siendo malo y violento por antonomasia, “expropia televisores o artículos de cocina y roba niños para dárselos al Estado”-, después, incluso, del fracaso de proyectos de izquierda que se centraron en la acción armada (desde la columna guerrillera del Che en Bolivia hasta las guerrillas urbanas de Uruguay y Argentina, desde los movimientos guerrilleros de Venezuela de la década del 60 hasta el desaparecido Sendero Luminoso en Perú, etc., etc.), en todos los casos desarticulados y exhibidos como “fanáticos violentos” que sólo trajeron desgracia a los pueblos donde operaban; después de todo este historial no muy glorioso precisamente, queda la pregunta: ¿son realmente una opción válida para plantearse cambios revolucionarios?

En estos momentos, inicios del siglo XXI, el poder de la derecha política, de los grandes capitales, de la industria cultural que maneja planetariamente las cabezas de buena parte de -por no decir toda- la humanidad, es grande, muy grande, desmedidamente grande. Su poder asienta, entre otras cosas, en el miedo que ha creado, y en la sensación de casi invencibilidad con que se presenta. Los movimientos armados sobrevivientes pudieron comprobar fehacientemente este poder con el operativo que terminara en marzo del 2008 con el segundo comandante de las FARC, Raúl Reyes, en una incursión asistida con la más desarrollada tecnología militar que pudo detectarlo de noche en el medio de la selva. Ante ese sofisticado y aparentemente imbatible poderío militar cabe la pregunta práctica, lógica y necesaria, con los pies sobre la tierra, si es posible enfrentarse con visos de realidad a esa fuerza que se muestra tan colosal. Poder de fuego, por cierto, del que dispone la gran potencia del Norte y que se puede traspasar a las fuerzas armadas de cualquier país latinoamericano para controlar estos movimientos subversivos. Si la diferencia militar se muestra tan grande: ¿es legítimo entonces, es racional, es lógico plantearse la lucha armada hoy?

Esta es una pregunta no sólo práctica sino en definitiva -y quizá básicamente-, ética: ¿para qué se organiza un movimiento de lucha armada? ¿Qué se busca con una organización político-militar como cualquiera de las numerosas guerrillas que han surgido en Latinoamérica? (igual que en otras partes del mundo, en África, en Asia). La lucha armada no es un deporte, no se lleva a cabo por el puro placer de disparar tiros, obviamente. Tiene una finalidad política. Es un instrumento, una herramienta, un paso para la consecución de fines superiores: la toma del poder político acompañando procesos populares de construcción de un nuevo modelo de sociedad. Por eso, lo que la motiva es una cuestión profundamente ética, de convicciones, de principios irrenunciables. Aún a riesgo de parecer producto de un soñador desconectado de lo real, valen los versos de Luis Burela: “¿Con qué armas, señor, pelearemos? ¡Con las que les quitaremos! dicen que gritó”. Por todo ello, entonces, no deja de ser necesario aclarar lo que se preguntaba más arriba: después de las experiencias de movimientos armados fracasados, y ante la despolitización que sufren las sociedades productos de las represiones sufridas y de los planes neoliberales que sólo dejan espacio para la sobrevivencia a las grandes mayorías, ¿cómo encarar una lucha transformadora? ¿Son realmente válidas las expresiones armadas? Hoy por hoy, ¿pueden triunfar y dar paso a la construcción de experiencias como las de Cuba o Nicaragua, que fueron justamente triunfos de guerrillas acompañadas de pueblos movilizados?

Si vemos la respuesta de la derecha (la de Washington y la de las oligarquías nacionales de los países de América Latina), es que no. Luego de Nicaragua, la última revolución triunfante del siglo XX, en 1979, la represión fue feroz. Los movimientos armados de la región centroamericana, que al igual que los sandinistas podrían haber llegado a tomar el poder político con el fuerte apoyo popular con que contaban, fueron brutalmente reprimidos. El genocidio de Guatemala (200.000 muertos y 45.000 desaparecidos, proporcionalmente comparable al holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial) y las masacres de El Salvador (75.000 muertos) son la elocuencia de cómo se les cerró el camino a esos grupos insurgentes. Luego de feroces procesos de guerra sucia, ambos terminaron deponiendo las armas y concertado salidas negociadas a las guerras internas en que se encontraban. Puestos ya en la arena de la lucha constitucional, siguieron derroteros distintos, pero más allá de las evaluaciones de cómo se movieron cuando pasaron a la legalidad, sus posibilidades de impulsar transformaciones sociales quedaron muy menguadas. En Guatemala pasaron a ser una muy pequeña fuerza política casi sin incidencia parlamentaria, y en El Salvador, si bien ganaron la presidencia a principios del 2009 -con la figura de un extrapartidario, no hay que olvidar-, queda la pregunta de hasta dónde podrán profundizar cambios reales. De hecho, en este orden, el legendario movimiento urbano Tupamaros, de Uruguay, acompañó al actual presidente, Tabaré Vásquez, y ya vemos por dónde anda este gobierno (más de lo mismo, no pasa -o no puede pasar- de las recetas neoliberales). Entonces: ¿“traición” de los Tupamaros, o constatación de las posibilidades reales de cambio que puede ofrecer la legalidad capitalista?

La pregunta abierta gira básicamente en cómo construir alternativas reales para la transformación social; los movimientos armados que se creyeron una herramienta para ello algunas décadas atrás, hoy día abren estos interrogantes. ¿Quién está más cerca de la revolución socialista: los colombianos con dos grupos insurgentes muy operativos o, por ejemplo, los chilenos, con varios gobiernos elegidos democráticamente que se vienen sucediendo dentro de los patrones de la legalidad capitalista? ¿O el cambio será gradual, lento y sin traumas, como lo quiere la Revolución Bolivariana de Venezuela, socialismo por decreto? ¿Es posible cambiar algo? ¿Sigue siendo válido el socialismo revolucionario, o hay que declararlo ya finiquitado? ¿Qué significan los recién festejados 60 años de “socialismo” chino, ahora en su versión de socialismo de mercado -y cuarta potencia mundial en lo económico, con poderosos arsenales nucleares-? ¿Sigue teniendo sentido el llamado a “enmontañarse” para luchar por un mundo nuevo?

¿Es posible cambiar algo?

Esto lleva a plantear el papel de las vanguardias revolucionarias -¡menudo tema!-. ¿Para qué existe un movimiento político-militar como todas esas guerrillas que funcionaron en décadas pasadas en Latinoamérica? ¿Son un elemento catalizador de procesos populares? En Cuba y en Nicaragua, en otros contextos, con un campo socialista aún vigente, con otros escenarios políticos a nivel internacional, evidentemente sí sirvieron para disparar procesos de organización popular que resultaron en cambios políticos profundos. Luego de esas experiencias, ninguna guerrilla pudo llegar a tomar el poder. El caso del movimiento zapatista en el sur de México es algo distinto: son un referente, son un laboratorio si se quiere, pero aún no se puede decir que hayan iniciado un proceso de real de construcción de un nuevo modelo de sociedad. A no ser que los municipios liberados donde actúan sea el camino. Otra pregunta para profundizar entonces: ¿socialismo nacional?, ¿socialismo municipal?

Bolivia, Ecuador, Venezuela, sin movimientos de acción armada que hayan facilitado cambios y en el medio de andamiajes legales capitalistas, transitan hoy procesos políticos que quizá pueden ir conduciendo hacia modelos socialistas. ¿Es ese el camino? ¿Qué se necesita para transformar las sociedades: poderosos movimientos de base como en Bolivia y en Ecuador, líderes carismáticos como en Venezuela? Obviamente no hay manual. Décadas atrás se podía ver en las columnas guerrilleras, fusil en mano, un instrumento para eso. Y en ese contexto se podían pedir “varios Vietnam” en el mundo como modo de apurar los procesos de transformación. Hoy día, viendo con los pies en la tierra que las tecnologías militares de la derecha pueden detectar y aniquilar una persona en todo el globo terráqueo con una precisión digna de película de ciencia ficción (por ejemplo, recordemos la recaptura de la embajada de Japón en Perú en 1996, donde con asistencia satelital y detectores de calor humano se pudo implementar un contragolpe militar demoledor, sólo como para dar una pequeña muestra de ese poderío), viendo eso, y además considerando el grado de desmovilización imperante: ¿son una opción válida los movimientos de acción armada?

Es cierto que después del fabuloso montaje mediático del 11 de septiembre de 2001 con la peliculesca caída de las Torres Gemelas quedó oficializada la sentencia: “Toda resistencia, en cualquier parte del mundo, se haga con un arma o una pluma, denunciando algo o fomentando la organización de la gente, es terrorismo e insurgencia, y como tal será castigado”. ¿Qué queda después de eso? ¿Es válida o no entonces la resistencia del pueblo iraquí? ¿Es válida o no la resistencia armada en los lugares invadidos por la bota imperial? En general, ante esta estrategia de guerras preventivas que impuso la Casa Blanca, ¿es válida o no la resistencia, cualquiera sea?

Tomando esto como matriz de lo que va siendo nuestro mundo, nuestra aldea global, ¿deja de ser válida entonces la resistencia? Es cierto que los iraquíes mueren por cantidades industriales con las tropas estadounidenses dentro de su territorio (ya van más de un millón), pero ¿qué otra alternativa les queda que resistir de esa manera, fusil en mano o con bombas caseras eliminando, cuando pueden, a un pobre soldado norteamericano, en muchos casos negro o latino, tan alejado de Wall Street como cualquier habitante del Sur? Extendiendo esa matriz al mundo, donde las fuerzas del gran capital dominan en forma impune, y donde no dejan de poner zancadillas a cada proceso de liberación que se intenta por aquí o por allá, ¿no es válida toda forma de resistencia entonces?

Este pequeño escrito no pretende para nada ser un llamado a la lucha armada. Solamente intenta fomentar un debate por mucho tiempo silenciado: ¿cuáles son los caminos para conseguir un poco más de justicia?: ¿el juego de las instituciones democráticas dentro de la legalidad capitalista?, ¿la organización popular de base?, ¿las vanguardias armadas?, ¿una combinación de todo ello?, ¿rezar o prender velas para que las cosas cambien?

Sin dudas que las guerrillas en Latinoamérica no lograron grandes cambios, porque fuera de los dos países mencionados (y en uno de ellos, Nicaragua, por poco tiempo), toda la lucha de décadas pasadas no prosperó como muchos pensaban. ¿Dónde va Colombia con dos movimientos armados en lucha y más de 50 años de guerra interna? ¿Dónde va el zapatismo: qué logrará en el mediano y largo plazo? ¿Reaparecerán grupos armados en el corto plazo en América Latina? ¿Y dónde va Bolivia con el actual proceso con sus campesinos indígenas cada vez más organizados? Hugo Chávez, como militar del ejército venezolano, perseguía guerrilleros algunas décadas atrás; hoy habla de socialismo del siglo XXI y tiene algunos ex combatientes en su gabinete. ¿Para dónde va ese experimento?

Son todas preguntas para ampliar, no para cerrar el debate antes de comenzarlo. Quizá lo más dinámico hoy por hoy en la lucha por arrancarle al sistema mayores cuotas de justicia son los movimientos populares que han ido surgiendo estos últimos años, ese “pobretariado” -como lo llamó Frei Betto- que se va constituyendo en el principal fermento de protesta, en muchos casos sin mucha direccionalidad política, pero evidentemente con un gran potencial transformador.

Cerrados los espacios reales de transformación económico-social como ha venido pasando en estos últimos años con los planes neoliberales, más allá de las democracias formales que se mantienen siempre bajo vigilancia (Honduras es la patética demostración de qué son esas “democracias”, siempre al borde de poder ser violadas), no es impensable que puedan reaparecer movimientos armados. Quizá como reacción desesperada, así como puede ser cada francotirador iraquí apostado en algún rincón de su país (si es que a eso se le podría llamar “reacción desesperada”). Sin dudas que la diferencia de potencial bélico entre la derecha dominante y posibles grupos insurgentes de izquierda es enorme, mucho mayor hoy que hace algunas décadas cuando surgían las primeras guerrillas en el continente. Pero también es enorme el retroceso sufrido en el plano político, por lo que no sería nada impensable que aparezcan esas respuestas ¿desesperadas?

No estamos proponiéndolas; simplemente estamos diciendo que, ante la cerrazón de los mecanismos “democráticos” no parecen tan imposibles nuevas reacciones insurgentes. Ernesto Guevara fue el heroico guerrillero unos años atrás, en algún sentido casi reverenciado; hoy, ¿sería un loco soñador, un dinosaurio prehistórico? Sin dudas las cosas son de acuerdo a las circunstancias. En la década de los 60 del pasado siglo, con toda la ola libertaria que barría el mundo, con una Revolución Cultural impetuosa en China, con teorías de cambio dando vueltas por todos los espacios sociales, con cuestionamientos varios a los poderes constituidos, en esa marea de marea de cuestionamientos muchos vieron en la lucha armada una opción. Hoy el mundo es distinto. Entre hiper consumo de show futbolístico por televisión y fanáticas iglesias evangélicas que dan salida regulada al fabuloso descontento popular, la energía transformadora se ve bastante golpeada, manipulada, encajonada. ¿Qué permiten estas actuales democracias vigiladas, de baja intensidad? No mucho. ¿Todo cambio real necesita la movilización, la fuerza, la protesta subida de tono, tal como son estos “violentos” movimientos populares que barren el continente sin ser partidos políticos ni grupos organizados: movimientos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados, jóvenes sin futuro, piqueteros, etc.? Sin dudas. Nos guste o no, la violencia sigue siendo la partera de la historia.

En todo caso, todo este escrito es un simple comentario y no un llamado a la acción armada concreta. Más precisamente, es una invitación a debatir estos puntos: no sería imposible que los movimientos armados de izquierda reaparezcan, dadas las dinámicas políticas que se van dando en la región. Quizá eso sería entrar en un nuevo espiral de contra-violencia estatal, peor aún al sufrido años atrás, con ejércitos más represores que los que ya pasaron. Pero hay que entender la dinámica en juego; si ello sucediera es, como dijo el sub-comandante Marcos en Chiapas, porque “tomamos las armas para abrir paso a un mundo en el que ya no sean necesarios los ejércitos”.

El debate está abierto.

Miguel y la utopía revolucionaria

Miguel y la utopía revolucionaria

Manuel Cabieses Donoso (PUNTO FINAL, especial para ARGENPRESS.info

El sacrificio de intereses personales, capaz de alcanzar el heroísmo en defensa de ideales y convicciones políticas, ya no existe en Chile. Sus últimas manifestaciones desaparecieron durante la larga jornada que comenzó con La Moneda en llamas y que se prolongó 17 años en desigual lucha contra la dictadura. La resistencia al terrorismo de Estado costó las vidas de miles de chilenos. La tortura, la prisión y el exilio se abatieron sobre muchos más. La derrota, el temor, la desilusión y las traiciones hicieron lo suyo.

El país cayó en el abismo al que lo empujó el neoliberalismo reforzado por una pandilla de generales. Enseguida vino la interminable transición a la democracia y con ella, el cambio de piel de partidos que ayer fueron democráticos pero se convirtieron en fieles administradores de la herencia económica, social y cultural de la dictadura. El país fue reeducado en el olvido, generador de los vergonzosos niveles de ignorancia política que exhibe hoy. En las tinieblas del atraso político -que esconde una espantosa desigualdad social- quedaron la historia, la identidad y hasta el alma del país. Chile se hizo ajeno a América Latina e indiferente a sus luchas que ayer también fueron las nuestras.

Sin embargo, esto no será eterno y es ley de la vida que debe cambiar. Llegado el momento de levantar un nuevo proyecto de liberación económica, política y social, Chile evocará a sus héroes. Allí estará el legado de sus ideas que permitirán abrir las “grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. En ese momento de ardiente creación colectiva, junto a la sombra inspiradora de Salvador Allende estará la de Miguel Enríquez, el joven revolucionario al que recordamos en este aniversario de su muerte. Ambos son ejemplos de valor y de resuelta disposición a entregar la vida -que amaban apasionadamente- por sus ideales. Ellos dejaron una herencia preciosa: sus ideas revolucionarias que en esta hora de América Latina vuelven a convocar a la militancia y a la acción.

Un jefe de revolución

Hace 35 años -en la tarde del 5 de octubre de 1974-, Miguel Enríquez Espinosa cayó combatiendo a la dictadura. De 30 años, médico, nacido en Concepción, Miguel era secretario general del MIR desde 1967. Se negó a salir al exilio después del golpe militar, cuando muchos compañeros se lo pedían para proteger a un cuadro excepcional. Pero él prefirió sumergirse en la clandestinidad. Afrontando enormes dificultades se dedicó a organizar un movimiento de Resistencia Popular. Su incesante actividad fue dejando huellas, que finalmente condujeron a los servicios de seguridad hasta su refugio en la calle Santa Fe de la comuna de San Miguel. Allí, junto a su compañera, Carmen Castillo Echeverría -que fue capturada herida-, y a otros dos camaradas -Humberto Sotomayor y José Bordaz, que lograron huir-, se enfrentó a las fuerzas represivas. Su negativa a rendirse sólo terminó con la muerte. Su cuerpo desnudo y destrozado fue entregado al día siguiente -por mediación de un obispo católico- a sus padres. “Tenía diez heridas a bala. Una de ellas, la última, le entró por el ojo izquierdo y le destrozó el cráneo”, relató su padre, el doctor Edgardo Enríquez Frödden.

El 7 de octubre a las 7.30 de la mañana, sólo ocho miembros de la familia fueron autorizados para sepultarlo en el Cementerio General de Santiago. Un destacamento de carabineros vigilaba de cerca. “Miguel Enríquez Espinosa, hijo mío”, dijo su madre con voz entera en el momento en que depositaba el único ramo de flores permitido, “hijo mío, tú no has muerto. Tú sigues vivo y seguirás viviendo para esperanza y felicidad de todos los pobres y oprimidos del mundo”(1).

El 15 de agosto de 1965 Miguel fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y pasó a dirigirlo dos años después. Era respetado no sólo por sus camaradas, sino también por muchas personas con las que tuvo fuertes polémicas. En esos debates -a pesar de su juventud- demostraba amplio conocimiento de los temas y capacidad para exponer con claridad sus ideas.

Ya a los 17 años Miguel organizaba movilizaciones en Concepción en defensa de la Revolución Cubana, cuando la invasión imperialista de Playa Girón. El proceso que forjó su liderazgo y que trazó la identidad del MIR se inspiraba en la formación política y armada de sus militantes, y estuvo muy influido por Cuba revolucionaria. 

Es efectivo lo que dijo un dirigente del Partido Comunista de ese país, en 1974: “Quizás si en la personalidad revolucionaria de Miguel Enríquez, en el fuego juvenil de los combatientes del MIR, e incluso en la intransigencia revolucionaria que les caracterizaba y que en ocasiones nos hacía desear que adoptaran mayor flexibilidad ante las situaciones políticas concretas, está sin embargo una de las más nítidas imágenes de la influencia de Cuba en el movimiento revolucionario latinoamericano”(2).

La forma en que la dirección del PCC valoraba a Miguel se refleja en ese discurso de Armando Hart. Compara al revolucionario chileno con héroes del asalto al Cuartel Moncada y de la lucha revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista. “Para transmitir al pueblo cubano -dijo Hart- una imagen de su personalidad, de su significación, de lo que él representa para el futuro de Chile, recordemos nombres como los de Abel Santamaría, José Antonio Echeverría y Frank País”. Y añadió categórico: “Miguel Enríquez no había dado de sí todo lo que era capaz de dar. Si se le mide por lo que ya era, hay que destacar, sin temor a que el sentimiento o la emoción nuble el razonamiento, que en Miguel Enríquez despuntaba un jefe de revolución”.

Es cierto, Miguel -después de la heroica muerte de Salvador Allende en La Moneda- representaba la posibilidad de construir un nuevo liderazgo revolucionario que recogiera la lección que dejaba la conspiración para derrocar a Allende fraguada por la derecha, la Democracia Cristiana, el imperialismo y las fuerzas armadas. El liderazgo de un jefe capaz de conducir las acciones armadas, políticas y sociales para derrocar a la dictadura e iniciar la construcción de una sociedad democrática y socialista.

El país que cambió

Hace 35 años esa esperanza se tronchó con la muerte de Miguel Enríquez. La brutalidad del terrorismo de Estado y los devastadores efectos culturales del modelo neoliberal, frustraron los intentos de la Resistencia Popular y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez por cultivar la esperanza revolucionaria. Pero en definitiva, la dictadura fue obligada a regresar a sus cuarteles. La iniciativa política quedó en manos de los sectores burgueses que venían siendo preparados para la transición por el Departamento de Estado norteamericano y la Socialdemocracia europea.

El Chile de hoy es un país muy distinto al de Allende, Miguel y los miles de héroes y mártires de la Izquierda chilena. La solidaridad, soporte de los sueños colectivos y de la conciencia del deber social -que en Chile había alcanzado altas cimas-, ha desaparecido casi por completo. El país carece de una utopía que permita unir y movilizar las fuerzas para avanzar hacia el horizonte de justicia social. El pueblo chileno es tratado como un rebaño de ovejas que se resignan a cumplir ese papel. Se encuentra a merced de la oligarquía que maneja sus sentimientos y expectativas a través de los medios de comunicación. Ha quedado sin capacidad crítica, carente de participación y sin voluntad política para remover los obstáculos que impiden alcanzar una plena democracia.

El actual período electoral, que permite cierto grado de atención a temas barnizados de política, prueba el empobrecimiento del ciudadano en tanto agente activo y crítico del desarrollo democrático. 

Los candidatos con posibilidades de victoria -consagrados en esa condición mediante la complicidad de mañosas encuestas y manipulaciones de la prensa oligopólica-, representan más de lo mismo. Ninguna propuesta toca el corazón del sistema. Ninguno se compromete con una Asamblea Constituyente que elabore una Constitución democrática. Ninguno plantea medidas que hieran los poderosos intereses nacionales y extranjeros que controlan la economía. (En este punto cabe una digresión. Como consecuencia de la crisis capitalista que ha dejado en evidencia la incapacidad del mercado para autorregularse, los administradores del sistema comienzan a eludir responsabilidades. Se escucha nada menos que al ex presidente Ricardo Lagos criticando al neoliberalismo, aunque el suyo fue uno de los gobiernos más neoliberales del mundo. Lo mismo sucede con la presidenta Michelle Bachelet que habla del “fin del paradigma neoliberal” y reivindica el rol del Estado. Sin embargo, su gobierno no ha hecho otra cosa que respetar las reglas de juego del neoliberalismo. Por último, el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, reclama “Estado y más Estado”, pero su gobierno privatizó el agua potable, los puertos, etc.).

Ninguno de los candidatos creados por los titiriteros de la política hace mención a los escandalosos privilegios de las fuerzas armadas, sus descomunales gastos en armamentos y sus excepcionales regímenes de previsión, así como al peso determinante que siguen teniendo en la conducción del país. Ningún candidato responde a las demandas del pueblo mapuche. Ninguno se compromete con una solución a la justa demanda de Bolivia de una salida soberana al mar. Ninguno plantea terminar con las AFPs, ni se pronuncia por una salud y educación públicas. Tampoco por renacionalizar el cobre -de nuevo en manos extranjeras-, ni por nacionalizar la banca e impulsar una reforma tributaria de verdad. Los vacíos -y silencios- son enormes en los programas de los candidatos presidenciales. Así lo demostró el mediocre “debate” televisivo reciente.

Es imposible encontrar en sus discursos ni el atisbo de un proyecto de sociedad más justa. De una u otra manera, se declaran continuadores del gobierno de Bachelet, incluyendo al aspirante derechista. El futuro gobierno será por lo tanto, continuista en su esencia.

Pero hay un futuro…

Demasiado tiempo ha perdido la Izquierda en reconstruir la utopía de este tiempo. Se ha enredado en minucias y discusiones estériles, atrapada entre un discurso reformista y parlamentarista y una lluvia de consignas dogmáticas, sin contenido, que producen más rechazo que adhesión. Se han puesto en primer plano los intereses de partidos, grupos y personas. Así se ha conseguido anular las posibilidades de un proyecto común y dispersar todavía más las escasas fuerzas. Una parte de la Izquierda se ha contaminado del pragmatismo de la contracultura neoliberal. Ha terminado por aceptar, en los hechos, que la lucha por el socialismo no tiene viabilidad en Chile y que éste es un tema anticuado, propio de soñadores. Ha renunciado en la práctica a presentar una propuesta de carácter socialista que permita elevar el contenido del discurso político. Y esto, mientras el capitalismo atraviesa una profunda crisis y la depredación del planeta pone en juego la vida de la especie humana. Chile se derechiza mientras en América 
Latina hace camino una corriente socialista que ya es gobierno en varios países. El socialismo del siglo XXI plantea propuestas para nuestra época. La integración económica, la cooperación energética, la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Banco del Sur, etc., son las herramientas de ese proyecto que avanza.

Tomar conciencia de que vivimos una época favorable para la utopía revolucionaria, debería promover en Chile la reconstrucción de una Izquierda en lucha por cambios profundos y radicales. Ese era el objetivo por el que los revolucionarios de ayer estuvieron dispuestos a entregar sus vidas. Como Allende, Miguel y tantos más.

Notas:
1) Discurso del Dr. Edgardo Enríquez (1912-1996), ex director del Hospital Naval de Talcahuano, ex rector de la Universidad de Concepción, ex ministro de Educación del presidente Allende, en la inauguración del Hospital Clínico Miguel Enríquez en La Habana, 1975. La madre de Miguel fue la señora Raquel Espinosa Townsend (1913-2003).

2) Armando Hart Dávalos, miembro del buró político del Partido Comunista de Cuba, en el acto de homenaje a Miguel en el Teatro Lázaro Peña de la Central de Trabajadores de Cuba, 21 de octubre de 1974. En el mismo acto habló Edgardo Enríquez, hermano de Miguel, miembro de la comisión política del MIR. Detenido en Buenos Aires por la Operación Cóndor el 10 de abril de 1976, desde entonces es un desaparecido.

7 jóvenes y 2 niños heridos por ataques de la Policía en Temucuicui

7 jóvenes y 2 niños heridos por ataques de la Policía en Temucuicui

El Lofche Temucuicui demandó que el Gobierno de Bachelet, termine con la militarización y represión en el territorio mapuche, que “ya suma miles de heridos, torturados, varios asesinados, presos de conciencia, exonerados políticos, todos mapuche, además de otros tantos chilenos en la misma situación, sólo le falta los rieles en el cuello para ser igual a la dictadura de Pinochet”.

Mientras los medios de comunicación oficiales minimizan el hecho de que esta semana han sido heridos 2 niños por las armas de carabineros, las políticas de derechos se encuentran en deuda frente a la situación de militarización del territorio mapuche, esta semana Temucuicui sufrió constantes ataques y asedio de las Fuerzas Especiales. “La policia está ingresando a matar al interior de la comunidad, así dialoga el gobierno de Bachelet” denuncia el Werken Carbone Queipul.

Durante esta semana dos jóvenes mapuche han perdido la visión en uno de sus ojos, otros han sido heridos en distintas partes del cuerpo y dos niños de 10 y 11 años han recibido perdigones en Temucuicui, producto de disparos de la policía chilena.

Para Mijael Carbone, el Werken, vocero del Lofche, esto se debe a un mecanismo planificado, pues ello ocurre al mismo tiempo en que los líderes de la comunidad presentaban los hechos en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento chileno, “la policía está ingresando a matar al interior de la comunidad, así dialoga el gobierno de Bachelet” denuncia.

De este modo, según los mapuche, se busca provocar la defensa mapuche con el objeto de minimizar ante la opinión mundial los graves atentados de que son objeto producto de exigir el cumplimiento de los tratados de derechos humanos ratificados por el mismo gobierno.

Respecto a los hechos de los primeros días de octubre denunció que la prensa oficial chilena minimiza los hechos, “como en el caso del niño de diez años que recibió un disparo en la frente, donde se dice que solo fue una herida leve, ¿qué dirían si le ocurriera esto a uno de sus hijos, piensan que un disparo a un niño es algo leve?” preguntó.

Los afectados señalan que hasta el momento no se desarrolla ninguna acción visible desde el estado para responder a los derechos reconocidos en el recientemente ratificado Convenio 169 de la OIT, y enfatizan que lo único que han recibido hasta ahora son proyectiles de acero mediante diarias arremetidas de la policía al interior del terreno en que viven. Ataques que solo en esta semana han dejando jóvenes y niños con heridas de gravedad, sin atención médica especializada y con dilaciones al interior de los centros médicos que sólo agravan su estado.

El Lofche Temucuicui demandó que el Gobierno de Bachelet, termine con la militarización y represión en el territorio mapuche, que “ya suma miles de heridos, torturados, varios asesinados, presos de conciencia, exonerados políticos, todos mapuche, además de otros tantos chilenos en la misma situación, sólo le falta los rieles en el cuello para ser igual a la dictadura de Pinochet“.

La situación es desesperada, por lo que a través de su Werken, el Lof mapuche Temucuicui, lanzó un llamado de atención “a todos las personas y organizaciones solidarias a manifestarse en contra de esta masacre genocida y a los consumidores del planeta a iniciar campañas para no comprar productos de las trasnacionales chilenas pues este poder solo es sensible a los asuntos comerciales”.

FUENTE: Comunicaciones ATM

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En 41 aniversario de la matanza de Tlatelolco: reprimen manifestación en Oaxaca

En 41 aniversario de la matanza de Tlatelolco: reprimen manifestación en Oaxaca

Varias marchas se realizaron este 2 de octubre en Oaxaca (sur de México), con motivo de recordar a los asesinados en la masacre estudiantil ocurrida en esta fecha en el año de 1968 -matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco- y exigir castigo a los asesinos. Los manifestantes fueron violentamente reprimidos por la policía, con el resultado de por lo menos 17 detenidos y varios heridos.

La primera marcha partió desde cuatro puntos diferentes de la ciudad, otras dos posteriores partieron con una hora de diferencia en las primeras horas de la tarde.

La marcha de la Sección XXII del magisterio arribó al Zócalo a mediodía; sin embargo las marchas que partieron por la tarde, desde un principio fueron hostigadas por un fuerte operativo policíaco, que posteriormente derivó en varias escaramuzas entre marchitas y la policía.

En el Zócalo de Oaxaca fue el punto donde se desató la represión de las fuerzas policíacas (Policía Auxiliar Bancaria Industrial y Comercial PABIC, Policía Municipal, Policía Preventiva Estatal, Agencia Estatal de Investigación) deteniendo indiscriminadamente a decenas de jóvenes, para después trasladarlos al Cuartel General de la Policía Preventiva Estatal en el municipio de Santa María Coyotepec.

TORTURAS E INCOMUNICACIÓN

Desde el momento de las detenciones, durante su traslado al Cuartel General de la Policía Preventiva Estatal, todos los jóvenes fueron salvajemente golpeados, una vez dentro de las instalaciones del Centro de Tortura, fueron ingresados de forma separada en varias celdas, para posteriormente continuar siendo golpeados, insultados y amenazados constantemente.

Los policías estatales, de la Preventiva Estatal, de la Agencia Estatal de Investigación posteriormente los derribaron a golpes tirándolos en el piso, amontonándolos y colocando sobre sus cuerpos varios escudos antimotín, para después comenzar a saltar sobre los cuerpos, burlándose de los jóvenes y pateándolos, según testimonio de uno de los tres liberados en el transcurso de la noche.

Han permanecido incomunicados, no se permite la entrada para visitarlos, y ni siquiera se han proporcionado los nombres de los detenidos, en cambio los elementos represivos han salido a las puertas del Cuartel con armas largas para tratar de intimidar a quienes preguntan por la situación de los al menos 16 jóvenes detenidos, además de fotografiar y grabar a las personas que esperan por la información y poder visitar a los presos.

A las 11:30 de la noche aproximadamente una camioneta de la Policía Preventiva Estatal, salió con al menos 7 policías encapuchados a bordo que custodiaban a dos jóvenes con rumbo a la Procuraduría de Justicia Estatal.

Durante la mañana de este 3 de octubre se reunieron en el edificio de la Sección XXII, diversas personas en solidaridad, apoyo y para exigir la libertad de los detenidos del 2 de octubre, por lo cual se decidió emprender una marcha alrededor del Zócalo de Oaxaca, portando pancartas con los nombres de los al menos 17 detenidos, para denunciar la forma brutal en que han sido tratados a partir de su arbitraria detención el día de ayer.

por Daniel Arellano Chávez

Kaos en la Red

Foto portada: Manifestación en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco (1968).

COMUNICADO PÚBLICO:

Agresión y Detenciones contra jóvenes manifestantes en Oaxaca. ¡2 de Octubre, No Se Olvida!

El día de hoy en la ciudad de Oaxaca se realizaron 3 marchas conmemorativas del 2 de Octubre y los 41 años de la represión (1968). Una por la mañana que fue convocada por la sección 22 del CNTE y dos marchas por la tarde, una salió a las 3 de la tarde, y otra a las 4 del mismo punto. Estas últimas, desde el comienzo fueron seguidas y acosadas por la Policía Preventiva con equipo antimotín.

En la primera marcha hubo un incidente a la altura de la terminal de primera clase ADO (Autobuses De Oriente), la policía se bajó de sus unidades y comenzaron a empujar a los manifestantes, un policía comenzó a echarles gas lacrimógeno, otros más aventaron piedras que fueron regresadas por los manifestantes que intentaron defenderse. El otro incidente se dio en la calle Morelos, donde los mismos policías aventaron una bala de gas lacrimógeno con el lanza granadas lo que generó el segundo enfrentamiento, por lo que los policías se replegaron y posteriormente regresaron. La marcha llegó al zócalo ya sin incidentes.

En la segunda marcha se suscitó un incidente con los reporteros quienes lanzaron piedras contras los jóvenes y lastimaron a algunos. Por esta razón los policías comenzaron a agredir a los jóvenes que permanecían en el Zócalo de la ciudad, todos comenzaron a correr y en ese momento comenzaron las detenciones de quienes hasta este momento no se tiene más información.

En estos momentos no hay información precisa de la cantidad de detenidos, sus nombres, las acusaciones y el lugar a donde fueron trasladados. Y en el centro histórico se siguen realizando patrullajes de la Policía Estatal y la UPOE (Unidad Especial de Operaciones Especiales).

DENUNCIAMOS estos hechos como una evidencia más de la grave situación de DISCRIMINACIÒN y VIOLENCIA INSTITUCIONAL contra los jóvenes que cada año en esta fecha se movilizan para mostrar de diversas formas su repudio a la represión del gobierno y aprovechando la gran CRIMINALIZACIÒN social, las policías golpean y detienen, los medios de comunicación distorsionan la información para culpar de los hechos a los manifestantes y con ello complican la situación jurídica de los detenidos.

Por ello, a 41 años de los hechos vergonzosos del 2 de Octubre de 1968, EXIGIMOS:

¡PRESENTACIÒN INMEDIATA DE LOS DETENIDOS!
¡LIBERTAD INMEDIATA E INCONDICIONAL PARA TODOS!
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Optimismo para los patrones, desocupación para los trabajadores

Pablo Torres

Clase Contra Clase

"El pulso de la economía se ha estabilizado y hay evidentes signos de recuperación". Así resumía ayer Bachelet el optimismo del gobierno y sectores patronales frente al desarrollo de la crisis en estos meses. Velasco, el ministro de Hacienda, siguiendo estos dichos decía que luego de salir de un período difícil ahora "vamos a seguir viendo indicios de rebrote en nuestra economía" (La Nación. 26/09). Estas palabras alentadoras parecieran calcadas de políticos patronales de EEUU o economistas bien intencionados de Wall Street. Es que en estos últimos meses a nivel mundial hay distintos indicadores que darían luz verde para pasar a una tendencia de recuperación económica.

El gobierno ha sido el fiel reflejo del tras paso de este optimismo, intentando inyectarle más confianza al mercado. Habría otros signos de “brotes verdes” y de recuperación económica: el aumento de un 8,8% en las ventas minoristas en Santiago; las ofertas crediticias que empezaron a ofrecer los bancos; que el desempleo no está tan alto; y que la caída del crecimiento anual esperan en el gobierno sea de 0,25 a 0,75% (anque muchos economistas plantean que el decrecimiento será mayor, bordeando al -2%) ¿Estamos ad portas de una recuperación económica? ¿Ya pasó lo peor de la crisis? Estas son preguntas abiertas y en permanente discusión.

Ciertamente no podemos negar los “signos” que nos muestra que hay índices de recuperación económica. Pero centralmente son índices que darían “la posibilidad” de una recuperación netamente parcial, es decir, que no abre en ningún caso perspectivas de largo aliento o un período de “vacas gordas”, como sí sucedió desde el 2002 con altas tasas de crecimiento. Esto, porque son las propias bases estructurales de la economía capitalista las que están en crisis y de la cual no pueden salir fácilmente, esto es, que tras largos 30 años de ofensiva capitalista sobre los trabajadores -neoliberalismo-, golpeando fuertemente el salario obrero hacia abajo para mantener mayores ganancias, esta ganancia fué a parar a una fuerte especulación en el mercado accionario y bursátil, y solo se pudo sostener en base a un espectacular sobreendeudamiento de los hogares.

La respuesta de la patronal para mantener sus ganancias: despidos y rebajas salariales

La crisis ha llevado a una serie de quiebras a nivel mundial, como lo son los 77 bancos norteamericanos y múltilples empresas como la General Motors. Acá en Chile, la suspensión de la construcción del edificio de Costanera Center fué el “signo” de que la crisis había aterrizado en el país, desmintiendo los dichos de Velasco acerca del blindaje de nuestra economía. Además, han cerrado cerca de 60 aserradores forestales en el sur, mineras de medianos pirquineros a inicios de año cerraron más de 40 faenas. En el sector salmonero los cierres de empresas son pan de cada día. En la construcción se han paralizado edificios y construcciones, y se ha despedido a casi 1/3 de los trabajadores de la construcción, es decir, cerca de 200.000 desde los inicios de la crisis. En el retail además de despidos, ya empiezan a ver numerosas rebajas salariales.

Las patronales para frenar la crisis y seguir manteniendo ganancias, lo hacen a través de “rebajar los costos de producción” es decir, los salarios de los trabajadores. Los despidos son el pan de cada día. Mientras, los patrones siguen manteniendo millonarias ganancias. Por ejemplo, el sector bancario donde han habido cientos de despidos, de conjunto este semestre tuvieron utilidades cercanas a 1.000 millones de dólares. Las mineras, sector donde se han despedido más de 20.000 trabajadores mantienen millonarias ganancias tras el repunte del valor del cobre, hoy cercano al U$2,5 la libra. Las patronales salmoneras como Aqua Chile o Aguas Claras, fuertemente anti-obreras como mostró su impunidad contra los trabajadores en numerosas huelgas desde el año 2006, se siguen beneficiando de rebajas tributarias, planes de ayuda del Estado y leyes a favor de los patrones como la ley aquícola, mientras a mansalva vienen despidiendo trabajadores para frenar la caída en sus ventas. Las trabajadoras y trabajadores de Quellón lo saben mejor que nadie: estuvieron años trabajando con salarios míseros en las salmoneras -donde los capitalistas ocupaban centralmente mujeres para rebajar salarios-, y ahora la crisis la descargan sobre ellos, como muestran los datos de un 60% de desocupación en este pueblo al sur del país.

Las cifras oficiales de desempleo es el 10,7% a nivel nacional, es decir, cerca de 750.000 trabajadores. Otros economistas como Orlando Caputo y Graciela Galarce han planteado que estas cifras no muestran la realidad, que en verdad la desocupación alcanzaría a mas de 1.500.000 trabajadores. A nivel mundial la crisis ya dejó mas de 50 nuevos millones de desocupados y sigue su tendencia al alza. La Organización Internacional del Trabajo y numerosas instituciones como la Cepal, han planteado que el desempleo no se recuperará a los niveles antes de la crisis sino en 5 años... ¡y eso que con el pronóstico de un crecimiento económico en los próximos años! Es decir, en el mejor de los casos, con recuperaciones parciales, no habrá creación de empleos, sino que justamente lo contrario, los despidos serán durante años la receta de los patrones, banqueros, comerciantes y distintos capitalistas para seguir teniendo márgenes de ganancias, es decir, seguirán traspasando la crisis como hasta ahora, sobre los trabajadores.

¡Por una salida obrera a la crisis! ¡Sigamos el ejemplo de los obreros de Zanón de Argentina!

Ya sabemos la receta patronal ante la crisis: despidos y rebajas salariales. Hay que oponerle la organización y la lucha obrera independiente para frenar estos ataques. La derecha y las patronales piden mayor flexibilización para despedir más fácilmente y con menos indemnizaciones y rebajar brutalmente los salarios. El gobierno ha dado millones en ayudas y salvatajes a las empresas: solamente respecto a las ayudas crediticias a las Pymes Velasco señalaba el otro día: "si se suman los créditos entregados para ayudar a reprogramar deudas, los créditos a los exportadores, los créditos factoring que le entregan a su vez recursos a la pyme y los créditos Corfo Inversión, resulta que hay más de mil millones de dólares que han beneficiado a más de ocho mil empresas en todo Chile” (La Nación. 26/09). Además, la ministra del Trabajo defendió la “adaptabilidad laboral pactada” que estará en la próxima ley de negociación colectiva, es decir, flexibilidad con otro nombre. Los patrones y sus políticos de la derecha y la concertación, además de “nuevas figuras” como Ominami (que pretende privatizar parte de Codelco y se declara “Pinochetista” frente a la salida al mar a Bolivia), o el PRI, no son ninguna alternativa para los trabajadores. Tampoco son una alternativa los sectores que hacen alianza con las Pymes y con políticos patronales que descargan la crisis sobre la clase obrera y el pueblo pobre.

Los trabajadores deben imponer, con sus propios métodos, su organización y su lucha, frenar los ataques patronales y tener su propia salida: Ningún despido y reincorporación inmediata de todos los despedidos. Además, hay que imponer el Reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial entre ocupados y desocupados, y así resolver el problema de la cesantía, que la causan los capitalistas. Frente al fraude capitalista de decir que tienen pérdidas, hay que exigir la apertura de los libros de contabilidad. Que toda empresa que cierre o despida sea estatizada y puesta a producir bajo control de sus trabajadores.

Los trabajadores de la fábrica ZANON, en Neuquén-Argentina, lucharon con sus propios métodos y con esta política frente a la enorme crisis que vivió Argentina el año 2001. Este año, tras años y jornadas de lucha defendiendo los puesto de trabajo frente al cierre de la empresa, consiguieron la Ley de Expropiación de la fábrica, con la gestión obrera, es decir, una fábrica administrada y dirigida por sus trabajadores, sin capitalistas. En estos años de gestión obrera, doblaron los puestos de trabajo haciendo un plan de reparto de las horas de trabajo. Aumentaron los salarios, y desarrollan durante años un plan de producción de cerámicas para hospitales, escuelas y viviendas del pueblo pobre. Esta es la única alternativa viable para la crisis, es decir, una respuesta obrera independiente y en alianza con el pueblo pobre, siguiendo el ejemplo de las obreras y obreros de Zanón para que la crisis la paguen los capitalistas.

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