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T r i b u n a c h i l e n a

RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE LAS BASES DEL MAS

RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE LAS BASES DEL MAS

En Asamblea Nacional de las Bases, hecha en Satiiago de chile,el 24 y 25 de octubre de 2009,con representantes de diversas regiones, mandatados para dar un voto político con carácter resolutivo, las Bases el MAS autoconvocadas y allí reunidas, sin perjuicio de las que se siguen sumando en este proceso, hemos resuelto lo siguiente:

Primera Resolución:

Tal como informamos a los medios de comunicación nacional el 25 de octubre de 2009. el Senador Alejandro Navarro Brain y la ex –dirección nacional de facto del partido, han sido expulsados por las bases y con un altísimo porcentaje de aprobación de los asistentes. Noticia de gratificante acogida posterior en el mundo popular y de la izquierda Chilena e internacional.

Los hechos que han constituído las causales de expulsión de estas personas son los siguientes:

1.-El “golpe de estado” realizado en Vallenar el día 20 de Agosto del presente año en contra de compañeros de la Dirección Nacional vigente a esa fecha:
- Separaron de modo antidemocrático al Secretario General en ejercicio, compañero Francisco Bucat.
- Separaron a los miembros de la Comisión Política Nacional, compañeros Edison Gutiérrez y Manuel Cortés.
Estos Compañeros discrepaban de los pasos que posteriormente la sorpendida opinión pública y la militancia del MAS conoció.
Ese Consejo General realizado en Vallenar es política y moralmente ilegítimo, aunque acorde a las normas de la ley de Pinochet,muy del gusto de Alejandro Navarro y su camarilla.

Se citaron de modo secreto y sin convocar ni informar al Secretario General francisco Bucat- miembro de la dirección - ni a las bases del MAS. Se desconocía la tabla y el alcance de los asuntos a decidir y que se aprobaron sin discusión ni argumentación.
A esta manipulada cita asistieron colaboradores de Alejandro Navarro,que luego conformaron la designada dirección de facto, y algunos pocos compañeros a los que tampoco se les había informado realmente de que se trataba el evento, por los cuales supimos el proceder usado cuando posteriormente lo denunciaron a las bases.

2.- Así obtuvieron que se les delege mandato para la conformación de un pacto electoral, carente de principios y contrario a los que posee el MAS, con el PRI, partido de derecha en el que muchos de sus militantes apoyaron el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, y son miembros de la burguesía Chilena.
Es incompatible una política de alianzas electoral, tanto en lo táctico como en lo estratégico, entre un partido de izquierda y uno de derecha, entre un partido de empleadores y uno de trabajadores, entre capitalistas y socialistas. En las condiciones históricas de hoy nada lo justifica, eso es oportunismo puro y duro.

3.- La participación en la lista parlamentaria PRI-MAS del candidato a diputado Percival Madero por el distrito 7, que no fue retirado de su candidatura, una vez que la prensa dio a conocer que él fue agente de la CNI durante la dictadura militar, pudiendo la dirección de facto del MAS haber retirado su candidatura del SERVEL y estando dentro de los plazos legales para hacerlo. De hecho la derecha en su Alianza le negó previamente su cupo al que aspiraba, sabedora de dichos antecedentes.

5.- El apoyo a MEO, siendo ésta la supuesta causa de la inconsulta y sorpresiva bajada de la candidatura presidencial del señor Alejandro Navarro.
Hay que puntualizar que, desde un mes antes de que Navarro depusiera (o “pospusiera”) su candidatura el día 22 de septiembre de este año, él ya había perdido el apoyo de gran parte de las bases del partido, las organizadas no las rentadas, a causa de los hechos antes señalados, y por prácticas cotidianas muy contradictorias con la ética socialista y la democracia interna tanto de su equipo contratado como del propio Candidato - Senador. Estos valores deben reinar en partidos de izquierda que buscan superar el actual orden de cosas en Chile y prestigiar la política en el seno de la Sociedad actual. Por lo tanto la bajada de Navarro no reviste tanta gravedad como la que tiene el apoyo inconsulto a MEO. Fue una afrenta a las bases, cuya conciencia no es transable en la Bolsa Política ni endosable, al igual que todas las resoluciones señaladas anteriormente.
MEO propone un programa de gobierno neoliberal, derechista y disfrazado de “progresismo”, que además pretende perjudicar a los trabajadores quitándoles la indemnización por año de servicio, entre otras cosas. Jamás ha sido el proyecto del MAS aquello y no hay modo de que se justifique que dentro de esa candiadtura el MAS avanzaría.Simplemnente se disuelve en un “progresismo light” al que se pretendería darle “contenidos de izquierda”.

6. Todos los hechos anteriormente mencionados revisten una tremenda gravedad política, pues traicionan los principios fundacionales del MAS, por los cuales fuimos convocados a militar y a construir el partido - algo que no hemos dejado de hacer hasta la fecha pese a esta defección.
Conductas como éstas dañan el valor de la política toda, y la de izquierda en especial como accíon consciente y honesta ; profundizan el alejamiento de la participación en asuntos públicos de trabajadores y jóvenes, como lo demuestra la creciente abstención en Chile.
El pacto con el PRI, el apoyo a MEO, la candidatura de un agente de la CNI y todo lo demás, dentro del marco del autoritarismo partidario practicado por Alejandro Navarro y la cúpula de facto del MAS, desperfilan nuestro proyecto político y lo llevan por un camino de incompatibilidad con nuestro objetivo central que es conducir a nuestro pueblo a la construcción del Socialismo del Siglo XXI en Chile.

Por todo lo anteriormente dicho, las bases del MAS en Asamblea Nacional, expulsamos a las siguientes personas:
Senador Alejandro Navarro Brain, Patricio Arriagada (Secretaría de facto de la Juventud) ,Luis Llanquileo (Secretario de facto de Asuntos Indígenas),
Alejandra Bottinelli, (Vicepresidenta de facto), Fernando Zamorano, (Presidente de facto), Felipe Hazbún: (Secretario General de Facto).

Segunda Resolución:

Por las razones anteriomente señaladas, se hace profundamente necesario refundar nuestro partido en forma completamente democrática y participativa.
Se resolvió fue crear una Coordinadora Nacional Provisoria del MAS (en adelante: “la coordinadora”), integrada por representantes de los distintos comunales y regionales que componen el MAS de Las Bases. Esta Coordinadora Nacional, tiene la misión política entre otras, de organizar un Congreso Nacional Ideológico, Orgánico y Fundacional, de hecho desde el momento en que se ha tomado esta resolución nos encontramos en “estado de congreso Nacional del MAS de Las Bases” el que culminará con gran encuentro nacional a comienzos del año 2010.

La construcción de nuestra orgánica, y de las bases ideológicas de nuestro proyecto político es fundamental para alcanzar nuestro objetivo central que es conducir la lucha de clases en Chile hacia el Socialismo del Siglo XXI, y para ello es necesario reconstruir nuestra izquierda, concientizar a nuestro pueblo, seguir participando y apoyando las luchas sociales de los trabajadores y de todo movimiento con carácter clasista y popular.

La Coordinadora, es un organismo de base como su mismo nombre lo indica y no una nueva cúpula partidaria, pues de esta forma queremos construir un proyecto político de nuevo tipo en que las bases tengan el control del partido y no a la inversa, asegurando la democracia participativa a cada uno de los militantes, quienes serán los que definan las políticas a aplicar colectivamente, ya que la Coordinadora sólo se encargará de darle apoyo y conducción al proceso.

En síntesis, informamos a la opinión pública que NO apoyaremos la candidarura presidencial de MEO, ni a los candidatos del pacto electoral PRI-MAS, y es preciso señalar que tampoco apoyamos a Frei y mucho menos a Piñera, que son continuadores del sistema neoliberal y sólo proponen realizar maquillajes al sistema capitalista desde distintos ámbitos, pues unos más al centro que otros, pero todos son representantes de la derecha chilena y fieles defensores del capitalismo.


A través del MAS de Las Bases, seguiremos luchando por la construcción de un partido que sea verdaderamente revolucionario, popular, democrático, libertario, antimperialista, latinoamericanista que conduzca la lucha de clases conjuntamente con los trabajadores en el seno del pueblo chileno.
Tenemos la convicción de que este camino revolucionario ya lo iniciamos, pues la lucha de clases también se ha dado dentro del MAS: las Bases nos levantamos y enfrentamos políticamente con un Senador de la República y a la burguesía del partido. Esto es es un hito en la historia de los partidos políticos del país. Ahora debemos ampliarlo al pueblo chileno en su conjunto, para lograr nuestro objetivo que es el Socialismo del Siglo XXI en Chile, a través de la unidad de los trabajadores y de la izquierda chilena.

Asamblea Nacional MAS de Las Bases.





Voceros:

Sandra Beltrami Montero: sandrabeltramimontero@gmail.com 07-8606914

Edinson Gutiérrez: edinsong@gmail.com 09-3526188

Jorge Rossel Herrera: movimientoampliosocial1@gmail.com 0058-412-0908067

Francisco Bucat Oviedo: franciscobucat@hotmail.com 08-2279875 y

0058-416-4022213



El rol del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en la vía chilena al socialismo

El rol del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en la vía chilena al socialismo

Noelia Ibañez Echevarría

En las décadas del ’60 y ’70 Latinoamérica se vio sumergida en un proceso de radicalización y apertura de las masas a las luchas populares, emergiendo un proceso marcado por una serie de conflictos políticos y sociales, generados en un momento de crisis y transición económica producto de la caída del Estado de Bienestar. Materialmente, esto se expresaría en una crisis de acumulación capitalista, en medio de la cual surgirían también diversas teorías acerca de la coyuntura latinoamericana.

Entre esas teorías hubo una que marcó las caracterizaciones que las agrupaciones de izquierda hicieron de la realidad latinoamericana: la Teoría de la Dependencia, ampliamente desarrollada por el economista alemán André Gunder Frank. [1] Básicamente esta teoría implica que el desarrollo de los países capitalistas origina el subdesarrollo de los países pobres. No es el objetivo de este trabajo especificar los argumentos de esta teoría ni analizarla, simplemente es menester considerarla como constituyente de una caracterización generalmente aceptada sobre el contexto latinoamericano durante el período estudiado. Es en el marco de un mapa revolucionario que comienza a extenderse con la Revolución Cubana a partir de 1959, que nuevos partidos y movimientos de izquierda nacen por toda América Latina. En 1965, se consolida en Chile un nuevo movimiento de izquierda revolucionaria [2] : el MIR.

Mientras en América Latina, la izquierda revolucionaria emprende la lucha armada desde diversos enfoques teóricos y prácticos, Chile, con la candidatura de Salvador Allende Gossens a la presidencia de la Nación, anuncia en 1970 una vía pacífica al socialismo, proclamada por el propio Allende como vía chilena al socialismo. El objetivo de este trabajo es analizar el rol del MIR en el proceso de la Unidad Popular que lleva a la presidencia a Allende, y el protagonismo del movimiento en una clara discusión de esta convulsionada época en la historia chilena: vía armada o vía pacífica; y por último, desmitificar la idea de que el MIR constituyó un obstáculo en el desarrollo del gobierno de la Unidad Popular. Para ello este análisis cuenta con una amplitud bibliográfica que permitirá la discusión y la posibilidad de tener en cuenta diferentes criterios sobre el proceso histórico en cuestión, y con una serie de fuentes pertenecientes a la organización partidaria del MIR y de la Unidad Popular.





NOTAS SOBRE EL ORIGEN DEL MIR Y SU PLATAFORMA TEÓRICA

“L a izquierda chilena estuvo tradicionalmente formada por los Partidos Socialista

y Comunista. Se puede hablar así de campos o espacios socialista y comunista,

pues en torno de cada uno se movieron de manera histórica otros grupos

o partidos.” [3]

El MIR se constituye como grupo político en 1965, a partir de la confluencia de diversos sectores y tendencias políticas de la izquierda chilena críticos con el Partido Socialista y el Partido Comunista, pero sobre todo sosteniendo en su formación teórica el planteamiento desarrollado por Lenin en el marco de la Revolución Bolchevique de 1917: la Teoría del Poder. Dicha teoría presenta como un primer eslabón la teoría del Estado, donde el Estado tiene su carácter de clase convirtiéndose en un instrumento de dominación de una clase sobre otra. El planteamiento de Lenin es la destrucción del Estado burgués, acción necesaria para la implantación del Estado revolucionario. La clase dominada debe crear su propio poder estatal, que se constituirá a la par y en oposición al viejo Estado burgués. De esto se desprende un segundo eslabón, la teoría del Poder dual y su materialización a través de la creación de los soviets. El soviet era el organismo que expresaba los intereses del proletariado y los sectores pobres urbanos y campesinos, siendo el embrión de un Nuevo Estado. La conducción revolucionaria, encarnada en el Partido, era necesaria para asegurar el desarrollo del proceso y garantizar su dirección. El carácter del Estado burgués y la necesidad de su ruptura, la conformación de órganos de poder popular como embriones del Nuevo Estado y el partido revolucionario como dirección política necesaria de las masas, constituyen el sustrato político del MIR.

Dentro de una tendencia a los movimientos de guerrilla llamados “foquistas”, el propio Movimiento Revolucionario de Izquierda, rechaza la caracterización de foquistas para denominar la lucha de sus propias filas. No por esto la victoria de la revolución cubana les sería indiferente, sino que abriría el camino hacia la esperanza de la revolución socialista.

Andrés Pascal Allende, miembro de la dirigencia del MIR en las décadas tratadas en este trabajo, explica que las fuerzas del movimiento estaban puestas en la práctica y se consideraba insuficiente el institucionalismo reformista.”A partir de 1967 decantamos la concepción de una estrategia de guerra popular. Rechazamos la equivocada interpretación de la guerra revolucionaria cubana que circulaba en nuestra época y que se conoció como foquismo.” [4] En estos primeros años de consolidación el MIR atravesó un período de estructura orgánica, homogeneización política y crecimiento en los sectores populares. El MIR ganaba apoyo en los sectores universitarios, sobre todo de Concepción y los alrededores, dando paso luego a las Universidades de Chile y la Pontificia Universidad Católica. Es una característica muy particular, de hecho, que este movimiento popular no se inicie en el marco de un conflicto obrero, sindical o campesino, sino en el seno de la propia burguesía estudiantil que toma conciencia de la necesidad de la lucha de clases para lograr el socialismo y así eliminar la hegemonía de una clase sobre otra, en un contexto de crisis capitalista, donde el sistema busca, a través del desarrollo de regiones dependientes, la constante legitimación y reafirmación como modo de producción dominante.

La concepción trotskista de la no colaboración de clase y el rechazo a las alianzas de clase con el reformismo, junto con el concepto leninista del imperialismo como etapa superior del capitalismo, le servirá al MIR para trazar estrategias tendientes a superar esta etapa y a luchar contra la burguesía local. [5] En el Primer Congreso, la declaración de principios fue redactada por Luis Vitale, quien sería activo participante y futuro investigador del proceso social, económico y político de la época, y crítico de la historia del período. Esta declaración se orientó en dos vertientes centrales; dar cuenta de las condiciones existentes en Chile y del contexto internacional; y relevar la imposibilidad de que la revolución fuese posible de triunfar desde la izquierda tradicional:




El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista – leninista de la clase obrera y capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social. (…) La finalidad del MIR es el derrocamiento del sistema capitalista y su reemplazo por un gobierno de obreros y campesinos, dirigidos por los órganos del poder proletario, cuya tarea será construir el socialismo y extinguir gradualmente el Estado hasta llegar a la sociedad sin clases. (…)

El MIR fundamenta su acción revolucionaria en el hecho histórico de la lucha de clases. Los explotadores por un lado, asentados en la propiedad privada; y por otro, los explotados que sólo cuentan con la fuerza de trabajo, de los cuales la clase burguesa extrae la plusvalía. (…)








Fuente: “Declaración de principios del MIR, septiembre de 1965”


Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, se inició en Chile un período de contracción económica, con un sector de la clase dominante que continuó apoyándose en el proyecto reformista burgués y otro sector que se expresaba en una derecha más tradicional en cuanto a los valores políticos, centralizada en el Partido Nacional.

Fue en el año 1967 cuando el MIR constituye un congreso para renovar la totalidad de sus miembros originarios, donde se elige como secretario general a Miguel Enríquez, líder revolucionario no sólo de la izquierda chilena sino uno de los grandes referentes de la lucha popular latinoamericana. A partir de entonces se iniciaría un camino de estructuración del MIR como Partido político revolucionario. En esta construcción tendría un papel fundamental el periódico “El Rebelde”, bajo la dirección de Bautista Van Schowen; el cual permitió la difusión de la ideología y el trabajo partidarios y la llegada a los sectores populares de todos los rincones de la geografía chilena. El MIR caracterizó a la sociedad chilena de entonces como un capitalismo atrasado y dependiente, con una burguesía funcional a los intereses capitalistas. En esta etapa, los miristas planteaban que no era posible pasar por una fase democrático burguesa, conducida por la burguesía industrial, antes que el proletariado tomara el poder. Esta conclusión se basaba en que de esa manera se desarmaría políticamente a la clase explotada.

El deseo de cambio de los miristas había traspasado, hacia 1968, las fronteras de clase. En 1969 el movimiento ya había constituido una dirección nacional en la clandestinidad de forma paralela a la organización y dirección pública del MIR. Esto había sido producto de la ruptura entre la vieja generación mirista y también con algunos jóvenes posicionados en la tradición de la izquierda reformista. [6] Se constituyeron Grupos Político-Militares en todas las regionales y se intensificó el trabajo en los frentes de masas. Las medidas tendientes a captar los sectores populares durante el gobierno de Frei Montalva, como el principio de una promoción popular destinada a apoyar las organizaciones locales, la creación de instancias de autoayuda y cooperación en los barrios y poblaciones marginales; y por otro lado, la reforma agraria —que abriría paso a la posterior reforma implementada por el gobierno de Allende— darían al MIR un espacio de acción y desarrollo importante, complementado además por la reforma universitaria.

Desde el criterio de Miguel Enríquez, el partido debería crear estrechos vínculos con los explotados, como única forma de influir en las decisiones de las grandes masas. La lucha armada debía darse en correspondencia con la situación chilena y en congruencia con lo que estaba sucediendo en el resto de América Latina. En el marco de la mencionada ruptura de 1969, se establecía en una declaración que “las tareas fundamentales de un partido de vanguardia son la preparación de sus cuadros, la penetración en los frentes de masas considerados como estratégicos, la agitación callejera, la propaganda y las tareas especiales…” [7] Bajo la dirección de Enríquez y quienes le siguieron, el discurso hallaba su fuente de fundamentación en la lucha armada, sin embargo, las acciones violentas en sí no se llevaban a cabo. Algunos asaltos a bancos tuvieron lugar con el único objetivo de obtener el dinero para el movimiento, pero de ninguna manera se proponía aterrorizar a los empleados ni al público en general, ni establecer una barricada política armada en sectores del capitalismo financiero.

Cuando la reforma agraria del gobierno de Frei Montalva tuvo lugar, el pueblo mapuche del sur se lanzó a ocupar las tierras arrebatadas a sus reducciones, los llamados “corrimientos de cercos” comenzaron a extenderse, sin embargo el MIR no tuvo participación directa, con excepción de algunos militantes que viajan a los lugares a conocer lo que sucede, pero no participación en cuanto a que fueran los organizadores de esto. La prensa conservadora —explica Pascal Allende— ha divulgado la imagen del MIR como solamente un grupo armado, lo cual es falso ya que más del 90% de los miristas estuvieron inmersos en el trabajo social y político revolucionario. [8] Siguiendo las fundamentaciones de la declaración de principios y el programa del MIR, a rasgos generales, los puntos principales se conforman de la siguiente manera:


1) A nivel internacional se sostiene la defensa de los países socialistas en caso de agresión así como la defensa de la Revolución Cubana y la lucha por la realización de las Repúblicas Unidas Socialistas de América Latina. Como consecuencia se mantiene una fraterna relación con los países proletarios, revolucionarios de todo el mundo, sin sectarismos pero conservando la independencia.


2) A nivel nacional, la expulsión del imperialismo a través de la nacionalización de las empresas (minería, electricidad, teléfonos, etc.) y de los bancos extranjeros. La ruptura con los pactos establecidos con los organismos fieles al imperialismo como el FMI.

3) La reforma agraria: expropiación sin indemnización de las tierras en manos de los latifundistas. Ocupación de estas tierras por los campesinos. [9]

4) Planificación y administración del gobierno socialista, con el control estatal del comercio, todas las empresas de servicios y la creación de Consejos Revolucionarios para la participación directa del pueblo.

Partiendo de estos planteamientos, los nuevos dirigentes del MIR (Miguel Enríquez, Bautista Van Schowen y Luciano Cruz Aguayo) centraron sus preocupaciones en elaborar una estrategia que diera respuestas a los problemas que se estaban presentando. [10] Una vez consolidada esta nueva dirigencia el MIR comenzó a trazar operativamente sus actividades. El siguiente fragmento es una muestra de lo que se proponía entonces el mirismo [11] :














EL MIR Y EL TRIUNFO DE LA UNIDAD POPULAR

El gobierno de Salvador Allende Gossens constituyó una de las experiencias más relevantes en la historia chilena, pero también en la historia de los movimientos sociales y la izquierda en el orden internacional: Allende fue el primer presidente socialista latinoamericano que triunfó a través de elecciones democráticas. Un frente de partidos de izquierda conformó lo que se dio en llamar Unidad Popular [12] , en vistas de las elecciones presidenciales de 1970 y entre varias pre-candidaturas internas, la U.P llevó a las elecciones generales al socialista Allende, quien había tenido el cargo de Ministro de Salud durante el gobierno frentista del radical Pedro Aguirre Cerda, había sido legislador y tenía una vasta trayectoria política y social. Allende triunfó el 4 de septiembre de 1970, con el 36,3% de los votos, no alcanzando la mayoría absoluta.

El Congreso Pleno, según dictaba la ley, tuvo en sus manos la segunda vuelta electoral para ratificar o no al nuevo presidente elegido. En un contexto de propaganda de temor al comunismo, y a cualquier ideología que se considerase marxista, o tendencias populares, el interregno hacia la votación del Congreso Pleno estuvo signado por tensiones y discusiones diversas. En definitiva, el Congreso ratifica el triunfo de Salvador Allende. Se abría para la sociedad chilena una instancia extraordinaria en el contexto político implementado por la izquierda en las demás regiones latinoamericanas: la proclamada Vía chilena (pacífica) al socialismo. ¿Qué rol pudo tener en esta instancia el Movimiento de Izquierda Revolucionaria? ¿Cuál fue la relación de los miristas con el propio Allende? ¿Qué posición tomar desde la reivindicación de la revolución armada en aquel nuevo escenario político? Estas cuestiones son las que me propongo tratar de discernir, en parte, para abrir un espectro más de hipótesis sobre el tema.

En general pueden sostenerse los diversos factores causantes de la llegada de Allende al poder, analizados por el historiador Ricardo Israel. El mismo sostiene que la Unidad Popular fue producto de un esfuerzo de organizar una conciencia socialista, esfuerzo que comenzó a principios de siglo; de ninguna manera el triunfo popular podría haber sido obra de la casualidad o de las circunstancias exclusivamente. [13]

“ El proceso político chileno de los últimos años ha ido creando condiciones necesarias para una mayor polarización y definición de las fuerzas en lucha. Ello se ha traducido en el campo de la izquierda en posibilitar favorablemente valiosos esfuerzos unitarios que han culminado en la constitución del comité coordinador de la Unidad Popular (…) La unidad forjada es amplia y a la vez cohesionada. Está vinculada a la lucha del pueblo, de los estudiantes, de los sectores medios y expresa los intereses de todas las fuerzas sociales ajenas al poder de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros.”









Fuente: “Pacto de la Unidad Popular”, Santiago, 26 de diciembre de 1969.


En una coyuntura de fuerte crisis económica y movimientos sociales que se expresaban cada vez más, la Unidad Popular invitó a las Fuerzas Armadas a participar, no como aliados, pero sí como protectores de la democracia y de la soberanía económica del país. El sentido institucional de las Fuerzas Armadas chilenas parecía no haberse quebrado cuando el 1969 la U.P lanzó su campaña electoral. La necesidad de mantener el orden institucional, por parte de todos los sectores de la sociedad, ha sido una característica propia del momento chileno en cuestión, que hace a la excepcionalidad de este triunfo popular.

“El objetivo del gobierno del pueblo es ponerle fin al poder de los imperialistas, de los monopolios y a la oligarquía terrateniente, y comenzar la construcción del socialismo en Chile.”






Fuente: “Programa básico de gobierno de la Unidad Popular.” Santiago, 17 de diciembre de 1969.


La propuesta fundamental de Allende y la Unidad Popular era establecer, a través de la vía pacífica, el socialismo en el país. La pregunta es qué papel tomó el MIR en el establecimiento de una democracia indiscutiblemente auténtica. A pesar de las constantes inmersiones de Estados Unidos en alianza con la derecha, de las discusiones internas y el boicot que sectores de la prensa derechista impulsaron contra el gobierno, la mayor parte de las propuestas de gobierno en campaña, fueron cumplidas hasta el golpe militar de 1973. [14]

Quizás el componente más importante de diferenciación dentro de la izquierda era la cuestión del poder popular. Esto se relacionaba esencialmente en el control político sobre los órganos de poder popular, que los partidos de la Unidad buscaban tener sobre ellos (los cordones industriales y los comandos comunales), y el papel de los sindicatos y el gobierno. Lo que no estaba en discusión era la base que estos órganos constituían para afianzar la vía al socialismo. Muchos análisis de las causas internas de la derrota del gobierno popular proponen acentuar la responsabilidad a la izquierda más radicalizada.

El foco de estos análisis generalmente ha estado puesto sobre las actividades del MIR, sin embargo uno de los factores que no hacen posible esto sería, en principio, el escaso apoyo popular al movimiento, dado que dicho apoyo se había volcado con mayor fuerza hacia la Unidad Popular, particularmente hacia la imagen de Allende. [15] Sin embargo el MIR había logrado constituirse en una organización sólida cuando se constituyó la Unidad Popular con miras a las elecciones del ’70. Es necesario considerar, por otra parte, que la existencia de discusiones teóricas dentro de la izquierda, en cuanto a caracterizaciones de la realidad, desde el punto de vista leninista o maoísta; desde la cuestión del poder popular o sobre el poder del Estado; no pueden reducirse al análisis de las contradicciones internas dentro de la UP, aunque existió relación entre ellos. [16]

De acuerdo con las fuentes analizadas, el MIR pretendía llevar a cabo un plan de lucha –antes de la presentación a elecciones de la UP-, en la realidad la lucha había sido mayoritariamente simbólica, y las acciones armadas, como se ha explicado, habían pertenecido más al plano de lo organizacional. Para 1970, el ascenso de Allende reformuló los planes. Dentro del mismo movimiento las críticas hacia el sector de Miguel Enríquez estaban asociadas al aparato militar, las acciones directas que se consideraban alejadas de las masas y la determinación jerarquizada de los dirigentes de los distintos frentes. Frente a las elecciones parlamentarias de marzo de 1969 el MIR planteaba la abstención electoral y la lucha armada como opción.

Las esperanzas hacia el triunfo de Allende en las futuras elecciones presidenciales crecían diariamente, extensos sectores populares confiaban en que Allende podía implementar las reformas prometidas. Desde el punto de vista de Pascal Allende, como el orden político no había perdido legitimidad el MIR no podía lanzarse a la guerra, esto les hubiera ocasionado un aislamiento político y un enfrentamiento con gran parte de la sociedad. El movimiento temía que el triunfo de Allende fuese desestabilizado por la derecha, temor que no estaba en absoluto infundado. No confiaban que por la vía electoral los obreros y campesinos pudieran conquistar el poder y construir el socialismo. “Pero no éramos ciegos, nos dábamos cuenta de que vastos sectores populares apoyaban a Allende, que tenían fe en la vía chilena al socialismo.” [17] Miguel Enríquez precisó, entonces, el necesario ajuste que debería hacer la táctica mirista. A través de su dirigente el MIR aclaraba que no se llamaba masivamente a la abstención electoral, no se proponía ningún tipo de sabotaje y lo que era más importante: reconocía a Allende como representante de los verdaderos intereses de los trabajadores.

“ Sostenemos que la mayoría electoral de la izquierda o un gobierno de la UP son un excelente punto de partida para la lucha directa por la conquista del poder por los trabajadores, que incorporando nuevos contingentes de masas y bajo nuevas formas de lucha, con seguridad terminará en un enfrentamiento entre los explotadores nacionales y extranjeros por un lado y los trabajadores por el otro.”








Fuente: “Declaración pública del MIR”. Septiembre de 1970.

Para el MIR el triunfo de la Unidad Popular no significaba directamente que la conquista del poder por los trabajadores se produjera en lo inmediato, sin embargo, era la opción que el pueblo elegía mayoritariamente. A través de ella se abría una puerta hacia la meta que proponían los miristas, es decir, la conquista del poder por los trabajadores. Lucha que sólo existe cuando las empresas extranjeras y los bancos son de todo el pueblo en los hechos, cuando las fábricas, las minas y los fundos son en realidad de los obreros y campesinos. [18] El MIR debía ofrecer un camino de salida a las masas, como venía proponiéndolo; por lo tanto la abstención en las elecciones no significa quitar el apoyo a la esperanza que llegaba con Allende, sino mantener una línea de coherencia entre el discurso y los hechos.

Desde la visión del MIR, la presidencia en manos de un socialista no aseguraba la ruptura revolucionaria del orden establecido por la burguesía. Para el PC, el MIR aportaba más al imperialismo como agentes de la CIA, ya que debido a sus acciones aventureras y espontáneas, alejaban a los trabajadores de la lucha que emprendía la izquierda [tradicional], desviando las reales intenciones revolucionarias. [19] El MIR buscaba diferenciarse del PC porque no era su objetivo, como aquellos, llegar al poder con la institucionalidad burguesa. Lo que proponía el MIR era una concepción clasista, proletaria, marxista – leninista del enfrentamiento de clases. En su Declaración pública de 1970, el MIR, sostenía que la mayoría electoral de la UP significaba un gran avance en la conciencia política de los trabajadores, lo cual favorecería el camino revolucionario. Pero esta mayoría también se veía sumergida en un impasse. Desde el punto de vista de los miristas, estaban los trabajadores por un lado, y los patrones y los fundos por otro; sin que esto pudiera ser resuelto sólo a través del nuevo gobierno. Esto sería solamente resuelto por un enfrentamiento entre las clases que tendría que darse tarde o temprano, aún cuando esto implicara la violencia. Estaban convencidos que la ofensiva reaccionaria, así como el cerco imperialista y las fuerzas que se liberarían a nivel de las masas, empujarían a una mayor radicalización del gobierno de Allende. Por lo tanto el MIR se propuso apoyar las medidas del programa, buscar la radicalización en las masas y colocar sus esfuerzos en la defensa del triunfo electoral, frente a las barreras de la derecha y el imperialismo.


“ Si bien el programa de la UP no es idéntico al nuestro se propone golpear núcleos vitales del sistema capitalista, como son las empresas extranjeras, la industria monopólica, el capital financiero y el latifundio. Más, aunque en la UP existen partidos que representan distintos intereses, es un hecho que predominan las fuerzas de la Izquierda.”






Fuente: “Declaración pública del MIR”. Septiembre de 1970.

El primer contacto del MIR con Allende es a través de su hija Beatriz y su sobrino Andrés Pascal Allende. Además también se genera un diálogo directo a través de la madre del militante y hermana de Salvador Allende: la entonces diputada Laura Allende. Allende no desconocía las actividades de los miristas ni los planteamientos teóricos en que basaban su pensamiento y accionar. Sin embargo, Allende no consideraba la vía armada como el camino posible para la revolución, porque desde su punto de vista en Chile estaban dadas las condiciones institucionales y políticas para llevar a cabo la transformación a través de la vía democrática. Allende se reunió con Miguel Enríquez durante la campaña electoral, para pedirle que el MIR suspendiera las acciones armadas ya que éstas perjudicarían su candidatura. Allende pidió que el MIR aportara un grupo con preparación militar para reforzar su seguridad personal. [20] De esta manera el MIR suspendió todas las acciones armadas, reforzando sus tareas en la preparación militar y de inteligencia. Poco antes de las elecciones, la agrupación informó a sus militantes y simpatizantes que estaban en libertad de votar por Salvador Allende si así lo querían.

Una vez que el gobierno de Allende fue un hecho, las tareas políticas del MIR se centraron en el acercamiento a las masas, buscando la concientización del cambio que estaba atravesando la nación chilena. La agrupación buscaba fortalecer en su lazo con el pueblo, las reivindicaciones políticas, sociales y económicas que la plataforma de la Unidad Popular había anunciado durante la campaña electoral. La caracterización que de la situación chilena, arrastrada por la oligarquía económica y socialmente hablando, era la misma tanto para la Unidad Popular como para el MIR. Pero después del reconocimiento y el apoyo al triunfo de Allende, el MIR se proponía coherentemente con su lectura de los hechos, que la conquista de los trabajadores se convirtiera en una realidad y las medidas proyectadas fuesen llevadas a cabo por el gobierno. En este sentido las posturas del MIR y de la UP entendían que la base del poder que se había logrado con el triunfo electoral exigía, sobre la base del traspaso del poder, terminar con la dominación de los tradicionales grupos de poder, para entregar el poder a los trabajadores, al campesinado y a los sectores profesionales, estudiantiles y otras capas medias de la nación. La construcción del gobierno popular sobre dicha base, suponía terminar con el dominio de los monopolios, el imperialismo y la oligarquía terrateniente.

La transición pacífica al socialismo, que supuso el rompimiento con la tradición revolucionaria marxista, es decir, la negación de la dictadura del proletariado, no se correspondía con ninguno de los planteamientos de los partidos que formaron parte de la Unidad Popular. Sin embargo, el objetivo de la vía chilena al socialismo suprimió cualquier interferencia dogmática partidaria. A pesar de esto, la discusión vuelve a replantear cuál era la vía correcta, cuál era el concepto que podía sostenerse sobre el poder popular sin dictadura del proletariado. En términos generales, este trabajo no intenta profundizar ni siquiera soslayar tal discusión, dado que está centrado en el rol del MIR en la nueva transición chilena. Se tiene en cuenta al efecto de mostrar cuáles son los planteamientos que unen al MIR con el gobierno de Allende; y cuáles las disquisiciones políticas que entre ellos surgieron. Con la UP en el poder, estaba claro que el movimiento de masas debía subordinarse al gobierno, había que esperar para avanzar, es decir esperar qué podía hacer el gobierno desde la lucha institucional y parlamentaria. Mientras la Unidad Popular comenzaba a hacerse cargo de la administración de gobierno, la reacción de la derecha se atrincheraba en el Congreso, la Contraloría y el Poder Judicial. Las Fuerzas Armadas mantenían su lugar en procura de resguardar su unidad corporativa tras una política de respeto constitucional. [21]

El 31 de diciembre de 1970 todos los presos políticos miembros del MIR fueron amnistiados por el presidente Allende. A partir de allí, para la mayoría de los miristas, se abrió una alianza tácita entre la UP y el MIR; a pesar de las actitudes de gran discrepancia de algunos miembros de la UP hacia el MIR, por ejemplo el Partido Comunista. Esto se agravó con el asesinato del mirista Arnoldo Ríos, por parte de una brigada comunista. El presidente Allende intervino exigiendo el fin de las agresiones y condenando la acción de la brigada. Hacia 1971 el presidente le pidió a Miguel Enríquez que se incorporara al gobierno como ministro de Salud.

Si bien Miguel Enríquez sostuvo ante Allende el apoyo a las medidas tomadas por el gobierno popular, a la reestructuración del Estado y al desarrollo del poder popular al que el propio presidente convocaba; el líder del MIR rechazó la propuesta de presidir el Ministerio –el mismo que había presidido Salvador Allende durante el gobierno de Aguirre Cerda-. La fundamentación de Enríquez se basaba en la discrepancia con respecto a la estrategia de llevar adelante el proceso de transición al socialismo dentro de la institucionalidad vigente; ya que ésta respondía al Estado burgués. El MIR aseguró al presidente que la mediana burguesía se sumaría a la gran burguesía para enfrentar al gobierno popular; así como desconfiaban del sostenimiento de la democracia por parte de las Fuerzas Armadas. El apoyo de los miristas sería un apoyo crítico, que no expresaría públicamente cualquier discrepancia sin antes hablarla con el presidente.

La reforma Agraria y las estrategias económico-sociales llevadas a cabo por la UP en el gobierno, fueron apoyadas en este sentido de “apoyo-crítica” por el MIR. Durante el transcurso del gobierno, el MIR encontraba que la UP estaba en condiciones de reemplazar, a través de un plebiscito, el Parlamento por la Asamblea del Pueblo, que instituyera constitucionalmente las áreas social y mixta de la economía; entre otras reformas. En el primer año del gobierno la reforma agraria se profundizó hasta los límites establecidos por la Constitución; esto “entusiasmó” al MIR por un lado, y por otro lado, agitó gran parte de la población campesina que se volcó a la toma de tierras en algunas regiones, cuestión de la que el MIR se desprendió como impulsor (acusación que recibía por parte de la derecha y de algunos sectores de la izquierda). El resultado de las demás proyecciones del gobierno, como la reducción de la inflación o el aumento del Producto Interno Bruto; entre otros cambios; colocó a la Unidad Popular en un lugar de privilegio en la opinión pública y fue caracterizado por el MIR como un gobierno ofensivo y efectivo.

A pesar de los logros de la primera etapa de gobierno, la política económica comenzó a desestabilizarse ante las estrategias de la derecha chilena con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos. El MIR sostenía la defensa del gobierno de la UP , aunque los miembros del Grupo de Amigos personales del presidente, se habían retirado luego del asesinato del ex ministro Pérez Zujovich en manos de un comando escindido del MIR: la Vanguardia Organizada del Pueblo. La situación de desestabilización profundizada en 1972 con el Paro Patronal de octubre, hizo que las organizaciones populares se mostraran en defensa del gobierno. El MIR realizaba llamados a la defensa del gobierno y su trabajo en las bases conducía a establecer milicias populares. Es decir, el apoyo crítico del MIR siempre tendía a construir una base militar que asegurase el poder popular, buscando organizar bases armadas en los barrios populares y destacamentos militares regulares.

El MIR buscaba un claro objetivo: la correlación de fuerzas al interior de las FFAA, de manera de neutralizarlas a favor de las fuerzas populares. En este punto encontramos tal vez la crítica más contundente hacia la UP: el hecho de confiar en las Fuerzas Armadas como garantes de la democracia y la inclusión de algunos militares en el gabinete del gobierno. El diálogo con la UP fue difícil pero no imposible, internamente el PC llevaba el mayor conflicto con los miristas. Desde el punto de vista de Pascal Allende, el MIR no buscaba la ruptura dentro de la UP a pesar de los conflictos entre ellos. No obstante es claro que cuando el conflicto político se agravó, el MIR siguió demostrando su apoyo al gobierno, incrementando con más fuerza su idea de aprovechar el momento como una instancia pre-revolucionaria, organizar el pueblo y así pasar a la instancia revolucionaria tal y como ellos la entendían. En tal sentido, la crítica del MIR se centralizaba cada vez más en el hecho de que la UP abriera el diálogo con el partido principal de la oposición: la Democracia Cristiana.

La crítica radicaba en que, en tanto la crisis económica estaba profundizada por el manejo de la burguesía, no se podía negociar ni buscar conciliaciones con la clase que estaba decidida a desestabilizar al gobierno. Este objetivo se había puesto de manifiesto en el paro de octubre, donde gran parte de los gremios, empresarios y otros sectores de clase media se plegaron a la huelga organizada por la derecha, y alentada por la campaña de prensa opositora. A pesar de las discrepancias con la UP, el MIR –sostiene Pascal Allende- siguió trabajando por el fortalecimiento del gobierno, acompañando la democracia con la acumulación de fuerzas revolucionarias que buscaban sostener el contacto directo con el pueblo. En este sentido el MIR creía en el desarrollo de fuerzas revolucionarias paralelas al gobierno, dado que la etapa revolucionaria que se estaba viviendo era, para ellos, el momento de profundizar la conciencia revolucionaria en el pueblo.

A mediados de 1972, se convocó a una Asamblea Popular por fuera del Estado, tendiente a llamar a la organización del pueblo al estilo soviet, pero fue una reunión de miles de estudiantes –en su mayoría- que no llegó a una conclusión sino que en ella tuvieron lugar una serie de discursos que no condujeron a una conclusión práctica real. El MIR se proponía fortalecer los comandos comunales y la movilización de las diferentes capas del pueblo. La oposición se sirvió de la asamblea y los medios de la derecha la transformaron en un tema público, exagerando el hecho de manera que la sociedad lo viera como una organización subversiva. Con la “ayuda” de la prensa se cristalizaron los resquemores entre los sectores reformistas de la UP y la decisión de construcción popular más revolucionaria que sostenían los miristas.

De cualquier manera, teniendo en cuenta los documentos propios del MIR aquí analizados, no podemos decir en primera instancia que el mirismo buscara quebrar la propia Unidad. Los sectores reformistas, aunque renuentes a la organización de Comandos Comunales, apoyaron la extensión de los Cordones Industriales. El MIR consideraba que, con el objetivo de sostener la gobernabilidad, la UP había establecido una alianza con los sectores de la burguesía reformista, lo cual estaba lejos del objetivo mirista de la revolución. El MIR insiste en forjar la unidad revolucionaria como condición a una salida al proceso chileno, para lo cual intenta buscar acuerdos con la UP y avanzar ideológicamente. [22]

A mediados de 1972 el escenario político se preparaba para las próximas elecciones legislativas, cuya mayor importancia radicaba en el apoyo que el gobierno esperaba. El MIR no había dejado de participar electoralmente en los niveles locales, principalmente universitarios y en la CUT (Central única de Trabajadores). En vías de las elecciones parlamentarias que tendrían lugar en marzo de 1973, el MIR no dejaba de ver al Parlamento como un componente del aparato del Estado capitalista y uno de los instrumentos de dominación de la burguesía. El triunfo electoral, desde ese punto de vista, no permitiría la conquista del poder y la destrucción del sistema de dominación burgués. Pero seguía siendo una forma de lucha a través de la cual construir la táctica revolucionaria. En palabras de Miguel Enríquez: “los revolucionarios pueden concebir la lucha electoral y parlamentaria no como un fin en sí misma, sino como una tribuna para la agitación revolucionaria.” [23]

En este contexto, el gobierno convocó a una tregua con la oposición hasta el momento de las elecciones. Para garantizar la paz social, el presidente incorporó militares al gabinete, lo que -como se dijo antes- también fue un punto de discusión con el MIR. Se votó la Ley de Control de Armas, que le daba a las Fuerzas Armadas el permiso de actuar sobre grupos civiles armados. El mirismo sostuvo que la UP votó dicha ley por presión de los militares, algo que también generó una fisura entre el MIR y la UP. Esto fue duramente criticado por el MIR, dado que parecía otorgar un papel importante a los militares en la vida política del país.

El MIR no se quedó fuera de la campaña, buscando fortalecer los Comandos Comunales, la Asamblea del Pueblo y la movilización de los trabajadores. Era una forma de participación crítica en la contienda electoral que polarizaba políticamente al país, sin desviarnos del eje estratégico de acumulación de fuerzas revolucionarias y construcción del poder popular. [24] La lucha continuó con “El Programa del Pueblo” que pretendía sobre todo crear conciencia de clase, mejorar la organización interna de la clase trabajadora y la combatividad del pueblo. [25]



LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA UNIDAD POPULAR


En las elecciones parlamentarias de marzo, el gobierno logra aproximadamente el 44 % de los votos. Esto significó que no consiguiese el control del Parlamento. El MIR continuó su tarea de concientizar al pueblo para crear una vanguardia revolucionaria. La embestida de la derecha fue cada más ofensiva, apuntando desde el bloqueo económico hasta la propaganda de terror acostumbrada. Desde el análisis del MIR, la izquierda del PC y el PS no supieron asumir aquel momento histórico para conducir realmente al pueblo al próximo estadio revolucionario. Pero también ellos, observan hoy que su capacidad organizativa no permitió una unidad total para dichos fines. Se desarrollaron los llamados “frentes intermedios” de masas: FTR (trabajadores urbanos), MCR (campesinos), MPR (pobladores), FER (estudiantes). Por una parte estaba el MIR, con una estructura de partido centralizada; y por otra, los frentes casi inorgánicos, cuyos miembros se identificaban con el MIR. En 1973 el MIR se acercaba a los diez mil miembros, y sumando los frentes, superaba los treinta mil. [26]

La UP buscaba sostener un equilibrio con la DC de manera que se pudiese neutralizar a la derecha más extremista. En opinión del MIR, de esta forma también se alejaba a los sectores más extremos de la izquierda. El MIR convocó a la izquierda toda y al pueblo a enfrentar la ofensiva, a través de una contraofensiva revolucionaria que se apoyara en la movilización directa de masas para debilitar las bases del poder burgués. También se buscaba ganar a los sectores democráticos de las FFAA. Se intensificaron las alianzas y el trabajo con los sectores de izquierda de la UP en los frentes y regiones. De las conversaciones con los sectores democráticos de los militares, da cuenta Pascal Allende de una situación particular. Según su informe, el coronel Ominami les solicitó una entrevista con el presidente Allende para informarle sobre los planes de sectores golpistas de la Base Aérea. Pero el presidente, no aceptó la entrevista en su postura de no pasar por encima los altos mandos y no intervenir en las instituciones armadas.

Si bien en este trabajo no se trata en particular el papel de las FFAA, hay que destacar que los dirigentes del MIR, han sostenido su respeto por los generales Prats y Bachelet, quienes estuvieron siempre al frente de los militares constitucionalistas. El 29 de junio de 1973, la actitud de Prats y el sector democrático de las Fuerzas, fueron cruciales para detener la gestación de un golpe militar. Tras ese hecho, parecía que la única alternativa era un acuerdo entre la UP y la DC, acuerdo que frenara en cierto modo los paros y los boicots de la oposición con la garantía, por parte del gobierno, de dar efectivo cumplimiento de las medidas judiciales tendientes a devolver a un grupo de empresas el manejo de sus actividades, las que habían sido expropiadas como parte del proyecto económico socialista. La situación se agravaba para el proyecto de la UP y, en medio de un clima tenso y débil, la Ley de Control de Armas que el gobierno se vio obligado a promulgar, los militares salieron a la calle, allanaron fábricas, campos y dieron rienda suelta a su poder represivo.

A través del documento “La propuesta militar del período” el MIR constituye una estrategia para el enfrentamiento y lucha contra un posible golpe de Estado. Esta estrategia se basaba en el llamado a la lucha de masas. Puede pensarse que esta apuesta estaba enraizada en la existencia de los Cordones Industriales, los Comandos Comunales de Trabajadores, Comités Coordinadores, etc. y en la experiencia barrial que constituía una fuerza real en el Chile de entonces. Esta movilización del pueblo fue apoyada por el conjunto de la izquierda chilena, aun con reparos. Su desarrollo y sus potenciales proyecciones fueron objeto de debates y confrontaciones. [27] Si bien los cordones y los movimientos barriales y obreros participaban desde la izquierda, cuestionaban muchas veces el reformismo sindical de la CUT.

De esta manera los Cordones desarrollaron autonomía de la CUT, considerando que el gobierno era un instrumento para avanzar en la lucha revolucionaria. En estas condiciones de lucha popular que estaban en desarrollo, “la propuesta militar” del MIR establecía una estrategia de “masa armada”, edificada en los barrios obreros; y los “destacamentos militares”, fuerzas regulares móviles que tendrían la capacidad operativa para contrarrestar a las fuerzas golpistas. Esta estrategia partía de la base donde se sostenía todo su desarrollo: que la correlación de fuerzas al interior de las FFAA definiera el resultado a favor de las fuerzas populares. [28] Tomando el análisis de Pascal Allende, en ese momento de contradicciones y en el encendido momento de las fuerzas populares, la reagrupación revolucionaria al margen la UP se mostraba como una posibilidad inminente y la influencia política del MIR creció. El gobierno no tomó medida alguna con los implicados en el tanquetazo de junio, situación que es analizada por Pascal Allende como una “visagra” que preparó el terreno de una contrarrevolución que desembocaría en el golpe final.

Los Cordones Industriales, la movilización obrera y popular en general, constituyeron un grito de alerta para la derecha y los grupos desestabilizadores del gobierno, lo cual no puede soslayarse en un momento en que la situación había alcanzado mayor gravedad, cuando ya, más allá de las sombras, la derecha chilena (incluido un amplio sector de las FFAA) con el apoyo estadounidense, se preparaban para el golpe de Estado perpetrado el 11 de septiembre de 1973.

La inminencia del golpe, la noticia del levantamiento de los marines en Valparaíso precipitó un caos en el interior de las fuerzas de izquierda, y una conmoción en el pueblo chileno que había depositado su esperanza en el gobierno de la UP. La orden de detención para los dirigentes del MIR no se había hecho esperar, mientras los mismos trataban de reorganizar sus miembros para la lucha contra los golpistas. Esas horas en que todo se desarrolló aceleradamente no estuvieron exentas de enfrentamientos con los militares. Miguel Enríquez preparaba una vía de “rescate” del presidente Allende que se hallaba en La Moneda, quien a través de su hija, comunicó al líder del MIR que no se movería de allí. El mensaje de Allende fue claro y contundente: “yo no me moveré de aquí, cumpliré hasta mi muerte la responsabilidad que el pueblo me ha entregado. Ahora es tu turno Miguel.” [29]

El MIR, que había intentado construirse como un grupo de vanguardia para llevar adelante el cambio revolucionario, debía ahora acatar la orden de repliegue y el paso a la clandestinidad. El MIR no alcanzó un peso político ideológico necesario para remontar el reflujo que comenzó en 1973. [30] Miguel Enríquez declararía después: “si bien todos fuimos invadidos por la sensación de cólera e impotencia, las condiciones objetivas imponían el repliegue”. [31]

En la difícil situación que impone la clandestinidad, el MIR debió soportar, en lo inmediato al golpe, el asesinato de uno de sus líderes: Bautista Van Schouwen. A través de un documento del 17 de febrero Miguel Enríquez proponía la unidad de la izquierda para constituir el Frente Político de la Resistencia; sustentándolo en los movimientos de masas cuya representación estaría dada por los Comités de Resistencia. A pesar de la persecución sistemática a la que el gobierno de facto sometía al MIR, sus miembros continuaron la lucha desde la clandestinidad. El 5 de octubre de 1974 Miguel Enríquez cayó en combate contra un grupo de las FFAA, junto a otros compañeros y su esposa que fue “trasladada” herida.

El MIR continuó avanzando en su restructuración. El análisis del MIR era que la represión había forzado al movimiento de masas a un repliegue, pero que no habían podido aplastarlo. [32] El MIR continuaba movilizándose desde la clandestinidad, en la creencia de que lo que había caído era el reformismo, pero no la revolución. Sin embargo, lo cierto es que la dictadura impuso un vaciamiento a las fuerzas populares, al menos, en lo que podría haber sido la contraofensiva revolucionaria. No obstante, el MIR atravesó el período dictatorial reorganizándose. En nuestros días el MIR continúa siendo una fuerza política en la izquierda chilena, con la misma base política que se formara en el candor revolucionario de los años ’60. [33]













A MODO DE CONLUSIÓN


Las preguntas que trataron de desarrollarse en el trabajo, no hacen sino poner en discusión el eje político que, en las décadas del ’60 y ’70 se instaló en Latinoamérica: la lucha revolucionaria, el objetivo de construir el socialismo para brindarle al pueblo una sociedad más justa. Chile representa, en tal sentido, una experiencia única, un antecedente histórico para las izquierdas no sólo latinoamericanas, sino del resto del mundo. La vía pacífica al socialismo discurría entre el planteamiento de las agrupaciones armadas y la convicción en que la construcción revolucionaria no necesitaba de armas, encabezada por Salvador Allende Gossens.

El MIR constituía una organización marxista – leninista, como ya se ha explicado, y de ninguna manera puede tomarse la cuestión de la lucha armada, como una simple respuesta “rebelde” al sistema impuesto sobre América Latina. El MIR ha sido mucho más que eso, se ha construido desde la base y con las bases, desde la conciencia de estudiantes, obrero y profesionales que leyeron profundamente el sufrimiento, la necesidad y la realidad del pueblo. El MIR construyó junto éste, una fuerza popular innegable. Las preguntas que surgen en esta instancia mínima de exploración en la historia del MIR, se hallan vertebradas por la construcción de la Unidad Popular. Volvamos a preguntarnos, ¿qué rol tuvo una agrupación como el MIR en el desarrollo de la vía pacífica al socialismo? Lo que parece estar claro, en principio, es que el MIR, sin abandonar sus lineamientos políticos, acompañó (“apoyo crítico”) al gobierno de la UP. El reformismo que el gobierno de Allende representaba para los miristas, era el camino abierto para la transformación revolucionaria.

Otras preguntas han surgido al observar retrospectivamente el desarrollo político del período. ¿Hasta dónde ese camino abierto a la transformación revolucionaria no era también lo que planteaba Allende? ¿Las diferencias entre el MIR y la UP, fueron realmente más graves que las propias diferencias internas entre los partidos que conformaban la Unidad? ¿Cómo fue posible que el MIR continuara hasta nuestros días aun atravesado por la fase de persecución, desapariciones y asesinatos a manos del gobierno militar?

En un momento histórico, donde la memoria atraviesa la necesidad historiográfica de estos últimos años, plantearnos estas hipótesis en torno a lo que fue para el pueblo chileno la destrucción de una utopía revolucionaria, contribuirá tal vez como una gota de lluvia en la sequía. Sin embargo, es necesario volver la mirada, reconstruir los acontecimientos y los procesos en función de salvar, para las generaciones presentes y posteriores, las discusiones profundas que se debatieron más allá de los ámbitos teóricos. Cuando la revolución era una posibilidad y, al menos, el intento estaba vivo en hombres como Miguel Enríquez o Salvador Allende.







BIBLIOGRAFÍA

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_ Mazzeo, Miguel: “El sueño de una cosa” (Introducción al poder popular). Cap. 4: Poder popular y gobierno popular: la dialéctica de la armonización y la contradicción en la experiencia de la Unidad Popular en Chile (1970-1973). Ed. El Colectivo. Buenos Aires. 2007.

_ Palma, José A.: “Tensiones y distensiones entre el MIT y el gobierno de la Unidad Popular”. Una aproximación a la problemática de la política militar durante 1970-1973. CEME. Santiago.

_Pascal Allende, Andrés: “El MIR chileno, una experiencia revolucionaria”. Ed. Cucaña. Buenos Aires. 2003.

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_ Valdés Navarro, Pedro: “Elementos teóricos en la formación y desarrollo del MIR durante el período 1965-1970”. Tesis académica para la licenciatura en Historia, Lic. En Educación y Cs. Sociales para la Universidad de Valparaíso. Chile. CEME. 2006.

Documentos y artículos:

_ Documentos del MIR consultados en http://www.mir-chile.cl y http://www.archivochile.com

_ Garretón, Manuel A.: “Reflexiones en torno de la (s) izquierda (s) chilena (s) y el concepto de país”. Artículo publicado en: http://www.manuelantoniogarreton.cl



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[1] La teoría de la dependencia fue e laborada prácticamente al mismo tiempo tanto por estudiosos procedentes del marxismo como por economistas latinoamericanos procedentes de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas .

[2] Se entiende como izquierda revolucionaria al sector de la izquierda que ve como imposible la construcción del socialismo como un proceso gradual de acumulación de fuerzas dentro de un sistema político institucional, ya que éste es un instrumento de la burguesía.

[3] Garretón, Manuel A.: “Reflexiones en torno de la (s) izquierda (s) chilena (s) y el concepto de país.” Artículo. En: http://www.manuelantoniogarreton.cl

[4] Pascal Allende, Andrés: “El MIR chileno, una experiencia revolucionaria”. Ed. Cucaña. Bs.As. 2003. Pág. 37.

[5] Valdés Navarro, Pedro: “Elementos teóricos en la formación y desarrollo del MIR durante el período 1965 – 1970”. Tesis académica para la Licenciatura en Historia, Licenciatura en Educación y Ciencias Sociales por la Universidad de Valparaíso. Chile. 2006. Ed. Centro de Estudios Miguel Enríquez.

[6] Pascal Allende, Andrés: Op. Cit. Pp. 28-19.

[7] “El Rebelde”, editorial, septiembre de 1968. En: Sandoval Ambiado, Carlos: La estrategia mirista de 1967: la vía armada. Ed. Centro de Estudios Miguel Enríquez.

[8] Pascal Allende, Andrés: Op. Cit. Pág. 40.

[9] La reforma agraria para los miristas, en realidad, está caracterizada como “revolución agraria”.

[10] Sandoval Ambiado, Carlos: “Los cambios internos en el MIR en 1967”. Ed. Centro de Estudios Miguel Enríquez. Chile. 2005 .

[11] Este fragmento pertenece al Documento escrito por Miguel Enríquez en Marzo de 1971, con la intención de escribir más adelante la Historia del MIR.

[12] La Unidad Popular congregaba al Partido Comunista, el Partido Socialista, el Radical, grupos pequeños de izquierda y dos desprendimientos de la Democracia Cristiana; el MAPU y la Izquierda Cristiana.

[13] Israel, Ricardo: “Chile 1970 – 1973. La democracia que se perdió entre todos.” Ed. Mn. Santiago de Chile. 2006.

[14] No se desarrollará este punto más de allá de los objetivos propuestos en el presente trabajo.

[15] Israel, R.: Op. Cit. Pp. 99 – 101.

[16] Garretón, Manuel A.; Moulián, Tomás: “La Unidad Popular y el conflicto político en Chile”. Ed. CESOC. Santiago. 1993.

[17] Pascal Allende, A.: Op. Cit. Pág. 47.

[18] Declaración pública del MIR en septiembre de 1970.

[19] Valdés Navarro, Pedro: Op. Cit. Pp. 182 – 183.

[20] Pascal Allende, A.: Op. Cit. Pág. 49.

[21] Pascal Allende, A.: Op. Cit. Pág. 53.

[22] Negheme, Fara; Leiva, Sebastián: “La política del MIR durante la Unidad Popular y su influencia sobre los obreros y pobladores de Santiago”; Tesis de grado para la Universidad de Santiago de Chile, Facultad de Humanidades, Departamento de Historia. Santiago. 2000.

[23] “Carta del MIR al PS”, diciembre de 1972. Cecilia Radrigán y Miriam Ortega editoras. CEME.

[24] Pascal Allende, A. Op. Cit. Pág. 67.

[25] MIR: “Pueblo, Conciencia y Fusil”. Aproximación a su contribución en la

Historia de Chile (1965-1975). Prólogo de Claudia Videla Sotomayor. En, Amorós, Mario: “MIR, la memoria rebelde”. Testimonios sobre el exterminio del MIR de Pisagua a Malloco (1973-1975). Santiago. 2004.

[26] Pascal Allende, A. Op. Cit. Pág. 70.

[27] Mazzeo, Miguel: “El sueño de una cosa” (Introducción al Poder Popular). ED. El Colectivo. Buenos Aires. 2007. Pág. 138.

[28] Palma, José Antonio: “Tensiones y distensiones entre el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el gobierno de la Unidad Popular (UP)”. Una aproximación a la problemática de la política militar durante 1970-1973. En: http://www.archivochile.com (CEME) Santiago. 2009. Pág. 7

[29] Testimonio de Beatriz Allende, hija de Salvador Allende.

[30] Naranjo Sandoval, Pedro: “La vida de Miguel Enríquez y el MIR.” En: http://www.archivochile.com (CEME). Santiago. 2006.

[31] Pascal Allende, A. Op. Cit. Pág. 86.

[32] Pascal Allende, A. Op. Cit. Pág. 92.


La “Colombianización” de Honduras ya comenzó: Gigantesca marcha de la resistencia fue brutalmente atacada por el ejército y los Cobras

La “Colombianización” de Honduras ya comenzó: Gigantesca marcha de la resistencia fue brutalmente atacada por el ejército y los Cobras

viernes 30 de octubre de 2009
La “Colombianización” de Honduras ya comenzó: Gigantesca marcha de la resistencia fue brutalmente atacada por el ejército y los Cobras

Dick Emanuelsson

Hoy jueves, cuatro meses y un día después del golpe de estado militar, la Resistencia hondureña logró marchar por las calles de Tegucigalpa por la primera vez desde un mes.


Este día la Resistencia tenía permiso para marchar pero los mandos del ejército y la policía no permitieron que saliera. “Los uniformados y los oficiales se sienten como reyes ahora”, como decía un señor de la resistencia, quedaron con las narices largas cuando se q
uedaron solos al frente de la Universidad Pedagógica. Por que los 50.000 manifestantes salieron por la entrada detrás de la Universidad, ocuparon el Bulevar de Fuerzas Armadas hasta llegar al Centro Comercial la Cascada.


Brutal ataque y muchos heridos


Siguieron la calle hacia el Estadio y llegando a la colonia (barrio) El Prado, tres cuadras del Tribunal Superior Electoral, TSE, fueron alcanzados por cinco camiones de unidades del ejército y los Comandos Cobras, de la policía. Sin me
dir una sola palabra, los verdeolivos saltaron desde los camiones y con un odio y afán de pegar y maltratar cualquier ser humano que cruzaba su camino que jamás había visto yo antes, ni siquiera durante la dictadura de Pinochet en Chile, comenzó el ataque de los uniformados.


En su camino había ancianos, niños, mujeres y hombres de todas las edades que cayeron por los “toletazos”. Un señor que había sido maltratado hace un mes en uno de los brazos que ya lo tenía enyesado, fue golpeado por un toletazo en el brazo sano.

El ejercito y los Cobras dispararon bombas lacrimógenas con doble concentración del tóxico. Ahora entendemos porque dos de los 24 asesinados en la Resistencia contra el golpe de estado han muerto por efectos de esos tóxicos. Mi camarógrafa no pudo más, no pudo respirar y fuimos auxiliados por un vendedor de “Raspado”.


¿A quien sirve El Heraldo?


La marcha en ningún momento fue violenta o atentaba contra nadie o alguna propiedad privada. Pero dice El Heraldo en su edición digital esta noche: “Para evitar que los manifestantes obstruyeran el paso vehicular, elementos del ejército procedieron a dispersarlos, ante lo cual los zelayistas reaccionaran violentamente”.


¿Desde que planeta y marcha informa El Heraldo? La oficina de COFADEH (Comité de los Familiares de los Desaparecidos en Honduras) estaba llena en la tarde del jueves con personas que habían sido maltratadas y golpeadas en forma brutal y cruel.


¿Que ética periodística representa El Heraldo y su dueño, Jorge Canahuati? ¿Será que la marcha y su 50.000 participantes no son suficiente interesantes para cubrir para el dueño de El Heraldo que es acusado de ser uno de los oligarcas que han halado en los hilos del golpe de estado militar del 28 de junio?


La derrota política del régimen


Pero la represión hoy no pudo ocultar la derrota política del régimen de facto por que no pudo impedir que la Resistencia otra vez se hiciera dueña de las calles de Honduras. Por que también en San Pedro Sula, la segunda ciudad de importancia en el país, hubo grandes manifestaciones en las calles, también reprimidas. Sin embargo, la cantidad de gente que estuvo presente era impresionante en la capital y muestra, que la campaña de terror que el régimen ha impuesto en las últimas semanas, no ha tenido efecto a la moral y ganas de pelear por la restitución de la constitucionalidad de Honduras.
Brutal desalojo de trabajadores del DEI


Una señal del ambiente de enfrentamiento del régimen de facto se dio en la mañana cuando 300 empleados de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) en Tegucigalpa, fueron brutalmente reprimidos y desalojados de sus oficinas que habían tomado desde ayer, miércoles, en protesta por no haber recibido sueldo de los últimos tres meses.


La lucha de los trabajadores claves para el sostenimiento del estado como tal, por que si no entra el pago de los impuestos de los hondureños, pues no habrá sueldo para los empleados públicos. Y si no pagan a los funcionarios tan estratégicos para el estado, ¿como no será el pago para otros sectores del estado?


Pero el mensaje que dejó el régimen de facto es; “Cualquier acción contra las decisiones del régimen será respondido con bombas, gases y toletes”.


¿Guerra psicológica con asesinatos y secuestros?


Hace una semana Honduras ha sido el escenario por tres misteriosos crímenes. Mataron el sobrino de Roberto Micheletti y al segundo día fue asesinado un coronel, jefe de la inteligencia militar hondureña. Anteayer fue secuestrado el padre del viceministro de defensa del régimen de facto. Los voceros del a policía y el ejercito se han pronunciado diciendo que “ya tienen una pista” y acusan a “extranjeros” y “la izquierda radical” hondureña por estar implicados en estos actos. Pero han sido rechazados por la Resistencia y el mismo presidente Zelaya como acciones ejecutadas por “ellos mismos” como actos para imponer un ambiente de terror en la sociedad hondureña y así preparar el terreno ideológico para tener aceptación tanto de la población hondureña como la comunidad internacional para las elecciones el 29 de noviembre.


Hoy jueves, el mismo Micheletti acusaba a Manuel Zelaya por estar detrás las amenazas que el señor Micheletti dice haber recibido. Pero agregaba de “tener información que desde la Mosquitia hondureña, al oriente de Honduras, se intenta reclutar ciudadanos de Nicaragua y Colombia para que lleven a cabo atentados en su contra”, según El heraldo.


El demonio Chávez


El presidente Chávez ha sido objeto por todo tipo de acusaciones por parte del régimen de facto que lo coloca como el jefe de la Resistencia y por financiarla. El 13 de septiembre reportó el diario colombiano El Tiempo que un hondureño había comenzado a reclutar ex paramilitares colombianos para “tareas” en Honduras. El 6 de septiembre a medio día salió Billy Joya de Honduras desde el aeropuerto Toncontin en Tegucigalpa. Joya es el hombre clave en la formación lo que en Honduras y en la Comisión de Honduras es considerado como el escuadrón de la muerte en la década -80, el “Batallón 3-16”.


Una comisión del a ONU que investigó las pistas de reclutamiento de “parracos” colombianos para Honduras llegó a la conclusión que si, era cierto y que habían además unos 120 centroamericanos que estarían cumpliendo servicio al sector que es responsable del golpe de estado el 28 de junio.


Pero Micheletti dice ahora en forma “suelta” que el gran peligro viene de nicaragüenses y colombianos. Hace un tiempo acusaba a la central obrera FUTH y el partido de la Unificación Democratica, UD, de haber recibido financiamiento de la guerrilla de las FARC. El Heraldo publicó durante una semana en marzo de 2005 artículos cuya fuente, según el mismo El Heraldo, era la inteligencia militar colombiana, en donde informaba a los lectores hondureños que “Las FARC tienen células secretas en Honduras”. Hasta ahora los mismos lectores no han encontrado en las columnas de Canahuati la respuesta en donde se encuentra y quienes constituyen esas “células”. Pero implantó el miedo, el diario, a los hondureños.


Una red de sapos y informantes, ¿de Colombia de Uribe?


Anoche supimos a través el excelente periodista hondureño, Félix Molina, que según un oficio fechado el pasado 22 de octubre y firmado por el capitán Carlos Roberto Rivera Cardona, jefe de la sección de Recursos Humanos del Primer Batallón de Comunicaciones, que este oficial exigía urgentemente datos personales y de direcciones exactos sobre la actividades de los integrantes de la resistencia en cada municipio. El oficio fue dirigido a los alcaldes.


Escribe: “….el motivo de la misiva es para solicitarle nos apoye con lo que a continuación le detallo. Nombres y teléfonos de los líderes de su comunidad que conforman la Unidad Cívica Democrática y que se preocupan por trabajar a la par de la municipalidad por el bien de su gente. (...) Líderes, nombres y teléfonos que conforman la resistencia y que le llevan intranquilidad a los proyectos de comunidad. Señor alcalde requerimos de esta información lo más pronto posible, ya que los estaremos visitando muy pronto para estar cada día preparados para fortalecer nuestro sistema democrático”, apunta el oficio.


Las FF.AA. responsables formales de las elecciones


Hoy jueves fue oficializado que las FF.AA. tendrán la principal responsabilidad y organización sobre la realización de las elecciones el 29 de noviembre, elecciones que la Resistencia y cuatro partidos (UD, Pinu, mayoría del Partido Liberal y el movimiento independiente de Carlos H. Reyes) han rechazado como elecciones “bajo las bayonetas de la dictadura cívica-militar”.


Es más, la Resistencia ha tomado como principal tarea de impedirlas en el marco de la constitución ya que el régimen de facto es considerado como golpista y usurpador por lo cual la constitución en su 3 articulo dice que el pueblo tiene derecho a la insurrección. La ONU ha declarado que las elecciones no serán legitimas bajo el estado de represión que vive Honduras.


La conexión colombo-hondureña


¿Pero que tiene que ver los asesinatos y secuestros con las elecciones y la carta del capitán Carlos Roberto Rivera Cardona? Pues confirma la “Colombianización” de Honduras.
Por que la decisión de las FF.MM. de dirigirse a los alcaldes para formalizar la inteligencia contra la Resistencia es una copia colombiana en donde Uribe 2002 impuso “LA RED DE INFORMANTES Y COOPERANTES”, no bajo la batuta del gobierno sino del DEL BATALLÓN LOCAL O REGIONAL.
En Colombia las FF.MM. También tiene la policía adentro de su institución, es decir, la policía obedece las órdenes de los militares, principalmente el ejército y es militarizada, algo que hemos podido ver con la policía hondureña en estos cuatro meses de Resistencia contra el golpe.
Ahora, “LA RED DE INFORMANTES Y COOPERANTES”, entre los colombianos en común llamado “LA RED DE SAPOS”, no es otra cosa que una red temible de los sectores guerreristas que en Colombia llevan 50 años ejecutando una guerra contra su propio pueblo.
Los sapos son, según el Ministerio de defensa, 3,5 millones de personas, es decir, aproximadamente diez por ciento de la población adulta. NO PUEDES CONFIAR A NADIE! Por que sencillamente puedes ser considerado como guerrillero si cuestiona la política del régimen colombiano.


¿Una red de sapos de “Los Blancos”?


La mayoría de esos sapos son personas que tiene gran simpatía a las fuerzas militares, son de la extrema derecha cuyos “hermanos hondureños” perfectamente podrían ser los integrantes de “Los Blancos”. APROH, la Asociación para el Progreso de Honduras, en la década -80, era la formación de una sociedad de rasgos fascistas en donde la militarización de toda la sociedad es una necesidad para poder controlar a la población y sobre todo “El Enemigo Interno”, que es el eje de la política de Seguridad Nacional del Pentágono elaborado en la década -60-80.
El papel “complementario” de los paramilitares


A la par de “LA RED DE INFORMANTES Y COOPERANTES” existen en Colombia los escuadrones de la muerte, llamados PARAMILITARES. Si las acusaciones de la comisión de la ONU es cierta, confirmado por el diario El Tiempo, que no es nada “subversivo”, ya que el dueño es Francisco Santos, vicepresidente de Colombia, que en Colombia se han reclutado paramilitares colombianos que han sido enviados a Honduras, pues estos organismos de matones son los que se encargan de ejecutar lo que las FF.AA. y policiales hacían antes, es decir, acabar con la Resistencia en cada municipio, región, y aldea.
Esa guerra sucia, o, como decían los manuales de la Escuela de las Américas, “Guerra de baja intensidad”, no es nada más que TERRORISMO DE ESTADO, condenado innumerable veces por los organismos de derechos humanos en Colombia y por la Comunidad internacional


La red de sapos en el exterior contra los exiliados
Pero la Red de Sapos no solamente tiene una tarea interna. Todas las embajadas y consulados colombianos fueron ordenados por Uribe en septiembre de 2002 de imponer “UNA RED DE 100.000 AMIGOS EN EL EXTERIOR”.


¿Qué es eso?


Pues nada más que la formación de la misma red de sapos pero en el exterior, en donde unos colombianos (o chilenos durante la dictadura de Pinochet) bajo las ordenes de la embajada registran, documentan y realizan espionaje a los exiliados que en una u otra forma son activos y en oposición contra la política de guerra del señor Uribe.
En Suecia fue descubierto y desenmascarada esa red cuyo jefe era el primer secretario de la embajada colombiana en Estocolmo. Hace unos meses ese mismo personaje fue desenmascarado por haber sido un “ASESOR POLÍTICO A CARLOS CASTAÑO”, es decir, asesor al ex jefe paramilitar de las AUC.
La tarea de los sapos en el exterior es muy grave ya que miles de colombianos que han logrado huir el terrorismo del estado colombiano vuelven otra vez como objetos militares por un estado en donde no se puede confiar en nadie.


Si los militares no solamente están encargados de reprimir a la población en resistencia en Honduras, sino exigir a los alcaldes todos los datos personales de la oposición antimilitarista y para coronar su trabajo van a encargarse de ser los responsables de las urnas y todo el aparato que tiene que ver con las elecciones el 29 de noviembre, pues ya esta completado el paquetazo que la ONU rechazan por que las condiciones para una selecciones honestas en Honduras no están dadas.


Primero Avigdor Lieberman ahora Shimon Peres: la escalada diplomática del Sionismo. ¡Nos preparamos para enfrentar a los asesinos del Pueblo Palestino!

Las condiciones de la lucha electoral para el anticapitalismo en Chile

Las condiciones de la lucha electoral para el anticapitalismo en Chile

por Andrés Figueroa Cornejo

* Aspectos centrales de la estrategia anticapitalista en Chile, como punto de llegada para la posibilidad de la construcción genuina de una sociedad de iguales y libres, están ligados a formas combinadas y complejas de sublevación popular y huelga general. Aunque la distancia parezca hoy sideral, de perder de vista la creación del poder popular y propiciar el conjunto de luchas tácticas necesarias para la superación del capitalismo subordinados a los fines estratégicos mencionados, es fácil terminar fortaleciendo a fracciones de la burguesía; siendo perfectamente funcionales al orden de la minoría mandante; o representando franjas testimoniales de “buena conciencia”, pero carentes de convicción de poder y mayorías para transformar la vida radicalmente. La lucha de clases para el anticapitalismo, en último término, sólo tiene sentido estratégico si se conduce sobre fines eminentemente políticos.
* La política, en general, es el arte de acumular fuerzas y establecer alianzas. Para el movimiento anticapitalista chileno, los pueblos y los trabajadores resumen -desde la independencia política de los intereses históricos de las clases subalternas, plebeyas, explotadas y oprimidas- las alianzas posibles. El pueblo mapuche en lucha contra el Estado y el capital es, por ejemplo, el aliado estratégico de los asalariados y los pobres de la ciudad, así como el proletariado rural y el campesinado tradicional que aún no ha sido transformado en obrero agrícola por el desarrollo de las fuerzas productivas, y los sectores medios precarizados. Esto es, todas las clases, pueblos y láminas sociales castigadas por el capitalismo.

* La pugna entre capital y trabajo se expresa multidimensionalmente entre la hegemonía actualmente estructural de la clase propietaria mundial (cuya matriz es financiera y parasitaria) y la composición, de menos a más, de la hegemonía de los intereses históricos de los pueblos y los trabajadores. La realización de los intereses históricos de las grandes mayorías dominadas se refiere sobre todo, a la construcción y conquista del poder político de la sociedad. A diferencia de la burguesía, que destruyó el modo de producción feudal a través de su hegemonía económica antes que política, las clases subalternas sólo pueden cobrar posición hegemónica desde la política hacia la economía. Es decir, los trabajadores y los pueblos deben desmantelar los fundamentos políticos del capitalismo como predeterminación para el nacimiento de una sociedad socialista, camino a la extinción de la propiedad privada, sin explotados, ni explotadores, sin clases sociales.

* Las actuales relaciones de fuerzas mundiales, regionales y nacionales presentan un panorama inmediato extraordinariamente complejo de revertir a favor de las clases dominadas. Aunque la actual crisis capitalista adquiere carácter de crisis de civilización y expone a diario sus límites y estadios de madurez destructivos, no ha provocado mecánicamente la rebelión triunfante de las clases subalternas en ningún lugar del mundo. Ello no significa que el capitalismo es el modo de producción definitivo de la humanidad. Simplemente significa que los desafíos políticos para las fuerzas anticapitalistas del mundo y de Chile resultan mucho más arduos que en otros períodos de la historia. Los sofisticados medios de alienación y los poderosos argumentos militares de la minoría que ordena el naipe mundial y chileno demandan una dirección política rebelde lúcida, creativa, despojada de dogmas y capaz de crear fuerzas y orientación a la luz de la síntesis del conocimiento político atesorado por la historia y la producción esencial de la lucha de los pueblos de la Tierra.

* Los trabajadores y los pueblos tienen el deber político de emplear todas las formas de lucha existentes para la realización de sus intereses históricos, de acuerdo a las correlaciones de fuerza nativas e internacionales, los contextos dinámicos, la densidad de la lucha de clases, la conciencia de los dominados. Las formas de lucha, sin olvidar las cuestiones estratégicas al respecto, se resuelven en tácticas que conjuntan coherencia política y construcción de fuerzas. En este sentido, la lucha electoral, es decir, la participación en la arquitectura de representación y gobernabilidad política de los intereses de la clase dominante, es una táctica que, sin condiciones claras, se convierte en cretinismo, desesperación, ilusionismo y despeñadero seguro. A veces trágico, a veces ridículo.

¿Cuáles son las condiciones para que un instrumento anticapitalista como el MPT participe en las elecciones del formato democrático burgués reinante?
Si bien la sola existencia del MPT manifiesta es ya una voluntad política y fuerza mínima de arranque, todavía queda un trecho no breve de consolidación, crecimiento incesante, fortalezas y unidad políticas, territorialización auténtica y luchas sustantivas en el cuerpo. El movimiento real de la lucha de clases condiciona la voluntad política de conducir-participando del MPT. Ni observador analítico, ni voluntarista desesperado. La cohesión estratégica y sin fisuras de fondo de las clases que dominan –más allá de las reyertas mediáticas de sus expresiones políticas- corresponde a una variable significativa a la hora de imaginar la construcción de la crisis “por arriba”, además de la organización blindada de la indignación social “por abajo”.

* Sin discutir la naturaleza y devenir exactos de los gobiernos de impronta desarrollista, redistributiva y francamente progresista de Venezuela, Bolivia y Ecuador, es preciso constatar que tras cada una de estas experiencias que hoy aprovechan hasta sus límites las coordenadas aún no destruidas del Estado burgués y del propio capitalismo, existieron enormes movimientos populares, por un lado, y profundas crisis de gobernabilidad y legitimidad de la partidocracia tradicional, por otro. El “Caracazo” en Venezuela; las guerras del agua y el gas en Bolivia (además del poderoso movimiento social cocalero e indígena); y los movimientos sociales y originarios en Ecuador; por una parte, más el descrédito generalizado de las políticas antisociales representadas por sistemas de partidos políticos en estado terminal, por otra, crearon las condiciones necesarias para el éxito electoral de Chávez, Morales y Correa. En buenas cuentas, fueron las luchas sociales -verdaderas rebeliones de millares- y la acentuación, por tanto, de la lucha de clases junto a las crisis de gobernabilidad de las viejas componendas políticas, los fundamentos que propiciaron el arribo al gobierno, que no al poder, de proyectos políticos de inspiración popular y antiimperialista. En Chile, en tanto, nada de ello ha ocurrido todavía. Largo resultaría extenderse aquí sobre sus causas.

* El empleo táctico de la lucha electoral tiene sentido toda vez que preexiste una fuerza social amplia, altamente organizada y con una dirección política acerada en luchas relevantes y aciertos populares. La representación de los intereses históricos de las clases subalternas en cualquier escala de la arquitectura del orden gubernamental burgués funciona como amplificador y facilitador para los objetivos estratégicos de las mayorías explotadas y oprimidas, siempre y cuando se mantenga en sintonía y subordinada a un movimiento popular realmente existente, y como parte de un complejo estratégico de poder. De lo contrario, los riesgos de cooptación, impotencia y desorientación política concurren inexorablemente, como lo ilustra la historia de Chile y del mundo.

* Sobre las condiciones precedentes, los cargos de representación político electoral deben ser fruto del ejercicio democrático y poliético más amplio de la organización de los pueblos y los trabajadores. Los liderazgos sociales y políticos de las clases subalternas en el escenario de la representación burguesa deben ser refrendados, avalados y sujetos a la democracia popular. La revocación, la supervisión permanente e, incluso, los sueldos devenidos de los cargos de un concejal, un alcalde, un diputado, un senador, tienen, necesariamente, que estar bajo control popular. Las experiencias trágicas de corrupción de gobiernos de inspiración popular dañan imborrablemente las buenas iniciativas y sus sostenes políticos.

* Los trabajadores y los pueblos no continúan votando por las expresiones políticas del poder por el hecho exclusivo de que “no hay más alternativas”. Eso es creer que la izquierda anticapitalista estaría perdiendo por “vocover” simplemente, desatendiendo el conjunto de variables profundas –asociadas a la megaindustria del consenso, el miedo, la alienación y el fatalismo, y al estado actual de las relaciones de fuerza en todo sus niveles- que explican la realidad planetaria y criolla transitoriamente debilitada de las fuerzas emancipatorias.

* Si el MPT crece, cobra fuerzas, protagonismo popular, aun a escala local solamente, no debe desdeñar la táctica de la lucha electoral, por ejemplo en el 2011, en las elecciones municipales. Naturalmente, en aquellas comunas donde exista fuerza social auténtica y bajo las condiciones arriba anotadas. El anticapitalismo y el nuevo proyecto socialista para Chile debe armarse de paciencia, de unidad política y trabajo infatigable. Los tiempos políticos de los pueblos no siempre coinciden con los deseos justicieros de los revolucionarios. Hoy es la hora de organizar el voto nulo con contenido. Pero sólo es una táctica coyuntural, jamás un fundamentalismo dogmático. Y la precaución no es temor cuando el MPT se empeña cotidianamente en que un buen día las grandes mayorías se tomen definitivamente el cielo por asalto.
Octubre 29 de 2009



Abrumadora mayoría de países condenan el bloqueo a Cuba

EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
Granma digital

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó hoy la resolución que condena el bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE.UU. contra Cuba, al recibir el voto favorable de 187, dos naciones más que el año pasado, tres votos en contra y la abstención de dos países.

Una vez más la cruel política que mantienen las administraciones norteamericanas contra el pueblo cubano quedó aislada ante la comunidad internacional, en demostración de rechazo a quienes pretenden destruir su Revolución.

Tránsito ilegal de Camiones a Pascua Lama: Pasan con explosivos por zonas pobladas de Alto del Carmen

Tránsito ilegal de Camiones a Pascua Lama: Pasan con explosivos por zonas pobladas de Alto del Carmen

Las organizaciones abajo firmantes denunciamos nuevos abusos de la empresa minera Barrick Gold contra la comunidad del Valle del Huasco, abusos que suponen el incumplimiento de la ley pero que son realizados en complicidad con Carabineros y otras instituciones del Estado.
La transnacional minera de origen canadiense anunció que en octubre de 2009 iniciaría las faenas de construcción de su polémico proyecto Pascua Lama, aún cuando existen una serie de exigencias de la autoridad ambiental no resueltas por la empresa. Sin embargo, desde comienzos de octubre, los vecinos y vecinas de la comuna de Alto del Carmen nos hemos visto amenazados por el tránsito de camiones de gran envergadura. Las primeras semanas de octubre observamos con preocupación un aumento del tránsito de vehículos mineros, entre 5 a 6 camiones con su comitiva de camionetas y vehículos de Carabineros de Chile –que supuestamente están para evitar accidentes. Todo eso a alrededor de las 5 de la madrugada. Dentro de la fiscalización comunitaria se pudo distinguir un camión con placas de ENAEX (empresa de explosivos) y otros con cargas que se niegan a transparentar a la comunidad, ante esto declaramos:



1. Nuestros caminos no son aptos para el tránsito de vehículos mineros. Así lo dice el sentido común, pero también la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de Pascua Lama, en la que se exige a la empresa que si quiere pasar por nuestra localidad debe construir un by pass. Esa obra no ha sido realizada, los camiones están pasando, pero la autoridad no hace cumplir la ley, sino que manda a Carabineros a reprimir las legítimas demandas de nuestra comunidad. Es tan absurdo, que cada vez que pasa un camión, deben levantar los cables del tendido eléctrico para que pasen los camiones.



2. Aún cuando solicitamos a los camiones y a la comitiva de camionetas de Barrick y de Carabineros de Chile que los acompañaban, que mostraran los papeles que los autorizaban transitar, ninguno exhibió permisos, ni menos aún documentos de aduana que fiscalizaran la carga que de noche y encubiertamente están llevando a una zona binacional, tal como exige el Tratado Binacional Minero Chile-Argentina. ¿si este nocivo proyecto comienza de esta manera, qué garantías tenemos de probidad en el futuro?



3. En estas dos semanas de tránsito más intenso e ilegal de camiones hacia la frontera con Argentina, se produjo en la madrugada una explosión que despertó a varios vecinos. Aún no se tiene certeza de qué fue lo que pasó. ¿Quién responderá si se producen accidentes cuando transporten los venenos que necesitan usar para robarle el oro a la montaña? ¿quién responderá si se producen nuevos “accidentes” en el transporte de las 82 toneladas diarias de explosivos que requiere este absurdo proyecto? Hay que recordar que la calle por la que estaban transitando, pasa a un metro de la escuela de Alto del Carmen, de la parroquia, de la municipalidad y de la plaza central.

Las comunidades del Valle del Huasco y las organizaciones que defendemos la vida y el agua, reiteramos que no queremos proyectos de minería química a cielo abierto en la alta cordillera. Reiteramos que las autoridades están al servicio de las mineras y no de las comunidades a las que representan. Reiteramos que Carabineros debe defender las legítimas demandas de las comunidades y no los mezquinos intereses de las empresas transnacionales como Barrick Gold.



FIRMA:



Consejo de Defensa del Valle del Huasco

Pastoral Salvaguarda de la Creación – Valle del Huasco

Atacama Limpio - Vallenar

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales OLCA

Coordinadora contra Pascua Lama de Santiago

Programa Radial Semillas de Agua



Jorge Pino - Concejal De Vallenar

Alejandro Valencia V. - Concejal de Alto del Carmen

Gudelio Ramirez - Concejal de Alto del Carmen

Arturo Aliaga Bravo - Concejal de Alto del Carmen



Valle del Huasco, Santiago, 28 de octubre de 2009




CHILE "AHORA ESTAMOS DE PIE,DANDO LA LUCHA CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITALISMO

CHILE "AHORA ESTAMOS DE PIE,DANDO LA LUCHA CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITALISMO

Manuel Cafiu, vocero de los mapuche de ciudad:

CHILE: “AHORA ESTAMOS DE PIE, DANDO LA LUCHA CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITALISMO.”


La Meli witran mapu (Los cuatro puntos de la Tierra) es la organización que agrupa a los mapuche de la Región Metropolitana que de manera activa resiste la dominación centenaria del Estado chileno y promueve la cultura de su pueblo. Son los mapuche “de ciudad”. Del millón de mapuche existente en el país, más de la mitad vive en zonas urbanas, producto de la usurpación de tierras por el Estado, política sistemática e histórica impuesta por el racismo y los intereses económicos de la minoría propietaria del país.
Manuel Calfiu es profesor y vocero de la Meli witran mapu. Se trata de mapuche nacidos en Santiago y de otros que llegan a la ciudad desde las comunidades del sur. En las urbes apoyan irrestrictamente la causa por el territorio y la autonomía del principal pueblo originario que habita en Chile, sobre todo en los últimos años, donde, desde el 2000 hasta ahora, han muerto ocho personas mapuche, víctimas de la represión estatal.


Son momentos duros para el pueblo mapuche. Diariamente las comunidades originarias del sur sufren el hostigamiento y la violencia. A la policía no le interesa que sean niños o mujeres las víctimas. ¿Qué hace la Meli witran mapu en este contexto dramático?

“Estamos enormemente preocupados por los hechos de violencia cometidos por el Estado. Han sido brutales. A través de la muerte y el asesinato, el Estado pretende frenar las demandas mapuche. La represión es psicológica y física, y no escatima en reprimir a niños en la Escuela de Temucuicui, y realizar numerosos allanamientos. Desde Santiago tratamos de promover la solidaridad de los mapuche y de nuestros hermanos chilenos.”

El gobierno chileno ratificó el Convenio Internacional 169 sobre los derechos de los pueblos indígenas…

“Consideramos una burla que el Convenio 169 haya demorado 18 años en ser ratificado. Con todo, en medio de la tramitación fue asesinado nuestro hermano Jaime Mendoza Collio de un balazo por la espalda. Por un lado, el gobierno dice que nos va a tratar mejor, y por otro, nos reprime. La Presidenta Bachelet se comprometió a no aplicar la Ley Antiterrorista, y ahora observamos cómo a muchos mapuche se les enjuicia por esta ley de los tiempos de Pinochet. Asimismo, los medios de comunicación tildan a nuestro movimiento de “terrorista”; que los mapuche no pueden luchar por sí mismos, sino que están dirigidos por extranjeros, cuando es absolutamente falso.”

¿Qué hay tras estas políticas?

“El Estado chileno lo que quiere es terminar de una vez con la llamada Pacificación de la Araucanía iniciada en 1881, a través del exterminio o la asimilación completa del Pueblo Mapuche. Nosotros hemos rescatado las ideas de nuestros mayores respecto de que somos un pueblo autónomo, y tenemos nuestras propias formas de hacer política y organizarnos. La entrega de tierras del gobierno a los mapuche no ha sido masiva ni satisface a nuestro pueblo. Muchos mapuche, mis antepasados, nos vinimos a las ciudades no porque quisimos, sino porque no teníamos cómo sobrevivir económicamente en territorio histórico.”


“El Estado chileno ahora trata de folclorizarnos”

El avasallamiento y represión contra los mapuche corresponden a procedimientos gubernamentales que se aplican normalmente contra los trabajadores y los pobres de Chile…

“Desde una perspectiva ideológica y política, los pueblos originarios de todo el Continente son la base material del capitalismo, a partir de la invasión europea. Por eso nuestra lucha también es anticapitalista, porque nuestras formas de vida son anticapitalistas. El capital es el principal instigador del daño que se le infringe, no sólo a nuestro pueblo, sino a todos los que habitan este territorio de nombre Chile. Nos atacan a través de la alienación, la educación y la violencia policial. El Estado chileno ahora trata de folclorizarnos, pensando que en el futuro podrán incluso convertir en mercancía nuestras costumbres. Pero nosotros no somos un objeto; somos una cultura viva y estamos en pie. Nos oponemos a dejar de existir por las riquezas de nuestro territorio que los poderosos quieren para sí. No sólo estamos defendiendo un paño de tierra; defendemos una manera de vivir anticapitalista, colectiva, propia.”


“La unidad nos beneficia a todos los pobres”

Los trabajadores y pobres chilenos luchan por su lado, y los mapuche, por otro. ¿Será posible materializar la alianza estratégica entre ambos pueblos que tienen un enemigo común?

“La alianza estratégica debe realizarse en algún momento. Sin la unidad no lograremos vencer al monstruo depredador del capital. Creemos que estamos realizando ensayos de hacer política desde la base, sin vincularnos a ONG’s, ni a los típicos partidos políticos. La Meli witran mapu ha estado conviviendo con muchas organizaciones sociales chilenas. Nos solidarizamos mutuamente, y creemos que hacia allá es preciso emprender el rumbo. La unidad nos beneficia a todos los pobres, más allá de nuestras legítimas diferencias culturales. Nos castiga el mismo sistema.”

¿Qué esperan de los chilenos solidarios los luchadores mapuche?

“La solidaridad existe ya, es tangible. Muchos saben que nuestra lucha es justa. Ahora, esa solidaridad hay que pensarla en un estadio mayor de organización. Lo inmediato es participar en las movilizaciones contra la criminalización del pueblo mapuche. Pero en algún momento hay que pensar en una lucha de todos los violentados por el actual sistema.”

¿Qué piensas de la declaración de guerra contra el Estado chileno hecha por la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) hace unos días?

“Nuestra organización respeta la autonomía de todos los sectores del pueblo mapuche y validamos todas las formas de lucha. Los hermanos de la CAM ya han tomado una decisión, fundados en Tratados antiguos. Nosotros los respetamos y creemos que deben ser responsables, por las comunidades que sufren la represión.”

La sede de la Meli witran mapu está en el Santiago viejo, donde viven muchos migrantes de pueblos hermanos de América Latina, ¿Cómo es el trato?

“Nosotros también tuvimos que migrar forzosamente. También sentimos que hemos crecido en el exilio. La convivencia con ellos siempre ha sido buena y es alegre de vivir.”

Tú siempre criticas muy fuertemente la ignorancia impuesta en la sociedad…

“La ignorancia está detrás de la discriminación. Desde la historiografía burguesa los mapuche hemos pasado de guerreros libertarios, a flojos borrachos, y hoy nos tratan de terroristas. Lo cierto es que ahora estamos de pie, dando la lucha contra el Estado y el capitalismo.”

¿Cómo te imaginas un Chile anticapitalista en el futuro, un sitio donde gobiernen los de abajo?

“Uno sueña todos los días con eso. Es difícil imaginar este lugar cuando logremos botar a todos los que nos pisotean cotidianamente. Como organización y persona, creo en un territorio federado y unido. Me imagino un Chile próspero, conviviente, con una vida mejor.”


Andrés Figueroa Cornejo
Octubre 26 de 2009
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Asamblea Nacional por los Derechos Humanos
Carabineros de Chile 33 Of.3 Sede Agrupación Familiares Ejecutados Políticos (AFEP)
asambleanacionalporlosddhh@gmail.com