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T r i b u n a c h i l e n a

Chile: Las “fuerzas del orden” que no puede ocultar la naturaleza

Chile: Las “fuerzas del orden” que no puede ocultar la naturaleza

Marcelo Padilla (MDZOL)


Sin decirlo (en eso consiste la función de la ideología) se asimila la desigualdad estructural de un modelo social altamente injusto, a “causas naturales” como las de un terremoto.


El “orden” fue la preocupación que dio origen a las ciencias sociales, en particular a la “sociología académica” conservadora, luego de las transformaciones industriales que sucedieron con el inicio del capitalismo europeo a fines del siglo 18 y principios del siglo 19.


¿Cómo restablecer el imaginario de valores colectivos, por entonces anómico, sin reglas, erosionado por las consecuencias del salto de una sociedad basada en relaciones cercanas y cohesionadas por la religión y una economía feudal, a otra que perfilaba por entonces anárquica y caótica, focalizada en el desarrollo de la ciencia y la técnica, bajo la egida de la burguesía como nueva clase dominante?


Fue una transformación radical de las estructuras sociales, políticas y económicas que, revolución industrial y revolución francesa mediantes, nada sería igual en el mundo. Fue entonces cuando “el orden” se constituirá como problemática dominante de los cientistas sociales. Mientras que para algunos había que volver al orden viejo, otros propugnaban “ajustar” el desorden inevitable e irrefrenable. Por ello muchos de los sociólogos que dieron inicio a la disciplina en términos científicos construyeron teorías explicativas que dieron un sentido a todo lo que ocurría, y, forjaron, modelos de funcionamiento social para los nuevos tiempos.


En fin, sean Augusto Comte o el Conde de Saint-Simón; o los conservadores religiosos Bonald y Maistre quienes propugnaban en Francia la contrarrevolución; todos, se ajustarán a la misma problemática: el restablecimiento del orden social. De allí vienen entonces, con fuerza histórica, nociones como orden, cohesión, valores. Todo lo que en aquel entonces había sido trastocado por la aparición de un nuevo modo de producción denominado “capitalismo”.


Más de 200 años pasaron de aquellas formulaciones que dieron origen a la ciencia social tal como se la conoció en la academia universitaria. Sin embargo, serán los alemanes Max Weber y Karl Marx quienes elaborarán las teorizaciones más solidas para explicar lo que sucedía con el nuevo orden fundante. El primero atribuirá al espíritu protestante y la ética del ahorro el origen del capitalismo en los países centrales, atributos motores para el desarrollo; mientras que para Marx, serán las fuerzas productivas las que llevaron a la creación o imposición de un nuevo mundo basado en la extracción de plusvalía de una clase sobre el trabajo de la otra. Burguesía y proletariado como dos caras de una nueva moneda, en continuo e incesante antagonismo. Es decir, para Marx, el proceso revolucionario de la clase burguesa para instaurar el modelo capitalista en todas su dimensiones, se detendrá y se hará conservador cuando los campesinos y proletarios pugnaban por profundizar el cambio. El capitalismo vigente, no hace más que corroborar aquellos inicios.


Hoy en Chile se vive una especial situación por todos conocida, pero no por ello mejor explicada. La catastrófica realidad por el terremoto, claro está, responde a “causas naturales” en apariencia inmanejables. Un terremoto, según dicen los que saben, no puede predecirse con exactitud, mucho menos dónde ni cómo será su dimensión. Eso no lo discuto. Lo que sí puede predecirse es una sociedad desigual, dividida, entre ricos y nuevos ricos, y pobres y nuevos pobres. A los pobres y nuevos pobres siempre les toca lo peor (el Katrina fue un ejemplo en los EEUU, muy bien retratado en un documental por Spike Lee).


A la situación de desastre por la precariedad de las construcciones de las viviendas en las poblaciones chilenas, y en los edificios de la “emergente” clase media chilena, se le suma el penoso trasfondo social, donde la pobreza y el hambre no pueden esperar. Ahí es donde las noticias ponen el foco y desvían “otra” realidad, no menos importante, haciéndola aparecer como “realidad natural”. Sin decirlo (en eso consiste la función de la ideología) se asimila la desigualdad estructural de un modelo social altamente injusto, a “causas naturales” como las de un terremoto. Una especie de “darwinismo social” donde se homologan aquellas causas a los mismos efectos (pobreza y terremoto deben asumirse desde la resignación social para el discurso del poder).


Por ello, la nominación de saqueo, pillaje, delito, robo, con que se titulan la noticias sobre las consecuencias del terremoto, siembran el caldo de cultivo para que se restaure “el orden”, las fuerzas del orden (represivas contra la población pobre) naturales en apariencia, más bien “construidas” como naturales. Y allí están los toques de queda, las detenciones, la fuerza represiva del Estado en todo su esplendor. A la desesperación se le responde con la necesaria puesta en orden del “caos” reinante, que no es más que instaurar un nuevo orden fundante. Justo, a pocos días en que asumirá el gobierno, “explícitamente”, la derecha empresarial chilena; un remedio conocido para una enfermedad mal diagnosticada. Se espera entonces que de ocurrir una tragedia natural, se eliminen con el mazo sus consecuencias sociales, lo que no puede ocultar la naturaleza.

Los que perdieron la guerra

Los que perdieron la guerra

Santiago Escobar
Abogado y Cientista Político.

La Presidenta de la República y su gabinete de seguridad conformado esencialmente por el Ministro del Interior y el Ministro de Defensa; el Alto Mando de las Fuerzas Armadas; y los civiles que sostienen que la seguridad de la nación es un asunto militar y no una concepción estratégica global del país son los que perdieron esta guerra.

Seguramente existen matices sobre quien tiene más responsabilidad, pero en esencia, es el núcleo que deberá explicar por qué decisiones que debieran haberse adoptado hace años no han ocurrido hasta ahora. Es efectivo que las respuestas llevan una temporalidad que supera al actual gobierno y al alto mando de las Fuerzas Armadas y las de seguridad en ejercicio, pues se trata de una política de Estado. Pero cuando se habla de responsabilidades políticas y estratégicas las preguntas primero se hacen al mando actual, bajo la premisa que en estos temas, además, no existe ni olvido ni prescripción.

Esa es información cruda de inteligencia para eventuales adversarios derivada de la incompetencia de esos niveles: Chile se quedó sin mando estratégico real entre 48 y 72 horas.

Se ha comparado la fuerza del cataclismo del 27 de febrero con los efectos devastadores de un ataque militar masivo y por sorpresa hecho de manera indiscriminada sobre el territorio. En la práctica se trató de una fuerza natural incontrolable e impredecible, cuya acción debe empezar a contarse desde el minuto cero en que empiezan a manifestarse sus efectos. Es a partir de ahí que se cuenta la capacidad de reacción político-técnica sobre los sucesos. Y esta fue simplemente desastrosa.

El país quedó incomunicado desde el primer momento. El conductor político estratégico – en este caso la Presidenta de la República y los Ministros del Interior y Defensa- recurrieron a sistemas eventuales de comunicación, evidenciando que carecen de un mecanismo estratégico para situaciones de emergencia. El relato de la Presidencia sobre su comunicación con la Isla Juan Fernández es sencillamente desolador para el Estado y su gobierno, pese a lo emocionante que pueda resultar.

La Presidenta y su gabinete de Seguridad, en especial ella y el ministro Pérez Yoma, tienen vasta experiencia en materia de seguridad a nivel integral por haber sido ministros de Defensa en su época. Más aún, todos recuerdan a la Ministra Bachelet vestida de militar arriba de un carro Mowag del Ejército en las calles de Santiago y sus promesas sobre el tema seguridad al asumir su gobierno. El resultado es menos que poco.

Quienes desarrollan sus capacidades profesionales como lo hacen los militares en simulaciones de escenarios de guerra, saben que la comunicación es una variable clave para efectivamente ejercer las otras dos funciones críticas que son el comando de la fuerza propia y el control máximo de los recursos y los daños.

Es el famoso 3C-I (Comando, Comunicación y Control más Inteligencia) que hace racionales y eficientes los medios militares. En este caso, en las primera 48 o 72 horas no hubo nada de eso. Más aún, si bien lo militar no era la línea de responsabilidad inmediata, ante la magnitud de lo ocurrido y por las funciones de la Armada a través del SHOA en los mecanismos de emergencias, el dispositivo de comunicación estratégica militar debiera haberse activado de inmediato. Al menos para evitar la orfandad de medios de comunicación de la Presidencia.

La conclusión es que si no se activó es porque no existe o simplemente está montado sobre los mismos canales que usa la población y que dejaron al conductor estratégico y a la fuerza de tarea tan incomunicados como cualquier persona del país.

No se puede improvisar un sistema de comunicación estratégica. Se requiere un criterio político y una acción sostenida en materia técnica y financiera de años. Es eso lo que no han hecho ni los gobiernos de la Concertación ni hicieron los militares, considerando que ellos gobernaron de facto 17 años, y que además terminaron privatizando la única base técnica sobre la cual se había estado trabajando muchos años antes.

El terremoto y maremoto de 1960 generaron en el país la convicción de que la incomunicació n de las zonas devastadas no podía volver a producirse. A raíz de ello, el presidente de la época, Jorge Alessandri Rodríguez, creó el Comité Consultor de Telecomunicaciones al amparo de CORFO para dar una solución al tema. De esa iniciativa en 1964 surgió ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones) que emprendió una tarea con estándares técnicos para enfrentar catástrofes. Es decir, la infraestructura de comunicaciones debía ser capaz de enfrentar siniestros, terremotos o situaciones de guerra como bombardeos, sin que el país quedara incomunicado.

Cuando los militares privatizaron ENTEL en 1986 ese impulso se perdió, y lo hecho fue absorbido por una lógica de mercado cuya principal preocupación no era precisamente la comunicación estratégica para el gobierno. Las transmisiones de TV sobre el siniestro desde Talca y Concepción han sido posibles gracias a los restos de esa antigua infraestructura, las que todavía no experimentan el total desmantelamiento de la lógica de mercado precisamente por la manera en que fue construida.

La deficiencia de concepto del gobierno en esta materia ha quedado al desnudo. Los sucesivos gobiernos de la Concertación han terminado por politizar los altos mandos cuya carrera termina ahora como parlamentario o candidato a ministro o subsecretario, y la incompetencia de sus autoridades sectoriales ha hecho que se pierda un tiempo precioso para trabajar seriamente en la agenda profesional de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

Los mandos militares a su vez, han vivido en la defensa de sus fueros corporativos y en la autonomía funcional de las instituciones. La forma como se resolvió el Estado Mayor Conjunto mediante una reciente ley es el mejor ejemplo de la nada misma y la cosa ninguna, mientras del automatismo de la Ley Reservada del Cobre sirve para comprar cosas que nunca vamos a usar.

En la oposición, que ahora es gobierno electo, la situación no es mejor. Se ha dedicado a cabildear desde septiembre del año pasado la posibilidad de designar un alto mando militar en ejercicio en la Subsecretaria de Defensa recién creada. El criterio de quienes impulsan la idea es que la delicada situación estratégica amerita devolver la defensa a los profesionales.

Luego de lo ocurrido la pregunta para ellos sería ¿a cuáles profesionales? pues ha quedado en evidencia que aquí nadie ha hecho la tarea. Organismos como el Centro de Estudios e Investigaciones Militares (CESIM) o la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE), parte de cuyo elenco profesional habría estado en los cabildeos mencionados, debiera abocarse a la agenda profesional y no a la política contingente.

La enorme cantidad de problemas que deberemos resolver como país no debe cegarnos de la obligación de dejar desde ya ciertas cosas en claro. Aquí se perdió una guerra que tiene dimensiones objetivas a partir de la ineficiencia y falta de liderazgo civil, y el mal enfoque y los errores profesionales en el diseño de los mecanismos técnicos.

Tenemos aviones F-16, submarinos y carros de combate (que esperamos estén intactos después del siniestro) que no sirven para nada en esta emergencia porque están diseñados para otra cosa, y porque no hubo comunicación estratégica. Esa es información cruda de inteligencia para eventuales adversarios derivada de la incompetencia de esos niveles: Chile se quedó sin mando estratégico real entre 48 y 72 horas.

Pero hay también un problema de imagen país y autoestima. La fotografía de la Presidenta Bachelet recibiendo un celular satelital de la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton podría ser el ejemplo de alguien que sale en las páginas sociales porque compra vehículos Mercedes Benz para ir a la feria pero no tiene plata para pagar las lechugas. ¿Nunca alcanzó para 500 teléfonos satelitales que es la red básica para cubrir todo el país?

Tenemos Teletón en marcha y una cadena de solidaridad a la cual todos concurriremos bajo el lema Arriba Chile o similares. Y seguramente saldremos adelante y cumpliremos las metas. Nadie puede vivir entre escombros ni menos dejar que el espíritu del despojo se apodere de nuestra sociedad.

Pero responsabilidades políticas y técnicas hay, y los que saben que las tienen debieran tener la valentía de afrontarlas de la manera que corresponde. Es obvio que tienen que seguir trabajando y tratar de hacerlo mejor, para eso les pagan y bien. Pero cuando se está en la cadena civil-militar de mando hay responsabilidades mayores que se afrontan de inmediato, como el relevo del mando. No todo son juegos y simulaciones con soldaditos de plomo. Aquí se perdió una guerra y punto.

Chile: El número exacto de víctimas sigue sin conocerse a la semana del seísmo

Chile: El número exacto de víctimas sigue sin conocerse a la semana del seísmo

Las autoridades de Chile emprenden todas las medidas posibles para establecer el número de víctimas del devastador terremoto que sacudió el país el sábado pasado, en medio de la confusión de información sobre los desaparecidos y los muertos, reconoció el Ministerio del Interior chileno.


La víspera, el Gobierno de Chile informó sobre 279 víctimas identificadas. De esta forma, las autoridades rectificaron el balance anterior de 802 muertos en el que se incluyeron muchos desaparecidos que luego resultaron estar vivos.


"Al parecer, los datos previos sobre víctimas y desaparecidos fueron imprecisos ", admitió el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.


En homenaje a las víctimas del terremoto y el tsunami originado por los temblores, el Gobierno de Chile decretó tres días de luto nacional a partir del próximo domingo, 7 de marzo.


El seísmo, de 8,8 grados de magnitud, se registró en Chile la madrugada del pasado 27 de febrero, a 115 kilómetros al norte de la ciudad de Concepción. Más de dos millones de chilenos perdieron su hogar y unos 500 resultaron heridos. Además, 1,5 millones de edificios quedaron afectados, un tercio de los cuales ya no podrá ser reconstruido.


Los medios de información locales calificaron el desastre natural de "megaterremoto", ya que se trata del seísmo más devastador del último medio siglo en Chile, desde que el país andino sufriera en mayo de 1960 el terremoto más potente de los jamás registrados en la historia de la humanidad, con 9,5 grados de magnitud, que causó entre 1.600 y 6.000 muertos.

Chile: Talcahuano, la ciudad con más daños tras el terremoto en Chile

Chile: Talcahuano, la ciudad con más daños tras el terremoto en Chile

La policía chilena calculó en unos treinta el número de fallecidos y un centenar de heridos en una evaluación preliminar en la ciudad puerto de Talcahuano tras el terremoto y posterior tsunami del sábado en la madrugada, en lo que autoridades definieron como la urbe más dañada por la catástrofe que deja según un último balance oficial 799 muertos.


"Calculamos en unas treinta las personas muertas, pero eso aún es preliminar", dijo un oficial de la policía militarizada de Carabineros quien prefirió no identificarse.


"El principal problema fue no dar aviso de tsunami", agregó el uniformado, para quien sólo la cultura sísmica de los chilenos explica tan alto nivel de destrucción con un número no tan grande de fallecidos, tras un terremoto de 8,8 grados Richter y una posterior ola gigantesca que se adentró a unas cinco cuadras del borde costero.


"Se trata de la ciudad en términos de importancia más afectada por el sismo. Las pérdidas en el puerto aún no son estimadas pero sólo en el astillero son millonarias", dijo Iván Gutiérrez, un ingeniero jefe del Ministerio de Obras Públicas durante un recorrido por el puerto.


El funcionario comentó que oficiales de la Armada "incluso me advirtieron que había minas (explosivos) varadas en la bahía" tras la invasión de una ola gigante tras el terremoto a la Base Naval de la zona, donde la rama castrense dijo que murieron 3 personas, familiares de marinos.


La remoción de al menos uno de los explosivos de gran tamaño fue verificable desde la bahía, lo que fue posteriormente confirmado por un grupo de uniformados de la marina que participó en las tareas de extracción, las que eran dirigidas por dos helicópteros de la prefectura a primeras horas de la mañana.


En la ciudad ubicada a unos 30 kilómetros al norte de Concepción a unos 500 kilómetros de Santiago, comenzaron hoy oficialmente las tareas de remoción de escombros. Se trata de la segunda urbe de la región del Bíobío con 150 mil habitantes y que tiene como promedio tres casas por cuadra en el suelo como es perceptible con facilidad.


La ciudad que amaneció con "Toque de queda" que se extendió hasta el mediodía enfrenta ahora serios problemas de escasez de víveres. La falta de agua es suplida recurriendo a fuentes de agua subterránea y pequeños esteros y lagunas, por lo que es hervida por precaución.


"Necesitamos que comience a llegar la ayuda por que mañana no tendremos nada, pero nada para comer", dijo Eliana, una mujer de mediana edad que vive en una de las tantas poblaciones sobre los cerros que componen una ciudad donde desde el sábado no existe ningún tipo de comercio ni abastecimiento de combustible.


En las partes populosas de la ciudad es común apreciar comedores comunitarios, mientras los habitantes que perdieron sus viviendas viven en carpas en las aceras, mientras entre la población más acomodadas las viviendas han sido por lo general abandonadas.


Ayer miércoles en Concepción comenzaron a distribuirse alimentos los que se espera comiencen a llegar por la tarde a esta ciudad.


De acuerdo a cifras oficiales el sismo dejó a unos dos millones de personas damnificadas, mientras los daños en infraestructura pública y privada superan los 30 mil millones de dólares en estimaciones del Ministerio de Hacienda.

Un favor a propósito del terremoto en Chile

Un favor a propósito del terremoto en Chile

Andrés Figueroa Cornejo

Mi pueblo arde en las plazas públicas y las veredas, aterido por la inclemencia telúrica que cayó como una maldición en medio de la noche del 27 de febrero.


Mi pueblo es noble y sencillo. Como todos los pueblos del mundo. Sus madres persiguen el alimento para sus hijos. Así la noche agazapada huele a calor y hace invisible los terrores infantiles.
Es cierto, mi pueblo no está organizado como el ángulo matemático de las estructuras. Pero paulatinamente de despereza de tantos años de gorilas, primero, y luego de los administradores del egoísmo y la competencia y la concentración de la riqueza.
En medio de mi pueblo hay delincuentes, gente sin salida que busca el dinero perverso con el deseo secreto de ser rica un día –en el sentido de acumular muchas más mercancías que las precisas para vivir decorosamente y también ser famosa y dominar a otros-. Pero mi pueblo, los millones que trabajan sin contrato por un salario que alcanza apenas para endeudarse, son la mayoría. Mi pueblo no es sinverguenza, ni ladrón, ni asesino. Y los que delinquen son una fracción fabricada por la miseria y la ignorancia.
Los medios de comunicación de masas en Chile, especialmente la televisión, están bajo control absoluto de la minoría privilegiada que manda en la economía, en la política y que es dueña del Estado. Por eso mi pueblo siempre aparece en las pantallas como víctima sin vuelta o victimario, y los poderosos como gente de bien. Y la televisión -la recreación más barata que tiene mi pueblo- es el modo de domesticar, construir temor ambiental y opinión pública siempre favorable a la visión de las cosas que tienen los que poseen todo. Al respecto, la iglesia oficial y la educación formal no se quedan atrás.
En Chile los militares son la guardia armada de los intereses del capital y de la propiedad privada. Por eso en la hora de la desgracia y el terremoto, la oficialidad y la tropa ordenada por la oficialidad, es destacada para custodiar los supermercados y no para ponerse al servicio de los dolores de mi pueblo. Siempre resulta una paradoja extraña que la tropa, que es tan pueblo como el que más, se ponga del lado de la minoría.
Chile no es un país desarrollado. El terremoto devastó también el avisaje publicitario edificado por los poderes para el turismo financiero y el inversionismo transnacional. Chile sólo es exportador de cobre, un poco de madera, pecado, uvas y plataforma de negocios para la región. Es despojado de sus recursos naturales por fuerza y decreto. En Chile ni siquiera queda industria textil. El 60 % de los trabajadores vende algo para vivir y está subcontratado o simplemente no tiene contrato, ni seguridad social. El 80 % se atiende en el espanto de los hospitales públicos –cuyos trabajadores son mártires-, y educa a sus hijos, pagando lo que no tiene, a una enseñanza particular privada pobremente subvencionada por el Estado, la cual sólo repite hasta el hartazgo, las distancias de clase. Porque Chile es una sociedad de clases, y una de las más desiguales del planeta.
Pero mi pueblo también apura su armadura cuando las crisis económicas y naturales le golpean el pecho. Entonces se solidariza, se encuentra en la calle, se reconoce de a poco otra vez, se esperanza, se conduele y de tanto buscarse, comienza a espejearse en el otro como un igual.
Mi pueblo tiembla de ternura cuando está en apuros y entonces sus trozos empiezan a reunirse. Mi pueblo es noble y sencillo. Como todos los pueblos del mundo. Y aunque la televisión ensucie su pantalla con saqueos editados convenientemente para los intereses de los pocos, e incluso, aunque una fracción de mi pueblo habite la puerta mugrosa e individual de la delincuencia, hoy estuve en la calle viendo con gente que acampa en las calles de Santiago viejo a cantores populares y aplaudimos un documental proyectado contra una pared sobre unas mujeres colombianas y pobres que se autoorganizan ejemplarmente en ese territorio tan vasto y dolido.
Cuando usted observe o tenga noticias de mi pueblo no olvide, y es un pedido colectivo, que ha sido muy magullado por asuntos bien conocidos, pero que está hecho de materiales sensibles, amorosamente desordenados, igual que el pueblo suyo.

Listado de fallecidos durante el terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile

Listado de fallecidos durante el terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile

Listado de fallecidos durante el terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile
DOCUMENTO CON LISTADO DE FALLECIDOS
Solicitud de Información de Familiares en Chile:
El Ministerio de Relaciones Exteriores gestionará únicamente las peticiones de Chilenos en el Exterior.

Para solicitar información de un familiar, enviar un email a las siguientes direcciones:

gguerreroa@minrel. gov.cl

facevedo@minrel. gov.cl

talbornoz@minrel. gov.cl

Con los siguientes antecedentes:

Nombre de la persona a buscar

RUN (RUT)

Fecha de nacimiento

Domicilio, Teléfono

Datos del solicitantes y parentesco

Además de lo anterior, es posible realizar el procedimiento a través de este Formulario On Line de Solicitud de Información de Familiares en Chile.

DOCUMENTO CON LISTADO DE FALLECIDOS
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Este es un documento en formato PDF que puede ser bajado desde el siguiente acceso:

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Listado actualizado al 02 de marzo de 2010


Compañeras y compañeros,

A modo de información, haciendo un alto, adjunto mapa de la zona declarada, de catástrofe que podrás ver y revisar en el siguiente link del sitio web correspondiente a chilevisión:

http://www.chilevis ion.cl/home/ index.php? option=com_ wrapper&Itemid=2609

Se declara que el último recuento eleva la cantidad a 799 fallecidos por terremoto y posterior tsunami en territorio chileno. Ahora si quieres revisar el primer listado oficial de fallecidos por el terremoto que azotó al país el pasado 27 de febrero del año en curso, la Oficina Nacional de Emergencia ha entregado esta información y está en este link a continuación:

http://www.chilevis ion.cl/utils/ listado_fallecid os_parcial. pdf

Si en cambio, quieres solicitar información acerca de tus familiares en Chile, se solicita enviar correo electrónico a las siguientes direcciones electrónicas:

gguerreroa@minrel. gov.cl ; facevedo@minrel. gov.cl ; talbornoz@minrel. gov.cl

La arrogancia de un inutil, Viera-Gallo: “El orden se va a imponer por la razón o la fuerza”

La arrogancia de un inutil, Viera-Gallo: “El orden se va a imponer por la razón o la fuerza”

Aquí se refleja que el gobierno sigue demostrando que no
es capaz de anticipar las necesidades del pueblo,
especialmente en situaciones tan dramáticas como este
brutal terremoto. El que varios miembros del gobierno hayan
demostrado preocupación, incluso afectuosa, queda nublado
por esta actitud.

Si hubiesen tomado el peso de lo que sucedía, de no
pretender que no se necesitaba ayuda y hubiesen reconocido,
como lo iban mostrando paso a paso los periodistas, que el
pueblo estaba realmente sufriendo de hambre, de sed, de
falta de luz, de protección adecuada, no habría sidonecesario recurrir, en números masivos a las fuerzas
militares para ir, como dice el aún Ministro Viera-Gallo, a
poner orden "por la razón o la fuerza" con tanquetas que
recuerdan otros tiempos. Nótese que para esas fuerzas sí
se preocuparon, desde el primer momento, de alimentarlas,
hidratarlas, protegerlas de la intemperie y de trasladarlos,
lo que no sucedió con los damnificados, heridos y
sufrientes. De haber respondido a lo que todos veíamos en
el eficiente trabajo de los medios, esto no habría
sucedido. En su error y frivolidad han caido en el error
permanente de poner en riesgo la vida de muchos chilenos.
Preferir reprimir a prevenir. Pretenderse infalible hasta
en la muerte de los desprotegidos no es aceptable. En ese
momento no eran esos presos sino individuos aterrados cuyas
vidas estaban en peligro y que actuaron como cualquiera lo
hubiese hecho.

Militarizar y criminalizar es una tendencia perniciosa que
no corresponde. Las declaraciones actuales del Ministro
Viera-Gallo (de usar un lema caduco y retrógrado, de "que
lo harán por la razón o la fuerza"), quien jamás ha
pedido disculpas por otros muertos "en democracia" -como el
caso de los comuneros mapuche- son reflejo de una muy
particular y errada visión de la democracia, de la justicia

y del respeto por la vida.


En un país en el que no hay pena de muerte debemos saber
respetar ese principio. Cuando los presos de la cárcel de
Chillán, a las 3:34 hrs del 27 de febrero vivieron lo que
nadie jamás podrá olvidar, ellos "tenían que salvarse" de
una muerte que para todos nos parecía inminente. Más para
ellos que viven en condiciones tan dramáticas y donde no se
les proveía la seguridad de sobrevivir, ellos vieron una
luz de vida en el muro derrumbado por el terremoto. Era
lógico, humano, legítimo y legal permitirles "salvarse" en
vez de dispararles dando muerte a tres de ellos. Doscientos
se fugaron y "tres fueron abatidos" -como si fuesen animalos
hidrófobos- según tranquila y lógicamente, sin
remordimiento alguno, lo explicó el Subsercretario del
Interior, Patricio Rosende. Y no vengan a justificar esos
muertos con el saqueo que se produjo por la falla de
prevision en las primeras 48 horas del terremoto. Eso no lo
justificaría jamás.

Todo esto sucede en un país que se permite encarcelar
"preventivamente" y donde se ha demostrado que las
detenciones y acusaciones en muchos casos no están basadas
en evidencia -a menudo, en realidad, provienen de montajes-
es una manera de mantener una pena de muerte que no podemos
tolerar.

¿Este acto de lesa autoridad, error con consecuencias
irreversibles, será, como tantos otros, escondido en la
impunidad acostumbrada, olvidado? Ningún preso tenía una
condena de muerte pero el sistema fue demasiado rápido para
ejecutarlos. Si no son capaces de proveer un lugar seguro
para sus vidas no es con la muerte de dichos presos, -sometidos a la inminencia de una muerte segura-, los
responsables de dichos presos no tienen derecho alguno a
matarlos.

¿Tomará el Estado, el Ministerio de Justicia y el nuevo
gobierno esta tarea de investigar y juzgar, importantísima
para avanzar por caminos genuinamente democráticosy
responsables? ¿Quedará todo en el silencio porque los
muertos "bien muertos están" y son, después de todo, seres
aberrantes de esta perfecta sociedad chilena? Los
presidentes, saliente y entrante, tienen la responsabilidad
en sus manos.

José Venturelli, Médico
Portavoz del Secretariado Europeo de la Comisión Ética contra la Tortura

Catástrofe en Chile: La política de la naturaleza

Catástrofe en Chile: La política de la naturaleza

Juan Francisco Coloane

Los desastres naturales son precisamente los que permiten ver con mayor claridad en las naciones, donde funciona y no funciona el desarrollo, y también donde funciona y no funciona la política y una parte importante de ella la solidaridad.


Lo hemos visto repetidamente y últimamente desde India pasando por Haití, Estados Unidos, Argentina y ahora Chile.


Porque el desastre, al no tener causal política y ser un simple aunque brutal test, se convierte quizás en el único mecanismo de evaluación del desarrollo, descontaminado de la matriz política. Golpea e indica qué funciona y qué no.


También es una oportunidad de medir el funcionamiento de la cobertura mediática del desastre, especialmente aquellos que llevan la información al límite de la distorsión y de la ética, sin preservar con más sigilo la información como un preciado bien público, ha sido notorio.


Por mucho que los medios, especialmente los más atractivos y competitivos, hayan tenido la predisposición para entrar en la óptica del show noticioso que asegura la fórmula rating=rentabilidad, el tema central de este terremoto, sus consecuencias y el manejo, sigue siendo el nivel del desarrollo en Chile expresado en su capacidad de respuesta al desastre físico y el drama humano.


A juzgar por la prensa extranjera de mayor jerarquía y menos ideologizada, como The New York Times, The Guardian, Le Figaro, Corriere della Sera, por mencionar algunos periódicos, con este terremoto y tsunami se presentó en Chile el fenómeno de un devastador desastre natural y el manejo institucional más que adecuado de la emergencia.


“Este manejo chileno destacado por la prensa internacional, se produce en un país con años desarrollando instituciones, que son probadas y que no surgen de la noche a la mañana para enfrentar una emergencia”, dice Marta Maurás, la socióloga chilena con una vasta experiencia en emergencias trabajando para la ONU.


Ella apuntaba a esa cualidad institucional en Chile como un gran patrimonio que se expresa justamente en las circunstancias posteriores al duro golpe de la madrugada del viernes.


“Esta cualidad se observó con claridad en la Directora de la ONEMI, Carmen Fernández, cuando en su primer contacto con la prensa se veía que había una persona a cargo” agrega Marta Maurás.


La cautela del comienzo para declarar oficialmente el fenómeno del Tsunami que algunos círculos han reclamado, responde también al mecanismo de no causar un pánico anticipado en la población, y forma parte del manejo institucional.


También hubo una demostración de esa cualidad, en las primeras declaraciones del encargado comunicacional de la empresa distribuidora de electricidad Chilectra, Juan Pablo Larraín, informando, explicando y aconsejando.


No se observó la misma diligencia en el consorcio comunicacional de VTR que escondió la cabeza como el avestruz según muchos usuarios.


Esa solvencia institucional que se ha impuesto afortunadamente en el manejo de la emergencia, coexiste en un país excesivamente politizado y de una temperatura mediática tendiente a grados superiores.


Estos dos últimos factores distorsionan porque tanto medios como intereses políticos, funcionan sobrecargados por sus propias agendas que les obstruye la visión para lograr los objetivos del bien público.


Es así que este desastre natural se cruza con el momento que político que vive el país a 10 días del cambio de mando presidencial.


Todo parecía muy quieto en el frente político, extrañamente calmo. De repente la catástrofe en el verano.


La transición de un gobierno con una pretendida ideología hacia otro con otra pretendida ideología, se observaba como el ejercicio de una colegiada disputa política de las dos fuerzas que han monopolizado el sistema democrático post dictadura.


Divergencias e historias aparte, esas fuerzas mal que mal montaron un sistema político con muchos defectos, pero aceptado por la mayoría de los que votan.


A 13 días del cambio de mando, el peor terremoto en 50 años obligaba a las dos coaliciones que se desgañitaban 45 días atrás para derribar al otro, a funcionar unidos en pos de la reconstrucción.


En la “hermandad política” de coadministradores del sistema, cualquier divergencia anterior pasaba a segundo plano.


La naturaleza con su terremoto se convertía en el agente más político, sin diseño previo y como factor inesperado. Es la especial política de la naturaleza que no está en los manuales políticos.


A pesar de ese buen manejo institucional, a pesar de la buena intención política de dos fuerzas antagónicas a unirse en la desgracia nacional, ese estilo mediático una vez más incita a que el debate esquiva los puntos centrales, aunque las desigualdades sean patentes y estimulen la misma pregunta: “Por qué será siempre igual, que el desastre golpea peor a los más pobres”.


Entonces la premisa de que “la política de la naturaleza es apolítica” no es cierta.


Foto: Chile, Terremoto. / Autor: XINHUA