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T r i b u n a c h i l e n a

Argentina, Córdoba: Trabajadores de la ex Impresora Mediterránea forman cooperativa de trabajo

PRENSA RED

Tras siete meses de dura lucha para mantener la continuidad de la fuente laboral, los compañeros constituyeron la Cooperativa de Trabajo Flexointegral.

La ex Impresora Mediterránea (27 de Abril 4485) será gestionada por los trabajadores, como consecuencia de la resolución dictada por el juez Ernesto Abril, conforme a lo que establece la Ley de Quiebras y Concursos, que prioriza la continuidad de la fuente laboral.

La nueva Cooperativa de Trabajo Flexointegral -tal es su denominación- se adapta a la normativa aprobada por el Congreso Nacional en julio de este año, cubriendo así con la demanda de cientos de experiencias similares en el país que se encontraban desamparadas de un marco legal.

El plan de lucha de los trabajadores de la firma incluyó la permanencia frente a la sede de la empresa, movilizaciones frente a Tribunales, así como una radio abierta, según informaron fuentes gremiales.

A partir del proceso que se inicia, se darán los pasos legales necesarios para que los trabajadores finalmente, a través de sus créditos laborales, se transformen formalmente en lo que ya son: los verdaderos y legítimos dueños de la fraudulentamente vaciada Impresora Mediterránea SA.

Argentina: Más ataques armados contra campesinos en Santiago del Estero

Argentina: Más ataques armados contra campesinos en Santiago del Estero

PRENSA RED

A un mes del asesinato de Cristian Ferreyra, continúa la violencia contra campesinos que resisten a los despojos de tierras. Néstor Palacios fue baleado y Ariel Palacios golpeado por custodios de un empresario en el paraje El Mistolito. Comunicado del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE).

En el paraje Villa Matoque, noroeste de Santiago del Estero, balearon a Néstor Palacios y golpearon a Ariel Palacios, campesinos que defendían los territorios de la comunidad frente al avance de los alambradores custodiados por una banda armada, al servicio de Ricardo Villa de la empresa Servicios y Negocios y su socio el comisionado municipal “Chillín” Santillán.

El conflicto es con la empresa Servicios y Negocios S.A.de Yerba Buena Tucumán CUIT: 30-65756128-9 S, que desde el 2009 intenta acaparar los lotes Cruz Bajada, Saucioj y Pilpinto, unas 15 mil has contratando grupos armados al mando de “el Paraguayo” y de Martin Caldera con el apoyo de Miguel Gimenez de Quimilí y con la disposición de los bienes de la comisión Municipal de Villa Matoque para alambrar. Ésta situación afecta a más de 50 parajes campesinos indígenas.

El chango baleado es Nestor Palacios y el golpeado Ariel Palacios, del paraje Mistolito. Este Lunes 19, a las 11 de la mañana, estaban ellos junto a otros compañeros de Mocase –UPSAN intentando impedir que los alambradores de la empresa sigan acaparando tierras de las comunidades; de repente, aparacieron el Comisionado Municipal Chillín Santillán y miembros de su familia armados y Luis Jeremias Santillán le disparó cerca del corazón a Néstor. Fue llevado a Quebrachal y de ahí a Salta porque esta grave, la bala atravesó el cuerpo, presuntamente de un rifle. Ariel fue golpeado y esta en Quebrachal siendo asistido.

El conflicto se viene denunciando desde el 2009 en Juzgado de Monte Quemado cuando Ricardo Villa llega a la zona, primero a Saucioj y luego a Rumy, La Soledad, Platero y obliga a algunos pobladores a firmar contratos de venta de posesión, que nunca se cumplen. Luego de intentar desalojar de esta manera, ante la resistencia de las comunidades, se llevan a cabo dos alambrados custodiados por un grupo de armados al mando del Paraguayo.

El comisionado de Villa Matoque Hugo “Chillín” Santillán junto a su familia son encargados de realizar el alambre, amenazar y obligar a los pobladores para que firmen, y tramitar con los jueces y políticos amigos los permisos truchos de desmontes. Su familia son Alonso Santillán Secretario de gobierno (padre de Luís Jeremías el que hizo el disparo a Néstor ), Andrés Villalba Policía del destacamento N°15 de Villa Matoque (cuñado de Hugo Santillan), Alonso Santillán (Hijo del secretario del Comisionado y policía en la Seccional 22 de Monte Quemado), hoy estaba de servicio mientras su hermano le disparaba a Néstor y Julio Amaya suegro del Comisionado. Esta banda de políticos responden a Gerardo Zamora.

Desde Agosto de 2010 Ricardo Villa junto con todo este grupo alambra el campo comunitario de los parajes Platero, la Soledad, Dos Paraísos y Rumy. Se lleva a cabo un desmonte y destruyen la casa de los compañeros Jorge Ricardo Argañaraz y Dalia Abigail Belizán, sin ninguna orden de desalojo. Luego en Diciembre 2010 el juez coloca una medida de No Innovar que no es respetada por la empresa y continua alambrando y desmontando, existen constataciones policiales de esto.

Sin embargo en enero de 2011 el Juez Fringes Sarria por pedido de la empresa levanta la medida y se declara incompetente. Sin embargo libra ordenes de detención para campesinos de la zona que impedían los alambrados, Juan Luna, Ricardo Cuellar y Roque Gonzalez. Durante este año la familia Argañaraz y Perez siguieron sufriendo amenazas, disparos en la casa y matanza de animales.

En Diciembre de 2010, fue llevada una comisión del Gobierno al lugar por las organizaciones campesinas e indígenas. Todos los funcionarios del ejecutivo provincial avalaron el accionar de la empresa, incluso cuando se detectaron topadoras y tractores robados con los que llevaban a cabo los trabajos así como personal de seguridad armado de la empresa sin registrar. En la comisión estaban Publio Araujo, Director de Bosques, quien avaló el plan de desmonte, la Directora de Colonización, el Jefe Camaño de la Policía de Santiago, la Escribana de Estado y personal del Comité de Crisis y Registro de poseedores dependientes de la Jefatura de Gabinete.

A un mes del asesinato de Cristian Ferreyra, (http://www.prensared.com.ar/indexmain.php?lnk=1&mnu=12&idnota=7722) otras víctimas de la inacción del gobierno o, más bien, de su accionar delictivo, ya que el comisionado es parte del gobierno así como toda la plana mayor del ejecutivo provincial que participó de los operativos y que permitieron y avalaron el accionar criminal de la empresa.

Exigimos la inmediata detención del agresor Jeremías Santillán, del Comisionado Hugo Chillín Santillán y del empresario Ricardo Villa responsables directos e investigación a todos los cómplices que han permitido y avalado que la situación siga agravándose.

Exigimos el desarme inmediato de las bandas armadas que siguen operando al servicio de los empresarios en los departamentos Copo, Pellegrini, Alberdi, Figueroa, Moreno, entre otros.

Denunciamos la complicidad del Gobierno provincial de Gerardo Zamora y exigimos se asuman las responsabilidades políticas.

Denunciamos las maniobras del Ministro de la Producción Luís Gelid, de la Sociedad Rural y la CRA a las que responde, para garantizar la “seguridad jurídica” de los agronegocios, que no es más que impunidad y atropellos a los derechos de las comunidades campesinas indígenas, como así también la campaña de presión para liberar a Ciccioli, empresario detenido por el asesinato de Cristian Ferreyra.

Seguiremos en Asamblea y Movilización Permanente en defensa de nuestros territorios campesinos indígenas.

¡Contra el agronegocio y por la Soberanía Alimentaria!

¡Ni un metro más, la tierra es nuestra!

Foto: Cristian Ferreira y su hijito

El reformismo del PC chileno derrotó a Camila

El reformismo del PC chileno derrotó a Camila

 

Por Nico Fuentes  (Portal Rodriguista)

Si analizamos las consecuencias de un determinado hecho o fenómeno en el que hemos tomado parte, aislando esas consecuencias de nuestro propio accionar en el hecho, jamás conoceremos las causas que generaron esos efectos. Sin análisis cualitativo, no existe crítica y autocrítica, y sin ello no hay posibilidad alguna de avanzar, de transformar la realidad. Detrás de toda visión idealista se esconde una concepción y una actitud reaccionaria, que convive con la cobardía y el oportunismo.

 

Por ello cuando Guillermo Tellier, presidente del Partico Comunista de Chile, señala que la derrota de Camila Vallejos en las elecciones de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), se debió a una campaña anticomunista, sitúa las causas de la consecuencia – en este caso la derrota – fuera del ámbito de acción del propio partido y de él como su máximo dirigente. Esta actitud, claramente antimarxista – el marxismo es el análisis concreto de la realidad concreta -   explica la vocación reformista de un partido que negocia con la derecha y la Concertación en el Parlamento y rehuye el deber irrenunciable de todo partido comunista: construir una alternativa al capitalismo.

Lamentablemente, Camila Vallejos repitió la tesis de Tellier de la “conspiración anticomunista” para explicar el triunfo del recién electo presidente de la Fech, Gabriel Boric, quien según indicó habría contado con el apoyo de la derecha. La interpretación de ambos dista mucho de una realidad que al parecer prefieren no advertir, y que nada tiene que ver con la teoría autorreferente del anticomunismo. ¿Recurrirán al mismo argumento para explicar la reciente derrota de la lista continuista del actual presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile (FEUSACH), Camilo Ballesteros?

Lo cierto, es que el revés electoral en la FECH y la FEUSACH, marca una tendencia clara de rechazo a las políticas de conciliación del PC con sectores de la Concertación y del gobierno. Si Camila Vallejos hubiese mantenido su postura inicial de avanzar hacia cambios estructurales en educación y en el sistema económico y político, se habría conformado una sola lista con Creando Izquierda y otros sectores. La unidad les hubiera permitido superar incluso el 60 por ciento de los votos, fortaleciendo al movimiento estudiantil y al resto de las fuerzas sociales.

Asimismo, el triunfo de la propuesta que lideró Boric, constituye no un rechazo al PC en sí mismo, sino al sectarismo y a la soberbia histórica de los “comunistas”. A su opción de negociar las demandas estudiantiles en forma aislada en el Parlamento, vaciando de sentido un movimiento, cuyo valor radica justamente en apuntar a la necesidad de cambiar un sistema donde todo - incluida la educación - es simple mercancía.

Los dirigentes del partido, y en especial su presidente, no hicieron un correcto análisis de la realidad y apostaron todo al carisma de Camila Vallejos. No fueron capaces de comprender que el actual no es momento para claudicaciones y reformas. Que en un contexto donde los pueblos del mundo exigen el fin de un sistema de acumulación amoral, que amenaza la supervivencia de la humanidad y del planeta, cualquier intento de conciliación sería castigado.

Lo anterior fue claramente expresado días antes de la elección por un grupo de dirigentes de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), que cuestionó la actitud del PC: “Por un lado, levanta a sus dirigentes estudiantiles y del magisterio con pseudo discursos radicales y populistas, mientras sus operadores y parlamentarios negocian día a día directamente con la derecha y la Concertación, todo esto a espaldas del movimiento estudiantil”, sentenciaron. Si bien Tellier se apresuró a negarlo, la desconfianza estaba instalada y el efecto en las elecciones fue evidente.

 

En la dirección correcta

A pesar de los intentos de desacreditar el triunfo de Gabriel Boric, el nuevo presidente de la FECH en sus primeras declaraciones ha dejado claro que apunta en la dirección correcta. Reafirmó su compromiso con el movimiento de protesta que recorre las calles del país y dijo estar conciente de la necesidad de un proyecto, “que no sólo quiere cambiar la educación, sino cambiar Chile”. Lo mismo que había planteado Camila Vallejos en Europa hace dos meses, antes de las presiones de su propio partido: “Ahora, hay que mirar enfrente y construir una alternativa para el país. Hay que proyectar políticamente este movimiento, porque por primera vez, una demanda sectorial pasó a ser un movimiento social que incluye a muchos sectores", indicó entonces.

Además, Boric sostuvo que no van a delegar la vocación transformadora del movimiento, que universitarios y secundarios levantaron durante el año, en “sectores del parlamento que hoy día no nos representan”. Lo anterior, en clara alusión a los intentos del PC de trasladar el conflicto estudiantil al Parlamento y negociar con la Concertación y la derecha a cambio de prebendas para fortalecer su participación en las elecciones municipales, y con ello continuar apuntalando el actual sistema en bancarrota.

También aclaró que “nosotros tenemos diferencias políticas con el Partido Comunista, pero entendemos que los adversarios del movimiento estudiantil y de la educación pública no están en la federación sino en los sectores de la elite económica y empresarial que hoy día gobierna Chile. Sabemos que hay trabajar unidos”, puntualizó.

Pero lo más relevante, y que ciertamente preocupa a la derecha y a los sectores que aún aspiran a lograr soluciones parche dentro del modelo, es la voluntad que expresó Gabriel Boric de trabajar junto a los demás sectores sociales para elaborar un proyecto político y perfilar un liderazgo para las elecciones presidenciales de 2014, que permita extender la lucha más allá del ámbito de la educación, lo que implica necesariamente avanzar hacia la construcción de una alternativa al neoliberalismo.

Un claro eco de la preocupación y desconsuelo del reformismo, fue reflejado en artículo de Richard Sandoval, publicado en Cubadebate, donde plantea que “con la derrota de Camila Vallejos pierde el materialismo histórico, gana Foucault y su estilo francés”. Explica el traspié de la dirigenta comunista con argumentos tan superficiales y oportunistas como la supuesta ingratitud de Chile hacia ella y al temor que - según su particular visión - generaría el poder social verdadero del PC en la derecha. Reproduce de manera mecánica la tesis del anticomunismo, con el propósito de ocultar toda huella de conciliación del PC.

Sin embargo, la realidad es muy distinta a las elucubraciones de Tellier y Sandoval, porque lo que existe es un abandono de los principios del comunismo, del socialismo científico y el materialismo histórico. Prevalecen en la política del PC el pragmatismo postmodernista donde predominan las visiones efímeras y de corto plazo. Esa política ayer como hoy es rechazada de manera férrea por las fuerzas más concientes.

En este contexto, es de esperar que Camila Vallejos, dirigenta inteligente, carismática y valiosa, asuma una actitud de independencia y se sume a la lucha estudiantil y social desde la vicepresidencia de la FECH. Es hora de impulsar los cambios estructurales que ella encarnó, porque el proyecto colectivo a construir es lo verdaderamente importante.

Sin duda, resistir las presiones y actuar con independencia no es un ejercicio fácil dentro del PC. Pero la historia demuestra que no sólo es posible, sino un deber hacerlo cuando hay que enfrentar la claudicación y el reformismo. La actitud de Raúl Pellegrín, jefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y de la mayoría de los dirigentes rodriguistas en 1987, es un claro ejemplo de ello. En plena dictadura pinochetista rechazaron el abandono que hizo el partido de la política de rebelión popular de masas para sumarse como vagón de cola, a la salida pactada por el imperialismo norteamericano con la derecha y con quienes conformaron posteriormente la Concertación.

Del fragor de la discusión que encabezó Pellegrín con los dirigentes del partido, que intentaron sin éxito terminar con el frente, es necesario extraer parte de sus planteamientos. Sin duda, constituyen un aporte político y moral para quienes lideran la lucha hoy. "Me declaro convencido, de verdad, de la importancia de la unidad del Partido como algo que se funda, antes que nada, en la unidad ideológica, de principios y en torno a la política de clases. También pienso que en torno a la Dirección, pero en primer lugar en lo otro”.

Ante la ruptura definitiva, señaló con claridad que “existen responsabilidades personales que la historia del movimi en to revolucionario en Chile no podrá olvidar”.

Es importante precisar que más allá de las responsabilidades personales, que ciertamente existen, la claudicación es parte del origen e historia del PC chileno. La condena a la lucha guerrillera de Ernesto Che Guevara en Bolivia, siguiendo las directrices del revisionismo soviético y su entusiasta y temprano apoyo a la Perestroika de Gorbachov, hoy rostro publicitario de Louis Vuitton, son un claro ejemplo de ello.

Impulsó la política militar en dictadura, pero jamás la asumió en su dimensión estratégica. Por el contrario, la utilizó para negociar con las fuerzas de la burguesía manejadas por el imperialismo, que finalmente legitimaron y administraron el modelo impuesto por la dictadura. Lo mismo intentó hacer con el movimiento estudiantil, pero las derrotas del reformismo y la claudicación, en el contexto de las elecciones en la FECH y la FEUSACH, constituyen un duro revés.

En el balotaje en la FEUSACH, disputarán la presidencia la lista D “Seguimos en Pie”, liderada por Javiera Márquez de postura claramente antineoliberal, que plantea cambios de fondo al sistema político del país y la lista C “Impulsa USACH” de Sebastián Donoso en representación de la Concertación.

En este escenario, la futura presidencia de la FEUSACH dependerá de los votos comunistas, que tendrán que optar por cambios estructurales o simples reformas dentro del sistema.

En los próximos días conoceremos cuál será el camino definitivo elegido por el Partido Comunista y las consecuencias que ciertamente tendrá esa elección.

www.portalrodriguista.cl

La asunción de Cristina Fernández y un fresco parcial de la Argentina profunda

La asunción de Cristina Fernández y un fresco parcial de la Argentina profunda

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

 

1. Ante alrededor de 25 mil personas reunidas en la Plaza de Mayo, el 10 de diciembre la Presidenta Cristina Fernández invocó las columnas centrales que persigue para su segundo período a la cabeza del Ejecutivo argentino. De este modo señaló esperar en materia de Derechos Humanos que los juicios en curso provenientes de la dictadura militar de 1976-1983, “puedan ser terminados”. Sobre la crisis capitalista internacional, Fernández fustigó el momento financiero privilegiado por los países centrales, por sobre el acento en “la economía real” (momento productivo). En relación a la deuda pública, la mandataria celebró su cancelación anticipada  e indicó que “en moneda extranjera se redujo a 27,5% del PBI”. Asimismo, informó una vez más que durante su primera administración hubo “5 corridas bancarias” donde “el Banco Central vendió casi 16 mil millones de dólares” para impedir la devaluación. Cristina Fernández relevó la ley de medios –que aguarda su aplicación-; el fin de las privadas administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) y el retorno al sistema de reparto anterior (2008). Respecto de la industria del crédito, la Presidenta afirmó que en la actualidad las grandes empresas del rubro “tienen el 19%”, y el Banco Nación (estatal) el  “57% de la cartera de préstamos (que van) “a la pequeña y mediana empresa”. El turno de los sindicatos fue mencionado, haciendo una comparación con el gobierno de Juan Domingo Perón, donde ahora habría “derecho de huelga, no de chantaje ni de extorsión”. Asimismo, anunció la implementación de la evaluación docente y que “hagamos un inmenso esfuerzo colectivo por cumplir todos los días de clase, los unos (profesores) y los otros (gobernadores provinciales).” Finalmente, Fernández comunicó la creación de la Secretaría de Comercio Exterior y la Subsecretaría de Competitividad.

 

Ese es el “relato oficial”. Y se escribe “relato” porque  esa es la expresión impuesta desde arriba. Entonces, un “relato” (¿política lingüística o lingüística politizada?) es un recurso comunicacional que recoge aspectos de la realidad a discreción y que pretende guardar coherencia interna según una intencionalidad política bien determinada. Esto quiere decir, que resulta innecesario que el “relato” sea real. Basta que sea verosímil y coherente consigo mismo, como un texto literario.

 

Desafortunadamente, la vida es relaciones sociales, de poder y de clases; fuerza, coacción e intereses; modo en que se reproduce la existencia, sus contradicciones permanentes y otros asuntos. Menos es un cuento.

 

 

2. En Argentina es extraordinariamente difícil encontrar cifras duras, positivas, siquiera encuestas meridianamente confiables para hacerse de una panorámica de la realidad, tanto fenoménica (empleable como síntoma), como profunda. Los datos, en general, resultan opacos o derechamente invisibles. Que no se entienda como excusa. Es una variable con la que brega cualquier análisis en el país del tango, la cumbia villera, el folclor intacto, el rock latino, la pizza económica, las migraciones  añosas y las recientes, los contrastes por doquier, el barrio Palermo y el tren-miseria a Moreno, los granos y los vacunos, las calles bien numeradas y un subterráneo porteño cuya línea A es de la segunda década del siglo pasado y permanece tal cual lo dejaron; los fines de semana sagrados, un pueblo que abraza y una fracción del sector medio bonaerense que obsequia a sus hijas quinceañeras “tetas” postizas y anorexia. En fin.

 

 

3. El economista y académico Fernando Azcurra afirma que  la administración de Cristina Fernández es ideológicamente “pequeño burguesa democrática” y que para ella la “democracia y el capitalismo corporativo  financiero serían opuestos en lucha irreductible”.  Del mismo modo, Azcurra indica que la condición pequeño burguesa  del actual gobierno cree que “la sociedad burguesa y el capitalismo democrático correctamente administrados desde el Estado, puede y debe eliminar las desigualdades, la pobreza, la marginalidad más escandalosa y acceder al pleno empleo, el bienestar económico, la equidad social y la auténtica igualdad ante la ley”. Sin embargo, lo anterior corresponde al “relato” cuando el economista argentino asegura que “cada vez que (la pequeña burguesía democrática) accede a la administración del Estado choca inevitablemente con los intereses y poderes reales del capital financiero interno y mundial que la coacciona y la corrompe”. Más claramente, Azcurra manifiesta que la “pequeña burguesía kirchnerista ha asumido el papel de “burguesía nacional”, aunque la burguesía argentina “tradicional”, tomándola como un todo, no se sienta representada por aquella. Su drama es que carece de partidos y líderes políticos, carece de independencia y representación política ante el resto de la democracia. Por eso apela  y apura muchas veces los expedientes que le da el poder económico y financiero dominante en la economía argentina: golpes de mercado, corridas contra la moneda nacional, presión contra el tipo de cambio, fuga de capitales, intimaciones desde el capital financiero internacional (FMI, BM, Club de París, etc.) para imponer sus intereses económicos y políticos”.

 

Pero con honestidad, Fernando Azcurra reconoce que “Néstor Kirchner y Cristina Fernández nunca defraudaron sus convicciones ni cambiaron los objetivos: jamás se propusieron a ellos y a la sociedad suprimir la oposición entre el capital y el trabajo asalariado. Lo que ha proclamado Fernández es lo que ha hecho, hace y hará: atenuar tal oposición y transformarla, si puede y la dejan, en armonía de clases. Lo que sí podría establecerse es una comparación entre sus aspiraciones de juventud y sus realizaciones de senectud. A saber: querían combatir al capital, pero lo administran sin combatirlo; querían tomar el poder, pero el poder los tomó a ellos; querían cambiar el sistema, pero el sistema los cambió; y querían una sociedad sin clases, pero pertenecen a la clase pequeño burguesa de la sociedad”.

 

 

4. Sobre la hipótesis de la existencia de una “burguesía nacional”, en un encuentro elitizado de la Fundación Endeavor, el dueño de la centenaria cadena de venta al detalle supermercadista La Anónima, Federico Braun, se quejó de la escasa gravitación de los capitales argentinos en la economía y la comparó con el peso que conservan brasileros y chilenos. En verdad, Brasil es un coloso de inspiración subimperialista del cual depende un conjunto de economías regionales, entre las que se cuenta Argentina, y a su vez si llueve en China, el país carioca debe abrir paraguas. Y en Chile la “burguesía nacional” no existe. Los capitales del piño que ordena el naipe en el país trasandino están genéticamente subordinados al gran capital mundializado. Una vez, por rareza y sorpresa, quien suscribe el artículo compró una prenda tosca de ropa cuya etiqueta prometía su origen chileno. Aunque se destiñó al primer lavado, todavía la conserva. 

 

 

5. Respecto del famoso alegato internacional de la Presidenta  de retornar al “capitalismo en serio” o productivo contra el “anarco capitalismo financiero” –como si estuvieran compartimentados y no fueran en la realidad dinámica, momentos de un solo capitalismo donde hegemoniza el financiero sobre los demás momentos del capital desde la fase inaugurada en los 70 y 80 de la centuria pasada-, el economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Augusto de la Torre, informó que “El financiamiento a la inversión es escaso en la región”, y agregó que “tenemos un sistema financiero más estable, pero parece que todo lo que hace es financiar el consumo”.

 

Según Zona Bancos de Argentina, la industria de la deuda transfirió el aumento de las tasas que pagan por plazos fijos a los consumidores. Esto es, que los créditos personales más baratos de la plaza que en abril de 2011 promediaban un interés a 12 meses del 36,4 %, en la actualidad se incrementaron 7 puntos (43 %). Sin embargo, en el mercado el costo total puede arribar a casi un 90 % anual, considerando las tasas más IVA y gastos operacionales.

 

Por su parte, el dinero plástico alcanzó un alza de 36 % en su precio. Desde un banco importante argumentaron que “nos movemos con cautela porque no vemos un horizonte claro. Estamos esperando qué pasa con las tasas, la inflación y el consumo”. La banca enfría los créditos de consumo, los encoge y recorta sus plazos de tal manera, que el gobierno debió “solicitarle” que no lo hiciera.

 

Por si no resultara suficiente, las mutuales, que ganan prestando a los trabajadores jubilados, en muchos casos, venden sus carteras de crédito a los bancos para contar con dinero constante y sonante. Al fin, las mutuales son parte de la malla del capital financiero, y operan como una subcontratada fuerza de ventas.

 

¿Por qué la banca y las instituciones financieras –que forman holdings con “el capitalismo en serio”- se tornan renuentes con la demanda crediticia para las personas?  ¿Saben algo que el resto de Argentina desconoce y que podría lastimar sus utilidades y jaquear hasta el negocio mismo?

 

El gobierno de turno, contradiciéndose con los propios reajustes salariales del segundo trimestre  de 2011, continúa afirmando que la inflación es de un 9 %, toda vez que analistas de distinto signo político consensúan una desvalorización del peso de alrededor de un 25 %. A su vez -y como no existen economías blindadas y el mundo entero está todavía supeditado a un puñado de corporaciones deslocalizadas cuyos avales son los Estados y sus bancos centrales “autónomos” de los intereses del 99 % de la humanidad-, el 2012 el planeta y sus partes sufrirán una profundización de la crisis económica que estalló el 2008, proporcional a su situación contable nacional y regional. La economía china, que sostiene los precios históricos de las materias primas sobre las que se funda la inmensa mayoría de las economías latinoamericanas, ralentiza sus motores gradualmente, impactando a la baja en el precio de la soya, los granos y la minería en territorio argentino. Esos recursos, base de la economía primario agro-extractiva del país, representan el 45 % de las ventas al mercado internacional, del cual un 25 % ingresa al Estado.  Asimismo, el presidente de la empresarial Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Daniel Funes de Rioja, dijo que “No sabemos si no estamos en  la puerta de un nuevo 2008. (Ese año) Rusia bajó todos los embarques de frutas y vinos. Ahora lo estamos viendo con industrias como la pesquera. España e Italia no están comprando y son casi mil millones de dólares menos de ingresos”.  Los exportadores, de no ocurrir un milagro que cambie la situación recesiva en Europa y Estados Unidos, estiman que pueden perder hasta un 20 % de las ventas al exterior el año entrante. Junto con la eliminación de los subsidios a los propietarios de los servicios básicos, el empresariado ha expresado que en materia de remuneraciones, “tiene que haber moderación”.

 

Sin descontar siquiera el 25 % de inflación (a qué restar impuestos, ahorros jubilatorios, seguros sanitarios, etc.), el salario mensual promedio de un trabajador ‘en blanco’ argentino es de US$ 767, al día de tallarse el presente artículo. Y existe más de un 30 y menos de un 40 % de personas de toda la fuerza laboral que se emplea ‘en negro’, ilegalmente, en condiciones infrahumanas, sin beneficios sociales ni reajustes y con salarios cuartomundistas. Esto, en un Buenos Aires, por ejemplo, donde el arriendo  de una vivienda “digna” para una familia de 4 personas cuesta mensualmente 465 dólares, empleando los mismos criterios usados para medir el salario promedio.

 

Sólo en el último período en Argentina, pese a la contracción reciente de venta de dinero para el consumo, se está expandiendo su área de créditos para consumir y, por tanto, la tasa de morosidad todavía es bajísima comparada con la de Chile u otros países donde el espiral de sobreendeudamiento parece no tocar techo. Se puede observar en Buenos Aires a profesionales y empleados de oficina, con la misma cantidad de tarjetas de crédito que el Santiago de Chile de fines de los 80, hasta ahora, donde las deudas se concentran en una sola cuenta acumulada y muerden los sueldos del trabajador tipo ferozmente, promediando un endeudamiento financiero de consumo de 6 a 8 veces su salario. Hace mucho tiempo que en Chile no existe capacidad de ahorro. De hecho, se está acabando la capacidad de endeudamiento. En Argentina el trabajador gasta todo lo que gana y además, ya está requiriendo suplementos que sólo consigue en el sistema financiero comercial. En este y otros aspectos nada alentadores para las grandes mayorías, Chile es el futuro de Argentina.

 

Lo anterior  podría contener  algunas de las variables significativas que intimidarían a los bancos a la hora de ofertar créditos de consumo. Si existen riesgos, se dificulta la dotación de préstamos a las personas.

 

Por otra parte, aún Banco Nación se concentra en la oferta de créditos para la pequeña y mediana empresa, que es la que explota más trabajo en general. Naturalmente, la economía y el mundo del trabajo es un sistema completo y complejo, y resultaría preciso tener acceso a las condiciones remuneracionales, contractuales y laborales en las que se desempeñan los trabajadores de un sector tan gravitante como las PYMES para obtener una lectura más concreta de la situación.

 

 

6. Como se ha vuelto hábito en América Latina, la educación formal es síntoma y resumen de sociedades divididas en clases de intereses irreconciliables. En Chile y Colombia han sido movimientos telúricos los que prueban en los hechos el mito de la movilidad social a través de la enseñanza. La segmentación brutal de la educación reflejada en el avance de la escolaridad y enseñanza terciaria o superior privatizada contra la  pública, estatal, laica y gratuita es apenas una señal de la actual fase capitalista mundial. Sólo en Argentina, la mitad del sistema escolar ya se encuentra privatizado. Los resultados posteriores en las universidades especialmente públicas no hacen más que refrendar dramáticamente las desigualdades sociales, consolidándolas, aunque el acceso parezca ilimitado y no haya que costear un cobre del bolsillo personal (que sí menos visiblemente del excedente del trabajo asalariado acumulado por millones y administrado por el Estado).

 

Cristina Fernández dijo en su alocución inaugural que debía implementarse un sistema de evaluación docente en todo el país. El objetivo sería mejorar “la calidad” (terminología que inmediatamente homologa la enseñanza a una mercancía más). El problema entonces, serían los profesores, su talla al momento de impartir clases, de prepararlas, de capacitarse, etc. El problema de la “calidad” y sus resultados estarían dentro del aula entonces.

 

Sin embargo, hace pocos días se publicaron los números y conclusiones del censo escolar aplicado el 2010 a 277.959 estudiantes del último grado de la secundaria pertenecientes a 7.308 establecimientos de toda Argentina. De acuerdo a la prueba, de los jóvenes más pobres, apenas el 4,4 % obtuvo un alto desempeño en Matemática y un 8,7 % en Lengua. De los alumnos de los entornos más adinerados, un 26 % alcanzó los mejores puntajes en Matemática y un 31,7 % en Lengua. Es decir, a contextos familiares más empobrecidos, peores resultados y viceversa.

 

¿Cuál es el conflicto de fondo? ¿La ausencia de evaluación docente o las inequidades estructurales de una sociedad fragmentada en materia económica, y por tanto, culturalmente? Ello sin medir las tareas extra escolares que realizan los educadores de la educación pública, sustituyendo por fuerza y ética, las descompensaciones y descomposiciones familiares de sus estudiantes, teniendo que hacer además, de psicólogos infanto-juvenil, trabajadores sociales, guardia disciplinaria, colaborando en los comedores urgentes, bregando con madres y padres sobreexplotados, sin tiempo ni recursos. Qué mencionar sus salarios enanos y pésimas condiciones contractuales y laborales, de infraestructura y enfermedades profesionales. La enseñanza privada, que funciona llanamente como una empresa con fines de lucro, toma y expulsa docentes a gusto del cliente. Sus problemas son otros. Desde los malos tratos de propietarios y concesionarios escolares, apoderados e incluso de los propios estudiantes, hasta precarización y alta rotación laborales.

 

¿En qué consiste la evaluación docente de la Presidenta? ¿Qué busca calificar, qué efectos tendrá sobre los docentes? ¿Sabrá el ministro de Educación que la enseñanza es un proceso y no un engranaje productivo? ¿Buscan proletarizar la marginalidad excluida para bien de la demanda empresarial de mayor cualificación de  mano de obra  barata y abundante? Por ahí señaló un independentista mayúsculo del Caribe, uno de espada y letras, que “sólo un pueblo culto es un pueblo libre”. ¿Qué tiene que ver la cultura acaudalada por la humanidad con una evaluación docente con objetivos, en el mejor de los casos, operativos?       

 

7. El discurso de Cristina Fernández en Plaza de Mayo tuvo su especial mensaje hacia los trabajadores en general, y para los organizados en particular. Otro de los ajustes económicos contra el trabajo en vista a las paritarias o las grandes negociaciones remuneracionales que deben darse en la primera mitad de 2012 (la otra archicomentada medida tiene que ver con la quita de subsidios a las energías, la telefonía, el transporte colectivo, agua, etc. y el subsecuente aumento del precio de todas las mercancías) está asociado al tope de un 18 % de reajuste. Allí la Presidenta aseveró extrañamente que “…cuando estaba Perón no había derecho a huelga, digo por los que reivindican a Perón y no a nosotros (…) En cambio, ahora sí hay derecho a huelga, pero no al chantaje y la extorsión”.   

 

En lo formal, constitucionalmente, Perón no ganó el veto o ilegalidad de las huelgas cuando fue gobierno en la época de las políticas de sustitución de importaciones e institucionalización de derechos sociales básicos, aplicadas en prácticamente toda América Latina. De hecho, hubo huelgas significativas entonces (ferroviarios, marítimos, etc.).

 

Más allá de la anécdota, tras el fenómeno y contextualizadamente, lo anterior ocurrió entre los 30 y comienzos de los 70 del siglo XX, debido a causas ligadas a la Gran Depresión de 1929 y el avance del socialismo. Es decir a motivos vinculados a las correlaciones de fuerza mundiales, la división internacional del trabajo, las crisis del propio capitalismo, y todas ellas dialécticamente combinadas.   

 

Y en términos tanto estructurales, como históricos, la huelga es una adquisición de los trabajadores que se remonta a los orígenes del capitalismo industrial, y bien específicamente a la Inglaterra de 1810-1811, y a la propia Revolución Francesa. Primero fue la huelga, luego la ley. Primero fueron las condiciones de miseria en las que se desempeñaba el asalariado, su toma de conciencia elementalmente  económica, su organización precaria, su realización contra la máquina y el propietario. Tuvo que pasar tiempo para comprender las relaciones sociales de producción, la generación del excedente socialmente producido y privadamente apropiado. La pugna irreconciliable entre capital y trabajo, la necesidad histórica de su superación aún pendiente. La reacción de los propietarios, del capital, acorralado ante la fuerza que oponen los intereses de las clases subordinadas, como recurso de sobrevivencia ante la ofensiva de los que tienen como mercancía nuclear la venta de su fuerza de trabajo, dio como conquista de los asalariados cuerpos legales de “beneficios”  arrancados del propio excedente producido colectivamente, de acuerdo a las relaciones de fuerza a toda escala. No al revés.

 

Por eso en la provincia de Chaco, trabajadores del propio Estado de una gobernación kirchnerista realizaron importantes movilizaciones antes de que terminara noviembre. Y manifestaciones y huelgas existen ahora mismo. No por nada hay alrededor de 4 mil trabajadores, dirigentes y delegados sindicales judicializados por luchar por mejores condiciones de existencia. Y contra una burocracia sindical, de directivos empresarios, sustantivamente antidemocrática y vertical (como espejo del propio modo de gobernar del Ejecutivo, sin participación alguna, inconsultamente), que colabora con el empeoramiento de la vida de los trabajadores, delincuencial ella misma o que ocupa al lumpen para castigar a su propia disidencia a través de “patotas”, se asoman nuevas organizaciones de trabajadores que sí caminan tras sus intereses de clase. Aunque la administración del Estado busque aprobar precautoriamente una ley “antiterrorista” que amplía hasta el delirio las facultades legales para intentar detener al venidero movimiento de los trabajadores y el pueblo argentino. En la actualidad, el sindicalismo independiente del Estado, el gobierno, los empresarios y los partidos tradicionales, es minoría. Pero la fatalidad se disuelve instantáneamente cuando la lucha, el movimiento real de los trabajadores cobra bríos, destruye el miedo y la alienación, y se reconoce como fuerza, voluntad y sostén de la totalidad social. El futuro está abierto. Condicionado, por cierto, pero pleno de posibilidades.

 

Los intereses de los trabajadores no son chantaje o extorsión. Son realidad objetiva, concreta, nunca “relato”. Así como los intereses de la minoría gran propietaria tampoco son un discurso. De lo contrario hace tiempo que habitaríamos el reino de la libertad y la felicidad plenas.

 

 

8. No es posible en un solo y apretado análisis abarcar el “relato” fotográfico  agendado por la   Presidenta Cristina Fernández. Las fronteras de un artículo  no alcanzan ni para un paneo relativamente parcial, primero de la coyuntura y luego de las relaciones de fuerza. Quedan en carpeta la caracterización del sistema político actual, las alternativas políticas del campo de los trabajadores y el pueblo, la violencia estatal y su relación con la lumpenización de amplias franjas sociales, el lugar de Argentina en el mundo, sus pugnas de clase internas, el papel del imperialismo, etc., etc. Quien suscribe, inexorablemente, queda en deuda  hasta una nueva partida.

 

 

Diciembre 15 de 2011

¡Marx Tenía Razón!

¡Marx Tenía Razón!

Por 
Alan Woods  

Tribuna Popular - Debate/Alan Woods.- La crisis del capitalismo va acompañada por una crisis del pensamiento burgués: la filosofía, la economía, la moral… Todo está en un estado de efervescencia. En lugar del anterior optimismo que manifestaba confiadamente que el capitalismo había solucionado todos sus problemas, hay un estado de ánimo que todo lo impregna de tristeza. No hace mucho tiempo, Gordon Brown proclamó confiadamente "el fin del ciclo de auge y recesión". Después de la crisis de 2008, se vio obligado a comerse sus palabras.


El último episodio de la crisis del euro muestra que la burguesía no tiene idea de cómo resolver los problemas de Grecia e Italia, que a su vez, amenazan el futuro de la moneda común europea, e incluso de la propia UE. Este es un catalizador potencial de un nuevo colapso a escala mundial, que será aún más profundo que la crisis de 2008.


La crisis actual se supone que no tenía que haber sucedido. Hasta hace poco la mayoría de los economistas burgueses creían que el mercado, si se lo dejaba solo, era capaz de resolver todos los problemas, equilibrando por arte de magia la oferta y la demanda (la "hipótesis del mercado eficiente"), de modo que nunca podría darse una repetición del crack de 1929 y de la Gran Depresión.



La predicción de Marx de una crisis de sobreproducción había sido relegada al basurero de la historia. Aquellos que todavía se adherían a la visión de Marx de que el sistema capitalista estaba desgarrado por contradicciones insolubles y de que contenía dentro de sí las semillas de su propia destrucción eran considerados como simples excéntricos. ¿Acaso la caída de la Unión Soviética no había demostrado finalmente el fracaso del comunismo? ¿No había terminado la historia con el triunfo del capitalismo como el único sistema socio-económico posible?


Eso fue entonces. Pero en el espacio de 20 años (un período no muy largo en los anales de la sociedad humana) la rueda de la historia ha dado un giro de 180 grados. Y ahora los antiguos críticos de Marx y el marxismo están entonando una melodía muy diferente. De repente, las teorías económicas de Carlos Marx se están tomando muy en serio. El Capital es ahora un best seller en Alemania. Un número creciente de economistas está estudiando detenidamente sus páginas, con la esperanza de encontrar una explicación a lo que ha ido mal.


Crisis de la economía burguesa


La razón de esta extraña conversión no es difícil de entender. Todas las teorías de los economistas burgueses oficiales han sido falsificadas por la marcha de los acontecimientos. Los economistas fueron incapaces de predecir ninguno de los grandes acontecimientos económicos de los últimos treinta años. No predijeron la recesión actual (de hecho, negaron su posibilidad), pero tampoco predijeron el auge febril que la precedió.


La teoría económica burguesa ha sido puesta a prueba y ha fracasado. Ninguna persona seria la toma en serio. No es de extrañar que algunas empresas grandes tengan que consultar astrólogos profesionales antes de decidir dónde invertir su dinero. Éstos, probablemente, sean más útiles que los economistas universitarios y, de todas maneras, el grado de éxito de sus predicciones no sería peor.


En julio de 2009, tras el comienzo de la recesión, la revista The Economist realizó un seminario en Londres para discutir la siguiente cuestión: ¿Qué aqueja a la economía? Esto puso de manifiesto que para un número cada vez mayor de economistas la teoría convencional no tiene ninguna relevancia. El ganador del Premio Nobel, Paul Krugman, admitió que "los últimos 30 años de desarrollo de la teoría macroeconómica ha sido, en el mejor de los casos, espectacularmente inútil o, peor, directamente perjudicial".
Esta opinión es un epitafio adecuado para las teorías de la economía burguesa. Nada de lo que ha sucedido desde entonces nos da ninguna razón para dudar de ella. La crisis griega que ahora amenaza con arrastrar al conjunto de Europa, hundir al euro e incluso romper la Unión Europea ha servido para subrayar la total incapacidad de los economistas y de los políticos para ofrecer una solución.


En realidad no tienen ninguna salida. Hagan lo que hagan estará mal. Incluso si (como es muy probable) deciden invertir más dinero en Grecia, los mercados volverán su atención a otros países: Irlanda, Portugal, España, Italia, Bélgica, e incluso Francia. Angela Merkel retuerce en vano las manos y se queja de las "irresponsables" agencias de crédito. Este es el funcionamiento del "libre mercado" que todos aceptan. No se puede aceptar la economía de mercado y luego quejarse de las consecuencias inevitables.


Cuatro años después de la primera crisis, el mundo va de cabeza a un nuevo colapso y no hay nada que pueda impedirlo. Millones de personas van a sufrir las consecuencias. El desempleo se disparará a niveles no vistos desde la década de 1930. Los niveles de vida caerán en picada. Y el resultado inevitable será una intensificación de la lucha de clases en todas partes.


Naciones enteras en bancarrota


La primera fase de la crisis que comenzó en el año 2008 se caracterizó por el impago de los grandes bancos. Todo el sistema bancario de los Estados Unidos y del resto del mundo se salvó sólo por la inyección masiva de miles de millones de dólares y euros por parte de los Estados. Pero la pregunta que debe hacerse es: ¿Qué queda de la vieja idea de que el libre mercado, si se le deja solo, va a resolver todos los problemas? ¿Qué queda de la vieja idea de que el Estado no debe interferir en el funcionamiento de la economía?


La inyección masiva de dinero público no resolvió nada. La crisis no ha sido resuelta. Simplemente se ha desplazado a los Estados. Todo lo que ha ocurrido es que, en lugar de un déficit masivo de los bancos, tenemos un enorme agujero negro en las finanzas públicas. ¿Y quién va a pagar por esto?


No los banqueros adinerados que, habiendo presidido la destrucción del orden financiero mundial, se han embolsado con calma el dinero público y ahora se están concediendo a sí mismos fastuosas bonificaciones de dinero. ¡No! Los déficits de los que los economistas y los políticos se quejan tan amargamente deben ser pagados por los sectores más pobres e indefensos de la sociedad. De repente no hay dinero para los ancianos, los enfermos, los desempleados…, pero siempre hay de sobra para los banqueros. Esto significa un régimen de austeridad permanente. Pero esto sólo genera nuevas contradicciones. Con la reducción de la demanda, se reduce aún más el mercado, y por lo tanto se agrava la crisis de sobreproducción.


Ahora los economistas están prediciendo un nuevo colapso, con divisas y gobiernos cayendo y amenazando el tejido mismo del sistema financiero mundial. Y a pesar de lo que dicen los políticos sobre la necesidad de reducir el déficit, las deudas han alcanzado un nivel que no se puede pagar. Grecia ofrece un ejemplo gráfico de este hecho. El futuro que se avecina es de una crisis aún más profunda, una caída de los niveles de vida, ajustes dolorosos y un creciente empobrecimiento de la mayoría. Esta es una receta acabada para la agitación y la lucha de clases a un nivel aún más alto. Se trata de una crisis sistémica del capitalismo a escala mundial.


Dudas


Ahora que los acontecimientos han hecho bajar a tierra por lo menos a algunos pensadores burgueses, estamos viendo todo tipo de artículos que a regañadientes reconocen que, después de todo, Marx tenía razón. Tomemos como ejemplo un reciente artículo de John Gray en la revista de noticias de la BBC, con el título Un punto de vista: La revolución del capitalismo, BBC News, 4 de septiembre de 2011. En él dice:


"Como un efecto colateral de la crisis financiera, cada vez más gente está empezando a pensar que Carlos Marx tenía razón. El gran filósofo, economista y revolucionario alemán del siglo XIX creía que el capitalismo era radicalmente inestable. Tenía una tendencia intrínseca a producir cada vez más grandes auges y recesiones, y a largo plazo estaba destinado a destruirse a sí mismo".


Ahora bien, esto es algo que gente como John Gray en el pasado hubiera ridiculizado. Ahora, sin embargo, se ven obligados a tratarlo en serio. Así que el Sr. Gray ahora acepta lo que se está volviendo cada vez más evidente: que el capitalismo contiene en sí las semillas de su propia destrucción; que es un sistema anárquico y caótico caracterizado por crisis periódicas que echa a la gente del trabajo y provoca inestabilidad social y política.


El Manifiesto Comunista es el libro más relevante que se puede leer hoy en día. Es realmente extraordinario pensar que un libro escrito hace más de 150 años pueda presentar una imagen del mundo del siglo XXI tan vívida y objetiva. Gray ahora reconoce que fue sorprendentemente clarividente:


"En aquel momento nada parecía más sólido que la sociedad en cuyos márgenes vivía Marx. Un siglo y medio después nos encontramos en el mundo que él previó, en donde la vida de cada persona es experimental y provisional, y la ruina súbita puede ocurrir en cualquier momento".


Aunque niega que el socialismo sea la alternativa lógica al capitalismo decadente, Grey se ve obligado a admitir que Marx comprendió el funcionamiento de la economía capitalista mucho mejor que la burguesía y sus "expertos" economistas:


"Más profundamente, Marx comprendió que el capitalismo destruye a su propia base social –el estilo de vida de la clase media–. La terminología marxista de burguesía y proletariado tiene un tono arcaico". "Sin embargo, cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en un tipo de existencia precaria como la de los trabajadores de su tiempo, Marx previó un cambio en nuestra forma de vivir que sólo ahora estamos luchando para hacer frente".


Condena devastadora


Hay un sentimiento creciente entre todos los sectores de la sociedad de que nuestras vidas están dominadas por fuerzas que se escapan a nuestro control. La sociedad es presa de un corrosivo sentimiento de miedo e incertidumbre, como lo admite Gray:


"Pero tenemos muy poco control efectivo sobre nuestras vidas, y la incertidumbre en que nos toca vivir está siendo agravada por políticas diseñadas para hacer frente a la crisis financiera. Unas tasas de interés de cero, junto con el aumento de precios significa que usted está consiguiendo un rendimiento negativo de su dinero y, conforme avanza el tiempo, su capital se está erosionando".


La situación de muchos jóvenes es aún peor. La crisis del capitalismo produce sus efectos más terribles entre los jóvenes. El desempleo entre los jóvenes está aumentando en todas partes. Esta es la razón de las protestas estudiantiles y motines en Gran Bretaña, del movimiento de los indignados en España, de las ocupaciones de las escuelas de Grecia y también de los levantamientos en Túnez y Egipto, donde alrededor del 75% de los jóvenes están desempleados. Toda una generación de jóvenes está siendo sacrificada en el altar de los beneficios. Muchos que buscaban la salvación en una educación superior han encontrado esta avenida bloqueada. En Gran Bretaña, donde la educación superior era gratis, ahora los jóvenes a fin de adquirir una educación tendrán que incurrir en deudas.


En el otro extremo de la escala de la edad, trabajadores cercanos a la jubilación descubren que deben trabajar más tiempo y pagar más para obtener pensiones más bajas, que condenarán a muchos a la pobreza en la vejez. Para jóvenes y adultos por igual, la perspectiva a la que se enfrentan hoy en día es una vida de inseguridad.


Toda la vieja hipocresía burguesa sobre los valores de la moral y la familia ha sido desenmascarada. La epidemia de desempleo, de falta de vivienda, de aplastante deuda y la desigualdad social extrema que ha convertido a toda una generación en parias ha socavado la familia y ha creado una pesadilla de pobreza sistémica, desesperanza, degradación y desesperación. Una vez más, en palabras de Gray:


"Para muchos, las mujeres y los pobres por ejemplo, estos valores victorianos pueden ser muy sofocantes en sus efectos. Pero el hecho más importante es que el libre mercado funciona para socavar las virtudes que mantienen la vida burguesa". "Cuando los ahorros están desvaneciéndose, ser ahorrativo puede ser el camino a la ruina. Es la persona que toma prestado y no tiene miedo a declararse en quiebra la que sobrevive y prospera. (…)" "En una sociedad que está siendo continuamente transformada por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y cualquier persona que trata de seguirlos se arriesga a terminar mal".


El argumento que tanto gusta a los sociólogos burgueses de que la clase obrera ha dejado de existir, se ha caído por su propio peso. En el último período, capas importantes de la población activa que antes se consideraban a sí mismos como clase media se han proletarizado. Profesores, funcionarios, empleados de banca, etc. han sido empujados a las filas de la clase obrera y del movimiento obrero, donde se han vuelto en algunos casos los sectores más militantes.


Gray admite que los viejos argumentos de que "todo el mundo puede prosperar" y "todos somos clase media" han sido falsificados por los acontecimientos. Él dice:


"De hecho, en Gran Bretaña, los Estados Unidos y muchos otros países desarrollados en los últimos 20 o 30 años, ha estado sucediendo lo contrario. La seguridad en el trabajo no existe, los oficios y profesiones del pasado han desaparecido en gran medida y carreras de toda la vida son apenas recuerdos". "Si la gente tiene alguna riqueza, ésta está en sus casas, pero los precios de las casas no siempre aumentan. Cuando obtener crédito es difícil como pasa ahora, pueden estar estancados durante años. Una minoría decreciente tendrá una pensión con la que podrá vivir cómodamente, y no muchos tienen ahorros significativos"."Cada vez más gente vive día a día, con poca idea de lo que el futuro puede depararle. La gente de clase media solía pensar que su vida se desarrollaba en una progresión ordenada. Pero ya no es posible mirar la vida como una sucesión de etapas en las que cada una es un paso adelante respecto a la anterior". "En el proceso de destrucción creativa, la posibilidad de escalar ha sido eliminada y para un número creciente de gente una existencia como clase media ya no es siquiera una aspiración".


Estas palabras representan una condena devastadora del sistema capitalista. Muestran también que las reservas sociales de la reacción se han reducido considerablemente, porque un gran sector de los trabajadores de cuello blanco se acerca a la clase obrera tradicional. En las recientes movilizaciones de masas en España y, en particular en Grecia, estas capas se encontraban en la primera línea de la lucha de clases.


Marx y el mercado


Marx predijo que el desarrollo del capitalismo conduciría inexorablemente a la concentración del capital: una inmensa acumulación de riqueza por un lado, y una acumulación igual de pobreza, miseria y trabajo insoportable en el otro extremo del espectro social. Durante décadas, esta idea fue desechada por los economistas burgueses y los sociólogos universitarios que insistieron en que la sociedad se estaba volviendo cada vez más igualitaria y que todo el mundo se estaba convirtiendo en clase media. Ahora todas estas ilusiones se han disipado.


Businessweek recientemente publicó un artículo con el título Marx y el mercado y advirtió que Marx podría haber tenido razón en algunas cosas, pero en realidad estaba equivocado y era peligroso. Expresa su preocupación porque "el pesimista y combativo filósofo parece encontrar adeptos en cada nueva generación". Y continúa:


"Incluso se podría decir que el Barbudo nunca ha tenido mejor aspecto. La actual crisis financiera mundial ha dado lugar a un nuevo contingente de insólitos admiradores. En 2009 el periódico oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, publicó un artículo elogiando el diagnóstico de Marx sobre la desigualdad de ingresos, lo cual es un gran reconocimiento, considerando que Marx declaró que la religión es ‘el opio del pueblo’. En Shanghái, el centro archicapitalista de la supuestamente comunista China, en 2010 el público se agolpó para ver un musical basado en El Capital, la obra más famosa de Marx. En Japón, El Capital ha salido en una versión cómic".


Y añade: "El que Marx esté en boga debería verse natural en un momento en que los bancos europeos están al borde del colapso y en que la pobreza en los Estados Unidos han alcanzado niveles nunca vistos en casi dos décadas". “A pesar de que Marx estaba equivocado acerca de muchas cosas, y de que su influencia fue muy perniciosa en lugares como la URSS y China, hay áreas de sus (voluminosos) escritos que son increíblemente perceptivas. Uno de los argumentos más importantes de Marx es que el capitalismo es intrínsecamente inestable. Uno sólo tiene que mirar a los titulares de Europa –la cual está siendo perseguida por el fantasma de una posible moratoria griega, un desastre bancario y el colapso de la zona del euro como moneda única– para ver que tenía razón. Marx diagnosticó la inestabilidad del capitalismo en un momento en que sus contemporáneos y predecesores, tales como Adam Smith y John Stuart Mill, estaban mayormente cautivados por su capacidad para satisfacer las necesidades humanas".


George Magnus


Hasta aquí Businessweek. Ahora vamos a leer lo que George Magnus, analista económico del banco UBS, escribió recientemente en un artículo con el título intrigante: Demos a Carlos Marx la oportunidad de salvar la economía mundial.


Con sede en Suiza, UBS es uno de los pilares del mundo financiero, con oficinas en más de 50 países y más de 2 billones de dólares americanos en activos. Sin embargo, en un ensayo de Bloomberg View, publicado el 28 de agosto, Magnus escribió que "la economía global de hoy tiene algún parecido asombroso a lo que Marx había previsto".En su artículo empieza describiendo a los responsables políticos como "tratando de entender el aluvión de pánico financiero, las protestas y otros males que afligen al mundo" y sugiere que haríamos bien en estudiar la obra de "un economista muerto hace mucho tiempo, Carlos Marx":


"Consideremos, por ejemplo, la predicción de Marx de cómo se manifestaría el conflicto inherente entre el capital y el trabajo. Tal y como escribió en El Capital, la búsqueda de beneficios y productividad de las empresas, naturalmente, les lleva a necesitar cada vez menos trabajadores, creando un ‘ejército industrial de reserva’ de pobres y desempleados: ‘Por tanto, la acumulación de riqueza en un polo representa, al mismo tiempo, la acumulación de la miseria en el otro polo’".


Y continúa: "El proceso que él [Marx] describe es visible en todo el mundo desarrollado, particularmente en los Estados Unidos. Los esfuerzos de las empresas para reducir costos y evitar la contratación han aumentado las ganancias corporativas de Estados Unidos como porcentaje de la producción económica total al más alto nivel en más de seis décadas, mientras que la tasa de desempleo se sitúa en el 9,1 por ciento y los salarios reales están estancados".

"Mientras tanto, según algunos cálculos, la desigualdad de ingresos de Estados Unidos está cerca de su nivel más alto desde la década de 1920. Antes de 2008, la disparidad en los ingresos estaba disimulada tras factores tales como el crédito fácil, que permitió a los hogares pobres disfrutar de un estilo de vida más próspero. Ahora el problema está saliendo con toda su crudeza".


Magnus cita con aprobación el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) de Marx:


"Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí".


Magnus dice que estas líneas tienen una especial relevancia en la situación actual:


"La cita anterior refleja la importante idea de conflicto o turbulencia cuando ocurren eventos que conducen a desafíos al poder, autoridad y legitimidad del orden político y económico existente. Durante los últimos meses, hemos visto una serie de tales desafíos en la zona del euro, en los Estados Unidos, e incluso, en forma embrionaria, en China. El nerviosismo reciente en los mercados financieros y el aumento de las primas de riesgo no sólo reflejan un aumento de la ansiedad sobre el deterioro de la salud de la economía global, sino también el agotamiento de la confianza de que las élites políticas sean capaces de hacer frente a la situación".


Magnus reconoce que la crisis actual es una crisis de sobreproducción, a pesar de que confunde esto con la noción keynesiana de subconsumo –una idea completamente diferente (y falsa) –. "Marx también señaló la paradoja de la sobreproducción y el bajo consumo: la gente, cuanto más se quede relegada a la pobreza, menos capaz será de consumir todos los bienes y servicios que las empresas producen. Cuando una empresa reduce los costos para aumentar los ingresos, es inteligente, pero cuando lo hacen todos, socavan la formación de los ingresos y la demanda efectiva de los cuales dependen para ingresos y beneficios". "Este problema también es evidente en el mundo desarrollado de hoy. Tenemos una capacidad sustancial para producir pero, en los estratos de ingresos medianos y bajos, nos encontramos con una inseguridad financiera generalizada y bajas tasas de consumo. El resultado es visible en los Estados Unidos, donde la construcción de nuevas viviendas y las ventas de automóviles siguen siendo alrededor del 75% y 30% por debajo de sus puntos más altos en 2006, respectivamente. "Como decía Marx en El Capital: ‘La razón última de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas’".


Naturalmente, Magnus aboga por soluciones keynesianas para la crisis: si tan solo los capitalistas (o el Estado) dieran un poco más dinero a los trabajadores, si tan solo aliviaran la carga de la deuda de los hogares, si tan solo reestructuraran la deuda hipotecaria, si tan solo hubiera alguna condonación de la deuda, si tan solo los bancos prestaran más dinero a las pequeñas empresas, si tan solo los gobiernos y bancos centrales gastaran dinero en programas de infraestructura, si tan solo los acreedores europeos fueran más buenos con los griegos… entonces todo estaría bien.


Si tan sólo, si tan sólo… Si los cerdos tuvieran alas… ¡Volarían! ¡Y estos economistas acusan a los marxistas de ser utópicos! Todo lo que el Sr. Magnus está pidiendo es que los capitalistas se comporten menos como capitalistas y más bien como San Francisco de Asís. Es como pedirle a un tigre que coma ensalada en lugar de carne. Sabemos cómo el tigre reaccionaría ante esta agradable propuesta. Y también sabemos cómo los banqueros y capitalistas reaccionarían. Huelga decir que esta estupidez keynesiana no tiene absolutamente nada en común con las ideas de Carlos Marx.


Como señala Magnus, Marx predijo que las empresas necesitarían menos trabajadores a medida que mejorara la productividad, creando así un "ejército industrial de reserva" de los desempleados, cuya existencia mantendría la presión a la baja sobre los salarios de los empleados.


Como el artículo anteriormente citado de la revista Businessweek ha señalado:


"Es difícil argumentar contra eso en estos días, dado que la tasa de desempleo en los Estados Unidos sigue siendo de más de un 9 por ciento. El 13 de septiembre, la Oficina del Censo de los Estados Unidos dio a conocer datos que muestran que el ingreso medio, ajustado a la inflación, para los hombres a partir de 15 años de edad y a tiempo completo, cayó entre 1973 y 2010. La condición de los trabajadores de cuello azul en los Estados Unidos está aún muy lejos de los salarios de subsistencia y de la ‘acumulación de la miseria’ que Marx previó. Pero las cosas no están tan brillantes en los Estados Unidos tampoco".


Nouriel Roubini


El 11 de agosto The Wall Street Journal publicó una entrevista con el economista Dr. Nouriel Roubini, conocido por sus colegas economistas como el "Dr. Agorero" por su predicción de la crisis financiera de 2008. Hay un video de esta entrevista extraordinaria, que merece ser estudiada cuidadosamente, ya que muestra el pensamiento de los estrategas del Capital más perspicaces.


Roubini es totalmente escéptico acerca de la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para evitar un nuevo colapso económico, y mucho menos para salir de la recesión actual. Él no cree que un nuevo brote de flexibilización cuantitativa, tasas de interés más bajas, o cualquiera de las otras medidas propuestas, vayan a suponer ninguna diferencia: "Si la gente no quiere pedir prestado", se pregunta, "¿para qué va a servir bajar las tasas de interés?"


Argumenta que la cadena de crédito se ha roto y que el capitalismo ha entrado en un círculo vicioso en el que el exceso de capacidad (sobreproducción), la caída de la demanda de los consumidores, los altos niveles de deuda… todo genera una falta de confianza en los inversionistas que a su vez se reflejará en fuertes caídas en la Bolsa de valores, caída de precios de los activos y un colapso en la economía real.


Llega a la conclusión de que la economía de mercado no puede evitar una recesión, porque "no hay suficiente demanda final". También relaciona esta falta de demanda a un largo período en que el capital ha exprimido a la mano de obra, y la proporción de los beneficios ha aumentado a expensas de los salarios. Destaca la intensificación de la explotación, los salarios reales estancados o en descenso, y los niveles sin precedentes de la desigualdad como un elemento central para el estado turbulento de la economía en el mundo.


Al igual que todos los demás economistas, Roubini no tiene solución real a la crisis actual, a excepción de más inyecciones monetarias de los bancos centrales para evitar otra crisis. Sin embargo, admitió con franqueza que la política monetaria por sí sola no será suficiente, y que las empresas y los gobiernos no están ayudando.


Europa y los Estados Unidos están llevando a cabo programas de austeridad para tratar de arreglar su endeudada economía, cuando deberían estar introduciendo un mayor estímulo monetario, dijo. Sus conclusiones no podrían ser más pesimistas: "Carlos Marx tenía razón, en algún momento el capitalismo podría destruirse a sí mismo", dijo Roubini. "Pensábamos que los mercados funcionaban. No están funcionando".


Al recortar los salarios, han recortado el mercado, reducido la demanda final y causado una sobreproducción (exceso de capacidad) a escala mundial: "No se pueden seguir desplazando los ingresos de los trabajadores a los capitalistas, sin provocar un exceso de capacidad y una falta de demanda total. Y eso es lo que está pasando", indicó el economista.


Roubini predijo que hay más de un 50% de posibilidades de que todo el mundo se sumerja en otra recesión global y los próximos dos o tres meses revelarán la dirección de la economía: "Estamos a velocidad de punto muerto en este momento, y no sabemos si vamos a ir arriba o abajo ", dijo.


Roubini dice que está convirtiendo su dinero en metálico, apostando principalmente en bonos del Tesoro de los Estados Unidos "Ahora no es el momento para los activos de riesgo", dijo. El entrevistador del Wall Street Journal, a este punto totalmente alarmado, preguntó a Roubini si pensaba que la caída del capitalismo era inminente. Éste respondió: "No estamos ahí todavía", pero dejó claro que él pensaba que estábamos de camino hacia una "segunda edición de la Gran Depresión".


¿Estaba equivocado Marx acerca de la revolución?


Contrariamente a la imagen reconfortante que se solía presentar del sistema capitalista ofreciendo un futuro seguro y próspero para todos, vemos la realidad de un mundo en el que millones de personas sufren de la pobreza y el hambre, mientras que los súper ricos se enriquecen cada día más.


Volvamos el artículo de John Gray:


"Una pequeña minoría ha acumulado una enorme riqueza pero incluso eso tiene una cualidad evanescente, casi fantasmal. En la época victoriana los verdaderamente ricos podían permitirse relajarse, siempre y cuando fueran conservadores en la forma en que invertían su dinero. Cuando a los héroes de las novelas de Dickens por fin les llega su herencia, no hacen nada el resto de su vida". "Hoy no hay un paraíso de la seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué va a tener valor, incluso unos pocos años por delante". "Este estado de agitación perpetua es la revolución permanente del capitalismo y creo que va a estar con nosotros en cualquier futuro que sea realísticamente imaginable. Sólo hemos recorrido una parte del camino de una crisis financiera que pondrá muchas más cosas patas arriba".


¿Qué conclusión saca Gray de todo esto? Sólo que el capitalismo está destruyéndose a sí mismo: "El capitalismo ha conducido a una revolución, pero no a la que Marx esperaba. El apasionado pensador alemán odiaba la vida burguesa y miraba hacia el comunismo para destruirlo. Tal y como él predijo, el mundo burgués ha sido destruido".


Pero luego añade: "No fue el comunismo quien lo hizo. Es el capitalismo el que ha matado a la burguesía". Esta es una conclusión de lo más peculiar. La burguesía no ha sido "matada" en absoluto, por usar la terminología melodramática de Gray. Está muy viva. Tiene en sus manos la tierra, los bancos y las grandes corporaciones. Toma todas las decisiones fundamentales que afectan a la vida y el destino de millones de personas en el planeta.


Gente como Gray se ve obligada a admitir lo que no se puede negar. Sí, el sistema capitalista está en crisis. Todo el mundo sabe esto. Pero, ¿cuál es el antídoto a la crisis? Si el capitalismo es un sistema anárquico y caótico que desemboca inevitablemente en situaciones de crisis, entonces hay que concluir que con el fin de eliminar las crisis, es necesario abolir el sistema capitalista. Si dices "A", también se debe decir "B", "C" y "D", pero esto es lo que los economistas burgueses se niegan a hacer.


Lo que Gray y gente como él no pueden aceptar es que la crisis del capitalismo puede y va a terminar en la revolución socialista:


"Marx dio la bienvenida a la autodestrucción del capitalismo. Estaba seguro de que se produciría una revolución popular que instauraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano. Marx estaba equivocado sobre el comunismo. Donde fue proféticamente correcto fue en su comprensión de la revolución del capitalismo. No es sólo la inestabilidad endémica del capitalismo lo que él entendió, aunque en este sentido era mucho más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y la nuestra".


Pero ¡espere un minuto, señor Gray! ¿De verdad se imagina que una crisis que está arrojando el mundo al caos, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura… que todo esto puede ocurrir sin que se produzca una crisis social y política? ¿No puede ver que la crisis del capitalismo está preparando las condiciones para la revolución en todas partes?


Esto ya no es una propuesta teórica. Es un hecho. Si tomamos sólo los últimos doce meses, ¿qué vemos? Los movimientos revolucionarios se han producido en un país tras otro: Túnez, Egipto, Grecia, España… Incluso en los Estados Unidos tenemos el movimiento "Ocupa Wall Street" y antes que éste tuvimos las protestas masivas de Wisconsin.


Estos dramáticos acontecimientos son una clara expresión del hecho de que la crisis del capitalismo está produciendo una reacción masiva a escala mundial, y de que un número creciente de personas están empezando a sacar conclusiones revolucionarias. Esto fue resumido por Michael Moore en el programa de TV BBC Newsnight, cuando llegó a decir que "hay que acabar con el capitalismo". "Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución".


Esto es reconocido al menos por algunos de los estrategas del Capital, como Andreas Whittam Smith, un periodista financiero y fundador de The Independent. El jueves 20 de octubre, escribió un artículo con el título: Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución, donde dice:


"Si va a haber un estallido revolucionario, uno no recibe mucho aviso. Escribiendo de las revoluciones europeas de 1848, por ejemplo, un historiador [Peter N Staerns] señaló recientemente: ‘A principios de 1848 nadie creía que la revolución fuera inminente’.Ahora la razón por la que he vuelto a 1848 se debe a que esta fecha se repite continuamente en mi cabeza según se extiende la oleada de protesta contra el capitalismo contemporáneo por todo el mundo". "Ni París en 1968, ni tampoco 1917 a 1921 cuando, en el caos que siguió a la Primera Guerra Mundial, se estableció el dominio de los trabajadores temporalmente en algunas ciudades alemanas. En lugar de eso, he dirigido mi atención a 1848, cuando gran parte de Europa continental salió a la calle en lo que se hizo llamar la Primavera de las Naciones, o la Primavera de los Pueblos o el Año de la Revolución".


Whittam Smith, quien admite que estaría "horrorizado ante la perspectiva de la revolución o nada que se le parezca", sin embargo, cree que hay "una buena razón por la que debemos tener miedo": el intolerable abismo que se ha abierto entre ricos y pobres. Cita la consigna de "Ocupa Wall Street": "Lo único que todos tenemos en común es que somos el 99 por ciento que no tolerará más la codicia y la corrupción del uno por ciento" y continúa:


"Durante los últimos 25 años, el abismo entre los ingresos de los ricos y los pobres se ha ido profundizando. La disparidad que comenzó a desarrollarse en los Estados Unidos y el Reino Unido a finales de la década de 1970 se ha ido extendiendo. Un estudio de la OCDE publicado en mayo mostró que países como Dinamarca, Alemania y Suecia, que tradicionalmente han tenido una baja desigualdad, ya no se escapan". "El resultado es que en el Occidente industrializado el ingreso promedio del 10 por cien más rico de la población es de aproximadamente nueve veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esa es una diferencia enorme. Y si la comparación se hace entre, por ejemplo, la paga de los directores de las grandes empresas en comparación con la de su personal, la diferencia es asombrosa. En muchos casos, los directores ganan 200 veces más que sus trabajadores peor remunerados. En algún momento, esta diferencia excesiva va a causar problemas. ¿Ha llegado ese momento?". "Para volver de nuevo a 1848, en otro relato, el profesor Stearns escribió que la mayoría de las revoluciones de 1848 estallaron sin orden ni concierto. ‘Normalmente, solía haber un período breve y confuso de reivindicaciones y manifestaciones, durante el cual la incertidumbre del gobierno contribuyó a prolongar la tensión’".


Hay un claro paralelismo entre esto y lo que vemos ahora. Que el movimiento de protesta actual es confuso en sus objetivos es evidente. Pero refleja un estado de ánimo general de ira que se está acumulando bajo la superficie y que tarde o temprano tiene que encontrar una salida. Una encuesta de la revista Time mostró algunos resultados interesantes:


 "Estados Unidos: 54% tiene una opinión favorable del movimiento ‘Ocupa Wall Street’, el 79% cree que la diferencia entre ricos y pobres ha crecido demasiado, el 71% cree que los altos directivos de las instituciones financieras deben ser llevados a juicio, el 68% piensa que los ricos deberían pagar más impuestos, sólo el 27% tiene una opinión favorable del movimiento Tea Party (33%desfavorable)".


Por supuesto, es demasiado pronto para hablar de una revolución en los Estados Unidos Pero está claro que la crisis del capitalismo está produciendo un creciente ambiente de crítica entre amplias capas de la población. Hay un fermento y un cuestionamiento del capitalismo que no existía antes. Se puede decir que estos movimientos de masas carecen de un programa claro, y eso es ciertamente el caso.


Pero son sin duda movimientos anticapitalistas, y tarde o temprano, en un país u otro, la cuestión del derrocamiento revolucionario del capitalismo se va a plantear.


¿No hay alternativa?


Los economistas burgueses son tan miopes y estrechos de miras que se aferran al anticuado sistema capitalista, incluso cuando se ven obligados a admitir que está en un estado terminalmente enfermizo y condenado al colapso. Imaginar que la raza humana es incapaz de descubrir una alternativa viable a este sistema podrido, corrupto y degenerado es francamente una afrenta a la humanidad.


¿Es realmente cierto que no hay alternativa al capitalismo? No, no es cierto. La alternativa es un sistema basado en la producción para las necesidades de la mayoría y no para beneficio de unos pocos; un sistema que reemplaza el caos y la anarquía con la planificación armoniosa, que sustituye al dominio de una minoría de parásitos ricos con el dominio de la mayoría que produce toda la riqueza de la sociedad. El nombre de esta alternativa es socialismo.


Uno puede discutir acerca de palabras, pero el nombre de este sistema es el socialismo –no la caricatura burocrática y totalitaria que existía en la Rusia estalinista, sino una verdadera democracia basada en la propiedad, control y gestión de las fuerzas productivas por la clase obrera–. ¿Es esta idea realmente tan difícil de entender? ¿Es realmente utópico sugerir que la raza humana puede apoderarse de su propio destino y gestionar la sociedad sobre la base de un plan democrático de producción?


La necesidad de una economía socialista planificada no es un invento de Marx o de cualquier otro pensador. Fluye de la necesidad objetiva. La posibilidad del socialismo mundial se deriva de las condiciones actuales del capitalismo mismo. Todo lo que se necesita es que la clase obrera, que constituye la mayoría de la sociedad, se haga cargo del funcionamiento de la sociedad, expropie los bancos y grandes monopolios y movilice al colosal potencial productivo no utilizado, para resolver los problemas de la sociedad.


En su Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx escribió lo siguiente:


"Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos se están gestando, las condiciones materiales para su realización".


Las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos ya existen. Durante los últimos 200 años, el capitalismo ha creado una fuerza productiva colosal. Pero es incapaz de utilizar este potencial al máximo. La crisis actual es sólo una manifestación del hecho de que la industria, la ciencia y la tecnología han crecido hasta el punto en que no se pueden contener en los estrechos límites de la propiedad privada y el Estado nacional.


Hace veinte años, Francis Fukuyama habló del fin de la historia. Pero la historia no ha terminado. De hecho, la verdadera historia de nuestra especie sólo se iniciará cuando se ponga fin a la esclavitud de la sociedad de clases y comencemos a establecer el control sobre nuestras vidas y destinos. Esto es lo que el socialismo realmente es: el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.


La crisis actual no es más que una manifestación de la rebelión de las fuerzas productivas contra estas limitaciones sofocantes. Una vez que la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología sean liberadas de las restricciones sofocantes del capitalismo, las fuerzas productivas serían capaces de satisfacer inmediatamente todas las necesidades humanas sin ninguna dificultad.


Por primera vez en la historia, la humanidad estaría libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural. La cultura, el arte, la música, la literatura y la ciencia se elevarían a alturas inimaginables.

 
 
http://lalineadefuego.info/2011/12/09/marx-tenia-razon-por-alan-woods/

PRESIDENTE PIÑERA IMPIDE INGRESO DE HUGO MARCHANT A CHILE

Destierro político en democracia: La historia del chileno Hugo Marchant

Destierro político en democracia: La historia del chileno Hugo Marchant

“Y bien: concedo que al final ganaron la batalla,

Que falta conocer el resultado de la guerra.

Pero confieso que yo no extravié un grano de polen

Puesto que de esta tierra no me podrán apartar.”

 

Patricio Manns

 

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

Dos veces antes, Hugo Marchant Moya intentó ingresar a Chile. Pero el 2006 y el 2009 las campañas se organizaron muy lejos del país y con un insignificante apoyo interno. En cambio, el miércoles 30 de noviembre de 2011, Hugo -ex combatiente de la resistencia política y militar contra la dictadura, ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y parte del último destacamento al que había sido reducida esa agrupación  por la Central Nacional de Informaciones (CNI) en el primer tercio de la década de los 80’ del anterior siglo-  se encontró en el aeropuerto chileno con la posibilidad real de entrar a su territorio natal.

 

A comienzos de los gobiernos civiles de la Concertación que coincidieron matemáticamente con los albores de los 90’, a los presos políticos “implicados en casos emblemáticos” en la lucha antidictatorial (como el atentado frustrado a Pinochet) se les trocó los consejos de guerra por  penas de extrañamiento. De  alrededor de 30 antiguos prisioneros políticos, restan 8 en el exilio y Hugo Marchant informa que ‘entre el 2012 al 2014 vamos a quedar 4: Jorge Palma Donoso, Carlos Araneda Miranda, Carlos García Herrera y yo, que tengo hora para el 2017’.

 

Hugo (58 años, casado, 4 hijos, dos de su mujer y dos en común, Javiera y Juan Manuel), participó en el ajusticiamiento y muerte del general e Intendente de Santiago del gobierno militar, Carol Urzúa, en la mañana del 30 de agosto de 1983. El 11 y 12 de ese mismo mes se había realizado la cuarta protesta nacional contra la junta castrense. Sólo en la capital fueron asesinadas 29 personas, hubo más de 200 mil heridos y un millar de detenidos, sin anotar los allanamientos masivos, con tortura incluida, a poblaciones populares. Por su investidura pública como jefe de la jurisdicción de la comuna de Santiago, Carol Urzúa talló como uno de los responsables políticos del crimen y la represión. Marchant  sería detenido e iniciado su periplo de terror a una semana de la ejecución de Urzúa. De la captura de Hugo, su tortura de espanto, su consejo militar y castigo de fusilamiento, su celda por 10 años, y su destierro dictado por la administración concertacionista del demócratacristiano y furioso alentador del golpe de Estado de 1973, Patricio Aylwin, han transcurrido más de 28 años.

 

Sin embargo, en esta ocasión,  Hugo relata que ‘cuando llegué a la cabina de Policía Internacional en el aeropuerto, pasé mi pasaporte finlandés. Noté lo que había aparecido en la pantalla del computador por el rostro que puso el funcionario y su inmediato llamado a un comisario. Él me comunicó que tenía prohibición de ingresar a Chile. Yo le replique que ya lo sabía y  que mi presencia era y es parte de una campaña porque estoy cumpliendo una condena injusta en el extranjero. Los abogados que están con mi causa –Alberto Espinoza y Alejandra Arriaza- solicitaron que me dejaran un día en el aeropuerto, mientras la comisión de derechos humanos del parlamento hacía la solicitud al Ministerio del Interior para que me permitieran el ingreso a Chile. Sólo pedían  24 horas para que el juzgado correspondiente tomara resolución. Desde el Ministerio y por orden explícita de Sebastián Piñera se dio una rotunda negativa y se extendió el mandato de que debía devolverme por donde llegué. Mi pasaporte fue entregado al vuelo que me retornó a Buenos Aires el 1 de diciembre. En la capital argentina compré de nuevo pasaje para Chile, y en cuanto pisé otra vez el aeropuerto en Santiago, me comunicaron que el juez me había suspendido la pena de extrañamiento y otorgado el permiso de ingreso por razones humanitarias, como consta en el oficio número 392 / 2011 de la Corte de Apelaciones, firmado por el Ministro de Fuero, Joaquín Billard Acuña. Pero la policía me metió en el mismo avión de regreso a la Argentina. Las autoridades del aeropuerto esgrimieron que el decreto por el caso Carol Urzúa debía contar con el permiso del Presidente de la República. Y aquí estoy en Buenos Aires, contigo, a un costado del Obelisco.’

 

 

 

‘MI CABEZA NUNCA SALIÓ DE CHILE’

 

Mientras la mañana bonaerense del domingo 4 de diciembre pone el sol en clave vertical, Hugo Marchant explica que las campañas previas contra el destierro ‘no tuvieron efectos prácticos. Además coexistían lecturas encontradas respecto de sus contenidos. Algunos compañeros planteaban que la Concertación nos había traicionado y por tanto, tenía una deuda con nosotros. Yo en cambio, postulaba que las banderas de los Derechos Humanos pertenecen al campo popular, es decir, la Concertación no podía traicionar algo que no era parte de su naturaleza política. Todo lo que hemos logrado ha sido resultado de la lucha; nunca ha sido por “buena voluntad” de las clases dominantes. En esas dos campañas quedé en minoría.’

 

-¿Y esta última campaña?

 

‘La organizamos con mi compañera, Silvia Aedo. Como el movimiento estudiantil está en pie de lucha, pensamos agregarnos con nuestras reivindicaciones. Compramos los pasajes en Finlandia hace tres meses y se creó en el camino con muchos el Comité Fin al Destierro Ahora. De más está decir que los recursos son escasísimos.’ 

 

-¿Qué pensabas hacer durante el eventual permiso para estar en Chile?

 

‘Ir a encontrarme inmediatamente con Guillermo Rodríguez, “El Ronco” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64759), para conversar. Salir a caminar y visitar viejos amigos con mi hija. Participar de alguna movilización social,  mirar las caras, escuchar a la gente. En fin, abandonar al ermitaño que dejé en Finlandia.’

 

-¿Qué lectura haces de lo acontecido hasta hoy?

 

‘Que cuando el Estado carece de fundamentos impone la represión. Como ocurre contra los movimientos sociales y populares.”

 

-¿Y ahora qué?

 

“La cancha está bien rayada. Los abogados no han detenido su labor. El viernes 2 de diciembre interpusieron un recurso de amparo a mi favor. Mi batalla por retornar a Chile no ha terminado.”

 

-¿Por qué alguien que lleva casi 20 años fuera de Chile en un país tan desarrollado como Finlandia todavía busca retornar?

 

‘A mí la dictadura no me derrotó. Yo me siento tan revolucionario como toda la vida. Y estoy retratado en los libros que ha escrito Guillermo Rodríguez. Finlandia me recibió en noviembre de 1992 con los brazos abiertos, pero allí yo he vivido como un ermitaño. Primero trabajé paleando nieve y en la actualidad me desempeño como gestor inmobiliario. Estudié sin terminar, Ingeniería en Automatización e Informática, pero nunca logré hacer la práctica profesional por mis antecedentes. Pero más allá de la calidad de vida que ofrece Finlandia, hacer lo que uno quiere no tiene precio. Mi vida no tiene sentido si no participo de la lucha política de mi pueblo. Mi cabeza nunca salió de Chile.”

 

 

“HUGO, NOSOTROS CONFIAMOS HARTO EN TI”

 

Mientras el periodista paladea una gaseosa, Hugo enciende un cigarrillo de humo sin raíz y piloteando su máquina del tiempo recuerda que ‘Desde los tres años de edad yo viví en la población La Palmilla de la comuna de Conchalí (zona norte de Santiago pobre) con mi familia. Esos terrenos entonces eran  viñedos. Mi madre compró un sitio ahí. Ella trabajaba de obrera en una fábrica  de calzado, y se le pasaba pensando en voz alta. Era muy activa en la población, en la junta de vecinos. Mi padre en su juventud fue militante del Partido Comunista. Corría comienzos de los 60’ y en mi casa se hablaba mucho de política. Mi madre siempre fue allendista. Yo trabajaba con ella en un taller que había donde vivíamos. En la secundaria, a los 13 años, fui elegido presidente de curso en el Liceo de Hombres Nº 12, muy cerca de la Municipalidad de Conchalí. Entonces era nuevo el establecimiento. Por mi parte no tenía ningún apuro de militar en algún partido político; no entendía las discusiones de los muchachos más grandes y mis ideas tampoco encajaban mucho. Yo pensaba que los cambios debían ser profundos. Me acuerdo que mi hermana trabajaba de empleada doméstica en la calle Vitacura (avenida de adinerados) y me impactaba mucho cómo vivía la gente rica. Me costaba comprender que mi madre laborara de 12 a 14 horas diarias en la fábrica, que mi padre también trabajara en la construcción, mientras en casa apenas teníamos para comer. Carecíamos de alcantarillado, el piso era de tierra y el techo de fonola. Sacábamos el agua de un ramal. ¡Y además había gente todavía mucho más pobre que nosotros: personas, niños, jóvenes, que nos pedían a nosotros para comer!’

 

Hugo aplasta el cigarrillo con el zapato y relata que ‘cuando tenía 8 años, mi madre llegó una noche de la fábrica mientras mi hermana la esperaba con una taza de agua caliente, y se echó a llorar, contándole a mi hermana que “Don Jesús”, el jefe de producción de la fábrica le propuso que yo pudiera comenzar a ir a la empresa donde me instalarían un tablero de diseñador y pasarme lápices, porque era posible que hubiera heredado las habilidades manuales de ella. “No quiero para ninguno de mis hijos el trabajo miserable que tengo”, dijo. A mí se me grabó ese episodio.’

 

También evoca que ‘en la época de la guerrilla boliviana (años 60’) escuché por radio la lectura de la carta de un joven chileno dedicada a su novia para ser publicada en caso de que muriera en esa decisión.  Me impactó mucho que un  muchacho de Chile partiera a pelear de esa forma a otro país y hubiera caído en combate. Yo tenía 14 años de edad. Comencé  a madurar la convicción de que yo no sería del Partido Socialista ni del Comunista, grandes organizaciones que no habían logrado realizar transformaciones de fondo en la sociedad. Entonces la revista Punto Final imprimía en sus ediciones “El mini-manual del guerrillero urbano”, del brasileroCarlos Marighella. Por primera vez tengo noticias de la existencia del MIR; que se hablaba de la lucha por el poder, que estaba Cuba, Vietnam, el barrio alto, mi población. Cuando apareció el Frente de Estudiantes Revolucionarios en 1971 (FER, brazo estudiantil de masas y parapartidario del MIR) en mi liceo, me incorporé de inmediato. Había algo que me chocaba en el FER, eso sí. El muchacho encargado, súper infantilmente,  andaba uniformado con un abrigo azul marino, bototos, pelo largo, lentes oscuros y una pistola inútil. Él decía que era un militante “clandestino”’, y agrega que ‘Yo leía la documentación del MIR y me sentía interpretado por ella. Entonces había que ser “simpatizante” primero que militante. El joven “clandestino”, frente a mis solicitudes de ingreso, me informó que antes que todo había que “asumir tareas”. Yo estaba dispuesto, claro. En mi liceo campeaba la Democracia Cristiana y venían las elecciones de la Federación de Estudiantes Secundarios (Feses). Por la noche un pequeño grupo empapelamos el establecimiento. El director del liceo me envió a buscar al día siguiente. Mientras esperaba mi expulsión, recibí a cambio un “última vez” y la colocación de paneles de propaganda por agrupación al interior del recinto escolar. Asimismo, participé en un par de asambleas pro MIR para los jóvenes de liceo. A una de ellas asistió Nelson Gutiérrez (fallecido por una dolencia hepática y diabetes el 11 de octubre de 2008 en Concepción, Chile). Quedé tremendamente impresionado ante un análisis de la situación política que hizo. ¡Era primera vez que le entendía a alguien y me sentía plenamente identificado! En otra oportunidad oí hablar a  Bautista van Schouwen (líder del MIR, detenido el 13 de diciembre de 1973, según El Mercurio, y posteriormente  desaparecido) y quedé con la boca abierta. En fin, terminó 1971 y yo aún no podía ser militante del MIR. Salí ese año del liceo e hice el servicio militar.’

 

-¿Para qué?

 

‘Quería conocer las fuerzas armadas por dentro, en especial, con la Unidad Popular en el gobierno. Lo hice en la Infantería de Marina. Los primeros 4 meses permanecí de recluta en el Fuerte Borgoño en Talcahuano, donde pocos años después torturarían a los marinos democráticos. Los dos comandantes de compañía que estaban en mi época, el capitán Koeller y el teniente Cáceres, luego serían los señores del horror. Fui de los conscriptos mejor calificados de toda la compañía, y hasta me condecoraron. Elegí irme el último año del servicio militar a Iquique (Norte Grande). En el regimiento era fuerte la discusión política. Nació una gran simpatía con los sargentos y los cabos, en especial con el Sargento 1º Flores. Cierta vez nos dijo “¿Ustedes creen que esa cagada de uniforme y fusiles es para ir a pelear contra los bolivianos y peruanos? No huevones. Es para hacer lo mismo que el ejército contra los mineros en la matanza de la Escuela Santa María en 1907, donde asesinaron a mi abuelo.” Como yo siempre tuve facilidades para las matemáticas y había que enseñar a la tropa, y, por supuesto, era un muchacho de izquierda, hicimos rápida amistad con el Sargento Flores. Dentro de la suboficialidad el grueso era allendista, mientras que en la oficialidad pasaba lo contrario. En 1972 la burguesía y el imperialismo organizaron el paro de octubre para desestabilizar a la UP.Días antes, el Sargento Flores me aclaró que toda la preparación militar oficial fue echa para atacar al pueblo y que “si nos envían a la calle, la salida es sin regreso”. La Infantería de Marina operaba en unidades pequeñas y sobre objetivos concretos. Un cabo democrático, dependiente del entramado antigolpista diseñado por el Sargento Flores, y con quien saldría  en la patrulla llegada la ocasión, me instruyó sobre la manera de reducir a los soldados “obedientes” del mando oficial. Todo el paro de octubre estuvimos en disposición combativa. El 72 acabó mi servicio militar y en la despedida, Flores me dijo “Hugo, nosotros confiamos harto en ti. Pórtate bien”. Nunca más supe de toda esa gente.”

 

 

‘EL PODER POPULAR ERA LA LUCHA DE CLASES DESPLEGADA HASTA DENTRO DE LOS PARTIDOS’

 

El mediodía rebota en el Obelisco cuando Hugo narra que ‘De vuelta a Santiago las cosas habían cambiado notablemente. En mi población funcionaba el Comité de Abastecimiento Directo. Todas las señoras estaban muy bien organizadas y a mí me habían reservado el cargo de delegado. En La Palmilla estaban todos juntos y revueltos: comunistas, socialistas, lo que hubiera, creando poder popular. Vecinos que jamás había visto mover un dedo u opinar sobre algo, ahora se encontraban activos y politizados.’

 

-¿Cuál era la contradicción esencial en el campo popular en ese momento?

 

‘Hablo de lo que mejor conocí. De las poblaciones La Palmilla, La Pincoya, Juanita Aguirre. Los sectores más avanzados estaban empeñados en construir poder popular, formular sus propias organizaciones de poder. Y por otro lado, algunos sectores del PC, el PS, el MAPU, el MIR y la Democracia Cristiana estaban asociados excepcionalmente allí, unidos en el discurso contra el poder popular y con el apoyo obsecuente, acrítico, al gobierno de la UP. Los partidos estaban cruzados por esta discusión en su interior. Era la lucha de clases desplegada dentro de los partidos.’

 

-¿Qué rol asumiste en tu territorio?

 

‘Se realizó una asamblea en la población dirigida por militantes del PC, el PS, MIR, MAPU y DC. Ellos sostenían que, en materia de distribución de mercadería, había que sostener una buena relación con los comerciantes porque de lo contrario llegaría el fascismo. La asamblea estaba cocinada, claro. Yo solamente podía hablar con el compromiso de apoyar la mesa que conducía el encuentro. Como estaba la DC, se había eliminado la palabra “compañero” de las intervenciones. Entonces decidí subirme a un mueble, pedir la palabra y defender las posiciones que consideraba más justas, como la promoción del poder popular. Desde entonces los vecinos comenzaron a invitarme a todas las asambleas, mientras comenzaron a llegar militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), anarquistas, expulsados del MIR, etc. El objetivo era prepararnos para resistir el golpe de Estado que era inminente. ¿Pero cómo conseguir armas si no teníamos recursos?  En medio de esa dinámica, se dio el “tanquetazo” el 29 de junio de 1973 (ensayo y toma de temperatura de las FFAA para realizar el golpe poco después). Allí, casi por accidente,  participé en mi primera acción operativa. La idea era partir al barrio rico de Santiago, robar un auto y venderlo inmediatamente para comprar armas. En la acción misma -donde había militancia graneada o sin militancia como yo-, los otros compañeros se amilanaron e instintivamente tomé la iniciativa. Ahí me di cuenta con sorpresa para mí mismo, que las cosas con las que me comprometía las asumía sin vacilaciones. Desde la salida del servicio miliar no paré más. En las noches nos enfrentábamos a los grupos de ultraderecha de Patria y Libertad y la Brigada Rolando Matus que se tomaban los locales de las poblaciones. El tiempo tenía una dimensión distinta. Era como vivir muchos días en una hora. Y esta situación se repetía en otras poblaciones también. Abajo, las fronteras de los partidos políticos se habían transgredido en los hechos. Las políticas y discursos de Allende en orden a  que el pueblo es el propio sujeto de las transformaciones, se volvieron una realidad masiva. Fue el movimiento “natural” que desplegó la propia UP. La gente sola entendió que “ahora es cuando”.’

 

-¿Y el MIR?

 

‘Mi opinión, madurada en los años posteriores, es que el MIR, habiendo surgido como una generación revolucionaria, no logró superar lo que el propio MIR criticaba. En un partido revolucionario siempre va a expresarse también la ideología burguesa. Por eso, la lucha ideológica al interior del partido es una cuestión crucial. Es preciso el centralismo democrático y los congresos para readecuar las tácticas según el curso de la lucha de clases. Pero en el MIR las decisiones se tomaban en el estrecho ámbito del Comité Central únicamente. Es más, yo considero que el MIR no fue capaz de romper con la escuela estalinista. Ya en 1971 recuerdo que un militante del MIR me confidenció que estaba “la cagada” adentro porque un sector quería integrar la Unidad Popular y otro, no. (Mucho después, estando en el exilio en Viena, conocí dos miristas que ilustraban esa pugna. Uno era militante en el momento del golpe, seguía adentro, y el otro, Enrique Leiva, que había sido director de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso, se había retirado en 1979. Era socialista y había participado en la fundación del MIR. Enrique siempre me alabó la conciencia de clase y me criticó la mala formación intelectual. Empezó haciéndome leer novelas de García Márquez. Luego me anunció que ya era hora de entrar a textos más contundentes y me confió el “¿Qué hacer?” de Lenin. Paso a paso comencé a entender las cosas, recién entre el 75 / 76, luego del golpe de Estado).’

 

-Ya llegaba 1973…

 

‘En el 73 comenzaron a manifestarse las vacilaciones, enmascaradas de argumentos políticos que le hacían el quite a la lucha frontal y a su preparación. En ese devenir, caí detenido y encerrado en la cárcel pública a fines de agosto de ese año mientras hacía propaganda, lanzando por la noche unos panfletos muy sencillos.  5 días antes del golpe terminó nuestra condición de incomunicados. Como no estábamos encargados reos, podíamos salir en libertad. El “Conejo” Grez –uno de los 119 asesinados por los servicios de Inteligencia de la tiranía en 1975 en Argentina-, anarquista y estudiante de Filosofía, que era de armas tomar y a quien el propio Miguel Enríquez expulsó del partido, con pistola en mano le exigió al responsable político del PS en Conchalí que gestionara nuestra salida de la cárcel. El sábado 8 de septiembre ya estábamos en la calle de nuevo, ¡con la fortuna de que los días lunes los tribunales no funcionaban!’

 

-¿Qué hiciste?

 

‘Me fui a la casa de mi polola y el martes fue el golpe, donde sufrí uno de los días más tristes de mi vida. En la población Juanita Aguirre los compañeros se me fueron encima a demandarme las armas prometidas para la resistencia. “Armas no hay”, les dije. Un grupo quería amotinarse con piedras y barricadas. No me quedó otra que pedirles que por favor no lo hicieran, que lo único que quedaba era replegarse y aprender a luchar en otras condiciones. Finalmente los convencí y se fueron todos. Con el “Conejo” Grez y otros pocos nos dedicamos a meter en las embajadas a los “cadáveres políticos” que resultaban muy peligrosos si caían en manos de los milicos. El encargado militar del PS de Conchalí, con entrenamiento en Cuba, ya se había deshecho de las armas que guardaba. Nos advirtió sin enrojecer que si “no me protegen, yo voy hablar”, así que lo trasladamos a una embajada. En eso nos la llevamos al principio. En la Plaza Chacabuco existía un restaurante donde nos reuníamos alrededor de 12 personas de Recoleta, la Pincoya, Conchalí, en un apartado. Era gente dispuesta a seguir luchando y que provenía de la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), del ELN, del PS, del PC, de todo. En eso andábamos hasta que hubo la oportunidad de sacar al exilio –por intermedio de varios dirigentes del PS- gente que estaba mal, y a otros más jóvenes que estuvieran dispuestos a regresar. Era noviembre del 73’. Así que con unos pocos nos asilamos en la embajada de la India y sacamos la cabeza en Austria con Leonel Carreño.   Marcovich se fue a Bélgica. En Austria esperé largamente mi contacto para irme a Cuba, pero no pasó nada. Así es que me puse a trabajar remuneradamente.’

 

 

EDUARDO FERNÁNDEZ Y ENRIQUE LEIVA 

 

Hugo Marchant propone un paréntesis hecho de materiales de agradecimiento y homenaje. ‘A mediados de los 70 comencé a estudiar con Enrique Leiva. Y cuando, tiempo después, le conté que había solicitado mi ingreso al MIR, Leiva se enojó. Le expliqué que había estado todo ese período con la maleta hecha, que era joven, que debía elegir entre el PC y el MIR, que conocía los problemas internos, pero que el partido lo hacía uno también. Corría fines de 1977. Entonces Leiva me reveló asuntos del MIR que jamás me había comentado, como que la distancia de estatura política entre Miguel Enríquez y el resto de la militancia era sideral (con la excepción de   Bautista van Schouwen), y que Miguel equivocó la puntería cuando sobrevaloró su capacidad y no permitió que el partido se depurara íntegramente. “Por eso me fui”, sentenció Leiva, y agregó que le puntualizó a Miguel, “¿Qué pasa con la derecha del partido? ¿Con Nelson Gutiérrez? Porque la derecha puede adquirir formas tanto ultraizquierdistas, como abiertamente derechistas”.’

 

Y Marchant expone su memoria como una mano que sostiene algo que no se puede ver. ‘El otro mirista viejo que conocí bien fue al porteño Eduardo Fernández, que se desempeñaba en la unidad de Inteligencia  que dirigía Andrés Pascal en el partido, y que fue de los que salió “sin permiso” de Chile. De hecho, Fernández  partió a París a ofrecer explicaciones a Edgardo Enríquez (hermano de Miguel, tercer hombre del MIR, detenido y desaparecido en Buenos Aires, Argentina, el 10 de abril de 1976) que el dirigente no aceptó y lo envió a reunir dinero para la organización. A Pascal Allende le pasó otro tanto con Edgardo. En esa época llegó a Austria Erik Zott. Cuando cayó José Bordás, asumió la jefatura militar Zott, como tercer o cuarto hombre del partido. Había sobrevivido a la destrucción de la dirección del MIR en Valparaíso, y al centro de torturas de Colonia Dignidad. Eduardo Fernández y Enrique Leiva eran amigos, ambos provenían de Valparaíso y se conocían bien. Yo participaba de sus conversaciones, llenas de anécdotas y entretelones de los primeros años del MIR. Leiva se quitó la vida a fines de los 90’ y Fernández en 1986. Una frustración profunda y signada por la incomprensión los llevó a esa decisión, yo creo.’

 

 

LA OPERACIÓN RETORNO

 

-¿Y la famosa y trágica Operación Retorno?

 

‘En mi calidad de simpatizante del partido, pasó un compañero de la dirección regional a preguntar quién estaba dispuesto a retornar a Chile para hacerse parte de la resistencia. El hombre se entrevistó con cada uno de los miembros del local al que pertenecía y por fin me comunicó que yo había sido reclutado para cumplir las tareas del regreso. Al comienzo éramos 8 los comprometidos, pero a medida que se aproximaba la fecha de volver a Chile, se reducía la cifra. Al final quedé solo y partí  a recibir entrenamiento durante un año 4 meses en Cuba, donde me especialicé en logística, en el marco de un plan general que contemplaba una estructura de células clandestinas de trabajo. En esa especialidad éramos 5 compañeros, de los cuales reingresaríamos a Chile, dos.’

 

-¿Y luego de Cuba?

 

‘Volví a Austria para recibir las últimas instrucciones y despedirme. A solas, Enrique Leiva me dijo “te envidio”. Cada uno de los compañeros me manifestó lo mismo y alguno agregó que “simplemente no tengo el valor”. En el caso de Erik Zott fue distinto. “Lo único que puedo hacer es contarte mi experiencia”, y se largó en ese trámite. Él había alcanzado a conocer el trabajo de la Inteligencia de la dictadura y esa conversación fue riquísima.’

 

-Ya estabas listo para Chile…

 

“A los 27 años de edad, en noviembre de 1980 llegué a Chile. Volvimos varios compañeros que luego murieron en el intento guerrillero de Neltume y con quien participé en los cursos en Cuba. Mi teatro de operaciones fue en Santiago en la Fuerza Central, laborando en las tareas de logística.’

 

-Hay quienes plantean que la Inteligencia francesa, fogueada en Argelia, tenía permeado al MIR y sabía los detalles del retorno a Chile…

 

‘De eso no sé nada concreto. Lo que sí sé es que Nelson Gutiérrez había anunciado públicamente la Operación Retorno, incluso cuando todavía se estaba reclutando a la gente. La actividad era clandestina, pero no era difícil ubicarnos. Además que los servicios de Inteligencia europeos son muy sofisticados. A ello hay que añadir las dificultades que reportaba la falta de recursos de la organización, y que se conocía a quienes volverían. Nos manteníamos  compartimentados, pero de vez en cuando todos parábamos en el mismo sitio.’

 

-¿Cómo estaban las cosas en Chile?

 

‘Me encontré con lo que más o menos imaginaba. Los compañeros me corearon “bienvenido al frente” y que cuánto dinero llevaba. De los US$500 que traía me solicitaron 400. La organización se encontraba arruinada. No existían casas de seguridad, armas, ni fachadas. Nunca caminé tanto en mi vida. Carecía de medios hasta para el transporte público.’

 

-Pero pocos años después se voltearía el reflujo apabullante del movimiento popular con la crisis de la deuda…

 

‘En efecto. Sin embargo, en enero de 1981 la dictadura le dio un duro golpe a las Fuerzas Centrales del MIR cuando capturaron a Carlos García y detuvieron a buena parte de la militancia, entre ellos a “El Ronco”. Yo pienso que teníamos una concepción muy equivocaba de cómo operaba el enemigo. La dirección y cuadros medios del partido padecían un mal causado por los casos de Leonardo “Barba” Schneider (ex mirista, tornado en funcionario del Servicio de Inteligencia de la Fuerza AéreaSIFA), “El Fanta”, y otros, porque frente a los golpes que recibíamos, siempre buscaban una infiltración que pudiera explicar lo sucedido. Yo estimaba, por ejemplo, que si la represión nos detectaba, de inmediato nos mataría. Y que si ello no ocurría, era porque la tiranía nos había olvidado. Sin embargo, la realidad era muy distinta. Tanto ellos, como nosotros, cometimos errores. Después, ya en la cárcel, se dio una profunda discusión en el marco de cómo había sido diezmado el partido.’

 

-¿No tuviste encuentros casuales en el país?

 

‘En 1983 en Santiago, accidentalmente, me topé con el antiguo compañero que se disfrazaba de clandestino en los tiempos de mi secundaria en el FER y que nunca me permitió ingresar a militar al MIR. Él me dio una mirada entre que me ubicaba y no, y yo lo abordé con un saludo directo. Inmediatamente me respondió que “yo ya no soy el que tú crees. Ahora soy empresario, tengo una fábrica de pantalones y mi estadía en el MIR sólo fue la que tú conociste (1971). Sabía que andabas clandestino en el país y nunca me lo imaginé…” A lo que le contesté un simple “cómo nos cambia la vida”.’

 

-La resistencia reforzada ya se hallaba preparada para actuar…

 

‘En 1980 comenzaron a realizarse las primeras acciones contundentes, como el ajusticiamiento del Teniente Coronel Roger Vergara (director de la Escuela de Inteligencia del Ejército), las recuperaciones de dinero en distintos bancos y al mismo tiempo, y otras. Yo no participé en ninguna de ellas porque mi trabajo se centraba exclusivamente en la unidad de aseguramiento de la organización.’

 

-¿Cómo evalúas la iniciativa general del MIR en ese período?

 

‘Pésima. Pero para mí no era ninguna sorpresa, porque la Operación Retorno fue mal preparada desde el inicio. Lo más terrible es que por parte de la dirección del partido se efectuó una sobrevaloración de las condiciones para el tipo de lucha que emprendimos. El primer contingente del MIR que cayó justo después del golpe fue víctima de torturas atroces. Yo no puedo creer que de las mil personas que hayan pasado por esa experiencia, todas resistieran la represión salvaje. Hubo gente, claro, como Guillermo Rodríguez que salió de todo eso para continuar reagrupando compañeros y seguir la pelea. Son varios, es cierto. Pero son más quienes no estuvieron dispuestos a pagar los costos. También hay una buena cantidad que llevó adelante un buen trabajo en la retaguardia, en el exilio. Entonces para la Operación Retorno, la dirección dibujó proyectos de dimensiones imposibles ante los recursos humanos con que el MIR contaba. Faltaba la unidad ideológica necesaria y, por tanto, la disposición combativa para la misión. Por lo demás, ningún partido revolucionario tiene a todas sus fuerzas capacitadas para actuar en primera línea. El arte al respecto, es emplear a cada hombre y mujer en el mejor lugar que le corresponde, atendiendo sus habilidades. La Operación Retorno fue un derroche de oro. La dirección estaba empecinada en que los planes se cumplieran a como diera lugar. Y las debilidades eran palpables.’

 

-¿Pero no manifestaste lo que señalas?

 

‘Tuve una discusión con Arturo Villavela. A él me correspondía informarle sobre mi preparación logística y cómo concebía la tarea. A Villavela le molestó que fuera tan voluminoso el documento que le presenté. Abrió la primera página de mi informe y me indicó que yo tenía “serios problemas”, y  que “tú tienes que considerar que en Chile estamos frente a una dictadura militar y el ejército es profesional; y la única alternativa de triunfo que tenemos es a través de un ejército popular, profesional y revolucionario. Eso está concebido en nuestra estrategia”.’

 

-¿Por qué te hizo esas puntualizaciones?

 

‘Porque de acuerdo a mi análisis, a los estudios y la experiencia que había acumulado, quien hace la revolución son las masas. Por lo tanto, y según el contexto del Chile de entonces, por muy desolador que fuera el reflujo popular y terrible la dictadura, tendrían que emerger determinadas condiciones objetivas que dieran lugar a la irrupción popular mediante formas históricamente conocidas. Por eso para mí era preciso desarrollar desde ya toda clase de prototipo de lucha directa y armada para, estratégicamente, llegar a armar al pueblo. Se trata de intervenciones efectivas, exitosas, simples, con la convicción de que el propio pueblo será capaz de realizar políticas concretas mejores. Es decir, nuestra labor era crear condiciones mínimas materiales para que el pueblo contara con algo más que la piedra y el fuego para enfrentar al enemigo. En ese punto, Villavela me espetó que yo “estaba loco”. Le repliqué que de dónde saldrían los miembros de ese supuesto ejército revolucionario del pueblo. Finalmente quedamos en seguir la discusión después.’

 

 

DESESPERACIÓN  Y DEBACLE

 

No deja de mirar a los ojos Hugo cuando sintetiza que ‘En noviembre de 1982 lo único que quedaba de la Fuerza Central del MIR era nuestra unidad, la de aseguramiento. Y algo de la unidad financiera que dirigía Ginio Sperger. Aquí es imprescindible entender la relación que existía entre el hombre y el aparato. Hay un tipo de militante que jamás realizó trabajo público, de masas, que siempre se mantuvo al interior del aparato partidario, cautelando su funcionamiento endógeno. Y esta reflexión era vital porque la represión nos había castigado con acierto extraordinario. La situación política cambiaba diametralmente. Irrumpieron las marchas contra el hambre y las primeras protestas sociales. Es decir, la organización debía corregir su actuación, hacer un trabajo profundo en el pueblo. Pero ya la crisis en el MIR era honda.’

 

-¿Y tú en medio de la crisis?

 

‘De los tres años que estuve clandestino (80 / 83) muy escasamente participé en una reunión partidaria. Creo que fueron 4 veces. Un partido revolucionario debe siempre ser una organización de cuadros políticos, es decir que el militante condensa la política del partido, el militante es el partido. Mientras tanto, en la dirección se sufría una dura pelea entre Nelson Gutiérrez, Hernán Aguiló y  Hugo Ratier, como efecto de que  el MIR estaba aislado del pueblo y la represión nos vapuleaba neurálgicamente. Sobre todo en la primera línea de combate y no en otro lado.  En ese escenario nos llegó el mensaje de que había una postura muy fuerte al interior de la dirección que estimaba que entre nosotros existía un infiltrado, porque no se explicaba por qué la unidad a la que yo pertenecía todavía sobrevivía (!). A mí me pareció, por lo menos, descabellado. Pero yo tampoco contaba con argumentos fidedignos para fundamentar lo contrario. La escuadra financiera, 22 compañeros, se fue del partido casi en el acto. Paralelamente, en diciembre de 1982, apareció un artículo muy breve en el diario La Segunda (hijo vespertino de El Mercurio) donde se imprimió que el MIR estaba reducido a su mínima expresión y que no quedaba más que una sola unidad, fuertemente armada y militarmente bien calificada, y se mantenía dirigida por un ex cabo de la Aviación, como era la verdad. La dirección sacó de Chile a ese compañero rápidamente.’

 

-¿Qué hacer ante un cerco tan hábil sobre ustedes?

 

‘Se le ocurrió a la dirección que se realizara una operación de alta envergadura para ver cuál era la situación real.’

 

-¿Qué? ¿Planear una acción fuerte para detectar una eventual infiltración?

 

‘Jorge Palma Donoso, el jefe de la unidad,  me dijo que preparara armamento y que nos acuartelaríamos por un día y una noche. En la reunión, discutimos a “calzón quitado”. Lo más probable era que ya estuviéramos encuadrados por la dictadura. Todos convenimos en no aceptar salir en esas condiciones “con una cruz en la frente”. Sin embargo, según nosotros, el enemigo era incapaz de concebir solamente un tipo de acción por nuestra parte. No le interesaban los bancos ni la voladura de torres. Lo que no tenía contemplado supuestamente era que ajusticiáramos a uno de los suyos. Por tanto, asumimos el desafío de realizar una acción antirepresiva. Pero tenía que ser “diversionista” en términos de Inteligencia. Es decir, debíamos realizar maniobras que se leyeran como que estábamos apenas marcando el paso para mantenernos. No asaltar bancos, sino hacer operaciones de poca monta, como recuperar recursos en gasolineras, tanto para financiar la acción grande, como para distraer a la Inteligencia de la tiranía. El objetivo era montar una estructura clandestina nueva a partir del trabajo político que cada uno de nosotros tenía. En ese momento nos dimos cuenta que la cantidad de personas que confiaba en la resistencia era enorme. Asimismo, constatamos que constituíamos una fuerza operativa altamente cohesionada en lo ideológico-militar, y con potente disposición moral de combate. Confiábamos plenamente en una operación que significara una demostración de fuerza. En lo práctico, no trabajaríamos bajo ninguna fecha fija. El momento sería cuando tuviéramos preparados todos los requerimientos.’

 

-¿Qué curso tomaron las cosas?

 

‘Yo laboraba con Carlos Araneda. Asaltamos bombas bencineras, hicimos escuelas con la gente. Nosotros queríamos que el enemigo mostrara sus cartas. Como el golpe que daríamos sería duro, la respuesta sería peor. Incluso pensamos en que la operación no pudiera realizarse simplemente porque nos estuvieran esperando o nos capturaran antes de hacer nada. Nuestra apuesta principal estaba en la compartimentación. Ninguno de nosotros debía ni tenía cómo llegar a la dirección, ni tampoco entre los propios compañeros del equipo. Con la dirección el único que se vinculaba era el “Chico” Palma y se suponía que estábamos completamente desconectados. Los contactos eran mínimos.’

 

-Todo iba tal como lo organizaron hasta ese instante…

 

‘Así fue hasta el “Día D”. Todo el mundo se acuarteló y se realizó  la operación tal cual estaba planificada.’

 

-¿Qué hizo la dictadura?

 

‘La represión respondió cayendo sobre Fuenteovejuna y Jaraqueo (nombres de las calles donde habitaban militantes que fueron asesinados por agentes de la Inteligencia pinochetista, mientras otros ofrecieron resistencia armada), y capturaron al “Chico” Palma, Carlos Araneda y a mí. Mi turno ocurrió el 7 de septiembre de ese mismo año, a las 13:45, en San Pablo, muy cerca de Bandera. Yo venía llegando de un contacto realizado con Carlos Araneda en el cementerio de Maipú. Cuando viajaba hacia otro punto, noté algo extraño en el microbús así es que me bajé sin mirar hacia atrás. Vi a un policía de gendarmería que al advertirme abrió los ojos desmesuradamente. Iba a sacar mi arma cuando una mano me paralizó un brazo, otra mano el otro brazo, otra me jaló del pelo e inmediatamente me hicieron lo mismo en las piernas. Me metieron a un automóvil donde se percataron entre recriminaciones de las armas que llevaba encima, y me golpearon hasta dejarme anestesiado. “A la vida, no más”, me dije. En mi detención participaron alrededor de 30 agentes. Ahí comenzó el episodio con la Central Nacional de Informaciones (CNI).’

 

-¿Te trasladaron al cuartel de la CNI instantáneamente?

 

“Sí. Al principio me encerré en el discurso de que era un mero simpatizante de la resistencia, hasta que apareció un nuevo personaje que gritó “¡Qué va a ser simpatizante este huevón. Aquí yo soy el jefe y termina el hueveo!”  Deletreó mi nombre completo, mi nombre político correcto (“Manuel”), y a cada uno de los compañeros con los que trabajaba. Me consultó sobre Carlos García y si sabía lo que le había pasado. Yo respondí que no lo conocía personalmente, pero sí lo que le había ocurrido.  Carlos fue detenido con su mujer a quien, torturándola  en la “parrilla”, le arrojaron a su bebé mientras le aplicaban electricidad. El tipo, amenazándome, me dijo que acababa de tener en sus brazos a mi hija Javiera de 7 meses de vida. (Tiempo después, el propio Carlos García me contó que había soportado la tortura dos días). Entonces el funcionario me preguntó “¿Qué trato quieres hacer conmigo?”. Yo le repliqué, “¿qué trato podemos hacer si me tienes engrillado, con los ojos vendados, tienes a mi hija y mi mujer, y estoy en tu cuartel? ¿Qué capacidad de negociación puedo tener en estas condiciones?” Me dio un palmetazo y me espetó que “reconozcas lo que hiciste”. “¿Quieres que reconozca lo que yo hice en el ajusticiamiento de Carol Urzúa?”, manifesté, en tanto me corrigió “¡Mi general Carol Urzúa, concha de tu madre!”. “No tengo ningún problema”, terminé y me trasladaron a una celda.’

 

-¿Qué hiciste?   

 

‘En el calabozo me puse a pensar y pensar. Pasaron repartiendo comida y comí para asombro de mis captores. Ocurría que en esas condiciones el cuerpo me demandaba alimento por el desgaste energético. Incluso podía dormir, a menos que me despertaran. Cuando salí de la CNI, la doctora que me realizó el chequeo médico, me preguntó en qué fecha y hora estábamos. Acerté en la fecha y erré por 15 minutos de atraso en la hora. Me guiaba por la rutina de los milicos.’

 

-¿Qué pensaste?

 

‘Que la CNI decidía quién vivía y quién moría. En los periódicos ya había aparecido que habría pena de muerte para los autores del caso. Y a la CNI le interesaba corroborar quiénes habían efectuado todas las operaciones ligadas a los asaltos a gasolineras, el tema de los automóviles e información surgida por distintas vías. Y fundamentalmente, papeles con formas de escribir que encontraron en casa de Hugo Ratier y otros. Ahora, yo creo que cometimos un error grave cuando estábamos planificando el asalto a la segunda bomba de bencina. Éramos tres. Uno debía encontrar los lugares apropiados. El modo era el siguiente: nosotros reducíamos al taxista y luego lo llevábamos a un sitio donde meterlo en el portamaletas. Para el caso, fue en la comuna de La Florida que tenía calles anchas. Era mediodía, hacía mucho calor y no había un alma. Salvo un grupo de personas que nos topamos que estaba haciendo unos trabajos en la vía. Nos cercioramos de estar bien armados y llegamos al lugar convenido. Yo planteé que nos encontrábamos bajo vigilancia, pero mis compañeros me contradijeron. Cada una de esas operaciones tuve que relatarlas con lujo de detalles  a la CNI. E intentaba alargar al máximo las historias para que ganaran tiempo afuera. En un momento, uno de los agentes se molestó y me dijo que estaba mintiendo. ¿Pero por qué si conocían todo a través de sistemas de micrófonos? De hecho, el día que partí a acuartelarme justo antes de la acción, en el microbús, mientras me revisaba el cuerpo, me di cuenta de que me había quedado con las llaves de mi casa y como todavía tenía tiempo, me devolví tomando un transporte de vuelta para regresárselas a mi compañera. Los agentes de la CNI me recordaron el episodio, pero ellos lo interpretaron como una medida conciente de mi parte de contrachequeo. Nada que ver. Yo concluí que en realidad me querían vivo para fusilarme después. Es decir, efectivamente, la CNI nos tenía encuadrados. Y el único vínculo con que contaban para llegar a la dirección éramos nosotros, porque no quedaba nadie más activo.’

 

 

EL EXILIO SIN REINO

 

-¿No consideraste que la dictadura de algún modo, les permitió realizar lo planificado?

 

‘Algunos piensan eso. Sin embargo, yo creo que no fue así. Me baso en que la prensa de la época ya nos consideraba aniquilados y que sólo quedaba una base del MIR. Y que cuando comenzamos las acciones de poca monta, el régimen únicamente se dedicó  “a mantenernos” y que, por tanto, nunca podríamos dar un golpe serio. Es más, yo estimo que con la operación mayor los sorprendimos. Hubo acciones que no salieron ni en los periódicos ni en los interrogatorios. Yo creo que el ajusticiamiento de un general –que no estaba en su lógica- le generó un verdadero problema a la tiranía. A algunos generales, hasta ese momento, sólo la dictadura los había eliminado. Y además cometimos un desacierto. Después de la acción nosotros debimos haber regresado al lugar de acuartelamiento y esperado ahí lo que ocurriera. Pero luego de la operación cada uno se fue para su casa.’

 

-¿Y políticamente?

 

‘La Operación Retorno dio cuenta nítidamente de que existían diversos esfuerzos y proyectos al interior del partido, y que las diferencias al final se resolvían por consenso. Convivían estrategias insurreccionalistas, de guerra popular prolongada, tesis más conspirativas, etc. La dirección del MIR no se detuvo en la reacción represiva que recibiríamos en las condiciones de fragilidad en que nos encontrábamos. La dirección se obsesionó con una teoría basada en golpear con lo que hubiera, y blandió el argumento de la infiltración para explicar las innumerables bajas de compañeros y zanjar problemas en su interior. Pagaron y seguimos pagando muchos la ausencia de discusión colectiva. Y los sobrevivientes de la acción habríamos sido fusilados sino fuera por el movimiento social en alza y el surgimiento del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en ese período (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=113276).’

 

 

MIENTRAS TANTO

 

Hugo Marchant Moya tiene tras de sí el Obelisco. Su estadía en Buenos Aires quiere ser pasajera porque necesita volver a Chile, a esa lengua tumefacta que obliga a vivir de costado justo antes de caer al Pacífico. Hugo Marchant Moya lleva tanto gastando vista en fotografías, relatos a miles de kilómetros de su adolescencia y juventud, atrapado en el exilio, esa palabrota vieja y de rejas insondables, disciplinaria, castigo político que inventaron los griegos para equipararla con la pena capital.

 

Hugo nunca ha dejado de regresar a Chile. ‘Estuve preso desde el 7 de septiembre de 1983 hasta el día que partí al destierro. No fui liberado con el fin de la dictadura simplemente por la derrota política que sufrimos. Para la Concertación, bajo ningún punto de vista era posible la legitimidad de nuestra lucha. La salida de Pinochet había sido pactada y dentro de las condiciones y las convicciones de la Concertación, no estaban contempladas transformaciones en el modelo económico. Por un lado se sacaba de La Moneda al Capitán General,  y por otro lado, la Concertación ofrecía gobernabilidad y obtenía la administración ejecutiva del mismo ultraliberalismo reinante. De hecho, en una entrevista, luego de haber sido el primer Presidente elegido en las urnas post dictadura, Patricio Aylwin consultado por nuestro indulto a cambio del destierro, dijo que nosotros no estábamos en libertad, estábamos recibiendo nuestro castigo; y que los presos políticos éramos simples delincuentes con algún nivel de conciencia social.’

 

‘Vaya conciencia social’, piensa el periodista, y piensa en la solidaridad que se está organizando en ese mismo momento en Chile y en otros costados del planeta. También, con vergüenza, piensa en sus propios dolores, en sus muertos y sus militancias siempre atrasadas. Y contempla, con una libreta y un retrato fotográfico enmarcado de Gabriela Mistral bajo el brazo, a Hugo mientras se devuelve sobre sus pasos y le da un saludo como el de Guillermo Rodríguez la última vez que lo vio, en medio de una marcha de más de 100 mil estudiantes en Santiago de Chile, hace 4 meses atrás que parecen años.

 

 

Diciembre 6 de 2011   

Fin al cruel Extrañamiento fin al destierro, ahora

(Por Hugo Marchant y todos los que hoy sufren el destierro)

 
Veintiun años al momento
de esta pseudo democracia
y aún existe por desgracia
el maldito extrañamiento.
 
 - 1 -
Treinta  y  ocho años van
desde el vil golpe de Estado,
en que Chile fue ocupado
por una dupla rufián.
La derecha  y  su guardián
de uniforme y armamento,
ahogó en sufrimientos
a Chile y toda su historia,
democracia  giratoria
veintiun años al momento.
 
 - 2 -
Miles de asesinados
otros tantos perseguidos,
presos, desaparecidos
y un país entero atado.
Pues quedó encarcelado
con leyes de contumacia,
constitución la falacia
hecha  pa´ los empresarios,
pa´ patrones  cavernarios
de esta pseudo democracia.
 
 - 3 -
Aprovecharon los muertos
toda la sangre vertida,
y dieron su acometida
con terror, leyes e injertos.
Un estado coji-tuerto
nació de tal acrobacia,
políticos verbigracia
hoy se mueven con fruición,
en la vil constitución
que  aún existe por desgracia
 
 - 4 -
Los que hicieron resistencia
pa´  botar la dictadura,
la siguen pagando dura
por leyes de prepotencia.
Les aplicaron sentencia
de obligado cumplimiento,
destierro, alejamiento
de su familia, su tierra,
y todo lo que encierra
el maldito extrañamiento.
 
-Despedida-
El político se aleja
u olvida su promesa,
y la justicia tropieza
con la historia que no ceja.
La memoria y su madeja
urdimbre de bordadora,
va tejiendo la aurora
con acción y pensamiento,
Fin al cruel extrañamiento
fin al destierro, ahora.