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T r i b u n a c h i l e n a

La recuperación de la economía chilena.

La recuperación de la economía chilena.

por Patricio Guzmán 

De acuerdo con la información de las autoridades económicas1, ampliamente difundida y comentada, durante el segundo trimestre del 2010, en Chile el producto interno bruto (PIB) se expandió 6,5% respecto de igual período del año anterior.

El Banco Central informó que la demanda interna se expandió 19,4%, impulsada por el consumo y la inversión. El aumento del consumo reflejó principalmente el mayor gasto en bienes durables. En cuanto a la inversión, destacó la referida a maquinaria y equipos y la acumulación de existencias. 

Antes de hacer cuentas demasiado alegres hay que recordar que el PIB chileno para el año 2009 disminuyó 1,5%, y que además estamos que el punto de comparación es el trimestre de mayor impacto de la recesión global en el PIB de Chile  (-4.5%),  y de la caída de la demanda interna (-9.9%).  El consumo en el II trimestre de 2009 había caído 0.5%, (a pesar de un aumento del consumo del gobierno de 7.8%), y en cuanto a la inversión, la formación bruta de capital fijo en ese periodo de 2009 fue de -19.4%. Además si bien por un lado se puede hacer la lectura que se están superando los efectos del terremoto de febrero, por otro no es menos cierto que un alto porcentaje del incremento de la inversión, no es creación de nueva riqueza, si no simplemente recuperación de lo dañado o destruido, o recuperación de stocks.

Por otro lado la expansión del consumo, hay que relativizarla con el sostenido sobre endeudamiento que presentan cuatro quintiles de la población. Lo que pone en dudas la capacidad de expansión del consumo, e incluso su sostenibilidad en el medio plazo. 

Aún así, es indudable que respecto a la situación recesiva en el año anterior, la disminución del desempleo, (que de acuerdo con la metodología del INE hay que economía chilena ha experimentado una mejora importante. También hay que anotar la recordarlo), llegó al 8.5%, en el trimestre abril – junio de 2010. Esto es una tasa alta, pero respecto al 10,7% en el mismo periodo de 2009, en plena recesión, hay una disminución clara, que nos lleva de vuelta a tasas de desocupación similares a las del mismo periodo en 2008, que era de 8,4%. En cualquier caso Chile tiene tasas de desempleo altas, que no han aflojado no siquiera en épocas de mayor crecimiento, lo que indica que tenemos un alto desempleo estructural.  

Debido a la gran dependencia de Chile de la situación económica internacional, especialmente por el carácter exportador de recursos naturales de su comercio al exterior, principalmente cobre y otros minerales, las crisis globales y sus recuperaciones han tenido un fuerte impacto. Tanto la crisis asiática como la última recesión global provocaron crecimientos negativos del producto. 

El periodo de la década de los noventa constituye el mayor auge de crecimiento en la historia del país excepto en la crisis asiática, cuyo impacto en 1999, provocó una caída del PIB de -0,7%. Sin embargo, además en la década que siguió a la crisis asiática, hubo una caída significativa de la tasa de crecimiento promedio que en los años 1990 – 1999 había sido 6,4%, un 4.2% (un 3.7% si se considera el año 2009). Es importante considerar que en esos años no hay caídas sistemáticas de la inversión extranjera, las exportaciones (salvo en 2009) se mantuvieron bastante estables, e incluso hubo un alza impresionante del precio del cobre, por lo que la caída tendencial del incremento del PIB hay que achacársela a causas endógenas; la excesiva concentración oligopólica; las sobre ganancias de la banca; la persistente desigualdad de la distribución de la riqueza, la baja productividad; la incorporación de la mujer al mundo laboral reducida respecto a otros países del continente, un mercado por tanto limitado tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda, y cada vez más alejado de los llamados ‘mercados competitivos’2 defendidos por los ideólogos economistas neo liberales.. Todo lo cual indica que el modelo de acumulación del capitalismo chileno estaba llegando a sus limites antes del golpe recesivo de la crisis global.

Hay condiciones económicas internas por las que se llega a esto. Hay algunos otros datos que lo confirman. Por ejemplo, la inversión extranjera no cae mucho. Ver inversión extranjera acumulada: sigue estando en el orden de los 30 mil millones de dólares. El acumulado de la deuda externa como porcentaje del PIB: en la última década hay  un nivel de endeudamiento que es sólo la mitad de lo que era en el tiempo de la dictadura. Medido con las exportaciones: con un año y medio de exportaciones, Chile puede pagar toda su deuda externa. Antes se requerían cuatro años. No hay asfixia por endeudamiento. La ralentización o el estancamiento es, pues, una cuestión endógena.”3 
 

Una recuperación con señales preocupantes.

Estamos, pues viviendo una recuperación, pero con muchas señales de fragilidad, algunas provienen del capitalismo global en el que la economía chilena està plenamente inmerso, y otras debidas al agotamiento interno.

Los datos de las estadísticas oficiales de ingresos y gasto señalan que “a excepción del quintil más rico, el resto de los quintiles gastan mas de lo que perciben como ingresos”. Una parte de este gasto excesivo, puede saldarse liquidando activos. Pero si es persistente, los deudores deben llegar a alguna forma de “renegociación”, es decir, endeudarse para pagar deudas. Hasta un punto en que pasan a ser demasiado riesgosos y dejan de ser sujetos de crédito, incluso para el retail que cobra mayores intereses que la banca. 
 

Las perspectivas económicas internacional continúan sombrías.

A este mercado de consumo con un dinamismo ampliamente basado en el recurso al crédito, pero con un extendido sobreendeudamiento, lo que coloca la demanda de las familias  frente al riesgo de un colapso de su capacidad de endeudamiento, hay que agregar posibles nuevos shocks exógenos; la posibilidad de una nueva recesión en los Estados Unidos, La reemergencia de la crisis de la deuda en Europa, transmutada en crisis financiera; la posibilidad que China, hoy el principal destino de las exportaciones de Chile,  no consiga continuar la desaceleración controlada de su economía recalentada con ‘burbujas’ inmobiliarias y de deuda; los efectos recesivos de las políticas de austeridad en Europa, pero también en menor medida en Estados Unidos, con sus efectos recesivos, y de aumento del desempleo. 

En las últimas semanas las bolsas han dado nuevas muestras de su volatilidad, mostrando la fragilidad de la recuperación. Bajo el título  “Un camino lleno de baches hacia adelante para las acciones”. El equipo de análisis económico global de Roubini, ha entregado su previsión para los títulos de la bolsa norteamericana del índice S & P 500, allí indica que “…basamos nuestro análisis en nuestra evaluación de las condiciones macroeconómicas para corporaciones de EE.UU.. Los factores de carácter transitorio, a la recuperación se están desvaneciendo y es probable que revelan una economía mucho más lento”4. 

La economía chilena no escapará a los efectos de la crisis económica global, que a afectado especialmente a los países capitalistas más desarrollados, y que cuatro años de sus primeras expresiones, aún sigue su curso, el crecimiento global lento, en el mejor de los casos, viene a sumarse a los problemas encógenos que ya arrastraba la economía del país.

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