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Otro traidor de la izquierda jura en el Congreso chileno

Otro traidor de la izquierda jura en el Congreso chileno

Marcelo Schilling: de escolta personal de Allende a traidor en "democracia"

En la fotografía. Marcelo Schilling, quien juro recientemente ante el Congreso como nuevo diputado en reemplazo del fallecido Juan Bustos. Fotos: OPAL / Colaboradores

En los años ’90 estuvo al mando de operaciones de inteligencia y represión de grupos de izquierda chilena.

Por Prensa OPAL

jueves 14 de agosto de 2008

Schilling jura como diputado y defiende rol de “La Oficina”

El nuevo legislador llegó bien arropado al Congreso. Ingresó a la cafetería, esperando ser llamado a jurar, acompañado de los ministros del Interior, Edmundo Pérez Yoma, y de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo. Además, lo rodearon el presidente del PS, Camilo Escalona, y los también senadores Ricardo Núñez y Pedro Muñoz.

En una señal de lo complicado de su designación, algunos parlamentarios abandonaron el pleno, entre ellos los socialistas Marco Enríquez-Ominami y Sergio Aguiló, el ex PPD Álvaro Escobar y el UDI Iván Moreira. Sin embargo, la mayoría aplaudió calurosamente su incorporación.

Al término, Schilling expresó su emoción por llegar al Parlamento en reemplazo de su amigo Juan Bustos y manifestó su deseo de aportar, "aunque en áreas diferentes a las que dedicó Juan, porque su calidad de jurista y constitucionalista están fuera de mi alcance".

Schilling también salió al paso de las críticas que ha recibido desde sectores del propio PS -como el binomio formado por los congresistas Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami- y desde la izquierda extraparlamentaria por su rol en los años ’90 al mando de "La Oficina" en el desarme de grupos de izquierda como el FPMR Autónomo y el Mapu-Lautaro, que seguían operando.

"La gran mayoría de los chilenos hoy vive y trabaja en paz, las grandes personalidades y poderosos del país circulan sin guardaespaldas, gracias al trabajo que se hizo en la época del ex Presidente (Patricio) Aylwin, cuando se desarticuló a los grupos armados", precisó.

Agregó que muchos chilenos todavía le expresan su gratitud por ese trabajo de neutralización de la izquierda. En esta labor Schilling fue acusado de obstrucción a la justicia en relación al crimen del senador de la UDI Jaime Guzmán (esto explica el retiro de Moreira).


“LA OFICINA” medio para reintegrar a los militantes de la extrema izquierda en la sociedad. Así lo justifica hasta ahora el PS chileno.

La oficina fue creada por decreto en 1991 por el gobierno de coalición (DC-PS-PPD) formada para el fin de la dictadura, en 1989.

Los partidos democráticos habían aceptado entonces una transición negociada con los militares, permitiendo al antiguo dictador mantenerse como jefe del estado mayor de ejército, beneficiándose con ello de inmunidad.

¿Porque haber elegido Schilling ? Militante del PS, cercano Allende, ya trabajaba en los 70 en el ámbito de la inteligencia y la seguridad. Miembro de la escolta personal de Allende, exiliado en México después del golpe de estado, conocía perfectamente el funcionamiento, las estructuras, las motivaciones de los grupos que luchaban contra la dictadura.

Durante la "transición Democrática", una ley adoptada en 1992, creó un mecanismo que permitía a los presos políticos disminuir las penas a cambio de arrepentirse y entregar información sobre las actividades de sus movimientos.

Unos de los principales instrumentos de la Oficina fue la infiltración y Marcelo Schilling por su pasado estaba bien situado para organizarla.

La Oficina se presentaba entonces como un medio para reintegrar a los militantes de la extrema izquierda en la sociedad. Así lo justifica hasta ahora el PS chileno. Una representación "cínica", juzgan aquellos que tuvieron que enfrentarla. Es el caso de Ricardo Campos del FPMR, refugiado en Francia desde 1991: "Con el voto de la ley de delación una política de seguridad se puso en marcha. La oficina reclutaba los prisioneros políticos al interior y fuera de las prisiones, era gente que estaba quebrada psicológicamente y que tenían problemas económicos. Se les ofrecía trabajo y dinero a cambio de información."

Marcelo Mendoza, refugiado en Francia desde 1993, fue conectado por la oficina 1991, algunos meses después de su salida de prisión. Había militado hasta 1988 en el partido Mapu Lautaro y ligo amistad con numerosos presos políticos; "una red que les podía interesar" dice. Tres personas se le acercaron, los dos primeros son amigos, uno del PC y el otro del MIR, el tercero Lenin Guardia. "Querían información del grupo Lautaro porque decían que 'los militares querían matarlos, mas vale que nosotros los ayudemos. En la cárcel estarán mejor que muertos'. Les respondí que no podía ayudarlos y tuve mucho miedo", cuenta hoy.

"El ambiente era detestable" agrega Javier L., ex militante del FPMR refugiado en Francia desde 1988: "Todo el mundo sospechaba que todo el mundo era sapo. Dividieron para gobernar". Numerosos militantes iban a caer, llenando las cárceles o partiendo al exilio.

Pero la derecha chilena apuntaba, no los métodos empleados, pero el hecho de que ciertos miembros de la Oficina estaban implicados en atentados. Schilling es puesto en acusación en 1996 por la jueza Raquel Campusano, encargada del caso del asesinato en 1991 de Jaime Guzmán, el ideólogo de la dictadura, autor de la constitución de 1980, todavía en vigor.

Se le acusa de haber obstaculizado la justicia, protegiendo personas que participaron en este atentado para trabajar en la Oficina a cambio de su impunidad. Pero los cargos fueron anulados por la Corte Suprema.

En el caso Guzmán, el juez Hugo Dolmestch, encargado del dossier, interrogó a Schilling a propósito de la muerte de un antiguo miembro del FPMR, Agdalin Valenzuela, que colaboró activamente con la Oficina antes de ser asesinado en 1995. Schilling podría estar todavía involucrado en este caso pero como testigo.

De hecho la principal acusación contra él que le hacen sus detractores es de orden "ético". Aceptó una misión poco digna, utilizando sus contactos anteriores para detener numerosas personas. Pero para la s autoridades chilenas lo hizo en nombre del interés supremo del Estado: Cuando la democracia retorno, el gobierno debía demostrar que controlaba la situación dotándose de un aparato de información independiente de los vinculados a las FF.AA. Una misión que Schilling supo cumplir.

Pero ciertos grupos de la izquierda chilena nunca aceptaron las "negociaciones con la dictadura, como la salida de presos políticos mientras Pinochet quedaba impune", explica Cecilia Ortíz del MIR. Sus posiciones obstaculizaban el "proceso histórico" en curso, se defiende Oscar Vallespir, presidente del PS chileno en Francia: "Había que neutralizar la acción de grupos que no operaban en el marco de la ley, hacerlo de manera civilizada. Para estar a la cabeza de un organismo así, cualquier cuadro del PS habría aceptado."

"Toda democracia debe tener un servicio secreto: no hay nada sorprendente en esto. Pero el fin no justifica todos los medios", agrega Ricardo Graf, un antiguo del MIR.

"En lugar de utilizar agentes de Estado, ellos utilizaron prisioneros políticos y sus familias", dice Carlos García, ex prisionero político que cumple pena de extrañamiento por 40 años.

En el centro de este debate entre lo "moral" y lo "realista" se encuentra el itinerario de Marcelo Schilling, un nuevo diputado que desembarca en el congreso con un equipaje bien cargado.


Fuentes: La Nación / mercadonegro.cl / OPAL

 

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