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EE.UU.: ESTADOS UNIDOS-AMÉRICA LATINA: A PROPÓSITO DE LA GIRA DE BUSH

por tribunachilena el 04/03/2007 20:49, en Internacionales

20070305004940-10643.gifEnviado el Domingo, 04 marzo a las 14:11:11
Debilitado tras perder la mayoría en el Congreso a manos del Partido Demócrata, con una amplia oposición interna a su nueva estrategia guerrerista en Iraq y con pronósticos de un "aterrizaje suave" en la economía de Estados Unidos, entre el 8 y el 14 de marzo el presidente George W. Bush visitará Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.


Según han declarado los subsecretarios de Estado Nicholas Burns y Thomas Shanon, 2007 será el año de la consolidación de las relaciones de la Casa Blanca con América Latina. No obstante, no están claros los motivos del viaje.

En otras circunstancias, la profusión de gobiernos que se apartan del "Consenso de Washington" y en un giro a la izquierda se proclaman nacionalistas y o socialistas, anunciando la expropiación de activos de empresas extranjeras o cuando menos la renegociación de su permanencia en sus territorios, habrían significado preocupación para Estados Unidos.

Pero Bush está agobiado y hasta ahora, salvo el fallido intento por reflotar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la cumbre de Mar del Plata, no había volteado a ver hacia la subregión.

Ello no quiere decir que no exista una estrategia para América Latina. El "patio trasero" del imperio está alebrestado y Estados Unidos ve peligrar su influencia y los intereses económicos de las compañías transnacionales con casa matriz en su territorio.

Por ello, con eje en el combate al "terrorismo" y al "populismo radical", el Pentágono ha venido rediseñando una nueva red de bases militares en el subcontinente, mientras el Departamento de Estado despliega una diplomacia de guerra que tiene como blancos principales a Cuba y Venezuela.

No será una gira fácil. Se anticipa una gran ola de protestas y algunos efectos colaterales. Por ejemplo, en Uruguay, donde el mandatario estadunidense permanecerá 28 horas, el anuncio de su presencia provocó fisuras en el gabinete de Tabaré Vázquez.

El propio presidente uruguayo dejó en "off-side" a su canciller Reinaldo Gargano, quien se enteró por la prensa de la visita de Bush.

Gargano, partidario del Mercosur, es el principal opositor gubernamental a la política de acercamiento con Estados Unidos impulsada por el equipo económico de Vázquez, principalmente, los ministros Danilo Astori y Jorge Lepra.

La visita de Bush también ha desatado contradicciones en el seno del Frente Amplio, en especial en sectores que pertenecen a la izquierda histórica, que ha condenado la invasión a Iraq y denunciado la política desestabilizadora de Estados Unidos respecto a los gobiernos de Hugo Chávez, en Venezuela, y de Evo Morales en Bolivia, y con relación al Plan Colombia.

El trago es amargo para la izquierda con una larga y frondosa historia de lucha contra el imperialismo. Por eso, las reacciones no se hicieron esperar. La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, del Partido Comunista, tildó a Bush de "execrable asesino belicista". Y se desató la polémica.

Por otra parte, aunque Bush estará aislado, y habrá poco protocolo y mucha "pesca" en la estancia presidencial de Anchorena, lejos de la gente, será recibido por una manifestación callejera en Montevideo a la cual ha convocado el PIT-CNT, central única de los trabajadores uruguayos.

Parece claro que el gendarme del mundo intentará alinear a Uruguay a su lado, erosionar el MERCOSUR y aislar a los procesos que hoy tienen como referencia a Venezuela y Hugo Chávez.

Asimismo, el viaje de Bush a Brasil y Uruguay parece estar vinculado de manera estrecha a la cuestión de los biocombustibles.

Se ha especulado que Estados Unidos podría levantar la prohibición a la importación de biocombustibles brasileños. Brasil produce la mitad de los biocombustibles del mundo y tiene 80 millones de hectáreas en la Amazonía que, según un experto, "van a transformarse en la Arabia Saudita del biodiesel".

La celulosa, otra de las fuentes de biocumbustibles, de la que Uruguay puede llegar a ser un gran productor, será casi con seguridad uno de los temas que Bush conversará con Vázquez.

Aunque difícilmente sea un tema de conversación entre Bush y Luiz Inacio "Lula" da Silva, recientemente la Agencia de Inteligencia de Brasil advirtió en un informe sobre la presencia de militares estadunidenses en la Amazonía, lo que ha sido considerado como una amenaza de "invasión silenciosa" en el Cono Sur.

El eje de las preocupaciones se ubica en un punto denominado "triple frontera", un área que comparten Brasil, Argentina y Paraguay. Se trata de una posición geoestratégica, rica en recursos naturales, en la que ha puesto su mira Washington. La zona incluye el Acuífero Guaraní, la segunda reserva de agua dulce del mundo.

Los servicios de inteligencia estadounidenses han sembrado la idea que en la zona existen "células dormidas" de Al Qaeda, y ello le ha permitido a Washington establecer allí nuevas bases militares.

En particular destaca la base Mariscal Estigarribia, en el Chaco paraguayo, muy cerca de Argentina y a 250 kilómetros de Bolivia, país rico en reservas gasíferas y petrolíferas.

Según reportes de la prensa paraguaya, la familia Bush ha comprado más de 90.000 hectáreas de tierra en el Chaco, una región rica en gas natural.

La llegada de James Cason como embajador a Paraguay es un signo de la importancia que Washington concede a esa parte del subcontinente. Cason fue comandante de la OTAN y jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Cuba. No se descarta que Bush quiera hacer de esa subregión una nueva Colombia.

La visita de Bush a Colombia planeada para el 11 de marzo, servirá para dar un espaldarazo al presidente conservador Álvaro Uribe, en el marco de la polémica desatada por lo que en Estados Unidos ha sido bautizado como "Paragate".

Esto es, el escándalo suscitado por los nexos de seis congresistas con grupos paramilitares, que obligó a renunciar a la canciller colombiana, María Araújo.

La "parapolítica" colombiana podría afectar el tratado de libre comercio negociado entre Uribe y Bush, y también el Plan Colombia, especialmente ahora que el Partido Demócrata, crítico del proceso de paz con las AUC, tomó las riendas del Congreso en Washington.

Algunos miembros del Capitolio comienzan a citar el "paragate" como prueba de que Estados Unidos debe revisar su relación bilateral con Colombia.

Según declaró en audiencias la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ante los comités de Relaciones Internacionales del Senado y la Cámara de Representantes, la alianza con Colombia es una "prioridad clave" de la administración Bush para combatir a los narcotraficantes y a los "terroristas".

Este año fiscal Estados Unidos destinará a Colombia 586 millones de dólares. La mayor parte, 367 millones, irían a la Iniciativa Andina Antidrogas, es decir, a la lucha antinarcóticos.

Otros 139,5 millones, al Fondo de Apoyo Económico, y 78 millones a la financiación de militares en el exterior, y los 1,5 millones restantes, a entrenamiento castrense.

Según el Center for International Policy (CIP), entre el 2000 y el 2006 Estados Unidos invirtió en el Plan Colombia cuatro mil 681 millones de dólares.

Cerca del 80 por ciento de esos fondos fueron para programas militares, antinarcóticos y antiterrorismo y 20 por ciento en desarrollo social y alternativo.

Aunque faltan meses para la votación en el Congreso, hay quienes creen que los demócratas serán un hueso muy duro de roer. Otros no descartan que los congresistas mantengan su respaldo al Plan Colombia.

Muchos sectores en Washington creen que esa iniciativa ha funcionado porque impidió que los narcos llegaran al poder en Colombia.

Además, en la capital del imperio, Colombia cuenta con aliados indirectos formidables: sus vecinos. Los fantasmas de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega juegan a favor de Álvaro Uribe

En ese contexto, la brillantez de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, quien acompañará a Bush en su gira, empieza a ser criticada. En un reciente artículo de portada de la revista Time se cuestionaba: "¿Es Condi el problema?".

El semanario afirmó que si la política internacional del presidente George W. Bush es criticable, debe serlo también quien la maneja.

De acuerdo con la publicación, Rice no supo entender lo que pasaba con Al Qaeda antes del 11 de septiembre, y hoy Estados Unidos tiene líos en Iraq y Afganistán, donde no ha podido consolidar un proceso de paz.

Fuera de eso, Washington es odiado en los cuatro puntos cardinales, incluida América Latina.

Por Carlos Fazio. El autor es un destacado articulista de la prensa mexicana.

Santiago de Chile, 4 de Marzo 2007
Crónica Digital/PL




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