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Chile: El reciente desastre minero, en la mina San José, no es una casualidad

Chile: El reciente desastre minero, en la mina San José, no es una casualidad
Alirio Herera

El derrumbe de la mina San José no es más que el resultado de la presión, ejercida por el capital, por llevar más allá del límite físico factible las condiciones materiales en las cuales se desarrolla la relación de explotación del trabajo asalariado.

El bloque dominante asume, con sangre fría, los costos políticos de este riesgo, sin duda, consciente del control social que ejerce sobre los asalariados chilenos. No en vano las organizaciones sociales intermedias (Partidos Políticos, Centrales Sindicales, medios de comunicación y demás organizaciones coadyuvantes) han sido, al margen de la farándula, durante más de 20 años, un eficiente cómplice en el creciente control centralizado del capital transnacional en la economía nacional y en el control y manipulación de las huestes asalariadas que aún, incluso ven en sus enemigos, una opción de salvación.
Michelle Bachelet -hija del destacado general Bachelet, patriota y leal, organizador de la mayor red de abastecimiento popular, las JAP (Junta de Abastecimientos y Precios), creada en Chile, para resistir y vencer el “golpe blanco”, en Octubre de 1972, con el cual los yanaconas y aliados internos del imperialismo yanki intentaron derrocar al presidente Allende- en reciente encuesta de imagen aparece beneficiada como la figura política con la mayor aceptación de los consumidores chilenos, no obstante, en su gobierno se realizo, hasta ahora, el mayor saqueo minero ambiental. El capital transnacional, bajo su gobierno, retiro desde Chile, según el Bco. Central, una cifra superior a 70.000 millones de dólares. ¿Podría su padre reconocer a su hija?.
La Concertación de partidos por la Democracia es la agrupación política chilena que, en la historia de nuestro país, con creces, ha servido con mayor eficacia al capital transnacional comenzando, en su beneficio, con la desnacionalización de los ingentes y colosales recursos mineros y ambientales con que cuenta nuestra nación. No han sido más que los socios estratégicos encubiertos del Imperialismo. En su acción “vendepatria” han superado a la oligarquía tradicional
El Gobierno de Piñera, su oponente electoral en el binominalismo, originario de la oligarquía tradicional, socio natural del imperialismo, no puede ser distinto de los gobiernos de la Concertación, a pesar de tomar algunas medidas como levantar, aunque gradualmente, el descuento de salud a los chilenos económicamente pasivos. Sin embargo, sus recientes medidas no lo diferencian de sus opositores, como se sabe, intento imponer, como lo hizo Lagos, so pretexto de cubrir gastos del terremoto una invariabilidad tributaria para la minería transnacional que controla el cobre chileno. No obstante, ante su fracaso, por el rechazo de la Concertación, incremento en el exterior la Deuda Pública por un monto de 1.500 millones de dólares muy superior a los 600 millones dólares que le hubiese permitido recaudar la “invariabilidad”. Por tanto, sus “carencias” financieras quedaron resueltas, y más, con un excedente del cual se desconoce su destino. A pesar de todo, ha trascendido que, ya intenta negociar con la Concertación un nuevo proyecto de invariabilidad.
Piñera, fiel a su origen y en su agresividad mercantil, ha llevado a replicar el modelo de la “concesión plena” (o perpetua) de la minería (“Inventado” por José Piñera, su hermano) al ámbito del espectro de las frecuencias radioeléctricas que, en complicidad con la Concertación, comprometen el futuro de la comunicación digital al limitar el libre acceso al nuevo espectro digital y facilitar con la “concesión a perpetuidad” el control de la información en manos de grupos económicos y transnacionales.
El reciente desastre minero, en la mina San José, no es una casualidad. Es la consecuencia lógica del modelo de saqueo, depredador y explotador, impuesto desde el momento mismo del golpe de 1973, por el imperialismo y las transnacionales, que obliga por la racionalidad propia del capital, maximizar las utilidades, a llevar, incluso traspasar, el límite físico factible de las condiciones materiales de la relación de explotación.
El capital, por cierto, para llegar a este extremo requiere que exista un gran destacamento de asalariados, sin trabajo o en trabajos de baja calidad y carentes de toda fuerza política que los proteja, dispuestos a emplearse independiente de todo riesgo.
Utilizando las recientes palabras, en una acida critica al gobierno de Piñera, de un destacado “concertacionista”…“En Chile faltan empleos de calidad para 600 mil desocupados, para gran parte de los 400 mil trabajadores en empleos con apoyo del Estado y para un alto número de trabajadores por cuenta propia subempleados. Además, faltaría otro millón de empleos para una participación laboral como la de los países OCDE y generar condiciones de estabilidad para una gran proporción de los trabajadores que se desempeñan con contratos por obra o de plazo fijo, sin acceso a capacitación ni a sindicalización”. En suma, en Chile, más de la mitad de la fuerza de trabajo disponible, vale decir, más de 3.400.000 trabajadores, vende su fuerza de trabajo en condiciones inferiores al estándar que fijan los países capitalistas que conforman la OCDE.
Al momento, cuando ya han pasado más de 72 horas del derrumbe minero que compromete el mayor número de vidas (33), el bloque en el poder, por la presión internacional, comienza a movilizar equipos de salvataje de significativa tecnología, pero, que en su cuantía de inversión en pesos constituyen una miseria al lado de los montos descomunales en dólares que, anualmente, obtienen las transnacionales en este saqueo.
Al momento, también, 31 presos políticos mapuche cumplen más 28 días en huelga de hambre, en una acción de resistencia, contra el bloque dominante, propia de este aguerrido pueblo, que lleva toda una historia en su lucha de sobrevivencia iniciada, hace más de 500 años, desde el momento mismo que desembarca el Capitalismo en América.
Sin duda, el saqueo minero y ambiental que permite rentabilizar los beneficios del capital transnacional se hace incluso cobrando vidas humanas, continuara de no mediar una acción decidida de los trabajadores de nuestro país por defender su vida y la de sus seres queridos.


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