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Dirigentas Bancarias de Chile: Las mujeres vienen por sus fueros

por tribunachilena el 23/11/2009 18:37, en Sindicales

20091123223721-ministerio-del-trabajo-858875501.jpgAndrés Figueroa Cornejo

Si bien la paridad de género en la labor asociada a la lucha por los intereses de los trabajadores todavía es un objetivo a cumplir, las representantes mujeres agrupadas en la Confederación Bancaria de Chile avanzan con paso de gigantes a cobrar protagonismo cuando ya en la esquina termina la primera década del siglo XXI.


“Yo elegí este camino porque me sentí directamente afectada por los atropellos dentro del banco. Siempre he sabido llevar una lucha por los mios, y ahora me di cuenta que podía hacerlo por los demás. En este camino he vencido varias dificultades y miedos. Y ahora me siento muy capaz.” Así habla Magali Soto, dirigenta del Sindicato de Trabajadores del Banco París.


En Chile, cada día que pasa más mujeres ingresan al mundo laboral asalariado. Ya se acercan a la mitad de toda la fuerza de trabajo del país. Sin embargo, e independientemente de los títulos, la experiencia y las capacidades –similares a la de los varones-, según el Servicio Nacional de la Mujer, obtienen por la misma función que realiza un hombre, un tercio menos de remuneración. También, les resulta mucho más difícil acceder a cargos jerárquicos superiores, hasta ahora y salvo excepciones, reservados para los hombres.


La mujer sindicalista


Pero si la discriminación contra la mujer también se expresa en el trabajo, en el ámbito sindical general, lamentablemente, no ocurre algo muy distinto.


Sin embargo, en la Confederación Bancaria se han dado pasos sustantivos contra la corriente patriarcal y machista que todavía gobierna las relaciones sociales y de género en Chile. De hecho, el máximo cargo de la única multisindical del mundo financiero tiene nombre de mujer: Andrea Riquelme Beltrán.


Maritza Mendoza, dirigente del Sindicato Call Center del Santander afirma que “en el trabajo vulneran a la mujer más que a nadie. Te recriminan por todo”.


La Presidenta del Sindicato Personal Support, Angélica Espinoza grafica claramente su decisión a la hora de asumir una responsabilidad colectiva: “Yo llegué aquí porque en el trabajo había muchas injusticias. Yo soy perseverante. Y a través de una censura contra un directorio que servía a la empresa, hicimos nuevas elecciones y salí Presidenta”, y agrega que “hemos tenido hartos problemas con la empresa, porque no les gusta que dirija una mujer. La empresa me empezó a tratar como si yo no sirviera para esto, y criticó que estuviéramos en la Confederación , como si la Confederación fuera un lugar de peces grandes y yo fuera una persona chiquitita.”


Soledad Fernández, dirigenta del Sindicato Multinegocios Banefe explica cómo llegó al sindicalismo cuando dice que “La mayoría de nuestro Sindicato son mujeres. Nos sentimos pasadas a llevar, nos sentimos agredidas y humilladas. Formar un sindicato en el Santander y sobre todo en Banefe fue como tirarse a los leones. Tuvimos que organizarnos a escondidas, calladas. Al principio la gente tenía mucho miedo. El banco nos presionó para que no formáramos el Sindicato, pero nosotros seguimos en la lucha. Después tuvimos una huelga larga y agresiva. Hemos llevado adelante un montón de demandas contra la empresa. Nosotros sabemos que van a seguir golpeándonos, pero seguiremos luchando. Yo no puedo ver que pasen a llevar a las personas. Las injusticias te cambian. Al final una apuesta a otro tipo de sistema, uno más equitativo, en que una pueda trabajar tranquila, donde prime el respeto.”


Impacta y sobrecoge escuchar a Marcela Santibáñez, Presidenta del Sindicato Banco Falabella. Su experiencia insobornable y su enorme sensibilidad social quedan en vitrina cuando cuenta que “Las injusticias me llevaron a formar un Sindicato. Si los compañeros no llegaban a las metas impuestas por la empresa, simplemente quedaban de brazos cruzados. Me indignaba cómo la gente se sometía producto del temor. La empresa llegó a ofrecerme como 70 millones de pesos para que no hiciera nada por los trabajadores. Pero a mí me interesa la gente. Después de muchas dificultades y amenazas, llegué a pensar en irme. Pero finalmente seguí adelante.” Marcela, además de dirigenta, es dueña de casa, casada, tiene 3 hijos, “y debo cumplir los dos roles.”


Pero no es la única. Margorie Sáez, Presidenta del Sindicato Call Center Santander, narra que “Yo ingresé por casualidad al sindicalismo. Por problemas con el aire acondicionado en la oficina conocí a los dirigentes de la Confederación. Nunca pensé en ser dirigenta. Ahora soy Presidenta. Soy soltera y tengo 3 hijos. El Sindicato pasa a ser tu segunda casa, y a veces, la primera. Yo estoy convencida de que la gente puede obtener lo que se merece.”


Diferencias de estilo


¿Creen que existen diferencias entre las dirigentas y los dirigentes sindicales en el ejercicio cotidiano y práctico de la defensa de los trabajadores?


“Los hombres son llevados a sus ideas. Yo soy más intuitiva. Soy crítica para ser mejores. A los hombres les cuesta todavía reconocernos la razón”, opina Magali Soto.


“Nosotras le damos otra mirada al sindicalismo. Nosotras ofrecemos una visión más amplia. Los hombres a veces son muy cuadrados”, dice Maritza Mendoza.


Angélica Espinoza no se queda atrás cuando indica que “Mis compañeros tienen más confianza en la mujer. Una trata de buscar la solución”.


Manifestando su convicción, Marcela Santibáñez señala que “Nosotras somos más humanas, reconocemos a las personas con todos sus problemas”.


La Presidenta del Sindicato Banco Itaú, Lorena Navarrete, precisa que “El hombre guarda más distancia. Nosotras somos más intuitivas. Para una mujer hay más compañerismo. El Sindicato no es sólo un trabajo más.”


La nueva dirigente del mismo Sindicato de Lorena, Andrea Oliva resume el ejemplo social que quieren impregnar las mujeres en su labor de liderazgo al confiar en que “Espero que seamos capaces de formar mujeres más capaces, más luchadoras”.


Finalmente, Andrea Riquelme, Presidenta de la Confederación de Sindicatos Bancarios corona la feliz arremetida de mujeres en el sindicalismo afirmando que “la creciente participación de las mujeres en la organización activa de las y los trabajadores contra el sistema capitalista anuncia ya el porvenir de una sociedad más justa e igualitaria”.


Atención caballeros. El sindicalismo deja por fin de ser monopolio de los varones. Las mujeres vienen por sus fueros históricos. E inteligencia, calor, compromiso y belleza son una combinación que ilumina el horizonte de una futura humanidad de libres e iguales.


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