Facebook Twitter Google +1     Admin

Hace 34 años un 11 de septiembre

por tribunachilena el 10/09/2007 20:16, en Opinion

20070911001638-pinochet-20y-20aylwin.jpg

 

El Chileno.cl 

Chile conmemora el Dia del Duelo Nacional. Nuestras banderas se inclinan respetuosas en las tumbas de nuestros mártires. Chile reitera el juramento de que “nunca más” y reitera su exigencia eterna de justicia para las víctimas.

Chile recuerda hoy el fatídico día en que fue derrotado el movimiento popular que llevó a Salvador Allende, en elecciones limpias y libres, al poder en Chile, un 4 de septiembre de 1970.

El 11 de septiembre de 1973 fue un martes igual que este año y el Presidente recibió la primera noticia de la insurrección aproximadamente a las seis de la mañana. La Armada estaba sublevada en Valparaíso y los barcos de la flota de Estados Unidos operaban en aguas territoriales chilenas ya que se estaba realizando un ejercicio conjunto de ambas marinas en el marco del Pacto Militar Interamericano.

El gobierno de Allende, apoyado por la Unidad Popular (alianza de partidos de izquierda y centro izquierda) fue derrotado. No fracasó ya que el país fue artificialmente parado en parte por huelgas políticas insurreccionales de gremios y dueños de camiones financiados por los servicios secretos de los países desarrollados de América y Europa y apoyados por una alianza entre la Democracia Cristiana y la derecha agrupada en un partido de nombre “Nacional”. Chile fue acosado por una agresión concertada que intentó “hacer crujir” la economía chilena como ordenara el Presidente Nixon a sus asesores en presencia de Agustín Edwards, el dueño de El Mercurio que fue el agente extranjero mas exitoso de la insurrección ya que no sólo logró que la CIA financiara su periódico y sus empresas en Chile, sino que al autoexiliarse en los Estados Unidos influyó y manipuló a los funcionarios del poder en los EEUU para lograr el derrocamiento de Allende.

En Chile, a partir de unos primeros días en que los militares, por no estar muy seguros de que podían vencer definitivamente, hicieron toda clase de promesas como que los trabajadores mantendrían sus conquistas, la libertad sería resrtaurada y la democracia nuevamente establecida.

Fueron tantas estas declaraciones que hasta el mismo presidente del Senado (sucesor legal de Allende y que según la Constitución debía asumir la Presidencia y llamar a elecciones en seis meses pudiendo el mismo ser candidato) se hizo presente en una ceremonia sin mayor sentido que hicieron los cuatro insurrectos en la Escuela Militar en la que patéticamente se auto entregaron el mando de la nación, el Presidente del Senado llegó a la Escuela Militar porque se suponía que los Democrata Cristianos habían apoyado el golpe con todas sus fuerzas y debían cosechar los frutos de la aventura político-militar y recibir el premio que corresponde a tales esfuerzos.

No fue tomado en cuenta. Se asegura que le fue requisado el auto oficial del Presidente del Senado y fue enviado de vuelta a casa en un jeep militar haciéndole sentir claramente que sus servicios ya no eran necesarios y menos los de su partido al que no tomaron en cuenta para ningún cargo ni para responsabilidad gubernamental alguna.

De hecho al poco tiempo y ya consolidado el poder en manos de la clique civil-militar que se aprestaba a tomar las riquezas del Estado por asalto, los democrata cristianos, antiguos aliados y feroces y decisivos enemigos de Allende, fueron perseguidos, aislados, los bienes de su partido expropiados y sus dirigentes incluso fueron víctimas de atentados como el caso de Berrnardo Leigthon y su esposa en Roma.

Quien pretenda que la Democracia Cristiana fue engañada, o es un ingenuo o es tonto de remate. Quien se une con traidores y filibusteros termina siempre traicionado cuando se trata de repartir el botín.

La carta de Eduardo Frei al Primer Ministro italiano Aldo Moro de nada sirvió. Ni la disciplinada manera como apoyaron el golpe. Ni el discurso de Andrés Zaldívar antes de que asumiera Allende en el que llamó a una “corrida bancaria” por televisión nacional. Nada sirvió. Los militares se deshicieron de la DC como de un empleado molesto y poco fiable.

Quizás en el futuro y cuando lleguen otros al mando de la DC se pueda evaluar el profundo error y la traición a sus principios que cometió la dirigencia democrata cristiana al colaborar con el golpismo y derrotar a Allende.

Hoy parecen estar nuevamente en posición de dejarse seducir por la derecha. Bien se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Los acontecimientos que siguieron son conocidos. El terror duró 17 años.

El dictador no cayó. Fue desplazado del poder con garantías y asegurada su vida y su patrimonio y la impunidad de sus colaboradores mas cercanos por un proceso que fue llamado “transición pactada”.

El gobierno de los EEUU lo había “dejado caer”. Cuando vieron que en Chile había aparecido un embrión de ejército que no pudo ser derrotado por Pinochet y que incluso casi logra eliminarlo en una emboscada. Cuando vieron que había un movimiento de masas gigante en Chile y que el peligro real de que esas masas se conectaran con el germen de ejército que los servicios de seguridad no pudieron eliminar y menos vencer, entonces Washington visualizó claramente que Pinochet de ser un “salvador” del capitalismo en Chile se había transformado en un obstáculo, como lo dicen claramente los documentos capturados a un coronel chileno secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en la época.

Había llegado la hora de “entregar lo accesorio para salvar lo principal”. La hora de la “transición pactada”.

Por esta transición pactada hubo un recambio en el control de la administración del país, mientras todos los llamados “enclaves de poder de la dictadura”, siguieron con su capacidad de influir y mandar intocados.

El modelo económico, la doctrina de las FFAA, el control sobre la prensa, la legislación dictada por un fantasmágorico “Poder Legislativo” compuesto por los jefes jerárquicos de las doistintas ramas de las FFAA y el jefe de la policía militarizada chilena, no perdió vigencia alguna, fuera de algunos retoques cosméticos necesarios por ser ciertas disposiciones realmente aberrantes y anacrónicas, como sacadas del museo franquista español.

La constitución redactada por Jaime Guzmán y un grupo de asesores entre los que se contaba hasta un profesor de extrema derecha alemán de la Universidad de Würzburg, no fue tocada en este “pacto”, el que consideraba acuerdos secretos, ni siquiera escritos, que aseguraron entre otras cosas que ninguna de las privatizaciones de la parte mas valiosa y estratégica del patrimonio industrial y de infraestructura chileno serían revisadas.

Empresas gigantes como la Empresa Nacional de Electricidad que había electrificado todo el país y poseía centrales hidroeléctricas y toda la infraestrucura de ella fueron privatizadas por métodos oscuros que fueron la hora para oportunistas que de la noche a la mañana terminaron millonarios y al final “vendieron” lo que nunca fue de ellos a consorcios extranjeros.

Porque los aventureros, al igual que los piratas del Mar Caribe, una vez consolidados en el poder tomaron el botín de guerra de los derrotados, en este caso la mayoría de los chilenos. Todas las empresas del Estado fueron repartidas entre amigos, colaboradores. Extensas propiedades territoriales fueron donadas a los soldados que colaboraron en la “guerra”
Fundos, aserraderos, islas, territorios completos fueron “regalados” como lo hizo César con sus legionarios después de derrotar a los galos.
Declararon el Estado de Guerra para aumentar los sueldos de los soldados que reciben una prima especial por actuar “en guerra” y sobre todo para poder identificar como “enemigos” a quienes ellos mismos quisieran, ponerlos delante de tribunales militares y condenarlos rápidamente, lo que ocurrió con miles de chilenos inocentes y que antes del golpe eran funcionarios del Estado o de empresas del Estado, que actuaban legalmente y protegidos por el “estado de derecho” y que el miercoles 12 de septiembre se transformaron en delincuentes, criminales, guerrilleros y todos los epítetos irracionales y sin sentido que comenzaron a usar los insurrectos para descalificar a sus “enemigos”.

Los insurrectos crearon su propio GULAG en todo Chile y cientos de miles de ciudadanos fueron encerrados en campos de Concentración que tenían una simulitud siniestra con los campos de exterminio nazi en Europa.

La campaña de propaganda, apoyada en los dos únicos periódicos que quedaron con vida después del golpe: El Mercurio y La Tercera, hincó sus garras mentirosas en la mente de los chilenos de tal manera que aún hoy ciertos mitos, mentiras, invenciones de esa propaganda son tomados por muchos en Chile como la verdad mas completa y perfecta.

Uno de los mas efectivos y que aún pena en Chile es el mito de la absoluta ineficiencia del Estado para manejar empresas. A pesar de que el mito es desmentido diarimente en Santiago cuando los millones de chilenos se suben al Metro, a pesar de que hay empresas estatales como CODELCO que entregan miles de millones al Estado chileno, el mito sigue vivo y los gobiernos de la Concertación nada han hecho ni para desmentirlo ni para superar la legislación que le ata las manos al Estado para crear empresas, fomentar la investigación pura, crear teconologías propias...etc.

Es el trigésimo cuarto aniversario del golpe que le cambió la vida y la biografía a millones de chilenos. A unos directamente, a otros indirectamente y transcurridos 34 años, los que tuvimos la oportunidad de sobrevivir y ser testigos del Chile antes del golpe y conocer el Chile de hoy, sólo podemos entristecernos en estas fechas porque todos los datos, toda la realidad actual nos confirma que el golpe y sus consecuencias fueron un retroceso brutal para Chile y que lo que llamaron “modernización” no fue otra cosa que retrotraer a Chile a los años 30 y antes. Toda la sacrificada obra de decenas de años por modernizar realmente a Chile, por dotar al país de una industria eficaz, de un bienestar económico estable y serio, bien fundado, todo destruido, regalado a trasnacionales sin patria, destruido por razones ideológicas, arrasado.

Es especialmente grotesco escuchar o leer a los panegiristas del “modelito” chileno. A los que tratan de convencernos de que la pobreza no existe en Chile, a los que fascinados como los conejos ante los faroles del auto en la noche, creen que Chile ha progresado, ha avanzado hacia el desarrollo, cuando lo que vemos en Chile es que el país es una mera factoría extranjera en la que los chilenos, si todo sigue así, llegará un día en que estarán demás, sobrarán. Ya casi nada nos pertenece a los chilenos en nuestro país. Miríadas de trabajadores en el extranjero trabajan para abastecernos de todo y nosotros pagamos con la poca renta que nos dan las minas expropiadas por Allende.

Los extranjeros sacan de Chile riquezas gigantescas cada año y en Chile queda el hoyo y los salarios miserables.

No queremos referirnos al estado en que está la educacióin chilena, el sistema de salud, el desarrollo industrial, la ciencia, el arte, la cultura en fin.
Es por esto que creemos que el día 11 de septiembre debería ser un Día del Duelo Nacional, que la bandera chilena debería tener una cinta negra eterna en su colorido para recordar para siempre a la desgracia de Chile, que se debería sistemáticamente eliminar todo nombre, todo recuerdo presuntamente heroico de las calles y pueblos de Chile que tenga que ver con los criminales del Once, desde eliminar la vergüenza de que haya en Santiago una principal avenida con el nombre de esta fecha hasta la última calle de población nombrada con el nombre de algún esbirro del dictador.

En cada centro de tortura, de detención, en cada lugar donde los crímenes de la dictadura se cometieron, sea en contra de las personas, sea en contra del patrimonio chileno debería una placa, un monumento recordatorio.

Necesitamos un archivo completo de los crímenes y no sellado con un secreto “legal” como lo está el Informe Valech. Debería haber un registro completo en imágenes, sonido y escrito de todos los testimonios de los crímenes de la dictadura.

Para que nunca mas se atrevan a levantar la mano en contra de Chile.

Chile, es decir los chilenos que es lo mismo (Chile somos todos), si quiere evitar que se cierre el “experimento” neoliberal con la desaparición del país y su transformación en un mero territorio en que empresas gigantes arrasan con todo lo que contiene debe iniciar un camino de discusión, de diálogo que nos lleve a pensar y a definir que organización social queremos y como queremos vivir en nuestra Patria, acción que debe culminar necesariamente en una Asamblea Constituyente que apruebe y plebiscite un nuevo orden legal, político, económico y social para los chilenos, dejando en la historia el engendro antidemocrático que nos impuso la dictadura, que es un impedimento objetivo para el desarrollo nacional, para la existencia misma de Chile como Nación y como Estado.

Finalmente y desde estas modestas páginas rendimos un homenaje a Salvador Allende y todos los caídos en La Moneda el 11 de spetiembre, a los que cayeron luchando contra la dictadura en los 17 años de terror que atenazó a Chile con su garra codiciosa, sangrienta y brutal y a los que siguen luchando por la república de ciudadanos, por la libertad, la independencia de Chile y que son herederos legítimos, igual que Allende, de los que fundaron el país en el siglo XIX y que nos señalaron el camino.

Chile debe liberarse de la dominación de ideologías extranjeras, de consorcios extranjeros y de los “chilenos” con pasaporte extranjero que nos dominan y sirven a intereses que no son los nuestros.

Publicado el : |2007-09-10|


¿Buscas algo?

Utiliza este buscador:

Si no encuentras lo que buscas escrbenos un comentario.

Enlaces

Algunos sitios recomendados

    Secciones

    Todas las secciones del blog