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Las guerras ideológicas preventivas

por tribunachilena el 05/01/2007 20:17, en Opinion

Eliades Acosta Matos (Cubarte/Adital)

A través de la historia los imperios han intentado expresar su condición no sólo en el terreno militar o económico, sino también en el de las ideas. Nunca ha escapado a su olfato hegemónico el dejar resquicios para creencias o teorías que puedan desafiar, llegado el caso, su ejercicio del poder absoluto.

Un imperio eficaz no es aquel que disponga de más legiones o ejércitos, de mayores flotas o arsenales para implantar su hegemonía, sino el que genere constantemente concepciones globales que afiancen su poder y discursos convincentes que lo justifiquen, confiriéndole invulnerabilidad.

Cuando un imperio logra que su razón global se incorpore en la cosmovisión individual de sus súbditos puede aspirar a una cierta estabilidad interna y a disfrutar de un período de pax imperial, más o menos fecunda. Cuando ambas esferas se separan o enfrentan se anuncia en lontananza la decadencia y se vislumbra el inevitable colapso. El propio concepto de "Razón de Estado" expresa la necesidad de "pensar", esto es, de razonar, prever y adelantarse a los sucesos que tienen como deber los grupos de poder, detectando los peligros y eliminando a los adversarios potenciales, incluso, antes de que estos ataquen. Las guerras ideológicas preventivas son tan antiguas como la Humanidad, mucho más que la que George W. Bush ha declarado al mundo después del 11 de septiembre del 2001, pero los neoconservadores que mueven desde las sombras los hilos de su gobierno están recurriendo a ellas con desesperación, espantados por las perspectivas de un planeta mucho menos dócil y gobernable de lo que creyeron.

Es abigarrada, exuberante, pero escalofriantemente coherente la panoplia de ideas, conceptos, teorías y dogmas a que han recurrido los ideólogos neoconservadores para facilitar el avance de las legiones del imperio, tanto las militares como las empresariales, en su marcha tenaz hacia la conquista del último "oscuro rincón del planeta". Movilizados sin necesidad del acicate de la prédica de ningún Pedro el Ermitaño, esta cruzada de ideas se ha puesto en marcha agitada por el santo celo de ejecutar el programa de reconquista y contrarrevolución mundial contenido en el "Proyecto para un nuevo Siglo Americano", de junio de 1997.(PNAC, por sus siglas en Inglés)

Las etapas bélicas del PNAC las estamos presenciando en Afganistán e Irak. Las otras, las que se diseñaron aplicar en la esfera de la diplomacia pública o el también llamado "poder suave", comienzan a ocupar un lugar destacado en la agenda del Imperio, y especialmente en la del Presidente-emperador.

Cuando las cosas empiezan a salir mal en los campos de batalla y las nuevas posesiones imperiales se rebelan; cuando el estallido de los coches-bombas se incorpora a la vida cotidiana de las colonias, incluso de las ciudades-metrópolis; cuando regresan horizontalmente a casa muchos de los soldados que fueron despedidos con flores y marchas patrióticas; cuando se revela el horror de las torturas, masacres, secuestros y ejecuciones extrajudiciales del ejército imperial dislocado en los frentes, el mismo que se soñaba formado por cruzados impolutos, animados por la fe y el espíritu; cuando las ideas se radicalizan y las actitudes se tornan manos racionales, ha llegado la hora de la guerra ideológica preventiva, el turno de las negociaciones, el momento en que el imperio enviará a su casa, dentro del diario, a través de los canales de televisión, las páginas web o los blogs de Internet, a un sonriente académico, elegante y seguro de si mismo, convincente como un vendedor de seguros y encantador como una estrella de cine. De por sentado que después de escucharlo, usted se sentirá mejor, comprenderá lo que está sucediendo, agradecerá al Presidente Bush por su corajuda defensa de la libertad, la democracia, la paz, y la civilización occidental, y se alistará para combatir, aunque sea modestamente, contra las hordas de bárbaros antiamericanos que avanzan asolando todo a su paso, desde Indonesia hasta las selvas colombianas.

El académico que le envían, por ejemplo, se dedicará a explicarle el "Indice de los Estados fallidos, 2006", usando para ello una metodología al parecer irreprochable fundamentada en la aplicación de un software con estadísticas, fórmulas matemáticas y hechos de la historia reciente, especialmente aquellos vinculados con el ascenso de Hitler al poder, ante la indiferencia de las potencias europeas y de los propios Estados Unidos. Sin que lo agite la menor sospecha, usted se enterará que existe una organización "no gubernamental", por supuesto norteamericana, llamada "Fund for Peace", cuyo slogan es "Promoting Sustainable Security", la cual publica cada año, a partir del 2005, una especie de hit parade del desorden, la ingobernabilidad, el caos y la anarquía de las naciones del planeta. Nadie tiene que convencerlo, mucho menos el gentil académico que le mandaron, de que se trata de una lista en la que nadie quisiera figurar, pero que los Estados Unidos tiene el deber de compilar y publicar, a manera de advertencia y admonición paternal, para que cada cual ponga su casa en orden y contribuya de esta manera, conscientemente, al orden mundial, que es el orden, casualmente, que busca imponer el gobierno de los Estados Unidos.

Puede que usted se resista a aceptar tan extraña lógica, pero el académico le explicará con paciencia, que es imprescindible que las naciones pongan de su parte, de manera voluntaria, por supuesto, para que los Estados Unidos puedan ejercer su poder imperial, que a todos conviene. El Index… actuaría aquí como una especie de primera advertencia que envía el Sheriff del pueblo a la casa de una familia díscola y mal llevada. Mediante un recadero desarmado se les haría saber que sus escándalos y peleas molestan, y pueden llegar a soliviantar los ánimos del resto de las familias del pueblo. Esta advertencia, de no ser tomada debidamente en cuenta, podría ser seguida por la visita del propio Sheriff, quien suele andar con dos Colt a la cintura y un Winchester listo para ser usado, en cualquier momento.

Llegada la conversación a este punto, el académico que le enviaron, un discreto caballero, hará silencio, se acomodará lentamente en el sillón, y tomará de la taza de té que usted le ofreció antes, sin dejar de mirarlo rectamente a los ojos. Y usted, claro está, que ha visto las películas de "El Padrino" y recuerda bien las amables visitas de Luca Brazzi con las que Vito Corleone convencía de algo a sus amigos, entenderá de inmediato, como si la luz, al fin, se hubiese abierto paso hasta su cerebro.

A veces las personas son testarudas. Puede, incluso, que usted sea un tanto escéptico y cuando cierre la puerta, tras despedir al simpático académico que le enviaron, retome el asunto por su cuenta y se dedique a profundizar en eso de los "Estados fallidos". Entonces descubrirá que:

1) Según "Fund for Peace", cuando publicó su primer Indice en el 2005, lo compiló tomando en cuenta "…decenas de miles de artículos publicados en fuentes locales y regionales, entre mayo y diciembre del 2004, usando para ello un servicio informativo de Internet llamado "Thomson Dialog". Lo curioso, aparte de que no se especifica la manera en que se realizó la selección de los artículos ni los criterios aplicados, por ejemplo, a la hora de procesar los idiomas en que publicaron inicialmente, es que ‘Thomson Dialog" es un servicio informativo general on line, que provee datos en campos como negocios, ingeniería, leyes, ciencias y finanzas, y no se especializa en política. Pertenece a la Thomson Corporation, con sede en Cary, Carolina del Norte, que tiene clientes en más de 130 países del mundo y generó ingresos, el pasado año, por más de ,7 billones de dólares. Es comprensible que, al conocer estos datos usted se torne aún más escéptico.

2) Según "Fund for Peace", una vez recibidos estos miles artículos quién sabe compilados bajo qué criterios por los softwares no específicos de la Thomson Corporation, procedió a organizarlos jerárquicamente, según sus variables, para lo cual les aplicó un software propio , que tampoco se identifica. Para concluir su primer Indice, FFP ha declarado, seráficamente, que los documentos organizados y jerarquizados de esta manera fueron "revisados por expertos", una vez más, no especificados. Comprendo que al llegar a este punto, aumente de manera muy específica su escepticismo inicial.

3) "Fund for Peace", que al parecer tiene entre sus objetivos el fomento de la duda cartesiana, ha logrado que usted se preocupe y comience a cuestionar la confiabilidad del Indice que el gentil académico acaba de explicarle. La cosa llega a niveles alarmantes cuando usted se dedica a examinar los doce criterios o indicadores que han permitido conformar el Indice de la manera en que ha sido conformado. Así descubrirá que estos de dividen en "sociales, económicos y políticos". Al primer grupo pertenecen ambigüedades tales como "aumento de la presión demográfica, movimientos masivos de refugiados, legado de venganzas o grupos que se sienten ofendidos o están paranoicos, y perdidas humanas sostenidas o crónicas". Al segundo grupo se adscriben criterios tan inespecíficos como "desarrollo económico dispar entre grupos y declive económico". Al tercero, "deslegitimación del estado, auge del crimen, deterioro de los servicios públicos, aplicación arbitraria de la ley, amplias violaciones de los derechos humanos, auge de elites ilegales, omnipotencia de los aparatos de seguridad, intervención de otros estados o de actores políticos externos". Comprendo que le cueste trabajo entender cómo definir cada uno de estos criterios, y si lo lograse, cómo entender que la definición pueda aspirar a ser objetiva y universal, como si usted viviese en un mundo donde reinen criterios universales a la hora de valorar las cuestiones sociales.

4) Si a estas alturas, lo descubierto no lo ha llevado todavía a una condición plenamente escéptica, lo logrará cuando sepa que:

a) FFP elabora los perfiles de cada país a los que analiza y otorga lugar en su Indice, gracias a la generosidad monetaria de Carnegie Corporation, de New York.

b) FFP desarrolla otro proyecto paralelo al Indice, el "Proyecto de Amenazas Convergentes", gracias a la generosidad monetaria de la Ford Foundation y la John D and Catherine T Mac Arthur Foundation.

c) FFP tiene en su Junta Directiva, presidida por la Sra Pauline H Baker, a senadores, periodistas, ex embajadores norteamericanos, empresarios y dos generales, por lo que puede autodenominarse de la manera en que lo hace: "somos una organización sin fines de lucro, dedicada a la investigación y la educación".

Si le digo que el "Indice de estados fallidos" del 2006 recoge ordenadamente el nombre de 146 países, y que estos van desde Sudán, el primero en la lista, y en consecuencia, el más fallido, hasta Noruega, el último, el más exitoso, y que en dicha lista, por ejemplo y de manera absolutamente "objetiva", los estados a los que el gobierno norteamericano considera enemigos están entre los primeros y sus aliados entre los últimos, entonces no me asombra que el escepticismo en usted vaya cediendo su lugar a la cólera, y que esta aumente aún más cuando sepa que los irreprochables softwares de FFP ubican a los Estados Unidos en un cómodo lugar 128.

No se deje llevar por los impulsos. No se lance a la calle a buscar a aquel amable y eficiente académico que le mandó a su casa el estado mayor de la guerra ideológica preventiva. Deje el bate de baseball en su rincón. Respire profundo.

Recuerde que, al igual que los Estados, es posible que la razón también naufrague. No forme parte del "Indice de personas fallidas" que quizás, en este mismo instante, el "Fund for Peace" u otro semejante, debe estar compilando por orden de los neoconservadores norteamericanos.



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